Una mirada escénica a la programación del TEM

Teatre El Musical (TEM) | Presentación de la nueva temporada
De septiembre a diciembre de 2020
Plaça del Rosari 3, València
Martes 15 de septiembre de 2020

“Hemos podido recuperar el 80% de la programación”. Con esta afirmación comenzaba Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) la presentación de la nueva programación del TEM, donde hacía hincapié, además, en la filosofía que a raíz de la presente pandemia ha tenido como máxima “no cancelar, sino aplazar” (en lo que a su competencias se refiere), incidiendo en la importancia de programar proyectos “conectados con el barrio”.

La concejala –que estuvo acompañada por Inma García, codirectora del Festival 10 Sentidos, por la coreógrafa y bailarina Ana Luján (premio Max en 2016 como mejor bailarina principal) y Anna Martí, de la compañía valenciana Crit Teatre–, a modo de preámbulo, hizo una mención de reconocimiento a Roldolf y Josep Lluís Sirera por su reciente galardón por ‘Dinamarca’ a mejor autoría teatral en la presente edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrado el pasado lunes 7 de septiembre en el Teatro Cervantes de Málaga, así como a su labor “apoyando nuevas compañías, sumando y fortaleciendo el tejido del teatro valenciano”.

Durante los próximos meses, el TEM acogerá piezas de Russafa Escénica, Mostra Viva del Mediterrani, Festival 10 Sentidos, Danza Valencia, Circuito Bucles, Música y flamenco y, además, la segunda edición de esFERa.

De este modo, el pasado sábado tuvo lugar el encuentro escénico ‘Íntims en Pausa’, de la coreógrafa y bailarina Ana Luján, (dentro del marco del festival Cabanyal Íntim), que hacía hincapié en su devoción por la coreógrafa y directora alemana, pionera de la danza contemporánea y precursora de la danza teatro, Pina Bausch. “Este barrio está en constante lucha por la mejora y la unión social desde la cultura”, asevera Luján.

‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’, de Anne Teresa Der Keersmaeker. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

El Festival 10 Sentidos, que aborda su décima edición bajo el lema ‘Soñadores’, recalará en el TEM con la primera obra de Anne Teresa Der Keersmaeker, ‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’ (25 y 26 de septiembre). “El espectáculo es danza en relación a la música, danza que genera otra dimensión y que lleva representando ella misma desde 1982”, indica Inma García, codirectora del festival junto a Meritxell Barberá. “Un trabajo impecable, riguroso y de primer nivel” que “había legado en la gente joven y ellos hacen que la pieza siga viva”.

Russafa Escénica, con ‘Cruising’, de Alejandría Cinque, y ‘How to be a sexy heroine’, de María Tamarit, abre la propuesta cultural de octubre, dos piezas que conjugan la búsqueda de la identidad y la distintos enfoques sobre la sexualidad.

La programación continúa con Mostra Viva del Mediterrani, un lugar de encuentro con las culturas mediterráneas, el festival de arte, ciencia y tecnología Volumens y Escucha!Valencia, que da cabida a las artes efímeras, al sonido experimental y al performanceart.

Dirigida por Gena Baamonde, la compañía A Panadaría presenta ‘Elisa y Marcela’ el 23 de octubre, uno de sus montajes más recientes, donde las gallegas presentan una reconstrucción irreverente de un suceso real: “la historia del primer matrimonio de lesbianas documentado en España”.

‘Elisa y Marcela, dirigida por Gena Baamonde. Fotografía cortesía de la compañía A Panadaría.

Días mas tarde, el cantautor español Albert Pla y sus “canciones teatralizadas”, así como los músicos catalanes Els Amics de les Arts (“pop con pinceladas de música electrónica”) se subirán a las tablas del TEM el 31 y el 24 de octubre, respectivamente.

Noviembre comienza con el espectáculo de La Calórica, ‘Fairfly’, de Joan Yago y dirigida por Israel Solá, que evidencia la inquietud de cuatro amigos por llevar a cabo esa idea que no llegaron a materializar y que tuvieron años atrás, tras su despido laboral.

Circuito Bucles continúa merodeando propuestas inusuales para el TEM el 7 de noviembre. La coreógrafa Verónica Cendaya, después de vivir en primera persona la situación en los campos de refugiados situados en Grecia, decide mostrar sobre las tablas ‘C.O.S.’, donde nos intentará transmitir a través del cuerpo y el movimiento un lenguaje escénico como catalizador de la brutal realidad de estos lugares. Acto seguido, en ‘The Lamb’, Antonio de la Rosa y Mattia Russo, junto a Giuseppe Dagostino, integrantes del colectivo KOR’SIA, ponen el foco en una experiencia cegadora donde se entremezclan cielo, infierno y purgatorio, y los roles de víctima y verdugo son permutables “en este mundo, para despertar, necesitas cerrar los ojos por segunda vez”, aseveran.

Maite Ibáñez también se congratulaba en anunciar que el TEM albergará, el 14 de noviembre, dentro del Festival Danza València, el espectáculo homenaje íntimo al universo de Carmen Amaya, ‘Un cuerpo infinito”, de la bailarina y coreógrafa internacional Olga Pericet, reciente premio Max 2020 de las Artes Escénicas a mejor interprete femenina de danza para artistas flamencos.

‘La ciudad de escarcha’, de Crit Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

A finales de noviembre (27, 28 y 29), Bambalina Teatre presenta ‘Edipo’, que bajo la adaptación y la dirección de Jaume Policarpo, lleva a Jorge Valle, Águeda Llorca y Pau Gregori a deambular entre la interpretación actoral y el teatro de marioneta.

El TEM concluye el año con dos piezas dramáticas. Por un lado, ‘Aquest país no descobert que no deixa tornar de les seves fronteres els seus viatgers’, el 12 y 13 de diciembre, del dramaturgo Álex Rigola, quien manifiesta que “me propusieron hacer un espectáculo sobre la muerte y nos ha salido un espectáculo sobre el individualismo, el neoliberalismo, la familia, el existencialismo, la amistad…y la vida”.

Y los días 18 y 19, los valencianos Crit Teatre se suben al escenario con ‘La ciudad de escarcha’, una adaptación de la novela ‘Entrevisillos’, de la galardonada escritora salmantina Carmen Martín Gaite; un conmovedor espectáculo henchido de conflictos emocionales, en tanto que para la dramaturga y directora Anna Martí “el teatro es conflicto. Ves los conflictos del pasado y muchos espectadores se sienten vinculados a la escena”. Martí –que también actúa junto a Daniel Tormo, Maribel Bayona, Josep Valero y Rebeca Izquierdo– indica que la obra “es una versión teatral muy contemporánea”, que “potencia el humor de la novela”.

Para finalizar la programación, el TEM cerrará la temporada los días 29 y 30 de diciembre con el Festival Internacional de Circo de Valencia ‘Contorsions’.

TEM
Anna Marí (Crit Teatre), Ana Luján (Cabanyal Íntim), Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) e Inma García (Festival 10 Sentidos) durante la presentación de la programación del TEM. Foto: Merche Medina.

Merche Medina

«El teatro permite mostrar lo que nos falta»

Remando en el mismo barco (y X) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Con Anna Marí y Daniel Tormo (fundadores de la Companyia CRIT de Teatre junto a José Valero)
Miércoles 15 de julio de 2020

Cerramos la serie ‘Remando en el mismo barco’, en la que parejas dedicadas a la cultura han analizado los efectos de la COVID-19. Y lo hacemos por todo lo alto, con una pareja que representa la fusión de dos palabras con mayúscula: ‘Amor’ y ‘Teatro’. Son Anna Marí y Daniel Tormo fundadores, junto a José Valero, de la Companyia CRIT de Teatre, en 2009. Les espera una intenso verano, pues estarán en el Festival de Almagro con dos montajes, ‘Espill’ de Jaume Roig y ‘L’increïble assasinat d’ Ausiàs March’, y en agosto estrenan en Sagunt a Escena, ‘La ciudad de escarcha’ basada en la novela ‘Entre visillos’ de Carmen Martín Gaite.

Marí y Tormo llevan 15 años de pareja, aunque «es la primera vez que ‘salimos del armario’ en público como tal», confiesan. «Ocultábamos nuestra relación para evitar que en el trabajo alguien pensara que hablarnos a uno era hacerlo a los dos». Su historia desmiente las teorías sobre lo difícil que es compatibilizar la vida personal con la profesional. «Lo que nos ha acabado de moldear como pareja ha sido justamente trabajar juntos. Porque el trabajo que hacemos no es un trabajo, no es una obligación. Nuestro trabajo es nuestra vida y nuestra pasión, y por tanto compartir esa pasión es maravilloso». Fruto de esa pasión es CRIT, «la criatura que alimentamos y que nos alimenta. La criatura que nos permite vivir en el lugar del mundo que queremos. Es nuestra forma de vida».

Anna Marí y Daniel Tormo en ‘La Ciudad de Escarcha’, basado en la novela ‘Entre Visillos’ de Carmen Martín Gaite. Fotografía de Miguel Lorenzo por cortesía de CRIT.

A Marí y Tormo les encanta que los identifiquen con creadores del Renacimiento por ser polifacéticos, pues combinan la escritura e interpretación con la gestión de su compañía. «Somos versátiles también en los temas e igual nos interesa la literatura que la ciencia. Ahora, por ejemplo empezamos un proyecto con el CSIC.  Sentimos curiosidad y por eso nuestra casa y el local de CRIT parecen una biblioteca, pero también un scriptorium, un laboratorio, una oficina, y por supuesto una cocina y un hogar. Eso es lo que nos gusta, sentir que trabajamos desde un lugar que nos permite saciar y multiplicar nuestra curiosidad. Eso es CRIT».

El teatro es para ellos un espejo envolvente, un artefacto prodigioso que refleja «todas las dimensiones de lo humano». Y esas dimensiones incluyen el arte, la ciencia, las emociones y la trascendencia. «El teatro es el escenario de la vida en formato pequeño y concentrado y, además permite no sólo mostrar lo que hay en la vida que vivimos, sino también lo que nos falta, lo que no se ve, lo que nos gustaría ver, lo que no sabemos, lo que no somos».

Anna Marí y Daniel Tormo. Imagen cortesía del autor.

Dividir  los trabajos en función de lo que mejor hace cada uno es la estrategia que siguen como compañía. «Pero el motor de CRIT son los espacios comunes, no sólo en nuestra pareja, sino también cuando nos reunimos con Valero. En nuestro caso nos encanta escribir juntos. Y para poder hacerlo bien las dos manos deben saber anticiparse y comprenderse. Las dos cabezas han de conocerse tanto que permitan un texto conjunto, y no un popurrí de dos textos. Esa es nuestra fuerza».

La compenetración del equipo hace que en la rutina  aflore a veces un elemento mágico. «Llega un momento en que las ideas se agolpan, y empieza a florecer el proyecto que buscábamos y quizá ni siquiera imaginábamos. No sería posible nada de lo que hemos hecho si alguno de los tres, no sólo de los dos, hubiera ido por otra parte. En gran parte vivimos de serendipias, pero claro, estas no llegan solas, hay que estar siempre buscando».

Anna Marí y Daniel Tormo durante una actuación. Imagen cortesía de CRIT.

Lo que más les inquieta de esta situación es no saber cuándo terminará. «Estamos acostumbrados a las crisis, somos hijos de la de 2008, y hemos aprendido a sobreponernos y amoldarnos. Pero esto es nuevo, y en un sector como el nuestro es especialmente preocupante. El teatro no es teatro si no es en directo y en un espacio compartido. Lo del teatro grabado o emitido por ‘streaming’ está bien para los investigadores, o si estás enfermo o muy lejos de donde se representa, pero no es un sustitutivo. Lo que nos preocupa es el tiempo que durará el miedo de la gente a volver a un patio de butacas».

Pese a la incertidumbre y dificultades están dispuestos a salir de esta crisis,  «aunque tengamos que crear espectáculos para ser representados desde un balcón. Aunque representemos desde un helicóptero o una grúa, seguiremos trabajando por el teatro en directo para continuar con el ritual antiguo que es el encuentro entre actores y público».

Apostar por la cultura como algo esencial, es la asignatura pendiente del Gobierno. «No somos ‘captadores de subvenciones’, sino uno de los bienes que deberían ser más apreciados  como creadores. Eso que ya sabían los mecenas de la antiguedad, y lo saben en países como Francia o Alemania. No somos un sector que necesite inyecciones de dinero, porque somos y hemos sido siempre, además de necesario, un sector rentable. Hace falta ya un estatuto del artista. Y en el caso del teatro, una bajada notable del IVA», concluyen Marí y Tormo.

Anna Marí y Daniel Tormo. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco