Serigrafías de apoyo a Intramurs

Carpeta de serigrafías
Festival Intramurs

La galería Tapinearte ha presentado la carpeta de serigrafías con el trabajo que varios artistas han cedido para apoyar la segunda edición del festival Intramurs que tuvo lugar el pasado mes de octubre. Los artistas son: Mauro Entrialgo, Isabel G. Mondragón, Jorge Carla, Manolo Sánchez, Mavi Escamilla, Domingo Mestre, Azucena González, Democracia, Joan Verdú, Josechu Dávila y Eugenio Simó.

En total se han editado 150 carpetas, numeradas y firmadas por los artistas participantes. Una colección de once obras de 22×22 cm. cuyo precio de venta al público es de 150€. El dinero recaudado se destinará a sufragar distintos gastos del festival.

Obra de Mauro Entrialgo. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Mauro Entrialgo. Imagen cortesía de Intramurs.

Mauro Entrialgo (Vitoria-Gasteiz, 1965) ha dibujado y escrito historietas para periódicos (El País, Diario 16, Diario Vasco, Gaceta del Norte, Público…), revistas (El Víbora, Makoki, El gran musical, Playboy, Primera Línea, Cinemanía…) e internet. Tiene más de treinta libros publicados de este medio. Es socio fundador y miembro de la junta de dirección de la revista TMEO. Desde hace más de diez años mantiene una página semanal en el semanario El Jueves.

Isabel G. Mondragón por cortesía de Intramurs.

Isabel G. Mondragón por cortesía de Intramurs.

Isabel G. Mondragón es artista performer y poeta. Tiene una obra muy sutil y apenas acaba de empezar su trayectoria, la puedes seguir en este blog: https://lasposterioris.wordpress.com/sintoma-lorena-izquierdo-e-isabel-gmondragon/

Obra de Jorge Carla. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Jorge Carla. Imagen cortesía de Intramurs.

Jorge Carla (Madrid, 1974) es valedor de una pintura sinónimo de liberación y triunfo, transmite un trazo que no viaja hacia la nada, porque la ha abandonado. Fiel a su trabajo, a la dignidad del artista, del hombre, Carla no ha divergido por modas o modismos al uso, y con todo ello en un Arte Contemporáneo sin rumbo, lo convierte en un artista sólido.

Obra de Manolo Sánchez. Cortesía de Intramurs.

Obra de Manolo Sánchez. Cortesía de Intramurs.

Manolo Sánchez es diseñador gráfico y pintor. Lo suyo son las sombras cinematográficas, porque son muchos los iconos del cine recogidos en su obra; sombras bélicas, principalmente de la guerra civil española, sombras de vampiros y de mujeres fatales, igualmente cinéfilas.

Obra de Mavi Escamilla. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Mavi Escamilla. Imagen cortesía de Intramurs.

Mavi Escamilla (Utiel, 1960) se interesa más por el dibujo. Incluso ha llegado a manifestar que no pinta, sino que dibuja. No es de extrañar que no utilice pinceles para su obra. Como ella misma dice: «Cuando pinto prefiero la abstracción, me gustan los chorretones, las manchas, el gesto. La unión de estas dos pulsiones es lo que da ese aspecto a mi obra».

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de Intramurs.

Joan Verdú (Alzira, 1959) es, según sus propias palabras,»hijo del pop y nieto del surrealismo» o «calígrafo que pinta y pintor que escribe». Todas las semanas su pluma vitriólica y provocativa marca tendencia en el arte valenciano desde su columna «Versus Omnia», en Posdata, suplemento del diario Levante-EMV.

Obra de Domingo Mestre. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Domingo Mestre. Imagen cortesía de Intramurs.

Domingo Mestre (United artists from the Museum) es activista visual, escritor y productor cultural. Licenciado en BBAA por la UPV y máster interuniversitario en Gestión Cultural UV/UPV. En la actualidad forma parte de la Asamblea que gestiona el Solar Corona de Valencia y del equipo de organización del festival de arte urbano Intramurs, per l’art a València.

Obra de Democracia. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Democracia. Imagen cortesía de Intramurs.

DEMOCRACIA es un equipo de trabajo formado en Madrid por Iván López y PabloEspaña. La opción del trabajo en grupo responde a la intención de abordar una práctica artística centrada en la discusión y el enfrentamiento de ideas y formas de acción. Democracia trabaja también en la edición (son directores de la revista Nolens Volens) y en el comisariado (No Futuro, Madrid Abierto 2008, Creador de Dueños, Arte Útil). Fueron fundadores y miembros del colectivo El Perro (1989-2006).

Obra de Azucena Rodriguez. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Azucena González. Imagen cortesía de Intramurs.

Azucena González (Valencia, 1980) se hace cargo en su obra de la fragilidad que nos constituye, por mucho que lo olvidemos parapetados tras los múltiples caparazones ideológicos. Y lo hace, como quien sintiendo fríos los dedos junta sus manos, a base de la temperatura que ofrece el color.

Obra de Josechu Dávila. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Josechu Dávila. Imagen cortesía de Intramurs.

Josechu Dávila (Madrid 1966) es un artista reputado y multidisciplinado que trabaja con el vacío, el desaprovechamiento y la inutilidad como referencias, trastocando situaciones para generar emociones que queden en terreno de nadie.

Obra de Eugenio Simó. Imagen cortesía de Intramurs.

Obra de Eugenio Simó. Imagen cortesía de Intramurs.

Eugenio Simó (Torrent, 1972) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, cursando estudios en dicha universidad y en la Accademia de Belli Arti di Venezia. Desarrolla su trabajo como diseñador dirigiendo el estudio de diseño que lleva su nombre y compaginándolo con su faceta de artista plástico.

Enrique Rubio: “La nostalgia está de moda”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Enrique Rubio, propietario de Cuadernos Rubio y autor de ‘Mi mamá me mima’ (Espasa)
Entrevistado por Vicente Chambó y Salva Torres, del equipo de dirección de MAKMA

Enrique Rubio lo reconoce, primero por lo bajini y luego abiertamente: “Nos la han atribuido, pero la verdad es que no se encuentra en los Cuadernos Rubio”. Se refiere a la famosa frase Mi mamá me mima, ahora convertida en título del libro que viene a rendir homenaje a su padre Ramón Rubio, fundador de la empresa en 1959, y que supone “un viaje a la nostalgia”. Viaje a través de imágenes y frases recordatorias de aquellos primeros cuadernos de caligrafía y matemáticas aparecidos en el franquismo. Eso sí, la frase ya es propiedad de la empresa valenciana: “La hemos registrado”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos al fondo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio recogió el testigo de su padre ya avanzada la década de los 90, tras escuchar a alguien decir: “¿Pero aún existen los Cuadernos Rubio?” Y lo primero que hizo, en un momento de pérdida de identidad de la empresa, fue recuperar la imagen tradicional de los colores verde y amarillo de los cuadernos, y cambiar las frases con el fin de adaptarlas a los nuevos tiempos. De aquellas ‘África está habitada por negros’, ‘Los indios viven en chozas’ o ‘¿Cumples los diez mandamientos?’, se ha pasado a frases comprometidas con la igualdad, el medio ambiente, las energías renovables o la salud.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“En los periodos de bonanza es cuando hay que prepararse para la crisis”

“De la marca no se vive y había que modernizarse”, explica Enrique Rubio. Modernización en los contenidos y en la forma de trabajar en plena era de Internet. De hecho, el 29 de octubre inauguran imprenta en su nueva nave de Quart de Poblet, donde además presentarán ese mismo día su Aula Museo en la que se recrea un aula de los años 60 con productos de la época.

Todo ello después de crecer en facturación y de vender “más que hace siete u ocho años”. ¿La clave? “En los periodos de bonanza económica hay que prepararse para la crisis, porque sabemos que éstas son cíclicas”. Lo que ha permitido a Cuadernos Rubio ser en todo momento una empresa saneada con facilidad a la hora de obtener financiación bancaria en tiempos de vacas flacas. Su salto al mercado alemán hace un par de años así lo demuestra. “Se vende en Alemania, pero cuesta”, reconoce Rubio, aunque subraya que se trata del mismo problema con el que se encontró su padre cuando empezó en España. También está previsto impulsar la publicación en Latinoamérica: “Está previsto que lo hagamos en 2016”.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Ahora los niños escriben mucho menos; su infancia es la del ordenador”

Mi mamá me mima, cuya redacción de textos para la editorial Espasa ha sido obra de Mariola Cubells, va en esa línea de recuperar el pasado con vistas a impulsarse hacia el futuro. “Se está poniendo de moda lo retro; su poder nostálgico”. Enrique Rubio no sabe exactamente por qué, pero lo cierto es que la nostalgia vende. “A la gente le emociona recordar las tardes en que coloreaban alguno de aquellos cuadernos”.

Ejemplar del libro 'Mi mamá me mima', de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Ejemplar del libro ‘Mi mamá me mima’, de Enrique Rubio, en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

O los ejercicios de caligrafía. “Ahora los niños escriben mucho menos, porque su infancia es la de los ordenadores, los videojuegos, las multipantallas o los iPads”. Y, sin embargo, “se ha demostrado que la caligrafía tiene un valor pedagógico muy grande, porque estimula partes del cerebro que en la infancia se halla en plena transformación”. De ahí quizás el éxito hoy en día de Cuadernos Rubio. Como se recoge en el libro, “si alguien en aquel momento le hubiera dicho [a su padre] que en 2014, por ejemplo, se iban a vender más de cuatro millones de ejemplares de aquellos cuadernillos artesanales, probablemente se hubiera partido de la risa”.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

Enrique Rubio, con Eva Montesinos a su lado, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, con Salva Torres (de blanco) y Vicente Chambó. Foto: Fernando Ruiz.

“En Cataluña existe un nacionalismo muy potente”

En el mercado nacional, Cuadernos Rubio se vende casi por igual en casi todas las comunidades autónomas. “Quizás algo más en Andalucía, por tener más población”, y algo menos en Cataluña, “porque si estás solo en castellano te penaliza, cosa que no ocurre en Valencia, ni tampoco en Galicia o el País Vasco”. Con todo, hace tres años que se ha traducido al catalán y, como destaca Rubio, “se nota en las ventas”. Como se nota, a tenor de su experiencia, que en Cataluña “existe un nacionalismo muy potente”.

La noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Salva Torres

Masako Takahashi, ideas descabelladas

Masako Takahashi
Galería Charpa
C / Tapinería, 11. Valencia

Masako Takahashi, estadounidense de origen japonés, habla igual que trabaja su obra: con tiempo y una infinita paciencia. De hecho, utiliza esas dos palabras (tiempo y paciencia) para explicar lo que hace, cuando se le interroga acerca de algunas de las piezas que muestra en la Galería Charpa de Valencia. Su estancia en México le permite expresarse con un castellano cuyas palabras va hilando a un ritmo idéntico al de su proceso creativo. Creación para la cual se sirve de kimonos y diversas telas preciosas, sobre las cuales escribe sus pensamientos o ideas descabelladas.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Porque Takahashi, de ahí la literalidad de su escritura descabellada, trabaja con sus propios cabellos a la hora de construir unas frases que, como no podía ser de otra manera dado el frágil material utilizado, le lleva un tiempo infinito. En este sentido, diríase que la tradición oriental que corre por sus venas libra silenciosa batalla con las prisas inherentes a la Norteamérica de su nacimiento. Por otro lado, es como si retomara, paradójicamente, una tradición occidental hasta hace bien poco practicada en nuestras escuelas: la caligrafía.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Takahashi, al hilo, nunca mejor dicho, de la parsimonia a la que le obliga el fino trenzado de sus propios cabellos, va escribiendo sobre telas igualmente delicadas, conformando una obra de sutiles ramificaciones. Por un lado, la más obvia, relacionada con labores del hogar tradicionalmente femeninas. Pero, por otro, su arte bien pudiera asociarse con el trabajo de aquellos monjes amanuenses que tan pacientemente copiaban sus manuscritos ajenos al tiempo que les llevaba su ímproba tarea.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

Una de las piezas de la exposición demuestra tamaña laboriosidad, si bien resulta extensible al conjunto de las obras exhibidas. La propia Takahashi lo explica: “En esta tira de papel de 12 metros, que es la longitud de tela necesaria para hacer un kimono, voy escribiendo frases más cortas o más largas dependiendo del cabello, al tiempo que voy dejando espacios en blanco en función de los días que no trabajo”. Frases escritas, por tanto, con la “tinta” de sus cabellos, relacionando así lo que directamente proviene de su cabeza con el tejido que en muchos casos envuelve el propio cuerpo.

Obra de Masako Takahashi en Charpa.

Obra de Masako Takahashi en Galería Charpa.

La obra de Masako Takahashi conecta, pues, la mente y el cuerpo, en una especie de espiral que se autoabastece. Del cabello a la tela y de la tela a los múltiples pensamientos, reflexiones o ideas, sin duda descabelladas, que destilan sus delicadas piezas. Piezas que parecen a su vez pentagramas de una música tejida con acordes o finísimas cuerdas salidas de su vasta melena. Sin prisas, ajena al tiempo de la extrema laboriosidad del producto en serie, Takahashi va depositando en sus telas una escritura cuya caligrafía adquiere ecos milenarios.

“Tiempo y paciencia”, insiste la artista. Ahí es nada. La obra que muestra en la Galería Charpa nos viene a recordar dos cosas para las cuales estamos peor preparados los ansiosos consumidores de la sociedad del bienestar. Las ideas descabelladas de Masako Takahashi tienen mucho que ver con ello. Un trabajo para tirarse de los pelos, en el mejor sentido de la palabra.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Obra de Masako Takahashi en la Galería Charpa de Valencia.

Salva Torres

Charpa, la vía del arte chino en Valencia

‘Uno’, de He Zhihong y Guillaume Olive
Galería Charpa
C / Tapinería, 11. Valencia
Hasta finales de noviembre

Bi Ying, Casey Tang y, ahora, He Zhihong acompañada de Guillaume Olive, por citar las últimas incorporaciones. De manera que la galería Charpa sigue apostando por los artistas chinos, abriendo su espacio y ofreciendo sus paredes para que declamen sus sorprendentes propuestas, alejadas del tradicional colgado de obras. Que declamen, sí, porque los trabajos expuestos se ofrecen al espectador a modo de frases sueltas que adquieren sentido mediante la contemplación pausada del conjunto. Es la sutileza oriental por la que Charpa apuesta en tiempos de discursos gruesos.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Y lo hace en esta ocasión con la obra de He Zhihong, cuyas ilustraciones acompañan suavemente los poemas de la dinastía Tang, reinante hace más de diez siglos en China. Guillaume Olive se suma al esfuerzo por recuperar aquella poesía, entregando ambos un trabajo conjunto repleto de naturalezas desbordantes, paisajes románticos y personajes salidos de tradicionales cuentos infantiles. Por ellos desfilan figuras, animales, monstruos y lugares característicos del mundo rural donde se tejen tramas novelescas que sirven de fondo a la inmemorial existencia.

Obra de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Obra de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa en Valencia.

Gracias a las labores de intérprete realizadas por Salvador Albiñana, ex director del Col.legi Major Rector Peset, que ejerció de improvisado guía, supimos que el padre de Zhihong era calígrafo y que, por tanto, ella “mamó desde pequeña” esa pasión por las letras. Pasión que aparece reflejada en esa cadencia formal con la que He Zhihong va penetrando en los paisajes y escenarios de aquellos cuentos chinos. Algunos de los cuales, obra de ambos artistas, se hallan en forma de libro expuestos para que puedan ser hojeados.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Una parte de la muestra aparece bajo el dominio de la sutil naturaleza, en la que el ser humano resulta minúsculo en comparación con el gran paisaje que lo desborda. Zhihong lo exhibe a modo de gran mural que se extiende más allá del frágil marco que lo contiene, para rebasarlo e invadir el espacio de la pared. La naturaleza así desplegada termina por diluir los límites espaciales, en clara alusión a esa otra naturaleza interior de quien se ve invadido por tan fantástico paisaje.

La otra parte expositiva se halla protagonizada por ilustraciones saturadas de color de esos cuentos de tradición oral, en un montaje lineal que se ve quebrado por alguna ilustración fuera de lugar. De manera que el propio montaje se convierte en narración, puntuando ciertas imágenes al margen del conjunto, sobre todo aquellos que tienen que ver con la presencia de monstruos. Tinta china a color sobre papel de arroz y de seda.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Obras de He Zhihong en la exposición de la Galería Charpa de Valencia.

Pero hay algo más, sin duda obvio, una vez descubierta la pasión de Zhihong por la caligrafía paterna. Se trata de ese poema caligrafiado en la pared de entrada de la galería, dedicado al campesino, traducido así: “Escardando los brotes de cereales, a mediodía, en pleno sol, las gotas de sudor resbalan a lo largo de los tallos y penetran en la tierra. Quién se acuerda que la comida de cada plato, es el producto de tanto trabajo?”

Para recordarnos esa relación con la naturaleza, ya no imaginaria sino directamente asociada a la más intrínseca supervivencia humana, He Zhihong y Guillaume Olive suman fuerzas en la recuperación de una tradición oral que hurga en cierta memoria ancestral. Charpa la acoge en su galería para ofrecer testimonio, vía oriental, de los cuentos que nos constituyen. Cuentos a seguir teniendo muy en cuenta.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la galería Charpa.

Una de las obras de He Zhihong en la exposición de la galería Charpa.

Salva Torres

MuVIM, al pie de la letra

Cada letra cuenta una historia, en Diseño de Tipografía en España desde 1990
Sala Alfons Roig
MuVIM de la Diputación de Valencia
Hasta el 13 de julio

La tipografía hace historia en el MuVIM con la exhibición de ‘Cada letra cuenta una historia’, la primera exposición que atiende al desarrollo del diseño tipográfico en España y que ha sido producida por la Diputación de Valencia. La exposición fue presentada junto con otras propuestas relacionadas con la tipografía, entre las que destaca el Type Directors Club (TDC), el patrocinio del VI Congreso Internacional de Tipografía y la exhibición de los trabajos del Master en Artes Gráficas de la Universitat Politècnica de València (UPV) en la muestra ‘Tipos característicos’, instalada en la Sala de Torre árabe, hasta el 20 de septiembre.

La exposición ‘Cada letra cuenta una historia, en Diseño de Tipografía en España desde 1990’, comisariada por Raquel Pelta, ofrece una amplia perspectiva de la creación tipográfica española a través del trabajo de más de 90 diseñadores –cinco valencianos entre ellos- y alrededor de 400 piezas.

Exposición 'Tipos característicos' que se exhibe en la Sala de la Muralla del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Exposición ‘Tipos característicos’ que se exhibe en la Sala de la Muralla del MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

La exposición da a conocer el estado de la creación tipográfica más reciente realizada por los diseñadores españoles, consagrados y noveles, y trata, asimismo, de acercar la tipografía a un público no especializado. “De ahí que el hilo conductor de la exposición discurra en torno a una idea central: aunque apenas nos fijamos en ella, la letra forma parte esencial de nuestra vida cotidiana. Es el vehículo de los mensajes escritos y la forma visible de las palabras pero es, sobre todo, cultura o, como decía el prestigioso diseñador estadounidense Paul Rand, es un Arte con mayúsculas”, explicó Raquel Pelta.

Las piezas de la exposición se distribuyen en cinco ámbitos: historia y cultura, identidad, investigación formal, experimentación y humor, ironía e inspiración popular. En conjunto, constituyen un recorrido por los temas que han inspirado cada una de las tipografías que el espectador podrá contemplar, aplicadas en carteles, libros, folletos, revistas, camisetas y otros materiales impresos. A estos soportes, se suma una pequeña colección de vídeos, realizados también en España, en los que la tipografía es protagonista.

Coincidiendo con la apertura de la muestra en Nueva York, el Type Directors Club ha realizado una selección de 70 piezas exclusivamente para el MUVIM. A partir del 10 de junio, coincidiendo con la conferencia del diseñador y “Chairman of the board” del TDC Diego Vainesman, el museo exhibe estos trabajos premiados y seleccionados por el prestigioso jurado neoyorquino.

Además, y complementariamente, en julio, agosto y septiembre la Sala Alta del MUVIM acogerá por tercer año consecutivo la muestra completa previa a la selección de los referidos 70 trabajos seleccionados exclusivamente para el MuVIM.

Recortable de la letra N, tipografía Zagoris. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Recortable de la letra N, tipografía Zagoris. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Con la exhibición de ‘Tipos Característicos’, en la sala de la Torre árabe, el MuVIM repite la experiencia iniciada el año pasado con la UPV para mostrar los trabajos de los alumnos del Master de Artes Gráficas. Tal como ha explicado el profesor de la UPV, José Luis Martín, “la exposición plasma el proceso de trabajo y el resultado final de la creación de una tipografía desde sus momentos iniciales -en los que la caligrafía sirve de base para identificar la estructura de las letras-, pasando por el dibujo detallado de cada glifo, hasta llegar a la fase de digitalización».

La Diputación de Valencia patrocinará el “VI Congreso Internacional de Tipografía” organizado por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana, ADCV. El MUVIM será, junto con la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Valencia, la sede de algunos actos relevantes del Congreso. El día 19 de junio acogió la clase magistral del prestigioso Rubén Fontana, creador de la tipografía FONTANA, y el taller tipográfico de los que fueron sus alumnos y ahora diseñadores de prestigio Pablo Cosgaya y Marcela Romero.

Imagen de la exposición sobre tipografía en el MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Imagen de la exposición sobre tipografía en el MuVIM. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

La Eugénesis de González Fornés en Railowsky

Eugénesis, de Juan González Fornés
Presentación del fotolito en Railowsky
C / Grabador Esteve, 34. Valencia
Jueves 5 de junio. 20.00 horas

La mirada distópica que Juan González había volcado sobre la transformación del paisaje urbano y sus periferias en sus series anteriores, significó un punto de inflexión en su planteamiento de la fotografía. Con ‘Eugénesis’, su interés giró hacía el ser humano como algo también en permanente reconstrucción, articulada en tres partes. “Cartografía de lo inicial”, en la que presenta las personas que marcaron a nuestro autor en el tránsito de la adolescencia, “Cartografía de lo afectivo” que muestra las mujeres que han llenado su vida sexual y afectiva, y por último, “Cartografía de lo creativo” donde nos descubre las personas que le motivaron para dedicarse a la fotografía como forma de expresión artística.

Eugenesis, de Juan González Fornés. Imagen capturada de la web del autor.

Eugenesis, de Juan González Fornés. Imagen capturada de la web del autor.

Juan González Fornés es un fotógrafo valenciano que, en la mayoría de sus series trabaja sobre el paisaje urbano en proceso de cambio, no como una representación documental sino como lugar de interpretación y análisis de lo social.

Realizó un curso de técnicas fotográficas con Pablo San Juan en la E.P. Blasco Ibáñez, estudió Fotografía artística en la Escola d’Art i Superior de Diseny, y realizó un Máster de Fotografía en la UPV, con la tesis ‘La fotografía del paisaje urbano en el arte’.

Sus diversas series tratan el paisaje, como las series Dishabitat y Disurbe, donde enfrenta las diferentes etapas escritas en el paisaje como símbolos de una nueva forma de habitar y consumir la ciudad, y también la figura humana, cuestionándose el propio medio fotográfico y sus limitaciones.  Una caligrafía hecha imagen termina de narrar aquello que la fotografía no puede contener.

'Eugénesis', de Juan González Fornés. Imagen cortesía de Railowsky.

‘Eugénesis’, de Juan González Fornés. Imagen cortesía de Railowsky.

La letra con imágenes entra

Tipografía, imagen absoluta
Alumnos del Master de Artes Gráficas. UPV de València
Sala de la Torre Árabe del MuVIM
C/ Quevedo, 2. Valencia

Si Platón levantara la cabeza. En Fedro, pone en boca de Sócrates sus sospechas de que la escritura, frente a la palabra hablada, sea fuente de engaño debido, atención, a su componente visual. Si el lenguaje pierde su capacidad de representar el pensamiento y, con él, la posibilidad de adquirir un conocimiento que alcance la verdad interior del sujeto, entonces la escritura sería diabólico reflejo del mundo, carente de profundidad. Quizás resulte exagerado, pero esa concepción platónica del lenguaje no hace más que subrayar el peligro que conlleva quedarnos con uno de sus registros, el visual, en detrimento de otros, por ejemplo, el más hondamente simbólico.

Tipografía de Carmen Navarro. MuVIM

Tipografía de Carmen Navarro. MuVIM

Cuidado, pues, con ese ojo que, como los insectos a la luz, termina atrapado en una sucesión de seductoras imágenes. En el fondo, es lo que vino a decir el tipógrafo Ricardo Rousselot, al hablar del “resurgimiento de la caligrafía”. Frente al gélido trazo que provocan sobre la pantalla las teclas de un ordenador, tan disciplinadas y mansas, Rousselot percibía una recuperación del lenguaje como fuente de experiencia táctil y adquisición de conocimiento. “La caligrafía provoca tanta alegría como tocar el piano”, afirmó en franca oposición con aquel otro dicho de ‘la letra con sangre entra’. De manera que la escritura, tocada de primera mano, puede llegar a emitir notas musicales con las que construir una partitura más íntima y personal.

G de war, de Edgar Muria de la Cruz. MuVIM

G de war, de Edgar Muria de la Cruz. MuVIM

Incluso llegó a distinguir entre la caligrafía del boli y de la pluma. “La pluma se agarra al papel como si fuera un patín de hierro, mientras que el bolígrafo no se agarra”. Y puestos a patinar, la tipografía fue presentada como ese lenguaje no codificado, que permite la emergencia de la imagen, una vez liberada de sus ataduras lingüísticas en su sentido más cerrado. Que es lo que hacen, finalmente, los 16 alumnos del Master de Artes Gráficas de la Universitat Politècnica de València, en la muestra Tipografía, imagen absoluta, instalada en la sala de la Torre Árabe del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM).

Sin City, de Daniel Mata. MuVIM

Sin City, de Daniel Mata. MuVIM

Jennifer Martínez (Tipos), Daniel Mata (Sin City), Belén Ballesteros (EZ+NO), Teresa Arroyo (t, j, f), Jesús Balaguer (Cocinando tipografía), Victoria García (Con D de hilo), Tamara Atallah (ceci n’est pas une typographie), Elena Ruiz (Paperboard U), Miguel Vicente (Queer sensation), Andrea Ferrandis (Las suecas andan sueltas), Elisa Cubells (Sencillamente e), Carmen Navarro (Tipografía, estética y mucho arte), Edgar Muria de la Cruz (G de war), Begoña Jordá (Sin título), Vicente Solbes (White elephant) y Elena Tarazona (Figuras) juegan con las letras y palabras en busca de sentidos ajenos a los estrictamente codificados que ofrece el lenguaje.

Unos lo hacen jugando directamente con las letras, que terminan ocupando toda la imagen. Otros las utilizan como medio para expresar ideas que van de lo metafórico a los humorístico, pasando por la denuncia explícita o más o menos encubierta. Un total de 16 imágenes absolutas, como reza el título de la muestra, que dejan clara su liberación alfabética, para adentrarse en los terrenos de la pura estética o del cartel ilustrado. Alegres caligrafías que, así en conjunto, suenan a esas teclas del piano a las que aludía Ricardo Rousselot. Un piano más cerca de la improvisación del jazz, que del lenguaje clásico.

Figuras, de Elena Tarazona, en Tipografía, imagen absoluta. Sala de la Torre Árabe del MuVIM

Figuras, de Elena Tarazona, en Tipografía, imagen absoluta. Sala de la Torre Árabe del MuVIM

Salva Torres