“El apoyo a los músicos es lo que hace falta”

Entrevista a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, con motivo del trigésimo aniversario del club de jazz
Harlem Jazz Club
Comtessa de Sobradiel 8, Barcelona

El Harlem Jazz Club, uno de los locales más emblemáticos de la Ciudad Condal, acaba de cumplir 30 años de historia y de saber hacer. Este aniversario viene cargado de reconocimientos y su trayectoria ha sido alabada por Down Beat, la Biblia del jazz, que les considera entre los mejores clubes de jazz del mundo. Otras distinciones recibidas recientemente son el certificado de excelencia de TripAdvisor y el Recommended Award 2017, de la revista Time Out.

En Makma hemos tenido la feliz ocasión de entrevistar a Daniel Negro, director del Harlem Jazz Club y de Zingaria Producciones, quien programa cada año algunos de los conciertos más aclamados de Barcelona.

¿Cual es el origen del Harlem Jazz Club, es un negocio familiar?

Llevamos 30 años haciendo jazz, somos la sala más antigua de Barcelona. Lo empezamos Sonja y yo. Cuando vivíamos en Estocolmo veníamos a Barcelona de vacaciones, y no entendíamos muy bien, porque la parte más antigua, céntrica y más emblemática de la ciudad era también la más abandonada. Así que nos salía barato, y abrimos el local los dos. Le llamamos club por el aforo reducido y para programar estilos de música compatibles con el jazz. Así empezó, con la ilusión de dos personas que se enamoraron de Barcelona (y sin subvenciones).

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Programáis otros estilos de música?

Gracias al Taller de Músics del Raval, empezaron a salir una generación de músicos catalanes y valencianos, hoy ya consagrados, como Perico Sambeat, Jordi Rossi, Eduard Tharrats, Ignasi Terraza, etc., que tocaban en la Cova del Drac con artistas internacionales, y les trajimos aquí para que mostraran su talento europeo a un estilo musical nacido en América.

También empezamos a programar música brasileña a partir de los Juegos Olímpicos, cuando aquí aún nadie la programaba. Había gente que no la conocía. Por ejemplo, la bossa nova se susurra, y Euclides Matos tocaba bonito. Era muy lindo y la gente pedía que cantara más fuerte, cuando en realidad es un estilo basado en el susurro.

Lo mismo con la música africana, los músicos que tocaban la Kora, una especie de arpa, con un sonido muy acuático, era precioso y la gente se asombraba porque era algo que no había escuchado nunca.

También programábamos tango. Tenía bastante aceptación.

¿Cuál es vuestro target de lientes?

Solo estamos en zona considerada turística desde el año 2000, y nuestro público es local y fiel, pero con el boom turístico la gente internacional que nos llega viene con el mismo espíritu de escucha y de respeto que un cliente barcelonés. Tienen una actitud correcta. Lo bonito es que todo el mundo se siente cómodo aquí. No hay uniformidad de criterio, ni edad concreta, para venir a escuchar buena música. Solo se necesita sensibilidad.

Las salas de música en vivo no son una moda pasajera. El público se renueva, porque los músicos están mejor preparados y el público lo aprecia.

¿En estos 30 años, cual es el concierto que recuerdas mejor y por qué?

Sean Lewitt vivía en Valencia y vino instalarse en Barcelona. Era el mejor guitarrista de be-bop pero era yonqui, y siempre venía a tocar por aquí para sobrevivir. Además, Josep Cucurela era un habitual, así como Quico Pi de la Serra y Pep Pla. Les propusimos que actuasen juntos.

La sala estaba a reventar y el pacto era intercalar canciones de cada uno. Pero al final, Sean Lewitt y Cucurela terminaban los temas como les parecía. Fue tan brutal ese concierto en el 96, que ellos mismos se asombraron de que la gente ni aplaudía. ¡Fue una catarsis brutal! Un momento inesperado que me sorprendió, que nos sorprendió a todos. Fue la cúspide. El amor, la complicidad musical absoluta. No se puede ni recrear, ni preparar, ni explicar. Fue lo más.

¿Tenéis previstos algunos festivales para el verano?

Nosotros somos sede de casi todos los festivales. Ahora es el festival BarnaSants, de canción de autor; el Festival Internacional de Jazz; el Festival Inauditus, el Simfónic para escuelas, el GREC, etc.

¿Crees que la ciudad ha reconocido el valor de la sala suficientemente, o se reconoce más la cultura en el extranjero?

Barcelona tiene un presupuesto para cultura. El 70% se lo llevan los grandes equipamientos: Liceo, TNC, Palau de la Música, Auditori, MNAC, etc., es decir, que con el 25% restante hay que hacer todo lo demás. Hasta el año 2006, las salas de conciertos no tenían la posibilidad de pedir ayudas y ahí nos plantamos. Hicimos una rueda de prensa para reclamar la música en vivo con el regidor de cultura de la época, Ferran Mascarell, del PSC, y por esas empezaron a darnos una pequeña partida. Pero la normativa municipal nos dice que una sala de conciertos es una industria molesta. La ciudad hace un agravio comparativo entre equipamientos culturales.

Con eso lo que quiero decir es que, si la inversión en cultura es tan vergonzosa, es curioso que la gente aún tenga criterio y capacidad para apreciar los conciertos en directo. Los músicos saben de esta situación y cobran muy poco. Sin la complicidad de los músicos, las salas de concierto en directo no existirían. Pero si Harlem tuviese el equivalente proporcional de lo que le correspondería, por ejemplo al Liceo, entonces los músicos podrían cobrar bien.

Al final yo creo que en el extranjero hay más inversión en cultura y, por lo tanto, se reconoce más.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

Instate de uno de los conciertos en el Harlem Jazz Club. Fotografía de Daniela Giannangeli.

¿Cómo habéis sobrevivido a la crisis iniciada en 2008 y que aún sigue coleando?

No redujimos personal, ni conciertos, ni horarios, ni salarios, lo único que hicimos fue aumentar el precio de las entradas un 5%. En realidad, siempre quienes pagan las crisis son los ciudadanos.

Los grandes equipamientos hicieron justo lo contrario, recortaron por todas partes y despidieron a mucha gente, porque solo saben gastar. No tienen ni pizca de imaginación para adaptarse a nuevas realidades. No saben gestionar.

¿Que debe hacer un artista para poder tocar en vuestro club?

Que me envíen un email con música, y su propuesta. Me siento un privilegiado porque en lugar de tener que salir a buscar o a inventar grupos o artistas, ya me vienen y tengo que escoger. Eso es un privilegio. Bueno, una suerte. Y debo decir que contesto a todo el mundo. Incluso a los que no me interesan, como un grupo de trash-metal de Nueva Zelanda que me contactó recientemente. Forma parte de la realidad.

¿Y a alguien que quiera emprender un negocio como el tuyo, que recomendación le darías?

Que la oferta de las grandes ciudades está bastante saturada. Es más fácil empezar un proyecto de este tipo en provincias, donde no hay tanto riesgo ni tanta competencia. Existe la posibilidad de ser el único.

Y que no se preocupe, porque músicos no le van a faltar. Hay que tener criterio para seleccionar con olfato y sensibilidad, para marcar una línea de estilo, pero ofertas y propuestas de grupos no les van a faltar nunca. La cultura nunca muere.

¿Cuales son los proyectos de futuro más inmediatos que tenéis?

Venderlo (risas). ¡Noooooo, ya no sabría que hacer sin el Harlem!

Mientras me siga emocionando, seguiré programando –sin que se vayan clonando las programaciones–. Siempre intento que la programación sea mejor. Primero, por la continuidad del negocio y, después, porque si hay un grupo que es bueno, pues que actúe con frecuencia, pero que no sea el único que actúe.

El apoyo a los músicos es lo que hace falta y así todo irá bien.

Muchas gracias por tu tiempo, Daniel, y ¡hasta el próximo concierto!

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Daniel Negro, director de Harlem Jazz Club. Fotografía de Manuel Pérez.

Neus Flores

 

The Limboos y su exótico rhythm&blues

The Limboos
Viernes 7 de abril del 2017
Sala Loco Club
C/Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Entrada: 10 € anticipada o 12 ®€ taquilla.

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La banda madrileñas The Limboos continúa a buen ritmo con su propuesta musical tras la publicación del álbum “Space mambo” en el 2014 y el single “I need your lovin” en el 2016 que tan buenas críticas obtuvieron.

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Su nuevo disco, también con Penniman Records, lleva por título “Limbootica”. En las diez canciones que forman parte de este álbum inciden en su exótico rhythm&blues donde se reunen elementos tropicales, latinos, de bossa nova, de reggae, de jazz o de swing.

“I don’t buy it” es probablemente el tema estrella del más reciente trabajo y que además cuenta con video oficial, dirigido por Jaime Pantoja.

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A lo largo del mes de abril se podrá bailar y disfrutar al compás de The Limboos en las citas de Valencia (Loco Club), Castellón (Four Seasons Sixties Club), Prat de Llobregat (La Capsa) y Bilbao (Kafe Antzokia).

Juanjo Mestre

SEMILLA NEGRA: PROYECTO CROWDFUNDING EN VERKAMI

Semilla Negra
Crowdfunding, proyecto de grabación de disco
Verkami

El grupo Semilla Negra nos ofrece un nuevo disco cargado de melodías caribeñas, ritmos brasileiros y también canciones de raíces flamencas. El proyecto del disco de fusión, se llevará a cabo a través del crowdfunding de la plataforma Verkami.

Semilla Negra es un grupo valenciano con ritmo africano compuesto por Cristina Blasco, Óscar Cuchillo, Jaume Pedrós y Paco Bernal. Su último trabajo que presentan a través de Verkami, también cuenta con la colaboración de Ramón Cardo con el Saxo y Andrés Belmonte con la flauta.

La filosofía del grupo se respalda en ese ritmo que proviene de África y del cual derivan muchos de los ritmos y poliritmias que se emplean en la música más moderna. Es por ello que este proyecto se sumerge en la música tradicional de Latinoamérica y Cuba y nos acerca a diferentes estilos como el Feeling cubano, la Samba y la Bossa Nova, y los mezcla con armonías del Jazz. Encontramos un resultado muy fresco y actual y sin embargo, que no se aleja de esa semilla de origen, de herencia.

Formación valenciana "Semilla Negra". Imagen cortesía del grupo

Formación valenciana “Semilla Negra”. Imagen cortesía del grupo

Con Verkami, Semilla Negra busca financiar su proyecto en un máximo de 40 días mediante el mecenazgo y a cambio de recompensas según la colaboración. Ofrecen desde la descarga del disco o el disco físico, hasta entradas para sus conciertos o camisetas exclusivas. Por pequeño que sea el aporte, Semilla Negra estará más cerca de ver su sueño hecho realidad.

Aunque  se conocen hace años, es en 2012 cuando deciden formar el grupo Semilla Negra, embarcándose en un proyecto muy diferente, compuesto de nuevos ritmos. Después de numerosos ensayos y conciertos en directo, se plantean la idea de grabar un disco.

Para todos significaba algo nuevo pues, trabajan con otro tipo de ritmo que plantea unos arreglos muy interesantes, alejados de lo habitual. Óscar Cuchillo, el contrabajista del grupo comenta que para el bajo, supone un trabajo muy rico a la hora de hacer los acompañamientos por la solidez que supone.

Formación valenciana "Semilla Negra". Imagen cortesía del grupo

Formación valenciana “Semilla Negra”. Imagen cortesía del grupo

Cristina Blasco. (Voz de Semilla Negra)

Nace en Valencia (1970) y se forma en grupos como solista. En 1999 decide formar su propio grupo junto con prestigiosos músicos del panorama jazz valenciano. Con “Cristina Blasco Quintet” se profesionaliza y graba su primer disco (2001). En sus años de formación recibe el premio a la mejor cantante de blues valenciana. En el 2005 graba su segundo disco con la formación Dona’m Jazz y en 2010, tiene lugar la creación de un CD junto con el reconocido cantautor Oscar Briz.

Oscar Cuchillo (Contrabajo en Semilla Negra)

Estudia en diversos seminarios internacionales tanto Clásicos como de Jazz y lleva más de diez años de experiencia como docente. Actualmente trabaja como profesor de Contrabajo en la especialidad de Jazz en el Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” y en Sedajazz imparte varias asignaturas compaginando esta actividad con la de músico “freelance” tocando el bajo eléctrico y el contrabajo. Practica una gran diversidad de estilos, lo que le ha llevado a trabajar con numerosos músicos y grupos.

Paco Bernal (Percusionista en Semilla Negra)

Estudiante autodidacta y músico profesional desde 1989. Su iniciación a la música estuvo marcada por la Unión Musical L´horta de Sant Marcel-li, profundizándose en percusión latina. Ha trabajado con numerosos artistas y diferentes estilos musicales, desde flamenco, jazz, pop, reggae o rumba, entre otros. En el 2007 graba su primer disco con el grupo Jaixira en el que se fusionan etno, jazz y vanguardia. Con ellos, conseguirá el galardón “¿Faltas TÚ en el festival” de Donosti.

Jaume Pedrós (Guitarrista en Semilla Negra)

Aunque comienza tocando de forma autodidacta, pronto realiza estudios en solfeo y guitarra clásica en el Conservatorio “Joaquín Rodrigo” de Valencia. En 1991, se traslada a Barcelona para continuar su formación donde aprende guitarra de jazz y flamenca, entre otros.  Ganador del concurso “Circuito Rock” con el grupo Bluesville. Ha actúado en el festival de jazz de la Universidad Politécnica de Vlaencia, en los festivales de Getxo e Ibiza. En l 2006 edita “Barrio Alto” creando así su primer disco como Jaume Pedrós Group.