GOSSYPIUM, de BERENA ÁLVAREZ

Espai d’Art Fotogràfic
C/ Torn de l’Hospital, 19. Valencia
Hasta el 5 de abril, 2015

El aire que respiramos no solamente está compuesto por oxígeno y nitrógeno, sino también por imágenes, la gran mayoría procedentes de la publicidad, las cuales nos educan, moldean y construyen según los parámetros establecidos desde el punto de vista patriarcal, heterosexual, occidental y blanco. La fotógrafa Berena Álvarez Fernández (León, 1982), consciente de ello, subvierte a lo largo de su serie fotográfica Gossypium, esta considerada verdad absoluta, motivo por el cual nos va a proponer un choque potentemente cruel y provocador que nos enfrente a la iconografía adscrita al cuerpo de las mujeres a lo largo de la historia de las imágenes.

Pero vamos por partes. El título no es casual. Gossypium es el nombre genérico utilizado para designar las plantas herbáceas y los arbustos cultivados para  producir algodón, una fibra sensible a la vez que fuerte, que forma parte de nuestra cotidianeidad, de nuestro día a día. Por otra parte, “estar entre algodones” es una expresión coloquial principalmente vinculada a las mujeres y al deber ser, la cual nos vacía de todo contenido de inteligencia, situándonos en un nimbo en el que permanecemos inmaduras y en la tierna infancia, además de incompletas.

El color del algodón es el blanco, el color de la pureza, pero también el color con el que se simboliza la virginidad, adscrita al cuerpo de las mujeres y a una membrana que no solo nos habla de su supuesto honor, sino también del de su familia. El blanco, contrapuesto al color rojo, son los colores utilizados por Berena Álvarez en su trabajo. El color rojo significa atención y también es un color adscrito al cuerpo de las mujeres, pues es el color de la sangre menstrual, el color de la sangre esparcida tras la rotura del himen y el color de la violencia. Ambos colores serán los apropiados por Berena Álvarez para escenificar en un cuerpo masculino, la manera a través de la cual, hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia.

Tomando como punto de partida el trabajo de la japonesa Ryoko Suzuki en su serie Blind del año 2001 donde su rostro y su cuerpo son atados con total dureza, Berena Álvarez también procederá a atar para sus fotografías a un modelo masculino. Para la cultura japonesa, las ataduras, también simbolizan placer para la mirada masculina, tal y como nos lo ha transmitido el polémico fotógrafo Nabuyoshi Araki, quien basándose en la técnica tradicional del Kinbaku, el considerado arte de atar con cuerdas, representa a modelos femeninas sometidas y humilladas como fetiches sexuales.

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Por otra parte, las mujeres hemos sido únicamente representadas como contenedoras de belleza para la mirada masculina y deleitarla a través de nuestros cuerpos ha sido la finalidad adscrita. Viejas, no servimos, somos rechazadas y consideradas brujas. Así lo han reflejado pintores como Tiziano, Rubens, Velázquez o Courbet a través de sus Venus de pieles nacaradas, y Goya a través de sus brujas entradas en años preparando el aquelarre. Solamente hemos entrado desnudas a los museos, porque nuestros cuerpos jóvenes han simbolizado lo estético y lo proporcionado, lo bello y también lo sublime. A lo largo de la historia del arte, los hombres han representado la inteligencia, el poder y la valentía, mientras que las canas y las arrugas eran sinónimo de experiencia y sabiduría.

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Dispuesta a deconstruir dichos significados, es un hombre el protagonista de su trabajo. Pero no un hombre cualquiera. Según los cánones de belleza patriarcal actuales, es un hombre joven, delgado, proporcionado y blanco, objetualizado por la fotógrafa con la finalidad de mostrarlo del mismo modo a como hemos sido representadas las mujeres a lo largo de la historia del arte. Para ello, Berena Álvarez se sirve de la fibra del algodón, anteriormente mencionada y  concretamente de un cordel de color rojo, para delimitar las zonas que de su cuerpo, a la artista le interesa mostrar.

¿Acaso los cuerpos femeninos no han sido diseccionados y desmembrados a lo largo de la historia del arte? ¿Qué hizo, por ejemplo Courbet, en El origen del mundo en 1866 o Duchamp al escenificar una violación vista por una mirilla en su obra Étant donnes iniciada en 1946? Al igual que en la obra de ambos artistas, considerados genios dentro de la historia del arte, Berena Álvarez no otorga importancia al rostro del modelo, ¿pues cuando tuvo importancia la individualización de un rostro femenino en escultura o en pintura? Ya que equiparadas a una serie, nos convertimos incluso en la temida mujer, privándonos de nuestra pluralidad y diferencias, mientras los hombres han sido los considerados iguales.

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Berena Álvarez, por tanto, persigue abrir la mente y con ello ser subversiva para que los hombres se den cuenta de la realidad de la escenificación de la violencia en los cuerpos de las mujeres. Con ella, el sometimiento del modelo indica reflexión frente a la realidad que no es otra que la violencia contra las mujeres, invisibilizada y a la vez permitida y tolerada por los medios de comunicación.

Las fotografías de Berena Álvarez levantarán ampollas y diferentes opiniones, pero seguro que muchas más en comparación a las que en estos momentos nos invaden con la intención de publicitar una película vendida a través del marketing editorial como porno para las mujeres amas de casa y para mamás, y que no es otra que Cincuenta sombras de Grey de la británica E. L. James, lo cual ya nos indica que estamos ante un porno convencional donde ellas tienen que ser las dominadas, porque de lo contrario y como nos indica Beatriz Gimeno, no sería propio ni de amas de casa ni de mamás.

Si el erotismo es desterrado del modelo masculino, protagonista de las fotografías de Berena Álvarez, ¿por qué se ve erotismo en la imagen que publicita la película en los cines donde la protagonista femenina decide ser sumisa para curarle a él la perversión? ¿Por qué toleramos unas imágenes y otras no? La cultura patriarcal que nos rodea es sádica con las mujeres y acepta dicho sadismo y dichas fantasías sexuales en el cuerpo de las mujeres con el propósito de excitar. Pero el trabajo de Berena Álvarez va mucho más allá. Su modelo es sumiso como lo ha sido a lo largo de la historia del arte el cuerpo de las mujeres. Pero la diferencia radica en serlo conscientemente o no, con una finalidad claramente política y subversiva.

Por otra parte, su trabajo deconstruye la clásica división de los sujetos y redefine la necesidad política de situar la idea de diferencia a través del género y de la sexualidad. Sus fotografías son disidentes frente a la norma, además de contestatarias frente a la realidad patriarcal que nos rodea y que se reproduce constantemente, y con ellas, la fotógrafa pretende conformar un nuevo léxico a través del cual podamos cobrar conciencia de cómo han estado configurados nuestros cuerpos en base al género como concepción social impuesta.

Irene Ballester Buigues

“Nos vamos digitalizando hasta en el amor”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Miguel Ángel Font, realizador audiovisual y uno de los pioneros del Fashion Film en España
Entrevistado por Vicente Chambó y Salva Torres, dirección Makma

A Miguel Ángel Font no es que le entusiasme lo que hace: siente devoción. Tanta, que a veces parece emborrachado de palabras. Pero, al igual que le sucedía al hombre imaginado por José Luis Coll, cuanto más bebe de sus propias fuentes, más sobrio se mantiene. Diríase sumergido en ‘El trance positivo’ que quiere llevar a la televisión; un experimento audiovisual con hipnotizados que, como él, trascienden los límites de la realidad apelando a la energía que mana del inconsciente. Energía que le llevó a crear “sin yo saberlo” el formato Fashion Film, del que es uno de los pioneros en nuestro país. Con Eiénesis ganó el Proyecta 2010, al que siguieron Aeterna y Heraion, trilogía sobre la moda. Ahora está poniendo en marcha su último proyecto: Xmile. Entre medias, abordó el terror con Llagas y Sinnside.

Miguel Ángel Font, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Miguel Ángel Font, en los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Y es que Miguel Ángel Font es, por encima de todo, un narrador de historias. Por eso dice que le da igual el género e incluso el formato Fashion Film que le llegó sin querer, “simplemente explorando, investigando”. Hombre principalmente “de cine, no de publicidad”, entiende cada proyecto como una manera de meterse en la piel del receptor de su obra: “Como espectador qué quiero ver”. Por eso mezcla la moda con el cine, de ahí lo de Fashion Film: porque desea, sobre todo, “contar cosas, reflexionar acerca de lo que me rodea”.

Miguel Ángel Font, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Miguel Ángel Font, en un momento de los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

“LA MODA ES CULTURA, NO SÓLO VENDER TRAPITOS”

En Xmile, por ejemplo, se plantea una sociedad en el siglo XXII a la que se le acaba el oxígeno en la tierra. De manera que los individuos “nos metemos bioapp –bio aplicaciones- para suplir esa carencia y nos convertimos en cierta forma en smartphones andantes”. En este sentido, Miguel Ángel Font habla de cómo “la sociedad está tendiendo a digitalizarse hasta en el amor, con esa idealización del otro vía chat”. Y va más allá: “No vamos a crear robots, sino que nosotros mismos vamos a dejar de pensar para ser como robots”.

Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Hasta que tal cosa suceda, Font sigue a lo suyo, que es crear historias y romper tabús en relación con ciertos temas. “La moda es cultura, no sólo vender trapitos”. Por eso considera “fruto de la incultura” pensar la moda “como algo únicamente frívolo”. E insiste: “Yo vengo de la ficción pura y dura, y me interesa la moda en tanto aspecto de nuestra cultura que merece reflexión”. Fashion Film, al menos para Miguel Ángel Font, no es video clip, ni publicidad, sino “cine que habla de la moda”. La marca que pretenda tan sólo lucir palmito que se abstenga de acudir a él: “Me interesa más hacer lo que me da la gana, que hacer lo que me mandan”. La moda, pues, al servicio del cine; no al revés.

Un gesto con las manos de Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Un gesto con las manos de Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“INTENTO QUE EN MIS PELÍCULAS HAYA SIEMPRE REFLEXIÓN”

Ha trabajado con marcas de todo tipo, pero su forma de hacerlo ha sido siempre la misma. “Quiero hacer esto, te doy la idea y si te interesa la realizo”. Así llevó a cabo en 2010 ‘Eiénesis. In search of light’ (palabras estas últimas que lleva tatuadas en su brazo derecho). “Fue una película que hice con las tripas, muy orgánica, la que me dio el espaldarazo y me abrió puertas”. Un cortometraje en el que colaboró el estilista Tono Sanmartín, contribuyendo a crear la atmósfera de erotismo, sensualidad y reflexión en torno a las dificultades del acto creativo. Películas como ‘Sinnside’, presentado en la Sección Oficial del Festival de Sitges 2013, permiten a Font trabajar el otro lado de su faceta artística: la del terror. Lo bello y lo siniestro como marca de la casa.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Miguel Ángel Font, momento en que  el realizador muestra uno de sus últimos proyectos en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Miguel Ángel Font, momento en que el realizador muestra uno de sus últimos proyectos en los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“Intento ser plural, aunque me gusta crear atmósferas identificables con cierto estilo propio”. Estilo, queda dicho, que pasa por la idea de “que haya siempre contenido, reflexión”, producido “con pocos medios” y que “bebe de un montón de fuentes”. Así es como empezó “haciendo videos en Youtube” y así sigue. Ahora, con el hipnotizador Toni Pons preparando ‘El trance positivo’, cuatro capítulos de 20 minutos cada uno, es decir, una temporada completa, que pretende llevar a televisión.

Miguel Ángel Font, en un instante de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Miguel Ángel Font, en un instante de los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

“MI REIVINDICACIÓN ES TRABAJAR BIEN”

“Iba para Internet, pero seguramente se haga para una tele TDT”. El proyecto cuenta con la participación de público voluntario entregado a la hipnosis. Y aquí Miguel Ángel Font vuelve a romper tabús. “No es mentira, sino una meditación profunda que te hace llegar a tu inconsciente de manera que permite sacar lo positivo que llevamos dentro las personas”. Y nos muestra unas imágenes en las que se ve a gente en trance viviendo la experiencia de volar; experiencia traducida en imágenes aéreas de la ciudad de Valencia. Una experiencia, en suma, que resulta finalmente “terapéutica”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó y Miguel Ángel Font, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Foto: Fernando Ruiz.

Y ya puestos, qué tiene que decir de Valencia, su ciudad natal. “Aquí muchos se quejan de que no se apoya el arte, pero habría que preguntar lo que ellos hacen”. Su postura está ligada más a la oferta que a la demanda. “Creo en la trayectoria personal y en que la cosas no son unívocas, sino mezcla de cosas”. De ahí que subraye: “No soy reivindicativo y, en todo caso, mi reivindicación es trabajar bien”. Y se cree tanto lo que hace que, una vez terminada la entrevista, Miguel Ángel Font seguía y seguía contando cosas. “Soy una persona orgánica: pienso y lo hago”. En medio de un aluvión de ideas, lo dejamos.

Miguel Ángel Font, tras los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Miguel Ángel Font, tras los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

En el siguiente video, cortesía de Miguel Ángel, se puede ver un resumen de su trayectoria:

Salva Torres