Juan Eslava: “Hitler era un holgazán”

La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos
Juan Eslava Galán
Editorial Planeta

Una inmensa biografía, cientos de películas y novelas, estremecedores documentales. ¿Queda todavía algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? El último libro de Juan Eslava Galán responde afirmativamente a esta pregunta. Con su inconfundible estilo desenfadado y desmitificador ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’ reúne 158 episodios increíbles, inéditos, insólitos, rocambolescos y surrealistas. La letra pequeña de la historia que abarca lo mejor y peor del ser humano desde el heroísmo y la ternura a la más vil abyección.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

Juan Eslava Galán. Imagen cortesía de Planeta.

“No, no me preocupa que me acusen de frivolizar un tema trágico”, asegura. “Se puede usar el humor y la ironía para contarlo todo. Es la marca de la casa ya que he escrito otras tres historias para escépticos: la del mundo, la de la guerra civil española y la Primera Mundial. Todas ellas están dirigidas a personas que no acaban de creerse la historia tal cómo se cuenta en las versiones oficiales”.

A la vista del volumen de 750 páginas ilustradas con imágenes de las que no se encuentran en Internet es lógico pensar que el autor ha necesitado años de trabajo. No es así. Eslava Galán lo escribió en el tiempo récord de seis meses. “No necesité documentarme, sólo confirmar algunos datos”, afirma. “Desde que tengo uso de razón me ha interesado mucho la historia, especialmente las dos guerras mundiales y la civil española. He visitado muchos campos de batalla y museos militares, mientras acopiaba información e imágenes de estas contiendas”.

El gato y la bailarina

Los alemanes lo llamaban Klaus, los ingleses Oscar y los americanos Sam. El gato de los tres ejércitos y los tres nombres y de las 7.000 vidas. Sobrevivió al hundimiento del Bismarck donde ejercía de mascota. De los 2.200 tripulantes sólo se salvaron 114, 115 si se incluye al gato rescatado por un barco de guerra que cinco meses después fue hundido por un torpedo. El gato se salvó de nuevo y pasó a formar parte del equipo de un portaaviones, uno de los que acabó con el Bismarck, que a los 20 días acabó en el fondo del océano. Un equipo de socorro rescató a Sam flotando en una canasta y fue recibido como héroe por el mismo Churchill, que le concedió, no una medalla pero sí un tranquilo retiro en una residencia de marinos de Belfast donde vivió por fin en paz once largos años.

En contraste con la increíble y tierna historia del gato, la tremebunda de una bailarina judía polaca que improvisó un strip tease cuando la obligaron a desnudarse antes de pasar a la cámara de gas. Aprovechando el desconcierto de los soldados, arrebató la pistola a uno de ellos y mató a un par de sus verdugos.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'.

Imagen del Submarino U-1206 referido en el libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’.

Como ejemplo de la obsesión tecnológica y a veces algo excesiva de los alemanes, Eslava Galán relata la peripecia del U-1.206, un submarino ultramoderno que debido precisamente a su sofisticación técnica se hundió al final de la guerra cuando su capitán tiró de la cadena del retrete. Una auténtica cagada germánica.

Eslava Galán dedica varios capítulos a la figura siniestra de Hitler y sus infames secuaces, desde su ascenso al poder a su anómala vida amorosa.

“Hitler era un tipo bastante vago”, comenta. “Hasta los 30 años no tuvo oficio ni beneficio estable, y se sabe que acudió a comedores sociales y albergues para pobres. Cuando empezó la  guerra se vio obligado a trabajar, se empeñó en dirigirla sin tener estudios militares y cometió bastantes fallos que fueron providenciales. Pensar en la posibilidad de que hubiera ganado es espeluznante”.

Los ingleses aportaron la determinación, los americanos los dólares y los materiales y los rusos la sangre. Con esta frase resume Eslava Galán la aportación de los respectivos aliados. “Sin los rusos la victoria hubiera sido imposible”, señala.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, 'El catolicismo explicado a las ovejas'. Editorial Planeta.

Portada de un libro anterior de Juan Eslava, ‘El catolicismo explicado a las ovejas’. Editorial Planeta.

España y Franco

¿Y España? Nuestro país estuvo presente a través de la División Azul, el comercio del wolframio o personajes novelescos como el espía Juan Pujol, alias Garbo, que fue condecorado por la Reina Isabel II en 1984.

“Al principio de la guerra Franco quiso apuntarse pero Hitler lo despreció”, explica Eslava Galán. “Tras la Batalla de Inglaterra, Hitler pasó al plan B, intentar tomar Gibraltar para ahogar el comercio británico, pero por entonces Franco recurrió a sus argucias de gallego y se escaqueó”.

¿Todavía queda algo por descubrir de la Segunda Guerra Mundial? “Tenemos un conocimiento bastante exacto de los hechos, pero se puede mejorar. Ahora están saliendo a la luz los archivos rusos y quedan por estudiar gran parte de los alemanes que los americanos trasladaron a su país”, concluye el veterano autor de ensayos transgresores, como ‘Una historia civil que no va a gustar a nadie’ o ‘El catolicismo explicado a las ovejas’, además de media docena de magníficas novelas históricas.

Portada del libro de Juan Eslava 'La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos'. Editorial Planeta.

Portada del libro de Juan Eslava ‘La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos’. Editorial Planeta.

Bel Carrasco

Mister Pink se llena de Screens

Screens

Galería Mister Pink

C / Guillem de Castro, 110. Valencia

Un martes de cada mes

“La televisión nos ha atacado durante toda la vida, es hora de que devolvamos el golpe”. Y la manera que tenía Nam June Paik, uno de los padres del videoarte, de devolver ese golpe era mediante la video creación. Cansado del hipnotismo que provoca la televisión (el único somnífero que se toma por los ojos, Vittorio de Sica dixit), June Paik ha estado años estimulando la mirada del público desde una óptica más creativa y menos alienante. La denominada caja tonta ha estado, de hecho, en el punto de mira de los nuevos lenguajes audiovisuales, ya sea para transgredir sus efectos hipnóticos o para utilizarla como vehículo de diferentes formas expresivas.

Screens, título alusivo a esas pantallas televisivas, es un ciclo mensual de video creación que tiene por objetivo precisamente ése: “Prestar atención a los lenguajes audiovisuales más creativos y experimentales”, según explica Damià Jordà, alma mater del proyecto que acoge la galería Mr. Pink. Un proyecto sin duda necesario, pero que hasta ahora no había tenido carácter estable en Valencia. Screens viene a llenar ese vacío con una programación mensual, que arrancó en octubre y que el próximo martes prosigue con una selección de artistas afincados en Miami, fruto de la colaboración con el grupo de investigación, diálogo y producción artística Red Nomade.

CONTRA EL HIERATISMO DEL CINE

Screens. Mr. Pink

Screens. Mr. Pink

Damià Jordà ya realizó esta misma experiencia en la desaparecida Clínica Mundana. Ahora lo hace con más brío e insistencia, estimulado por María Tinoco, responsable de Mr. Pink, y la pasión del propio Jordà por dar a conocer las obras de artistas españoles y latinoamericanos, sin excluir a todos aquellos que a nivel internacional despuntan en el universo de la video creación. Por citar a los más recientes, cuyas piezas se exhibieron en marzo, estarían el taiwanés Wei Ming Ho, la mexicana Adriana Román, la irlandesa Emmanuelle Negre, la uruguaya Veronika Marquez y los españoles Miguel Ángel González (Mikha-Ez) y Carlota Santamaría.

Además de su exhibición en Mr. Pink, el programa Screens también ha realizado actividades de carácter itinerante. Como la llevada a cabo en 2012, con una selección de piezas de artistas españoles y latinoamericanos, cuyas obras fueron mostradas en Barcelona, Belfast, Buenos Aires, Invorio, Hanoi y Nueva York. Ése es el talante de Damià Jordà: promover la video creación, sacándolo del “hieratismo del cine”. Para ello, las sesiones programadas en Mr. Pink, un martes de cada mes, son de cinco a seis piezas cuya duración no supere los 10 minutos por obra. Se trata de generar cierto dinamismo y romper con esas sesiones “infumables” de una hora.

CONTRA EL EGO-ARTE

Veronika Marquez. Screens. Mr. Pink

Veronika Marquez. Screens. Mr. Pink

Y lo consigue. En la más reciente de marzo, hubo piezas que no llegaron al minuto y medio, como Futuro amplificado (Adriana Román), frente a otras más largas que apenas superaron los siete minutos, caso de The Art Qaeda Project (Wei Ming Ho). Pero, en todo caso, piezas de gran calidad, que tan pronto experimentaban con la descontextualización entre imagen y sonido (White silence, please, de Mikha Ez), como con el teatro japonés Bunraku mediante una sugerente escenografía (Black sun: Carlota Santamaría). Y es que, como decía otro de los referentes de la video creación, Bill Viola, este lenguaje audiovisual guarda relaciones con la poesía. Siempre y cuando el artista logre abandonar su “ego-arte” o “arte-económico” (Viola), para en lugar de tratar de adivinar lo que el mercado quiere y dárselo, se profundice en su carácter espiritual, trascendente. Que es lo que hace Screens, abandonando la hipnosis de esas pantallas implícitas en su nombre, para estimular  la imaginación del público. Mr. Pink, siguiendo la máxima de June Paik, ha decidido devolver mes a mes los golpes de la televisión. Valencia está de enhorabuena.

Salva Torres