Animales ‘en objetivo’

‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso
Oceánica Producciones, Pascale Prêcheur, 2020
Martes 7 de julio de 2020

El trato que damos los humanos a los animales es hoy objeto de intensas polémicas. Durante milenios el Homo sapiens hizo uso indiscriminado de los irracionales para su beneficio. Pero a finales del siglo XX afloró una nueva mirada, una nueva empatía hacia los seres con los que compartimos el planeta. El animalismo es una corriente caudalosa que empapa la sociedad y las redes. Pero, como en todos los movimientos que despuntan, es inevitable la existencia de cierto radicalismo. ¿Hay que dejar de comer carne? ¿Se debe prohibir la caza? ¿Sufren los animales en los zoológicos?

Reflejar la realidad de ciertos sectores relacionados con el mundo animal con la máxima objetividad posible fue el desafío que se plantearon el cineasta Manu Galipienso y su mujer Pascale Prêcheur, experta en conducta animal, al planificar el documental ‘Animales, por el camino de en medio’, producido por Oceánica y distribuido por Jaibo Films.

Durante un año y medio entrevistaron a más de una veintena de organismos públicos, empresas y profesionales, entre los más relevantes de toda España, para dar a conocer la labor que realizan a favor del bienestar de los animales. Su objetivo: ofrecer un relato imparcial sin caer en maniqueísmos. «No todos comparten los mismos ideales, lo que provoca confrontadas opiniones de toda índole que invitan al espectador a una intensa reflexión», dice Galipienso.

Fotograma del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso. Imagen cortesía del autor.

El documental, que cuenta con el apoyo del Institut Valencià de Cultura y un presupuesto de 53.000 euros, fue emitido por À Punt y se puede ver en su sección ‘A la carta’, en valenciano. Ha sido seleccionado por el Festival Internacional de Cine de Sax como película inaugural y se difundirá durante la semana del 24 al 31 de julio, de manera online, por la plataforma Festhometv. El Festival de Cine de Alicante también lo ha seleccionado como película invitada y se proyectará en cines entre el 17 y 24 de octubre.

Galipienso y Prêcheur trabajaron una temporada como entrenadores de delfines en Mundomar, en Benidorm. «Allí nos dimos cuenta del desconocimiento que existe respecto al bienestar animal», comenta Galipienso. «No solo de los animales en cautividad, sino también de los domésticos. Con el paso del tiempo y tras varias experiencias fuimos conociendo la problemática del tráfico ilegal de especies. De ahí que vimos la necesidad, y casi obligación, de sacar este proyecto adelante, prácticamente desde la nada».

Manuel Galipienso y Pascale Prêcheur. Imagen cortesía del autor.

A lo largo de 74 minutos en la versión corta –y 108 en la larga–, el filme recorre centros de rescate, asociaciones de protección animal, parques zoológicos, legislación, tráfico ilegal de especies, animales de asistencia… «Nos centramos en gremios donde la actitud del ser humano afecta de forma directa o indirecta a los animales. Por motivos de duración no pudimos seguir investigando e incluir en la película temas como la tauromaquia o la industria cárnica».

Al principio, fue relativamente fácil conseguir estos contactos por su trabajo con animales, pero luego se toparon con la reticencia de algunas de sus fuentes ante la idea de participar en la misma película donde aparecían otras personas con una percepción totalamente opuesta sobre el significado de bienestar animal. «Tras muchas y largas conversaciones, se percataron de nuestra imparcialidad, lo que les  animó finalmente a sumarse al proyecto. Nos comprometimos en ese sentido y nuestra idea, desde el principio, siempre fue evitar a toda costa la confrontación y unir a los distintos gremios».

Fotograma del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso. Imagen cortesía del autor.

En su largo periplo han vivido multitud de experiencias y sensaciones tanto positivas como negativas. «Lo peor fue ver magníficos ejemplares de primates, tigres, pumas, linces, caballos, incluso un león, encerrados en casas de campo en deplorables condiciones. Lamentable consecuencia de la casi inexistente coordinación entre organizaciones, profesionales, administraciones, etcétera».

En el balance positivo cuenta la percepción de «que en realidad, todos los que intervienen en el documental tienen mucho más en común de lo que parecía en un principio. Además, la reacción de los espectadores y participantes al ver la película es muy positiva», concluye Galipienso.

En 2010, Galipienso realizó su primer documental, ‘Descubriendo el surf, con Luis Callejo’ –intérprete nominado a los premios Goya como mejor actor protagonista en ‘Tarde para la ira’–, de Raúl Arévalo. Formado como técnico en realización audiovisual y con varios másteres en cinematografía, ha realizado varios cortometrajes protagonizados por actores reconocidos como Javier Gutiérrez. ‘Animales, por el camino de en medio’ es su primer largometraje. Un reto personal en el que ha ejercido de guionista, director y director de fotografía junto a su mujer Pascale Prêcheur, que le acompaña en todos sus proyectos como productora ejecutiva y, en este caso, también como presentadora.

Cartel del documental ‘Animales por el camino de en medio’, de Manuel Galipienso.

Bel Carrasco

“Tenemos que convivir con mayor incertidumbre”

Remando en el mismo barco (IX) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Con los actores y directores Rebeca Valls y Nacho Diago (mago y productor)
Domingo 5 de julio de 2020

«No quiero realidad. Quiero magia». Esta frase que Tennesse Williams puso en boca de Blanche du Bois en ‘Un tranvía llamado deseo’ podía ser, también, el lema de Nacho Diago. Desde la tierna infancia creció fascinado por el ilusionismo y, a partir de los 15 años inició una carrera que de forma progresiva le llevó a la cumbre, en 2005, al ganar el primer premio en el XXVII Congreso Mágico Nacional, que lo acreditaba como el mejor mago de España.

Desde hace 11 años comparte su vida con Rebeca Valls, heredera de una estirpe de artistas. “Nos conocimos en un programa que presentaba para la anterior televisión autonómica valenciana, ‘L’Escenari’, que se grababa en el mítico café teatro de Alcoy”, cuenta Valls. “Nacho vino a actuar. Nos gustamos, nos llamamos un tiempo después y empezamos a salir. Diez años más tarde nació nuestra hija Alma. Ahora somos cuatro contando a nuestra perra ‘López’”. 

Nacho Diago y la perra López. Foto de Nani Gutiérrez.

Diago estudió las carreras de Ingeniería Agrónoma y Arte Dramático, pero sin abandonar nunca su formación autodidacta en el mundo de la magia. “Cuando empecé no existía Internet y había que buscarse la vida”, comenta. “La única manera de aprender técnicas era en los libros o con la ayuda de magos experimentados. En ese aspecto no hay problema porque formamos una hermandad unida por fuertes vínculos vocacionales, tal vez porque este es un oficio minoritario y peculiar”.

Valls y Diago son creadores natos. Ella es actriz y también directora de teatro y él mago, director, creador y productor de sus propios espectáculos.  “Al dedicarnos al mismo oficio, nos comprendemos y nos ayudamos el uno al otro”, dice Diago. “Rebeca participa de modo activo en mis espectáculos, tanto en el proceso de creación como de ayudante de dirección cuando necesito una visión externa”.

Rebeca Valls. Imagen cortesía del autor.

“Nacho no participa directamente en mis espectáculos, pero me ayuda hablarlos con él, compartir dudas, proceso, crisis que surjan, etcétera”, añade Valls. “O, simplemente, llevándolo a un ensayo para después compartir el resultado y aportar, también, una visión externa. Las sinergias que se producen entre nosotros son enriquecedoras tanto a nivel profesional como de pareja. ¡Vernos currar es excitante!”.

Diago pondera el excelente nivel de la magia en nuestro país, como demuetra que el actual campeón internacional sea español y de Castellón: Mago Yunque (Salvador Vicent). “Juan Tamariz ha sido un referente para todos los de mi generación, pero hoy existen magos escénicos fantásticos”, dice. “Al ser también actor, además de la técnica o la originalidad, cuido al máximo la dramaturgia de cada espectáculo”.

Lo que más les inquieta a esta pareja de artistas, a causa de la situación creada por la pandemia, es la incertidumbre. “Y la falta de apoyo y de confianza. En general es una época en la que creo que nos toca convivir con algo más de incertidumbre que de costumbre. Y no solo por el trabajo, también por la salud”. 

Nacho Diago durante una de sus actuaciones. Imagen cortesía del autor.

Les preocupa su sector, profesionales técnicos incluidos. “Nos preocupa que los espectadores tengan miedo y no vayan al teatro. Y que, en consecuencia, los programadores no confíen y caigan los bolos programados. También la subsistencia de las salas, de las compañías y de los correspondientes proyectos. Es un momento delicado para todos y tenemos que apoyarnos los unos a los otros. Creo que es el mensaje fundamental que hemos aprendido a raíz de esta crisis”. 

Apelando al impulso y resistencia que les otorga su vocación, confían en salir del bache. “La gente que como nosotros se dedica a profesiones tan poco estables lo hace porque lo necesita. Es vital para nuestra felicidad y realización. Es nuestro modo de comunicarnos con el mundo y los demás, de contar algo en esta vida. A pesar de tantas trabas y dolores de cabeza, encontramos en ello una recompensa. Así que, sí, pensamos seguir en la lucha, adaptándonos a las necesidades de cada momento y con mucha ilusión y más esfuerzo, si cabe”.

En su opinión, el Gobierno y las instituciones autonómicas “deberían respetar y pagar los proyectos ya contratados, destinando el dinero que ya estaba concedido a ellos. Y ayudar, de algún modo, a las empresas privadas para que puedan salir de esta crisis. Es urgente que la cultura sea una prioridad, ponerla en el lugar que merece como ocurre en el resto de Europa”, concluyen Valls y Diago. 

Rebeca Valls y Nacho Diago. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

A la conquista de Almagro

43 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro
Del 14 al 26 de julio
Viernes 3 de julio de 2020

Cerca de cumplir medio siglo, en su 43 edición el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que se celebra del 14 al 26 de julio, abre un nuevo ciclo con la finalidad de acoger propuestas escénicas de otros países y comunidades españolas. Uruguay y la Comunidad Valenciana estaban propuestos como los primeros invitados pero por motivos obvios, el COVID-19 los uruguayos no podrán participar. En lo que respecta a València, los miembros de las compañías elegidas se disponen a pasar el test para subir con total garantía al histórico escenario. El objetivo de la fundación que organiza el certamen es descentralizar y dar una imagen más atomizada y plural del Siglo de Oro en diferentes idiomas y acentos.

La propuesta valenciana incluye una selección de lo mejor del Siglo de Oro valenciano. Textos canónicos como ‘Tirant’, coproducción del IVC y la Compañía Nacional de Teatro Clásico junto a piezas difíciles de etiquetar como ‘Espill’ de Jaume Roig, anterior al Siglo de Oro, un texto emblemático de los orígenes de la literatura valenciana. También se representará un montaje contemporáneo para público familiar en torno a personajes claves de la época, ‘El increíble asesinato de Ausiàs March’. Dentro del Certamen Barroco Infantil Tramant Teatre presenta ‘Las cartas del Quijote’, que forma parte del nuevo formato de programación en línea que tendrá este año el festival.  A la faceta teatral se suma la parte musical a cargo de Carles Dénia, del Cor de la Generalitat y Harmonia del Parnàs.

‘Tirant’, de Eva Zapico.

Otra nota valenciana al festival la aporta el arte magistral de Joaquín Sorolla. Su retrato de la actriz María Guerrero, cedido por el Museo del Prado, es la imagen de esta edición, bajo el lema ‘De mil gustos de amor, el alma llena’, verso de María de Zayas.

“La esencia de la programación de este año se basa en la pluralidad, esa visión panorámica y ecléctica que ayude a sacar de la cabeza del espectador que el Siglo de Oro es una única realidad”, dice Ignacio García, director del festival. “Almagro será una vez más la reserva natural del Siglo de Oro, el lugar donde más y mejores espectáculos de nuestra etapa áurea podrán verse a nivel mundial”.

En un formato más reducido que en años anteriores, el Festival de Almagro contará esta edición con diez espacios, cuatro de ellos escénicos: el Corral de Comedias, el teatro Adolfo Marsillach, AUREA y palacio de los Oviedo también habrá actividad en el Museo Nacional del Teatro, Espacio de Arte Contemporáneo, plaza Mayor (paseo de la Fama), patio de Fúcares, el coche de ‘El teatro de sus mercedes’ y el palacio de Valdeparaíso.

‘El increíble asesinato de Ausiàs March’, de Daniel Tormo y Anna Marí.

El viernes 17 de julio, a las 20 horas, se inaugurará el ‘Año València’ con ‘Tirant’, de Joanot Martorell, adaptado por Paula Llorens bajo la dirección de Eva Zapico. El 19 de julio, a las 13 horas se podrá escuchar al Cor de la Generalitat Valenciana y Harmonia del Parnàs en ‘Quien amores tiene’, bajo la dirección de Marián Rosa Montagut. Ambos espectáculos se verán en AUREA. El resto del programa del ‘Año Valencia’ se desarrollará en el Palacio de los Oviedo. CRIT Companyia de Teatre ofrecerá dos montajes teatrales: el 21 de julio, a las 22.45 horas ‘Espill’, de Jaume Roig adaptado por Anna Marí bajo la dirección de Pep Sanchis. El 22 de julio, a las 22.45 horas, ‘El increíble asesinato de Ausiàs March’, de Daniel Tormo y Anna Marí, bajo la dirección de Marí. Por último, el 26 de julio a las 22.45 horas se podrá disfrutar del concierto ‘Cant espiritual’ de Carles Dénia.

“La obra ‘Espill’ es tremendamente misógina pero expresa muy bien el caracter valenciano”, dice Daniel Tormo. “Es un retrato satírico de la sociedad de la época en el que todos salen malparados. Es un texto brillante y colorista como una falla”, comenta uno de los tres miembros fundadores de CRIT que presentará este verano en Sagunt a Escena un versión teatral de ‘Entre visillos’ de Carmen Martín Gaite, con el título ‘La ciudad de escarcha’.

‘Tirant’, de Eva Zapico.

Bel Carrasco

“Los mitos son nuestro ADN literario“

#MAKMAEntrevistas | Javier Sierra
‘El mensaje de Pandora’
Planeta de Libros, 2020
Miércoles 1 de julio de 2020

Apenas hace unos pocos meses que se declaró la pandemia y ya se han editado libros que analizan sus causas y consecuencias. Unos son ensayos y, otros, testimonios personales del confinamiento. ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra, elude las etiquetas. Fiel al enfoque del autor, se mueve entre la ciencia, la ficción y el género epistolar para enviar un peculiar mensaje de esperanza y curación. Al declararse el estado de alarma, Sierra aparcó dos proyectos para escribir en tiempo récord este mensaje, que enlaza el origen de los tiempos y la vida en la Tierra con el convulso presente. ”Ha sido el libro más fulgurante que he escrito en 25 años de carrera”, confiesa. “Como si su historia necesitara salir de mis manos y llegar al lector con premura”.

Arys, una joven cretense a punto de cumplir mayoría de edad, recibe una carta de su tía. Se la escribe en Atenas al final de la última pandemia vírica que sacude al mundo.  Sus páginas rememoran un viaje que ambas hicieron hace años, al sur de Europa. Francia, Gerona y las comarcas del Ampurdán fueron el escenario de una aventura cuyos recuerdos esconden claves que cobran sentido frente a la crisis sanitaria.

Portada de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

Da la impresión de que ha escrito este libro pensando en los jóvenes.

La protagonista del libro es una chica que acaba de cumplir 18 años, pero, en realidad, es una metáfora de lo que somos como sociedad. Una cultura que ha vivido una infancia prolongada creyendo que la muerte no era cosa suya y que, de repente, de forma global, ha sentido de cerca su amenaza. Es, por tanto, un relato dirigido a todo el mundo, pero poniendo énfasis en aquellos de nosotros que sabemos que todavía podemos hacer algo por este planeta tras la pandemia de la COVID-19.

¿Por qué, precisamente, el mito de Pandora?

Según los textos griegos clásicos, Pandora es la primera mujer. Zeus la envío a la Tierra con una caja que le prohibió abrir y que contenía todos los males. Ella la abrió y con ese acto terminó con la Edad de Oro de la humanidad. La historia de ese mito me recuerda una teoría científica propuesta por varios premios Nobel: que la vida y las enfermedades, dos caras de un mismo proceso, llegaron aquí en «cajas de piedra» que llamamos cometas, asteroides o meteoritos, y fecundaron al planeta como lo haría un espermatozoide con un óvulo 50.000 veces más grande que él. Y a partir de esa conexión, tuve un hilo narrativo maravilloso del que tirar.

Los mitos son «instrucciones en clave para garantizar la supervivencia de la especie». ¿No cree que el pensamiento racional y la tecnología los han borrado de la faz de la tierra?

La invención de la escritura hizo innecesario que nuestros antepasados recordaran de memoria grandes cantidades de versos y de historias. Los mitos se inventaron en esa época remota para encapsular informaciones importantes en ellos y que pudieran ser recordados con facilidad generación tras generación. Pero la llegada del alfabeto nos llevó a formulaciones cada vez más complejas, aunque también a olvidar muchos de esos «datos disfrazados» de los mitos. A mi me interesa mucho recuperarlos. Son nuestro ADN literario. Y eso no implica que la razón deba desdeñarlos; al contrario: debe estudiarlos con ahínco.

Ilustración de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

¿Que la vida haya brotado en nuestro planeta o proceda del espacio exterior, supone alguna diferencia?

Sí. Nos da una perspectiva mayor de lo que somos. O, mejor, de lo poco que somos en una galaxia que –acaba de calcularlo la Universidad de British Columbia— tiene seis mil millones de planetas tipo Tierra perfectamente capaces de albergar vida. Visto desde esa perspectiva, la vida es una especie de «infección cósmica». Y saberlo puede ayudarnos a determinar dónde aplicar vacunas que controlen a patógenos potencialmente agresivos.

El animal humano ha dominado a la fauna, sometiéndola a condiciones crueles para su provecho. ¿Se podrían interpretar las pandemias como una especie de venganza por estos excesos?

Existe un movimiento internacional llamado One Health que promueve una saneamiento de los mecanismos con los que tratamos a los animales. Su propósito no es solo mejorar sus condiciones de vida, sino salvarnos como especie. La COVID-19 es un virus zoonótico, que saltó de animales sacados de su hábitat natural y nos agredió. Es una lección que debemos aprender ya si no queremos enfrentarnos a ataques aún peores.

Apunta que anteriores pandemias afloraron aspectos positivos que hicieron progresar a la sociedad. ¿Cree que la COVID-19 va a traer, también, nuevos y mejores tiempos?

Traerá transformaciones que el tiempo dirá si son mejoras o no a nuestra forma de vida. Un ejemplo inmediato es el teletrabajo. Su implantación repercute directamente en la contaminación del transporte de las grandes ciudades y mejora el tiempo que compartimos con la familia. Pero su arraigo traerá más cambios, no todos necesariamente positivos. Habrá que esperar a verlo.

Ilustración de ‘El mensaje de Pandora’, de Javier Sierra.

¿Qué dogmas vigentes hoy nos impiden avanzar en el conocimiento (y en el autoconocimiento)?

Sobre todo, uno muy arraigado: el convencimiento absoluto de que la naturaleza debe domesticarse y ponerse al servicio del ser humano. Lo hacemos sin pensar en ello, como si fuera un derecho. Y no lo es. No somos una criatura ajena a la naturaleza, ni tampoco superior a ella. Somos parte intrínseca suya. Si lo asumiéramos, la respetaríamos más y no la violentaríamos como acostumbramos.

‘La rebelión de los brujos’ es su libro fetiche. ¿Se considera heredero de Bergier y Pauwels?

Ellos son «hijos del 68». Mentes que propusieron un reordenamiento de la historia y una reevaluación de las competencias de la ciencia. Lo hicieron bien. Nos invitaron a pensar. Pero mi época es otra, y los desafíos de mi generación han variado. Ya no nos preocupa tanto lo que el hombre pueda destruir con el átomo, como lo que la naturaleza pueda hacer con nuestra civilización ante el cambio de ciclo que, intuimos, acaba de empezar.

Recuerda a su padre, cartero de oficio en Teruel. Los jóvenes ya no escriben cartas, sino mensajes mínimos. ¿Cree que eso, al igual que las nuevas tecnologías, afectará a sus procesos mentales?

Lo que expresamos es consecuencia de lo que pensamos. En eso no hay secretos ni dobles lecturas. Veo con preocupación esa banalización del lenguaje, porque está generando una pereza en el ejercicio de pensar. Y eso no es bueno para nuestra civilización. Por eso soy un ferviente defensor de las campañas de fomento a la lectura, de acercar a los jóvenes la cultura en todas sus expresiones, y de la exigencia educativa para formarlos en la lengua y su uso.

Javier Sierra. Foto: Asis G. Ayerbe.

Bel Carrasco

«La especie humana tiene una profunda tara»

‘Tóxikas’, de Pilar Pedraza
Cazador de Ratas Editorial, 2020
Domingo 28 de junio de 2020

Algo en apariencia tan inocente como ir a comprar comida puede convertirse en una experiencia terrorífica. Es lo que ocurre cuando te dejas guiar por una escritora adicta a lo dark, cliente asidua de un mercado con mucha molla: el Central de València. Pillemos, pues, el carro o la bolsa para emprender una expedición que nos pondrá los pelos como escarpias pero con un sonrisa en los labios. Hablamos de ‘Tóxikas’ (Cazador de Ratas Editorial), una colección de doce relatos de Pilar Pedraza con una portada de Mariana Palova no apta para veganos y prólogo de Luis Pérez Ochando. Bajo una capa de ligereza y humor con visos costumbristas Pedraza vuelve a maravillarnos con su peculiar visión de la realidad cotidiana, mientras pone el dedo en la llaga y hurga en la herida. Desfilan insectos comestibles, gallinejas, carne de potro, lironcillos y hasta un crucero con fiesta sorpresa. Pedraza combina su pasión por un barrio, el del Carmen, del que dice que sólo la sacarán «con los pies por delante», con recuerdos de su infancia, de sus viajes y pinceladas cultas, que para eso es una autora de culto. Una  delicatessen que estimula el apetito y te deja con ganas de más. 

Un viajero muy famoso cuyo nombre no recuerdo dijo que para conocer una ciudad hay que visitar sus mercados. ¿Qué visión ofrece para usted el Mercado Central?

El gran Mercado Central me ofrece, y yo la devuelvo ficcionalizada, una visión mística, nada que ver con ‘El vientre de Paris’, de Emilio Zola, al que admiro profundamente. Un mercado como el que usted menciona es para mí y para ‘Tóxikas’ una catedral profana y un museo mundial del bodegón. Me inspiro en el de Valencia, aunque no sea realmente ese en concreto el que describo, porque es uno de los más hermosos del mundo y también porque disfruto de él todos los días.

Portada de ‘Tóxikas’, de Pilar Pedraza.

Convierte un inocente ‘ir de compras’ en pretexto para denunciar los excesos del capitalismo y las represiones ocultas de nuestra sociedad. ¿Cómo fueron surgiendo estos relatos?

Lo que hay en ‘Tóxicas’ no es propiamente denuncia social, sino sarcasmo, a veces, y otras simplemente regodeo y humor negro; es decir, literatura fantástica. Los relatos fueron surgiendo desde hace un tiempo como pequeños textos en la revista La Charca Literaria, dirigida por Pere Montaner. Al final de la temporada, los recogí, los trabajé a fondo y los agrupé temáticamente con cierto orden: del nacimiento monstruoso a la muerte y sus vanas pompas fúnebres. Me ayudó en el intento mi amigo Luis Pérez Ochando, que es el autor del prólogo y a quien estoy muy agradecida por su apoyo.

Sobrepeso, obesidad, sedentarismo por una parte, y por otra anorexia y obsesión extrema por el culto al cuerpo. ¿Por qué lo alimenticio ha degenerado en enfermedad?

Yo creo que la especie humana en sus ramas hegemónicas blancas, y en su mal llamada sociedad del bienestar, tiene una profunda tara en la configuración del deseo. En otras palabras: no sabe lo que quiere y se deja llevar por el capitalismo, que es ciego e inhumano y adopta formas y modas monstruosos o ridículas. No toco ese tema en ‘Tóxikas’, que no es en absoluto un libro sobre la alimentación y sus aberraciones, sino un fantaseo sobre la visión de las cosas y de sí misma de la protagonista, que camina por el mundo con el inconsciente a flor de piel. Trabajo la mente y la memoria, no el cuerpo biológico. 

Menstruación, embarazo, lactancia, menopausia… Por motivos biológicos, la mujer está más familiarizada que el hombre con las miserias de nuestra propia carne. ¿Cómo cree que ha influido eso en la perpetuación de la sociedad patriarcal?

Compleja pregunta que responderé brevemente. Tengo una amiga de gran cultura y talento que, cuando entró en la menopausia, me confesó: “¡Ay, Pilar, por fin soy un hombre!”.

Para compensar los trabajos de la procreación parece que la naturaleza otorga al género femenino una ancianidad más apacible que al hombre. ¿La mujer, cuanto más vieja, más sabia y bruja?

Eso son tópicos, pero algo de realidad hay en ellos: la mujer es superior al hombre en muchos aspectos de la vida, especialmente en los referentes al cuerpo y a lo emocional, sin que ello quiera decir que yo sea sexista. Todo lo contrario: mi feminismo es igualitario y socialista. Por otra parte, hay viejas que ni sabias ni brujas, y viejos maravillosos. El problema es el supremacismo machista ahora llamado patriarcado. Una viuda mayor suele ser feliz, monta un club de lectura, hace yoga o se entretiene con sus nietos; un viudo, es un desastre, se encuentra perdido en la realidad de la vida porque no está entrenado para gestionarla. 

Pilar Pedraza, con mascarilla en estos tiempos de pandemia. Imagen cortesía de la autora.

El mundo, el demonio y la carne. Según la religión católica son los tres enemigos del alma pero la carne va en tercer lugar, así que tampoco es para tanto.

Tiene razón, pero con la misteriosa “carne”, la iglesia se refiere al sexo, que está muy sobrevalorado a causa de las obsesiones del catolicismo hipócrita y que, mayormente, lo practican los curas abusando de los chicos. Aunque esté la última en la tríada, válgame Dios la lata que ha dado la “carne” católica a hombres, mujeres y niños.  

Ahora que la Iglesia no nos tortura tanto con sermones y dogmas, tenemos que lidiar con fanáticos de todo tipo que nos dicen lo que tenemos que comer y pensar.

Yo paso de todo tipo de talibanes y talibanas religiosos o culturales. Soy hija de la Revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad (o sororidad). Pienso y escribo a mi aire; a mi edad no necesito el nihil obstat de nadie por mucho que ese alguien crea estar en posesión de la verdad. Yo ya tengo mi verdad y bien que me la he currado. La mía es feminista, igualitaria, socialdemócrata, pacifista y ecologista, y su única meta mi felicidad y la de quienes me rodean. Paso de dar doctrina y de recibirla.

¿Le gustaría reencarnarse?

¡Oh, sí! En guepardo de la sabana en Tanzania, corriendo tras las gacelas Thompson. Siempre que veo a un guepardo ponerse a 100 kilómetros por hora en segundos, me entra una envidia tremenda.

¿Se puede vivir sin teléfono móvil?

Se puede y, quizá, se debe, si prefieres la felicidad a la ansiedad. No conozco adminículo o utensilio más inútil y virulento. Hice mi tesis doctoral sin móviles, sin ordenadores y sin Internet. La fotocopiadora era nuestro único lujo y correr perseguidos por los “grises” nuestro deporte. Comprendo perfectamente que estamos inmersos en un cambio profundo y que yo pertenezco todavía a la contracultura, que era la cultura de verdad según nosotros mismos, y que ahora ya no la conoce ni quien la inventó. Pero con móvil o sin él, soy fan de Internet, Google es mejor que la Enciclopedia Espasa, y yo, por ahora, tan joven como el que más.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

“Nos preocupa que la gente coja miedo al contacto”

Remando en el mismo barco (VIII) | Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Mª Fernanda Medina y José Luis Rodríguez-Núñez
Jueves 25 de junio de 2020

El año 2010 abrió sus puertas en València una librería que rompía esquemas proponiendo un concepto más amplio y diferente de lo que representa el acto de elegir y comprar un libro. Además de sus fondos y novedades editoriales, incluía una cafetería y un espacio destinado a actividades literarias, desde presentaciones de libros a talleres y cursos de escritura en distintas modalidades. Se llamaba BiblioCafé y estaba situada en el barrio de Exposición, cerca del estadio Mestalla.

Muy pronto se convirtió en punto de encuentro de los amantes de los libros y buenas letras, y allí fue donde se fraguó ‘Generación Bibliocafé’, colectivo literario que bajo la coordinación del editor Mauro Guillén aglutina a un centenar de firmas, la mayoría valencianas, pero también de fuera.  Al frente de BiblioCafé se hallaba una pareja que ya son un referente cuando se habla de libros en esta ciudad: Mª Fernanda Medina y José Luis Rodríguez-Núñez.

Por desgracia, la librería tuvo que cerrar cuatro años después. En sentido homenaje, una veintena de escritores del colectivo nacido entre sus paredes le dedicó uno de sus títulos, editado en febrero de 2014, que reunía una colección de relatos en torno al amor a los libros y la lectura: ‘Último encuentro de BiblioCafé’.

Portada de ‘Último encuentro de BiblioCafé’ (Jam Ediciones / Generación Bibliocafé, València, 2014).

La desaparición física de la librería no representó la muerte del espíritu que la animaba. Medina y Rodríguez-Núñez han mantenido viva y dinámica su vocación de libreros y promotores de la literatura. Participan en las ferias del libro y pusieron en marcha ‘BiblioCafé Escuela de Escritura’, en la que imparten cursos y talleres escritores como el veterano en estas lides Vicente Marco. También David Trashumante, Susi Bonilla, Antonio Garrido y Eloy Tizón, entre otros.

“Nos conocimos en los años noventa en Colombia, cuando José Luis fue allí a trabajar por un tiempo”, cuenta Medina. “Surgió el flechazo y aquí estamos, tres hijos después compartiendo la vida y el amor a la cultura. De nuestra experiencia en Colombia surgió el embrión de BiblioCafé, que  pusimos en marcha 20 años más tarde”.

Medina es ingeniera industrial, pero se dedica principalmente al desarrollo humano y a la cooperación. Rodríguez-Núñez es economista, empresario y apasionado de la literatura. “Nos complementamos en el área comercial, donde conseguimos contactos y clientes, además de compartir la ilusión por mantener vivo este proyecto”, añade Rodríguez-Núñez.

Mª Fernanda Medina y José Luis Rodríguez-Núñez. Imagen cortesía del autor.

La suspensión de la Fira del Llibre 2020 les ha afectado duramente, pues esos días en Jardines de Viveros significan un balón de oxígeno para su economía. Esta primavera tampoco se celebró Palo Market, un encuentro de marcas en el que participaban con una exposición de editores independientes. Sobre la posibilidad de que la Fira se retome en octubre todavía se mantiene la incertidumbre. “Nos preocupa mucho que la gente coja miedo”, afirman. “Miedo al contacto, a la relación, a todo aquello que nos hace humanos”.

Con tres hijos de 18, 17 y 8 años, su mayor inquietud, lógicamente, es “no poder mantener a nuestra familia”. Pero, además, les angustia “que la gente se distancie de la cultura, de la costumbre de salir y compartir, y nos convirtamos en una sociedad encerrada en casa, sin contacto personal ni creatividad”.

Pese a los contratiempos sufridos, Medina y Rodríguez-Nuñez siguen luchando cada día para mantener a flote la escuela de escritura que dirigen, con alumnos españoles y también de otros países como Canadá, Estados Unidos o Colombia. En julio retomarán la actividad de presentar libros en locales al aire libre, como Cruz del Sur o similares.

“La ayuda pública va a ser clave, pues necesitamos recuperar todos aquellos ingresos que hemos perdido, debido, por ejemplo, a la suspensión de la Fira del Llibre”, comentan. “Es fundamental que las personas puedan seguir teniendo algo de liquidez para destinar a bienes culturales, que son de los que más sufren en tiempo de crisis. Y por supuesto contamos con la fidelidad de nuestros clientes y amigos, y la expansión de ‘BiblioCafé Escuela de Escritura’ en su versión online”.

La función del Gobierno en esta crítica encrucijada debe ser “invertir en creación, invertir en industria, invertir en personas, y apoyar a todas aquellas empresas e instituciones que lo necesiten”. El objetivo debe ser poder “llevar una vida digna defendiendo nuestro derecho a ser felices”, concluyen Medina y Rodríguez-Núñez.

Mª Fernanda Medina y José Luis Rodríguez-Núñez. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

«Hay que fomentar la pedagogía de la danza»

Remando en el mismo barco (VII)
Testimonios de parejas dedicadas a la cultura
Iris Pintos y Toni Aparisi. Bailarines, coreógrafos y directores de la compañía de danza TransferMove
Lunes 22 de junio de 2020

Cuenta que no era un alumno muy estudioso en el colegio y sus profesores alucinaron cuando se aprendió de cabo a rabo el texto de su personaje en una obra escolar. «Quiero ser actor», le dijo a su abuelo que le regañaba para que se aplicara más.  Y así venció las reticencias que en los años setenta todavía causaba que un niño declarara su vocación de bailarín como Billy Elliot. Del teatro a la danza, de la coreografía a la enseñanza, la carrera de Toni Aparisi esta jalonada de éxitos y premios. Con 21 años debutó en el Teatro Principal y encontró un propicio caldo de cultivo en los tiempos ‘dulces’ de Carmen Albors.

Tras un primer matrimonio del que tiene tres hijos, lleva siete años en pareja con otra bailarina, Iris Pintos, a la que conoció en un proyecto de Russafa Escènica. «Me pareció interesante y buena bailarina», dice. Desde entonces mantienen una estrecha colaboración profesional, «aunque es importante disociar lo que son los ensayos de la vida familiar». Cuando colaboran en un proyecto hablan y discuten mucho para abordarlo conjuntamente. En otros casos Pintos es una bailarina más del equipo.

Toni Aparisi e Iris Pintos, durante una actuación. Imagen cortesía del autor.

«Yo soy bailarín, coreógrafo y profesor de danza contemporánea, así como investigador del movimiento», explica Aparisi. «Pintos es terapeuta ocupacional, coreógrafa, intérprete, profesora de danza contemporánea e investigadora sobre la temática de las relaciones entre el derecho y la cultura. Nuestra compañía de danza TransferMove es fruto de las sinergias que se establecen entre nosotros. Una compañía que genera proyectos de danza con espíritu crítico y con la intención de poner la mirada del público sobre temas sociales que afectan a todos».

Dos de sus últimos trabajos anteriores a la pandemia abordan la violencia de género (‘Moby Dick’) y las relaciones humanas desde la perspectiva de las distancia que separan a las personas, como en una premonición de lo que estaba por venir. La primera quincena del confinamiento se la tomaron con calma, un paréntesis de descanso, pero cuando el Estado de alarma se prologó tuvieron que ponerse las pilas, pues los que trabajan con su propio cuerpo no pueden dejar de ejercitarlo. «Hacíamos clases en casa, nos turnábamos para pasear al perro y participé en un proyecto de Capella de Ministrers, ‘Música Amable’ que ofrecía piezas de danza por vídeo conferencia tanto a particulares como a geriátricos».

‘Relaciones’, de Toni Aparisi. Imagen cortesía del autor.

Lo que más inquieta a Pintos y Aparisi es «la paralización total y las cancelaciones de todo tipo de espectáculos y actividades académicas». También les preocupa el cierre de escuelas de danza y la falta de un protocolo claro y viable para retomar la enseñanza. «Se ha paralizado la actividad creativa y de ensayo dentro de las compañías de danza. Sin embargo, el mundo del deporte ya ha podido volver a entrenar tras tener acceso a las pruebas clínicas pertinentes».

Les preocupa sobre todo que no se creen las ayudas adecuadas para el mundo cultural y se plantean, «si la situación de la danza mejorará o empeorará con respecto al estado previo a la pandemia».

Creando, bailando y enseñando confían en superar este tremendo parón. «Por ahora, dejando la manera virtual y volviendo al mundo real poco a poco. Intentando diseñar metodologías que permitan volver a un mundo virtual en condiciones, si así fuera necesario».

La respuesta del Gobierno a esta crisis, según su opinión, debería incluir en primer lugar, «situar a la cultura en el lugar que le corresponde dentro de la sociedad por entenderla como un valor clave para su desarrollo y en consecuencia del país». «Para ello», añaden, «es necesario que se cree un plan de acción que sitúe a la danza dentro de la sociedad y no como algo que se deja al tiempo de ocio y a un determinado colectivo de personas. En definitiva, que el Gobierno entienda que la danza es una manifestación cultural portadora de valor y significado y que diseñe un plan de fomento de la actividad de la danza no solo en su vertiente escénica, sino también pedagógica», concluyen Pintos y Aparisi.

Iris Pintos y Toni Aparisi. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

«El español es muy, pero que muy obediente»

#MAKMAEntrevistas | Jano García
‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros, 2020)
Miércoles 17 de junio de 2020

“El Gobierno condenó el presente para salvar supuestamente el futuro, sin embargo, condenó el presente y ha condenado el futuro de generaciones enteras“. Es una de las rotundas afirmaciones que incluye ‘La Gran Manipulación’ (La Esfera de los Libros), de Jano García. Autor de dos libros que definen su postura ideológica –’El siglo del socialismo criminal’, en dos volúmenes y muy presente en las redes–, García reconstruye una minuciosa cronología del proceso de la COVID-19 y analiza el papel manipulador de los medios, especialmente de la televisión y las redes sociales. ¿Panfleto oportunista o lúcida reflexión? En todo caso un texto polémico escrito en tiempo récord por alguien que se define a sí mismo como «liberal pragmático” y autodidacta de la historia, “gracias al privilegio de haber nacido en una época en la que el acceso a la información es más sencillo, rápido y económico que nunca”. Lo que más le fascina de ella es que, como en un inmenso bucle, “todo lo que ocurre ahora ya ha ocurrido antes”. 

Jano García no se considera activista, agitador de conciencias ni youtuber. ”Vivo de vender libros y de mis podcast. Para mí YouTube y las redes sociales son una herramienta de trabajo, nada más. Lo que ocurre es que hoy en día compartes espacio, aunque sea virtual, con el activista y el youtuber, actividad respetable donde las haya, pero no es lo mío”. El pasado noviembre creó el programa ‘En Libertad’, la voz de “los inconformistas, de los que se niegan a rendirse y están dispuestos a dar la batalla por la verdad, (…) sin estar sometidos a intereses partidistas o vendidos a conglomerados empresariales”.

Portada del libro ‘La Gran Manipulación’, de Jano García.

Se mueve con soltura por las redes sociales. ¿Por qué este libro?

Era un deber moral dejar reflejado lo que hemos vivido. Nos olvidamos pronto de las cosas y lo hemos asistido a la mayor crisis económica, sanitaria y social desde el final de la última Guerra Civil.

Acusa al Gobierno de negligencia e incompetencia. ¿La derecha hubiera gestionado mejor la crisis?

No los acuso, simplemente relato los hechos que no son opinables y que demuestran su negligencia y responsabilidad directa de la pérdida de miles de vidas. Tampoco creo que la oposición lo hubiera hecho mejor. Son multitud las Comunidades Autónomas gobernadas por ‘la derecha’ que podrían haber hecho mucho más y ninguna de ellas protegió a los ciudadanos. No escuché a ningún político alertar sobre la inminente tragedia.

¿En qué momento deberían haberse aplicado las medidas de control?

En el mes de febrero ya eran varios los países que no permitían la entrada de personas procedentes de China. La primera semana de marzo muchos países cancelaron multitud de eventos e, incluso, teníamos el caso de Italia, que nos advirtió de lo que iba a ocurrir. Ahora sabemos que el epidemiólogo jefe de Reino Unido, Ferguson, afirmó que simplemente habiendo tomado medidas restrictivas una semana antes se habrían salvado la mitad de las vidas que han perdido los británicos.

¿Por qué cree que se tardó tanto en reaccionar? 

Por motivos puramente ideológicos. El 8M es el mayor espectáculo de masas del año y había que celebrarlo sí o sí. Si ese gran show político, basado en el puro sentimentalismo barato, tuviera fecha el 25 de febrero, por ejemplo, no hubiéramos esperado tanto tiempo para tomar medidas. El que crea que no habría cambiado nada es porque es estúpido.

¿Percibe algún vínculo entre la nueva normalidad y el nuevo orden mundial?

La nueva normalidad será la del mayor control del ciudadano utilizando la excusa de la salud. Ya vemos como el Gobierno ha pedido eliminar el dinero en efectivo y, claro, hay muchos pobres de intelecto que aplauden la medida, obviando que, de ser así, estaríamos en manos de los bancos que podrían cobrarnos tasas abusivas y dejar nuestro futuro en sus manos. La combinación banca-poder político es un cáncer para cualquier sociedad.

Gente paseando con mascarillas. EFE.

¿La mascarilla bozal es una metáfora de la pérdida de libertades a la que nos tendremos que acostumbrar?

Por supuesto. Esto ha servido a muchos gobiernos para saber hasta qué punto su población es obediente, y en el caso de España se ha demostrado nuevamente que el español es muy, pero que muy obediente.

¿Comulga con las teorías que corren sobre la vacuna como medio de control total?

No. Ahora bien, yo no me la pondré cuando esté disponible. Primero que se la ponga Sánchez y su ejecutivo.

Tilda a la sociedad española de fanática y enferma. Gente sumisa y borrega que se conforma con un sueldecito, pisito y vacaciones. ¿No es una visión demasiado pesimista del españolito de a pie?

Desgraciadamente, no. Es la realidad del español medio de las últimas décadas. Franco fue de los pocos dictadores del siglo XX que murió en la cama, lo que demuestra que a los españoles no les importa vivir bajo una dictadura mientras tengan esas necesidades cubiertas. 

Han pasado tres meses desde el vértice del horror y parece que ya se ha olvidado. La gente solo piensa en volver al bar y a la playa. ¿Confirma esto su negativa visión de la ciudadanía como una masa amorfa que sólo piensa en divertirse?

Efectivamente. Antes que las bibliotecas y los comercios han vuelto el fútbol y las terrazas. Que en España haya salido más gente a protestar por el asesinato de un negro al otro lado del charco que por los 45.000 muertos por culpa de la negligencia gubernamental, demuestra que tenemos una masa podrida.

¿Se atreve a hacer alguna predicción política y económica a medio o largo plazo?

Estamos asistiendo a la muerte de Occidente. Es algo que ya viene de tiempo atrás, unos diez años, pero que esta pandemia ha acelerado. Es evidente que este es el siglo de China y el sudeste asiático. Nosotros estamos en decadencia y en la era de los derechos, mientras que ellos están en auge y en la era del trabajo duro para vivir mejor. Algunos dicen que esto ya pasó tras la Segunda Guerra Mundial y que Europa se recuperó, pero olvidan que Asia también fue duramente golpeada durante la guerra. Ahora no, ahora ellos saldrán adelante porque la mayoría de sus ciudadanos solamente piensa en trabajar más para vivir mejor y mejorar la vida de su familia, mientras que en Occidente pensamos en trabajar menos y con sobrevivir nos conformamos.

Jano García. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Cumpliendo tablas

Companyia Hongaresa de Teatre (Isla de Córcega 58, Puerto de Sagunto, València)
L’Horta Teatre (Sant Martí de Porres 17, València)
Celebración por su 25 aniversario
Lunes 15 de junio de 2020

Los 25 años en una persona son sinónimo de plenitud física, de tener toda una vida por delante y casi todo por demostrar. En una compañía teatral independiente llegar a esa edad es una proeza, señal de buen hacer y de haber sabido conectar con el público. En este aciago año por la COVID-19 nada menos que cuatro compañías valencianas han cruzado o están a punto de cruzar ese simbólico umbral. Además de Companyia Teatre Micalet y Arden, que ya han sido felicitados por MAKMA con sendas entrevistas, lo hacen la Companyia Hongaresa de Teatre y L’Horta Teatre. Esta última ya ha superado los 45 tacos, pero celebra los 25 de su sala en el barrio de Castellar-Oliveral. 

La Hongaresa nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

‘Encrucijada’, de Paco Zarzoso. Foto de Jordi Pla por cortesía de Hongaresa Teatre.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

«Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico», dice Paco Zarzoso. «También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires».

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

El nombre Hongaresa, procedente del poema ‘Tristeza húngara’, es un certificado de su anhelo poético y el deseo de vivir de otra forma la realidad en países imaginarios. En estos momentos preparan un montaje para Sagunt a Escena que será una pieza coral, un canto de amor al teatro a lo largo de 15 siglos.

«El teatro ha sido siempre el gran espacio de la ‘juntura’ y lo que está ocurriendo es un poco diabólico», dice Zarzoso sobre el impacto de la COVID-19. «Se han perdido muchas funciones pero tengo la esperanza de que pronto pase todo y se valore más un colectivo que contribuye a alimentar la cultura y la dimensión espiritual de la gente».

Alfred Picó. Fotografía de Xavier Mollá por cortesía de L’Horta Teatre.

Sala L’Horta, ubicada en el barrio de Castellar-Oliveral, pedanía fuera del casco urbano de la ciudad, fue uno de los primeros espacios teatrales de gestión privada situados en la periferia antes que Espai Rambleta, El Musical o Las Naves. “La clave de nuestra permanencia está en la perseverancia y el haber encontrado una oferta teatral dirigida al público infantil, tanto para colegios como para público familiar, que se ha demostrado necesaria y complementaria a las ya existentes”, dice Alfred Picó, director de Sala L’Horta.

“Otra clave fundamental es el compromiso de los diferentes equipos profesionales que han pasado por L’Horta, sin ellos no hubiera sido posible. El premio a la continuidad  es comprobar que sin casi darte cuenta has ido avanzando, creciendo, y que para muchos colegios y familias eres su espacio de referencia. Ver a compañías amigas ensayar o estrenar sus espectáculos en la Sala, sentir que como espacio eres útil y necesario para las artes escénicas valencianas. Esta es una carrera de fondo y llevamos mucho recorrido”.

Exteriores de L’Horta Teatre, una tarde de función. Imagen cortesía de L’Horta Teatre.

Tras el paréntesis impuesto por la COVID-19 la compañía afronta el futuro con “el mejor de los ánimos, pero siendo realistas y conscientes de que va a ser un año muy, muy complicado y que vamos a tener que trabajar mucho y bien para volver a generar confianza tanto a los escolares como a las familias para que vuelvan a las Salas de teatro”, añade Picó. “Hemos planteado la próxima temporada en términos similares a años anteriores, ahora solo cabe trabajar y esperar. Nos volvemos a encontrar una vez más en un momento muy difícil, justo cuando empezábamos a recuperar un cierto tono después de la última crisis que casi nos lleva al cierre. Pero no es la primera vez que nos levantamos y lo volveremos a hacer, es nuestro trabajo y nuestro compromiso para con nosotros y nuestra sociedad”.

“Una sociedad crece y es rica gracias a todos los sectores y el mundo de la cultura no es ajeno a ese crecimiento, es un sector que aporta muchísimo a la sociedad y no sólo en el aspecto económico. Sin las artes escénicas valencianas, todos seriamos más pobres”, concluye Alfred Picó.

‘Umbral’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Hongaresa Teatre.

Bel Carrasco

Un viaje al corazón del cine

‘Notas a Apocalypse Now. Crónica de un rodaje maldito’, de Eleanor Coppola
Barlin Libros, 2020
Sábado 13 de junio de 2020

El 3 de julio llega la versión definitiva de una obra cumbre de Francis Ford Coppola, ‘Apocalypse Now Final Cut’, más larga que la original, pero más corta que ‘Redux’. Parece una señal o una ironía del destino que, en estos tiempos de pospeste o pospandemia, regrese una de las películas que mejor describe el horror desencadenado por otro de los cuatro terribles jinetes.

No es la única buena noticia para los fans de Coppola y el séptimo arte. El sello independiente valenciano Barlin Libros ha editado por primera vez en España un libro imprescindible: ‘Notas a Apocalypse Now. Crónica de un rodaje maldito’, de Eleanor Coppola. Un viaje al corazón del cine.

El 20 de marzo de 1976 se inició en Filipinas una de las producciones cinematográficas más largas, costosas y accidentadas de la historia. Los cuatro meses previstos se convirtieron en 16, concluyó al 21 de mayo del año siguiente, y el filme no se estrenó hasta mayo de 1979, en el Festival de Cannes. El presupuesto superó los 30 millones de dólares. 

Martin Sheen y Francis Ford Coppola en un receso de la película. Imagen cortesía de Barlin Libros.

Desde el primer momento, Eleanor estuvo al pie del cañón para grabar un documental, ‘Hearts of Darkness: A Filmmaker’s Apocalypse’, que ganó un Emmy en 1992. Las notas que tomaba a modo de diario, publicadas por primera vez en 1979, constituyen un relato fascinante que desvela el tormentoso proceso creativo de un director fuera de serie. 

Más que un trabajo periodístico, la obra de Coppola es una narración muy personal que seduce por su fluida prosa e hipnótico ritmo. Al principio, la autora adopta una mirada neutra y objetiva sobre los acontecimientos. Pero a medida que se adentra en una selva de calor húmedo, explosiones y contratiempos, asume un mayor protagonismo.

Eleanor va mostrando las distintas facetas de su personalidad y los conflictos que sufre por la tensión entre su papel de esposa y madre, y su vocación artística. Como madre de familia la vemos consagrada al cuidado de sus hijos –Gio, Roman y Sofía–, que al inicio del rodaje contaban con doce, diez y cuatro años, respectivamente. Como profesional de la cámara reflexiona sobre la magia del cine: «Quizá filmar películas sea un paso adelante hacia la posibilidad de avanzar y retroceder, de entrar y salir en el tiempo», y se debate entre las dudas que le asaltan: «La única forma que tengo de captar la grandiosidad de la realización de ‘Apocalypse Now’ es mostrando los detalles y esperar que den sentido a la imagen global».

 

Marlon Brando caracterizado como el coronel Kurtz en ‘Apocalypse Now’. Imagen cortesía de Barlin Libros.

La autora representa también la imagen de la mujer occidental acomodada imersa en un mundo desconocido: «Mi realidad cotidiana parece una película exótica», afirma. Y lo hace con una gran sensibilidad que le permite captar su belleza y plasmarla en palabras. En su diario ofrece magníficas descripciones de pueblos pintorescos, de las vibrantes escenas de rodaje entre explosiones y deslumbrantes luces. O estampas de un potente primitivismo, como la fiesta de  los indios ifugaos contratados como extras, que culmina con la matanza ritual de varios cerdos y un carabao, que inspiró una impactante escena de la película.

Eleanor no habla mucho de los actores, pero sus comentarios plasman la atmósfera caótica que reinaba en los sets. El alcoholismo de Martin Sheen, que sufrió un infarto en marzo de 1977, la dependencia de Denis Hooper de la cocaína –25 gramos diarios para funcionar–, o el sobrepeso de Brandon, que aterrizó en Filipinas con 136 kilos. 

Del tifón al tigre

La privilegiada perspectiva de Eleanor, testigo del rodaje y esposa del director, le permite acometer una doble tarea: el registro de los hechos y, a la vez el retrato íntimo de una pareja de artistas, su historia de amor y de desencuentros, y también su lucha para sobreponerse a múltiples adversidades. Son conocidas las calamidades que sufrió el costosísimo equipo de rodaje, con escenas multitudinarias que movilizaban hasta un millar de extras y cientos de operarios, efectos especiales carísimos y escenografías espectaculares. Se rodaron nada menos que 457,3 kilómetros de metraje.

El tifón Olga destruyó uno de los sets, hubo problemas con los helicópteros del ejército filipino, que tenía que combatir a la vez una guerrilla, un incendio consumió un gran almacén, y un tigre estuvo a punto de provocar una tragedia. Antes de empezar a rodar, Coppola negoció durante cuatro meses con grandes estrellas a las que deseaba contratar para los papeles de capitan Willard y coronel Kurtz. Steve MacQueen, James Caan, Robert Redford, Jack Nicholson y Al Pacino declinaron la oferta por tener otros proyectos o por temer la dureza de un rodaje en un clima extremo.

Cubierta de ‘Notas a Apocalypse Now’, de Eleanor Coppola. Imagen cortesía de Barlin Libros.

Las primeras escenas se rodaron en Baler, el lugar donde un puñado de españoles, los últimos de Filipinas, resistieron los ataques de lo tagalos, en 1899. Después el equipo se trasladó a Ibar y, al final, a Pagsanjan, donde se construyó el reducto del coronel Kurtz.

Eleanor siguió a su marido en un «viaje personal hacia el yo», siendo su paño de lágrimas, pero también su antagonista. Discutían a menudo y estuvieron a punto de divorciarse. Ella confiesa el conflicto entre su papel de esposa, madre y anfitriona, y sus inclinaciones artísticas siempre subordinadas a los proyectos de su marido. Y aunque lo adora y admira, es muy consciente de sus debilidades. De sus cambios de humor que lo llevan de la depresión a «una especie de histerismo». De sus miedos a arruinarse, a defraudar a sus seguidores, a no tener el tipo de talento que desea tener, a ser incapaz de terminar una historia en la que se había involucrado demasiado.

Eleanor Coppola fue durante parte de su vida un caso paradigmático de apéndice del genio, a la sombra del gran hombre. Pero en este libro refleja el proceso de empoderamiento de una mujer capaz de brillar con luz propia. Lo demostró con varios libros, uno de ellos dedicado a la muerte de su hijo mayor y una película que rodó con más de 80 años, ‘París puede esperar’.

«Me gusta dejar el pasado en el pasado», escribe en sus notas. «Francis, en cambio, se alimenta muchísimo del pasado. Somos tan opuestos. Pasé muchos años resistiéndome a ver las diferencias, enfadándome, demostrando que yo tenía razón y él se equivocaba. Pero ahora disfruto con asombro de la atracción que sienten los polos opuestos. Y más lo quiero».

Francis Ford Coppola dirigiendo una de las últimas escenas de la película. Imagen cortesía de Barlin Libros.

Bel Carrasco