36 Ilustradores ‘pintan’ Valencia

Valencia se Ilustra
Rambleta
Bulevar Sur esquina calle Pío IX, s/n. Valencia
Hasta el 16 de junio de 2019

La ciudad se expone cada día a infinitas miradas. Las de sus propios residentes que la observan con la indiferencia que da la familiaridad sin fijarse mucho en los detalles. Y también las ávidas miradas de los turistas y visitantes concentradas en los hitos monumentales y lugares considerados de interés. ¿Pero cómo ven la ciudad los artistas plásticos que viven en ella?

Responde a esa pregunta València se Ilustra, un proyecto de largo recorrido que lleva a cabo Rambleta y Cervezas Alhambra con el asesoramiento de la galería Pepita Lumier, y que rescata lugares emblemáticos e inspiradores de la ciudad desde la mirada personal de los artistas de la ilustración.

Ilustración de Inma Carpena. Imagen cortesía de Rambleta.

El centro cultural de San Marcelí reúne en una amplia sala las obras de los 36 ilustradores que han participado en las últimas dos ediciones de este proyecto convirtiéndose así en epicentro de la ilustración valenciana durante los casi dos meses que la exposición permanecerá abierta al público, del 2 de mayo al 30 de junio. Rambleta y Cervezas Alhambra iniciaron este proyecto en 2016 para respaldar y poner en valor la ilustración local, incentivando la creación, dando visibilidad al artista y generando nuevas audiencias, rompiendo barreras y llevando la cultura a lugares no convencionales. Desde enero de 2018 cuenta con el comisariado de la Galería Pepita Lumier.

En cada edición, durante tres ciclos previos a una exposición final, València se Ilustra selecciona a un grupo de ilustradores destacados que aportan una mirada curiosa y diferente de la ciudad con trabajos realizados ex professo. Los ciclos se llevan a cabo en diferentes puntos de la ciudad y reúnen el talento local en torno a la riqueza cultural valenciana desde la perspectiva vanguardista y original de los ilustradores.

Jardín Botánico, ilustración de Mar Hernández ‘Malota’. Imagen cortesía de Rambleta.

 Tras las muestras realizadas en los distintos barrios de València, los meses de mayo y junio se reúne en una gran exposición colectiva a todos los artistas participantes en las acciones que se han llevado a cabo en los diferentes barrios durante dos ediciones: 36 ilustraciones de 36 artistas transforman el centro cultural en un itinerario visual por la ciudad de València, un mapa urbano trazado por los artistas que la pueblan. 

“Para seleccionar a los ilustradores participantes hemos tenido en cuenta sus méritos y la calidad de sus obras”, dicen las comisarias de Pepita Lumiere. “Hemos buscado también diversidad estética en sintonía con cada presentación y, al mismo tiempo combinar las firmas consolidadas más o menos reconocidas con las emergentes”.

Los ilustradores tienen absoluta libertad para elegir el tema procurando no repetir el mismo escenario, aunque ha habido doblete con dos lugares muy emblemáticos: El Mercado Central y el Jardín Botánico. También se incentiva mostrar lo que se podría llamar ‘Cara B’ de la ciudad. Así, los trabajos de Inma Carpena que dibuja un comedor social, de Javier Lacasta Llácer, el Tribunal de las Aguas o Víctor Viza sobre el Rastro. El conjunto de las obras refleja distintas técnicas desde las ejecutadas a mano a las realizadas de forma digital y la combinación de ambas. Los estilos también son muy heterogéneos, pues hay representantes del street art, graffiti y diseño. La nómina de autores incluye nombres consagrados como Malota y Aitana Carrasco entre otros muchos.

Ilustración de Aitana Carrasco. Imagen cortesía de Rambleta.

Pepita Lumiere destaca la importancia de esta iniciativa que incluye tres eventos a lo largo del año ofreciendo un apoyo a los artistas desde una firme actitud de mecenazgo. “Para los ilustradores es muy estimulante participar en este proyecto colectivo que les permite interaccionar entre ellos y sentirse reconocidos, pues la ilustración, pese a la cantidad de talento que  existe,  sigue arrastrando cierto complejo de hermana pequeña de la pintura. Por otra parte Valencia Ilustra crea un patrimonio sólido que persistirá en el tiempo”.

Hasta el 20 de junio se podrán ver en una misma sala de la Rambleta los trabajos finales de los dieciocho protagonistas de la última edición de València se Ilustra (2018-2019): Fran Salcedo, Xiana Teimoy, Malota, Pau Valls, Victoria Ripalda, Cento Yuste, Aitana Carrasco, Alba Quílez, Cristina de Cos-Estrada, Eduardo Luzzatti, Javier Parra, Juanjo Gasull, Inma Carpena, Francesc Roig, Víctor Visa, Mar Villar, Javier Lacasta Llácer y África Pitarch. Además, las obras de la edición anterior (2017-2018) en la que participaron:  Martina Almela, Raquel Aparicio, Luis Armand Villalba, Lirios Bou, Julia Cejas, Luis Demano, Aaron Feliu, Azucena González, Jaume Mora, David de Limón, Omega TBS, Andrés Palmero, Fran Parrenyo , Ausias Pérez, César Sebastián, Belén Segarra, Elías Taño y La Nena Wapa Wapa.

Torres de Serranos, ilustración de Javier Parra. Imagen cortesía de Rambleta.

Bel Carrasco 

Consagrados al microrrelato

‘Los pescadores de perlas’, VV.AA.
Editorial Montesinos, 2019

Cada época tiene la literatura que se merece y necesita. Literatura que en su temática y estilo refleja los intereses y preocupaciones dominantes de quienes la crean y disfrutan. Por eso no es nada extraño que en esto tiempos de inmediatez, fragmentación y vértigo haya brotado una nueva forma de expresión literaria que ya tiene carta de naturaleza como cuarto género: El microrrelato. Los micros brotaron como hongos después de la lluvia con el cambio de siglo y, aunque en origen su espacio natural fueron los blogs y redes sociales, no tardaron en saltar al papel tanto en revistas literarias como en libros.

La revista Quimera fue una de las primeras en incluir en sus páginas a los autores de micros, en 2003 y dos años más tarde publicó una antología, ‘Ciempiés: los microrrelatos de Quimera’. Dieciseis años más tarde, Montesinos edita una nueva colección más ambiciosa y totalmente actualizada, coordinada por Ginés S. Cutillas, ‘Los pescadores de perlas’, un título homenaje a la ópera de Bizet. En ella aparecen 80 escritores de nueve países hispanohablantes, entre ellos dos valencianos: Elena Casero y Kike Parra. En la introducción, Cutillas da cuenta de la consolidación del nuevo género gracias a la concurrencia de diversos factores. Los congresos y simposios dedicados a él, los concursos, el interés de las pequeñas editoriales por potenciarlo, y la existencia de numerosas tesis y estudios sobre el tema.

“En estos últimos dieciseís años las temáticas de los microrrelatos han cambiado poco”, dice Cutillas. “El autor de microrrelato se parece al de aforismo en el sentido de que busca la verdad y quiere enviar un mensaje elevado al lector, por lo que el amor, la muerte, el sexo, los miedos ancestrales y los demás temas inherentes a la condición humana se ven representados en el género. Las extensiones, curiosamente, se han ido unificando. Existe una teoría de que microrrelato es aquello que cabe en una unidad visual. Si hablamos de un libro, sería una página, dos a lo sumo; si hablamos de Internet, lo que cabe en una pantalla de ordenador. También encuentras autores que arriesgan, y llegan a las tres o cuatro páginas apoyándose en la tensión narrativa que hayan sido capaces de construir, o, por el contrario, lo intentan con pequeños alumbramientos de unas pocas palabras. Creo que donde más se ha innovado es en la forma física de los microrrelatos, es decir, en la disposición espacial de los textos. Ahora se juega más con las formas: títulos más largos que los cuerpos o cuerpos inexistentes, caligramas, textos puestos en columnas a modo de espejos de las tramas, palíndromos. Todo esto sin dejar de lado el texto clásico, claro”.

Las biobibliografías de los 80 autores que incluye el texto dejan claro que su perfil es muy variado. ¿Pero se podría definir un perfil del lector de micros? “El lector de micros es un lector avanzado. Suelen ser personas que han leído mucho y se enfrentan a los textos en una suerte de desafío, aportar el cincuenta por cien al rompecabezas que ha planteado el autor. Al ser los textos tan exigentes, se suele dar que el lector de microrrelatos sea a su vez también escritor de estas pequeñas píldoras, pues no deja de ser un juego metaliterario entre personas que se enfrentan a la literatura desde una distancia más cercana”.

Para Elena Casero “escribir microrrelatos es un reto, un ejercicio de síntesis no siempre es fácil de conseguir”. Autora de cinco novelas y un libro de cuentos, además de otro de micros, Casero combina distintos géneros. “Estar en esta antología es un lujo. Ver tus micros entre tantos otros de grandes autoras y autores que han sido tus propios maestros, da un poco de vértigo. Exactamente el mismo que el hecho de que hayan aparecido previamente en un revista literaria como Quimera. Es un aliciente para seguir trabajando y estudiando la técnica de su escritura”. La música es su segunda pasión, pues Casero estudia piano y toca el oboe.

Por su parte, el alzireño Kike Parra, profesor de escritura creativa y director de la colección Microsaurio, considera que escribir microrrelatos “está dentro de lo que espero de mí como escritor”. “Me gusta escribir cualquier tipo de texto, simplemente por divertirme y aprender algo”, dice. “Si escribo poemas, lo hago para llevarme a terrenos que no suelo pisar. Lo mismo espero de los microrrelatos. A veces aún escribo microficciones, puede que funcionen o no, que me gusten o no. Aun así, lo hago. Estoy en un momento de mi vida en el que me atrevo a probar cualquier formato: novela, relatos, poemas, artículos… Escribir un buen microrrelato exige mucho. O se es casi perfecto, o no hay mucho que hacer. Por eso no entiendo a quienes consideran que escribir un buen microrrelato está al alcance de cualquiera. Escribir está al alcance de cualquiera; hacer algo destacable, ya no”.

“Tener unos cuantos textos cortos míos en ‘Los pescadores de perlas’ es un honor”, añade Parra. “Me hace feliz. No soy un autor consagrado del género, pero estoy muy contento de estar en una antología en la que hay nombres de algunos que sí lo son”, concluye Kike Parra.

Bel Carrasco

El papel como excusa

Paper València. Saló d’Art i Poesia
RuzafaStudio
C / Pedro III el Grande, 11d. València
Del 4 al 7 de abril de 2019

El papel es un soporte indispensable en todas las disciplinas artísticas. Desde el folio en blanco a la partitura musical. Pero es en la poesía y en las artes plásticas donde tiene una mayor relevancia y protagonismo. Por eso los organizadores de la primera edición de un certamen que combina ambas artes, cuya sede es el espacio Ruzafastudio en Valencia, donde se celebra del 4 al 7 de abril, lo han titulado, precisamente Paper València.

El evento, el primero de estas características que se convoca en la ciudad del Turia, ha sido producido por Elca junto a la editorial Banda Legendaria y con el patrocinio de la fundación El secreto de la filantropía, con la colaboración de la Biblioteca Valenciana y otras entidades y empresas.

Obra de Gonzalo Elvira, de Galería Siboney. Imagen cortesía de Paper València.

Obra de Gonzalo Elvira, de Galería Siboney. Imagen cortesía de Paper València.

Concebido como Salón del Arte y la Poesía, su singularidad reside en el uso del papel como soporte de las obras de arte, las ediciones artísticas y las de poesía que se exhiben. Está dividido  en cuatro secciones: Galerías, Editoriales, Proyectos y Actividades Paralelas. Durante cuatro días están citados al encuentro cultural, profesionales del mundo del arte (artistas, galeristas, críticos, coleccionistas, etcétera), junto a editores, escritores y público interesado.

Para esta primera edición, la dirección técnica del certamen ha seleccionado a seis galerías de arte: Ana Serratosa (Valencia), Pepita Lumier (Valencia), Rafael Ortiz (Sevilla y Madrid), Espai d’Art (Valencia), Siboney (Santander) y Travesía Cuatro (Madrid, México DF y Guadalajara), que expondrán obras de los artistas que representan, realizadas con distintas técnicas sobre papel.

Ejemplares de la revista 21 Veintiúnversos editada por Banda Legendaria. Imagen cortesía de Paper València.

Ejemplares de la revista 21 Veintiúnversos editada por Banda Legendaria. Imagen cortesía de Paper València.

Participan también como invitadas media docena de  editoriales: Alba (Barcelona), Edicions del buc  (Valencia), Los Sentidos (Sevilla), Pre-Textos (Valencia), Ultramarinos (Barcelona) y Vaso Roto (Madrid y Monterrey –México). Se presentan tres proyectos sobre arte y poesía, a cargo de las editoriales valencianas Banda legendaria y Fire Drill, y  el Artista invitado en esta edición es Miquel Navarro.

Un programa de actividades paralelas, complementarias al Salón tendrá lugar en la terraza ajardinada colindante a las salas de exposición de RuzafaStudio. Se celebrarán recitales de poesía, presentaciones de libros y de editoriales, debates y otras dinámicas relacionadas con los ámbitos del arte y de la poesía.

Cuadernos de poesía 'Rozar el aire', de Miquel Navarro. Imagen cortesía de Paper València.

Cuadernos de poesía ‘Rozar el aire’, de Miquel Navarro. Imagen cortesía de Paper València.

Con el objetvo de  seguir desarrollando su proyecto divulgativo del fenómeno artístico y poético contemporáneo, Banda Legendaria se ha unido a esta iniciativa. Además de compartir las  tareas organizativas, su aportación se plasma en tres actividades principales. La exposición del fondo editorial completo, que reúne los siete números ya publicados de la revista 21veintiúnversos, las reproducciones de las obras que ilustran las cubiertas de la propia revista, firmadas por sus creadores, y todos los volúmenes que integran nuestras colecciones poéticas de cuadernos y plaquettes.

La muestra titulada Lugar de la sombra, creada y compartida por uno de nuestros grandes pintores contemporáneos, Guillermo Peyró Roggen, y por el profesor y poeta José Luis Falcó, que aportará su valiosa y particular visión literaria de las obras expuestas.

Libros de la editorial Ultramarinos. Imagen cortesía de Paper València.

Libros de la editorial Ultramarinos. Imagen cortesía de Paper València.

Por último, la lectura poética ‘Las plaquettes’ de 21veintiúnversos, en la que intervendrán los autores hasta ahora publicados en esta colección: Juan Vicente Piqueras, Vicente Gallego, José Saborit y Miguel Mas. Cuatro magníficas voces reunidas por vez primera en un espacio poético único.

RuzafaStudio es un espacio multidisciplinar de contenido cultural que recuerda a los patios interiores de ciudades centroeuropeas como Berlín o Viena, situado en un lugar céntrico pero que al mismo tiempo aislado al tratarse de una edificación exenta, sin servidumbres en su vuelo. Se localiza en un barrio de actividad urbana permanente, rodeada de comercios, restaurantes, escuelas y oficinas bancarias. Se ha proyectado como espacio cultural polivalente, así como estudios de grabación audiovisual y fotografía. El conjunto de la unión de cuatro plantas bajas exentas se completa con un gran patio interior ajardinado de 308 metros cuadrados. Se accede por el nº 11 D de Pedro III el Grande, calle ubicada en la zona de Ruzafa más próxima a la avenida del Reino de Valencia.

Obra de Sean Mackaoui, de la galería Set Espai d'Art. Imagen cortesía de Paper València.

Obra de Sean Mackaoui, de la galería Set Espai d’Art. Imagen cortesía de Paper València.

Bel Carrasco

Dando la vuelta a la novela romántica

Por amor de mi amor, de Gadea Fitera
La Esfera de los Libros
13 de febrero de 2019

La imagen de la portada en tonos pastel y el título del libro, Por amor de mi amor, pueden llevar a engaño. Porque este segundo trabajo de Gadea Fitera, editado por La Esfera de los Libros, no es una convencional novela rosa para jovencitas con la cabeza llena de pájaros, sino un ameno relato con trasfondo histórico bien urdido, escrito con una prosa ágil que delata las muchas lecturas de la autora, que sabe cómo dar la vuelta y aprovechar todas las posibilidades de la novela romántica. El título de la novela es un fragmento de un poema de Elizabeth Barret, poeta y sufragista, que hace hincapié en que el auténtico amor no debe inspirarse en rasgos externos y pasajeros, sino en sentimientos profundos.

A Fitera no le preocupa que la encasillen en la novela romántica. “No hay géneros buenos y malos, sino buenas y malas novelas”, afirma. “Es un hecho que hoy día las mujeres leen mucho más que los hombres y en esta historia, además, aparecen muchos varones y de muy variados perfiles. Yo diría que tiene algo de folletín decimonónico con capas más hondas y también un poco de cuento de hadas con regusto amargo”.

Gadea Fitera

Gadea Fitera

La historia se sitúa en Zaragoza, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando España estaba todavía sumida en las secuelas del conflicto fratricida. Columna Ares es una joven humilde que sueña con ser maestra y casarse con su novio de toda la vida por el que siente un cariño no demasiado apasionado. Su hermano Alziz  trapicheando con el estraperlo mantiene a la familia, a ella y a su madre viuda, hasta que para asegurarse un futuro más estable decide enrolarse en la División Azul. Tras su muerte en una ciudad francesa luchando como soldado alemán, la madre de Columna le suplica a ésta que vaya en busca del cuerpo de su hijo para enterrarlo a la sombra de El Pilar.

“El nombre de Columna hoy nos parece raro pero antes era tan común como el de Pilar, una tía mía se llamaba así, y lo mismo ocurre con Alziz”, comenta Fitera. “En principio pensaba situar la acción en el periodo de entre guerras, una época que me fascina, pero decidí ambientarla años más tarde que es una etapa algo oscura y poco reflejada en la literatura. Zaragoza fue una opción clara por ser la ciudad natal de mi padre y un lugar maravilloso e ignorado”.

Poco después de tener su primer hijo, Fitera inició un blog en El Mundo digital, Diario de una madre inexperta que cosechó un gran éxito y en cierta manera fue el vestíbulo a su debú literario, pues atraídas por su lenguaje fresco, las editoras de La Esfera de los Libros la animaron en su primer proyecto literario, Como arena entre tus dedos, una biografía novelada de la valenciana Margarita Ruiz de Lihory, una mujer extraordinaria que abandonó a su familia para lanzarse a una vida realmente novelesca. Pintora, espía y empresaria, viajó por países tan diversos como Marruecos, Cuba o México y fue gran aficionada al esoterismo.

Portada de 'Como arena', de Gadea Fitera

Portada de ‘Como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“No sólo las mujeres extraordinarias merecen novelas”, comenta Fitera. “Columna es una chica normal y corriente que aspira a lo que cualquier muchacha en su época y condición social pero a la que el destino hace vivir circunstancias extraordinarias. Situaciones límite y experiencias tanto buenas como desgraciadas. Su vida es como un viaje iniciático que la lleva a madurar y aceptarse a sí misma”.

Tras sufrir un grave trauma en una ciudad francesa mientras intenta localizar los restos su hermano, Columna tropieza casualmente con un hombre que dará un giro radical a su existencia, el general Jean-Henri Quelen de la Vauguyon duque de Joyeuse, un príncipe azul algo talludo pero amable y cortés que conmovido por su belleza decide pedirle matrimonio. La pareja se instala en una mansión de la Costa Azul y al poco tiempo comienza la metamorfosis de la chica provinciana, con su trenza y rebecas de punto a una gran dama de la alta sociedad, y en esa mudanza tienen un papel esencial dos personajes históricos: Raquel Meller y Coco Chanel.

“Doña Raquel aparece también en mi primera novela porque me parece una mujer fascinante que ha sido injustamente olvidada”, comenta Fitera. “También menciono a Berlanga, porque participó en la División Azul por un motivo similar al de mi personaje, ganar puntos ante el régimen franquista ya que su padre fue republicano. Muchos artistas residentes en París acudían a Niza y otros lugares de la Costa Azul por esa época, y algunos son citados en la novela”.

Fitera confiesa con encantadora franqueza que le intimida la idea de escribir una novela y se plantea el trabajo como una sucesión de cuentos encadenados, a través de los cuales describe tanto a los personajes como sus peripecias. Su vocación de narradora nata se plasma en unas páginas en las que vuelca su pasión por contar historias.

Se podría decir que es una digna heredera de autoras que deleitaron a las lectoras inteligentes de mediados del pasado siglo como Concha Linares Becerra, María Luisa Linares o  Carmen de Icaza que, por cierto, también aparece en el primer capítulo del libro. Mujeres que escribieron para otras mujeres con honestidad y elegancia profundizando en la psicología de los personajes y planteando buenas tramas. Porque la novela romántica apela sobre todo a los sentimientos pero por ello no debe considerarse frívola ni tonta. Como insiste Fitera, “no hay géneros buenos o malos, sino buenas y malas novelas”.

Portada de 'Por amor de mi amor', de Gadea Fitera. La esfera de los libros.

Portada de ‘Por amor de mi amor’, de Gadea Fitera. La esfera de los libros.

Bel Carrasco

Los paisajes híbridos de Ibáñez

Eduardo Ibáñez
Mímesis
Galería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Del 15 de febrero al 9 de abril de 2019

Eduardo Ibáñez nació y creció en Tavernes de Valladigna, en la comarca valenciana de La Safor, cuna de la humanidad peninsular como demuestran los restos hallados en la mítica cueva de Bolomor. Un valle de extraordinaria belleza, con el mar próximo y la montaña siempre presente. Con el Centro Excursionista de Tavernes tuvo la oportunidad de recorrer esas montañas cercanas, “lugares donde poner a prueba nuestra curiosidad e intentar conocer de primera mano cómo son las formas de la naturaleza y valorarlas”, comenta.

Los paisajes de su serie Mímesis, que se exponen en Galería Railowsky hasta el 9 de abril no se parecen nada a los de su ciudad natal. Son hoscos, duros, abruptos y accidentados y no reflejan lugares reales, sino híbridos entre lo real y lo imaginario. Es la magia del fotomontaje que Ibáñez ha desarrollado y perfeccionado desde sus inicios como artista, cuando tuvo la ocasión de tratar a  Renau. “Conocí a Renau al poco de volver del exilio en un momento difícil en los inicios de mi carrera”, recuerda. “Fue un revulsivo y un espejo en donde mirarme al mismo tiempo. Era el artista y la persona que necesitaba en aquel momento. Necesitaba de su sabiduría, de sus conocimientos, de su lealtad a si mismo. Tuve la ocasión de visitarlo en su casa de València los domingos por la tarde durante algunos meses. Fue un privilegio conocer, a través de sus palabras su dilatada carrera creativa, su ideario político y la función que debe tener el arte en la sociedad moderna”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

La muestra Mímesis, es una  selección de 30 imágenes que forman parte de una serie de medio centenar, un trabajo desarrollado entre los años 2015 y 2018. Para  dar forma a estos paisajes ha utilizado como material de construcción la madera y corteza de distintas especies de árboles que combina con las rocas y piedras, “puesto que su estructura formal, la variedad de texturas y su apariencia caprichosa, ofrece cualidades miméticas que se asemejan y en ocasiones se confunden con el material pétreo”, explica.

Mímesis aborda el paisaje partiendo de imágenes de lugares reales o ficticios, ahondando en su significado escenográfico y evocador”, escribe Ibáñez en el catálogo. “Mi interés se centra en el paisaje como escenario, sometido a sus propias leyes naturales, como conjunto de formas físicas capaces de transformarse por el paso del tiempo y los rigores del clima. Es, ante todo, orografía en continua transformación. Parte de este fenómeno concierne a la masa vegetal y arbórea que convive con las masas rocosas en una suerte de juego mimético”.

Ibáñez confiesa que  ha sido un trabajo arduo localizar los paisajes, realizar las composiciones, trabajar los montajes, maquetas y material base a partir de centenares de fotos de corteza de árboles, talas, leñeras, recolección de pequeños trozos de madera en playas, etcétera. “A ello hay que añadir el trabajo con programas informáticos de tratamiento de imagen. Otra parte importante ha sido el seguimiento del copiado y la calidad de la impresión”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Los montes escarpados, las canteras y menhires lanzan un grito contra  la explotación de los recursos naturales más allá de los límites sostenibles que está sometiendo al planeta a una agonía sin retorno. “El futuro del planeta depende de cómo gestionemos el presente. De ahí que parte de la serie se centre en ese ‘paisaje moderno’ que supone la explotación de recursos naturales y que registro en las fotografías de canteras a cielo abierto”.

Pintor, grabador, fotógrafo, doctor en Bellas Artes  y profesor de dibujo en la Universidad Politécnica, con medio centenar de exposiciones y una trayectoria consolidada, Ibáñez tiene una  visión agridulce del momento cultural y artístico. “Nunca en nuestro país ha habido más oportunidades que, mediante la cultura y el arte en particular, haya permitido al ciudadano medio acceder a un nivel de conocimiento, criterio y visión crítica de la sociedad que nos acoge como en este inicio de milenio. No obstante,  es una pena que un colectivo importante de la sociedad esté sumida en la vulgaridad y no aprovechen esta oportunidad para crecer como personas; pero soy optimista al respecto”.

Inspirado por este optimismo valora positivamente “la proliferación de nuevos espacios expositivos, algunos excelentes, que permiten mostrar la polifacética creación en el ámbito de las artes visuales. Vivimos desde hace años un periodo de mestizaje rico y amplio, añade, en el que los discursos artísticos se centran en visualizar los aspectos más acuciantes dentro de la complejidad de la sociedad contemporánea. Es un momento plácido para los artistas jóvenes, que están disfrutando, como nunca, de un momento dorado de visibilidad y consideración. Eso es bueno y enriquece el mapa de la genética expresiva. Dentro de este panorama, la fotografía ocupa un lugar privilegiado por ser el medio más utilizado y omnipresente en la sociedad actual”, concluye Eduardo Ibáñez.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

“El mérito es de la historia y de mi agente literario”

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez
Editorial Planeta
Años 2019

En este momento puede haber en España decenas, cientos, quizá miles de escritores dispuestos a vender su alma al diablo para publicar en una gran editorial. Dispuestos a hacer lo que sea para que un sello de proyección internacional haga un lanzamiento a bombo y platillo de su obra. Un sueño hecho realidad para Fernando J. Múñez (Madrid, 1972),  que debuta en las letras con ‘La cocinera de Castamar’, una firme apuesta de Planeta para arrancar el año. Feliz, exultante, pletórico, este madrileño amante del arroz en todas su variantes que pasó los veranos de su infancia en las playas de Alicante, desvela algunas claves de su éxito. No, no se trata de ninguna fórmula o clave secreta, sino de una combinación de talento creativo, voluntad y tesón (cuatro años ha invertido en su libro), sumados a un cúmulo de circunstancias favorables. “Yo lo atribuyo a mi agente literario y a la propia historia”, responde Múñez, “aunque también a mi madre que me sugirió que escribiera algo más a su gusto”.

Que nadie se llame a engaño. La cocinera… no es la típica novela para señoras de clase media y cierta edad. El autor, que se mueve en el mundo de la publicidad y los audiovisuales como guionista, ha tenido el acierto de combinar una serie de ingredientes muy variados, desde lo romántico y erótico a lo social pasando por la gastronomía, para brindar un homenaje a la literatura clásica de antaño desde una mirada actual con un punto de vista claramente femenino, y hasta feminista.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Estamos en 1920, en la España de Felipe V. Clara Belmonte es una joven educada por su padre médico muerto en la guerra, que al quedar huérfana se ve obligada a trabajar y acaba desempeñando el papel de oficial de cocina en la mansión que posee, en Boadilla, Diego de Castamar, un duque viudo que tras  la muerte de su esposa diez años atrás, todavía llora su pérdida. Entre fogones se produce un encuentro que desencadena una relación romántica en la que los sabores y aromas de los alimentos hacen el papel de un secreto lenguaje sensual, como el de los abanicos en otro contexto. En torno a la pareja protagonista danzan como en una pavana un grupo de personajes, sirvientes y nobles, algunos muy villanos, y acontecen conjuras, engaños, lances, amores ilícitos y misterios.

“Situé la acción en 1720 porque soy un apasionado del siglo XVIII, que es poco conocido”, comenta Múñez. “Además, el telón de fondo de la Guerra de Sucesión que devastó España y media Europa tiene también importancia en la trama porque dejó a las personas heridas en el alma. La guerra es un monstruo”.

Y un detalle curioso. Como alguna heroína imaginaria de nuestro tiempo Clara Belmonte sufre agorafobia, un trastorno con el que el autor ha querido tal vez simbolizar la represión social que obligaba a la mujer a vivir enclaustrada entre cuatro paredes.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Múñez empezó a escribir a los 14 años, tiene muchos relatos en el cajón, y ha leído con voracidad a los autores del XVIII y XIX como Pierre Choderlos de Laclos, Jane Austen o las hermanas Brönte, entre otros muchos.  “He querido hacer un fiel retrato de sociedad tal como era en el Antiguo Régimen”, afirma. “Una sociedad clasista, con jerarquías férreas, permeabilidad nula, rígida, despiadada y patriarcal en la que la mujer estaba especialmente oprimida”. Así, a través de los personajes femeninos de la novela el autor refleja cómo los diferentes tipos de mujeres reaccionaban a esa opresión que les ofrecía muy pocas salidas. Ser esposas y madres subordinadas siempre a la tutela masculina. O ser monjas, prostitutas o cortesanas.

La gastronomía es un elemento aglutinante del argumento lo que ha obligado a Múñez a documentarse sobre los usos y costumbres culinarias de la época. “La comida y la manera de servirla definía mucho a las distintas clases sociales. Mientras las clases humildes se alimentaban casi exclusivamente de pan, legumbres, verduras y apenas comían carne, en las meses de la aristocracia se ofrecían opulentos banquetes con cinco platos a base de carne de caza, pescado y dulces”.

En resumen, La cocinera de Castamar es una historia de amplio espectro, apta para todo tipo de público y que complace a distintos paladares. Una historia amable y romántica, pero también con sus aristas y oscuridades. ¿La veremos plasmada en la gran o pequeña pantalla? Es muy posible.

Del triunfo editorial de Múñez los autores bisoños y novicios pueden sacar algunas conclusiones. El papel crucial de un buen agente literario, la importancia de dar oídos a los sanos consejos de las madres, que siempre tienen razón, y de construir una buena historia. Pero antes que todo y sobre todas las cosas haber leído mucho y con buen criterio para seguir desbrozando el camino que marcaron los clásicos.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Bel Carrasco

“El mundo clásico es más adictivo que los superhéroes”

Pánikas, de Pilar Pedraza
Ediciones El Transbordador
Fecha de publicación: 23 de enero de 2019

Un cerebro tumefacto con un ojo incrustado en su interior servido entre viandas típicamente mediterráneas: higos, uvas y almendras. Es la impactante portada de la última ficción de Pilar Pedraza, Pánikas (Transbordador), una imagen que refleja el contenido de esta novela corta pero intensa, escrita en tiempo récord en la que la autora regresa al mundo contemporáneo sin perder el vínculo con el clásico y sus dioses paganos.

Sofía Fontbona, profesora universitaria, es invitada a participar en un seminario sobre la Antigüedad en una isla del Dodecaneso, donde sufre una intensa experiencia que desencadena una serie de episodios neurológicos que ella denomina, Surfear en el infierno (Surfear en los infiernos es el título de un relato previo germen de esta historia). “Pánikas es, ante todo, una novela del cuerpo, un diario de la enfermedad si se prefiere”, escribe en el prólogo Luis Pérez Ochando, autor del diseño de la cubierta (…) “Describe, sin concesiones, la fragilidad de nuestro envoltorio, la fragilidad de nuestra carne”… En el relato se insinúa la posibilidad de una utopía que concilia lo intelectual y lo sensual, una de las señas de identidad de Pedraza, así como el enfrentamiento entre lo racional y lo visceral, lo sagrado y lo profano, la vigilia y el sueño… En suma, una piedra preciosa más ensartada en ese collar de varias vueltas que es la obra de Pilar Pedraza.

Portada del libro 'Pánika', de Pilar Pedraza.

Portada del libro ‘Pánikas’, de Pilar Pedraza.

Con esta historia regresa al presente tras su trilogía ‘Las Antiguas’, pero sin renunciar al mundo clásico.

El mundo clásico es adictivo, más que los superhéroes y más que seguir la marcha del mundo por la prensa. Al menos para mí, que siempre he sido una niña rarita.

Se rumorea que escribió esta novela en sólo unas pocas semanas.

Así fue. Cuando supe que Jean Cocteau escribió ‘Les enfants terribles’ en dos semanas, en un hospital, mientras se desintoxicaba del opio gracias a la generosidad de Coco Chanel, me entraron unas ganas locas de emularle, a ver qué pasaba. Suelo ser muy lenta escribiendo, y una novela no me lleva menos de un año o más, algunas mucho más porque tardo en pillarles el mecanismo que hace clic, pero escribí ‘Pánikas’ en un rapto fulgurante de dos semanas y la corregí en una. Todo un récord del que estoy muy orgullosa. Cocteau, el maestro, sonríe desde donde se halle. Pero no lo recomiendo, es peligroso para las neuronas y se pierde mucho fósforo.

Da la impresión que ‘Pánikas’ es un frasco de esencia pedraziana en el que sintetiza sus leit motivs.

Es lógico que, después de más de treinta años escribiendo y publicando, una posea un estilo personal, unas obsesiones, unos fetiches reconocibles —lo contrario daría qué pensar—, pero ‘Pánikas’ está lejos de ser un destilado. Quizá todo lo contrario. Hay en ella una gran libertad, es como un juego, como una partida de ajedrez conmigo misma, pero de ningún modo un catálogo o breviario. Tiene algo en común con ‘La Pequeña Pasión’, pero nada con la trilogía ‘Las Antiguas’ y menos aún con ‘El síndrome de Ambras’ o ‘La fase del rubí’, por ejemplo. Y carece completamente de pretensión alguna: es lo que es, y nada más.

La protagonista sufre unos traumáticos episodios delirantes que denomina «Surfear en el infierno». ¿Es nuestra mente el peor demonio?

El cerebro a veces enferma biológicamente, y la mente lo aprovecha para producir horrores sensacionales, pero en sí misma no es un demonio ni está habitada por monstruos, sino por imágenes especulares más o menos deformadas. Yo amo a mis monstruos, pero me horroriza lo que puede pasarles a mis neurotransmisores.

Portada del libro 'Amante germano', de Pilar Pedraza.

Portada del libro ‘El amante germano’, de Pilar Pedraza.

¿No teme que sus colegas y ex alumnos se den aludidos por algunos de sus comentarios no muy halagüeños sobre el ambiente académico?

Si una ficción está ambientada en un universo universitario o en un convento o cuartel, es lógico que salgan a relucir roña y trapos sucios en cantidad. A estas alturas, eso es algo que no me produce la menor represión o autocensura. El ambiente académico está lejos de ser idílico y no veo inconveniente en expresar mis opiniones y recuerdos al respecto.

«Escucha y aprende, Sofía. El Gran Pan no ha muerto», termina el relato. ¿Nuestra sociedad presta oídos al dios fauno?

Todas las sociedades son malas, y para el que vive en ellas, pésimas. El dios de pezuña hendida no ha muerto, pero corre graves riesgos en el capitalismo ciego y lelo que nos ha tocado, como a otros les tocó la reacción termidoriana o las guerras púnicas. El peor peligro para nuestro Pan interior es que nos convirtamos en autómatas, burócratas o consumidores de basura. Hay que luchar contra eso.

¿Una feminista, bragada en las letras como usted, estará encantada con el movimiento ‘Me too’.

Lo estoy. Todo lo que haga avanzar la conciencia de las mujeres -y de los hombres inteligentes y por lo tanto feministas- es positivo, aunque produzca daños colaterales como toda revolución. Ya lo dijo Robespierre. El ‘Me too’ puede haber causado algún mal injustamente y que dé miedo a los machistas y sus beatas. De eso se trata, de romper el silencio, la sumisión y el abuso sexual de mujeres, niños y hombres, venga de donde venga.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía del autor.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Vigencia de Segrelles

José Segrelles & The Illustrated London News
Ayuntamiento de Potries
C / Boamit, 28. Potries (Valencia)
Hasta el 24 de Febrero de 2019

Hace ya medio siglo que falleció José Segrelles (Albaida, 1885-1969), un artista polifacético que podría considerarse antecesor de los ilustradores de hoy día, pero su huella en el arte sigue vigente inspirando la admiración de  creadores contemporáneos como Guillermo del Toro, John Howe o William Stout. “Segrelles pertenece a la más selecta lista de los grandes de la ilustración mundial, entre los que destacan Doré, Rackham y Dulac que se convierten en grandes creadores que enriquecen las historias que ilustran”, afirmó del Toro.

Con motivo del 50 aniversario de su muerte el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana  se suma a la iniciativa de la ciudad de Albaida y su Casa Museo para celebrar el Año Segrelles, con la exposición José Segrelles & The Illustrated London News, que se presenta en el Ayuntamiento de Potries hasta el 24 de febrero tras su paso por el Palacio Marquesal de su ciudad natal, y que tendrá carácter itinerante para que el público, sobre todo los jóvenes disfruten con la vitalidad de un clásico de nuestro arte. Pasará por Alcoi, Sagunto, Alicante y otras ciudades.

Obra de José Segrelles.

Obra de José Segrelles.

La exposición muestra el inicio de su carrera internacional, con las obras realizadas para la revista inglesa The Illustrated London News en sus números especiales de Navidad, desde 1927 hasta 1935. Cuando Segrelles vio publicadas sus ilustraciones por vez primera en la revista inglesa tenía 41 años y trabajaba en Barcelona. En febrero de 1927 viajó a París para firmar un contrato para esta primera colaboración. Once ilustraciones interpretativas de la música de Beethoven que se publicaron en las páginas centrales del número de navidad para Europa

“Con esta exposición queremos contribuir a una mejor estimación del creador de tantas obras de arte, que permitirá renovar el interés, que ya muchos de nosotros sentíamos por él, y descubrirá, para otros, a uno de los artistas más importantes del siglo XX”, dicen los los comisarios de la muestra: Susana Vilaplana y Juan Carlos.  “The Illustrated London News es una publicación de referencia en el ámbito cultural internacional, de gran interés, por ejemplo, para muchos cineastas. En aquella época, su distribución en Estados Unidos, constituyó el impulso decisivo para la carrera internacional de Segrelles quien se trasladó a Nueva York para trabajar en algunas de las revistas más importantes”.

“La muestra reúne 53 reproducciones de las acuarelas que se publicaron  y que hoy día están en su casa Museu de Albaida, en el Museo Reina Sofía y en manos de particulares, ya que el cedía por contrato los derechos de reproducción a la publicación pero se quedaba con las obras”, explica Vilaplana.  “También se incluyen las revistas originales, prensa de la época y algunos dibujos preparatorios de notable calidad”.

Obra de José Segrelles.

Obra de José Segrelles.

Las obras estaban dedicadas, en 1927, a Beethoven, la Divina Comedia de Dante, en 1928, Visiones de don Quijote en 1929, Noches de Arabia en 1930, Sueños famosos en 1932, la tetralogía wagneriana en 1933, los cuentos de hadas de Perrault en 1934 y el último de ellos se publicó en 1935, sobre uno de los escritores más sugerentes, Edgar Allan Poe.

La influencia de la obra de Segrelles en el mundo de la ilustración es indiscutible. Se publicaron más de cincuenta libros con su obras, entre los que destacan las ilustraciones para la colección Araluce, la Historia de España de Seguí, Las Florecillas de San Francisco de Vilamala, la Vida de San José de Calasanz, junto a Los sueños torturantes y La novela extranjera, El Cantar de los Cantares, La Celestina, el libro del V Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer, las dos entregas de los cuentos de Las mil y una noches y la edición de los dos volúmenes de El Quijote.

Hoy día Segrelles es un autor de culto que cuenta con una legión de fieles seguidores.  “Sorprende la vigencia y la influencia de la obra de Segrelles en importantes ilustradores y destaca la admiración que le profesan directores y realizadores cinematográficos”, comenta Vilaplana. “Su trabajo ilustrativo alcanza visibilidad internacional y es admirado y estudiado detenidamente por sucesivas generaciones de ilustradores como John Howe, Alan Lee, William Stout, Al Williamson, Roy Krenkel, A.R.Tilburne, Wally Wood, George Evans, Jack Davis, Reed Crandall, Al Feldstein, William Gaines y Paul Chadwick, entre otros”.

Para entender la vigencia de la obra de Segrelles disponemos de las opiniones: Guillermo del Toro, William Stout, dibujante de la película  El laberinto del Fauno, que  siempre a manifestado su admiración por la obra del artista desde hace décadas y que incluso visitó la  Casa-Museo de Albaida en 2008, y John Howe,  re-ilustrador de los mapas de  El Señor de los anillos, El Hobbit y El Silmarilion, que también la visito en marzo de 2009, dos meses antes de que Guillermo del Toro contase con él para  El Hobbit,  junto a Alan Lee.

Walquirias, de José Segrelles.

Walquirias, de José Segrelles.

Bel Carrasco

La Otra Cantinela: cultura de barrio

La Otra Cantinela
Espacio multicultural
Señor de Azagra 8, València

Cuatro gestores culturales con experiencia previa han unido sus fuerzas para embarcarse en un estimulante proyecto, La Otra Cantinela, un nuevo espacio multicultural en la zona del Cedro (Señor de Azagra, 8), que abrió hace mes y medio sus puertas con vocación de contenedor cultural y artístico para crear sinergias con el barrio y sus diversos colectivos, sumando diversidad y un componente lúdico que se hace patente en su variada programación. “La Otra Cantinela es todo lo contrario de la misma cantinela de siempre”, proclama el equipo gestor. “Es barrio y cultura popular, es música y arte, es pasión y baile, es street art y buen rollo, es aventura y puertas abiertas, un espacio para ti y tus amigos, es tu lugar en el barrio para compartir.”

Para comenzar esta nueva andadura trajeron de regreso al barrio del Cedro el Circuito Café Teatro, con actuaciones los jueves a las 20:30, comenzando con el show cómico y musical de Paco Enlaluna y siguiendo con Patricia Espejo, Miki Dkai, Eva Cabezas y como gran colofón, Xavi Castillo, que actuará el 31 de enero de 2019.

Junto con el show humorístico del circuito, La Otra Cantinela abre sus puertas a actividades y actuaciones de todo tipo, ya sea gestionadas por su equipo de programación o a propuesta de asociaciones y colectivos para los que ponen el espacio a su disposición, siempre que la actividad esté acorde al concepto de barrio compartido.

Imagen propedéutica de  ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera y la compañía Manzanera. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen propedéutica de ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera y la compañía Manzanera. Fotografía cortesía de los organizadores.

Además de los monólogos humorísticos con artistas de la talla de Xavi Castillo o Patricia Espejo, se organizan batallas de gallos de hip hop, mercados vintage de moda coordinados por Núcleo Base, Jams de Blues y Psicodélicas, charlas de adiestramiento de perros, sesiones de DJs de prestigio como Dave Hang, exposiciones de tatuajes, cuadros e ilustraciones, o la intervención de su fachada en colaboración con la Asociación de Arte Urbano Zedre.

La danza contemporánea es otra de las apuestas de este nuevo espacio cultural, que presenta el domingo, 30 de diciembre de 2018, como celebración adelantada del fin del año, ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera, cuya trayectoria se caracteriza por colaborar con otros profesionales de las artes e investigar la creación artística, el movimiento, el contexto, el cuerpo y la performance.

Tres músicos y dos bailarines intervienen en esta coreografía creada por la compañía Manzanera para espacios no convencionales, en la que se invita al público a que forme parte de la obra de forma activa, y que destaca por su música inédita y su formato dinámico, social y experimental. La compañía Manzanera nació en Valencia a partir de un encuentro, en septiembre de 2016, de dos mujeres, artistas de la música y de la danza contemporánea, recién retornadas de unos proyectos artísticos realizados en el extranjero, que apostaron por mantener su actividad profesional en el lugar en la que residen.. La pianista Laia Bernad y la bailarina Ana Rosa Manzanera crearon su primera obra en base a esta idea de “vuelta a casa” e identidad, con un dúo titulado ‘Anatomía ‘Emocional, en el año 2016, y el desarrollo natural de dicha pieza, dio pie a la formación de la Compañía Manzanera.

Imagen general de La Otra Cantinela, nuevo espacio multicultural en el barrio del Cedro de València. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen general de La Otra Cantinela, nuevo espacio multicultural en el barrio del Cedro de València. Fotografía cortesía de los organizadores.

Bel Carrasco

 

Intriga con música de fondo

Las óperas perdidas de Francesca Scotto
Elena Casero
Talentura Libros. 2018

La aparición de una partitura presuntamente atribuida a una compositora italiana que vivió entre los siglos XVI y XVII es el detonante de una intriga en la que se ven atrapados un puñado de personajes. Tras el súbito fallecimiento del último propietario del valioso documento, un director de orquesta argentino residente en Valencia, su secretario inicia una investigación para desenmarañar una red de complicidades, mentiras, traiciones y venganzas. En ‘Las óperas perdidas de Francesca Scotto’ (Talentura) la escritora valenciana Elena Casero rinde homenaje a lo que es su gran pasión junto a la literatura, la música, reivindicando al mismo tiempo la memoria de las mujeres víctimas del olvido que en el pasado  se dedicaron a componerla e interpretarla. Casero, que aprendió a tocar el oboe con más de 40 años, interpretó una pieza musical en la presentación de su novela en la librería Ramón Llull, el 17 de noviembre.

¿Existió realmente en la Italia del siglo XVII una compositora llamada Francesca Scotto?

No, nunca existió. Es una invención mía. Su vida está basada en otra real, la de la compositora, cantante y poeta Francesca Caccini, que vivió entre los siglos XVI y XVII. Al no ser una novela histórica, me he permitido algunas licencias. La intención es reflejar la invisibilidad de las mujeres en la música, especialmente de las compositoras. Aunque me temo que esta circunstancia se da en cualquier época. Incluso en la nuestra.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

Elena Casero durante la presentación de su libro. Imagen cortesía del autor.

¿Cómo fue surgiendo en su cabeza y cuánto tiempo le ha dedicado?

Desde hace tiempo quería escribir alguna novela que tuviera la música como fondo. Mi relación con este arte es muy cercana.  Desde la infancia, la música siempre ha sonado en casa. Mis hijas tienen titulaciones musicales y yo, a pequeña escala, también aunque más por el placer de tocar, por la curiosidad que por tener una formación. La idea de la novela surgió al preguntarme qué pasaría si se encontrara un manuscrito inédito, que perteneciera a una mujer, que fuera una ópera. Esto me ha permitido hablar del nacimiento de la ópera y de la producción de las óperas actuales. Tengo la suerte de contar con mi sobrino Juan Andreu, jefe de regiduría del Palau de les Arts, que me ha asesorado con suma paciencia.

¿Por qué eligió la primera persona y un narrador masculino?

Podía haber elegido una narradora, el ama de llaves de Ricardo Rothenfeld, por ejemplo, pero quería un personaje que pudiera narrar la historia con cierta distancia, sin el apego de la relación que tenían. Alguien que, como dice, el narrador pudiera ser imparcial, aunque sea complicado. Y la primera persona por comodidad, por cercanía para la historia.

Los desmanes de la dictadura de Videla en Argentina aparecen en el trasfondo. ¿Por qué eligió este oscuro episodio histórico?

Al crear un personaje como Ricardo, el director de orquesta y situar su nacimiento en Argentina pensé que, para explicar una parte de su comportamiento con la gente que le rodea, podría ser una buena idea que su ama de llaves fuera también del mismo país y que tuvieran algo en común. De esa manera, podría desarrollar una parte de la novela, una de las subtramas y justificar el odio, el perdón y la reconciliación. La dificultad de las relaciones humanas, en resumen.

Portada de 'Las óperas perdidas de Francesco Scotto', de Elena Casero. Talentura Libros.

Portada de ‘Las óperas perdidas de Francesco Scotto’, de Elena Casero. Talentura Libros.

En ésta, su quinta novela, parece que su trayectoria traza un giro en cuanto a temática y tono.

Es una novela menos ligera, si se puede aplicar el calificativo, que las dos anteriores, con menos ironía y por, supuesto, con un trabajo de documentación que no he hecho hasta ahora. La que más tiempo me ha llevado escribir y corregir.

Antes de este libro publicó una colección de microrrelatos. ¿Cómo cambia de chip para pasar del breve al largo recorrido?

No es fácil. Al escribir microrrelatos te habitúas a podar constantemente, a tratar de resumir en pocas palabras toda una historia y la novela, sin embargo, casi te exige lo contrario. Los microrrelatos se convierten en una obsesión. Hay muchos concursos semanales, mensuales que te mantienen con la mente en vilo. De todas maneras, yo no me siento capaz de escribir una novela de más de doscientas páginas. Escribo lo que me gusta leer. Soy lectora habitual de novelas cortas y libros de relatos. Y en mis novelas intento ir siempre al meollo de la historia, sin excesivas divagaciones que puede hacer que el lector pierda el hilo de lo que estoy intentando contar.

Es evidente que se encuentra a gusto en la editorial Talentura, donde ya tiene cinco títulos.

Estoy muy a gusto. Es una editorial independiente, lo que significa, que sus medios no son, ni de lejos, los de cualquier grupo editorial, que nuestros libros no aparecen en la mesa de novedades de los grandes almacenes. Sin embargo, es una editorial honrada. El editor, Mariano Vega, es un incansable trabajador, empeñado en publicar lo mejor que le llega a sus manos. Una persona que trata muy bien a sus autores. En vista de todo ello no me planteo cambiar de editorial, si lo que yo le envío le parece adecuado.

Bel Carrasco