«España fue precursora de los derechos humanos»

‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano
Editorial Espasa
Ficción histórica
Domingo 27 de septiembre de 2020

La conquista de América fue una epopeya entreverada de luces y sombras. Una proeza que tuvo su lado oscuro. Los españoles llevaron al otro lado del Atlántico una tecnología superior y una religión que no practicaba sacrificios humanos pero también microrganismos asesinos que diezmaron a la población nativa y una firme voluntad de dominio y sometimiento. Al margen de  las polémicas la memoria de la conquista es un filón inagotable de historias que muestran lo mejor y lo peor de la naturaleza humana.

‘El rey del Perú’ (Espasa) de Juan Pedro Cosano se suma a la ingente bibliografía que, en clave de ficción, recrea algunos episodios de ese proceso en torno a la figura de Gonzalo, el menor de los hermanos Pizarro y una joven inca que posee dones sobrenaturales. Basado en una exhaustivo proceso de documentación, el relato explica cómo un puñado de hombres con sus perros y caballos lograron vencer a cientos de miles aprovechando las disensiones intestinas entre las distintas facciones del pueblo inca. La historia está ambientada en parajes tan variados como Toledo, Trujillo, Sevilla, el Cuzco, la Ciudad de los Reyes, Quito, Cajamarca y Machu Picchu.

Portada de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Espasa sugirió a Cosano que escribiese un relato de ficción sobre la conquista del Perú centrado en Francisca Pizarro Yupanqui, hija del gobernador y de la princesa inca Quispe Sisa, hija a su vez del emperador Huayna Cápac, después llamada Inés Huaylas, cuya efigie se puede ver en el palacio de los Pizarro en Trujillo. «El proyecto no cuajó porque Francisca era demasiado pequeña durante la conquista y resultaba difícil articular una historia que pivotase sobre ella. Mientras me documentaba sobre el tema, conocí en profundidad la figura de Gonzalo Pizarro, que me pareció tan turbadora como fascinante, y decidí centrar en él la novela».

Cosano describe a su personaje como un «hombre galante y apuesto, guerrero simpar, ambicioso y concupiscente, gobernador de Quito, explorador del Amazonas, buscador del País de la Canela, perseguidor del sueño de El Dorado, el capitán rebelde que se puso al frente de los encomenderos en contra de las Leyes Nuevas del rey Carlos y derrotó a su virrey y a sus ejércitos, hasta entonces invictos en el Tahuantinsuyo».

Los cuatro hermanos Pizarro formaban un equipo formidable. «El mayor, Francisco Pizarro, era hijo bastardo de Gonzalo Pizarro El Largo, capitán del ejército del rey. Hernando, grande, fuerte, tempestuoso, versado en armas y en letras, fue el único hijo legítimo y el único que muere en España. Gonzalo y Juan, hijos bastardos de una molinera llamada María Alonso, mueren en el Perú, al igual que el primogénito».

Mapa de ‘El rey del Perú’, de Juan Pedro Cosano.

Un acierto de Cosano ha sido tejer la historia de Pizarro con las memorias imaginarias de una joven inca de alta cuna que describe desde dentro su civilización,  sus dioses, sus costumbres y su forma de vida. «Nayaraq posee el don de lenguas y la capacidad de prever la muerte de personas cercanas a ella. Este segundo don marcará su vida, y gracias al primero conocerá a Gonzalo, cuando el rey Huáscar la manda como intérprete con una embajada hasta el campamento de los viracochas, como los incas llamaban a los españoles».

El autor reconoce que existe un paralelismo entre la joven inca y Malinche. «La diferencia radica en que Malinche no tenía excusas para su conducta, mientras que Nayaraq es consciente de que la destrucción de su imperio ha sido provocada tanto por la llegada de los españoles como por la guerra civil que mantienen en esa época los incas, cuando, después de la muerte de Huayna Cápac, dos de sus hijos, Huáscar y Atahualpa, descomponen el imperio en una guerra intestina. Si esa guerra civil inca no hubiese tenido lugar, la conquista no habría sido como fue».

Juan Pedro Cosano con su libro ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Entre la grandeza y la miseria que convergen tanto en la conquista como en la cultura inca, Cosano hace hincapié en la grandeza de ambos pueblos. ¿No es eso una manipulación del pasado? «¿Es manipular la historia decir que España llevó a América la cultura europea, la lengua, la religión, los adelantos científicos, la rueda, la escritura, la medicina, las universidades, construcciones hermosísimas que aún perduran?», responde el escritor. «Hubo destrucción y hubo muerte, sí. Pero lo que nació de esa antítesis fue una mezcla de sangres y culturas que dieron lugar a lo que hoy existe en Sudamérica. ¿Y no es hermoso lo que allí existe?

La novela «sólo pretende distraer al lector», afirma Cosano, «pero si, además, sirve para que se clarifique de una vez por todas una leyenda que tiene más de bulo interesado que de verdad, bienvenida sea. España, en esa época, fue un Estado precursor de los derechos humanos. Todas las leyes, normas, ordenanzas que se dictan desde la corte de Carlos I y de sus sucesores tendían a proteger a los indios, las llamadas Leyes Nuevas, que son las que provocan el levantamiento de Gonzalo Pizarro. En esas leyes se predicaba la igualdad de todos los seres humanos, algo impensable entonces».

Sobre los movimientos anticolonización que derriban estatuas de Colón y otros héroes de la conquista, Cosano opina: «Es curioso que esos movimientos estén auspiciados por quienes, como ingleses y franceses, no se mezclaron con nadie, sino que se limitaron a exterminar a los nativos y a recluir en reservas a los pocos supervivientes. Por no hablar de lo que hicieron franceses, belgas, holandeses y demás en las colonias africanas», concluye Juan Pedro Cosano.

Juan Pedro Cosano, autor de ‘El rey del Perú’. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Un ‘calaix’ lleno de niños

‘Calaix’, de Sonia Rayos y Silvana Andrés
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museo 2, València
Lunes 21 de septiembre de 2020

Los niños son algo más que invitados bienvenidos. Son los protagonistas de una serie de actividades pensadas para ellos y sus familias que dinamizarán este otoño los claustros del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) los fines de semana. El 19 de septiembre se abrió un nuevo espacio permanente para público familiar, iniciativa pionera en el ámbito de la educación artística orientada a la apropiación ciudadana del espacio público.

El sonoro vocablo calaix (cajón en valenciano) ha sido elegido para dar nombre a este proyecto, puesto en marcha en colaboración con el equipo de Arquilecturas, dirigido por Sonia Rayos y Silvana Andrés. Con él se da continuidad a la propuesta Espai de Telles centrada en la primera infancia de cero a tres años, pionera hace cuatro años implementando un nuevo proyecto dirigido al público familiar, con actividades diseñadas específicamente para la etapa de tres a seis años, pero abierta a todas las edades.

‘Calaix’, en el claustro gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Imagen cortesía del centro del Consorci de Museus.

“’Calaix’ entiende el claustro gótico como un gran playground de cien metros cuadrados, en el que los niños y niñas son recibidos por la institución como ciudadanos de pleno derecho, dando un giro al modo en el que los visitantes se relacionan con la cultura», dice Silvana Andrés. “A partir de ahora, cuando el público infantil visite el Centre del Carme, será la institución la que tratará de adaptarse a su forma de habitar y de apropiarse del espacio. El principal objetivo será facilitar mecanismos que ayuden a activar la iniciativa personal para que la infancia sea protagonista de su propia visita brindando la oportunidad de interactuar con el espacio”.

‘Calaix’ es una gran propuesta de construcción para niños que puede llegar a medir más de 100 metros cuadrados, con infinitas posibilidades. La actividad estará disponible cada sábado y domingo de 11:30 a 13:30. El material se repartirá por unidad familiar o grupo de convivencia estable, hasta completar aforo.

‘Calaix’ convertirá los pasillos del claustro gótico en un patio de recreo o taller de construcción de manualidades con material de ensamblaje y otros objetos reciclados. «Queremos ser ser una gran despensa que suministre material no estructurado que no siempre podemos tener al alcance en nuestras viviendas», añade Andrés. «Además, se irán incorporando materiales durante todo el año, en función del excedente de material generado por la actividad del propio centro. Será un espacio en continuo crecimiento y transformación, un espacio flexible, un espacio de juego libre, pero sobre todo un espacio en el que los niños y las niñas generarán cultura».

‘Calaix’, en el claustro gótico del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Imagen cortesía del centro del Consorci de Museus.

El circo también inauguró el sábado un nuevo ciclo mostrando cómo es por dentro el mayor espectáculo del mundo de la mano del Gran Fele. Una clase magistral que realizará un repaso por todas las disciplinas del circo, desde malabares, acrobacias, monociclo, alambre y hasta payasos de manera entretenida, desternillante, con diversión asegurada.

El Consorci de Museus y Rebombori Cultural celebraron el pasado domingo, 20 de septiembre, la vuelta al cole con un especial de ‘CCCContes’, con una adaptación del cuento de ‘El principito’. El próximo 27 de septiembre, el Centre del Carme, en colaboración con Utem Escola de Música, ofrecerá una nueva sesión del taller ‘Mu’n’ Babies’ en el entorno de la exposición ‘Acciones cotidianas’ de Maribel Domènech. Una nueva propuesta en la que los bebés de cero a tres años, acompañados por sus familias, pueden experimentar sus primeros pasos en el museo a través de la música.

Todas las actividades se realizan con reserva previa, hasta completar aforo, para garantizar las medidas de seguridad e higiene que marcan las autoridades sanitarias. Por otra parte, dentro del programa ‘CCCCenCasa’, la página web del Consorci de Museus y del Centre del Carme ofrecen más de 30 talleres y propuestas artísticas para hacer desde los hogares. A ellos se suma el canal podcast ‘#CCCContesenCasa’, ofrecido por Rebombori Cultural.

Un niño entre las bambalinas de ‘Calaix’. Imagen cortesía del Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC).

Bel Carrasco

“Yo, puta”

‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo
Sala Ultramar
Alzira 9, València
Del 17 al 20 de septiembre
Domingo 13 de septiembre

Odet es una muñeca de trapo y gomaespuma, pero también una mujer de carne y hueso. Una vieja puta que encarna a la legión de mujeres que, a lo largo de la historia han ofrecido sus servicios en el mercado del sexo. Tanto las que se prostituyeron libremente como las obligadas están incluidas en esa memoria milenaria. Desde María Magdalena a Irma la Dulce, y muchas otras antes y después de ellas. Porque en esta ocasión no se les juzga ni se les compadece, ni tampoco se les estigmatiza. Son ellas las que llevan la voz cantante y se expresan sin prejuicios ni moralinas. Al margen de ideologías políticas.

‘Odet y las otras’ es un artefacto escénico provocativo y valiente concebido por Anna Albaladejo que acoge la Sala Ultramar del 17 al 20 de septiembre, (a las 20:00). Es resultado del ‘Proyecto Obs-cenus. Laboratorio 3’, que explora la erótica y el placer como espacio de resistencia. El singular espectáculo se estrenó el pasado año en el Festival Cabanyal Intim y en el Teatro de lo Inestable.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

“Odet rondaba por mi cabeza hace mucho tiempo”, cuenta Albaladejo. “Mi madre era socióloga y trabajó una época en Chiapas (México) realizando un estudio sobre la figura de Malinche como puta de corte y también sobre la deconstrucción y desmalditización de las trabajadoras sexuales. Aquella experiencia caló en mi mente y ha cristalizado en esta muñeca maravillosa llamada Odet”.

Odet es una prostituta retirada que se dedica a coser la ropa interior de sus colegas del puerto. Tan vieja como el oficio más viejo del mundo, durante casi tres milenios ha vivido en los cuerpos de las mujeres dedicadas a la prostitución. Con la sabiduría y experiencia que confiere su avanzada edad, pasa de todo y se suelta la melena. Escribe un blog, graba un documental, monta un sindicato y sueña con la libertad sexual y la superación de los estigmas. Con sus tetas caídas y sus labios hinchados se erige libre ante su antónimo, las muñecas hinchables para dar placer plastificado. Porque ella es toda alma y hace que al público “se le abra la oreja del corazón”.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

“Decidí usar un títere diseñado ex profeso, porque con actrices reales en el escenario sería fácil caer en los tópicos y por tanto más complicado deconstruir el concepto de puta que es lo que me interesaba”, dice Albaladejo. “Además de deconstruir el estereotipo, mi objetivo es abordarlo. También quiero que la obra  sea altavoz de los derechos laborales de las trabajadores del sexo, tanto de las obligadas por las circunstancias como de las que ejercen el oficio libremente”.

Más allá de reflexiones políticas de actualidad, la figura de Odet representa un cuerpo, una identidad mestiza entre humana y objetual. Aldabalejo presta sus piernas al ánima de la muñeca creando una simbiosis muy especial con ella. Como hermanas siamesas vinculadas por la memoria de agravios, ultrajes y vergüenza. En ellas se multiplican infinidad de cuerpos que exploran la sexualidad femenina con sus represiones y tabús. En la obra participa una segunda actriz, Raquel Fonfría en el papel de la hetaria Friné.

puta, Odet y las Otras,
Cartel de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo.

Anna Albaladejo (Valencia, 1976) es actriz, creadora e investigadora de Escena y Artes Vivas. Licenciada en Arte Dramático por la ESAD y Doctora en Literatura y Teatro por la UV. Sus últimos trabajos artísticos se articulan en torno a proyectos de investigación en los que ejerce distintos papeles: Actriz, investigadora, creadora y productora. El proyecto Obs-cenus iniciado en 2018 como doble residencia de creación ha dado lugar a las piezas ‘Odet y las otras’, estrenada en Teatro de lo Inestable y ‘Slit’ , estrenada en el Teatro Musical. En ellas explora, respectivamente el mundo del trabajo sexual y su propia memoria Autosexográfica.

Tras la función del día 18 en la Sala Ultramar se celebrará un coloquio con la asistencia de Belén Ledesma, activista por los derechos de las trabajadoras y trabajadores del sexo y Fernando Fita, profesor de Derecho del Trabajo de la Universitat de València. La función del día 19 será accesible en lengua de signos.

“Estoy en contra de la trata y de la explotación de la migrantes, naturalmente”, afirma Albaladejo. “Pero no comparto la tesis abolicionista que el feminismo ha asumido mayoritariamente. Creo que los trabajadores sexuales tienen derecho a decidir sobre su actividad, su futuro y el uso que dan a sus cuerpos. El arte debe ser un altavoz para las voces relegadadas al silencio. Por eso me parece importante que ocupen un lugar en los escenarios”, concluye.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

El juego de contar verdades

‘Perfectos desconocidos’, dirigido por Daniel Guzmán
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 20 de septiembre
Viernes 11 de septiembre de 2020

Los siete intérpretes de ‘Perfectos desconocidos’ subieron el pasado miércoles por la mañana al escenario del Olympia para mantener el encuentro ritual con los representantes de los medios en una rueda de prensa. Todos ellos expresaron su ilusión y muchas ganas de retomar el encuentro con el público tras meses de obligado parón. Reivindicaron la cultura como espacio seguro y la importancia de que la gente pierda el miedo a los interiores. «La obra habla de las relaciones sentimentales, de distintos tipos de romances cuyo denominador común es la falta de sinceridad», comentó uno de los actores Juan Carlos Vellido. «El móvil es un pretexto para mostrar que no somos tan sinceros como deberíamos».

La cena de los siete amigos que en torno a una mesa, móvil a mano, participan en el juego de contar verdades, desencadenando reacciones en cadena y una especie de sesión de terapia colectiva, ha sido contada de muchas formas. Tres películas y numerosas adaptaciones teatrales que han conquistado a espectadores de diferentes países. En 2016, se estrenó la obra madre, el filme ‘Perfetti sconosciuti’, de Paolo Genovese; al año siguiente, la película de Álex de la Iglesia y, en 2018, la versión francesa, ‘Le Jeu’, de Fred Cavayé.

juego, Perfectos desconocidos
Cartel de ‘Perfectos desconocidos’, dirigido por Daniel Guzmán.

El secreto de este éxito universal es sencillo. Trata del eterno tema del amor y desamor, y de algo tan actual como las relaciones personales a través del móvil. Y sobre todo, parte de un argumento muy bien hilvanado como otros éxitos de taquilla similares: ‘La cena de los idiotas’ o ‘La jaula de los grillos’ por poner un par de ejemplos.

El montaje que se puede disfrutar en el Teatro Olympia es una adaptación realizada por David Serrano y Daniel Guzmán, dirigida por este último, producida por Pentación Espectáculos, Milonga, El Niño Producciones, Luis Scalella y Guillermo Francella. Una comedia muy actual de ritmo trepidante protagonizada por: Inge Martín, Álex Barahona, Olivia Molina, Juan Carlos Vellido, Elena Ballesteros, Bart Santana e Ismael Fritschi.

Tras ocho meses de éxito en el Teatro Reina Victoria de Madrid, ‘Perfectos desconocidos’ retoma su gira nacional en el teatro valenciano, donde estará hasta el 20 de septiembre. Tres parejas y un amigo single que se conocen de toda la vida quedan a cenar y, en el transcurso de la velada, deciden participar en un juego peligroso, leer en voz alta los mensajes y las llamadas que lleguen a sus móviles. De esta forma, todos sus secretos y su vida entera quedan expuestos ante los demás.

Escena de ‘Perfectos desconocidos’, bajo la dirección de Daniel Guzmán. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

“Cuando me propusieron dirigir ‘Perfectos desconocidos’ en teatro, pregunté cuál era la premisa dramática de la que partía la historia y me interesó”, dice Daniel Guzmán. “Leí el texto original del autor italiano y me atrajo la historia de amistad de un grupo de amigos de toda la vida, la profundidad de los personajes, las situaciones disparatadas, los numerosos giros y la reflexión que sugiere el autor sobre el uso del móvil y el control que ejerce sobre nuestras vidas».

La línea argumental por la que transita esta obra y la cercanía de la historia hacen de esta comedia un viaje lleno de sorpresas con grandes dosis de humor, pero también contiene una gran humanidad y profundidad en cada uno de sus personajes”. ‘Perfectos desconocidos’ habla sobre lo hiperconectados que estamos actualmente y de la incomunicación que existe en realidad entre nosotros; entre los que tenemos más cerca o más nos importan, como nuestra pareja o nuestros mejores amigos.

“Más allá del contenido narrativo y del sentido del humor, esta obra cuestiona nuestra conducta y nos invita a la reflexión”, añade Guzmán. “¿Debemos compartir todos nuestros secretos? ¿Hasta dónde llega el límite de nuestra intimidad? ¿Las nuevas tecnologías nos ayudan o ejercen un control sobre nuestra vida?”.

Daniel Guzmán, director de ‘Perfectos desconocidos’. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

El lenguaje dramático es muy distinto al cinematográfico y convertir el filme original en una función teatral no fue fácil. «La adaptación de una película como ésta, en la que hay mucho en juego en los primeros planos y en miradas que pueden perderse en el teatro, ha sido complejo y estimulante», dice David Serrano. “Hemos potenciado el humor y profundizado en las relaciones entre los personajes”.

Sobre la relación del montaje con la película de Álex de la Iglesia, gran éxito de taquilla, los actores comentaron en la rueda de prensa que el filme tiene un tono de suspense e intriga, mientras la función se desarrolla en un registró cómico y con la ventaja de observar a los intérpretes en conjunto como a través de una mirilla.

Ilusión de volver a las tablas y voluntad de hacerlo con la máxima seguridad. Son las claves en el esperado inicio de una temporada peculiar entre la vieja y la nueva normalidad. Distancia entre butacas, toma de temperatura y mascarilla obligatoria. A los periodistas asistentes se les regaló una muy elegante de color negro decorada con las máscaras emblemáticas del arte de Talía. “¡Y, viva el teatro!”. Con este grito liberador concluyó la sesión matutina con la prensa.

Escena de ‘Perfectos desconocidos’. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

Bel Carrasco

Luis Galbis: Paseo por la ciudad imaginaria

‘Entre tu casa y la mía’, de Luis Galbis
Lanevera Gallery
Puerto Rico, 46. València
Del 17 de septiembre al 16 de octubre 2020
Martes 8 de septiembre

Lanevera Gallery apaga el congelador donde el confinamiento paralizó su actividad  y enciende los motores de la nueva temporada proponiendo un paseo por una ciudad irreal concebida por el polifacético artista olivense Luis Galbis Fuster. ‘Entre tu casa y la mía’ reúne entre 25 y 30 ilustraciones sobre papel y cerámica que plasman su característico estilo de trazo limpio y deliberada simplicidad infantil. Este proyecto lo culminó en un par de meses a más de 30 grados de temperatura y está pensado ‘ex profeso’ para  la sala de Lanevera.

Luis Galbis,
Luis Galbis, como parte de su propia obra. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

“Se trata de un pequeño paseo por una ciudad inventada, una serie de obras inspiradas en algunos de los rincones que cada uno guarda en su memoria y que son capaces de evocar recuerdos y sentimientos”, dice Galbis. “Los espacios que transitamos quedan impregnados de nuestras vivencias convirtiéndolos en parte de nuestra historia personal. Cuando caminamos construimos un mundo propio, aunque muchas veces recorramos nuestros trayectos diarios de forma automática. Los espacios que nos separan son también los que nos unen”.

El Mercado Central es el único referente reconocible a primera vista en este recorrido casual, en el que también se esconde un fragmento de Oliva su ciudad natal. Así, el viaje por la ciudad imaginaria se materializa en un conjunto de obras propuestas a modo de retablo cerámico resultando una cartografía de los afectos.

Obras realizadas sobre papel y azulejo nos detallan los pequeños rincones del día a día que modelan nuestras vidas y las hacen propias, uniéndonos a su vez a las del resto del colectivo al que pertenecemos. Un dato digno de mención. Los azulejos fueron rescatados de la casa de la abuela del artista, además de una serie de tejidos a los que espera dar uso, pues Galbis es muy diestro con la aguja e hilo.

Obra de Luis Galbis. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

“Me gusta hacer un poco de todo, combinar la escultura e ilustración con el diseño», comenta. «Me encantaría ampliar mi campo creativo diseñando escenografías, juguetes o textiles. Mi madre era diseñadora y creo que de su influencia procede mi obsesión por las casas. Disfruto dibujándolas, decorándolas e imagino quiénes viven en ellas. De niño jugaba a hacer planos de viviendas”.

 Después de residir cinco años y medio en Madrid, donde trabajó en varias agencias de publicidad como ilustrador, Galbis ha regresado a la ‘terreta’ para conectar con las raíces y desarrollar su carrera de artista autónomo, polivalente y mestizo en lo que a materiales se refiere. “Soy mal dibujante, y consciente de ello no me siento ante una impoluta página en blanco a hacer filigranas, sino que improviso sobre la marcha”.

Tarjeta de presentación de la muestra de Luis Galbis en Lanevera Gallery.

Es titulado en Artes Aplicadas a la Escultura por la ESAD, Licenciado en BBAA y Máster en Diseño e Ilustración por la UPV. Cuando estuvo en Lisboa en un Erasmus su pasión por la escultura derivó, a través del grabado hacia la ilustración pero sus trabajos poseen cierta tridimensionalidad matérica. Otra de sus facetas es la de ilustrador de portadas. Ha trabajado para los sellos valencianos Llibres de la Drassana y Editorial Sendemá. También ha realizado exposiciones en València, Madrid y Lisboa. Uno de sus proyectos preferidos es ‘Los hombres frívolos’ que realizó en equipo con Blanca Amorós y Juan Evaristo Boix, un conjunto de esculturas, fotos, pinturas y textos.

Con el fin de  facilitar el acceso del público manteniendo las distancias de seguridad, la exposición se inaugurará en dos fases las tardes del jueves 17 y el viernes 18 de 18 a 21 horas. Estará abierta hasta el viernes 16 de octubre de 2020 en horario de 10 a 14 y de 16 a 20 de lunes a viernes.

Obra de Luis Galbis. Imagen cortesía de Lanevera y Galbis.

Bel Carrasco

Ray Bradbury, el Hombre Libro

#HomenajeMAKMA
Serie ‘Fahrenheit 451’
Con motivo del centenario del nacimiento de Ray Bradbury (1920-2012)
Miércoles 2 de septiembre de 2020

De haber llegado a los 100 años (alcanzó los 91), Ray Bradbury hubiera comprobado, complacido, que su obra ha dejado huella y su figura permanece en la memoria colectiva. Numerosos artículos sobre su legado se han publicado con motivo del centenario de su nacimiento, un 22 de agosto en Waukegan (Illinois). El volumen, variedad y vigencia de su obra, por una parte, y la simpatía que inspira su figura explican esta caudalosa evocación acompañada de la reedición de algunos de sus títulos. ¿Leen los jóvenes de hoy a Bradbury? Esa es una pregunta a la que no podemos responder.

Con la serie ‘Fahrenheit 451‘ que reúne una docena de entrevistas a otros tantos escritores, MAKMA rindió homenaje al escritor estadounidense. Aquí profundizamos en la trayectoria de un ‘Hombre Libro’ que se alimentó y vivió entre ellos, además de producirlos.

Fotograma de ‘Moby Dick’, de John Huston, con guión de Ray Bradbury.

Trabajador infatigable, Bradbury escribió 600 cuentos y 30 libros no sólo de ficción, también ensayos, poesía y teatro, amén de artículos y guiones como el de la película ‘Moby Dick’ de John Huston. Una especie de predestinación, pues la novela de Melville sobre la caza de la ballena blanca fue una de la lecturas que marcó su infancia junto a los relatos de Edgar Allan Poe o Edgar Rice Burroughs. Traducida a 36 idiomas y con ocho millones de ejemplares vendidos, su obra ha colonizado el planeta Tierra. A partir de los doce años escribía unas mil palabras al día y un cuento a la semana. “Es imposible escribir 52 cuentos malos seguidos”, decía con su talante optimista.

¿Cuál fue su preferido? Desde el más allá responde. En la lápida de su tumba en el cementerio de Westwood, donde yace entre estrellas como Marilyn Monroe o Janis Joplin, reza el epitafio: “Autor de Fahrenheit 451”. Sin duda fue su título más conocido gracias a la película de Truffaut (hay otra de HBO) y sobre todo al caracter profético de su mensaje. No se queman los libros, pero cada vez se leen menos. “Todo lo que la vida te quita, te es devuelto de otra manera”, le dice el capitán Beatty a Guy Montag: “La vida es sufrimiento. Sobrevivir es encontrar sentido a ese sufrimiento”.

Serie ‘Carnivàle’, de Daniel Knauf, encarnación visual de la infancia de Bradbury.

Una forma de visualizar la infancia del Ray es la magnífica serie ‘Carnivàle‘ (2003), creada por Daniel Knauf, que cuenta las vicisitudes de unos feriantes que recorren Oklahoma en plena Gran Depresión. Circos y ferias ambulantes llegaban al pueblo de Waukegan donde vivían los Bradbury a inyectar una dosis de magia y fantasía a rutinarias existencias. El pequeño Ray fue especialmente sensible a esos baños de irrealidad, personajes exóticos y esperpénticos que espoleaban su fértil imaginación de niño introvertido y soñador. Como Mr. Eléctrico, que dejó en él profunda huella.

En esos años claves vivió la muerte de dos de sus hermanos y de una niña amiga suya, que se internó en un lago y nunca regresó. En su cuento ‘El lago’ (1942) rememora el triste suceso. Aunque de escasos recursos económicos, su familia no carecía de poso cultural. Una tía suya fomentó su amor a la lectura en la Biblioteca Carnegie de su pueblo y una de sus antepasadas fue una de las mujeres acusadas de brujería en Salem que sobrevivó al juicio y alcanzó avanzada edad.

Fotograma de ‘Fahrenheit 451’, de François Truffaut, basada en la novela homónima de Ray Bradbury.

Debido a la precaria situación económica por el crack del 29, la familia Bradbury tuvo que mudarse en varias ocasiones, hasta instalarse en Los Ángeles, la meca del cine y de los sueños. Allí, el joven Ray inicia la carrera literaria y con 20 años comienza a publicar cuentos en revistas como Weird Tales, Amazing Stories o Planet Stories.

Aunque no pudo ir a la universidad y tuvo que ganarse la vida durante varios años vendiendo periódicos en las calles, aprovechó su tiempo libre para formarse en las blibiotecas públicas, a las que acudía tres veces por semana. Fue en el sótano de la de Los Ángeles donde, en 1953, escribió ‘Fahrenheit 451’ en un tiempo récord: nueve días, con una Remington alquilada por un total de diez dólares.

Ray Bradbury
Ray Bradbury, junto a una de sus máquinas de escribir y rodeado de objetos.

Bradbury no fue un autor intelectual, sino un poeta y un humanista del futuro, como lo definió José Luis Garci en su biografía publicada en los 70. Más que anticipar un porvenir más o menos lejano y plausible, sus relatos analizan la naturaleza humana. El eterno dilema entre la empatía y compasión contra el afán destructivo y depredador del hombre, capaz de acabar con planetas enteros. No iba de profeta, sino de moralista en el buen sentido del término. No le gustaba ser etiquetado como autor de ciencia ficción, sino como autor de novelas fantásticas, porque, como él decía, hay que injertar la fantasía en la realidad si se quiere tener una existencia digna de ser vivida.

Con su mujer Maggie McClure tuvo cuatro hijas, fue amigo y gran admirador de Walt Disney y fan de Fellini, a quien conoció en un viaje a Italia. Jamás usó ordenador, pero destrozó numerosas máquinas de escribir. Desde la máquina casi de juguete que le regalaron sus padres a una Underwood 5, una Royal KMM y una Remington, entre otras muchas. Y allí donde ahora esté, posiblemente seguirá dándole a la tecla.

Ray Bradbury, rodeado de libros, su gran pasión.

Bel Carrasco

«Es un canto de amor al teatro»

‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso
Companyia Hongaresa de Teatre
Sagunt a Escena
Teatro Romano de Sagunto
Viernes 4 de septiembre
Viernes 28 de agosto de 2020

Si la COVID-19 no lo impide, el viernes 4 de septiembre Paco Zarzoso y los demás miembros de la Companyia Hongaresa de Teatre que dirige vivirán una jornada memorable, un hito en su larga trayectoria que abarca un cuarto de siglo. Será el estreno de ‘Saguntilíada’ un canto de amor al teatro que pondrá punto final al programa de Sagunt a Escena en el Teatro Romano.

Zarzoso hizo sus pinitos artísticos en el histórico auditorio de su pueblo natal, Sagunto y durante muchos años soñó con este proyecto que fue cobrando realidad durante los meses de confinamiento. Con el asesoramiento de José Manuel Rambla responsable de un exhaustivo trabajo  documental, el dramaturgo se ha empapado de la historia de su amado teatro para recrearla en clave de tragicomedia.

Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

«Este montaje es un canto de amor al teatro», resume Zarzoso. «Un viaje por todos los géneros, desde la tragedia griega al teatro postdramático, pasando por la Edad Media, el Siglo de Oro y el esperpento. El verdadero protagonista es el propio Teatro Romano como portavoz de muchos teatros que han sido expoliados, confiscados, acallados, incautados, violados, mancillados y sobre todo olvidados».

«Esta tragicomedia», prosigue, «aúna diferentes lenguajes que la convierten en un espectáculo contemporáneo e innovador, que incluye inesperadas y gamberras apariciones como Medea, María La Calderona, el actor Juan Rana, Felipe IV, José María Pemán o el arzobispo de Valencia. Una obra muy loca, espero que en el mejor sentido. ¿Una ‘Ilíada’ tragicómica sobre el teatro de Sagunto?… Puede ser. Atrevida es, y pienso que accesible».

El olvido silenció el teatro de Sagunto durante quince siglos. «Después de ese inmenso periodo de tiempo, en el que los únicos moradores de sus ruinas fueron las cabras, en los cincuenta se realizaron algunas representaciones, dentro de ideología heroica de la época con dos puestas en escena sobre ‘Numancia’ y ‘La destrucción de Sagunto’ de José María Pemán», relata Zarzoso. «El régimen hizo una gran inversión en estos actos de carácter propagandístico. Tuvieron que pasar muchos años para que el teatro se convirtiera en espacio de representaciones de calidad en las que se valoraba lo artístico».

teatro
‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Desde el teatro griego representado por Medea a la obra de Pemán, el montaje repasa la historia de luces y sombras de un teatro frente al mar. En el siglo IV un pontífice lo condena al ostracismo con este parlamento: «Yo vuestro nuevo pontífice dictamino que este teatro sea clausurado por los siglos de los siglos. De manera que en las próximas centurias este lugar solo sea visitado por cabras caballos del viento y la pertinaz lluvia».

Desfilan por el escenario los esqueletos de una Danza de la muerte medieval y La Calderona recita unos versos que compuso Lope de Vega durante su destierro en Valencia. La Calderona, el Rey, el actor Juan Rana y otros personajes alegóricos recitan y bailan en escena hasta que se echan al monte. A la Calderona, lógicamente.

A lo largo de un hora y veinte minutos la obra refleja la evolución de las artes escénicas. Nueve actores, cuatro figurantes y música en directo (seis intérpretes) compuesta y dirigida por Jesús Salvador Chapi. La iluminación es de Ximo Olcina, el vestuario de Josián Carbonell y la coreografía de Jéssica Martín.

Elenco de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

La Companyia Hongaresa de Teatre nació en diciembre de 1995, en Puerto de Sagunto, de la conjunción de tres amantes del teatro: Lola López, Luïsa Cunillé y Paco Zarzoso, y con el tiempo se convirtió en un proyecto vital y una empresa familiar.

Desde el principio supo desafiar el reto de que cada producción supusiera el estreno de un nuevo texto, ya fuera de los autores de la propia compañía o de otros. En cada una de sus propuestas, tanto textual como escénica, late el intento de explorar nuevos campos teatrales, lo cual le ha animado a experimentar con todos los géneros, desde la tragedia al cabaré metafísico pasando por la tragicomedia o el vodevil postdramático.

“Una de las claves de nuestra resistencia es que siempre hemos apostado por lo artístico”, dice Paco Zarzoso. “También cuenta el habernos adaptado a hacer teatro con pocos recursos y el apoyo y ánimo de nuestros colaboradores. Optamos por un teatro de proximidad proyectado sobre un círculo de confianza que ya nos reconoce tanto en València como en Madrid o Buenos Aires”.

Ante la situación de incertidumbre creada por los rebrotes de la COVID, Zarzoso mantiene la calma. “Cada vez más vivo pensando en el presente absoluto. Ojalá la pandemia no vaya a más y nos veamos obligados a volver a encerrarnos. Sería terrible para todos. Excepto para las grandes fortunas que por lo que he leído hoy mismo están haciendo el agosto desde el pasado mes de marzo”, concluye Zarzoso.

Paco Zarzoso, en el Teatro Romano de Sagunto. Imagen cortesía de Companyia Hongaresa de Teatre.

Bel Carrasco

Bucear y nadar en lo irreal

Fahrenheit 451 (y VI)
Escritores en plena canícula
Emilio Bueso y Bel Carrasco
Miércoles 26 de agosto de 2020

Un marciano en Los Ángeles. Un niño grande en Disney World. Los medios de comunicación han evocado  ampliamente la memoria de Ray Bradbury, prolífico autor de ciencia ficción, nacido el 22 de agosto de 1930, en un pueblo de Illinois. Al margen del incuestionable valor de su obra, este reconocimiento es fruto de la personalidad de un hombre sencillo cuya figura suscita simpatía. Muchas  crónicas aparecidas  estos días beben de una fuente cercana, ‘Ray Bradbury, humanista del futuro’, biografía del escritor y guionista estadounidense publicada por José Luis Garci, en 1971, reeditada por Hatari Books.  Con esta serie dedicada al verano de los escritores, MAKMA brinda homenaje al autor de ‘Fahrenheit 451’.

Bucear por el litoral valenciano es el plan veraniego de Emilio Bueso y su familia, algo que disfruta, pues es buzo dos estrellas y puede bajar hasta 40 metros de profundidad, aunque le gustaría explorar mucho más hondo. «Teníamos un planazo bien majo en el culo del mundo, en parte pensado para documentar el escenario de una novela que estoy sopesando escribir, pero no ha podido ser, así que hemos improvisado algo por aquí, que se está estupendamente también», cuenta. «Dejo para la posteridad una foto mía calibrando la cámara subacuática bajo un cielo bien nublado, que es el que da la mejor luz para las inmersiones que hago con mi hijo».

Emilio Bueso. Imagen cortesía del autor.

Con 14 premios en su haber (Nocte, Ignotus, Celsius, etcétera), Emilio Bueso es uno de los autores de novela fantástica más prestigiosos del momento. Su novela ‘Extraños eones’ pasó a formar parte del catálogo de Valdemar, en 2014, y ahora publica con el ‘gigante’ Gigamesh. Es Ingeniero, fue profesor de Sistemas Operativos durante ocho años en la Universidad Jaume I de Castellón y la ciencia tiene un gran peso específico en sus osadas fabulaciones.

Este verano se dedica a escribir relatos sueltos pues su editor lo tiene muy ocupado. «Con tanto pifostio no me veo entrando todavía en ningún proyecto de largo aliento. A veces publicar te puede dar más trabajo que escribir, sobre todo si hay perfeccionistas mediando, ya sea en tu casa o en tu sello».

‘Subsolar’, de Emilio Bueso.

En septiembre saldrá la edición limitada de ‘Subsolar’, tercera entrega de su trilogía, ‘Los ojos bizcos del sol’, una saga de fantaciencia epopéyica. En pocas semanas le seguirá la edición omnibus, con los tres tomos, en total casi mil páginas. La adaptación al comic del primer libro, ‘Transcrepuscular’, estará a la venta antes de Navidad. «Es una cosa muy loca, la saga de novelas fantásticas que he rematado este mes», comenta, «te lleva a sitios donde no has estado y no irías ni atado».

Entre sus lecturas estivales: ‘Los asquerosos’, de Santiago Lorenzo y ‘Loba negra’ de Juan Gómez Jurado, «una policial muy entretenida de uno de los periodistas con mejor prosa de ahora mismo. Calentando en la mesita de noche tengo lo último de Nieves Mories y el ‘Ensayo sobre la ceguera’ de Saramago, que me mira con ojos golosos desde hace años y juro que de este agosto no pasa».

Bel Carrasco, con atuendo plenamente veraniego. Imagen cortesía del autor.

Con la venia de mis colegas de MAKMA lanzo un hechizo de desdoblamiento para entrevistarme a mí misma y hacer un cameo en la última entrega de esta serie. Con cuatro novelas y dos ensayos publicados, puedo jactarme de tener en mi ADN una parte de escritora.

«Desde tiempo inmemorial paso los veranos en Valencia», dice Carrasco. «Nací en plena canícula, aguanto bien el calor y prefiero viajar en otras épocas. Así que este año no he notado diferencia alguna, salvo la reducción del flujo turístico,  algo que agradecer,  pues en los últimos tiempos se había desmadrado. Doy largos paseos por el viejo cauce  y voy a un gimnasio para aprender a nadar y guardar la ropa, aguantar a flote cuando el ‘Titanic’ se hunda. Para llenar los huecos, nada mejor que leer, escribir, sestear…o ensoñar».

Portada de ‘Especies urbanas’, de Bel Carrasco.

Su próxima novela se llamará ‘Las máquinas de Zach’, «o lo que el editor decida». Desde una clínica mental donde está ingresado, el protagonista evoca su vida intercalando pasado y presente. Es la historia de un chico peculiar que sufre ‘bullyng’ en el colegio y para protegerse del mundo inventa máquinas invisibles. «Trata sobre las múltiples maneras que hay de ser listo o tonto, porque la inteligencia no es un valor absoluto y a veces no sirve para nada», añade Carasco. «¿Por qué escribo ficción? Porque la vida es un plato fuerte, demasiado pesado y si la devoras a pelo se te indigesta. Conviene aliñarla con toques de creatividad, buceando o nadando en lo irreal, en la otra cara del espejo».  

Su último libro, ‘Especies urbanas’ (Institut Alfons el Magnànim) es una selección de los artículos del blog ‘Zoocity’ publicado en la edición digital de ‘El Mundo Valencia’ entre 2012 y 2018. «Una crónica ligera del mundo pre-Covid, aunque muchas cosas siguen igual que siempre. Por ejemplo, el maltrato a los animales, un asunto que abordo en varios de dichos artículos, además de cuestiones diversas: feminismo, cultura, sexo, eventos, corrupción, etcétera», concluye Carrasco.

Recomienda un menú variado: ‘Notas a Apocalypse Now’ (Barlin Libros) de Eleanor Coppola,  ‘Tóxicas’ (Cazador de Ratas) de Pilar Pedraza y ‘El ángel de Múnich’ (Alfaguara) de Fabiano Massimi.

Bel Carrasco, con bañador y flotador salvavidas. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Del futuro al pasado

Fahrenheit 451
Escritores en plena canícula (V)
Marisa Alemany y Jose Antonio Vidal Castaño
Lunes 24 de agosto de 2020

El mayor privilegio de los escritores es poder elegir el tema sobre el que van a escribir. Entre la infinidad de materias a tratar, unos optan por aventurarse en un hipotético futuro como hizo Ray Bradbury, mientras otros se sumergen en el pasado para recrearlo y fabular sobre hechos pretéritos mezclando la realidad histórica con su imaginación.

En esta quinta entrega tenemos representantes de ambos ‘bandos’. Marisa Alemany, autora de una novela fantástica en clave humanística/feminista y José Antonio Vidal Castaño, cuyo mayor éxito hasta la fecha es un completo estudio sobre los maquis, a los que ha convertido en personajes de ficción en diversos relatos. Ambos aprovechan el verano para seguir maquinando historias lo más cerca posible del agua.

Marisa Alemany. Imagen cortesía de la autora.

Marisa Alemany pasa el verano en un pueblo cuyo nombre prefiere mantener en secreto por motivos obvios. “Es un pueblecito de casas colgantes cara a un valle profundo, digno de elfos y hadas.  Por él pasa un rio con puentes y pozas heladas. Nos visitan amigos y familiares que de longanizas, chuletas y verdura fresca, se llenan las barbas.  Somos felices pues charlamos sin tele y dormimos sin horas”.

Aprovecha la paz bucólica para trabajar en una novela de intriga histórica con un toque de realismo mágico ambientada en la época victoriana que espera terminar este verano. “La protagonista es Ada Lovelace precursora de la algoritmia informática, única hija legítima de Lord Byron. Desde niña estuvo destinada a dejar huella, y lo hizo. No se ha escrito hasta la fecha ninguna obra de ficción sobre este personaje tan fascinante”.

Su última novela, ‘Diosa de tierra y metal’ (El Transbordador)  es un relato fantástico feminista que narra la historia de una mujer poderosa capaz de comunicarse con los elementales y dominar un planeta. “Se trata de una aventura sobre la búsqueda de la identidad de una adolescente que adolece un trastorno de percepción que le permite ver más de lo que parece. Un futuro especulativo sobre la espiritualidad y la capacidad de los seres humanos para trascender la normalidad”.

Portada del libro ‘Diosa de tierra y metal’, de Marisa Alemany.

Entre sus últimas lecturas que se atreve a recomendar: ‘Los Solteros’ de Muriel Spark, “una novelista de principios del siglo XX con un bisturí por pluma, imprescindible para conocer el Londres de la época con toques de misterio y humor”. También  ‘Matsumae’ (Vinatea), recopilatorio de fábulas sobre distintas facetas de la vida. “Habla del amor, la amistad, la economía, las posibilidades de un mundo con valores, tremendamente sabio, escrito por Pascual Olmos. Debería ser manual de cabecera de los políticos y personas influyentes”.

Por último, ‘La ridícula idea de volver a verte’ de Rosa Montero. “Lo releí confirmando la autenticidad de la autora cuando lo escribió y la grandeza de la mujer de ciencia que fue Madame Curie, especialmente en su faceta humana y emocional. Puesto que estoy escribiendo una novela sobre otra mujer de ciencia, quise interiorizar la sinceridad de Rosa Montero hacia su protagonista con el mismo respeto con el que yo he escrito mi nueva novela hacia la mía”, concluye Alemany.

José Antonio Vidal Castaño. Imagen cortesía del autor.

José Antonio Vidal Castaño pasa el verano en su casa de Benimàmet, a la sombra del campanario de la iglesia, con el alivio de una piscina. “Sólo salgo lo imprescindible, y no sólo por la COVID-19”, afirma. “Es mi forma de protestar al monótono ruido de la ‘nueva normalidad’, contra el rebaño y las manadas de adoradores de la publicidad, el turismo y las falsas tecnologías; contra los adoradores del progreso. No hace falta decir que echo de menos hablar, conversar, discutir, y el contacto físico directo”.   

Dedica el autoconfinamiento estival a varios proyectos de manera que, “uno me permite descansar del otro”. Combina un ensayo, una novela interrumpida, unos poemas y una colección de pequeños relatos al hilo del coronavirus. “Los relatos los ha escrito un tal Juan Afligido y me los ha enviado, clandestinamente, por valija diplomática secreta”, bromea. “Incluye la receta china sobre las 666 maneras de servir unas sabrosas rodajas de pangolín crudo con vinagre de Módena, ajos picados y pimientos del piquillo. Debe cocinarse todo con mascarilla homologada por el centro de salud más próximo”.   

Portada de ‘La España del maquis’, de José Antonio Vidal Castaño.

Su último libro publicado es la segunda edición de ‘La España del maquis, 1936-1965’ (Punto de Vista). “Debe leerse, entre otras cosas, para ver cómo los molinos de la historia muelen despacio y muy fino triturando el progreso  para meternos de lleno en la vida que es, como es. En un ensayo sobre muchas cosas que acontecieron y que, con nuevas formas y personajes, nos siguen incordiando”.

En el suplemento ‘Posdata’ (‘Diario Levante’) publica casi cada semana reseñas sobre libros recomendables, también en su blog, Pensar históricamente, hoy y en las redes sociales. Sin orden de preferencia cita:  ‘Unmundo feliz’ de Aldous Huxley; ‘Los fuegos de otoño’de Irene Némirovsky, ‘A corazón abierto’ de Elvira Lindo y ‘Elorden del día’ de Eric Vuillard; la autobiografía de Woody Allen, ‘A propósito de nada’, la biografía que escribió David Foenkinós sobre Lennon, y el poderoso ensayo de Alvarez Junco, ‘La invención de España’. Y para quienes quieran protestar por como esta el percal, ‘La insurrecciónque viene’ por el Comité invisible (varios autores).

Bel Carrasco

Cóctel de sangre…y risas

Veladas Vampíricas de negro satén:  ‘Los Originales’ y ‘Lo que hacemos en la sombras’
Miércoles 19 de agosto de 2020

Si el sol te exprime los fluidos naturales durante el día es razonable que por la noche te dejes chupar por los vampiros y otras inquietantes criaturas que rondan en la oscuridad. El verano no es una estación propicia para los señores de la noche. Demasiadas horas de luz, el calor les corre el maquillaje, les pega la capa a la espalda y vagan desesperados buscando humanos de sangre fría, a ser posible con sabor a horchata. Pese a tales tribulaciones, invaden las plataformas audiovisuales con series de todo tipo y para todos los gustos.

Organizo mis veladas vampíricas a base de un cóctel variado que, a modo de cubitos de hielo incluye golpes de risa: ‘Los Originales’ (Julie Plec) y ‘Lo que hacemos en la oscuridad’ (Taika Waititi y Jemaine Clement). A la primera me enganché porque los actores y actrices protagonistas están como quesos que dicen «híncame el diente». También porque se sitúa en Nueva Orleans, ciudad mítica, donde los vampiros conviven no muy pacíficamente, todo hay que decirlo, con humanos, brujos y hombres lobos exilados a los pantanos en virtud de su amor a la naturaleza. El argumento no es nada del otro mundo, pero mantiene el interés gracias a su ritmo trepidante.

‘Los originales’, serie de televisión estadounidense creada por Julie Plec.

Todo gira en torno a los hermanos Mikaelson, al principio tres, aunque luego aparecen más, que llevan mil años por la tierra haciendo de las suyas y cosechando infinidad de enemigos. El más maligno y poderoso, Nicklaus, híbrido de vampiro y lobo tiene una hija, Hope a la que hay que proteger por todos los medios. Tanto de los múltiples adversarios como de la propia familia, unos padres realmente poco cariñosos y una tía bruja que está como una cabra.

Lo mejor que se puede decir de esta serie es que, como clásico filme de acción con toque dramáticos, elude el melifluo romanticismo de la saga ‘Crepúsculo’ y las truculencias ‘gore’ tan típicas en el género de terror. Otra ventaja para los fans es que es más larga que un día sin pan o mejor decir sin sangre, con precuelas y secuelas que siguen y persiguen los avatares de los inmortales protagonistas.

‘Los originales’, de Julie Plec.

Lo que parece signo característico de los descendientes de Nosferatu que habitan el siglo XXI es que les mola el asfalto. Atrás quedaron aquellos siniestros castillos rodeados de bosques mágicos plagados de criaturas terribles. Las ciudades tienen grandes ventajas para los chupasangres. Para empezar, comida de sobra. En la calle la gente se amontona, pero tras los muros de carga, tabiques de ladrillo y planchas de pladur es posible proteger intimidades y rarezas. En el piso de arriba alguien puede estar componiendo una sinfonía o escribiendo una novela, mientras en el de bajo se comete un crimen.

Por eso no sería nada extraño que en la casa del final de la calle, esa de estilo gótico con decorativas vidrieras de colores, resida una comuna de vampiros milenarios. Son los protagonistas de ‘Lo que hacemos en las sombras’ una serie de humor inteligente que viene de las antípodas, obra de los neozelandeses Taika Waititi y Jemaine Clement.

‘Lo que hacemos en las sombras’, de Taika Waititi y Jemaine Clement.

Se trata de una secuela de su filme homónimo de 2014 que plasma las peripecias de un grupo de vampiros que  comparten piso, con los consiguientes problemas de convivencia doméstica entre machos. Rodada también como un falso documental, la serie muestra en capítulos de veinte minutos las intimidades de un trío de vampiros que viven en State Island, uno de los distritos más grandes y menos poblados de Nueva York, donde llevan una vida tranquila y nocturna sin llamar la atención de los vecinos, salvo en ciertas ocasiones.

Son Nandor, un gigante de imponente aspecto fisico y pasado sanguinario en su tierra natal; Laszlo, un erotómano  que colecciona setos podados con forma de vulvas y Nadja, su esposa, amante secreta de un humano en sus sucesivas reencarnaciones. A estos tres ingredientes básicos se le suma un aliño genial: el vampiro psicológico Colin, el tipico plasta que se alimenta de la energía ajena, y el tierno Guillermo, familiar o sirviente de Nandor, que sueña con que su amo lo convierta en vampiro. A lo largo de los episodios los veremos meterse en líos y lidiar con otras  seres sobrenaturales como hombres lobos, zombies, fantasmas y nigromantes. Lógicamente, no todos tienen la misma densidad humorística pero el nivel medio es excelente.

‘Lo que hacemos en las sombras’, de Taika Waititi y Jemaine Clement.

Desde el vestuario y ambientación a la música (magnífico tema ‘You’re Dead’ de Norma Tanega) y el doblaje todo los aspectos están cuidados al máximo. Un dato curioso. El mismo actor que dobla a uno de los Mikaelson (Eliha) pone la voz a Laszlo, aunque con una entonación muy diferente. En resumen, un alivio para noches tropicales y demás aflicciones del alma.

Del grito de terror a la carcajada no hay mas que un paso. Como del amor al desamor. La risa y el llanto, el humor y el miedo son los extremos de una cuerda en la que los buenos creadores de ficción nos hacen saltar para estimular nuestras emociones. La risa siempre es liberadora. Doblemente liberadora cuando, al burlarse de ellos, exorciza nuestros miedos más profundos. Bienvenida la risa, sobre todo en estos tiempos de terrores vagos y difusos que nos mantienen amordazados.

‘Lo que hacemos en las sombras’, de Taika Waititi y Jemaine Clement.

Bel Carrasco