El ‘NO’ de los niños

‘Anna i la màquina del temps’
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Hasta el 21 de octubre de 2019

Viajar en el tiempo es un sueño compartido por personas de todas las épocas, tipo y edad. Un anhelo que ha inspirado infinidad de películas y series, incluidas obras dramáticas y literarias entre las que destaca la novela de H.G.Wells.  Según los vigentes parámetros científicos basados en la teoría de la relatividad de Einstein, trasladarse al futuro quizá sea posible, como demuestra las alteraciones temporales que experimentan los viajeros del espacio. Ahora bien, retornar al pasado es mucho más complejo. 

Es el dilema que sufre la protagonista de una obra que cosechó gran éxito la pasada temporada, Anna i la màquina del temps, repuesta en el Teatro Principal hasta el 21 de octubre. Nominado al Mejor Espectáculo Infantil y Mejor Escenografía en los II Premios de las Artes Escénicas 2019 del Institut Valencià de Cultura, esta producción del Escalante es un montaje de Dacsa Produccions sobre un texto de Manuel Valls, que acaba de llegar a las librerías en versión libro. Bajo la dirección de Cristina Fernández, integran el reparto: Laura Romero, Alejandra Mandli, Clara Crespo, Ramón Ródenas, el propio Valls, con la colaboración especial de Xavo Jiménez.

‘Anna i la màquina del temps’. Imagen cortesía del Escalante.

Anna es la hija de un científico viudo obsesionada con trasladarse al pasado para conocer a su madre, muerta al dar a luz. A partir de esa búsqueda de desarrolla una historia de aventuras y emociones que ahonda en la relación entre padres e hijos en clave fantástica e imaginativa. El uso de proyecciones sobre el escenario visualiza este viaje hacia el futuro.

“De la famosa novela de Wells se mantiene la idea de la máquina del tiempo y de una sociedad postapocalíptica, pero me basé también en la película de George Pal, El tiempo en sus manos”, dice Valls “Los personajes llamados Porgos tienen poco que ver con los Morlocks, los monstruos simiescos de la novela, aquí son más tecnológicos, algo que  nos daba más juego a la hora de utilizar el audiovisual. Además, el viaje de Anna es más visceral y es clave para entender la historia y la relación entre padre e hija”.

Anna tiene 12 años y es una gran amante de la lectura, una chica de carácter generoso más preocupada por cuidar a su padre que de sus propios deseos. “Una joven demasiado madura para su edad, capaz de ver y luchar contra las injusticias y ayudar a quien más lo necesite, ya sea su padre o sus nuevos amigos, los Números, una especie de humanos sometidos por unos seres superiores que les han quitado la capacidad de pensar”. 

‘Anna i la màquina del temps’. Imagen cortesía del Escalante.

El texto de Valls pone sobre el escenario esa lógica aplastante con la que los niños rebaten a los adultos que se equivocan, algo muy presente en la sociedad actual. “Los niños son animales políticos y que deben tener derecho a decir no cuando algo les disgusta. Ahí está Greta Thunberg. Los adultos tenemos más fuerza, los medios de comunicación, el poder. Pero ver a un niño luchar por su futuro, por el cambio climático, por lo que va a heredar y estamos destrozando sus mayores me parece un ejemplo brutal”. 

Anna i la màquina del temps reúne dosis de fantasía pero sin perder la conexión con una realidad. El equipo técnico lo integran: Luis Crespo, diseñador de la escenografía; Luis Perdiguero, encargado de la iluminación; Luna y Panorama de Insectos, responsables de la música; María Almudéver, diseñadora de vestuario y ayudante de dirección; y Jordi Alonso, Melissa Franch y Premier Frame, diseñadores de mapping. El texto, publicado por Obrapropia, reúne fotos del montaje y mensajes sobre las relaciones paternofiliales, del tiempo compartido y de cómo influye la tecnología a la hora de comunicar. 

Manuel Valls trabajó durante diez años como guionista de la célebre serie L’Alquería blanca. Cuando cerró Canal Nou, montó la productora Dacsa junto a Xavi Crespo y han creado varios espectáculos infantiles. “No nos podemos quejar pero desde que José Policarpo dejó el Escalante tenemos un sensación de vacío, de falta de visibilidad. He echado en falta una presentación pública del libro para darlo a conocer”, concluye el dramaturgo y actor valenciano.

‘Anna i la màquina del temps’. Imagen cortesía del Escalante.

Bel Carrasco

Luces y sombras del tebeo

Jornadas de Cómic de València
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. València
Del 27 al 29 de septiembre de 2019

Los auténticos héroes del cómic en Valencia no llevan mallas ni capa y se afeitan todos los días. Son un puñado de fans de las historietas, no llega al medio centenar, que rondan los cuarenta tacos y que en 2012 crearon la Asociación Valenciana del Cómic (Asovalcom)  para difundir el universo de las viñetas. “Los hábitos de lectura han descendido mucho entre niños y jóvenes por la irrupción de los dispositivos electrónicos, y eso afecta también al cómic”, dice José Vicente Pellicer, presidente de Asovalcom. “Ya ni siquiera hay dibujos animados en la tele. No sabemos lo que puede pasar dentro de quince o veinte años. Como el tema nos preocupa, hemos pensado organizar una exposición itinerante por los colegios que la soliciten para acercar las historietas a los escolares, aunque no sabemos todavía si el proyecto será posible”.

Cartel de las Jornadas de Cómic de Valencia 2018. Imagen cortesía de la organización.

Lo que sí está en marcha, y a lo grande es la octava edición de las Jornadas de Cómic de Valencia que se celebran este fin de semana en un nuevo emplazamiento con el beneplácito de la Universitat de València,  el Centre Cultural La Nau. Asovalcom se alía este año con el Aula del Cómic de la Universitat de València y la Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM-Universitat de València para potenciar sus actividades y programa, que busca convertir la divulgación del noveno arte en auténtica celebración festiva del cómic, con una amplia representación de editoriales y librerías y, fundamentalmente, de autores y autoras de cómic. 

“Además del prestigio y reconocimiento a nuestra labor que representa el apoyo académico, el nuevo emplazamiento nos permite ampliar el contenido de las jornadas”, explica Pellicer. “En vez de dos, tendremos tres talleres infantiles a cargo de Dialoga2 y Equipo Tebeo, y uno organizado por los responsables de Tenderete en el que los niños aprenderán cómo se elabora un fanzine. En vez de dos exposiciones, habrán cinco que incluyen recorridos didácticos con los autores en los que se plasma el proceso creativo de la obra, desde la idea original y el borrador al guión tinta y acabado”.

La Sala Oberta del Centre Cultural La Nau acogerá una muestra triple:  Abuelas, inventoras y vampiras que reúne la obra de tres autores valencianos de plena actualidad. Ana Penyas (Valencia, 1987), Premio Nacional del Cómic 2018, presenta los originales de su galardonada obra Estamos todas bien; Ángel Muñoz (Quart de Poblet, 1978) es el dibujante de Objetivo Hedy Lamarr, realizado junto a Ricardo Vilbor y Abel Pajares, de la que se presenta también una selección de originales. Por último, el dibujante Juanjo Cuerda (Quart de Poblet, 1978) muestra el proceso creativo del cómic infantil Cecilia Van Helsing. La dieta del vampiro, realizado sobre guiones de Julio Serrano. 

Ambientes de las Jornadas de Cómic de Valencia, en una sesión de firmas. Imagen cortesía de la organización.

Las jornadas se celebrarán el viernes de 17 a 20 horas, el sábado de 10.30 a 19 horas y el domingo, de 11 a 13 horas, con  numerosos invitados que hablarán de su trabajo y realizarán sesiones de firmas. Entre los autores y autoras: Manel Fontdevila, Juanjo Cuerda, Borja González, Núria Tamarit, MacDiego, Xulia Vicente, Juanfer Briones, Soy Cardo (Ana Macías) , Paco Zarco y Fran Mengual.

Sólo faltan a la cita por cuestiones personales el belga Hermann y Ana Penyas. También intervendrán: Manel Fontdevila, Borja González, Guillermo Mogorrón, Rubén Gil, Ángel Muñoz, Jose Fonollosa, Paco Zarco, Martín López Lam, Francisco Mengual…

“La zona comercial estará muy concurrida, con secciones dedicadas a las editoriales, tiendas físicas y on line y a los traductores”, comenta Pellicer. En cuanto al momento que viven los creadores valencianos del noveno arte, opina que es dulce, “con buenas perspectivas y un rico caldo de cultivo, aunque no es fácil vivir de las viñetas y casi todos deben dedicarse a otra cosa en paralelo”. Luces y sombras del cómic. ¿La escasez de nombres femeninos se podría considerar una sombra?

En todo caso, una mujer firma el cartel de esta edición, en el que no puede faltar la efigie del gato Pumby. Es Natacha Bustos,  conocida por su novela gráfica Chernóbil. La zona y su trabajo en series de Marvel como Moon Girl & Devil Dinosaur o Spider-Woman. Colaboran en el evento: Fundación Divina Pastora, el Ajuntament de València, la Biblioteca Valenciana, la Generalitat Valenciana y Cómic de Colección.

Cartel de las Jornadas de Cómic de Valencia de esta octava edición 2019. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Lanevera se abre al arte

‘Lugares comunes’, de Víctor Visa
Lanevera Gallery
Puerto Rico, 46. Valencia
Del 19 de septiembre al 31 de octubre de 2019

El barrio de Russafa está plagado de talleres y estudios de artistas y artesanos, aunque la subida de alquileres de los últimos años ya no atrae a tantos como a finales del pasado siglo cuando se inició una recuperación que lo ha convertido en uno de los enclaves más dinámicos y atractivos de Valencia.

En el entramado creativo destaca Lanevera Ediciones, un local singular al final de la calle Puerto Rico, frente a un bonito edificio pintado de azul. Un espacio consagrado a las artes gráficas en torno a una técnica en particular, la serigrafía. Desde que abrió sus puertas, el año 2013  sus artífices han ido enriqueciendo su contenido y en la actualidad funciona como un contenedor polivalente. Además de taller, es una tienda de objetos serigrafiados en tela y papel, espacio de coworking destinado a ilustradores y diseñadores, y escuela de serigrafía. A partir del 19 de septiembre abrió sus puertas al arte con Lanevera Gallery que inicia la temporada con una exposición de Víctor Visa, Lugares comunes.

Alumnos del taller impartido en Lanevera Gallery. Imagen cortesía de la galería.

Rafa Mölck y Jussi Folch, ambos formados en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia  llevan las riendas, junto a Cristina Chumillas asesora artística de la nueva galería. “La programación incluye artistas dedicados a diferentes disciplinas, desde Víctor Visa que trabaja pintura e ilustración sobre papel, a un arte más vinculado al fanzine y la autoedición gráfica como Martín López Lam o el arte reivindicativo y crítico de Raquel Aparicio, quien expondrá en noviembre”, dice Chumillas. “Se pretende generar una programación vinculada al resto de actividades que se gestan en Lanevera, por lo que cada exposición tendrá un taller realizado por el propio artista y en relación a la exposición”.

De Colonia a Valencia

El abuelo de Mölck se instaló en Benisa tras jubilarse y años más tarde su hijo, que vivía y trabajaba en Colonia, vino a Almussafes a incorporarse a la factoría Ford. Rafa se considera plenamente valenciano, aunque suele viajar a Berlín, “cada vez más invadido por los turistas como todos los lugares interesantes del mundo”, comenta.  Se matriculó en Bellas Artes porque le gustaba dibujar y pintar pero en cuarto curso tuvo una revelación. “Comprendí que sería prácticamente imposible vivir del arte y estuve a punto de abandonar la carrera pero entonces la asignatura de Grabado me cautivó y desde entonces me dedico a sus distintas vertientes centrado en el campo de la serigrafía que, al principio era la técnica que menos me gustaba”.

Cartel de la exposición de Víctor Visa por cortesía de Lanevera Gallery.

Con Jussi Folch forman una pareja laboral muy bien compenetrada y avenida. Se conocen desde la Facultad y siempre han colaborado estrechamente desde que Mölck abrió su primer taller en Alboraya, al final del Camí de Moncada. “Pasábamos tanto frío debido a la humedad de las huertas que lo llamamos La Nevera”, cuentan, “y hemos mantenido el nombre, aunque en el altillo que tenemos aquí, en verano nos asamos de calor”.

A los cursos que organizan acude gente muy diversa, algunos con cierta idea básica y otros totalmente novatos que parten de cero. Pero todos comparten el gusto por ensuciarse las manos, revelar fotografías a la antigua usanza y manipular las mesas y los pulpos (para textil) que se alinean en el taller.

Vista parcial de Lanevera Gallery por cortesía de la galería.

Mölck y Folch son asiduos al festival Tenderetes y abren su local a actividades del barrio. ¿Qué es lo más difícil de su oficio?  “Jugar con las tintas y las transparencias y conseguir lo que se llama medias tintas”, responde Mölk. En cuanto a Folch, combina su pasión por las artes gráficas con el amor a la música y toca diversos instrumentos en varios grupos.

Víctor Vila,  el artista que ha inaugurado la nueva galería  participó con ellos en el colectivo Senyora creado en 2013 y con dicho nombre firmaron varias publicaciones autoeditadas y realizaron la exposición Imposición de arte moderno en el Espai La Llimera de València.  “Que fuera Visa el primer artista en exponer estaba decidido antes de mi incorporación pero su trabajo me resulta muy interesante y estoy encantada de que un artista asociado a Lanevera inaugure este nuevo ciclo”, comenta Chumillas. “Tuve la oportunidad de conocer más su trabajo con la última edición de València se ilustra y creo que es un artista con un lenguaje muy particular y diferente”.

Una de las obras de la exposición ‘Lugares comunes’, de Víctor Visa, por cortesía de Lanevera Gallery.

La muestra ‘Lugares comunes’ aborda el comportamiento humano y social con una perspectiva crítica y un toque de humor ácido. Dichos lugares  son aquellos espacios físicos e indeterminados que Visa genera en sus obras. Paisajes de corte surrealista por su ambigüedad, llenos de objetos y cuerpos descontextualizados que arrojan sombra sobre un fondo blanco. Desde una perspectiva social, refleja la inercia colectiva, el cómo la humanidad se comporta de forma poco sorpresiva, llegando a reunirse en un espacio para compartir un problema común y acabar resolviendo ese dilema de la manera más previsible. Desde temas como la muerte, la infancia, la política o el estado, Visa hace un análisis generalizado de la naturaleza humana y la falta de pensamiento crítico que lleva a las multitudes a comportamientos mecánicos. Los días previos a la clausura de la muestra, el artista realizará un taller sobre su obra, siguiendo sus formas y técnicas de trabajo, de aforo limitado. 

Obra de Víctor Visa de la exposición ‘Lugares comunes’. Imagen cortesía de Lanevera Gallery.

Bel Carrasco

València/Bolonia: conexión underground

Festival de Arte Urbano VLC Barris en Moviment
Poblados Marítimos de València
Del 25 al 29 de septiembre de 2019

En la ciudad de València florecen los festivales entendidos como encuentros artísticos y culturales, al igual que en el pasado florecían los naranjos o los cultivos de la huerta. A diferencia de las plantas, estos encuentros no dependen del ciclo de las estaciones, aunque tienden a concentrarse en los periodos de buen tiempo, primavera y otoño.

Al intenso calendario de eventos se suma el Festival de Arte Urbano VLC Barris en Moviment, que se celebrará por primera vez del 25 al 29 de septiembre de 2019 en los barrios del Grau y el Cabanyal/Canyamelar, con el objetivo de abrir un diálogo entre la cultura underground valenciana y la italiana poniendo en valor las disciplinas relacionadas con aspectos urbanos de la cultura independientes de las corrientes mainstream, como las experiencias nacidas en las calles y en los centros sociales, y los movimientos underground conectados entre sí y en continua evolución.

El Instituto Cultural Italiano de Barcelona, el Ayuntamiento de València y la EMT (Empresa Municipal de Transportes) de València organizan esta apuesta para emprender un viaje desde el writing al streetart, del hip-hop al rap, de la publicación independiente al poster art, de la danza urbana a competiciones de breakdance y trial bike. La dirección artística está a cargo de Eleonora Battiston, crítica y comisaria de arte italiana residente en València, que ha colaborado anteriormente con museos y galerías en China, Italia y España.

La idea inicial es que el festival se celebre con periodicidad anual cada vez en una zona distinta de la ciudad, pero la elección de los barrios marítimos para acoger la primera edición no es fortuita. Se ha tenido en cuenta su tejido urbano intrincado y colorido, capaz de evolucionar de situaciones periféricas de marginalidad a reinventarse y alimentar un sustrato cultural e intelectual, que se encuentra entre los más ricos e interesantes de València.

Así, las realidades locales de estos barrios de València estarán involucradas y dialogarán con quienes son y quienes han sido los protagonistas de la cultura independiente y alternativa en una de las ciudades italianas más importantes en relación a este tipo de movimientos: Bolonia.

En los últimos treinta años, Bolonia, importante ciudad universitaria, ha sido para los artistas que han nacido o se han establecido allí un centro de inspiración y creatividad. Gracias a la presencia del DAMS (Departamento universitario dedicado a las Disciplinas de Arte, Música y Espectáculo), de la Academia de Bellas Artes y de varias asociaciones culturales y centros sociales, han surgido en la ciudad algunos de los primeros movimientos urbanos, como las primeras posse del hip-hop italiano, las primeras tags reconocidos internacionalmente como Cane K8 y la icónica Pea Brain y los primeros estudios académicos de un arte de frontera en los que se analizaban por primera vez en Europa el fenómeno de los graffitis estadounidenses.

Estas formas de arte han recibido un justo reconocimiento, asomándose a la cultura mainstream, manteniendo, sin embargo una distancia con ella y reafirmando la voluntad de permanecer en el anonimato, en esa sombra donde nacen las ideas, se forman crews, y se crean redes que van más allá de los límites institucionales.

El Festival se iniciará el 25 de septiembre en la biblioteca de Las Naves con la inauguración de Fruit, la feria de publicaciones de arte de Bolonia que por primera vez llega a València. Acogerá charlas, presentaciones de libros y dos documentales: ‘Numero Zero. Alle origini del Rap Italiano’, de Enrico Bisi y ‘I am not alone anyway’, de Veronica Santi, sobre la historia de Francesca Alinovi, comisaria y visionaria del street art, hasta que apareció misteriosamente asesinada.

La zona del Cabanyal se convertirá en escenario de una serie de actividades relacionadas con el streetart, el rap y la cultura urbana. Artistas reconocidos internacionalmente pintarán las paredes de algunos edificios del Cabanyal y los locales de la Fabrica del Hielo, la Batisfera, la Pilona y Drassen 52, patrocinados por Tyris, organizarán talleres, djsets y actividades paralelas. El nuevo hotel/Kitchen Bar Lindala, ubicado en el corazón de estos barris en moviment será también un punto de encuentro del festival.

El sábado 28 se dedicará a la música, con la presencia de grupos de rap/hip hop valencianos e italianos que se alternarán desde las 18 horas hasta la 1 de la madrugada en Las Naves. La entrada a todas las actividades es gratuita y el programa completo puede consultarse en la página web: www.vlcbarrisenmoviment.es y en sus redes sociales.

Bel Carrasco

36 Ilustradores ‘pintan’ Valencia

Valencia se Ilustra
Rambleta
Bulevar Sur esquina calle Pío IX, s/n. Valencia
Hasta el 16 de junio de 2019

La ciudad se expone cada día a infinitas miradas. Las de sus propios residentes que la observan con la indiferencia que da la familiaridad sin fijarse mucho en los detalles. Y también las ávidas miradas de los turistas y visitantes concentradas en los hitos monumentales y lugares considerados de interés. ¿Pero cómo ven la ciudad los artistas plásticos que viven en ella?

Responde a esa pregunta València se Ilustra, un proyecto de largo recorrido que lleva a cabo Rambleta y Cervezas Alhambra con el asesoramiento de la galería Pepita Lumier, y que rescata lugares emblemáticos e inspiradores de la ciudad desde la mirada personal de los artistas de la ilustración.

Ilustración de Inma Carpena. Imagen cortesía de Rambleta.

El centro cultural de San Marcelí reúne en una amplia sala las obras de los 36 ilustradores que han participado en las últimas dos ediciones de este proyecto convirtiéndose así en epicentro de la ilustración valenciana durante los casi dos meses que la exposición permanecerá abierta al público, del 2 de mayo al 30 de junio. Rambleta y Cervezas Alhambra iniciaron este proyecto en 2016 para respaldar y poner en valor la ilustración local, incentivando la creación, dando visibilidad al artista y generando nuevas audiencias, rompiendo barreras y llevando la cultura a lugares no convencionales. Desde enero de 2018 cuenta con el comisariado de la Galería Pepita Lumier.

En cada edición, durante tres ciclos previos a una exposición final, València se Ilustra selecciona a un grupo de ilustradores destacados que aportan una mirada curiosa y diferente de la ciudad con trabajos realizados ex professo. Los ciclos se llevan a cabo en diferentes puntos de la ciudad y reúnen el talento local en torno a la riqueza cultural valenciana desde la perspectiva vanguardista y original de los ilustradores.

Jardín Botánico, ilustración de Mar Hernández ‘Malota’. Imagen cortesía de Rambleta.

 Tras las muestras realizadas en los distintos barrios de València, los meses de mayo y junio se reúne en una gran exposición colectiva a todos los artistas participantes en las acciones que se han llevado a cabo en los diferentes barrios durante dos ediciones: 36 ilustraciones de 36 artistas transforman el centro cultural en un itinerario visual por la ciudad de València, un mapa urbano trazado por los artistas que la pueblan. 

“Para seleccionar a los ilustradores participantes hemos tenido en cuenta sus méritos y la calidad de sus obras”, dicen las comisarias de Pepita Lumiere. “Hemos buscado también diversidad estética en sintonía con cada presentación y, al mismo tiempo combinar las firmas consolidadas más o menos reconocidas con las emergentes”.

Los ilustradores tienen absoluta libertad para elegir el tema procurando no repetir el mismo escenario, aunque ha habido doblete con dos lugares muy emblemáticos: El Mercado Central y el Jardín Botánico. También se incentiva mostrar lo que se podría llamar ‘Cara B’ de la ciudad. Así, los trabajos de Inma Carpena que dibuja un comedor social, de Javier Lacasta Llácer, el Tribunal de las Aguas o Víctor Viza sobre el Rastro. El conjunto de las obras refleja distintas técnicas desde las ejecutadas a mano a las realizadas de forma digital y la combinación de ambas. Los estilos también son muy heterogéneos, pues hay representantes del street art, graffiti y diseño. La nómina de autores incluye nombres consagrados como Malota y Aitana Carrasco entre otros muchos.

Ilustración de Aitana Carrasco. Imagen cortesía de Rambleta.

Pepita Lumiere destaca la importancia de esta iniciativa que incluye tres eventos a lo largo del año ofreciendo un apoyo a los artistas desde una firme actitud de mecenazgo. “Para los ilustradores es muy estimulante participar en este proyecto colectivo que les permite interaccionar entre ellos y sentirse reconocidos, pues la ilustración, pese a la cantidad de talento que  existe,  sigue arrastrando cierto complejo de hermana pequeña de la pintura. Por otra parte Valencia Ilustra crea un patrimonio sólido que persistirá en el tiempo”.

Hasta el 20 de junio se podrán ver en una misma sala de la Rambleta los trabajos finales de los dieciocho protagonistas de la última edición de València se Ilustra (2018-2019): Fran Salcedo, Xiana Teimoy, Malota, Pau Valls, Victoria Ripalda, Cento Yuste, Aitana Carrasco, Alba Quílez, Cristina de Cos-Estrada, Eduardo Luzzatti, Javier Parra, Juanjo Gasull, Inma Carpena, Francesc Roig, Víctor Visa, Mar Villar, Javier Lacasta Llácer y África Pitarch. Además, las obras de la edición anterior (2017-2018) en la que participaron:  Martina Almela, Raquel Aparicio, Luis Armand Villalba, Lirios Bou, Julia Cejas, Luis Demano, Aaron Feliu, Azucena González, Jaume Mora, David de Limón, Omega TBS, Andrés Palmero, Fran Parrenyo , Ausias Pérez, César Sebastián, Belén Segarra, Elías Taño y La Nena Wapa Wapa.

Torres de Serranos, ilustración de Javier Parra. Imagen cortesía de Rambleta.

Bel Carrasco 

Consagrados al microrrelato

‘Los pescadores de perlas’, VV.AA.
Editorial Montesinos, 2019

Cada época tiene la literatura que se merece y necesita. Literatura que en su temática y estilo refleja los intereses y preocupaciones dominantes de quienes la crean y disfrutan. Por eso no es nada extraño que en esto tiempos de inmediatez, fragmentación y vértigo haya brotado una nueva forma de expresión literaria que ya tiene carta de naturaleza como cuarto género: El microrrelato. Los micros brotaron como hongos después de la lluvia con el cambio de siglo y, aunque en origen su espacio natural fueron los blogs y redes sociales, no tardaron en saltar al papel tanto en revistas literarias como en libros.

La revista Quimera fue una de las primeras en incluir en sus páginas a los autores de micros, en 2003 y dos años más tarde publicó una antología, ‘Ciempiés: los microrrelatos de Quimera’. Dieciseis años más tarde, Montesinos edita una nueva colección más ambiciosa y totalmente actualizada, coordinada por Ginés S. Cutillas, ‘Los pescadores de perlas’, un título homenaje a la ópera de Bizet. En ella aparecen 80 escritores de nueve países hispanohablantes, entre ellos dos valencianos: Elena Casero y Kike Parra. En la introducción, Cutillas da cuenta de la consolidación del nuevo género gracias a la concurrencia de diversos factores. Los congresos y simposios dedicados a él, los concursos, el interés de las pequeñas editoriales por potenciarlo, y la existencia de numerosas tesis y estudios sobre el tema.

“En estos últimos dieciseís años las temáticas de los microrrelatos han cambiado poco”, dice Cutillas. “El autor de microrrelato se parece al de aforismo en el sentido de que busca la verdad y quiere enviar un mensaje elevado al lector, por lo que el amor, la muerte, el sexo, los miedos ancestrales y los demás temas inherentes a la condición humana se ven representados en el género. Las extensiones, curiosamente, se han ido unificando. Existe una teoría de que microrrelato es aquello que cabe en una unidad visual. Si hablamos de un libro, sería una página, dos a lo sumo; si hablamos de Internet, lo que cabe en una pantalla de ordenador. También encuentras autores que arriesgan, y llegan a las tres o cuatro páginas apoyándose en la tensión narrativa que hayan sido capaces de construir, o, por el contrario, lo intentan con pequeños alumbramientos de unas pocas palabras. Creo que donde más se ha innovado es en la forma física de los microrrelatos, es decir, en la disposición espacial de los textos. Ahora se juega más con las formas: títulos más largos que los cuerpos o cuerpos inexistentes, caligramas, textos puestos en columnas a modo de espejos de las tramas, palíndromos. Todo esto sin dejar de lado el texto clásico, claro”.

Las biobibliografías de los 80 autores que incluye el texto dejan claro que su perfil es muy variado. ¿Pero se podría definir un perfil del lector de micros? “El lector de micros es un lector avanzado. Suelen ser personas que han leído mucho y se enfrentan a los textos en una suerte de desafío, aportar el cincuenta por cien al rompecabezas que ha planteado el autor. Al ser los textos tan exigentes, se suele dar que el lector de microrrelatos sea a su vez también escritor de estas pequeñas píldoras, pues no deja de ser un juego metaliterario entre personas que se enfrentan a la literatura desde una distancia más cercana”.

Para Elena Casero “escribir microrrelatos es un reto, un ejercicio de síntesis no siempre es fácil de conseguir”. Autora de cinco novelas y un libro de cuentos, además de otro de micros, Casero combina distintos géneros. “Estar en esta antología es un lujo. Ver tus micros entre tantos otros de grandes autoras y autores que han sido tus propios maestros, da un poco de vértigo. Exactamente el mismo que el hecho de que hayan aparecido previamente en un revista literaria como Quimera. Es un aliciente para seguir trabajando y estudiando la técnica de su escritura”. La música es su segunda pasión, pues Casero estudia piano y toca el oboe.

Por su parte, el alzireño Kike Parra, profesor de escritura creativa y director de la colección Microsaurio, considera que escribir microrrelatos “está dentro de lo que espero de mí como escritor”. “Me gusta escribir cualquier tipo de texto, simplemente por divertirme y aprender algo”, dice. “Si escribo poemas, lo hago para llevarme a terrenos que no suelo pisar. Lo mismo espero de los microrrelatos. A veces aún escribo microficciones, puede que funcionen o no, que me gusten o no. Aun así, lo hago. Estoy en un momento de mi vida en el que me atrevo a probar cualquier formato: novela, relatos, poemas, artículos… Escribir un buen microrrelato exige mucho. O se es casi perfecto, o no hay mucho que hacer. Por eso no entiendo a quienes consideran que escribir un buen microrrelato está al alcance de cualquiera. Escribir está al alcance de cualquiera; hacer algo destacable, ya no”.

“Tener unos cuantos textos cortos míos en ‘Los pescadores de perlas’ es un honor”, añade Parra. “Me hace feliz. No soy un autor consagrado del género, pero estoy muy contento de estar en una antología en la que hay nombres de algunos que sí lo son”, concluye Kike Parra.

Bel Carrasco

El papel como excusa

Paper València. Saló d’Art i Poesia
RuzafaStudio
C / Pedro III el Grande, 11d. València
Del 4 al 7 de abril de 2019

El papel es un soporte indispensable en todas las disciplinas artísticas. Desde el folio en blanco a la partitura musical. Pero es en la poesía y en las artes plásticas donde tiene una mayor relevancia y protagonismo. Por eso los organizadores de la primera edición de un certamen que combina ambas artes, cuya sede es el espacio Ruzafastudio en Valencia, donde se celebra del 4 al 7 de abril, lo han titulado, precisamente Paper València.

El evento, el primero de estas características que se convoca en la ciudad del Turia, ha sido producido por Elca junto a la editorial Banda Legendaria y con el patrocinio de la fundación El secreto de la filantropía, con la colaboración de la Biblioteca Valenciana y otras entidades y empresas.

Obra de Gonzalo Elvira, de Galería Siboney. Imagen cortesía de Paper València.

Obra de Gonzalo Elvira, de Galería Siboney. Imagen cortesía de Paper València.

Concebido como Salón del Arte y la Poesía, su singularidad reside en el uso del papel como soporte de las obras de arte, las ediciones artísticas y las de poesía que se exhiben. Está dividido  en cuatro secciones: Galerías, Editoriales, Proyectos y Actividades Paralelas. Durante cuatro días están citados al encuentro cultural, profesionales del mundo del arte (artistas, galeristas, críticos, coleccionistas, etcétera), junto a editores, escritores y público interesado.

Para esta primera edición, la dirección técnica del certamen ha seleccionado a seis galerías de arte: Ana Serratosa (Valencia), Pepita Lumier (Valencia), Rafael Ortiz (Sevilla y Madrid), Espai d’Art (Valencia), Siboney (Santander) y Travesía Cuatro (Madrid, México DF y Guadalajara), que expondrán obras de los artistas que representan, realizadas con distintas técnicas sobre papel.

Ejemplares de la revista 21 Veintiúnversos editada por Banda Legendaria. Imagen cortesía de Paper València.

Ejemplares de la revista 21 Veintiúnversos editada por Banda Legendaria. Imagen cortesía de Paper València.

Participan también como invitadas media docena de  editoriales: Alba (Barcelona), Edicions del buc  (Valencia), Los Sentidos (Sevilla), Pre-Textos (Valencia), Ultramarinos (Barcelona) y Vaso Roto (Madrid y Monterrey –México). Se presentan tres proyectos sobre arte y poesía, a cargo de las editoriales valencianas Banda legendaria y Fire Drill, y  el Artista invitado en esta edición es Miquel Navarro.

Un programa de actividades paralelas, complementarias al Salón tendrá lugar en la terraza ajardinada colindante a las salas de exposición de RuzafaStudio. Se celebrarán recitales de poesía, presentaciones de libros y de editoriales, debates y otras dinámicas relacionadas con los ámbitos del arte y de la poesía.

Cuadernos de poesía 'Rozar el aire', de Miquel Navarro. Imagen cortesía de Paper València.

Cuadernos de poesía ‘Rozar el aire’, de Miquel Navarro. Imagen cortesía de Paper València.

Con el objetvo de  seguir desarrollando su proyecto divulgativo del fenómeno artístico y poético contemporáneo, Banda Legendaria se ha unido a esta iniciativa. Además de compartir las  tareas organizativas, su aportación se plasma en tres actividades principales. La exposición del fondo editorial completo, que reúne los siete números ya publicados de la revista 21veintiúnversos, las reproducciones de las obras que ilustran las cubiertas de la propia revista, firmadas por sus creadores, y todos los volúmenes que integran nuestras colecciones poéticas de cuadernos y plaquettes.

La muestra titulada Lugar de la sombra, creada y compartida por uno de nuestros grandes pintores contemporáneos, Guillermo Peyró Roggen, y por el profesor y poeta José Luis Falcó, que aportará su valiosa y particular visión literaria de las obras expuestas.

Libros de la editorial Ultramarinos. Imagen cortesía de Paper València.

Libros de la editorial Ultramarinos. Imagen cortesía de Paper València.

Por último, la lectura poética ‘Las plaquettes’ de 21veintiúnversos, en la que intervendrán los autores hasta ahora publicados en esta colección: Juan Vicente Piqueras, Vicente Gallego, José Saborit y Miguel Mas. Cuatro magníficas voces reunidas por vez primera en un espacio poético único.

RuzafaStudio es un espacio multidisciplinar de contenido cultural que recuerda a los patios interiores de ciudades centroeuropeas como Berlín o Viena, situado en un lugar céntrico pero que al mismo tiempo aislado al tratarse de una edificación exenta, sin servidumbres en su vuelo. Se localiza en un barrio de actividad urbana permanente, rodeada de comercios, restaurantes, escuelas y oficinas bancarias. Se ha proyectado como espacio cultural polivalente, así como estudios de grabación audiovisual y fotografía. El conjunto de la unión de cuatro plantas bajas exentas se completa con un gran patio interior ajardinado de 308 metros cuadrados. Se accede por el nº 11 D de Pedro III el Grande, calle ubicada en la zona de Ruzafa más próxima a la avenida del Reino de Valencia.

Obra de Sean Mackaoui, de la galería Set Espai d'Art. Imagen cortesía de Paper València.

Obra de Sean Mackaoui, de la galería Set Espai d’Art. Imagen cortesía de Paper València.

Bel Carrasco

Dando la vuelta a la novela romántica

Por amor de mi amor, de Gadea Fitera
La Esfera de los Libros
13 de febrero de 2019

La imagen de la portada en tonos pastel y el título del libro, Por amor de mi amor, pueden llevar a engaño. Porque este segundo trabajo de Gadea Fitera, editado por La Esfera de los Libros, no es una convencional novela rosa para jovencitas con la cabeza llena de pájaros, sino un ameno relato con trasfondo histórico bien urdido, escrito con una prosa ágil que delata las muchas lecturas de la autora, que sabe cómo dar la vuelta y aprovechar todas las posibilidades de la novela romántica. El título de la novela es un fragmento de un poema de Elizabeth Barret, poeta y sufragista, que hace hincapié en que el auténtico amor no debe inspirarse en rasgos externos y pasajeros, sino en sentimientos profundos.

A Fitera no le preocupa que la encasillen en la novela romántica. “No hay géneros buenos y malos, sino buenas y malas novelas”, afirma. “Es un hecho que hoy día las mujeres leen mucho más que los hombres y en esta historia, además, aparecen muchos varones y de muy variados perfiles. Yo diría que tiene algo de folletín decimonónico con capas más hondas y también un poco de cuento de hadas con regusto amargo”.

Gadea Fitera

Gadea Fitera

La historia se sitúa en Zaragoza, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando España estaba todavía sumida en las secuelas del conflicto fratricida. Columna Ares es una joven humilde que sueña con ser maestra y casarse con su novio de toda la vida por el que siente un cariño no demasiado apasionado. Su hermano Alziz  trapicheando con el estraperlo mantiene a la familia, a ella y a su madre viuda, hasta que para asegurarse un futuro más estable decide enrolarse en la División Azul. Tras su muerte en una ciudad francesa luchando como soldado alemán, la madre de Columna le suplica a ésta que vaya en busca del cuerpo de su hijo para enterrarlo a la sombra de El Pilar.

“El nombre de Columna hoy nos parece raro pero antes era tan común como el de Pilar, una tía mía se llamaba así, y lo mismo ocurre con Alziz”, comenta Fitera. “En principio pensaba situar la acción en el periodo de entre guerras, una época que me fascina, pero decidí ambientarla años más tarde que es una etapa algo oscura y poco reflejada en la literatura. Zaragoza fue una opción clara por ser la ciudad natal de mi padre y un lugar maravilloso e ignorado”.

Poco después de tener su primer hijo, Fitera inició un blog en El Mundo digital, Diario de una madre inexperta que cosechó un gran éxito y en cierta manera fue el vestíbulo a su debú literario, pues atraídas por su lenguaje fresco, las editoras de La Esfera de los Libros la animaron en su primer proyecto literario, Como arena entre tus dedos, una biografía novelada de la valenciana Margarita Ruiz de Lihory, una mujer extraordinaria que abandonó a su familia para lanzarse a una vida realmente novelesca. Pintora, espía y empresaria, viajó por países tan diversos como Marruecos, Cuba o México y fue gran aficionada al esoterismo.

Portada de 'Como arena', de Gadea Fitera

Portada de ‘Como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“No sólo las mujeres extraordinarias merecen novelas”, comenta Fitera. “Columna es una chica normal y corriente que aspira a lo que cualquier muchacha en su época y condición social pero a la que el destino hace vivir circunstancias extraordinarias. Situaciones límite y experiencias tanto buenas como desgraciadas. Su vida es como un viaje iniciático que la lleva a madurar y aceptarse a sí misma”.

Tras sufrir un grave trauma en una ciudad francesa mientras intenta localizar los restos su hermano, Columna tropieza casualmente con un hombre que dará un giro radical a su existencia, el general Jean-Henri Quelen de la Vauguyon duque de Joyeuse, un príncipe azul algo talludo pero amable y cortés que conmovido por su belleza decide pedirle matrimonio. La pareja se instala en una mansión de la Costa Azul y al poco tiempo comienza la metamorfosis de la chica provinciana, con su trenza y rebecas de punto a una gran dama de la alta sociedad, y en esa mudanza tienen un papel esencial dos personajes históricos: Raquel Meller y Coco Chanel.

“Doña Raquel aparece también en mi primera novela porque me parece una mujer fascinante que ha sido injustamente olvidada”, comenta Fitera. “También menciono a Berlanga, porque participó en la División Azul por un motivo similar al de mi personaje, ganar puntos ante el régimen franquista ya que su padre fue republicano. Muchos artistas residentes en París acudían a Niza y otros lugares de la Costa Azul por esa época, y algunos son citados en la novela”.

Fitera confiesa con encantadora franqueza que le intimida la idea de escribir una novela y se plantea el trabajo como una sucesión de cuentos encadenados, a través de los cuales describe tanto a los personajes como sus peripecias. Su vocación de narradora nata se plasma en unas páginas en las que vuelca su pasión por contar historias.

Se podría decir que es una digna heredera de autoras que deleitaron a las lectoras inteligentes de mediados del pasado siglo como Concha Linares Becerra, María Luisa Linares o  Carmen de Icaza que, por cierto, también aparece en el primer capítulo del libro. Mujeres que escribieron para otras mujeres con honestidad y elegancia profundizando en la psicología de los personajes y planteando buenas tramas. Porque la novela romántica apela sobre todo a los sentimientos pero por ello no debe considerarse frívola ni tonta. Como insiste Fitera, “no hay géneros buenos o malos, sino buenas y malas novelas”.

Portada de 'Por amor de mi amor', de Gadea Fitera. La esfera de los libros.

Portada de ‘Por amor de mi amor’, de Gadea Fitera. La esfera de los libros.

Bel Carrasco

Los paisajes híbridos de Ibáñez

Eduardo Ibáñez
Mímesis
Galería Railowsky
Grabador Esteve, 34. Valencia
Del 15 de febrero al 9 de abril de 2019

Eduardo Ibáñez nació y creció en Tavernes de Valladigna, en la comarca valenciana de La Safor, cuna de la humanidad peninsular como demuestran los restos hallados en la mítica cueva de Bolomor. Un valle de extraordinaria belleza, con el mar próximo y la montaña siempre presente. Con el Centro Excursionista de Tavernes tuvo la oportunidad de recorrer esas montañas cercanas, “lugares donde poner a prueba nuestra curiosidad e intentar conocer de primera mano cómo son las formas de la naturaleza y valorarlas”, comenta.

Los paisajes de su serie Mímesis, que se exponen en Galería Railowsky hasta el 9 de abril no se parecen nada a los de su ciudad natal. Son hoscos, duros, abruptos y accidentados y no reflejan lugares reales, sino híbridos entre lo real y lo imaginario. Es la magia del fotomontaje que Ibáñez ha desarrollado y perfeccionado desde sus inicios como artista, cuando tuvo la ocasión de tratar a  Renau. “Conocí a Renau al poco de volver del exilio en un momento difícil en los inicios de mi carrera”, recuerda. “Fue un revulsivo y un espejo en donde mirarme al mismo tiempo. Era el artista y la persona que necesitaba en aquel momento. Necesitaba de su sabiduría, de sus conocimientos, de su lealtad a si mismo. Tuve la ocasión de visitarlo en su casa de València los domingos por la tarde durante algunos meses. Fue un privilegio conocer, a través de sus palabras su dilatada carrera creativa, su ideario político y la función que debe tener el arte en la sociedad moderna”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

La muestra Mímesis, es una  selección de 30 imágenes que forman parte de una serie de medio centenar, un trabajo desarrollado entre los años 2015 y 2018. Para  dar forma a estos paisajes ha utilizado como material de construcción la madera y corteza de distintas especies de árboles que combina con las rocas y piedras, “puesto que su estructura formal, la variedad de texturas y su apariencia caprichosa, ofrece cualidades miméticas que se asemejan y en ocasiones se confunden con el material pétreo”, explica.

Mímesis aborda el paisaje partiendo de imágenes de lugares reales o ficticios, ahondando en su significado escenográfico y evocador”, escribe Ibáñez en el catálogo. “Mi interés se centra en el paisaje como escenario, sometido a sus propias leyes naturales, como conjunto de formas físicas capaces de transformarse por el paso del tiempo y los rigores del clima. Es, ante todo, orografía en continua transformación. Parte de este fenómeno concierne a la masa vegetal y arbórea que convive con las masas rocosas en una suerte de juego mimético”.

Ibáñez confiesa que  ha sido un trabajo arduo localizar los paisajes, realizar las composiciones, trabajar los montajes, maquetas y material base a partir de centenares de fotos de corteza de árboles, talas, leñeras, recolección de pequeños trozos de madera en playas, etcétera. “A ello hay que añadir el trabajo con programas informáticos de tratamiento de imagen. Otra parte importante ha sido el seguimiento del copiado y la calidad de la impresión”.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Los montes escarpados, las canteras y menhires lanzan un grito contra  la explotación de los recursos naturales más allá de los límites sostenibles que está sometiendo al planeta a una agonía sin retorno. “El futuro del planeta depende de cómo gestionemos el presente. De ahí que parte de la serie se centre en ese ‘paisaje moderno’ que supone la explotación de recursos naturales y que registro en las fotografías de canteras a cielo abierto”.

Pintor, grabador, fotógrafo, doctor en Bellas Artes  y profesor de dibujo en la Universidad Politécnica, con medio centenar de exposiciones y una trayectoria consolidada, Ibáñez tiene una  visión agridulce del momento cultural y artístico. “Nunca en nuestro país ha habido más oportunidades que, mediante la cultura y el arte en particular, haya permitido al ciudadano medio acceder a un nivel de conocimiento, criterio y visión crítica de la sociedad que nos acoge como en este inicio de milenio. No obstante,  es una pena que un colectivo importante de la sociedad esté sumida en la vulgaridad y no aprovechen esta oportunidad para crecer como personas; pero soy optimista al respecto”.

Inspirado por este optimismo valora positivamente “la proliferación de nuevos espacios expositivos, algunos excelentes, que permiten mostrar la polifacética creación en el ámbito de las artes visuales. Vivimos desde hace años un periodo de mestizaje rico y amplio, añade, en el que los discursos artísticos se centran en visualizar los aspectos más acuciantes dentro de la complejidad de la sociedad contemporánea. Es un momento plácido para los artistas jóvenes, que están disfrutando, como nunca, de un momento dorado de visibilidad y consideración. Eso es bueno y enriquece el mapa de la genética expresiva. Dentro de este panorama, la fotografía ocupa un lugar privilegiado por ser el medio más utilizado y omnipresente en la sociedad actual”, concluye Eduardo Ibáñez.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Fotografía de Eduardo Ibáñez. Imagen cortesía de Railowsky.

Bel Carrasco

“El mérito es de la historia y de mi agente literario”

La cocinera de Castamar, de Fernando J. Múñez
Editorial Planeta
Años 2019

En este momento puede haber en España decenas, cientos, quizá miles de escritores dispuestos a vender su alma al diablo para publicar en una gran editorial. Dispuestos a hacer lo que sea para que un sello de proyección internacional haga un lanzamiento a bombo y platillo de su obra. Un sueño hecho realidad para Fernando J. Múñez (Madrid, 1972),  que debuta en las letras con ‘La cocinera de Castamar’, una firme apuesta de Planeta para arrancar el año. Feliz, exultante, pletórico, este madrileño amante del arroz en todas su variantes que pasó los veranos de su infancia en las playas de Alicante, desvela algunas claves de su éxito. No, no se trata de ninguna fórmula o clave secreta, sino de una combinación de talento creativo, voluntad y tesón (cuatro años ha invertido en su libro), sumados a un cúmulo de circunstancias favorables. “Yo lo atribuyo a mi agente literario y a la propia historia”, responde Múñez, “aunque también a mi madre que me sugirió que escribiera algo más a su gusto”.

Que nadie se llame a engaño. La cocinera… no es la típica novela para señoras de clase media y cierta edad. El autor, que se mueve en el mundo de la publicidad y los audiovisuales como guionista, ha tenido el acierto de combinar una serie de ingredientes muy variados, desde lo romántico y erótico a lo social pasando por la gastronomía, para brindar un homenaje a la literatura clásica de antaño desde una mirada actual con un punto de vista claramente femenino, y hasta feminista.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Estamos en 1920, en la España de Felipe V. Clara Belmonte es una joven educada por su padre médico muerto en la guerra, que al quedar huérfana se ve obligada a trabajar y acaba desempeñando el papel de oficial de cocina en la mansión que posee, en Boadilla, Diego de Castamar, un duque viudo que tras  la muerte de su esposa diez años atrás, todavía llora su pérdida. Entre fogones se produce un encuentro que desencadena una relación romántica en la que los sabores y aromas de los alimentos hacen el papel de un secreto lenguaje sensual, como el de los abanicos en otro contexto. En torno a la pareja protagonista danzan como en una pavana un grupo de personajes, sirvientes y nobles, algunos muy villanos, y acontecen conjuras, engaños, lances, amores ilícitos y misterios.

“Situé la acción en 1720 porque soy un apasionado del siglo XVIII, que es poco conocido”, comenta Múñez. “Además, el telón de fondo de la Guerra de Sucesión que devastó España y media Europa tiene también importancia en la trama porque dejó a las personas heridas en el alma. La guerra es un monstruo”.

Y un detalle curioso. Como alguna heroína imaginaria de nuestro tiempo Clara Belmonte sufre agorafobia, un trastorno con el que el autor ha querido tal vez simbolizar la represión social que obligaba a la mujer a vivir enclaustrada entre cuatro paredes.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Múñez empezó a escribir a los 14 años, tiene muchos relatos en el cajón, y ha leído con voracidad a los autores del XVIII y XIX como Pierre Choderlos de Laclos, Jane Austen o las hermanas Brönte, entre otros muchos.  “He querido hacer un fiel retrato de sociedad tal como era en el Antiguo Régimen”, afirma. “Una sociedad clasista, con jerarquías férreas, permeabilidad nula, rígida, despiadada y patriarcal en la que la mujer estaba especialmente oprimida”. Así, a través de los personajes femeninos de la novela el autor refleja cómo los diferentes tipos de mujeres reaccionaban a esa opresión que les ofrecía muy pocas salidas. Ser esposas y madres subordinadas siempre a la tutela masculina. O ser monjas, prostitutas o cortesanas.

La gastronomía es un elemento aglutinante del argumento lo que ha obligado a Múñez a documentarse sobre los usos y costumbres culinarias de la época. “La comida y la manera de servirla definía mucho a las distintas clases sociales. Mientras las clases humildes se alimentaban casi exclusivamente de pan, legumbres, verduras y apenas comían carne, en las meses de la aristocracia se ofrecían opulentos banquetes con cinco platos a base de carne de caza, pescado y dulces”.

En resumen, La cocinera de Castamar es una historia de amplio espectro, apta para todo tipo de público y que complace a distintos paladares. Una historia amable y romántica, pero también con sus aristas y oscuridades. ¿La veremos plasmada en la gran o pequeña pantalla? Es muy posible.

Del triunfo editorial de Múñez los autores bisoños y novicios pueden sacar algunas conclusiones. El papel crucial de un buen agente literario, la importancia de dar oídos a los sanos consejos de las madres, que siempre tienen razón, y de construir una buena historia. Pero antes que todo y sobre todas las cosas haber leído mucho y con buen criterio para seguir desbrozando el camino que marcaron los clásicos.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Fernando J. Múñez. Fotografía de Carlos Ruiz por cortesía del autor.

Bel Carrasco