Full Monty, ahora más divertido, en el Talía

‘Al desnudo. El Full Monty más divertido’, bajo la dirección de Begoña Salido
Teatro Talía
C/ Caballeros, 31. Valencia
Del 13 al 24 de septiembre de 2017

A principios de año nos dejaron con la sonrisa en la boca, ya que por desgracia el musical ‘Full Monty, al desnudo’ estuvo en cartel muy poco tiempo, algo que hizo que mucha gente se lo perdiera y, con ello, no disfrutaran de una obra a la altura de lo que se representa en la Gran Vía de Madrid. ¡Se merecían una segunda oportunidad!

En esta ocasión, los chicos de Begoña Salido llegan con algunas novedades, pero lo importante seguía en la obra; es más, la inmensa mayoría del elenco todavía estaba sobre las tablas. Quique González, uno de los actores que vemos divertirse en el escenario (diversión que contagia como todo el elenco) nos habla de esa segunda oportunidad, del regreso a las tablas valencianas.

“Nos merecíamos más tiempo, pero también teníamos las ganas de que la gente que no había disfrutado de nuestra compañía tuviera la oportunidad de hacerlo. De todas formas estamos hablando de una obra totalmente diferente. Estamos ante un nuevo espectáculo, así que en esta ocasión la gente que ya vino va a ver una obra totalmente nueva. !Al desnudo! es un estreno que van a disfrutar y les hará olvidarse de lo que ocurre fuera de las puertas del teatro».

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Con todas las películas que existen en el mundo, y algunas de ellas ya muy musicalizadas, se eligió este filme pero adaptando la idea principal a la realidad española, y más concretamente valenciana. Es curioso, pero también entraña cierto morbo cada vez que leemos la palabra «striptease»…

«En relación al striptease, hacer un Full Monty significa quedarse completamente desnudo, de modo que cualquier espectáculo en el que la gente se quede en pelotas, se está haciendo un ‘full monty’… La idea de la obra parte de Quique González, quien pensó en la posibilidad de hacer algo inspirado en la famosa película con música, canciones y baile en directo. A partir de ese momento, el equipo se fue formando hasta llegar a las más de 30 personas que lo integramos actualmente», explica la directora.

Viendo lo que vemos en la escena (buenas coreografías, canciones, coralidad, vestuario y escenografía), debe haber sido una empresa titánica o, al menos, muy costosa. «El proceso de creación es duradero. En concreto, ‘Al Desnudo’ ha sido un trabajo de cuatro meses, en los que intentábamos coordinarnos al máximo y estrujar los tiempos de ensayo, ya que es difícil con tanto personal que todo el mundo cuadre. Pero teniendo un equipo humano como tenemos se hace más fácil; estamos muy contentos con el trabajo», señala González.

La obra tiene mucho gancho, es muy divertida y te mantiene atento todo el rato con las canciones, que no cesan, y las coreografías, que te hacen desear levantarte de la butaca (yo estuve a punto de hacerlo en alguna ocasión, sobre todo en ‘somos máquinas’…). Es por ello que parece un tanto injusto que el musical solo se vaya a representar en València, no solo por los actores y la compañía, sino también por los espectadores de otras ciudades, donde seguro que llenarían sin problemas.

Salido nos habla de la posibilidad de seguir representando la obra en otros lares. «Desde luego, la implicación de la productora (Funky Angels) ha sido imprescindible para llevar a cabo este proyecto. Apostaron por nosotros desde el principio y esperamos que Valencia sea sólo un punto de partida para muchas funciones en (cruzamos los dedos) otras tantas ciudades. Es el único modo de que una obra de esta magnitud sea rentable. La amortización de la inversión, tanto económica como a nivel de esfuerzos, depende de ello», subraya la directora. La obra se merece, sin duda, mayor recorrido, yo tengo claro que si vuelve, voy.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Al desnudo. El Full Monty más divertido. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Javier Caro

Todos al desnudo con el musical Full Monty

‘Full Monty, al desnudo’, idea de Rafa Collado bajo la dirección de de Begoña Salido
Intérpretes: Fernando Barber, Ana Burguet, Mónica Zamora, Gil Zorrilla, María Albiñana, César Lechiguero, Patri Martí, Óscar Bustos, Daniel González, Sergio Escribano, Nacho Quiñonero y Juanki Fernández.
Teatro Talía
Calle Caballeros, 31, Valencia
Del 18 al 22 de enero de 2017

Cuando pensamos en grandes musicales nuestra mente vuela hasta Broadway y, con más cercanía, a la Gran Vía de Madrid, pero no solemos pensar en Valencia. Quizás es el momento para espantar ese tipo de arquetipos y lanzarnos en paracaídas a ver las propuestas que están aconteciendo en la ciudad. ‘Full Monty, al desnudo’, es un musical increíble, adaptado a la perfección de la película de Peter Catanneo de 1997, que sin duda estaba muy lejos de la crisis de 2007 en España, pero que satirizaba una situación de crisis, marginalidad obrera y cambio de roles que, de forma muy amarga a la par que cómica, nos mostraba las miserias de un mundo con cada vez menos posibilidades y más incertidumbre.

Pues bien, ¿qué tal si cogemos el espíritu de la superación y el desconcierto de la crisis, lo metemos en una coctelera y lo condimentamos con algo de humor de aquí y sacamos nuestra versión del clásico inglés? Pues Rafa Collado tuvo esa idea. Pero démosle otra vuelta: introduzcamos elementos actuales, como móviles, youtube y los desperfectos de la crisis ladrillera.

Escena de 'Full Monty. Al desnudo'. Fotografía: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

La aproximación a nuestras vidas actuales, o por lo menos a lo que vivimos atónitos en aquellos primeros momentos de crisis, nos deja perplejos: Dani, Álex y su capataz estaban en la cresta de la ola, como muy bien anuncia el vídeo de introducción que fantásticamente nos mete en la historia; eran años de oropel, dinero y vacaciones extremas. ¿El fallo? Que nada era real. Pero cuando la crisis y la desazón gobiernan nuestras vidas, el ingenio nos salva.

Así, vemos cómo Dani, protagonista coral de este musical, idea hacer un striptease con sus ex compañeros de obra, vamos, despelotarse y subirlo a youtube con la esperanza, cual Rubius, de hacerse muy famosos. Todo ello con el tono jocoso que la empresa necesita, y con una banda que no para de tocar durante casi todo el espectáculo. Banda de música que está presente en cada compás de la obra, que inunda de salsa una trama que se desliza por diferentes estilos con soltura. Un montaje que parece extraído de una película, bien es cierto que es una adaptación, pero ese efecto cinematográfico hace que nos sumerjamos más rápido.

Escena de 'Full Monty. Al desnudo'. Fotografía: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

Hay humor, pero también drama, nos vemos reflejados en la actitudes, para nada británicas, sino más bien de Benimaclet o Patraix, de los protagonistas, de sus miedos, que son tan universales como lógicos. Los covers son muy divertidos y bien adaptados a las necesidades de cada escena, desde ‘Tell him’ de Vonda Shepard hasta el ‘Maniac’, todo tiene sentido, excelentes coreografías y una pasión y nulo sentido del ridículo que hacen grande la experiencia.

Una historia de cómo se nos trunca la vida por el desempleo, pero cómo las ganas de seguir adelante pueden con todo. Una historia de amor, de humor y de drama. Especialmente buena, y hasta brillante, la escena del casting donde las risas del público son un actor más que hace que la obra se mezcle con el respetable en una simbiosis que pocas historias logran. Pero, en definitiva, toda la representación está por encima de lo que habíamos visto en años y, por qué no decirlo, hecho en Valencia, producción propia.

Como ya hemos dicho, los músicos impregnaban a la obra de una naturalidad necesaria para un musical: la bella voz de Marta Company acompañaba en ocasiones a los actores y daba luz a algunas partes así como el tempo justo entre escenas. Personalmente, Vicente Ausina, Dani en la obra, me gustó mucho, no solo por su vis cómica, sino por su espontaneidad y por cómo ha sabido captar la esencia que le da Robert Carlyle en la película. Por desgracia no estuvo mucho en cartel, algo que la convierte, más si cabe, en una gran perla.

Somos máquinas, máquinas…

Escena de Full Monty. Foto: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

Javier Caro

‘Madre’, parir por decreto

Madre, de la compañía Savoir Faire, escrita y  dirigida por Mar Casany
Teatro Círculo
C / Guillem de Anglesola, 9. Valencia
Hasta el 25 de mayo

Imaginemos un futuro más o menos próximo en el que cualquier mujer al cumplir los 30 años se ve obligada por decreto de Estado a quedarse embarazada, parir y ser madre. Ese es el forzado destino que le espera a uno de los personajes de la ácida comedia futurista ‘Madre’, que se representa en el Teatro Círculo hasta el 25 de mayo. Una ingeniosa caricatura de un posible futuro marcado por el neoliberalismo radical y los dictados de un Estado sobreprotector, donde la vida por decreto es una locura y no vivirla se castiga  con pena de muerte.

A mitad camino entre el neorrealismo italiano, Blade Runner, 1984 y la gestualidad de la animación manga de Oliver y Benji, la joven compañía valenciana Savoir Faire estrena esta propuesta que analiza desde un humor ágil y descarnado las perspectivas de vida de toda una generación, la que intenta contentarse pensando que los 30 son los nuevos 20 y que, en algún momento, la crisis pasará.

Mar Casany escribe y dirige esta comedia situada en una ciudad de un futuro no muy lejano, donde reina el neoliberalismo radical y el Estado, Madre, organiza la vida de sus ciudadanos imponiendo a cada uno de ellos una misión vital que ha de cumplir por decreto.

Tres personajes, absolutamente dispares, comparten un mísero apartamento cuya casera pasa una vez al mes, a la semana y casi al día a cobrar el alquiler, amparada en las leyes del libre mercado. Con una dieta a base exclusivamente de pollo de cuatro patas (dictada por Madre para acabar con los excedentes de producción transgénica), unas perspectivas laborales con jornadas de 21 horas y una asfixiante opresión que instala el miedo en las calles, un reducto se prepara para la contra-revolución.

La intranquilidad diaria del pequeño piso en el que se centra la acción se altera cuando una de las inquilinas, convencida contra-revolucionaria, recibe una carta del Estado anunciándole cuál es su misión vital: cumplidos los 30 años, Madre ha decidido que, oficialmente, le ha llegado el momento de dedicar su vida a procrear y ser mamá. Entre la miseria y la polución radioactiva, ¿encontrará a un hombre dispuesto y capaz de fecundarla?, ¿podrá el Estado imponerle un súbito instinto maternal?

Interpretada por Laura Bellés, Isaac Gimeno y Begoña Salido, ‘Madre’ es la quinta propuesta de Savoir Faire, compañía que se formó en el teatro universitario y que consiguió tres premios de interpretación y uno al mejor espectáculo por ‘El brindis de B’ en el Festival de Teatro de la Sala Palmireno (UV).

Durante 10 años, sus integrantes siguieron trayectorias separadas. Casany formó una nueva compañía en Madrid y Bellés se integró en Lagartera Teatre y Corral de la Olivera. Gimeno formó parte del elenco de montajes como ‘Construyendo a Verónica’ (finalista en los premios Max) y Salido se centró en la medicina oriental. Ahora, el equipo se ha reunido para poner sobre las tablas ‘Madre’, un montaje al que ha seguido el reciente estreno en Valencia de la pieza de microteatro ‘Dos hermanas’, texto del autor madrileño J.I Tofé que revisita desde el humor la obra de Chéjov ‘Las tres hermanas’.

Tras su muestra como avance en el Sporting Club de Ruzafa, Savoir Faire estrena ‘Madre’ en el Teatro Círculo de Valencia, una propuesta original, llena de ingenio y con una dramaturgia que roza la caricatura para recrear un futuro sospechosamente parecido a nuestro presente, pero pasado de revoluciones.

Escena de 'Madre', de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Escena de ‘Madre’, de la compañía Savoir Faire. Imagen cortesía de Teatro Círculo.

Bel Carrasco