El pájaro y la jaula, el arte de Ana Karina Lema

Ana Karina Lema Astray
Espacio40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta finales de abril

Valencia está de enhorabuena. Espacio40, la galería dedicada tanto al arte como al buen vino, acoge hasta finales de abril un gran número de las sugerentes y preciosas obras de Ana Karina Lema Astray. La delicadeza de los lienzos contrasta con la dureza de sus títulos, que el espectador deberá descifrar por sí mismo. Y es que esta artista de fama internacional, nacida en Buenos Aires, ha logrado crear un mundo único de símbolos, miradas y texturas donde la belleza y el color se entrelazan con mensajes que harán reflexionar al visitante sobre su propia vida.

Pájaro rojo, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Pájaro rojo, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Tela, hilo, dibujo y pintura se entremezclan en el trabajo de Ana Karina Lema para trasladarnos a un mundo de deliciosa naturaleza: árboles que crecen hacia el cielo, pájaros brillantes, flores, nidos, hojas que danzan al viento… todo ello florece y crece en un universo artístico repleto de poesía, en el que mujeres de miradas tristes rodeadas de jaulas y alambres alertan de que un doble sentido se oculta entre los cosidos y trazos de apariencia dulce.

Cabezas flotantes, obra de Ana Karina Lema Astray. Imagen cortesía de Espacio40

Cabezas flotantes, obra de Ana Karina Lema Astray. Imagen cortesía de Espacio40

Contemplar sus obras implica reflexionar sobre la realidad, que no siempre es lo que desea reflejar: la felicidad se transforma en opresión, la fortaleza en nostalgia, la pasión en amenaza… Su trabajo de apariencia amable orbita en torno al gran tema de la artista: la libertad y la carencia de ella. Como pájaros que se posan sobre un árbol pero quedan enredados en la hiedra, los seres humanos caminamos por la vida rodeándonos inconscientemente de cosas que acaban por enjaularnos y atraparnos. El alambre de espino se tensa, nos envuelve, nos arrebata la libertad. Y todo esto queda bordado en los lienzos de Ana Karina como una sutil advertencia.

Emboscada, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Emboscada, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Con títulos como ‘Caí en mi propia trampa’, ‘Emboscada’ o ‘En la jaula’, Ana Karina Lema parece plasmar los peligros de vivir, aunque ella se resiste a confirmar cualquier interpretación como “definitiva”. Para la artista, el significado de sus obras debe ser único para cada persona que las contempla, y no desea imponer una interpretación estricta de sus trazos. Una vez más, la libertad –esta vez de pensamiento- impregna las obras de esta excepcional creadora.

Sin rastro de los caracoles, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Sin rastro de los caracoles, obra de Ana Karina Lema. Imagen cortesía de Espacio40

Ana Karina Lema Astray comenzó a pintar desde muy niña, y convirtió su pasión en su medio de vida. A pesar de haber nacido en Buenos Aires, la artista pasó parte de su infancia en A Coruña, aunque acudió a Valencia para ampliar sus estudios y la ciudad acabó por atraparla. En 2004 obtuvo el Doctorado en Bellas Artes, especialidad Grabado, en la Universidad Politécnica de Valencia. Ha sido galardonada con numerosísimos premios, y su obra ha viajado a todos los rincones del planeta: desde Brasil hasta Jordania, México, Francia, Argentina, Estados Unidos o Italia, sin contar con las múltiples exposiciones en el ámbito español.

Por su parte, Espacio40 apuesta por una idea innovadora: el mestizaje entre el arte y el mejor vino en un emplazamiento único, en el que hay espacio para toda la cultura, desde la música hasta la danza pasando por la gastronomía. Con un carácter cercano y repleto de amor por su trabajo, Espacio40 desea transmitir al visitante que el arte está vivo y puede ser disfrutado por todos. Las obras actualmente expuestas oscilan entre 300 y 2.500 euros, y están teniendo una gran acogida por parte del público valenciano.

Caí en mi propia trampa, obra de Ana Karina Lema Astray. Imagen cortesía de Espacio40

Caí en mi propia trampa, obra de Ana Karina Lema Astray. Imagen cortesía de Espacio40

Beatriz Vera

 

 

 

 

 

 

 

Greta Alfaro: tabaco y fantasmas

European Dark Room, de Greta Alfaro
Galería Rosa Santos
C / Bolsería 21. Valencia
Hasta el 14 de marzo

La galería Rosa Santos expone, hasta el próximo 14 de marzo, una muestra de arte fotográfico que reflexiona sobre nuestro pasado colonial: European Dark Room. A través del visor de la artista Greta Alfaro, los visitantes podrán contemplar la verdad que se esconde tras las exóticas plantaciones que se forman en la imaginación al evocar las colonias. Las instantáneas no reflejan interminables campos, sino el interior de la Fábrica de Tabacos de Madrid: oficinas desiertas donde los poderosos actuaban con el mayor secretismo, donde se forjaron abusos y corrupciones, las oscuras salas donde las élites ejercían su soberanía en una sociedad esclavista.

Obra de Greta Alfaro, en 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos

Obra de Greta Alfaro, en ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos

Cuenta la leyenda que, en 1493, un explorador volvía a su Huelva natal tras su primera expedición a las Américas. Deseoso de compartir con sus vecinos y paisanos las maravillas del Nuevo Mundo, los reunió para mostrarles una de las costumbres que había adquirido allí. Sacó unas hojas de tabaco y, para el horror de los asistentes, las prendió fuego y se las llevó a la boca, para después despedir un aro de humo. Cundió el pánico y el explorador Rodrigo de Jerez fue juzgado por brujería. “Sólo un demonio sería capaz de sacar humo por la boca”, concluyó el tribunal, y el explorador fue encerrado en las profundas mazmorras del Santo Oficio. Para cuando lo hubieron soltado, siete años más tarde, el uso del tabaco ya había comenzado la conquista del mundo entero.

Obra de Greta Alfaro, en 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Obra de Greta Alfaro, en ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

European Dark Room nos presenta habitaciones asfixiantes, misteriosas, cubiertas de marrón.  Y es que 400 kilos de chocolate fundido y aplicado sobre todas las superficies nos recuerdan la esclavitud sobre la que se sostuvo el ‘Imperio Español’. Chocolate y tabaco cobran protagonismo en esta muestra, productos estrella de América convertidos en objetos de deseo hedonistas, lujosos, pero consumidos de manera masiva y ‘democrática’ en todo Occidente. Estos dos productos son el dispositivo crítico que saca a la luz los fantasmas de nuestro pasado esclavista y colonial, un pasado que se encuentra ausente en nuestro discurso contemporáneo y merece una profunda reflexión.

Un momento de la inauguración de 'European Dark Room', de Greta Alfaro.

Un momento de la inauguración de ‘European Dark Room’, de Greta Alfaro.

Estas enigmáticas fotografías ponen de manifiesto la carencia de pensamiento crítico que existe con nuestro pasado colonial en España. Salas fantasmales, oscuras e inquietantes, son retratadas con maestría por Greta Alfaro. Como si del escenario de un auténtico thriller se tratara, los espacios cerrados y asfixiantes de cada fotografía aúnan chocolate con suciedad, placer con explotación, codicia con miseria. En cada instantánea el visitante puede reconocer una tradición de desigualdad e injusticia que forma parte de nuestra Historia.

Greta Alfaro (Pamplona, 1977) trabaja constantemente con materiales comestibles y perecederos, reflexionando sobre el interés simbólico de la comida (entendida como sustento y fuente de vida, pero a su vez como sacrificio) y el interés social (los rituales en los que participamos al cocinar y comer). En este proyecto, el chocolate es el motor crítico de nuestro pasado que nos inclina a reflexionar sobre la esclavitud, el poder y la riqueza.

Obra de Greta Alfaro, de 'European Dark Room'. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Obra de Greta Alfaro, de ‘European Dark Room’. Imagen cortesía de la galería Rosa Santos.

Beatriz Vera

Op and Cinetic Art en Galería Punto

Op & Cinetic Art Then and Now, de  Victor Vasarely, Carlos Cruz-Díez, Julio Le Parc, Eusebio Sempere, José María Yturralde, Eon Seon Kim y Cristina Ghetti.
Galería Punto
Avda Barón de Carcer, 37. Valencia
Lunes a sábado de 10:30 a 13:30 / 17:30 a 20:00
Hasta el 18 de Noviembre

La Galería Punto de Valencia acoge una especial muestra en la que el arte juega un papel tan protagonista como el visitante que lo contempla. La exposición multidisciplinar “OP & CINETIC ART THEN and NOW”, dedicada al arte cinético y óptico, recupera el espíritu de la legendaria exposición realizada en el MOMA de Nueva York ,‘The responsive eye’, que tanta repercusión tuvo en la década de los 60. Un viaje en el tiempo donde la forma, la luz, el color y la energía dan vida a misteriosas ilusiones ópticas y atmósferas futuristas que se encogen, se ondulan y evolucionan ante nuestros ojos. De la mano de los grandes artistas que participaron en la legendaria exposición de 1957, así como quienes han seguido su estela creativa, el visitante se embarca en una aventura dinámica y cambiante a través del tiempo.

Una de las obras expuesta en 'Op & Cinetic Art Then and Now' de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Una de las obras expuesta en ‘Op & Cinetic Art Then and Now’ de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Transformación, energía, ciencia, fluir… son elementos que pueden encontrarse en cada rincón de esta muestra. ¿Cómo se consigue que una obra parezca viva y cambiante? Desde tiempos inmemoriales, el artista ha deseado capturar el movimiento en su obra. Romper la frontera del papel, el lienzo o la piedra, para aprehender un momento único y que éste siga fluyendo y sorprendiendo a quien la mira. Este ideal tiene su máximo exponente en el arte óptico de los años 60, que influyó en todos los aspectos culturales de la época dejando a un lado el estatismo y la pasividad para acercarse al espíritu inquieto de las sociedades industrializadas de nuestro tiempo.

Incansables espirales, figuras imposibles, obras que se retuercen, colores vibrantes… En la Galería Punto, el visitante se encuentra ante una corriente que se basa, mayoritariamente, en la geometría matemática como medio para expresar el movimiento – real o ilusorio- de las obras. El cientismo logra capturar la velocidad, la luz o la transformación de las grandes ciudades a través de ilusiones ópticas, en obras que cambian de aspecto según el punto desde el que se contemplen o la luz que las alumbre. El movimiento se convierte así en la cuarta dimensión del Arte, y el espectador necesita una actitud activa para descubrirla.

Una de las obras expuesta en 'Op & Cinetic Art Then and Now' de Galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Una de las obras expuesta en ‘Op & Cinetic Art Then and Now’ de Galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Para ello, la exposición cuenta con obras de los artistas que figuraron en la mítica exposición del MOMA en 1957. Vasarely (Hungría, 1906) fue uno de los principales genios de ‘The responsive eye’, influido por la ciencia moderna y la naturaleza. En la galería valenciana se presenta el óleo Kelta realizado en 1980, así como obra gráfica original. Por su parte, el venezolano Carlos Cruz-Díez (Caracas, 1923) y Julio Le Parc (Argentina, 1928) investigan con el color y su incidencia en el espectador, experimentando con los efectos visuales que causan la repetición de formas y detalles cromáticos en la retina. Este segundo artista, además, se zambulló en la creación de obras tridimensionales empleando líquidos fluorescentes, hilos de nylon o elementos que se agitan y envuelven al espectador.

Una de las obras expuestas en 'Op & Cinetic Art Then and Now', de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Una de las obras expuestas en ‘Op & Cinetic Art Then and Now’, de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

El español Eusebio Sempere (Onil-Alicante, 1923) es el gran representante del cientismo español. Apuesta por la luz, la geometría y mecanismos para evocar sus propias sensaciones ante la naturaleza, la ciencia y su país. En otras ocasiones, para él lo más importante es la geometría y el alma matemática del movimiento cientista. En la Galería Punto se puede observar su tabla “Ocho rectángulos en un círculo”, de 1970, donde el espectador puede apreciar los valores cromáticos del dorado, y la tensa relación entre la luz, la forma y el plano. Por otro lado, José María Yturralde (Cuenca, 1942) añade el sabor valenciano a la muestra con su abstracción geométrica, sus figuras imposibles y los colores fluorescentes.

Otra representante del arte óptico valenciano es la diseñadora multidisciplinar Cristina Ghetti, que a pesar de haber nacido en Buenos Aires reside en esta ciudad desde 1995. Ella aporta un toque novedoso al movimiento cinético, con figuras vivas y ondulantes que eliminan la severidad asociada a la geometría para convertirla en un maremágnum de color y formas que harán sentir al visitante como si estuviera observando un vórtice en continuo movimiento.

Vista general de la exposición 'Op & Cinetic Art Then and Now' de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Vista general de la exposición ‘Op & Cinetic Art Then and Now’ de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

El contrapunto a la cultura puramente occidental lo pone Eok Seon Kim (Seúl, 1963).  Sus orígenes aportan a su obra una espiritualidad asiática que se funde con el carácter europeo, y su obra resulta asceta por su ausencia de tonalidades estridentes y el predominio del blanco más puro. Su juego con luces y sombras entreteje figuras geométricas y secretos, así como sus vivencias personales, que supondrán un desafío para el ojo del espectador.

La guinda de la exposición resulta ser una pieza de vídeo que, de nuevo, nos devuelve a la mítica exposición neoyorkina del MOMA, ‘The responsive eye’, donde este movimiento alcanzó su punto álgido. Cristina Ghetti reflexiona -a través del documento audiovisual capturado por Brian de Palma en la muestra de 1957- acerca de la actitud del espectador hacia el arte de las ilusiones ópticas y su viaje al futuro mediante unas obras tan enigmáticas y misteriosas como estas.

Una de las obras expuesta en 'Op & Cinetic Art Then and Now', de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Una de las obras expuesta en ‘Op & Cinetic Art Then and Now’, de la galería Punto. Imagen cortesía de Punto.

Beatriz Vera