Un siglo de movimientos de vanguardia en el Pompidou Málaga

‘De Miró a Barceló. Un siglo de arte español’
Centre Pompidou Málaga
Pasaje Doctor Carrillo Casaux s/n, Málaga
Hasta el 1 de noviembre de 2021
15 de mayo de 2020

El Centre Pompidou París lleva cinco años cooperando con el Centre Pompidou Málaga y hasta 1.075 obras han viajado desde Francia hasta España. La reanudación del contrato por otros cinco años se inaugura con esta magnífica exposición: ‘De Miró a Barceló. Un siglo de arte español’ (de 1920 a 2020). Una muestra que exhibe 90 obras y 41 artistas internacionales (y no solamente españoles), entre los que se encuentran Yves Tanguy, Francis Picabia, Alberto Giacometti, René Magritte, etc.

El Centre Pompidou Málaga es un potente imán que recibe 167.000 visitas anuales y esta exposición semipermanente, de enorme calidad, se articula en seis salas. Una muestra con gran perspectiva y movimientos de vanguardia, empezando por los cubistas y un largo recorrido hasta Barceló o Cristina Iglesias.

El recorrido comienza en la década de los 20 del siglo pasado con el cubismo. Figuras y naturalezas pasan a formar parte de una arquitectura plana y colorida basada en las relaciones formales entre líneas y planos. ‘Nature morte à la guitare’ (1921), de Pablo Picasso, es un ejemplo de su capacidad para asimilar cualquier estilo y hacerse dueño del diccionario visual del mundo. ‘Le tapis bleu’ (1925), de Juan Gris, fiel a un método riguroso a menudo basado en la proporción aúrea, concibió esta composición como arquitectura plana, coloreada y abstracta. ‘Danseuse’ (1925), de Pablo Gargallo, opone superficies plenas y vacíos, rigidez y sinuosidad, sin renunciar al aspecto figurativo de la bailarina.

En 1929, con el desembarco de Salvador Dalí y Luis Buñuel, el surrealismo confirmó su anclaje en el pensamiento psicoanalítico. Igualmente, entre 1928 y 1932, Pablo Picasso y Julio González mantuvieron una colaboración realizando esculturas metálicas; el primero dibujaba las piezas y el segundo las plasmaba en hierro. En 1937 coincidieron en el Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París. El malagueño presentó ‘Guernica’ y el catalán ‘Monserrat’. En ‘Portrait de femme’ (1938) Picasso inventa una tipología específica basada en un código de colores cálidos que cubren vestimenta y cuerpo, que sugieren el embrujo diabólico y la alineación erótica que unían al pintor y su modelo Dora Maar, y, por su parte, en ‘Vase de fleurs et compotiers’ (1943) se percibe un ambiente de guerra y privaciones. Una paleta de grises encarnan el testimonio de clima de terror en el París de la ocupación.

Obras de Javier Vilató y Roberta González, pertenecientes a la exposición. Fotografía cortesía de Maite Santolaria Guimerá y Rosario Martínez.

En la década de los 50 el aislamiento de España, la nula modernidad y la falta de espacios expositivos, hace que muchos artistas miren al país vecino encontrándose con otros españoles que ya vivían en París desde los años 20. Es en esta época coinciden en Francia dos malagueños: el universal Pablo Picasso y el ya internacional Miguel Berrocal.

Berrocal, nacido en Villanueva de Algaidas, ya con 21 años representaba a España en la Bienal de Venecia como pintor y, diez años más tarde, como escultor. En ‘Strip-Tease mobile (Opus 57)’ (1963) el artista recrea formas antropomórficas, mediante técnicas complejas de ensamblaje. Desarrolló una técnica donde ponía una chapa sobre el patrón, la cortaba con soplete y la curvaba. Las curvas que evocan una figura femenina sin cabeza dan fe del notable sentido constructivo y del equilibrio en la obra de Berrocal, herencia de su formación como arquitecto.

La obra de Joán Miró ‘Silence’ (1968) pertenece a un conjunto de tres poèmes mediante letras o números, ocasionalmente con alguna palabra. El pintor rubrica un ámbito pictórico sometido a fuerzas magnéticas de colores y luces. Sus letras estarcidas recuerdan rótulos anónimos y funcionales, activos y dinámicos. Coincidiendo con la revuelta de Mayo del 68, el pintor responde con una llamada a la armonía.

En ‘Mujer sillón 2.84’ (1984), de Antonio Saura, la mujer ha sido protagonista inagotable de su repertorio iconográfico. Esta parece sufrir una metamorfosis hacia la forma de un sillón.

Un instante del recorrido para la prensa del pasado 12 de marzo. Fotografía cortesía de Maite Santolaria Guimerá y Rosario Martínez.

Por su parte, en ‘Gravitation’ (1989), de Eduardo Chillida –tinta china sobre papel hecho a mano–, el artista trabaja estos pliegos como si fuera una materia escultórica y realza la relación entre el cuerpo y su entorno, su humildad ante el espacio, la gravedad y el tiempo.

‘Exvoto con cabra’ (1994), de Miquel Barceló, es una obra que exalta la materialidad. El motivo de la naturaleza muerta, presente siempre en la obra de Barceló, es emblemático en su evolución pictórica. De tanto representar las cosas, siente la necesidad de incorporarlas directamente sobre la pintura. En esta obra, la cabra, las legumbres, las frutas y los peces han sido pintados sobre modelos “vivos”.

En 1986, Cristina Iglesias representó a España en la Bienal de Venecia. La obra de Iglesias se sirve del vocabulario de la arquitectura, con materiales como el fibrocemento, el acero y el vidrio. Realiza esculturas que parecen metáforas arquitectónicas. En esta exposición está representada con ‘Corredor suspendido I’ (2006).

41 artistas conforman la muestra que en este momento duerme y espera ser visitada. Pintores y escultores reconocidos mundialmente, comenzando por dos insignes malagueños: Picasso y Berrocal, además de Miró, Salvador Dalí, Antonio Saura, Pablo Gargallo, Eusebio Sempere, Julio González, Juan Muñoz, Jaume Plensa y Miquel Barceló entre otros, permanecerán hasta el 1 de noviembre 2021 en Centre Pompidou Málaga, en una amplia y didáctica exposición, comisariada por Brigitte Leal.

Detalle de ‘Silence’, Joan Miró. Fotografía cortesía del Centre Pompidou Málaga.

Maite Santolaria Guimerá y Rosario Martínez

El IVAM redescubre a Pinazo

Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas
Sala Pinazo
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 17 de septiembre de 2017

“Pinazo, tal vez sin proponérselo, y quizá sin saberlo, ha sido en España un pintor francamente revolucionario”, apunta Rafael Doménech en una de las citas de la exposición Ignacio Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas. El IVAM se hace cargo por primera vez de ese carácter revolucionario del pintor, con motivo del centenario de su muerte, en el denominado Año Pinazo. Y lo hace transformando a su vez la Sala de la Muralla en Sala Pinazo, para albergar esa modernidad del artista de Godella hasta ahora inexplorada.

“Ha sido un desafío, porque destacar esa vertiente moderna de Pinazo era justificar su presencia en el IVAM”, explicó Javier Pérez Rojas, comisario de la muestra que reúne 150 obras. Piezas de Pinazo en “diálogo y posibles correspondencias” con las de otros autores contemporáneos que en su mayoría nunca conocieron la obra del pintor valenciano. De ahí las Afinidades electivas a las que se refiere el título, tomado prestado de una novela romántica de Goethe, como justo subrayado de las sorprendentes ligazones entre Pinazo y artistas como Picasso, Goya, Barceló, Saura, Gargallo, Valdés, Gaya o Julio González, por citar algunos cercanos.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

Pinazo y las vanguardias. Imagen cortesía del IVAM.

“Un Pinazo inédito e insólito, que en parte se intuía, pero que hasta ahora no se había destacado ni visualizado desde que el IVAM abrió sus puertas hace 27 años”, destacan desde el museo como prueba “del antes y el después” que supone esta exposición a juicio de José Miguel Cortés, director del IVAM. Sorprende sin duda que así sea, porque no ha sido necesario estirar demasiado esa correspondencia de Pinazo con las vanguardias. Sus cuadros inacabados, el grado de abstracción de su vocación realista, los retratos infantiles tímidamente morbosos, sus paisajes turbios e incluso sus arriesgados e inquietantes desnudos, desbordan los límites de cualquier género al que se le adscriba.

Si lo que se pretendía era “romper con prejuicios y visiones restringidas sobre el artista valenciano”, Ignacio Pinazo y las vanguardias lo consigue a poco que la mirada se vaya deteniendo por el largo recorrido expositivo. “Pinazo es un hombre muy poliédrico”, resaltó Pérez Rojas. Tan poliédrico como escasamente académico. “Nunca lo fue”. En todo caso, “naturalista, pero muy innovador y reflexivo”, añadió el comisario, para concluir que la muestra no tenía “nada que ver con las exposiciones que se han hecho hasta la fecha de Pinazo”.

Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas' en el IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’ en el IVAM.

Sin moldes que puedan servir para encajar de una vez por todas su obra, se advierten rasgos próximos a Goya en algunos retratos, también el carácter matérico de Barceló le resulta afín, así como el grado de abstracción de Jacinta Gil Roncalés resuena en algunas de sus piezas. Pérez Rojas destacó atinadamente su “mirada fotográfica”, fruto del “encuadre” y de la “exploración de los detalles”, que pudiera hacerse extensivo al cine con solo prolongar un poco más el punto de vista narrativo que adopta la exposición.

Las afinidades se extienden hasta artistas como John Cage, Kurt Schwitters, Pierre Soulages, Horacio Coppola, Jean Dubuffet o Herbert List, como prueba del carácter poliédrico de un Pinazo “gran explorador de lo moderno en Valencia”, subrayó el comisario. Por si cabía alguna duda de la apuesta con la que arranca el nuevo curso en el IVAM, Cortés apostilló: “Creemos en la obra de Pinazo y en su modernidad”. A falta del dinero que permita avanzar en la Cátedra Ignacio Pinazo creada junto a la Universitat de València (“nos vamos de un susto económico a otro”, Cortés dixit), el IVAM redescubre a Pinazo ofreciéndole los 1.000 m2 de su Sala de la Muralla.

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Vista de la exposición 'Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Pinazo y las vanguardias. Afinidades electivas’. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

Mike Farris y su gospel sureño evangelizador

Mike Farris & The Roseland Rhythm Revue
Gira España (Pamplona, Santiago de Compostela, Gijón, Valencia, Molina del Segura, Barcelona, Madrid, Bilbao)
Cita Sala 16 Toneladas
c/ Ricardo Micó nº 3 de Valencia
Martes 7 de junio del 2016 a partir de las 22:00 horas
Precio: 22€ anticipada(www.movingtickets.com, Harmony, Amsterdam); 25€ taquilla

Mike Farris - Gira

El próximo viernes 3 de junio comenzará la gira de Mike Farris por España que le llevará por ocho ciudades, ocho lugares privilegiados tales como Pamplona (Sala Zentral), Santiago de Compostela (Sala Capitol), Gijón (Sala Acapulco), Valencia (Sala 16 Toneladas), Molina del Segura –Murcia- (Teatro Villa de Molina), Barcelona (Sala Bikini), Madrid (Teatro Barceló) y Bilbao (Kafe Antzokia).

Mike Farris - Gira - 2016

Estamos ante una estupendísima oportunidad de ver a un portento vocalista que practica actualmente un impactante ritual de soul, blues, rock sureño y góspel. Acompañado de los siete músicos que actualmente forman The Roseland Rhythm Revue repasará toda su carrera musical junto a versiones clásicas del género.

Recordamos su trayectoria discográfica. Durante la década de los noventa lideró The Screamin’ Cheetah Wheelies, una banda esencial a pesar de que no llegaron a gozar de una merecida popularidad. Dejaron para los anales de la historia una trilogía de traca compuesta por “The Screamin’ Cheetah Wheelies” en 1994, “Magnolia” en 1996 y “Big Wheel” en 1998.

The Screamin' Cheetah Wheelies

(1994) The Screamin’ Cheetah Wheelies

Magnolia

(1996) Magnolia

Big Wheel

(1998) Big Wheel

En solitario cuenta con otra trilogía formada por “Goodnight sun” en el 2002, “Salvation lights” en el 2007 y “Shine for all the people” en el 2015, con los que ha conseguido diversos premios, especialmente relacionados con el góspel.

Goodnight Sun

(2002) Goodnight Sun

Salvation in Lights

(2007) Salvation in Lights

Shine for All the People

(2014) Shine for All the People

Lo dicho, recomendamos encarecidamente a Mike Farris junto a su banda The Roseland Rhythm Revue. Seguro que los amantes del soul, del blues y de la música de New Orleans o, en su caso,  cualquier aficionado a la música de alta calidad está frotándose las manos ante la posibilidad de ver a esta bestia en directo.

JJ Mestre