El ladrón de guante pop Coté Escrivá

Stolen Icon #2, de Coté Escrivá
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Inauguración: jueves 21 de enero, 2016

Tras su éxito en Inglaterra, el ilustrador valenciano Coté Escrivá inaugura su exposición Stolen Icon #2 en lo que será su primera exposición en solitario en Valencia, el jueves 21 de enero, en el Espai Expositiu de Las Naves

Picasso decía «el buen artista imita, el genio roba». A partir de esta frase, Coté desarrolla el concepto de la exposición, cogiendo ‘prestados’ algunos de los iconos de la cultura pop y reinterpretándolos de una manera muy personal. Stolen Icon #2 es una versión mejorada de su última exposición en Inglaterra Stolen Icon, donde ya utilizó este concepto.

Arte urbano, ilustración y escultura son algunas de las disciplinas de las que el artista se sirve para mostrarnos dichas reinterpretaciones. Un universo muy personal con una estética influenciada por la cultura underground americana, el mundo del graffitti o el cómic, donde Coté hace referencia al trabajo de artistas de la talla de Banksy, Roy Lichtenstein o Andy Warhol.

Obra de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

Obra de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

“Desde Las Naves seguimos apostando fuerte por el talento local en el ámbito de la cultura contemporánea”, apunta Guillermo Arazo, director de Programación de Las Naves. Atrás quedan exposiciones de otros grandes ilustradores como Paco Roca o Paula Bonet. Las Naves acoge también diversos festivales tales como Tenderete, dirigido a la auto edición gráfica y a la ilustración, y se consolida como el espacio conector para la creación en Valencia.

«Llevamos mucho tiempo viendo un trasfondo de denuncia social en el arte, y no digo que esté mal, al contrario. El arte, entre otras cosas, se puede utilizar para denunciar una realidad con la que no se está de acuerdo, pero en mi caso, ese no es el discurso. Intento hacer cosas que estéticamente me parezcan atractivas o divertidas».

«También soy consciente de que en España hay una tendencia en ilustración que va hacia lo naif o lo cursi, entiendo que hay un público grande que consume este tipo de producto, aunque yo no lo comparto, mis ilustraciones son en cierto modo agresivas o grotescas, desde luego no están dirigidas a la mayoría, y quizá esa haya sido mi forma de diferenciación. Estoy muy agradecido a Las Naves por contar conmigo en su programación y darme la oportunidad de exponer por primera vez en solitario mi obra en Valencia».

Stolen Icon#2, de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

Stolen Icon#2, de Coté Escrivá. Imagen cortesía de Las Naves.

La Cabina ilustrada por Escif

Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

Alrededor de 200 personas arroparon la noche del viernes 11 de septiembre en Las Naves Centro de Creación Contemporánea la I Fiesta de Presentación de La Cabina-Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cinema de la Universitat de València.

Un gran éxito de público que, además de asistir a la proyección de dos mediometrajes y una sesión de CinemaScupe, vio en primicia el cartel de esta VIII Edición firmado por Escif, que muestra a una niña a lomos de un pony. Un cartel en principio sencillo pero que encierra un gran significado (como todas las obras de Escif) y promulga la idea que defiende La Cabina en cada Edición: “El mediometraje es una obra completa, no es la mitad de una película, al igual que el pony no es medio caballo, es un animal completo”.

Presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

Presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

El cartel sigue la línea rompedora del Festival, que cada año apuesta por el diseño y la ilustración de artistas valencianos como Littleisdrawing (Carla Fuentes), Paula Bonet o Luis Demano. Este año ha sido el turno de Escif que “aceptó desde el principio trabajar con nosotros”, asegura Carlos Madrid. Escif es uno de los artistas valencianos más internacionales y que últimamente ha sido noticia por exponer varias obras en el Dismaland de Banksy, versión satírica del parque temático Disneyland.

A la hora de escoger a un artista, Carlos Madrid comenta que lo que se busca es que apoye los valores de La Cabina, que son “inquietud, innovación, que diga algo nuevo y explorar, al igual que hace el mediometraje, nuevas fronteras y conceptos”.

“En La Cabina buscamos cambiar la imagen y la técnica en cada edición”, asegura el director. “Un festival de cine no tiene por qué centrarse sólo en cine. Nuestro público es un público que aprecia la cultura en general, el cine y el diseño, y nos gusta contribuir a mostrar diferentes técnicas y artistas. Hemos tenido collage, acuarela, etc., y ahora creíamos que le tocaba el turno al arte urbano y tenemos la suerte de tener en nuestra ciudad a un gran referente en esta disciplina: Escif”.

Cartel de Escif para la VIII edición de La Cabina. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

Cartel de Escif para la VIII edición de La Cabina. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

 

Hunter, a la caza de otras miradas

La otra mirada, de Hunter (Félix Gordero)
Club Náutico de Villajoyosa. Alicante
Hasta el 20 de septiembre de 2015

El trabajo del artista Hunter se caracteriza por el uso del street art como forma de expresión. Conocido como arte urbano o callejero, haciendo referencia a todo el arte en la calle, normalmente considerado ilegal. El arte urbano engloba formas de expresión artística callejera. Desde mediados de los años 90 el concepto evoluciona para definir el trabajo de un conjunto heterogéneo de artistas que han desarrollado un modo de expresión artística en las calles mediante el uso de diversas técnicas (plantillas, murales, posters….), alejándose del famoso graffiti. El arte callejero busca sorprender al espectador utilizando lugares públicos bastante transitados.

Por regla general contiene mensajes “revolucionarios” criticando la sociedad e invitando al levantamiento y a la lucha social, la crítica política o, simplemente, a la reflexión. Todo ello ha llevado a someter a una dura crítica a los artistas que actualmente intervienen el espacio público, entendiendo como regla general que dañan el espacio tanto público como privado. Debate abierto y aún no superado, no diferenciando los conceptos de graffiti o street art con vandalismo callejero.

Hunter, a pesar de inspirarse en los conceptos tradicionales del street art, posee una mirada más global sin necesidad de acotar sus trabajos a las formas de expresión callejera. De la misma manera que el artista Banksy abandona de forma puntual las calles para trasladar su arte urbano a museos y centros de arte de todo el mundo, sin perder sus raíces artísticas; Hunter ha combinado a lo largo de su formación creativa proyectos artísticos realizados ad hoc, que le permiten conservar un lenguaje muy personal, desarrollando múltiples facetas artísticas sin perder su influencia con el street art, buscando una continua evolución y desarrollo como artista visual.

Detalle de la tarjeta de presentación de la exposición La otra mirada, de Hunter, en el Club Náutico de Villajoyosa.

Detalle de la tarjeta de presentación de la exposición La otra mirada, de Hunter, en el Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

De esta forma Hunter comienza su trabajo conceptual desde su ordenador creando bocetos de aquello o aquellas personas, con una mirada muy personal de la sociedad que le ha tocado vivir, también en común con la filosofía de los graffiteros que buscan diferenciarse dentro de la sociedad en la que viven. Pero no solo con una visión local, de su entorno más inmediato, sino también con un enfoque más global, utilizando internet para viajar a otras culturas y a otras sociedades.

El proyecto La otra mirada realizado expresamente para el Club Náutico de Villajoyosa no es más que esa mirada pero desde el mar, en dos direcciones, una más interna, buscando comparaciones del mundo marino con la sociedad en la que vivimos, y otra externa, tendiendo la mano a los profesionales que viven del mar.

Las personas de diferentes culturas urbanas cambian y se mutan en otra especie, esta vez recubierta de escamas y que gracias a sus branquias pueden respirar bajo las profundas aguas, agrupándose en bancos de peces que comunicados entre sí deambulan con exquisita coordinación formando figuras geométricas entre las miles de tonalidades del color azul del Mar Mediterráneo. Con grandes similitudes con la sociedad contemporánea, donde nos encontramos “en red” comunicados entre sí a través de las redes sociales.

Hunter consigue plasmar el mundo marino en sus lienzos utilizando imágenes captadas en internet, aludiendo al concepto del “apropiacionismo”, movimiento artístico que sigue el procedimiento de la apropiación de imágenes con el objetivo de articular un discurso nuevo. Tal como establece Dolores Furió Vita en su artículo “Apropiacionismo de imágenes”, Departamento de Escultura, Universidad Politécnica de Valencia, “podemos afirmar que las prácticas artísticas contemporáneas han dejado de ser algo cerrado, finalizado, convirtiéndose en una cadena infinita de producción creativa, basada en la apropiación, la intertextualidad y la relectura. Como comenta Alicia Serrano (1), el hecho de que el autor haya utilizado la apropiación como método creativo no debe llevarnos a pensar que sus obras carecen de personalidad o de calidad estética. Muy al contrario, ya sólo el proceso de selección de imágenes preexistentes denota la personalidad y las preferencias del artista”.

En esa misma línea, continuando una serie de obras que ya viene desarrollando con un lenguaje propio y muy característico, Hunter presenta en esta exposición retratos de marineros. Personajes en blanco y negro de miradas penetrantes de gran realismo, transmitiendo un dramatismo enfatizado por la utilización del carbón.

Rostros rayados con aerosoles o sprays creando líneas transversales sobre el lienzo, formando una inquietante descontextualización de la imagen, con el único fin de sorprender al espectador aludiendo a sus influencias del arte urbano.

1 SERRANO VIDAL, Alicia, Apropiacionismo, remezcla y postproducción: el Found Footage en el siglo XXI” en Estéticas del Media Art, José L. Crespo Fajardo (Coord.), Grupo de investigación Eumed.net (SEJ 309), Universidad de Málaga (España), 2013. p.16.

El viejo, de Hunter, en la exposición La otra mirada del Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

El viejo, de Hunter, en la exposición La otra mirada del Club Náutico de Villajoyosa. Cortesía del autor.

Antonio Cervera

Los iconos robados de Coté Escrivá

Stolen Icon, de Coté Escrivá
Moosey Art Gallery
22 Bridewell Alley. Norwich (Norfolk). Reino Unido
Inauguración: jueves 9 de julio, a las 18.30h
Hasta el 25 de julio de 2015

El artista e ilustrador valenciano Coté Escrivá muestra en la galería Moosey Art de Norwich, en el Reino Unido, su nueva exposición titulada ‘Stolen Icon’ (Icono Robado), concepto que viene a partir de una frase de Picasso, «los buenos artistas copian, los genios roban».

Sponge Guy, obra de Coté Escrivá en la exposición 'Stolen Icon' de Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Sponge Guy, obra de Coté Escrivá en la exposición ‘Stolen Icon’ de Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Casi literalmente Coté ha robado, o ha cogido prestado, algunos de los iconos del arte pop y de la cultura contemporánea como el bote de sopa Campbell o el plátano de Warhol, el perro de Keith Haring, Bibendum (el muñeco de Michelín) o trozos de obras de Roy Lichtenstein, Obey, Banksy o D’Face y les ha dado una reinterpretación. Para esta muestra el artista expone dos tipologías de trabajo.

Bibendum, obra de Coté Escrivá en la exposición 'Stolen Icon' en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Bibendum, obra de Coté Escrivá en la exposición ‘Stolen Icon’ en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Por una parte, utiliza sus ya habituales ilustraciones de personajes animados clásicos, siempre dotándoles de una ácida visión, pero esta vez bastante más colorista de lo que nos tiene acostumbrados. Mezcla de personajes, ojos huecos o saltones, y alguna sorpresa más.

Pig Brothers, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Pig Brothers, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Por otra parte, se acerca al mundo del street art y del graffiti. Destaca el uso de plantillas y botes de spray para dar a sus obras un aspecto callejero. «Cada vez me fijo más en lo que rodea al mundo del arte urbano, disfruto mucho viendo en la calle paredes grafiteadas y quería trasladar esto a mis cuadros». Las nuevas creaciones de Coté están a mitad de camino entre el street art, imágenes pop con un aire vintage y un guiño retorcido y original.

Punisher, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Punisher, obra de Coté Escrivá en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Twisted Toons Homer, de Coté Escrivá. 'Stolen Icon' en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

Twisted Toons Homer, de Coté Escrivá. ‘Stolen Icon’ en Moosey Art Gallery. Imagen cortesía del autor.

 

Escif, cinco años de trabajo

A estas alturas todos nos hemos encontrado con la obra de Escif. Conociéndole o no, es inevitable fijarnos en sus críticas político-económicas, presentes por las calles valencianas de Ciutat Vella.

Sin embargo, no sabemos quién se esconde tras este artista -o artistas- que con sus pinturas genera un diálogo entre la pared y el paseante. Muchos se han referido a él como «El Banksy Valenciano», pero su trabajo debe valorarse no como un símil al artista británico sino por quién es, el mismo Escif, quien a día de hoy ha conseguido tener repercusión internacional.

¿Cómo referirnos a la obra de Escif? ¿Es graffiti o Street Art? Para el artista «Street Art» es un término al que se refiere el mercado del arte para la comercialización. En su manifiesto, La calle otra vez, contesta:  «no creo demasiado en las definiciones, es una forma de encerrarse y de limitar el campo de acción. Estamos hablando de pintura, de jugar, de experimentar, de investigar y a lo mejor también de graffiti.» El artista, por lo tanto, juega con lo que le ofrece el espacio público, la calle, a su vez un espacio con normas, en el que existen unas limitaciones. De esta forma, «una pared pintada deja de ser un límite para convertirse en un canal de comunicación abierto, con ella se puede llegar a muchísima gente.»

"The Reader", por Escif.

«The Reader», por Escif.

Sus intervenciones son trabajos o reflexiones que desarrolla él mismo, mostrándose ante nosotros como mensajes sutiles, en ocasiones «camuflados» en la ciudad grisácea, dada la gama cromática que utiliza en su pintura mural. Son protestas contra la crisis económica en España, el consumismo y capitalismo del mundo, o contra temas de actualidad más concretos como el caso Gürtel y la trama de corrupción, además de temas relacionados con la Primavera Valenciana, junto a característicos juegos de palabras.

Escif comenzó haciendo graffitis en la segunda mitad de los 90′, tal y como explica en una de las pocas entrevistas que concedió en Velvet Liga. Después empezó a plantearse «la calle como espacio de investigación». De manera que, como él mismo señalaba en la entrevista:

«Antes luchaba contra el sistema y ahora el sistema soy yo. Soy mi enemigo número uno y mi mejor aliado. Ya no creo en la revolución, pero sí en las pequeñas revueltas que empiezan por uno mismo.»

Con esta frase de lucha personal, y con una gran cantidad de intervenciones a su espalda, os proponemos participar en «Elsewhere», una recopilación del trabajo llevado a cabo por Escif durante los últimos 5 años. No solo de murales, sino también bocetos, dibujos, ideas, sentimientos… así como pequeñas anécdotas. «No es un libro sobre el trabajo de Escif. Es un trabajo sobre el libro de Escif.»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

En la página de recaudación se presenta el libro como «un cruce de pensamientos, pinturas, referencias y fragmentos. No desde un punto de vista espectacular, pero como si fuese tu madre quien lo hubiese cocinado».

El objetivo que se han propuesto es imprimir el libro en febrero para comenzar la distribución en marzo . «Elsewhere» tendrá una primera edición de 1000 copias, un total de 300 páginas a todo color, en diferentes papeles y diferentes texturas. Enrique Casp se ha hecho cargo del diseño y Santiago Alba Rico del texto. A nosotros nos ha tocado la parte de producción. Sí, nosotros, «tú, tus amigos, los amigos de tus amigos y la abuela de Escif».

A cambio de participar, y según la cuantía que quieras aportar al proyecto, podrías hacerte con una copia del fanzine ANTI-MATERIA, o la edición de Coreographies/Blue realizadas en POW, impresiones de alguno de sus trabajos (The Writer o The Reader) o hacerte con el libro «Elsewhere» firmado y terminado a mano por el autor.

Incluso puedes participar a cambio de recibir a Escif en tu casa para cocinarte una paella vegetariana o tener la posibilidad de aparecer en la portada del libro una foto tuya o de tu familia.

Para colaborar o adquirir más información: «LA CALLE ES GRATIS, IMPRIMIR UN LIBRO NO»

"Elsewhere", por Escif.

«Elsewhere», por Escif.

“El graffiti es como una picadura de mosquito”

Eduardo Salvador, ‘Shot’
Artista plástico

Reconoce haber sido un “graffitero salvaje”. Uno de esos artistas callejeros que deja su marca en muros y paredes y se va. “Es como una picadura de mosquito”, dice. Pura “acción-reacción”. Entonces, Eduardo Salvador, que utiliza el nombre de Shot para esos disparos artísticos, entendía que una forma de contrarrestar el “bombardeo de las marcas” era igualmente bombardeando la calle de graffitis. Y a ello se ha dedicado desde muy temprano. “En 1994 éramos cuatro gatos”. A veces escaldados por la intervención policial, que ahora observa “más relajada”.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Calle Alta del barrio del Carmen de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Pero pasado el tiempo, Eduardo Salvador, que continúa explorando las potencialidades del graffiti, contempla esa picadura de mosquito con ojos más sosegados. “Yo ahora lo veo más serio”. De hecho, el graffiti se puede decir que es una prolongación natural de su trabajo en pintura. “Al trabajar con la geometría tecnifico más y preparo la obra más concienzudamente”. Por eso, más que graffiti Eduardo Salvador prefiere hablar de “intervenciones murales”. La última, finalizada recientemente, se puede ver en Mislata, en cuyo festival de arte urbano “Mislatas Representan’ participó Shot.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en la Avenida del Oeste de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Plaza de Viriato, Patraix, Festival Poliniza de la Universitat Politécnica, Escuelas Pías del barrio chino de Valencia, Instituto Francés: he ahí algunas de esas intervenciones murales ya desarrolladas. Las todavía presentes se pueden hallar en Guillem de Castro, Calle Alta del barrio del Carmen, Avenida del Oeste o el ya mencionado de Mislata. Sus trabajos geométricos, que viene depurando desde sus inicios con pulcritud obsesiva, hacen de sus graffitis obras cada vez más alejadas de la provocación que caracteriza al arte urbano. “Hasta que no lo dejo como un cuadro no paro”, dice Shot.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en Guillem de Castro de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Esa geometría “es muy neutra”, subraya, de ahí que sean murales “nada ofensivos, sino que incluso agradan”. Luego insiste en ello: “La geometría no es transgresora”. Sus graffitis no buscan el impacto, sino “el trabajo bien hecho”. Eduardo Salvador tiene claro que “no todo el arte puede ser transgresor, si lo fuera iríamos al caos porque nadie cuidaría la escultura o la pintura, y yo no estoy en ésas”. Él se puede pasar dos días para realizar una intervención mural. “Hubo una época en que sí lo hacía de golpe, pero ahora lo hago con más tranquilidad”.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Graffiti de Eduardo Salvador en el Festival Mislatas Representan. Imagen cortesía del autor.

Shot, paradójicamente, es puro nervio, un artista fibroso que cuando acomete una obra se vuelve fino cirujano de líneas, contornos, perfiles y colores. “En 2001 ó 2002 hubo un boom del graffiti”, de manera que lo que antes era perseguido (“nos buscaban como a perros”) se convirtió de pronto en un arte que “molaba”. Y tampoco era eso: “Nunca quisimos que se fuera de madre”. Y se fue, ¡vaya si se fue! A Banksy, el más famoso grafittero, le han comprado recientemente la actriz Gwyneth Paltrow y su marido Chris Martin una obra por medio millón de euros. “Sí, hay muchos que se han subido a ese tren; pura fachada”.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Obra de Eduardo Salvador en el Festival Poliniza de la Universidad Politécnica de Valencia. Imagen cortesía del autor.

Aún así, recuerda que a Banksy le han tachado hace poco algunos de sus trabajos. Eduardo Salvador prefiere mantenerse al margen de todo eso y pisar fuerte por el lado más concienzudo de la geometría cada vez mejor hecha. Shot seguirá pues disparando graffitis (ya prepara el siguiente), pero como dispara el arquero zen su arco: tensando el muro de líneas y colores con apasionada tranquilidad. Cuando la flecha está en el arco tiene que partir, que dice un refrán chino adecuado a la intensa labor de Eduardo Salvador.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València.

Eduardo Salvador, en plena intervención mural en el Institut Français de València. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

El graffiti coge velocidad en Mr. Pink

‘Ultra Dinámica’, de Felipe Pantone y Demsky
Galería Mr. Pink
C / Guillem Castro, 110 . Valencia
Hasta el 7 de febrero

La actriz Gwyneth Paltrow y su novio Chris Martin han comprado esta semana una obra de Banksy, el más famoso graffitero, por medio millón de euros. Al cantante Justin Bieber le dio recientemente por pintar en el muro de una calle durante su gira por Australia, en un país que pena con siete años de prisión a quien ejerza esta práctica callejera. Ya hay hasta certámenes de graffiti, como el de Linares, y espacios de solera, como la pionera Tate Modern de Londres, que acogen exposiciones dedicadas al arte urbano. ¿Estamos ante un boom del graffiti? ¿Ha pasado de ser un “acto vandálico” a convertirse en arte que cotiza al alza? ¿Ha dejado de tomar a las paredes de la ciudad como exclusivo lienzo de su práctica artística, para ocupar las paredes más prestigiosas de galerías y museos?

Obra de Felipe Pantone para la exposición 'Ultra Dinámica'. Imagen cortesía de Mr. Pink

Obra de Felipe Pantone para la exposición ‘Ultra Dinámica’. Imagen cortesía de Mr. Pink

La galería Mr. Pink no pretende responder a estas preguntas, pero sin duda las suscita con su exposición Ultra Dinámica. Dos de los más pujantes graffiteros valencianos, Felipe Pantone y Demsky, intervienen en cuatro paredes de la sala, para dejar constancia de la efervescencia del arte urbano en los últimos tiempos. Aunque Pantone precisa: “El graffiti es un movimiento de hace 40 años y se ha empezado a valorar ahora, quizás porque no quedaba más remedio”. Al igual que distingue entre graffiti y arte urbano. El primero es “más cabrón, de nosotros para nosotros, muy hermético y cerrado”. El segundo, “se ha vuelto muy complaciente, más blando; el que gusta a las madres”.

Una de las obras urbanas de Felipe Pantone. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Una de las obras urbanas de Felipe Pantone. Imagen cortesía de Mr. Pink.

PUNTO DE LOCURA

Demsky no tiene tan clara la distinción. “El graffiti es una manera de expresión, sin fin lucrativo”. Del arte urbano dice que no lo ha llegado a comprender del todo. Eso sí, aclara que, en todo caso, “el arte no conlleva los riesgos que tiene el graffiti”. Quizás por estos riesgos que asume el graffiti, es por lo que Demsky piensa que se trata de una práctica “atractiva” en tanto resulta “algo ilegal”. Lo cual explicaría a su vez las disparatadas cifras pagadas por algún Banksy, tal y como ha sucedido con la reciente subasta de su globo a modo de corazón lleno de tiritas que ha costado a Gwyneth Paltrow y su novio 500.000 euros. “El arte en general tiene este punto de locura”, remacha Pantone.

Obra de Pantone y Demsky en Ucrania. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Pantone y Demsky en Ucrania. Imagen cortesía de Mr. Pink.

La propuesta que Pantone y Demsky trasladan al interior de la galería Míster Pink sigue los dictados del Manifiesto Ultradinámico redactado por el propio Pantone y secundado por Demsky. Los 15 puntos del documento siguen cierta estela del movimiento futurista de Marinetti, sobre todo allí donde se subraya la importancia de la carrera, del salto mortal, de la eterna velocidad omnipresente. Y aunque el “cambio agresivo”, para violentar la “disolución de la tradición”, es elemento nuclear de lo Ultradinámico, el manifiesto de Pantone no llega a proclamar “la bofetada y el puñetazo” con el que Marinetti llegaba a “glorificar la guerra” y el “desprecio por la mujer”.

TIEMPOS EFÍMEROS

Lo que sí destaca Felipe Pantone es que el graffiti “es la máxima expresión de estos tiempos efímeros”. De ahí su apuesta por el Arte Cinético, el dinamismo, el movimiento y la atracción por esa velocidad omnipresente de los tiempos actuales. Un tiempo coherente, según recoge en su manifiesto, con la modernidad líquida (y aquí resuena Bauman), con sus relaciones transitorias y su condición desechable y efímera. Pantone se encarga de incorporar todas esas ideas a los dos murales con los que interviene las paredes de Mr. Pink, mientras Demsky hace lo propio en otra de las paredes, al tiempo que realiza una escultura de hierro. Se trata, como figura en el manifiesto, de “la incorporación en el espacio pictórico de la incertidumbre y la sorpresa”.

Obra de Pantone en Taiwan. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Pantone en Taiwan. Imagen cortesía de Mr. Pink.

La reivindicación del graffiti como arte controvertido, en tanto busca apropiarse de la ciudad desde el anonimato y romper los parámetros del mercado sin renunciar a lo crematístico, hace de Ultra Dinámica un magnífico escaparate. Un escaparate que no alcanza las dimensiones de París, Berlín o Amsterdam (“yo vivo de lo que hago fuera”, dice Pantone), pero que sin duda dinamiza el espacio artístico.  Graffiti a toda pastilla, en tiempos de aceleración compulsiva.

Detalle de la obra de Felipe Pantone para 'Ultra Dinámica'. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Detalle de la obra de Felipe Pantone para ‘Ultra Dinámica’. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Salva Torres