Kafka, Mondrian y el yugo de la soledad

Café Kafka, de Francisco Coll
Palau de Les Arts
Avda del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 22, 25, 28 y 31 de mayo de 2016

El Palau de les Arts Reina Sofía acoge el domingo 22 de mayo el estreno en España de la ópera ‘Café Kafka’, de Francisco Coll (Valencia, 1985) en el Teatre Martín i Soler. Las representaciones de esta obra, como señaló el Intendente Davide Livermore en su presentación, están dedicadas a la memoria de Inmaculada Tomás, principal impulsora de este proyecto.

“Se trata, asimismo, de una cita señalada en la X Temporada de Les Arts”, destacó Livermore. “No todos los días un teatro de ópera tiene la oportunidad de estrenar en este país una nueva obra, de un compositor de su ciudad, y además, con una nueva producción de tanta fuerza”.

‘Café Kafka’, con música de Francisco Coll y libreto de Meredith Oakes, es una ópera de cámara en un acto, escrita para cinco solistas y diez instrumentistas. La obra nace como encargo de la Royal Opera House Covent Garden de Londres, el Festival de Aldeburgh y la Opera North de Leeds.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

El estadounidense afincado en Italia Christopher Franklin asume la dirección musical de esta pieza, que recibió el elogio de la crítica inglesa en su estreno. ‘Café Kafka’ supone también el debut operístico de Franklin en Les Arts, donde anteriormente ha dirigido a la Orquesta de la Comunidad Valenciana en un concierto del tenor peruano Juan Diego Flórez.

Franklin es una de las batutas emergentes en el panorama musical europeo, que ha trabajado en destacados centros líricos italianos, entre los que figuran el Maggio Musicale Fiorentino, la Ópera de Roma, el Teatro Regio de Turín, así como en los festivales de Pésaro o de Jesi.

Rotativos y medios especializados dieron la bienvenida a la obra de Francisco Coll con entusiasmo: “Se puede convertir en un clásico”, subrayó ‘The Independent’, “Coll podría ser el compositor que España ha estado esperando desde hace mucho tiempo”, sentenció la ‘BBC Music Magazine’ o ‘Café Kafka’ quedará para la posteridad”, según ‘The Stage’.

Les Arts presenta ‘Café Kafka’ en una nueva producción, con dirección escénica del británico afincado en Valencia Alexander Herold, que ha sido realizada íntegramente por el equipo técnico del teatro. El montaje cuenta con escenografía de Manuel Zuriaga, vestuario de José María Adame, iluminación de Antonio Castro, videocreación de Miguel Bosch, basada en imágenes de Quique Reche, y movimientos escénicos de Ricardo Sile.

Presentación de 'Café Kafka'. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Presentación de ‘Café Kafka’. Imagen cortesía de Palau de les Arts.

Según Alexander Herold, “la ópera de Coll es un desafío para cualquier director de escena”. “Esta partitura no es sólo una ópera, es también un ballet, una película, una caleidoscópica investigación sobre el yugo que aflige a nuestra sociedad: la soledad”.

“La música tan densa -en palabras de Herold-, tan llena de vida, humor, bromas, ironías y ritmos de danza, exige un decorado que refleje este mundo disonante y surrealista. La estructura y el color de la música me sugerían los colores puros y separados del mundo de la pintura de Piet Mondrian, artista que divide espacios de color con trazos negros”.

Un reparto de jóvenes cantantes protagoniza ‘Café Kafka’. El elenco incluye a actuales artistas del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, como Miriam Zubieta, Tatiana Irizarry, Elisa Barbero y Pablo Aranday, además de un antiguo alumno de este proyecto, Pablo García López, y del británico William Purefoy, que participó en el estreno en 2014 de esta obra.

Escena de 'Café Kafka', de Francisco Coll. Palau de les Arts.

Escena de ‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de les Arts.

‘Café Kafka’ está basada en textos del autor checo, pero es una obra independiente que toma al escritor nacido en Praga como punto de partida, para llevar al espectador a una realidad social actual. Para Francisco Coll, “Kafka fue un visionario. La ficción que narró se ha convertido en una realidad en la actualidad. Por lo tanto, esta obra se podría entender como un espejo de nuestra sociedad, en el cual nos podemos sentir identificados”. El compositor, que ha recordado la fantástica recepción de la obra en Londres, vaticina que el público valenciano que se acerque a las representaciones “disfrutará de la experiencia”.

Por su parte, Livermore apuntó que el estreno este domingo de ‘Café Kafka’ marca, asimismo, el inicio de la última etapa de la temporada de Les Arts, con otras dos obras también mucho más cercanas a la contemporaneidad que el repertorio habitual: ‘Juana de Arco en la Hoguera’, de Honegger, y ‘Sueño de una noche de verano’, de Britten.

El Intendente-director artístico reconoció que la labor de un teatro público es “acercar la ópera a toda la ciudadanía, pero también nutrir a los espectadores de nuevas sugerencias e ideas con las que abrir la mente y formar una población crítica. ¡Qué mejor reflexión y crítica de nuestra sociedad, sus vicios y miserias, que la que hace el arte de nuestro tiempo!”, enfatizó.

Además del estreno el domingo 22, el Teatre Martín i Soler de Les Arts acogerá más representaciones de ‘Café Kafka’ los días 25 y 28, con una función didáctica el 31 de mayo. Las entradas para este espectáculo tienen un precio único de 25 euros.

Café Kafka de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

‘Café Kafka’, de Francisco Coll. Palau de Les Arts.

Yo también soy sospechoso

300,4 litros, de Fermín Jiménez Landa / Miopía, de Escif
Galería pazYcomedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 12 de septiembre

Fermín Jiménez Landa reconoció ser sospechoso. Con la actual Ley Mordaza, a la que aludió en cierto momento, el artista navarro se podría meter en más de un problema, a los ya habituales que tiene que sortear con sus sorprendentes propuestas. Para traer a España los 300 litros de agua del lago de los cisnes en Moscú, en el que se inspiró Tchaikovsky para su famoso ballet, necesitó cuatro largos meses de permisos. “Las autoridades entendían que se trataba de recursos naturales de Rusia”.

El lago de los cisnes, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

El lago de los cisnes, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Lo mismo le pasó al incrementar esos 300 litros con otros 0,4, pensados para su exposición en pazYcomedias, de agua con líquido de frenos y Valium en sendos recipientes. “Pedir tantas pastillas tranquilizantes ya levanta sospechas”. Como las levanta enterrar nueve alfombras persas en diferentes lugares de España, para escenificar los ficticios asesinatos y posterior desembarazo de los cadáveres, sugeridos a partir de cierta lectura de Patricia Highsmith. Una vez desenterradas, limpias del barro y la humedad, cuatro de ellas se muestran en la galería valenciana enrolladas como si todavía guardaran el cuerpo del delito.

El trabajo artístico de Fermín Jiménez Landa se nutre de esos “procesos ocultos” que luego dan pie a sus enigmáticas instalaciones. El espectador que contempla su obra necesita primero “hacer el esfuerzo de leer la hoja de sala”, que le permita luego acceder libremente a cada historia narrada. “Odio el exceso de intelectualidad, porque expulsa al público, pero tampoco me gusta que mi obra caiga del lado del chiste o del gag”.

Cul de sac, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Cul de sac, de Fermín Jiménez Landa. Cortesía de pazYcomedias.

Inclinación al humor que sería fácil al ver esas alfombras enrolladas en el suelo de la galería junto a unas palas de cavar la tierra (Cul de sac), bidones con los 300 litros del agua del lago de Novodevichy (El lago de los cisnes), unos radiadores con tubos de cobre para pulsar la temperatura ambiental (Fiebre) o dos mesas en frágil equilibrio al estar montadas una sobre la otra con simples canicas de por medio (Ecuestre). Por no mencionar los 64 bocetos de otras tantas ideas dibujadas durante sus viajes (Periplanómenos).

Detrás de cada uno de esos proyectos, mostrados en pazYcomedias hasta el 12 de septiembre, hay un trabajo que conjuga “la física, la política, la poesía y la ley de la gravedad”, afirma, aspectos integrados en la forma que tiene Fermín Jiménez Landa de explorar la naturaleza en general y la humana como parte indisoluble de ella. Por ejemplo: de los radiadores dice que le parecen “objetos preciosos”, al tiempo que “cadáveres fríos”. De manera que “lo visual y el tacto” van de la mano. En el Artium de Vitoria, donde expuso estas obras, los radiadores conectados con esos tubos de cobre estaban a 40 grados. En pazYcomedias se muestran fríos, amputados, ¿sin vida?

Ecuestre, de Fermín Jiménez Landa. Imagen cortesía de pazYcomedias.

Ecuestre, de Fermín Jiménez Landa. Imagen cortesía de pazYcomedias.

De la instalación Ecuestre, por aquello de las patas hacia arriba de unas mesas que se comportan como caballos relinchando, dice: “Pueden ser las grandes mesas donde se sientan los poderosos en sus reuniones de Estado”. Las canicas en las que se apoyan ambas mesas le recuerdan a esas otras que se lanzaban contra los caballos en las manifestaciones con cargas policiales. Poder y contrapoder. Orden y caos. Lo duro y lo frágil. Así es el trabajo de Fermín Jiménez Landa, al que acompaña Escif con una intervención mural en el escaparate de la galería. Miopía se titula. Miopía extensible a un artista de difícil visión, celoso de su intimidad, que en última instancia excusó su presencia ante los medios. Los 300,4 litros de Jiménez Landa llenaron su vacío.

Obra de Escif. Cortesía de pazYcomedias.

Obra de Escif. Cortesía de pazYcomedias.

 

Salva Torres

La triple tragedia de Medusa

Medusa, de Sara Baras
Festival d’Estiu Sagunt a Escena
Martes 12 de agosto, 2014

Fundir la estética griega clásica y la pasión dinámica del baile flamenco es uno de los retos que vence Sara Baras  en su montaje ‘Medusa’, que se podrá disfrutar el 12 de agosto en el Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Estrenada con gran éxito en el Teatro de Mérida la pieza proseguirá su gira por otras localidades y festivales. Cuenta la triple tragedia de la bella sacerdotisa de Atenas, violada y luego condenada por la diosa, que la convierte en un monstruo capaz de petrificar a los hombres con una mirada, decapitada por el héroe Perseo.

Otro de los retos asumidos por Baras, Premio Nacional de Danza 2003, responsable también de la dirección, la iluminación y el diseño de vestuario,  consiste en mantener una narración lineal más allá de una sucesión de números de baile. Para ello combina la danza con la palabra declamada por el actor Juan Carlos Vellido, que interpreta a la conciencia de la protagonista con textos rimados del cantautor Javier Ruibal.

Escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

“Ha sido la obra más fiel a lo que quería contar”,  afirma la bailarina gaditana. “No ha sido un pretexto para bailar, sino hacer un guión para una historia y no salirme de ahí en ningún momento”.

Fundir dos códigos estéticos aparentemente opuestos como el universo griego, estático y contenido, y el mundo flamenco, potencia y movimiento se ha resuelto con brillantez. Convertir los tacones en sandalias y las túnicas en batas. O viceversa. Y, sobre todo, los elementos de baile: el tritón de Poseidón que agita David Martín, las armas exhibidas por el cuerpo de baile, el escudo de Perseo. Elementos que limitan el juego de brazos. “En estos tres meses hemos pasado hasta cuatro horas bailando con las armas”, cuenta Baras y potenciando el zapateado, la gran baza de la bailaora.

¿Qué representa este montaje en el conjunto de su trayectoria? 

Medusa significa un paso adelante y no sólo para mí sino también para la compañía. La identidad como dramaturgia flamenca de esta pieza es muy diferente y hemos crecido sobre todo a nivel interpretativo.

¿Qué es lo que le fascinó de este  personaje mitológico?

Me enamoró descubrir que detrás del monstruo con cabellos de serpiente había una mujer violada y castigada injustamente por un juego de dioses. Necesitábamos defenderla  y eso hacemos en cada función.

¿A quién le gustaría dejar petrificado con una mirada? 

Me gustaría dejar petrificado al Síndrome Rett y a todas las enfermedades crueles como ésta, una enfermedad que se da solo en las niñas y es un sufrimiento horroroso de ellas y de sus familias. Colaboro con una fundación que llevan los papás de Martina que se llama Miprincesarett  y su labor es admirable. Pienso en ellas y sus familias y sueño que alguien tuviera el poder de dejar petrificada ésta y otras enfermedades tan crueles.

Escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

La tragedia de Medusa es similar a la que padecen muchas mujeres en algunos países que tras ser violadas sufren el rechazo de la gente. ¿Qué opina al respecto?

Soy partidaria de defender a todas las personas que sufren injusticias. Es increíble que dentro de la mitología haya historias que miles de años después se sigan repitiendo. Es doblemente doloroso pensar en el sufrimiento de esas mujeres.

Hace poco se cumplió el décimo aniversario de la muerte de Antonio Gades. ¿Qué recuerda del gran maestro? 

Antonio Gades marcó un antes y un después en la danza de nuestro país. Su disciplina, su seriedad, su orden y su puesta en escena eran impecables. Nos trasmitió el amor y el respeto por nuestro arte y por nuestros maestros. Yo tuve la suerte de verlo bailar muchas veces y de conocerlo personalmente. Era una pasada, uno de esos genios de los que nunca dejas de aprender.

¿Por qué el ballet es un arte minoritario en España? 

Sinceramente yo no considero que el ballet sea un arte minoritario en España, aunque en estos momentos debido a las circunstancias tan complicadas que vivimos hay muchas compañías de danza que no han conseguido mantenerse y muchas personas que no pueden permitírselo.

¿Qué recuerdos guarda de Valencia? 

Todos muy buenos. No sé cuántas veces he bailado allí pero tengo clavado la entrega del público valenciano que es maravilloso. Tenemos muchas ganas de volver con nuestra ‘Medusa’ y espero que sea una noche tan mágica como su público.

Una escena de la obra 'Medusa', de Sara Baras. Festival d'Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Una escena de la obra ‘Medusa’, de Sara Baras. Festival d’Estiu Sagunt a Escena. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Vecinos inolvidables

Fotografías gigantes de Luis Montolío

Barrio del Carmen de Valencia

Todos los barrios tienen vecinos más o menos ilustres, más o menos frikies. Personajes que destacan del resto y animan el tono neutro y gris de la fauna urbana con una nota de color. Seres pintorescos por su estrafalaria indumentaria, peinado rasta o el perro mutante que sacan a pasear. Todos los barrios tienen su nómina de vecinos inolvidables, pero sólo el del Carmen de Valencia ofrece una especie de museo a la intemperie de algunos de sus habitantes más carismáticos gracias a las tres fotos gigantes, o ‘para masas’ como las llama su autor, el fotógrafo Luis Montolío. «Elegí a estos tres modelos porque tienen una fuerte personalidad, o tenían ya que Poliakoff falleció  hace unos años», dice Montolío. «Fer González es camarero, pero tiene mucho gusto e imaginación para la ropa y él mismo diseñó su atuendo de guerrero prehistórico. Lo del perrito fue para darle un toque de ternura».

Imagen de Olga Poliakoff, junto a la autora del texto, Bel Carrasco.

Imagen de Olga Poliakoff, junto a la autora del texto, Bel Carrasco.

Víctor, el joven sentado entre escombros junto a un cartel: ‘Se prohíbe tirar basura bajo pena de sanción’, también tiene mucho que contar. «Estuvo diez años a la sombra por robar bancos, pero ahora está totalmente integrado en el barrio», comenta Montolío. «Hace trabajos diversos, mudanzas o pintar pisos y se relaciona muy bien con la gente».

La vida de Olga Galicia Poliakoff, conocida como Olga Poliakoff, aunque para mí siempre será Olguita, pues la conocí de niña en la escuela de su madre, fue corta e intensa, marcada por un origen algo exótico y una entrega total a la danza. Su padre, Julián Galicia,  era colono y cazador de elefantes en África y su madre una bella y elegante dama con una estimulante mezcla de sangre rusa y valenciana. Parecen personajes de una novela romántica, pero su historia no tuvo final feliz, pues Julián murió precozmente, como años después lo haría su hija.  A su entierro fue uno de los primeros que asistí  y recuerdo que se celebró un deslumbrante día de verano.

Imagen de Olga Poliakoff extraída del blog oficial de su hermano David Poliakoff.

Imagen de Olga Poliakoff extraída del blog oficial de su hermano David Poliakoff.

En los años sesenta, Doña Olga abrió una de las primeras escuelas de ballet de Valencia en un piso de la calle Salamanca a la que tuve la suerte de asistir y poco después se trasladó a Conde Altea, centro de formación oficial para varias generaciones. Sus festivales de fin de curso en el Principal eran un evento señalado, esperado con ilusión por sus alumnas y padres a cuya preparación se consagraban madre e hija  con entusiasmo. En ese ambiente de amor al ballet creció Olga, que montó una segunda escuela en la calle Turia y combinaba la enseñanza con su carrera artística como bailarina.

Un accidente de tráfico truncó sus sueños y su vida tomó otro rumbo; montó un local en el barrio del Carmen al que desde muy joven se sintió vinculada y se casó con un rumano. Cinco años después de su muerte, el retrato de Montolío, que  la capta en sus últimos años con uno de sus extravagantes peinados, preside uno de los rincones del barrio en la calle Coronas y quienes la conocimos tenemos ocasión de despedirnos otra vez de ella. ‘Adiós, Olguita, que sigas bailando allí donde estés’.

Imagen de Olga Poliakoff colgada en el barrio del Carmen. Fotografía: Eva Máñez.

Imagen de Olga Poliakoff colgada en el barrio del Carmen. Fotografía: Eva Máñez.

Bel Carrasco