Fresh Art gana ‘Impulsando el Arte’ de JustMad

Fresh Art de DKV gana el premio ‘Impulsando el Arte’ de JustMAD
Stand J7 de JustMadrid
Planta jardín del Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) de Madrid
C / Hortaleza, 63. Madrid
Entrega del premio: jueves 25 de febrero, 2016, a las 17.00h

Desde JustMAD han querido reconocer con un premio el valor de los proyectos orientados a la promoción de la creación artística, fomentando aquellas iniciativas educativas que apoyan al arte y a su función como regenerador social.

Éstas son las premisas del primer premio ‘Impulsando el Arte 2016′, que este año se falla a favor de DKV Seguros por su programa Fresh Art. DKV ha hecho una magnífica labor durante los últimos siete años a través de Fresh Art, con la intención de impulsar la creatividad e innovación a través del arte, fomentando las inquietudes artísticas de los jóvenes estudiantes de bachillerato y ciclos formativos de grado medio, premiando a aquellos que destaquen por su creatividad en algún campo de expresión del arte contemporáneo.

Fotografía de Marta Pérez, ganadora del segundo premio DKV Fresh Art 2014.

Fotografía de Marta Pérez, ganadora del segundo premio DKV Fresh Art 2014.

Entre los trabajos presentados, un jurado formado por profesionales del mundo del arte y la cultura escoge los participantes del Campus DKV Fresh Art, que se celebra cada año en la Universidad Politécnica de Valencia. Durante el Campus DKV Fresh, además de formarse en diferentes materias artísticas, los participantes elaboran una obra de arte.

El jurado del premio valora la calidad, emotividad y originalidad de las obras para seleccionar a los tres ganadores de cada edición. Como ganador del premio ‘Impulsando el Arte’, DKV dispone de un espacio en JustMAD7 a través del cual pueda difundirse su magnífica labor con Fresh Art. El stand es el J7 y está ubicado en la planta jardín del COAM. La entrega del premio se celebra el jueves 25, a las 17.00h en el mismo espacio.

Dibujo de Diocles Iaime, tercera mención especial del jurado de DKV Fresh Art 2014.

Dibujo de Diocles Iaime, tercera mención especial del jurado de DKV Fresh Art 2014.

 

 

Muñoz Puelles: Vidas gigantes para ‘nanos’

A la velocidad de la luz (El joven Einstein)
Vicente Muñoz Puelles
Editorial Anaya

Las biografías de los grandes hombres y mujeres forman parte esencial de la educación de las nuevas generaciones como ejemplo y  estímulo al estudio y superación personal. El escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, ha dedicado parte de su producción literaria a este tipo de obras. La última, ‘A la velocidad de la luz (El joven Einstein)’, recientemente publicada por Anaya, cuando se celebra el año dedicado al científico más importante del siglo XX, Premio Nobel de Física en 1921 y padre de la teoría de la relatividad.

Portada del libro 'A la velocidad de la luz (El joven Einstein)', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘A la velocidad de la luz (El joven Einstein)’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Por qué se ha especializado en este tipo de libros?

Lo que he hecho es más bien ampliar el campo de mis actividades literarias, simultaneando esas biografías recientes con mi propia obra de ficción y con las adaptaciones de obras clásicas. Pero a la hora de escribir el trabajo es muy parecido. Por seria y rigurosa que sea, una obra literaria siempre es ficción, en el sentido de que solo puede abarcar determinados aspectos de la realidad. Lo que sí es nuevo en mi producción son las vidas de científicos, como Ramón y Cajal, Charles Darwin, sobre quien he escrito dos novelas, Marie Curie y Einstein, que acaba de salir.

Portada del libro 'El rayo azul', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘El rayo azul (Marie Curie, descubridora del radio’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Cuántos ha escrito y a qué edades van destinados?

Es difícil dar una cifra exacta, porque hace ya muchos años que escribí un ’Yo, Goya’ y un ’Yo, Colón’ para jóvenes, y algunas de mis novelas, como ’El último manuscrito de Hernando Colón’, tienen mucho de biografía. Tampoco hay una diferencia esencial, desde el punto de vista narrativo, entre un libro como ’La guerra de Amaya’, que cuenta la juventud de mi madre, y ‘El rayo azul (Marie Curie, descubridora del radio)’, que cuenta la juventud de esta última, salvo, naturalmente, los aspectos científicos. Por dar una cifra, podría decir que he escrito alrededor de una quincena de libros biográficos. En cuanto a la franja de edad, los editores suelen destinarlos a alumnos de la ESO o de Bachillerato, pero a mi modo de ver escribir solo tiene sentido cuando uno se dirige a todos los públicos.

¿Qué método sigue para armonizar la amenidad y la didáctica?

Más que un método, es una suma de factores: identificación con el punto de vista del personaje que cuenta la historia, sencillez de estilo, claridad de exposición. Nunca cuento algo que a mí mismo no me interese o que no entienda. Y procuro que nada entorpezca la fluidez del relato. Creo que es posible ser preciso sin ser aburrido o inexacto.

Portada del libro 'El pintor de las neuronas', de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

Portada del libro ‘El pintor de las neuronas’, de Vicente Muñoz Puelles. Editorial Anaya.

¿Qué hay en la vida de Eisntein que pueda resultar interesante a los jóvenes?

Las cualidades más características del joven Einstein, tal como lo veo, eran la amplitud de su curiosidad, su imaginación, su rechazo al autoritarismo, su inconformismo permanente, su carácter independiente y su escepticismo ante las creencias de los mayores y ante la ciencia oficial de su tiempo. Tenía la ambición de entender el universo y, al mismo tiempo, un elevado sentido del humor. Esas cualidades, a mi modo de ver, siguen siendo muy deseables entre los jóvenes.

¿Cómo cree que influye en la educación el conocimiento de la vida de estos grandes hombres?

Según un estudio de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la Obra Social La Caixa presentado hace poco, la divulgación científica aumenta un 5,6 % el número de los jóvenes interesados en estudiar ciencia o tecnología. Eso, naturalmente, en cuanto a los científicos. El ejemplo debería ser válido en otros campos, y parece posible que, leyendo mis libros sobre Goya o sobre Dickens, otros jóvenes sientan deseos de pintar o escribir. No en vano la juventud es o debería ser la etapa más creativa.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía del autor.

Vicente Muñoz Puelles. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

DKV Fresh Art, cantera de jovencísimos artistas

6ª edición del concurso DKV Fresh Art
Facultad de Bellas Artes de Valencia
La entrega de premios tuvo lugar el viernes 11 de julio

Nació hace seis años y no para de crecer. De aquellas primeras convocatorias, a las que se presentaron alrededor de 300 propuestas, DKV Fresh Art ya ha superado en su sexta edición las 1.600. Y es que este concurso de arte joven, dirigido a estudiantes de bachillerato o grado medio (de 15 a 21 años), se ha consolidado como cantera de jovencísimos artistas. Los 21 seleccionados, de entre el millar largo de estudiantes que han presentado sus trabajos, compartieron su estancia en la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València (UPV) durante una semana.

Una de las fotografías de Marta Pérez, ganadora del segundo premio DKV Fresh Art.

Una de las fotografías de Marta Pérez, ganadora del segundo premio DKV Fresh Art.

Esos 21 “ganadores”, según expresión utilizada constantemente por los responsables de DKV Fresh Art para destacar el valor de los trabajos finalmente seleccionados, elaboraron una obra de arte durante su estancia en la UPV. Esculturas, fotografías, pinturas, dibujos, graffitis y videos que un jurado valoró para otorgar tres premios de 3.000, 2.000 y 1.000€ a los jóvenes artistas, más otros 1.000 destinados a los colegios de procedencia de los estudiantes. También se entregaron tres menciones especiales.

Videocreación de Sara Salmerón, tercer premio de DKV Fresh Art.

Videocreación de Sara Salmerón, tercer premio de DKV Fresh Art.

Ainhitze Egaña se llevó el primer premio por su escultura ‘Oreka’ (Equilibrio), un trabajo formal de cuidada estructura envolvente y delicado montaje. Marta Pérez logró el segundo premio por una serie de tres fotografías e instalación, sin título, con la mujer como protagonista sometida al más triste abandono. Sara Salmerón se adjudicó el tercero por una videocreación titulada ‘Tragos de rutina’. Las menciones especiales fueron a parar a Alba Mozas, por una compleja escultura; Alba Rodríguez, por sus dibujos geométricos, y Diocles Iaime, por sus dibujos de acetato titulados ‘Zeus’.

Escultura de Alba Mozas, primera Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

Escultura de Alba Mozas, primera Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

Sorprenden, en cualquier caso, los 21 trabajos por su calidad, supuesta la bisoñez de los estudiantes participantes. Lo cual dice mucho de los profesores que atienden su inquietud en los colegios, así como el asesoramiento que durante su estancia en Valencia reciben de los profesores de la Facultad de Bellas Artes, en cada una de las disciplinas a las que se presentan.

Dibujos de Alba Rodríguez, segunda Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

Dibujos de Alba Rodríguez, segunda Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

Fresh Art, como afirman sus responsables, nace con la intención de impulsar la creatividad e innovación a través del arte. Pretende promover las inquietudes artísticas entre estudiantes de bachillerato y ciclos formativos de grado medio, premiando a aquellos que destaquen por su creatividad en algún campo de expresión del arte contemporáneo. Josep Santacreu, consejero delegado de DKV Seguros; Alicia Ventura, coordinadora de Arteria DKV; Luis Framis, responsable del Proyecto Arteria DKV; Teresa Cháfer, directora de la Cátedra DKV Arte y Salud, y José Luis Cueto, decano de la Facultad de Bellas Artes, fueron los encargados de clausurar el concurso con la entrega de premios.

Dibujo de Diocles Iaime, tercera Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

Dibujo de Diocles Iaime, tercera Mención Especial del Jurado de DKV Fresh Art.

El jurado estuvo compuesto por Ismael Chappaz y Juanma Menero (responsables de la galería Espai Tactel), Álvaro de los Ángeles (Crítico de arte), Elena Fernández Manrique (asesora de artes plásticas de la Comunidad de Madrid), José Antonio García Krafess (director de la territorial levante de DKV), Rosina Gómez-Baeza (presidenta de Factoría Cultural y ex directora de ARCO), Rosario López Merás (directora de Proyectos Culturales de la Fundación Banco Santander), Moisés Mahiques y Juan Olivares (artistas de la Colección DKV), Javier Palacios (becado DKV Grand Tour), Salva Torres (periodista de El Mundo Comunidad Valenciana y codirector de la revista MAKMA), además de José Luis Cueto, Josep Santacreu y Alicia Ventura.

'Oreka', escultura de Ainhitze Egaña galardonada con el primer premio de la sexta convocatoria DKV Fresh Art.

‘Oreka’, escultura de Ainhitze Egaña galardonada con el primer premio de la sexta convocatoria del concurso DKV Fresh Art.

“La cultura no es cosa de patrias y banderas”

‘El tramvia groc’, de Joan Francesc Mira
Editorial Proa
De venta en librerías

Una evocación del pasado sin ira ni rencores y una visión del futuro sin catastrofismos. La mirada de Mira denota la sabiduría y ecuanimidad de quien ha vivido tiempos mucho peores que los presentes, ‘cuando muchos pasaban hambre, muy pocos estudiaban el Bachillerato y no existía la Seguridad Social’. De ese pretérito imperfecto pero feliz, que destila una dulce nostalgia, habla en El tramvia groc (Editorial Proa), primera parte de sus memorias. El tranvía amarillo es el hilo conductor entre sus paisajes familiares en la huerta de la Torre y el centro de Valencia, donde estudiaba en los Escolapios. En ese largo viaje por el tiempo lo que más le indigna es ‘la destrucción de gran parte de la huerta, la transformación de su belleza en algo horroroso; el triunfo de la fealdad’.

Joan Francesc Mira.

Joan Francesc Mira.

¿Cómo sabe uno que ha llegado el momento de escribir sus memorias?

En mi caso, era una idea que me rondaba por la cabeza mucho tiempo. Cuando terminé la traducción de La Odisea de Homero, pensé que había llegado el tiempo. Entonces, uno se concentra, los recuerdos afloran poco a poco, toman cuerpo, y ya sabes que puedes empezar a darle forma al texto.

¿De qué forma se rellenan los inevitables vacíos del olvido?

Se rellenan con calma, evocando imágenes, dejando que una cosa se asocie a otra. Y si ves que el vacío no se llena, no hay que forzar ni inventar substitutos: hay que dejar el espacio vacío y pasar a otra cosa. ¡Y tampoco es necesario ni posible hablar de todo!

¿Cuáles son los mayores objetos de nostalgia de su infancia en la Torre?

La forma de vivir, en casa, en la calle, en el campo, que era todavía una cultura tradicional, casi la misma de siglos antes. Y la visión de la huerta, y el tranvía, y el tráfico de la carretera, y la carpintería vecina. Y todo.

¿Qué ha ganado y perdido la ciudad de Valencia en los años que usted la ha vivido?

Ha ganado bienestar y modernidad, como cualquier ciudad de Europa. Pero ha perdido gran parte de su personalidad histórica y urbana, se ha banalizado, ha destruido gran parte de su patrimonio, como el antiguo Hospital, como tanta arquitectura en ruinas. El barrio de Velluters, por ejemplo, por donde yo pasaba para ir a las Escuelas Pía. No imagino otras ciudades europeas, como Florencia o Burdeos o Amsterdam, con un urbanismo tan destructor como el de Valencia.

¿Existe el valencianismo? Intente definirlo en un par de párrafos.

Podría ser cualquier forma de afecto, interés o pasión, por todo aquello que cubra la palabra ‘Valencia’ o ‘valenciano’: una ciudad, una lengua, un territorio, una historia, y hasta un club de fútbol. Más seriamente, debería ser un sentido de lealtad y responsabilidad cívica, cultural o política por el País Valenciano. Para algunos, lo es.

¿Se puede hablar de cultura valenciana/cultura catalana, o la cultura es algo universal sin patrias ni banderas? 

La cultura, genéricamente, es universal. Pero siempre tiene unas formas y unos contenidos específicos, propios de sociedades o espacios concretos: contenidos que afortunadamente son diferentes y constituyen la gran riqueza de la variedad humana. No es cosa de patrias y banderas: es cosa de paisaje humano, de historia, de arquitectura, de lengua y literatura, y de tantas cosas que nos hacen ser aquello que somos, no una masa general indiferenciada: no somos hormigas, somos personas. En nuestro caso, hay ciertamente un espacio cultural que podemos llamar valenciano/catalán, con muchos elementos comunes y otros más específicos, y otros compartidos a escala europea. Sobre este tema, ya he escrito varios libros, y muchísimos artículos. 

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación que atravesamos?

Me preocupa la realidad de tanta gente que sufre, pero también me preocupa esa sensación de catastrofismo, de estar hundidos y sin solución posible: es algo que puede conducir a la rabia destructiva, o a la indiferencia, al egoísmo y a la inhibición. O a las tentaciones de la demagogia y de la extrema derecha.

¿Cómo calificaría la actividad cultural que genera nuestra Comunidad? 

La producción cultural es bien rica en muchos sentidos, desde la literatura a la música popular, por ejemplo. Tenemos más escritores valencianos y en valenciano que en ninguna otra época, y de un nivel perfectamente homologable. Lo que falta es público lector, quizá por falta de ese mínimo patriotismo que da valor a lo que es propio, como en cualquier país. Pero no hay mayor miseria que una cultura que despierta indiferencia o menosprecio a sus propios responsables públicos.

¿Cómo describiría el prototipo del valenciano?

No lo describiría de ninguna manera, porque no existe. Todos los estereotipos son básicamente tópicos y superficiales: el del valenciano, o el del catalán, el castellano, el inglés o el alemán.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, 'El tramvia groc'.

Portada del libro de Joan Francesc Mira, ‘El tramvia groc’.

Bel Carrasco