Diseño e impresión artesanal de Münster Studio en Gijón

‘Münster Studio’
Centro Cultural Antiguo Instituto
Sala 1
Jovellanos 21, Gijón
Hasta el 16 de julio de 2017

La Sala 1 del Centro Cultural Aniguo Instituto acoge, hasta el próximo 16 de julio de 2017, la exposición ‘Münster Studio’. Münster es un pequeño estudio de diseño gráfico e ilustración con base de operaciones en Barcelona. El estudio echó a andar en 2010 realizando trabajos para asociaciones, promotores de conciertos y grupos de música. Desde el principio comienzan a serigrafiar los diseños en su propio taller, actividad que se convertirá, en cierto modo, en insignia del estudio: la combinación de diseño gráfico con técnicas de impresión artesanales. Con una mano en el ordenador y otra en el bote de tinta, el estudio siempre ha tratado de investigar nuevas técnicas y lenguajes para afrontar dlos proyectos.

Imagen de uno de las ilustraciones de Münster Studio presente en la exposición. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de uno de las ilustraciones de Münster Studio presente en la exposición. Fotografía cortesía de los organizadores.

Durante estos años han trabajado con infinidad de bandas de música como La Habitación Roja, Supersubmarina, The Corrigans y Los últimos bañistas, entre otros, y organizadores de conciertos de diversos tamaños y procedencia; editoriales de libros, marcas y compañías de teatro. Su trabajo ha sido reseñado en prensa especializada y galardonado con el Premio Enderrock a la mejor portada de 2011 y el Premio MIN al mejor diseño en 2016.

La exposición recoge una selección de los carteles creados durante los últimos años por el estudio. Carteles de conciertos en su mayoría, pero también para teatro, con la particularidad de estar todos ellos impresos en serigrafía en su propio taller.

La obra de Münster Studio llega a Gijón fruto, un año más, de la colaboración entre la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón, a través del Departamento de Museos, y las Jornadas de Diseño y Comunicación Visual ‘MOTIVA 2017’ que organizan la Escuela de Arte de Oviedo y la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias (Avilés).

Imagen del cartel de Münster Studio para un concierto del músico norteamericano Jello Biafra, pretérito líder los Dead Kennedys. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del cartel de Münster Studio para un concierto del músico norteamericano Jello Biafra, pretérito líder los Dead Kennedys. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

The Mastersons, calidez y armonía

The Mastersons (Gira española 2017 -Valencia, Zaragoza, Madrid, Avilés-)
11 de enero del 2017
Sala Loco Club
c/Erudito Orellana nº 11 de Valencia

No podía haber mejor gira para comenzar el 2017, afrontar la cuesta de Enero y la parte más dura del crudo invierno, que los tejanos The Mastersons. Así, usando el apellido conyugal del componente masculino, se denomina esta pareja bien avenida hasta el momento, formada por Chris Masterson y Eleanor Whitmore.

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Estamos hablando de una de las sorpresas musicales más gratas de los últimos 5 años, concretamente desde que debutaron en el 2012 con su exquisita ópera prima “Birds fly south”, la cual fue corroborada provechosamente con el “Good luck charm” del 2014, su último álbum hasta la fecha.

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Armonías vocales y melodías cálidas por bandera, de esas que se menean y se agitan entre el folk-rock de raíces americanas y el country alternativo más emocional. Podría decirse que se trata de unos dignos herederos de importantes nombres como The Jayhawks dentro de un proyecto más personal que la labor respectiva al violín y guitarra de sus dos miembros como músicos acompañantes de diversos nombres de prestigio, especialmente con The Dukes, la banda de Steve Earle.

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Cuatro fechas, cuatro lugares componen la gira española de The Mastersons durante el mes de enero. El pistoletazo de salida será el día 11 en el Loco Club de Valencia. Consecutivamente el 12, 13 y 14 en Zaragoza (Las Armas), Madrid (Sala El Sol) y Avilés (Teatro Palacio Valdés). Para los tres primeros conciertos contarán, como músicos españoles acompañantes, con Roberto Loza y Javi Vacas, miembros de Los Coronas, Corizonas y Sex Museum, mientras que el concierto de Avilés será acústico. Después continuarán la gira europea por Francia, Holanda, Alemania, Suecia, Inglaterra y Escocia.

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Pues eso, poco más que añadir. Altamente recomendables.

Juanjo Mestre

La cuerda caústica de Ara Malikian en La Laboral

Gira ’15’, de Ara Malikian
Plaza de La Laboral
Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón
Viernes 29 de julio de 2016

Sobre el pavimento de granito y frente a la iglesia elíptica que domina el patio central de la Universidad Laboral de Gijón, el inefable violinista, de origen libanés y abolengo armenio, Ara Mailikian ha congregado, a base de cordófonos y doble percusión, a más de un millar y medio de espectadores, emplazados bajo una tenue lluvia -que acentúa con mayor énfasis las isobaras propias de la idiosincrasia cantábrica- durante un generoso programa de 150 minutos, rubricado con un colofón clásico, a pie de obra, transitando entre la contenida y lírica emoción de los asistentes.

Vista general del concierto de Ara Malikian celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general del concierto de Ara Malikian celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

La premisa de su nueva participación por estos lares durante el presente curso -tras su concierto, en las postrimerías del pasado octubre, bajo los frescos de la Sala de Pinturas del teatro- partía con el objeto de conmemorar sus quince años de trayectoria ibérica y residencia en España mediante una atlética gira de título homónimo, cuya génesis cobraba forma, hace casi dos años, en la caja escénica del Teatro Real -coliseo operístico que supuso para Malikian su bautismo profesional como concertino en nuestro país-.

En la jornada precedente, el violinista hubo mantenido un peculiarísimo encuentro gastroacústico en los jardines e invernadero del NH Collection de Avilés, bajo el paraguas de ‘Las noches de la suite’, cuya singularidad residía en mantener un reducido e íntimo encuentro con el público, entre los risottos y aliolis de limón del chef José Ramón Otero y el encordado diapasón del guitarrista catalán José Luís Montón -con quien Ara Malikian ha publicado un par de álbumes de flamenco-jazz-.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ya en jornada ulterior, frotaba en solitario las notas de ‘Dzovarev’, incoando lo que habría de ser, finalmente, un sobresaliente concierto grupal de violín, viola, violonchelo, contrabajo y percusión, transitando por arreglos de piezas de Vivaldi, Bach y Manuel de Falla y sus personalísimos homenajes al ‘Zyriab’ de Paco de Lucía, el ‘Zapateado’ de Pablo Sarasate o el ‘No Surprises’ de Radiohead’, vivificando los vestigios de su celebrada gira ‘From Bach to Radiohead’ y permitiéndose un guiño local con el estreno internacional de ‘Rapsodia gijonesa Nº 3’.

El instrumentista libanés, fecundo con el verbo caústico, disfrazaba con su humor de foso y experiencia tabernaria lo que anhelaba ser un ejercicio de elocuente pedagogía, granjeándose, entre piezas, la empatía de los espectadores, a quienes inoculaba, con el sedante de su anecdotario y una enérgica heterodoxia magnética, el deleite por sus arreglos y ciocarlias tradicionales, cercenando, de este modo, los elitismos asociados a la música culta y el estigma peyorativo emparentado con el solfeo popular, rubricando un concierto armado de virulenta entrega, generosidad e indubitable virtuosismo.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ara Malikian durante un instante del concierto celebrado en Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Isabel Muñoz, a todo color en Centro Niemeyer

‘A todo color’, de Isabel Muñoz
Organizada por diChroma photography
Centro Niemeyer
Avda. del Zinc, s/n. Avilés
Hasta el 16 de noviembre

El Centro Niemeyer de Avilés acoge la exposición de Isabel Muñoz ‘A todo color’, que muestra 30 fotografías a color muy poco conocidas junto a otros ocho platinos en blanco y negro, de piezas más populares. Las imágenes a color, varias de ellas platinotipias, pertenecen a las series Etiopía (2002), Omo River (2005), Amor y Éxtasis (2008) y Mitologías (2012). En ellas la fotógrafa barcelonesa pasa de la fascinación por los cuerpos desnudos de los Omo y los Surma de Etiopía a la exhibición del dolor en las extremas prácticas religiosas de la cofradía Al Qadiriya en Iraq que, por otro lado, despiertan en el espectador ecos de la iconografía religiosa occidental.

Favorecidas por la sensualidad y delicadeza de la impresión de platino en gran ―incluso, muy gran― formato, las fotografías en blanco y negro de Isabel Muñoz resultan inconfundibles. Presentan, de serie en serie y de viaje en viaje, bailes tan diferentes como el tango, el flamenco, el ballet clásico cubano o la danza del vientre, mezclándolos sin problemas con instantáneas de toreros, luchadores turcos, monjes voladores chinos y acrobáticos capoeiristas brasileños. Estas imágenes, en toda su elegancia nada presuntuosa, encuadradas con una precisión tan quirúrgica que son capaces de recrear la idea de movimiento, nos hablan, colocadas unas al lado de otras, de una fascinación por el cuestionamiento del cuerpo erotizado tan intensa como su atención por las vibraciones de la luz. No cabe duda: Isabel Muñoz es una de las fotógrafas en blanco y negro más sabias y sutiles que hay.

Obra de Isabel Muñoz, de su serie Mitologías. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Obra de Isabel Muñoz, de su serie Mitologías. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Pero existe sin embargo, más allá de sus trabajos para revistas, una parte importante y muy poco conocida de la obra de Isabel Muñoz realizada en color. Si aproximamos dos series, que podríamos pensar opuestas, relacionando así dos técnicas de revelado que no tienen aparentemente nada en común, podemos vislumbrar la naturaleza del color en una artista que no cesa de explorar. La serie más espectacular es la que, al precio de mil riesgos y otras tantas trampas burladas, nos introduce en las prácticas de una cofradía religiosa, la de Al Qadiriya, redescubierta en Iraq, donde los adoradores de Alá entran en trance, se evaden de su cuerpo y no sienten dolor alguno cuando se sajan con cuchillas de afeitar que luego engullen, caminan impertérritos sobre montones de vidrio machacado o se perforan impávidos las carnes.

Resulta impresionante, más por los hechos y actos a los cuales nos remite que por el posicionamiento de la fotógrafa, que no se sabe cómo puede seguir, en un ambiente tan delirante, encuadrando con precisión y acercándose a la materialidad de las texturas y de las pieles. Sentimos aquí rápidamente los ecos de la gran pintura clásica, la misma que nos ha sido provista con abundancia desde iglesias y museos y que viene aquí servida en revelados fotográficos clásicos que nutren la profunda intensidad de los tintes y la estridencia de algunas carnaduras incendiadas por la luz. Visualmente, estos «locos de Dios» no son muy diferentes a los mártires y otros santos del catolicismo más exacerbado.

Frente a esto, las hieráticas figuras de los Surma o de los Omo de Etiopía también dialogan con la pintura. Para empezar, porque estos pastores guerreros de las altas mesetas se pasan el día pintándose el cuerpo, inventando paisajes en sus espaldas, transformando sus rostros y manos en escritura, luciendo a veces sencillas y ricas joyas de oro o de conchas, envolviéndose con simples y raídos trapos como si de chales de una gran elegancia se tratara. Pero también porque el tratamiento dado, entre retratos y detalles corporales, afirma una misma intensidad lumínica que permite que los trazos de color surjan suavemente de la fineza del grano de la piel.

El tono mate de las increíbles impresiones de platino en color permite recrear toda suerte de sutilezas materiales y tonales ―dan ganas de tocar―, mitiga el aspecto más decorativo o frívolo y, paradójicamente, intensifica en semitintado el efecto cromático. Entonces, y esto es lo que aproxima a estas dos series en su propia naturaleza, el color se convierte en el protagonista mismo de la fotografía, más allá de las temáticas representadas. Pues nos hallamos, en los dos casos, ante fotografías de color y no sólo ―lo que es atribuible a la pura técnica― ante fotografías en color.

Otra prueba de la unidad en una obra que se presenta a menudo por tramos, series, destinos, es que estos dos conjuntos tan distantes nos reenvían de nuevo a la cuestión del cuerpo y de su representación. Entre la soberbia desnudez de los africanos y el deseo de dolor para alcanzar el éxtasis de los místicos, se da ―como en dos polos que se atraen y se repelen― ese misterio de la forma que toma cuerpo, siempre en busca de una forma de placer.

De momento, el hallado por nuestra mirada es total, nutriéndose de los matices de una paleta que parece ilimitada en sus variaciones, siempre insatisfecha pues busca una totalidad que no sabemos si se halla en el exceso o bien en el absoluto de la tranquilidad reafirmada.

Detalle de una de las obras de Isabel Muñoz. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Detalle de una de las obras de Isabel Muñoz. Imagen cortesía de Centro Niemeyer de Avilés.

Christian Caujolle