Europa, cabaret del desencanto

Europa, cabaret del desencant
Escena Erasmus
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C / Universidad 2. Valencia
Sábado 4 de julio 2015, a las 22.30 horas

En el verano de 1932, Federico García Lorca y Eduardo Ugarte, con el apoyo del gobierno de la Segunda República, pusieron en marcha La Barraca, un grupo ambulante de actores universitarios  que llevaban el teatro clásico a las zonas más deprimidas de la península Ibérica. En 2009,  surgió en la Universitat de València Escena Erasmus, un proyecto que recoge el testigo de aquella iniciativa cultural pero con un contenido más amplio, pues los actores y actrices que participan proceden de distintos países de Europa con el único requisito de estar disfrutando una beca Erasmus.

Aunque la crisis económica redujo su radio de acción, no logró enterrar esta singular iniciativa que ha sido copiada por otras universidades europeas como la de Cagliari, Padua, Marburg y Ankara. Cada curso se elige una pieza específica, casi siempre un clásico adaptado a los tiempos actuales, sobre la que los alumnos y actores trabajan.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Este año una pieza informal y desenfadada con un toque musical al estilo cabaret sirve para poner en solfa las políticas de austeridad imperantes en Europa. Europa, Cabaret del Desencant, es el grito esperanzado de unos jóvenes convencidos de que es posible forjar un futuro mejor, aunque la Europa que habitan incite al desencanto. Desde su perspectiva personal cuentan las miserias de su país en un espectáculo con muchos contrastes cuyo formato es un alegre cabaret berlinés. Destapa el lado más acre de la realidad europea: la austeridad, la crisis, la inmigración, la desigualdad, la injusticia, etcétera.

Aparte de la puesta en escena y representación teatral propiamente dicha, Escena Erasmus supone una inmersión de los estudiantes y actores en la vida de los pueblos que visitan. Un estimulante intercambio entre los jóvenes europeos y los habitantes de distintas zonas rurales que favorece a ambas partes. Por otra parte, se da una sinergia con la escena teatral valenciana como demuestra la colaboración de dramaturgos de la tierra que participan este año en la escritura de los textos.  Son: Maribel Bayona, Xavier Puchades, Guada Sáez, Patri Pardo, Eugenia Sancho, Pasqual Alapont, Javier Sahuquillo, Josep Lluís Sirera y Daniel Tormo.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Europa, cabaret del desencant. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Once actores, seis pueblos

El pasado fin de semana se inició en Gátova la gira estival de Escena Erasmus en la que participan once actores y actrices de diversos países europeos. Nueve son mujeres, las más exóticas una de Bulgaria y otra de la República Checa, y por una vez no hay italianos entre los estudiantes e intérpretes. Con una obra crítica sobre la actual política de austeridad, Escena Erasmus recorrerá seis municipios valencianos: Alcublas (28 de junio), L’Eliana (1 de julio), Ontinyent (2 de julio), Cullera (3 de julio) y Montesa (5 de julio). En el Centre Cultural La Nau se representará el día 4 de julio, a las 22.30 horas, dentro del Festival Serenates 2015.

Esta iniciativa es posible gracias al apoyo de la Universitat de València y del Área de Cultura de la Diputación de Valencia. Desde 2010, más de 20.000 personas han visto los espectáculos en las distintas giras en las que han participado a lo largo de la geografía española. Desde hace tres años recorren municipios valencianos. Hasta la actualidad se han llevado a cabo más de 40 representaciones en la provincia de Valencia que han sido vistas por 8.000 espectadores.
Además de la implicación de distintos vicerrectorados de la Universitat de València (Cultura e Igualdad, Internacionalización y Cooperación, Participación y Proyección Territorial), el proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundació General de la Universitat de València y la colaboración de la Fundación SGAE.

Escena Erasmus. Cortesía de la Universitat de València.

Escena Erasmus y su Europa, cabaret del desencant.  Cortesía de la Universitat de València.

Bel Carrasco

El controvertido Jeff Koons en el Guggenheim

Jeff Koons: Retrospectiva
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museo Guggenheim Bilbao acoge una amplia retrospectiva del artista norteamericano Jeff Koons, mostrándose por primera vez todas las series que ha realizado a lo largo de su carrera. En opinión del propio autor, algunas de sus obras «nunca han estado más elegantes» como en esta instalación bilbaína, según Europa Press.

La muestra recoge 35 obras de un artista «clave» en el arte contemporáneo que, en palabras de Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim Bilbao, es además «muy especial» para el museo bilbaíno, ya que es autor de ‘Puppy’, una de las primeras obras que adquirió para su colección permanente y que se ha convertido en «un símbolo» del museo y «un icono querido para toda la ciudad de Bilbao».

Jeff Koons junto a su obra Balloon Dog (Magenta), en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: Europa Press.

Jeff Koons junto a su obra Balloon Dog (Magenta), en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: Europa Press.

La retrospectiva del Guggenheim es «la más completa» realizada hasta el momento, ya que recoge por primera vez «todas y cada una de las series» que ha realizado a lo largo de su carrera, en la que ha desarrollado «una trayectoria muy coherente pero, sin embargo, sorpresiva porque los mismos conceptos que trata desde la primera de sus series los va traduciendo a través de materiales y lenguajes muy diversos», según explicó la comisaria Lucía Agirre.

En sus obras se incluyen conceptos antagónicos como vida y muerte, pasado y presente, sexualidad e inocencia, lujo y austeridad, eterno y efímero, o femenino y masculino. El también comisario Scott Rothkopf destacó la «amplitud» de los temas tratados y el «dominio» de los medios utilizados. Jeff Koons explicó que, en sus trabajos, pretende «celebrar un diálogo del arte», sobre «la vida interna y el mundo externo», con «una mirada intuitiva», con la que pretende «absorber el ambiente, reflexionar y avanzar en las cosas que me interesan».

Koons repasó también sus referencias artísticas desde Salvador Dalí, al que conoció con 18 años, hasta el barroco y el rococó, al tiempo que consideró al «observador» como aquel que siempre es quien «acaba la obra de arte». Además, restó importancia al valor que alcanzan sus obras en el mercado e insistió en que «la recompensa del arte es algo totalmente distinto» al valor económico.

'Tulipanes', en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

‘Tulipanes’, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Además de las obras recogidas en el interior del Museo, el Guggenheim cuenta en su colección propia con ‘Puppy’, que fue adquirida en 1997 para la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao. Asimismo, la terraza exterior del Museo alberga ‘Tulipanes (Tulips)’, también expuesta de forma permanente.

La exposición del Guggeheimm comienza con ‘Hinchables, Antes de Lo Nuevo, Lo Nuevo’, donde se muestran las primeras obras de Jeff Koons, que en 1976 se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar el objeto escultórico «reflejando la vida de la ciudad». En una segunda sala, se reúnen las obras de la serie ‘Equilibrio (Equilibrium)’, pertenecientes a la primera exposición individual que realizó en una galería, en 1985, y que abordan el tema del equilibrio personal y social.

La serie ‘Lujo y Degradación (Luxury and Degradation)’ fue presentada en 1986 por Jeff Koons con la intención de mostrar «cómo las campañas de publicidad de bebidas alcohólicas contribuyen a perpetuar los roles sociales». Para la serie ‘Banalidad (Banality)’, Koons visitó diversos talleres europeos especializados en tallas de madera religiosas y estatuillas de porcelana y encargó la realización de una serie de esculturas sobre temas icónicos de la sociedad contemporánea y otras referidas a postales de felicitación comerciales, souvenirs de las tiendas de aeropuerto o de iconografía religiosa.

'Rabbit', en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

‘Rabbit’, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

La muestra continúa con una serie de esculturas realizadas en acero inoxidable con acabado brillante, que Koons presentó en 1986 en la galería Ileana Sonnabend de Nueva York bajo el título de ‘Estatuaria (Statuary)’ y que reflejan arquetipos e imágenes de diferentes personajes de la historia. Dentro de ella, se encuentra una de las más reconocidas imágenes de Koons, ‘Conejo (Rabbit)’.

‘Hecho en el Cielo (Made in Heaven)’ es una de sus series más controvertidas, según recordaron sus comisarios, por su explícito contenido. Su origen está en la invitación que el Whitney Museum of American Art cursó a Jeff Koons en 1989 para crear una obra destinada a la exposición colectiva Image World, centrada en la relación entre el arte y los medios de comunicación. Koons concibió para la ocasión un gran cartel publicitario en el que Ilona Staller -más conocida como Cicciolina y con quien después contrajo matrimonio- y él aparecían como protagonistas de la película ‘Made in Heaven’, nunca realizada y cuyos temas continuó abordando en la serie homónima. En diferentes obras realizadas en impresión al óleo sobre lienzo, la pareja se muestra como «la encarnación de unos modernos Adán y Eva, en poses sexuales y rodeados de arquetipos que hablan de fidelidad y amor, de naturaleza humana y domesticación».

La exposición, que podrá ver hasta el 27 de septiembre, fue presentada en el museo bilbaíno por Jeff Koons junto al director del Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, los comisarios de la muestra Scott Rothkopf y Lucía Agirre, y el director de la Fundación BBVA (entidad que la patrocina), Rafael Pardo. ‘Jeff Koons: retrospectiva’ está organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York en colaboración con el Guggenheim Bilbao y el Centre National d’Arr et Culture Georges Pompidou de París.

Antiquity 3, en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Museo Guggenheim Bilbao.

Antiquity 3, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Museo Guggenheim Bilbao.

 

Rosa Santos, entre el rombo y el hexágono

Del rombo al hexágono hay dos líneas
Xavier Arenós, Ana H. Del Amo, Andrea Canepa, Juan López, Carlos Maciá, Kiko Pérez,
Rodríguez-Méndez y Diego Santomé
Galería Rosa Santos
C / Bolsería, 21. Valencia
Hasta el 10 de junio, 2015

En ocasiones nos excedemos cuando nos encontramos en la tesitura de explicarnos, de armar un discurso sólido que justifique el resultado de lo que tenemos ante nuestros ojos. En ocasiones esa justificación es de lejos mucho más consistente que el fin en sí mismo; otras veces nos encontramos ante una conjunción perfecta entre lo uno y lo otro o ante un desglose que habría sido más acertado obviar. ¿Qué es lo que importa cuando el proceso no nos incumbe? ¿Es acaso el proceso la cura de todo mal o la justificación el modo de mejorar lo que no se sostiene?

Vista general de la exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Vista general de la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’ no es una exposición acerca de la experiencia, sino acerca del resultado. Reunimos una serie de trabajos cuya solución halla en lo geométrico su lugar, sin que el proceso transite por los mismos paisajes, y encontramos en lo geométrico un eterno retorno. Del mismo modo que se vuelve a la pintura se vuelve también a la geometría y más allá de una fidelidad incuestionable al medio, artistas como Rodríguez-Méndez o Carlos Maciá llegan a este punto de un modo no premeditado. El uno, como manera de materializar la palabra del poeta Helberto Helder; el otro, como medio para atajar un problema formal.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Cortesía de Galería Rosa Santos.

Plasticidad y abstracción para redundar en la formalización como fin de un proceso. Ana H. del Amo parte de pequeños esquemas para investigar tentativas de formas y cromatismos, del mismo modo que Kiko Peréz redunda en las líneas rectas, verticales u horizontales, como también lo hace el dibujo de Andrea Canepa y las arquitecturas semi ocultas de Juan López.

Xavier Arenós mezcla narración y pura geometría como resultado formal de una consecuencia histórica. Resulta curioso cómo este trabajo, junto al de Diego Santomé, conforma una solución de trazos rectos y formas mínimas y austeras. Dibujos hechos con líneas, trazos de circunferencias, conos y hexágonos.

Exposición 'Del rombo al hexágono hay dos líneas'. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Defendía Konstantinos Kavafis referido a Ítaca: llegar allí es tu destino y, frente a la posibilidad de hallar ese destino pobre, fijaba en la experiencia el destino en sí mismo. ¿Qué nos lleva a hacer camino si el fin no nos ofrece a priori la satisfacción?

¿Afrontamos acaso el viaje aun sabiendo que el desenlace no puede sino causarnos una profunda decepción? Es más fácil mantener la ilusión cuando el desenlace se presenta propicio. ¿Qué otra razón si no nos asomaría al abismo como lo hicieron los marinos a los que Ernest Shackleton reclutó? Se buscan hombres para viaje peligroso.

Sueldo bajo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito. ¿Hubiesen subido al barco sin esa última frase? ¿Podría esta exposición ser en realidad otra?

Obra de Xavier Arenós. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Obra de Xavier Arenós en la exposición ‘Del rombo al hexágono hay dos líneas’. Imagen cortesía de Galería Rosa Santos.

Ángel Calvo Ulloa & Tania Pardo

 

Tiepolo y sus retratos de fantasía

Giandomenico Tiepolo
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 20 de abril, 2015

¿Pueden convivir las obras de arte sean de la época que sean? ¿El mural más reciente de Banksy o la última ilustración de Pawel Kuczynski por ejemplo con un grabado de Goya? Las afinidades y divergencias entre las obras podrían tener que ver, más que con el tiempo, con la manera de ver el mundo de los artistas. Miró puede ser más afín a un artista pictográfico de hace doce mil años que a cualquier expresionista de su época.

Los que se interesan sólo por lo último de lo último, o los que consideran que arte es sólo lo que hicieron los clásicos, o sea, que murió antes del impresionismo, creen en la idea de la evolución (o involución) del arte. Pero puede ser que no tenga nada que ver con eso. Que las obras simplemente coexistan.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Al fin y al cabo, la evolución es una idea que afirma la existencia de un punto fijo desde el cual arranca todo el proceso. Pero el caso es que aquí no hay ningún punto fijo, ningún centro sobre el que gire nada. Por tanto, no hay proceso lineal. Parece más bien que en el arte el punto es móvil y se desplaza con cada obra que se crea. Como si no pudiera parar quieto. Los estilos se suceden recogiendo elementos de los otros estilos, modificándose y envolviéndose continuamente. Es como un ADN en el que todo está en todo.

Por esas afinidades y divergencias, el tiempo, en el arte, se esfuma, y en su lugar aparece la simple comunicación entre las obras, que parecen hacerse confidencias, como invitados en una fiesta con ganas de conocerse, o que discuten y, al hacerlo, se revelan sus tensiones íntimas, como en una cena de navidad −aquello que más les preocupa o que precisamente mejor (o más dolorosamente) las define.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Bingyi, por ejemplo, con su pandemonium de luces y sombras, tendría mucho de qué hablar con Turner, pero también, por contraste, con su actual coetánea He Zhihong. Los poéticos paisajes de esta, a su vez, convivirían perfectamente con los de Constable, Friedrich o incluso Cézanne, pero se destacarían sobre todo si se encontraran con los de Van Gogh. O en fin, si los retratos en lejía de Barceló tuvieran delante los de Giandomenico Tiepolo que el Museo de Bellas Artes de Bilbao acaba de presentar en su nueva exposición, en colaboración con BancaMarch y Consulnor.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Cortesía de Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Cortesía de Museo de Bellas Artes de Bilbao.

No son retratos de personas concretas, sino de fantasía, es decir, son inventados. Y lo que Tiepolo ha inventado son tipos genéricos –tres hombres maduros con toque oriental y ocho mujeres jóvenes pintados con un estilo que recuerda a Rembrandt-. Están fechados alrededor de 1768 cuando aprovechó su estancia en Madrid, a donde había ido con su padre y su hermano para pintar al fresco varios techos del Palacio Real.

Al no representar a nadie en concreto, este artista se decide por pintar tipos, como si dijéramos a la manera de Jung, es decir, arquetipos. Su preferencia son los filósofos de la antigüedad, en cuanto a los hombres, y su ideal de belleza femenina en el caso de las mujeres (inocencia, austeridad, personalidad, decisión, bondad). Temas estos que, por sí solos, abren un sin fin de interrogantes.

Completa la exposición doce aguafuertes cedidas por la Biblioteca Nacional de España.

Retrato de mujer de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de mujer de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres

“No me interesa el pasado, sino el futuro del IVAM”

José Miguel García Cortés, director del IVAM
Primera comparecencia pública ante los medios
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Miércoles 24 de septiembre, 2014

Consuelo Císcar ya es agua pasada. Y José Miguel García Cortés, nuevo director del IVAM, tiene claro que agua pasada no mueve molino. Por eso aprovechó su primera comparecencia pública ante los medios para incidir en ello: “No me interesa el pasado, sino el futuro”. Un futuro “de esperanza, de colaboración”, para que en el Instituto Valenciano de Arte Moderno “entre aire fresco”. ¿Estaba el aire viciado? Ningún reproche a su antecesora en el cargo. Pero como lo cortés, con perdón, no quita lo valiente, bastaron esas y otras alusiones indirectas para marcar un punto y aparte en su gestión.

José Miguel García Cortés, director del IVAM (en el centro), con parte de su equipo: de izquierda a derecha, Raquel Gutiérrez, Joan Llinares, Ana Moure y Álvaro de los Ángeles. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel García Cortés, director del IVAM (en el centro), con parte de su equipo: de izquierda a derecha, Raquel Gutiérrez, Joan Llinares, Ana Moure y Álvaro de los Ángeles. Imagen cortesía del IVAM.

«¿Por qué China y no Marsella o Argel?”

“Por qué China o Estados Unidos, y no Nápoles, Marsella o Argel? Nos olvidamos de lo que tenemos al lado. Debemos valorar nuestra cultura mediterránea”. Y así prosiguió su alocución Cortés: mirando hacia delante (“voy a trabajar para el futuro”), pero soltando el lastre del pasado. “Tenemos que llegar a públicos que hasta ahora no nos conocen; aprovechar las redes sociales”. Y puestos a llegar, se hacía necesario referirse a los artistas y entidades que tenían al IVAM como un buque fantasma.

“Los artistas van a tener la palabra”

“Los artistas van a tener la palabra”. Y al igual que ellos, todos los colectivos artísticos de Valencia que habían arrojado la toalla. “Tenemos que trabajar con todos, enriquecernos de todas las personas, que se les escuchen a todos”. Lo cual no es labor que pueda acometer una sola persona. “No es que yo solo no pueda hacer un nuevo IVAM, sino que no quiero”. ¿Un nuevo IVAM? Cortés, de nuevo, soltando lastre. “No entiendo el arte y la vida en singular, sino en plural”. De ahí que buena parte de su discurso girará en torno a esa idea de sumar fuerzas, de abrir las puertas de par en par del IVAM, sabedor del legado de su antecesora.

“No me gustan las tortillas, sino los revueltos”

Le echó huevos a la metáfora que utilizó para consolidar su postura: “No me gustan las tortillas, me gustan los revueltos”. Es decir, “un IVAM variado, mestizo, en el que haya distintos discursos; mezclar lo mejor de cada casa”. La cultura, dijo, “es muy variada y en el IVAM vamos a intentar dar cabida a todas esas disciplinas”. Desde el diseño, al audiovisual (“¿por qué no, el cine?”), pasando por las habituales: pintura, fotografía, escultura. “Habrá menos exposiciones, pero más trabajadas”, subrayó.

El director del IVAM, José Miguel García Cortés, en un momento de su intervención ante los medios. Imagen cortesía del IVAM.

El director del IVAM, José Miguel García Cortés, en un momento de su intervención ante los medios. Imagen cortesía del IVAM.

«Nuestra actitud será inclusiva, no excluyente”

Ese carácter mestizo se propagó por el resto de su discurso, pausado, integrador. “Vamos a desechar cualquier proyecto excluyente”. Nada de esto o lo otro, sino esto y lo otro. “Lo moderno y lo contemporáneo. Lo local y lo internacional. Lo individual y lo temático, lo cronológico y lo transversal”. En definitiva: “Programas culturales de todo tipo”. Programas y actividades de las que será su nuevo responsable el crítico de arte y comisario Álvaro de los Ángeles.

“No somos el Reina Sofía, ni el Pompidou, ni la Tate Modern, sino que tenemos que buscar nuestra especificidad”. Especificidad que Cortés localizó, entre otras cosas,  en la colección permanente del IVAM, a la que sacará jugo. ¿Cómo? Potenciando “el estudio y la investigación” de esa colección. También “recuperando las labores propias de un instituto como éste, mediante talleres y seminarios”, al tiempo que se fomentan las relaciones “con instituciones docentes” y se “potencia la biblioteca”, además de abrir “una nueva línea de catálogos, atractiva e interesante, pero adecuada a la austeridad en que nos movemos”.

“100 días de gracia”

El nuevo director del IVAM quiso dejar claro que las exposiciones ya programadas en la etapa de Consuelo Císcar “se respetarán, salvo las que superen las previsiones económicas”. ¿Cuándo se verá la mano de su recién estrenada gestión? José Miguel García Cortés dijo que, de una u otra forma, ya se estaba viendo, pero pidió “100 días de gracia”. Hay mucho trabajo por hacer para que todo ese aire fresco penetre de verdad en el nuevo IVAM.

José Miguel García Cortés, director del IVAM. Imagen cortesía del Instituto Valenciano de Arte Moderno.

José Miguel García Cortés, director del IVAM. Imagen cortesía del Instituto Valenciano de Arte Moderno.

Salva Torres