Raquel Gutiérrez, otro ‘cadáver’ del IVAM

La subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM, Raquel Gutiérrez, presentó ayer miércoles 2 de julio su dimisión al director del museo, José Miguel G. Cortés. ¿El motivo? Que quiere volver a su puesto en Acción Exterior tras varios años en el IVAM, justo en el momento en que se ha hecho pública la Intervención de la Generalitat que ha destapado las numerosas irregularidades cometidas durante los años al frente del museo de Consuelo Císcar.

Raquel Gutiérrez, salpicada por el informe dado que ella formó parte del equipo de Císcar con responsabilidad en diversas áreas, será sustituida por Ramón Escrivà y Josep Salvador, a cargo de exposiciones y colección, respectivamente.

Fachada del IVAM.

Fachada del IVAM.

A continuación reproducimos el texto que publicamos en su día, en el que se revela el grado de implicación de Raquel Gutiérrez en los hechos denunciados por Intervención, a raíz de los cuales la propia dirección actual del IVAM ha tramitado las oportunas alegaciones por si hubiera actos constitutivos de delitos penales.

Para que el IVAM fuera lo que fue durante los años que Consuelo Císcar dirigió y, a tenor del informe económico, manejó a su antojo el museo valenciano, ha tenido que haber personas que, junto a ella, han ido dando por buenas sus actuaciones. Algunas, debido a su carácter lábil; otras, por interesada aquiescencia y, seguramente las más, por asunción tácita de lo que se entendía por práctica normal de la gestión pública de la cultura. Algunas han desaparecido del actual equipo encabezado por José Miguel Cortés. Otras, sin embargo, continúan.

El informe, en este sentido, es claro y contundente: “Se han detectado irregularidades en todas las fases de la tramitación de los expedientes de contratación, fraccionamientos indebidos en el objeto del contrato y tramitaciones urgentes sin una justificación suficiente”. Y quienes estaban encargados de aprobar esos gastos también figuran con nombres y apellidos en el informe: “El perfil directivo es el competente para aprobar la propuesta de gasto”.

Perfil directivo que, “según el documento facilitado por el IVAM”, lo integraban “los siguientes trabajadores”. Atentos al dato. Administración y Finanzas: Juan Carlos Lledó Rosa y Raquel Gutiérrez. Gestión Interna: Juan José Bría Gómez y Raquel Gutiérrez. Comunicación y Desarrollo: Marina Moragues, Raquel Gutiérrez y Encarna Jiménez Losantos. Publicaciones: Norberto Martínez Ibáñez y Raquel Gutiérrez. Técnico Artística: Raquel Gutiérrez.

No hace falta ninguna prueba de agudeza visual para constatar la repetición de un nombre: el de Raquel Gutiérrez, entonces involucrada en todas las áreas del equipo directivo del IVAM auditado y, en la actualidad, Subdirectora General de Colecciones y Exposiciones, a pesar de la criba realizada por José Miguel Cortés a la hora de poner tierra de por medio con respecto a Consuelo Císcar. También formó parte de la Comisión de Adquisición de Obras de Arte (C.A.) que desde 2006, según el informe, la integraba la directora gerente (Consuelo Císcar), el director económico-administrativo (Juan Carlos Lledó), la directora del área técnico-artística (Raquel Gutiérrez) y un experto en arte contemporáneo designado por la Dirección (Tomás Llorens).

Y aunque “no queda constancia de que todas las propuestas recibidas por el IVAM sean sometidas a la C.A.”, el informe sí deja claro que dichas propuestas (aún partiendo de Consuelo Císcar) “son informadas favorablemente por los restantes miembros en los términos propuestos”. Por volver a recordarlos, se resumían en lo siguiente: es una “oportunidad extraordinaria para enriquecer los importantes fondos del museo”. De manera que la responsabilidad en los gastos difícilmente justificables que aparecen con todo lujo de detalles en el informe, recae directamente en las personas que integraban esa Comisión.

Durante los años 2009 a 2013 también incurrió el IVAM en un gasto por importe de 63.830,06 euros a favor de Tomás Belaire Parra, en concepto de servicios de traducción de textos en valenciano, habiéndose satisfecho un total de 62.689,28 euros. Cantidad que, como recoge el informe, resulta injustificable dado que dicha prestación de servicios podía haber sido realizada de manera gratuita por el Servicio de Traducción y Asesoramiento del Valenciano (STAV) de la Generalitat.

La destitución de los cuatro subdirectores generales del IVAM, nada más tomar posesión del cargo José Miguel Cortés el 23 de septiembre de 2014, tal y como lo recoge el actual director en sus alegaciones al informe, “por no merecer la confianza tan necesaria para el ejercicio de sus respectivas responsabilidades”, pudiera ser el cierre en falso de la herida por la que se ha ido desangrando económicamente el IVAM durante estos últimos diez años. La mala sombra de Consuelo Císcar, por lo que se ve en la auditoría, abarca a muchos más.

Raquel Gutiérrez, primera por la izquierda, dimite como subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM.

Raquel Gutiérrez, primera por la izquierda, dimite como subdirectora de Colecciones y Exposiciones del IVAM.

Salva Torres

La mala sombra del IVAM es alargada

Informe provisional de control financiero realizado al IVAM
Intervención General de la Generalitat
Ejercicios 2009 al 2014
Con fecha 21 de mayo de 2015

Para que el IVAM fuera lo que fue durante los años que Consuelo Císcar dirigió y, a tenor del informe económico, manejó a su antojo el museo valenciano, ha tenido que haber personas que, junto a ella, han ido dando por buenas sus actuaciones. Algunas, debido a su carácter lábil; otras, por interesada aquiescencia y, seguramente las más, por asunción tácita de lo que se entendía por práctica normal de la gestión pública de la cultura. Algunas han desaparecido del actual equipo encabezado por José Miguel Cortés. Otras, sin embargo, continúan.

El informe, en este sentido, es claro y contundente: “Se han detectado irregularidades en todas las fases de la tramitación de los expedientes de contratación, fraccionamientos indebidos en el objeto del contrato y tramitaciones urgentes sin una justificación suficiente”. Y quienes estaban encargados de aprobar esos gastos también figuran con nombres y apellidos en el informe: “El perfil directivo es el competente para aprobar la propuesta de gasto”.

Perfil directivo que, “según el documento facilitado por el IVAM”, lo integraban “los siguientes trabajadores”. Atentos al dato. Administración y Finanzas: Juan Carlos Lledó Rosa y Raquel Gutiérrez. Gestión Interna: Juan José Bría Gómez y Raquel Gutiérrez. Comunicación y Desarrollo: Marina Moragues, Raquel Gutiérrez y Encarna Jiménez Losantos. Publicaciones: Norberto Martínez Ibáñez y Raquel Gutiérrez. Técnico Artística: Raquel Gutiérrez.

No hace falta ninguna prueba de agudeza visual para constatar la repetición de un nombre: el de Raquel Gutiérrez, entonces involucrada en todas las áreas del equipo directivo del IVAM auditado y, en la actualidad, Subdirectora General de Colecciones y Exposiciones, a pesar de la criba realizada por José Miguel Cortés a la hora de poner tierra de por medio con respecto a Consuelo Císcar. También formó parte de la Comisión de Adquisición de Obras de Arte (C.A.) que desde 2006, según el informe, la integraba la directora gerente (Consuelo Císcar), el director económico-administrativo (Juan Carlos Lledó), la directora del área técnico-artística (Raquel Gutiérrez) y un experto en arte contemporáneo designado por la Dirección (Tomás Llorens).

Y aunque “no queda constancia de que todas las propuestas recibidas por el IVAM sean sometidas a la C.A.”, el informe sí deja claro que dichas propuestas (aún partiendo de Consuelo Císcar) “son informadas favorablemente por los restantes miembros en los términos propuestos”. Por volver a recordarlos, se resumían en lo siguiente: es una “oportunidad extraordinaria para enriquecer los importantes fondos del museo”. De manera que la responsabilidad en los gastos difícilmente justificables que aparecen con todo lujo de detalles en el informe, recae directamente en las personas que integraban esa Comisión.

Imagen del IVAM durante un acto reivindicativo a favor de la transparencia de su gestión. Fotografía: Tania Castro.

Imagen del IVAM durante un acto reivindicativo de la auditoría de su gestión. Fotografía: Tania Castro.

Durante los años 2009 a 2013 también incurrió el IVAM en un gasto por importe de 63.830,06 euros a favor de Tomás Belaire Parra, en concepto de servicios de traducción de textos en valenciano, habiéndose satisfecho un total de 62.689,28 euros. Cantidad que, como recoge el informe, resulta injustificable dado que dicha prestación de servicios podía haber sido realizada de manera gratuita por el Servicio de Traducción y Asesoramiento del Valenciano (STAV) de la Generalitat.

La destitución de los cuatro subdirectores generales del IVAM, nada más tomar posesión del cargo José Miguel Cortés el 23 de septiembre de 2014, tal y como lo recoge el actual director en sus alegaciones al informe, “por no merecer la confianza tan necesaria para el ejercicio de sus respectivas responsabilidades”, pudiera ser el cierre en falso de la herida por la que se ha ido desangrando económicamente el IVAM durante estos últimos diez años. La mala sombra de Consuelo Císcar, por lo que se ve en la auditoría, abarca a muchos más.

Raquel Gutiérrez, Subdirectora General de Publicaciones y Exposiciones (izquierda), con la dirección actual.

Raquel Gutiérrez, Subdirectora General de Publicaciones y Exposiciones (izquierda), con la dirección actual.

Salva Torres

Consuelo Císcar, ¡queda usted auditada!

Informe provisional de control financiero realizado al IVAM
Intervención General de la Generalitat Valenciana
Ejercicios 2009 al 2014
Con fecha 21 de mayo de 2015

Tarde o temprano se iba a saber: era un secreto a voces. Consuelo Císcar, más que dirigir el IVAM durante diez largos años, lo ha digerido masticándolo a dentelladas, a base de despilfarrar el presupuesto público como si de una orgía privada se tratara. Un informe provisional de control financiero realizado al Instituto Valenciano de Arte Moderno por parte de Intervención de la Generalitat así lo demuestra. El cúmulo de irregularidades es tal, ya sea a la hora de adquirir obras por encima de su valor en el mercado, tramitar comisariados a dedo, hinchar gastos de viaje o camuflar otra serie de gastos, que daría para un tratado de psicopatología económica.

Manifestación frente al IVAM. Fotografía: Tania Castro.

Manifestación frente al IVAM. Fotografía: Tania Castro.

Los ejemplos son múltiples y apabullantes. Bastará decir que, en una muestra aleatoria de obras adquiridas, Intervención concluye que en los casos de Xiaochum Miao, Natividad Navalón, Julio Quaresma, Javier Arce y Juan Carlos Nadal, sus obras The Deluge, Tiempo de arroz y sal, Della Bestia Triunphante, Removal Assignments y Haboob, respectivamente, fueron compradas por un precio superior al 1.520% (caso de la obra de Quaresma) al estimado por una valoración externa.

Tierra de arroz y sal, de Natividad Navalón. IVAM.

Tiempo de arroz y sal, de Natividad Navalón. IVAM.

Así, el precio de adquisición de Della Bestia Triunphante por parte del IVAM fue de 32.400€, frente a los 2.000 estimados. Por Removal Assignments se pagó 11.800€, cuando lo normal hubiera sido 2.500, mientras que por Tiempo de arroz y sal el IVAM desembolsó 128.400€, de los 75.000 que dictaminaba el valor de mercado. The Deluge (18.000 por 8.000) y Haboob (14.520 por 10.000) son las diferencias económicas de los otros dos casos, siempre según el informe de Intervención de la Generalitat.

Gerardo Rueda.

La moneda, el tiempo y el laberinto. Homenaje a Borges I, de Gerardo Rueda. IVAM

El IVAM también compró la obra La moneda, el tiempo y el laberinto. Homenaje a Borges II, de Gerardo Rueda, facturada en 10.586€, dentro de un lote que comprendía a su vez la donación de otras 77 obras del autor, sin que hasta la fecha haya sido entregada al instituto valenciano, al igual que sucede con 32 de las donadas. El actual director del IVAM, José Miguel Cortés, en las alegaciones presentadas al informe, manifiesta haber solicitado a la Fundición CAPA, encargada de dicha obra, su entrega “a la mayor brevedad posible”, al igual que reclama a su propietario las 32 restantes.

Haboob, de Juan Carlos Nadal. IVAM.

Haboob, de Juan Carlos Nadal. IVAM.

Los gastos de viaje y alojamiento de Consuelo Císcar durante 2009-2013 ascendieron a 137.717,82€. Gastos entre los cuales el informe detecta tres facturas de alojamiento correspondientes a tres habitaciones distintas de un mismo hotel de Basilea (Suiza) por importe de 3.825,65€ cada una. “Se ha comprobado que una de ellas corresponde al alojamiento de una persona que no tiene relación laboral con el IVAM (Pilar Mundina Gómez)”, mientras que las dos restantes “figuran a nombre de la Directora Gerente, sin que se haya podido verificar si se alojó una tercera persona sin identificar o si la habitación quedó desocupada”.

Removal Assignments, de Javier Arce.

Removal Assignments, de Javier Arce.

Lo mismo sucede con los gastos de alojamiento por valor de 855€ debidos a “una estancia de hotel de dos noches de Boye Llorens en Barcelona sin que conste relación laboral o profesional con el IVAM durante dichas fechas”. O los 12.146,76 correspondientes a gastos de desplazamiento de miembros del Consejo Rector para acudir a las sesiones de dicho órgano. Y es que, como recoge el informe, “el IVAM no dispone de ninguna norma interna que regule [esos] gastos de desplazamiento”.

Del Catálogo Razonado de Julio González, cuya obra estaba previsto se articulara en cinco volúmenes, a día de hoy únicamente publicados los del I al III, el IVAM adquirió 2.750 ejemplares, de los que se han vendido 22, 161 se han entregado de forma gratuita como protocolo y, ¡atención!, 2.567 (93,35% de los adquiridos con un coste de producción de 297.233€), “están almacenados como stock en las dependencias del Instituto”.

Los ejemplos de las irregularidades cometidas es tan amplio y revelador que José Miguel Cortés, en sus alegaciones, firmadas junto al Administrador Joan A. Llinares Gómez, afirma que “suponen un grave quebranto para el erario público y, en particular, para el maltrecho presupuesto del IVAM”. De hecho, Cortés y Llinares añaden que todos estos hechos “podrían constituir además conductas tipificadas en el ordenamiento jurídico penal”, por lo que entienden “necesario dar traslado a la Abogacía de la Generalitat al objeto de que se interpongan cuantas acciones sean necesarias”.

Consuelo Císcar. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Consuelo Císcar. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Salva Torres

España reclama buenas prácticas al IVAM

El sector del arte español ha realizado un movimiento conjunto de posicionamiento acerca del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), lanzando un comunicado en el que se reivindica la necesidad de que el nuevo director aplique el Manual de Buenas Prácticas al funcionamiento integral de la institución, a la vez que se defiende su independencia, se reclama la despolitización del Consejo Rector y la auditoría externa de las cuentas de la etapa de Consuelo Ciscar.

Este es el contenido íntegro del comunicado, suscrito por diecisiete de las principales asociaciones estatales y autonómicas de las artes visuales en España, que representa a la práctica totalidad del sector:

“Ya son muchos los años que los profesionales de las artes visuales en la Comunidad Valenciana y del Estado español, tanto desde las asociaciones como fuera de ellas, vienen advirtiendo sobre la deriva del IVAM, que pese a haber comenzado su andadura como un  centro museístico de referencia a nivel nacional e internacional, con una cuidada atención a sus políticas expositivas y líneas de investigación, pasó a ser el ejemplo que todos conocemos de incoherencia museológica, nepotismo administrativo y opacidad contable.

La situación en la que nos encontramos en este momento merece una especial atención, puesto que se percibe una cierta voluntad de regeneración institucional que parece estar introduciendo aires de cambio en el IVAM. Sin embargo, para que toda esta serie de movimientos no quede únicamente en una puesta en escena sin trascendencia efectiva, las asociaciones representativas del sector que suscriben este comunicado entendemos que hay tres puntos básicos que en este momento deben ser atendidos, para que podamos hablar de una verdadera voluntad de cambio.

En primer lugar, como ya se ha hecho mención en anteriores ocasiones, la composición del Consejo Rector está lejos de ser la deseable en una Institución museística que pretenda actuar con rigor teórico-práctico, articulando un proyecto de una cierta continuidad temporal, ya que la gran mayoría de sus integrantes son políticos profesionales, miembros del actual partido en el poder. Esto supone una clara merma no sólo de las potencialidades museológicas y museográficas del IVAM (al no tratarse de expertos en la materia), sino también del carácter democrático de un museo que es público (al no existir representantes de la sociedad civil), sufragado con el dinero de todos, y que debe permanecer ajeno a los intereses de cualquier partido. El documento 0 del sector de las artes sobre Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte estipula que la composición del patronato de un museo debe ser de entre un 20% y un 33% de representantes de la administración titular, entre un 20% y un 33% de representantes de la sociedad civil (asociaciones, colectivos, etc.) y entre un 33% y un 50% de científicos y expertos en arte. A día de hoy este balance de porcentajes se incumple de manera desproporcionada.

Este proceso de despolitización tiene que ser inminente, y puede realizarse sin otro mecanismo que la pura voluntad política, puesto que el año pasado vimos cómo el Consejo Rector era transformado de plano para asumir la forma actual, sin que ello haya generado ningún impedimento administrativo. Entendemos, por tanto, que con la misma celeridad que se llevó a cabo ese proceso, puede ser revertido, por lo que los representantes del sector exigimos una inmediata reformulación del Consejo Rector, para que los miembros no pertenezcan en su mayoría a la Administración titular, sino que esta mayoría la constituyan los expertos en Arte o en gestión de museos de reconocida trayectoria, y haya una igual proporción de los representantes de la Administración titular y de los de la sociedad civil.

En segundo lugar, la independencia del director del IVAM es una cuestión que se ha puesto de relieve en los últimos días, con las polémicas levantadas a tenor de las injerencias del Consejo Rector en las decisiones del nuevo director del IVAM, José Miguel García Cortés. La independencia del director, “que se plasma en la programación de exposiciones y actividades culturales, atendiendo a criterios estrictos de profesionalidad” según una carta que el pasado día 27 de noviembre enviaron los propios trabajadores del IVAM a la Consejera de Cultura, es una demanda conjunta del sector de las artes visuales, que debe ser respetada para garantizar la coherencia en la propuesta museística de la dirección del IVAM. El Consejo Rector debe ser un órgano con el cual la dirección del IVAM trabaje conjuntamente, en un proceso de mutuo entendimiento, en base a ofertar una programación que cumpla no sólo con unos elevados estándares de calidad sino también con la función pública de incidir en la calidad de vida de los ciudadanos, a través de las capacidades expresivas de la práctica o consumo cultural y de la vertebración simbólica del territorio en el que se inserta el museo.

Recordamos aquí que es finalidad primera del IVAM “desarrollar la política cultural de la Generalitat en cuanto concierne al conocimiento, tutela, fomento y difusión del arte moderno”. Ello implica la generación de instrumentos y el desarrollo de programas que incentiven estos fines en todos los niveles de la estructura social. El IVAM es un Instituto, no un museo, y la dirección del mismo debe de ser permeable a la participación, diálogo y comunicación con la ciudadanía y los profesionales. Es necesario que la dirección del IVAM asuma los postulados de las buenas prácticas profesionales que en su día acordó el sector junto al Ministerio de Cultura como garantía de buen funcionamiento del mismo.

En tercer lugar, debido a los antecedentes de la anterior directora del IVAM, que salió de la dirección de Consorcio de Museos dejando un déficit de aproximadamente 14 millones de euros, y debido a que los informes aportados por el IVAM son insuficientes, se impone con urgencia una auditoría externa de las cuentas del IVAM cuyo resultado se haga público sin maquillajes, para saber en qué estado se encuentran actualmente y, si procede, que la justicia actúe como corresponda. Es de crucial importancia someter las cuentas del IVAM a una auditoría externa para que la actual dirección no se vea entorpecida por las consecuencias de una mala gestión anterior. La opacidad del IVAM en estas cuestiones llama la atención cuando se compara con regiones como el País Vasco, donde ya en 2003 se aprobó una Ley de Museos en la que se obliga a informar anualmente del precio de las obras adquiridas con dinero público.

Debido a lo anteriormente expuesto, entendemos que estas tres demandas deben ser atendidas, no sólo por constituir una reclamación conjunta del grueso de la sociedad civil, representada por diversas asociaciones y colectivos profesionales, sino por la necesidad de entender lo público únicamente desde la perspectiva de transparencia, participación y responsabilidad política que caracteriza a la auténtica democracia. La sociedad reclama un IVAM en el que el cambio no se limite a una serie de declaraciones bienintencionadas, sino que cumpla con rigor las funciones públicas para las que fue creado.”

SUSCRIBEN:

Arte Madrid. Asociación de Galerías de Arte Madrileñas

Art Barcelona. Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de Barcelona

Associació d’Artistes Visuals de Catalunya (AAVC)

Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB)

Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA)

Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España (ADACE)

Asociación Nacional de Investigadores en Artes Visuales (ANIAV)

Artistas Visuales Asociados de Madrid (AVAM)

Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA)

Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC)

Consejo de Críticos y Comisarios de Artes Visuales (CCCAV)

Consorcio de Galerías Españolas de Arte Contemporáneo (CGEAC)

Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)

Mujeres en las Artes Visuales (MAV)

Sociedad Española de Estética y Teoría de las Artes (SEyTA)

Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)

Unión de Artistas Visuales de Andalucía (uavA)

 

El IVAM ejecutado

“Si la deuda no fuera saldada en término, será cumplido el pacto con una libra de tu propio cuerpo”
El mercader de Venecia, William Shakespeare

La historia del IVAM está jalonada, como si de una carrera de relevos se tratara,  por la interrogación continuada de artistas, agentes y críticos ligados a la defensa de la cultura y el arte contemporáneos. Desde distintas posiciones, otros tantos agentes culturales hemos seguido como espectadores los vericuetos, las narraciones y transformaciones que ha sufrido dicha institución.

El concurso internacional para cubrir la dirección del IVAM supone un paréntesis abierto a otros horizontes de posibilidad. Una oportunidad para interrogar la institución cultural como caso de estudio y proceso abierto. Incluso, me atrevo a decir como patrón de otras muchas instituciones valencianas.

Transparencia y auditoria
Hace unos meses, frente a las escaleras del IVAM se concretaron estos dos conceptos clave que resumían la exigencia inequívoca del mundillo cultural para establecer un nuevo comienzo.

Y era cierto. Nadie hasta ahora había investigado la historia del IVAM a través  de sus documentos auditados, tal vez, por ser esta tarea muy técnica, difícil y poco agradecida. En paralelo, la información aportada a los candidatos que han optado a la dirección del IVAM – y suponemos a disposición del jurado- ha sido claramente insuficiente. La sorpresa fue mayúscula, pues la documentación era tan escasa y tan poco reveladora de la situación, que ningún profesional podría presentar un proyecto de futuro acorde a las circunstancias específicas de la institución, sino tan solo un desideratum. Ésta constaba de las cantidades consignadas por capítulos de la Generalitat para los presupuestos de 2011 y 2012, una brevísima descripción de la colección, y un correo electrónico de contacto para solicitar más información.

Esa clamorosa falta de información, junto a otros detalles como la configuración del jurado y las bases del concurso, me animaron a interesarme en la cuestión a pesar de no ser mi especialidad profesional.

Lo primero fue conseguir los presupuestos ejecutados ya que estos contienen un balance contable profesional y específico que puede ofrecer un retrato más certero de la institución que se aborda. Lo siguiente fue completar la serie económica, recuperar los informes de los auditores para, finalmente, contrastar todos esos documentos. Y todo aquello conseguía arrojar mucha luz sobre la institución e innumerables sombras sobre el proceso “público, profesional, independiente y transparente” en cuestión.

El resultado final es un complejo amasijo de información económica que tiene difícil construcción narrativa si no es puntualizada con algunos hechos que pertenecen a la historia de la institución. Sin ellos, sería difícilmente comprensible su evolución hasta la actualidad.

En 1989 se inaugura el Instituto Valenciano de Arte Moderno que contará desde sus inicios con dos sedes: el IVAM-Julio González y el IVAM-Centre del Carme. El gasto en adquisiciones es elevado ya que se está constituyendo la colección del IVAM. El presupuesto anual es de unos 7 millones de euros. La plantilla está constituida por 45 personas. Es la época de Tomás Llorens,  Carmen Alborch y Vicente Todolí que seguirá hasta 1994 con un alto grado de especificación en las inversiones, gastos, definición de los puestos en la plantilla y otros detalles cuyo rastro no volverá a encontrarse en el resto de la historia del IVAM.

A partir de 1994, José Francisco Yvars, toma las riendas de la institución. Apenas un año más tarde se inicia una redefinición de conceptos cuanto menos significativos y que asientan una nueva forma de entender la cultura. Así, la consignación presupuestaria de la Generalitat se transformará en “aportaciones de los socios a perdidas”. Los visitantes dejarán de ser contados a partir de 1996 desapareciendo como dato verificable y auditado. La voz del auditor hace constar una serie de irregularidades sustanciales. A saber, que el Consejo Rector aprueba la valoración de las donaciones sin contar con informes de expertos independientes. Igualmente, aparecen las primeras contrataciones no sujetas a la Ley 13/95 de Contratos de las Administraciones Públicas, en especial en la carencia de publicidad en los medios oficiales.

A lo largo de los siguientes años, aparecen las primeras modificaciones presupuestarias -es decir, como se gasta más de lo que se ingresa la Generalitat debe ampliar el crédito presupuestario inicial-. En 1999, se realizan adquisiciones con procedimiento irregular y documentación incompleta, extemporánea o incoherente.

En 2000, es nombrado director Kosme de Barañano, marcando una agresiva política cultural caracterizada por el déficit, las cuantiosas modificaciones presupuestarias, las adquisiciones de obra y contrataciones irregulares que fueron refrendadas por el Consejo Rector del IVAM. La Agencia Tributaria inició un procedimiento de inspección. Aun así al año siguiente el Consejo Rector a propuesta del director aprueba una modificación de la plantilla, su reclasificación y un incremento general de los gastos de personal en la que los altos cargos son beneficiarios del 82% del total de esta modificación.

Son los años de mayor crítica en torno al IVAM y su gestión encarnada por la plataforma cívica Ex-Amics de l’IVAM. En 2001, el auditor hace constar “disminuciones significativas en la venta de entradas y catálogos”. Igualmente, hace constar por primera vez el concepto de “Tesorería” que acumula 3 millones de euros no sometidos a fiscalización por no existir normativa reguladora.

Aún así el año 2002, el IVAM cesa sus actividades en el Centro del Carmen ante fuertes protestas de la comunidad artística más crítica, mientras a contracorriente y sin sentido el Consejo Rector aprobaba el proyecto de ampliación del IVAM Centre Julio González, encargado al estudio de arquitectos SANAA. Aparecían irregularidades en el concepto Patrocinios, pues cuatro importantes proveedores del IVAM son clasificados como “Amigos del IVAM”. El año 2003, La Agencia Tributaria sigue investigando al IVAM y siguen habiendo problemas de Tesorería acumulando un total de 5’2 millones de euros no fiscalizados.

En 2004, inicia Consuelo Ciscar su etapa como directora del IVAM. Con su llegada se pierde casi totalmente el acceso a los documentos públicos.  Así, los balances contables se presentan sin ningún esfuerzo de mediación ni interés en hacer efectivo el mandato de comunicación pública.  Los informes de auditores públicos son sustituidos gracias a una ley aprobada por el Gobierno Valenciano. En su lugar, serán contratados auditores externos a través de la Conselleria de Hacienda y Administraciones Públicas. Aún así, los periodos de 2005 a 2007, y de 2009 a 2012 no presentan los informes de auditoria.

Se determina un calendario de pagos por parte de la Generalitat para hacer frente a los casi 4 millones de euros correspondientes al proyecto de ejecución realizado por SANAA. Estas transferencias no se realizaron o no aparecen contabilizadas expresamente en los balances de 2005 a 2007. En 2008, el auditor recuerda que esos gastos deben darse de baja del balance o, en caso contrario, ser clasificados como inmovilizado material.

Las irregularidades de épocas anteriores se convierten en hábito. Por ejemplo, aunque no se vuelven a aprobar modificaciones presupuestarias , en su lugar, se acumula una deuda significativa sostenida por los proveedores. Una dinámica a medias legal pero sin duda altamente letal para la responsabilidad pública de una institución y para el aseguramiento de la independencia en la gestión.

De este último periodo tan solo voy a resaltar dos conceptos específicos que dan cuenta de las incoherencias en el tiempo, en las formas, en la comunicación política y en la pública: los visitantes y la deuda.

Visitantes
El año 1995 es el último en que se contabiliza, publica y audita el número de visitantes. Como he comentado más arriba, este indicador de función y gestión social desaparece completamente.

Sin embargo, el IVAM informaba a la revista The Art News Paper de una afluencia total de 1,296.284 de visitantes durante el año 2012.

Cualquier lector sabe ya reconocer un publirreportaje en cuanto lo ve, máxime si el artículo no está firmado y además indica expresamente que “las informaciones han sido proporcionadas por las instituciones y que no han sido cotejadas”. Es curioso que el balance contable de ese mismo año haga constar una recaudación por venta de entradas de tan solo 40.623’33 €.  Si la entrada del IVAM cuesta 2€ saquen sus cuentas y conclusiones aquellos lectores que hasta aquí han llegado.

Deuda
El siguiente aspecto no es menos interesante ya que se trata del presupuesto ejecutado del mismo año. Precisamente, el año en que el Consell aprueba el plan especial de pago a proveedores, el balance contable parece correcto a simple vista.

Sin embargo, recordamos que sigue habiendo una parte no fiscalizada en el IVAM llamada “Tesorería” de la cual no hay noticia pública pero que en el año 2003 era de 5’2 millones de euros.

Por otra parte, aparece en la última hoja del Balance Contable de 2012 “un saldo pendiente de pago a los proveedores que acumulaba un aplazamiento superior al plazo legal de pago establecido en la Ley 15/2010 de 5 de julio y que ascendía a 2.749.139’12 €”.

El análisis del comportamiento económico de la última dirección del IVAM arroja una cifra media anual de 9 millones de euros. Con crisis o sin ella la última dirección ha sido incapaz de replantear y recalibrar los objetivos de esta institución. Así, aunque los presupuestos aprobados por la Generalitat fueran de 6 millones y aunque la contabilidad del IVAM se encargara de “ventilar” la facturación más retrasada, no es difícil presagiar una deuda importante que ha sido omitida expresamente en esta curiosa convocatoria pública.

En sencillos datos, el IVAM, ha reducido en los últimos doce años a casi la mitad su espacio expositivo. Sus presupuestos y plantilla no han reflejado dicha reducción sino que prácticamente han sido doblados.

Además, acumula una deuda de casi 3 millones de euros para el año 2012. No han sido publicados los datos de 2013 aunque siempre suelen estar disponibles a finales de junio. Ha pagado el proyecto de ejecución de una ampliación que debiera ajustarse a los precios actuales y busca dirección…

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Miembros del jurado para seleccionar al nuevo director/a del IVAM.

Eva Caro

Tareas para el nuevo director del IVAM

El pasado 24 de abril se publicaba en eldiario.es/cv un artículo en el que se detallaban las cuatro tareas urgentes a llevar a cabo en el IVAM para su regeneración, antes del cambio de dirección. La Conselleria de Cultura no ha llevado a cabo esas tareas de limpieza, ¿las llevará a cabo el director electo, José Miguel García Cortés?

La trayectoria de García Cortés está ligada a la de Consuelo Ciscar, pues fue ésta quien lo nombró director de La Gallera y posteriomente del Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC). También fue llamado para estar al frente de un proyecto frustrado, que pretendía convertir el Centre del Carme de Valencia en un gran centro cultural al estilo del CCCB de Barcelona.

En el sector del arte crece el escepticismo ante la estrecha relación que ha vinculado al recién elegido director del IVAM con quien se considera que ha sido su peor directora, pues puede que la condición del nombramiento sea no remover el pasado.

Las tareas siguen sobre la mesa:

“Una auditoría para conocer las cuentas

El IVAM tiene un presupuesto cercano a los 6 millones de euros, la mitad que hace un lustro. Aunque la Generalitat asegura que sus cuentas están bajo control y supervisadas anualmente por la Sindicatura de Comptes, asociaciones como Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) y Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunitat Valenciana (LaVac) han pedido una auditoría.

De hecho, la gestión de Císcar ha estado marcada por compras tan discutidas como las realizadas por tres millones de euros al artista al que promovía José María Aznar o las 61 fotografías adquiridas por casi medio millón a Gao Ping, el galerista chino ahora en prisión por liderar una trama dedicada al blanqueo de dinero.

Despolitizar el Consejo Rector

El Consejo Rector del museo, liderado por la consejera de Cultura, María José Catalá, y su equipo, e integrado, mayoritariamente, por profesionales afines al PP, debería hacerse el haraquiri. Debería, cree gran parte del sector, promover su renuncia para dejar paso a un “órgano al que deberían integrarse profesionales cualificados elegidos por concurso público, con un jurado integrado únicamente por profesionales del sector no vinculados al IVAM”, como ya ha pedido, por ejemplo, AVVAC.

Frenar las gestiones de Císcar

Con la destitución de Císcar, la mujer de Rafael Blasco, a la espera de condena por la supuesta apropiación de fondos públicos destinados a la cooperación, se deberían frenar todas sus gestiones a la espera del nombramiento del nuevo director. Según fuentes del sector, Císcar ha trabajado últimamente a destajo para acelerar compras, concretar la futura programación del museo e incluso pretendería asistir a la Bienal de Dakar en representación del IVAM.

Destitución del personal de confianza

Desde el sector se ha denunciado en varias ocasiones la necesidad de “ racionalizar el estado de la últimamente engordada plantilla” del IVAM.  Hay quién va más lejos y pide la destitución del equipo de confianza de Císcar –al menos los cinco subdirectores y dos administrativas- y la conformación de una nueva estructura en la que, además, se depuren las duplicidades generadas por la superposición de los profesionales nombrados por Císcar a aquellos heredados de su predecesor, Kosme de Barañano (…)”.

Voro Maroto