35 años de Stray Cats con Cat Club

Cat Club interpreta a Stray Cats
Sábado 11 de junio a partir de la 23 horas
16 Toneladas c/ Ricardo Micó nº 3 Valencia

logo Stray CatsEste año se ha cumplido el 35 aniversario desde que se publicara la primera obra maestra homónima del fabuloso grupo americano Stray Cats, auténtico referente de la música rockabilly que en aquellos inolvidables 80’s rescataron mejor que nadie la esencia de ese género y del rock and roll fiftie.Uno de los grupos españoles que mejor supieron captar las influencias de los gatos descarriados son los valencianos Cat Club. El combo formado por Archie Boogie, Lucky Martinez y Miguel Angel Escorcia tiene previsto realizar un recomendable homenaje a Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom interpretando sus canciones y con una especial dedicación hacia las menos conocidas.

cat-club

Uno de los grupos españoles que mejor supieron captar las influencias de los gatos descarriados son los valencianos Cat Club. El combo formado por Archi, Lucky y Miguel Angel tiene previsto realizar un recomendable homenaje a Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom interpretando sus canciones y con una especial dedicación hacia las menos conocidas.

16-t-stray-ok-web-660x977

A buen seguro que la cita en la Sala 16 Toneladas se convertirá en una gran fiesta rocanrolera donde no faltarán invitados que se sumen a la imperecedera devoción que siempre debe existir por los Stray Cats.

JJ Mestre

Viaje a la Valencia de los 80

‘Valencia’
Rafael de Luis y Bartolomé Ferrando
Sala de exposiciones Librería Railowsky
C/ Grabador Esteve, 34 Valencia
Hasta el 30 de abril

Esta exposición de fotografía y verso al mismo tiempo fue ideada allá por los años 80, cuando Rafael de Luis fotografió la ciudad de Valencia desde una curiosa perspectiva. Se concebió como exposición pero acabó convirtiéndose en libro, algo acorde con la parte literaria creada por Bartolomé Ferrando y que también forma parte de la exposición. El libro ha surgido gracias a la editorial valenciana Media Vaca, que lo publicó en 2009 incluyéndolo dentro de la colección ‘Mi hermosa ciudad’. La perspectiva desde la que los autores nos enseñan Valencia se construye a través del detalle, mostrando extrañas composiciones acompañadas de breves consejos que le dan sentido a la geometría que caracteriza las piezas.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

Vista general de algunas piezas. Fotografía: María Ramis.

La Valencia fotografiada por Rafael de Luis hace más de 30 años sigue siendo reconocible y las frases de Bartolomé Ferrando son completamente atemporales. Monumentos que no pueden faltar cuando se trata de mostrar la ciudad son La Lonja, las estatuas de los Santos Justo y Pastor, Santa Catalina, las Torres de Serranos e, incluso, la Malvarrosa.  Los autores nos proponen un ejercicio de reflexión a través del juego: observa la fotografía, lee y escucha el consejo y procede a llevarlo a cabo. Por ejemplo, «observe el horizonte de vez en cuando, arréglelo si no está recto», o «cepille la luz de Valencia, sáquele mucho brillo». Se trata de una puesta en escena que rememora el pasado pero que arroja claridad sobre el presente. ¿Ha cambiado tanto la ciudad en estos 30 años?

Artes visuales, poesía, literatura, fotografía… Podría parecer un extraño conjunto, pero acaba conformándose un auténtico recorrido fotografico-poético a través del que se nos revelan 36 de las 50 fotografías publicadas en el libro. Durante el recorrido podemos reconocer lugares y paisajes, pero que han sido transformados bajo la mirada de la cámara. Este proceso de metamorfosis permite poner en valor ese rincón que casi siempre pasa desapercibido, ese escondido tesoro que nos traslada a una ciudad geométrica, quizá desconocida pero que seguro vagamente familiar.

Detalle de 'Pájaros' Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Detalle de ‘Pájaros’ Rafael de Luis, 1980. Fotografía: María Ramis.

Destaca en una entrevista que la editorial Media Vaca realiza a los autores, la pregunta “¿qué le llama más la atención, los edificios o los huecos?». Para ambos autores la respuesta es la misma: los huecos. Son precisamente estos huecos los que aportan extrañas perspectivas a las piezas, caracterizando así la ciudad pero haciéndola común al mismo tiempo. Consejos, advertencias e incluso órdenes, son formuladas por Bartolomé Ferrando creando la atmósfera perfecta, esa que que extrae una tierna sonrisa a los residentes en Valencia y una reacción de anhelo a los que todavía no conocen la ciudad.

María Ramis

La subcultura alemana de los ’80

‘Geniale Dilletanten’
Haus der Kunst
Prinzregentenstraße 1. Munich
Hasta el 11 de octubre de 2015

‘Geniale Dilletanten’ (dilletantes geniales), el título deliberadamente mal escrito de un concierto celebrado en el ‘Tempodrom’ de Berlín en 1981, se ha convertido en un sinónimo de una breve época de agitación artística en Alemania. La intensa actividad cultural de este periodo se desarrolló sobre todo en y alrededor de las escuelas de arte y estuvo marcada por la experimentación con géneros trasversales y por el uso de nuevos equipamientos electrónicos; la artesanía musical fue despreciado con frecuencia. La aparición de nuevos sellos discográficos, revistas, galerías y discotecas o clubs, así como la gran cantidad de producción independiente de discos, casetes y conciertos, ilustran el crecimiento de la auto-organización y el espíritu del ‘do-it-yourself’ (hacerlo tu mismo) de este período. A través de adaptar el alemán en vez del inglés como idioma de letras, canciones y nombres de los grupos, los protagonistas de este movimiento nuevo se diferencian del ‘mainstream’, de la corriente principal y tradicional, dando crédito a la afirmación del movimiento para representar un nuevo cambio radical. El protesta y la provocación también llevaron la escena artistica alternativa de Alemania a reconocimiento internacional antes de que se agotó en el mercantilismo como ‘Neue Deutsche Welle’ (Nueva Ola Alemana). La amplia gama de la subcultura se ilustra en la exposición a través de obras de cine, el arte, diseño, moda y siete bandas.

FM Einheit. Concierto de 'Einstürzende Neubauten', Bochum, 1982. Fotografóa de Wolfgang Burat.

FM Einheit. Concierto de ‘Einstürzende Neubauten’, Bochum, 1982. Fotografóa de Wolfgang Burat.

Las bandas perfiladas en la exposición incluyen ‘Einstürzende Neubauten’, un proyecto que exploró los límites entre la música y el ruido con instrumentos hechos de chatarra y objetos de uso cotidiano; ‘Die Tödliche Doris’, que experimentó con diversas formas artísticas como música, cine, fotografía, el arte objeto y con la pintura; ‘Der Plan’, que surgió de una galería de arte y actuó en trajes surrealistas, cantando letras irónicos y sarcásticos; y el grupo ‘Freiwillige Selbstkontrolle (FSK)’, fundado por colaboradores de la revista underground ‘Mode & Verzweiflung’, que en particular se centró en los momentos de disparidad cultural y rechazó la idea de autenticidad. Uno de los lemas más conocidos de FSK fue ‘Heute Disco, morgen Umsturz, übermorgen Landpartie. Dies nennen wir Freiwillige Selbstkontrolle’ (‘Disco hoy, la revolución mañana, el día despues de mañana una excursión campestre. Esto es lo que llamamos autocontrol voluntario’) (1980). También se incluye en la exposición la banda ‘Palais Schaumburg’, cuya música ganó su carácter particular de la combinación de sintetizadores y dispositivos de muestreo acompañados de trompeta y voces extrañas y atonales.

'Geniale Dilletanten'. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en 'Haus der Kunst', 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

‘Geniale Dilletanten’. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en ‘Haus der Kunst’, 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

Además, en desafío a las circunstancias difíciles, varios artistas y músicos del este de Berlín estaban comprometidos en el proyecto de banda vanguardista ‘Ornament und Verbrechen’, que fue influenciado por el jazz, el industrial y la música electrónica. Por último, el dúo ‘Deutsch Amerikanische Freundschaft (DAF)’ combinó textos provocativos con tambores duros, junto con sonidos de sintetizador y un espectáculo en el escenario atrapado entre frenesí extático y tumulto.

La exposición presenta a los protagonistas y lugares del ambiente artístico en diferentes ciudades alemanas y ofrece información sobre una amplia variedad de redes, así como explorar los desarrollos simultáneos del arte, del cine, de la moda y del diseño. Los miembros del movimiento se reunieron en clubs y escenarios como el ‘Ratinger Hof’ (Dusseldorf), la tienda de discos ‘Rip Off’ (Hamburgo), ‘Kumpelnest’, ‘SO36’ y ‘Risiko’ (Berlín) o en la peluquería ‘Penny Lane’ (Colonia) para tocar y escuchar música, beber y bailar, o desarrollar nuevas ideas. Sus actividades artisticas, incluso los conciertos clandestinos se documentaron a través de películas de Super 8. Al mismo tiempo artistas como Rainer Fetting, Salomé, Markus Oehlen y Jörg Immendorff expresaron mediante sus pinturas la estrecha relcación entre el arte musical y pictórico. Estas pinturas se encajan en la selección de las obras junto con las muestras de audio, revistas y vallas publicitarias.

Martin Kippenberger, Bitte nicht nach Hause schicken (Por favor, no mandar a casa), óleo sobre lienzo, 120 x 100 cm, 1983. Colección privada, Cortesía de Martin Kippenberger, Galeria Gisela Capitain, Colonia.

Martin Kippenberger, Bitte nicht nach Hause schicken (Por favor, no mandar a casa), óleo sobre lienzo, 120 x 100 cm, 1983. Colección privada, Cortesía de Martin Kippenberger, Galeria Gisela Capitain, Colonia.

La incorporación de una película de típo entrevista producida especialmente para la exposición, con una amplia variedad de material fotográfico y de video, muestras de audio, revistas, carteles y otros artefactos documenta la escena. Esta presentación hasta ahora es la más completa de la subcultura de Alemania en la década de 1980. También estará acompañado por un programa de actividades que incluye conciertos y simposios de gran alcance. Las películas que se exhiben en la exposición son de Yana Yo, Helge Leiberg, Brigitte Bühler & Dieter Hormel, Norbert Meissner, Christoph Doering, Ramona Welsh, Reinhard Bock, y Knut Hoffmeister.
‘Geniale Dilletanten’ esta concebido como una exposición itinerante del Goethe-Institut y se ha ampliado considerablemente para su presentación en ‘Haus der Kunst’. La exposición ha sido comisariada por Mathilde Weh, subdirectora del departamento de artes visuales del Goethe-Institut.

'Geniale Dilletanten'. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en 'Haus der Kunst', 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

‘Geniale Dilletanten’. Subcultura de los años 80, vista de la sala de exposición en ‘Haus der Kunst’, 2015. Fotografía de Wilfried Petzi.

Morán: “Hoy la censura es económica no política”

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán
Editorial Akal

El término intelectual es relativamente moderno. Fue acuñado en Francia a finales del siglo XIX, durante el llamado affaire Dreyfus, e inicialmente se usó despectivamente para designar a quienes apoyaban al capitán judío, representantes del mundo de la cultura y del arte como Émile Zola, Octave Mirbeau o Anatole France. Más tarde adquirió un significado positivo. La figura del intelectual se entiende como la de un hombre sabio, testigo crítico del poder, una mezcla de Pepito Grillo y mosca cojonera que vigila excesos y abusos, y vela por la ética y el bien común. ¿Qué pasa cuando los intelectuales relajan su función crítica y se dedican a jalear y enaltecer a los poderosos?

Es lo que ha ocurrido estas últimas décadas en España denuncia Gregorio Morán en su último trabajo, un ensayo de 800 páginas, ‘El cura y los mandarines. Historia no oficial del Bosque de los Letrados’ (Akal), que se presentó recientemente en la UNED de Valencia. Un lúcido y exhaustivo repaso a nuestra reciente historia cultural y política, entre 1962 y 1996, concebido desde “la ironía y el sarcasmo más que desde la ira”, dice Morán.

Este trabajo de Morán fue en principio un proyecto para la editorial Crítica, del grupo Planeta, pero un capítulo sobre la Real Academia Española (RAE) en el que se juzga con dureza al anterior director Víctor García de la Concha, algunos de sus integrantes y las normas de la casa, provocó un desencuentro y, finalmente, lo editó Akal.

Portada de 'El cura y los mandarines', de Gregorio Morán. Editorial Akal.

Portada de ‘El cura y los mandarines’, de Gregorio Morán. Editorial Akal.

¿Qué pasó con todos aquellos intelectuales que en los sesenta fueron progres, en los setenta moderados, en los ochenta conservadores y en los noventa carcas? 

Esa evolución se debe en parte a la edad, pero también a que en los sesenta tenían escasos intereses personales que defender y ahora sí los tienen. Los intelectuales de mi generación son ya mayores, piensan en el retiro y se han hecho institucionales. Quieren ser académicos, ganar premios y se preocupan más de medrar que de su propia obra. Entre los últimos intelectuales beligerantes e independientes sólo se me ocurre mencionar a Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo y, por supuesto a Rafael Chirbes.

¿Le guarda rencor a Planeta?

Ningún rencor. Como dice uno de los personajes de El Padrino, no se trata de nada personal, sólo una cuestión de negocios. También un indicio de que hoy día el problema de la censura es económico no político o ideológico.

¿Por qué eligió a Jesús Aguirre , el cura como hilo conductor?

Aguirre fue quizá el más exitoso de los intelectuales de su generación, aunque no el más el brillante. Un personaje fascinante que superó grandes dificultades como hijo que fue de madre soltera, que llegó a ser duque de Alba consorte y estuvo en todas las salsas políticas y culturales de su época. Todo el mundo hablaba mal de él, pero su trayectoria es alucinante. Estuvo en las huelgas mineras del 62, en el contubernio de Munich, y hasta ofició la única misa por Grimau tras ser ejecutado. Dio un giro radical desde la defensa de la lucha armada a ser duque de Alba. Me fascinaba la animosidad que existía hacia Jesús Aguirre, el desdén que sufría por su propio grupo. No le consideraban un igual y, sin embargo, yo le considero el más representativo.

Cultura y poder. ¿Un amor imposible en este país?

El Franquismo despreció la cultura y la Transición tampoco le dedicó mucho interés. Los socialistas  trataron mejor que la derecha a los intelectuales y artistas, pero se cobraron los favores con el tema de la OTAN, que nadie regala nada y menos el poder. También el PP de Aznar tuvo su mandarinato cultural pero esa época no está incluida en mi libro.

Alguna predicción para las próximas elecciones.

Me he equivocado en muchas ocasiones en este aspecto, pero veo con buenos ojos la irrupción de Podemos. No sé si ganarán o no, pero creo que su existencia es positiva porque traen aires y savias nuevos contra una casta imperfecta, corrupta y agotada, incapaz de regenerarse desde dentro.

Gregorio Morán (Oviedo, 1947) es autor de un puñado de libros fundamentales para interpretar la historia cultural y política de la España contemporánea. Entre ellos: ‘Adolfo Suárez: historia de una ambición’,  ‘Miseria y grandeza del Partido Comunista de España 1939-1985’, ‘El precio de la transición’, ‘El maestro en el erial: Ortega y Gasset y la cultura del franquismo’, ‘Los españoles que dejaron de serlo’, ‘Adolfo Suárez: Ambición y destino’.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Gregorio Morán. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Los 80 tuvieron mucha personalidad”

Abrir en caso de muerte, de Bel Carrasco
Carena Editors
Ámbito Cultural de El Corte Inglés
C/ Colón, 27. Valencia
Presentación: jueves 19 de febrero, a las 19.00h

«Los monumentos más importantes de una ciudad no son los que aparecen en las guías turísticas, sino los lugares donde sus habitantes viven sus primeros amores y desamores». Es uno de los pensamientos que cruza por la mente del detective Samuel Campos mientras recorre Valencia de punta a punta en busca de unos fantasmas del pasado que se desvanecen nada más encontrarlos. Una bella y enigmática joven le ha encargado un caso muy distinto a los que suele ocuparse, y se entrega quizá demasiado a fondo a resolverlo. Por piedad por amor, o quizá por un larvado sentimiento de culpa. Con su tercera novela, ‘Abrir en caso de muerte’ (Carena Editors), la periodista Bel Carrasco dice que ha puesto una nota de color al género negro. “Amor, humor y un toque de fantasía”. El libro lo presenta Elena Casero el día 19 de febrero en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, a las 19 horas.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

‘Abrir en caso de muerte’. ¿No le preocupa que ese título dé aprensión a los posibles lectores?

¡Qué va! La gente ya no se asusta de nada (risas). Lo que me preocupa no es que abran o dejen de abrir el libro, sino que lo cierren antes de terminarlo de leer.

La acción se sitúa en otoño en la Valencia de 1986. ¿Por qué esa ubicación tan concreta? 

El otoño es mi estación preferida y Valencia la ciudad que mejor conozco. En cuanto a la fecha, 1986, fue un año importante con la entrada en Europa y en cierta forma de modernidad. Los ochenta fueron nuestra década prodigiosa con veinte años de retraso respecto a la que se vivió en Europa y América. Además de su excelente cosecha musical, la historia la recordará como el arranque de la mejor época que ha vivido España. Al principio todavía existía ilusión por el cambio, aunque luego todo se convirtió en codicia con la cultura del pelotazo, y en eso todavía estamos. Como periodista de la delegación de un diario nacional en Barcelona, asistí en primera fila a cambios fundamentales que asentaron  la sociedad del bienestar y de las libertades individuales.

Si vivía entonces en Barcelona, ¿por qué ambientó su libro en Valencia? ¿Patriotismo costumbrista?

Nada de eso. Valencia merece un lugar en el mapa  literario, y no estar siempre eclipsada por Madrid y Barcelona. Tiene sus defectos, claro está,  es altamente ruidosa, indefinida entre la gran urbe y la capital provinciana. Pero ofrece contrastes muy interesantes, desde las mansiones y palacios del centro histórico a las alquerías de las pocas huertas que van quedando o la Ciudad de las Ciencias, aunque en ese espacio concreto nos ha traicionado el barroquismo y sobran edificios emblemáticos. En mi opinión bastarían L’Umbracle y L’Hemisfèric. Los demás se los regalaría a los chinos.

Portada de 'Abrir en caso de muerte', de Bel Carrasco. Carena Editors.

Portada de ‘Abrir en caso de muerte’, de Bel Carrasco. Carena Editors.

¿Samuel Campos, el detective protagonista es de tipo americano o europeo?

Ni lo uno ni lo otro. Es de tipo mediterráneo, aunque no se parece  a Carvalho o al comisario Montalbano. Samuel es un tío de lo más normal. Un chico de pueblo con ansias de triunfar en el mundo de la música que ve sus sueños truncados y acaba siendo detective casi por accidente. Me interesaba crear un detective próximo y familiar, no un súper héroe de sangre fría y nervios de acero, ni un dipsómano deprimido o una personalidad extravagante, que son los prototipos detectivescos que más abundan en la novela negra.

Un relato de intriga, una novela fantástica y ahora se pasa al género negro tan en boga. ¿En la variedad está el gusto?

Efectivamente. Las etiquetas son necesarias para orientar al lector, pero en realidad todas las historias son la misma historia. La de unos seres humanos que intentan sobrevivir mientras buscan inútilmente la felicidad. ¿Qué hace que unas se leen y otras no? Quien responda esa pregunta tendrá la llave del mayor tesoro.

¿Periodismo y literatura son dos oficios bien avenidos?

Bien avenidos sí, porque en ambos se usan palabras. Aparte de eso son muy diferentes. El periodismo es centrífugo, de urgencia y codificado al máximo en cuanto a espacio y tiempo. La literatura es centrípeta, reflexiva y sin limitaciones. De hecho puedes pasarte toda la vida escribiendo un solo libro o repitiendo una y otra vez la misma historia. Lo que aporta la experiencia periodística es cierta agilidad ante el texto, siempre que antes lo hayas pensado mucho. Hoy día la frontera entre periodismo y literatura es muy difusa y porosa. Hay novelas que son crónicas periodísticas y artículos de opinión que son ensayos.

¿Tiene algún proyecto entre manos?

Voy por la mitad de un relato fantástico próximo a la ciencia ficción. Me encanta imaginar mundos paralelos y poner nombres a lugares que no existen. La literatura fantástica exige mayor inversión imaginativa y te otorga una gran margen de libertad, por eso me gusta. Pero también te obliga a mayor autodisciplina para que no se te vaya la olla o se te crucen los cables.

¿Qué significa para usted escribir ficción?

Una terapia que ayuda a huir de los miedos y miserias cotidianas. Un acto de autodisciplina y comunicación que se ejecuta en soledad y silencio. Domar el potro salvaje de la imaginación para que otros puedan montarlo contigo, y viajar a un lugar maravilloso donde vivir aventuras extraordinarias sin que nada ni nadie pueda dañarte.

Bel Carrasco ha trabajado en ‘El País’, ‘Las Provincias’, ‘Levante’, ‘Cartelera Turia’ y otros medios valencianos. Desde hace más de 15 años colabora en ‘El Mundo’ de la Comunidad Valenciana en temas de sociedad y cultura. Tiene el blog Zoocity en la edición digital. También colabora con la revista digital de arte y cultura www.makma.net. ‘Abrir en caso de muerte’ es su tercera novela. Ha publicado ‘El relojero de Real’ (Ediciones Atlantis), ‘Las semillas del madomus’ (Versátil) y varios libros colectivos de relatos.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Vicente Chambó

Jorge Ballester. INCLASIFICABLE

Muere Jorge Ballester, fundador de Equipo Realidad.

test

Miembro del mítico Equipo Realidad, Jorge Ballester (Valencia, 1941-2014) le dio la espalda al mercado del arte hace 38 años. Al mercado, que no al arte, ya que dejó de exponer pero nunca dejó de pintar. Tras el éxito de la extraordinaria exposición “Ucronías, Autopsias, Vendette. Jorge Ballester, memoria y prospectiva”, organizada por la Universitat de Valencia y comisariada por Jaime de Brihuega y Joan Dolç, Jorge Ballester vuelve a exponer una selección del trabajo de sus últimos 35 años en solitario, en la Galeria que apostó por él desde su apertura en 1972.

Bajo el título INCLASFICABLE, se presentó en GALERIA PUNTO pinturas, dibujos, y esculturas realizados por el artista a partir de los años 80 al margen de los dictados del mercado. Es decir, el artista opta por trabajar “a su aire” en un largo periodo de aproximadamente treinta y ocho años en las obras que ahora, en esta exposición, se reúnen y exponen.
Hijo del escultor Tonico Ballester y sobrino del artista Josep Renau, este artista con un alto nivel de “oficio” no sabe, ni quiere, restar compromiso social a su obra ni vigencia a los planteamientos intelectuales y estéticos que le han estado apremiando. La exposición reúne obras pertenecientes a diferentes series: «Retratos a contracorriente”, “Ucronías cubistas” y “objetos convulsos”. Algunas de ellas ya vistas por el público en su pasada muestra en la exposición en la Universidad de Valencia pero que se amplia con novedades sorprendentes en el grupo retratos y esculturas/objetos.
Cuando le preguntan a Jorge Ballester acerca de su profesión, suele contestar «yo soy hartista». Lo que equivale a manifestar su hartazgo con respecto a un buen número de cosas, parte de las cuales son propias de la esfera del arte.
Dentro de la serie “Retratos a contracorriente”, se nos rebelan algunos protagonistas de la aventura cultural del período de entreguerras del pasado siglo, quienes actuaron y vivieron a contracorriente de sus tiempo (personajes como Picabia, Salmon, Duchamp, Jarry, Pittaluga, Feneon, etc…). Ballester homenajea sometiendo a estos personajes a sutiles metamorfosis, suplantaciones y otros ejercicios, y nos muestra un trasfondo no siempre visible en la imagen que de ellos tenemos asentada en la memoria colectiva. Uno se pregunta hasta qué punto estos retratos de personajes “a contracorriente” no sean sino fragmentos del propio hartista, que va hojeando y deshojando su propia mismidad a través de miradas solidarias hacia quienes mantuvieron una irreducible actitud critica frente a la cultura convencional de los tiempos en que elaboraron su trabajo y subversiva creatividad crítica.
Ucronia es la «Reconstrucción lógica, aplicada a la Historia, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder” (o como humorísticamente le gusta decir a Ballester: ucronia es lo que en letra de bolero sería, “lo que pudo haber sido y no fué…”). Con ello Ballester aborda una revisión de la experiencia cubista en términos de ucronía propiamente dicha. Esto es, ampliando unos trechos más, gran parte de las rutas emprendidas por dicha poética visual. Unas veces, Ballester disuelve conscientemente la frontera entre la pintura y el diseño gráfico, que el propio cubismo había jugado a debilitar o a transformar conceptualmente en ambigua. Algo que en se transformó en hibernada semilla que habría de fructificar, en otros términos y décadas después, dentro de la estética del pop art. En cambio, en las obras cubistas de pequeño formato y en los bocetos, se nota que Ballester acomete el cubismo conjugándolo en primera persona del presente.
En Ballester encontramos ecos que van desde el período neoclásico hasta la actualidad pasando por las vanguardias clásicas, siendo el resultado de una escrutadora, crítica y atenta mirada al arte producido durante el pasado s. XX (a excepción del abstraccionismo al que deja –vaya Ud. a saber porqué- completamente al margen).

Por ultimo en la nueva serie que titula “Objetos Convulsos” se aproxima desenfadadamente a lo que ha venido llamándose “la poesía del objeto” a la manera del maestro Joan Brossa, de Meret Oppenheim, Oscar Domínguez o Rene Magritte.
En Ballester la singularidad consiste en la conjunción de objetos domésticos y habituales que, en cualquier habitación de cualquier casa no se relacionan entre ellos. El cepillo de dientes “vive” en el cuarto de aseo y la engrapadora en el despacho a muy corta distancia pero perteneciendo a mundos distintos, al juntarlos o fundirlos en un solo objeto hacemos saltar la chispa “poética”, nos dice a modo de explicación. En algunos casos el resultado es humorístico, en otros es casi un jeroglífico y otras veces resulta mágico, pero siempre es sorprendente, divertido e inquietante. Ya, los surrealistas decían que se trataba del encuentro entre una máquina de coser con un paraguas sobre una mesa de disecciones. Recomendamos presten especial atención al objeto que Ballester titula “la madrugada”.

Este texto cita frases de Jorge Ballester, Jaime Brihuega, Joan Dolç y Román de la Calle recogidas en el catalogo “Ucronías, Autopsias, Vendette. Jorge Ballester: Memoria y prospectiva, editado por la Universitat de València.