Fenómeno CALL en Luis Adelantado

CALL XVIII
Simone Bailey, Alejandro Botubol, Florencia Caiazza, Carlos Correcher, Iñaki Domingo, Ana Esteve, Sejma Ferré, Alejandro Ginés, Daniel Jordán, María León, Sali Muller, Elia Nuñez, Hilde Onis, Martín Piolatti, Manel Ros, Rosa Rubio y Jesús Eloy Sánchez
Galería Luis Adelantado
C / Bonaire, 6. Valencia

“Yo es que nunca me pierdo la Call”. Cuando esta es una de las frases escuchadas en una inauguración, es un hecho que hay algo que funciona. Además, nos aporta una gran pista sobre la dimensión de la exposición. Retomando la genial nominalización cuando hablamos de “La Call” nos estamos refiriendo a la Convocatoria internacional de jóvenes artistas que dirige la galería Luis Adelantado. Esta convocatoria nace con el propósito de fomentar y apoyar la creación artística, y por supuesto, ha logrado, en su ya décimo octava edición, dar a conocer el arte emergente y joven, así como a sus autores enmarcándolos en un ámbito profesional. En esta edición nos topamos con más de una sorpresa…

Casi todas las disciplinas tiene un representación en el recorrido expositivo. Obras de diecisiete artistas componen el total de la exposición, once de ellos son españoles y cuatro de la Comunidad Valenciana. El resto se reparte entre distintas nacionalidades como la argentina, luxemburguesa, estadounidense, holandesesa o serbia. Distintas partes del mundo, incluso de España, con sus respectivas particularidades inherentes al contexto y la cultura.

Dar la bienvenida con un tipo de instalación como ‘The Fool Show XII’ de Daniel Jordán es un gran acierto. Genera curiosidad y realmente representa ese choque que suele ir implícito al arte joven contemporáneo. Esta gran caja de cartón tamaño humano en la que asoman por debajo unos pies esconde algo y fomenta la sensación de querer saber más. María León parece continuar con el juego generado a través de los vacíos creados por la materialidad de la cortina, negra, sobre fondo blanco. Iñaki Domingo con la serie fotográfica ‘Somewhere to Nowhere’ nos muestra la esencia de la disciplina reducida casi al mínimo donde la protagonista es la luz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Instalación de María León. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Mientras tanto Alejandro Botubol estudia la simbología de los elementos pictóricos a través, sobre todo, de la geometría. De nuevo, un breve ápice instalativo con ‘Sweet, Backbreaking Adolescence’ de Hilde Onis donde el pasado reciente se materializa a modo de juguete y desprende roja limonada, lo que nos recuerda que no hay que dejar de observar o nos perderíamos la intervención en la ventana de Elia Nuñez así como los no-retratos de Jesús Eloy. El aporte de videoarte lo hace Ana Esteve con ‘Después de Nunca Jamás / After Nerverland’, una pieza que toma como referencia la famosa Ruta del Bakalo para construir dos vídeos, mostrados paralelamente, que reflejan el estilo de vida de dos jóvenes anónimos que entran en el bucle de la cotidianidad de la fiesta, el baile y el alcohol.

Una nueva perspectiva hacia la decoración se puede ver en el trabajo realizado por Rosa Rubio y en el hueco detrás del muro, se pueden ver alojados los paisajes de Alejandro Ginés, lo que implica que su ‘Plan de Fuga’ está funcionando, pues tiene vida propia. Los rostros naturales de los personajes de Manel Ros transmiten pura expresión, esa que también, aunque de manera distinta, quiere transmitir la instalación de Sali Muller. Las obras de Martín Piolatti ocupan gran parte de la sala donde están expuestas, el detalle del color intercambiado de los marcos y la neutralidad de los mismos, hace que las texturas sean las protagonistas.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Vista general de las obras de Carlos Correcher (al fondo) y Florencia Caiazza. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Ya en la última sala, al ver las obras sin título de Sejma Ferré nos vienen a la mente las escenas de Richard Hamilton pero de composición aún más abigarrada. Parece que se respira mejor alrededor del video de la estadounidense Simone Bailey y cierra el recorrido un Carlos Correcher cuyas obras dialogan con las de otros artistas, obligándonos a pasear entre ellas, a acercamos, como si en el mismo estudio del artistas nos halláramos.

Sin embargo, “La Call” nos reserva otra última sorpresa. Como novedad en las bases de esta edición se incluía premiar a uno de los artistas seleccionados, con el objetivo de llevar a cabo una exposición individual para el espacio Boiler Room, última sala expositiva, en la parte más alta de galería, durante el verano de 2017. La elegida ha sido Florencia Caiazza, cuyas piezas presentadas reflexionan sobre incompatibilidad de los materiales crudos. El vaciado de cemento con un molde de papel, o el cemento y la moqueta,  supeditan todo el proceso artístico al paso del tiempo, su deterioro o transformación es clave para el interesante estudio sobre el volumen escultórico que la artista lleva a cabo. Merecida mención y enhorabuena, en general, a todos los implicados en el proyecto. Muchos estaremos esperando la siguiente “Call”.

María Ramis

RADIOGRAFÍAS ULTERIORES (ARTE Y LONJA)

 

Tras cinco jornadas de previsible y extenuante actividad en el inasible territorio del mercado artístico, se antoja necesario procurar radiografiar el mapa de propuestas de diversas galerías levantinas que se han encontrado presentes en las diferentes ferias celebradas en Madrid.

La impresión ulterior de cuanto se ha tenido ocasión de contemplar solidifica un poso notable y decisivo, relativo a la coherencia e idiosincrasia  de la composición de los espacios y el rostro definitivo de cuanto se pretende proyectar, es decir, existe una relación inmediata entre el discurso estilístico de los gestores de las diferentes galerías –atendiendo a sus respectivas trayectorias- y la selección de piezas y artistas, huyendo, por tanto, del sincretismo que ha podido apreciarse en las apuestas de otros stands nacionales e internacionales.

Respecto de la trigésimo tercera edición de ARCO debemos destacar la propuesta implementada por Espai Visor (Fig. 1), componiendo un mapa fotográfico abaldonado y singularmente cualitativo, fruto de obras  heterodoxas como “Suburbios (Serie XS)”, de Sergio Zeballos (adquirida por el museo Reina Sofía), o “Microrrelatos en Rojo”, de Inmaculada Salinas.

1.Espai Visor (Arco)

1.Espai Visor (Arco)

Rosa Santos ha apostado por la columna vertebral solidificada de artistas como Chema López,Mira Bernabeu, Greta Alfaro (esta última muy a tener en cuenta). (Fig. 2) y  la artista peruana Andrea Canepa –premio ARCO Comunidad de Madrid para jóvenes artistas 2014-, mientras que la castellonense Canem (Fig. 3), supeditada a la sapiencia de lustros y perseverancia de Pilar Dolz, se hubo presentado con obra de Antonio Alacaraz, Yugo Minnam y Yotta Kippe, entre otros, equilibrando un mapa de presencia local e internacional, perfiles emergentes y consolidados.

2.Galería Rosa Santos (Arco)

2.Galería Rosa Santos (Arco)

3. Cànem (Arco)

3. Cànem (Arco)

Espai Tactel (Fig. 4) con los encolados fluorescentes de Javier Palacios, Galería Punto (Fig. 5) a través de los esmaltes sobre aluminio de Oliver Johnson y “The incident”, de Solimán López,  en JUST ON SCREEN, los aglomerados de fibra de madera y epoxi de Ana Esteve  (Paz y Comedias) (Fig. 6) y la osadía JUST ON PAPER de Trentatres Gallery (Fig. 7), con trabajos de Henrike Scholten y Raquel Carrero, han compuesto con sobresaliente dignidad la presencia valenciana en la quinta edición de JUSTMAD, beneficiada este curso por su ubicación en el seno arquitectónico de la COAM, desarrollándose una atmósfera cualitativamente diversa a la de celebraciones precedentes y gestándose una visibilidad nada carpetovetónica.

4. Espai Tactel

4. Espai Tactel

5.Galería Punto (JustMad)

5.Galería Punto (JustMad)

6. PazyComedias (JustMad)

6. PazyComedias (JustMad)

Capítulo aparte merece la Galería de Cristal de Centro Cibeles donde se ha desarrollado ArtMadrid’14 en su novena edición. La fastuosa arquitectura y su céntrica ubicación han posibilitado reportar un giro copernicano a la presencia de esta feria, otrora polarizada en torno del segundo mercado y vertebrada, en esta ocasión, por algunas propuestas osadas, singulares y de inesperadas sorpresas. Se ha advertido la presencia de conspicuos coleccionistas y diversas autoridades de ferias internacionales -como la de  Estrasburgo-.

Además del magnífico espacio de Galería Punto (por partida doble en Madrid), con obra de Equipo Realidad, Canogar, Carmen Calvo o Yturralde -artistas que responden a su consolidada personalidad diacrónica-, pudimos apreciar el congruente trabajo de Rubén Fuentes para la galería Alba Carrera (Fig. 8), a través de un ONE PROJECT henchido de obra gráfica de estudio sobre la que plasmar, a posteriori, sus gramofónicas piezas, resinas y maderas sinestésicamente sonoras. Galería del Palau (Fig. 9), fiel a su calima de consanguineidad, ha exhibido obra de Fuencisla Francés , Hans Dieter Zingraff,  Paqui Revert, Martí Rom, Carmen Sánchez y Mariona Brines. Por su parte, Val i 30 (Fig. 10) –a las puertas de formalizar su medio siglo de existencia-, además de allegarse con obra de Equipo Crónica u obra gráfica de Jaume Plensa, se acompaña de los lienzos de Antonio Gadea.

8. Alba Cabrera (ArtMadrid)

8. Alba Cabrera (ArtMadrid)

9. Galería del Palau (ArtMadrid)

9. Galería del Palau (ArtMadrid)

10. Galería Val i 30 (ArtMadrid)

10. Galería Val i 30 (ArtMadrid)

No ha habido discursos estilísticos desnortados ni metamorfosis en el rumbo. Elvestigio de masticadas apuestas que configuran las sendas respectivas terminan por ofrecernos una descodificación del carácter  y un sentido último del mercado  mediterráneo -en cuanto a pulso y ritmos se refiere- que facilita una de las más diversas composiciones del horizonte artístico de nuestro entorno.

(Imagen portada: 7. Trentatres Gallery – JustMad)

 

José Ramón Alarcón y Merche Medina

 

 

Hablar del tiempo, para empezar a hablar

XIII Concurso Internacional Encuentros de Arte Contemporáneo
Museo de la Universidad de Alicante
C/ Colonia Santa Isabel, s/n. Sant Vicent del Raspeig (Alicante)
Hasta el 23 de diciembre de 2013

Es habitual, en esos momentos en los que no se sabe qué decir, hablar del tiempo. Lo hacemos subidos en ascensores, con vecinos o esperando para usar un cajero electrónico. Es una manera de llenar el vacío que se ha instalado en las relaciones humanas de proximidad, pero también es una forma de no entrar en conversaciones de mayor calado que podrían incomodar a nuestro fugaz interlocutor o podrían incomodarnos a nosotros mismos. ¿Quién no se ha bajado de un taxi arrepentido de haber abierto la boca o lamentando que el conductor no la hubiera mantenido cerrada? Por aquello de ser prudentes, tratamos de evitarnos a la larga la molestia de salir a la calle con chaleco antibalas… pero a fuerza de hablar del tiempo, se constata que algo está pasando: año tras año vemos como el verano se prolonga casi hasta diciembre, mientras que después el invierno se resiste a dejar paso a la primavera. Agudamente muchos persisten en aseverar que se trata del cambio climático, que a base de anunciar su advenimiento por fin a llegado, se ha hecho real y podemos constatar sus efectos. Durante un tiempo muchos lo creímos así. Es evidente que el modelo económico que se implantó a partir de las revoluciones industriales ha ido progresivamente incrementando su presión sobre los recursos naturales, a la vez que la generación de residuos ha crecido de un modo exponencial. El deseo de un lucro incesante, la ambición desbocada, ha logrado extender ese sistema económico prácticamente a todo el mundo y sus consecuencias se ponen de manifiesto de múltiples maneras, también causando efectos en el clima.

Tras años de preocupación por los asuntos medioambientales, parece que por fin hemos logrado entender lo que está sucediendo: no se trata de un proceso de cambio climático, es en realidad un cambio de régimen político! Todos los indicadores lo constatan, prácticamente no hay margen de error, hemos pasado de un sistema democrático a una República Bananera y, claro, ahora nos corresponde un clima tropical.

Octavio Paz describía una situación en la que puede que debamos mirarnos: “(…) Durante más de un siglo América Latina ha vivido entre el desorden y la tiranía, la violencia anárquica y el despotismo. Se ha querido explicar la persistencia de estos males por la ausencia de las clases sociales y de las estructuras económicas que hicieron posible la democracia en Europa y en los Estados Unidos. Es cierto: hemos carecido de burguesías realmente modernas, la clase media ha sido débil y poco numerosa, el proletariado es reciente. Pero la democracia no es simplemente el resultado de las condiciones sociales y económicas inherentes al capitalismo y a la revolución industrial. Castoriadis ha demostrado que la democracia es una verdadera creación política, es decir, un conjunto de ideas, instituciones y prácticas que constituyen una invención colectiva. La democracia ha sido inventada dos veces, una en Grecia y otra en Occidente. En ambos casos ha nacido de la conjunción entre las teorías e ideas de varias generaciones y las acciones de distintos grupos y clases, como la burguesía, el proletariado y otros segmentos sociales. La democracia no es una superestructura: es una creación popular. Además, es la condición, el fundamento de la civilización moderna. De ahí que, entre las causas sociales y económicas que se citan para explicar los fracasos de las democracias latinoamericanas, sea necesario añadir la falta de una corriente intelectual crítica y moderna (…)” [1]

La desaparición progresiva de la amplia clase media española es uno de los indicadores que advierte de las transformaciones sociales y políticas que pueden tener lugar a medio y largo plazo, son tan semejantes a las causas indicadas tiempo atrás por Octavio Paz para describir la situación de otro continente, que debería servirnos al menos como señal de alarma. Las formas de componer y descomponer son las que son, y los “arquitectos” del orden global tienen nombres y apellidos; poco queda a la improvisación.

La fuerza implícita y explícita que arremete contra la educación, la cultura, los docentes, los creadores y sus gentes responde a la voluntad de filtrar en la consciencia colectiva ideas de desconfianza y demérito hacia estos ámbitos. Una sociedad poco formada es más manipulable, pues dispone de menos recursos para constituir juicios críticos acerca de los acontecimientos e inevitablemente su oposición a las imposiciones del poder será menor.

El arte contemporáneo lleva implícita en muchas ocasiones la enunciación de las distorsiones sociales y políticas de su tiempo, aunque no siempre gusta el reflejo que nos devuelve ese espejo. Un recorrido por los trabajos seleccionados para esta edición de Encuentros de Arte Contemporáneo (EAC) es un modo útil de navegar entre diferentes lenguajes y sensibilidades artísticas que a veces son miradas íntimas, formas de belleza subjetiva o realidades estéticas, mientras otras son ejercicios de prospección, signos sociales del presente o pulsos con la realidad. Para 2013 el jurado convocado ha designado a veinticuatro seleccionados, entre los que se encuentran significativos nombres del nuevo panorama artístico junto a otros de prometedora trayectoria. Procedemos a realizar un rápido recorrido a través de sus trabajos.

Vista general de la exposición en el MUA

Vista general del XIII Concurso Encuentros de Arte Contemporáneo en el MUA

Elssie Ansareo (México D.F., 1979) realiza mediante la práctica del archivo su proyecto “El observatorio”, una revisión del concepto de histeria utilizado en demérito de la mujer en el siglo XIX. En sus imágenes, voluntariamente teatralizadas, son figuras masculinas las que muestran todo un catálogo de cuerpos en tensión, que reproducen el conocido arco de la histeria como síntoma de esta patología que se ve simbólicamente trasladada de género, queriendo inquietar al espectador.

Rosana Antolí (Alcoy, 1981) viene desarrollando a través del dibujo y el vídeo una definida línea de trabajo que recurre a los instintos, a la animalidad del ser humano, como resorte para conectar con nuestros orígenes y volver a un “yo” primitivo que la sociedad ha ido progresivamente constriñendo. “My animal dance” pone en contacto las formas de ser más instintivas, entre las que se encuentran la atracción física y el impulso sexual, en una búsqueda de nosotros mismos alejados de los hábitos civilizados y los buenos modales como síntoma de ruptura con lo establecido.

Rosana Antolí. Zorrismos en rojo, 2011. Imagen cortesía del MUA

Rosana Antolí. Zorrismos en rojo, 2011. Imagen cortesía del MUA

Fernando Bayona (Linares, 1980) construye cuidadosamente imágenes que podrían ser el fotograma de un film. Sus fotografías van cargadas de referencias literarias que el espectador puede desentrañar o construir un relato propio a partir de las mismas. Su carga estética es sólo una máscara que reserva un alto contenido crítico. “What never was” es una de las tres series que componen el proyecto Hidden cycle, que se nutre de “La divina comedia” de Dante para hacer una libre interpretación de los sistemas autoritarios ocultos tras la idea de estado del bienestar y los resortes opresores del poder.

Los trabajos de Pablo Bellot (Alicante, 1976) son la sucesión coherente de una práctica artística que ha dirigido el foco hacia un aspecto de la realidad que, encontrándose en el epicentro de la civilización occidental, nos remite a los extrarradios de la condición humana. Su proyecto “Caminante” abunda en la idea de precariedad forzada como estado vital que convierte a toda una generación –mas bien a varias- en muertos vivientes, en seres excedentarios sin futuro ni posibilidad de presente (aquí y ahora).

Vista

XIII Concurso Internacional Encuentros de Arte Contemporáneo en el MUA

Hélène Duboc (Rouen, 1984) parte del caucho sintético para crear piezas de marcado carácter industrial, tanto por el material empleado como por las referencias a las que alude en su base teórica. Los cambios en la localización mundial de los puntos de producción han generado en nuestro entorno la proliferación de espacios fabriles abandonados, convertidos en templos para la memoria laboral de una época que se ha desvanecido como parte del mismo espejismo que los creó. Su representación y su archivo por parte de la artista contribuye a reforzar la idea de espacios en suspensión.

Ana Esteve (Agres, 1986) recurre al presente y a sus referencias personales más directas para enunciar mediante sus trabajos en vídeo algunas de sus preocupaciones, que son realmente las preocupaciones compartidas por una gran mayoría. “Bad romance”, “Futuro inmediato” y “Olimpiadas” sirven al espectador como toma de contacto con la realidad de un modo directo: el futuro, la incertidumbre, las catástrofes y los conflictos de identidad son los hilos con los que se tejen unas narraciones que no ofrecen la solución pero indican algunas de las encrucijadas del momento.

Cristina Fernández (Alicante, 1974) aborda con su proyecto “Paso de gigantes” la tarea de realizar una cartografía visual de lugares de la geografía española en los que la falta de recursos, o la mala gestión de los mismos, ha conducido al abandono de obras públicas iniciadas. Estructuras de hormigón que han pasado a formar parte del paisaje a partir de su invasión, desbordando el equilibrio previo. Puede que la inconsecuencia y la escasa repercusión de responsabilidades políticas sobre la gestión pública se encuentre en el trasfondo de situaciones como las aquí documentadas.

Chus García-Fraile (Madrid, 1961) con “A matter of faith” toma como punto de partida el cuestionamiento de las ideologías políticas y su paralelismo con las doctrinas religiosas. Para ello interviene lampadarios, introduciendo velas que componen los colores de las banderas de los países del G20. Según indica la artista, una de las concepciones de Feuerbach sobre la religión señala que el hombre crea un Dios ante el cual se subordina. Una relación que es asimilable al capitalismo: el hombre crea el capital y este lo domina.

Cayetano García Navarro (Alicante, 1973) parte de la premisa de no pretender realizar un análisis teórico del paisaje mediante su trabajo fotográfico, sino acercar al espectador a sus propias vivencias y experiencias a través de sus imágenes. “Walking around the nature” muestra espacios naturales idílicos en los que la imagen se ve sometida a una vibración que la desdibuja, a la vez que la acerca a una idea emocional del entorno, alzando ese instante a la categoría de recuerdo palpitante.

Cayetano García

Cayetano García. Walking Around The Nature. 2013. Imagen cortesía del MUA

Carlos García (Elche, 1978) presenta, tras sus trabajos de graffiti técnico, un proyecto en el que la pintura definitivamente se libera del bastidor y salta del muro. “50.000 gr.” da título a un conjunto de piezas tridimensionales como resultado de la superposición de capas de material en un proceso en el que el tiempo juega su papel. La idea de instantaneidad, de inmediatez, se pone en crisis al enfrentarnos a estas obras, convertidas en alegatos de la consistencia informe que define tantos ejercicios de construcción social y personal urgidos por la fugacidad del tiempo.

Carlos García Peláez. 7 kilos de acrílico. 78 x 52 x 50 cm. Imagen cortesía del MUA

Carlos García Peláez. 7 kilos de acrílico. 78 x 52 x 50 cm. Imagen cortesía del MUA

Cuando el Senado de la antigua Roma decretaba la Damnatio Memoriae se procedía a eliminar cualquier elemento o inscripción que recordara a él. Olalla Gómez (Madrid, 1982) se apropia de esta referencia y la trae al actual contexto sociopolítico, borrando simbólicamente las imágenes representadas en las monedas de uno y dos euros. En el centro de las mismas introduce frases y pronunciamientos ciudadanos con los que el cuerpo social reclama un lugar central en la economía con una presencia no mediada.

Damnatio Memoriae. Olalla Gómez. 2013. Imagen cortesía del MUA

Olalla Gómez. Damnatio Memoriae (fragmento). 2013. Imagen cortesía del MUA

Olalla Gómez. Damnatio Memoriae, 2013. Imagen cortesía del MUA

Olalla Gómez. Damnatio Memoriae, 2013. Imagen cortesía del MUA

Olalla Gómez.Damnatio Memoriae, 2013. Imagen cortesía del MUA

Raúl Hevia (Santander, 1965) ha realizado un particular ejercicio de extroversión, escribiendo día a día un diario personal sobre muros y espacios públicos. “Lost year’s words” convierte el paisaje y el territorio en el soporte sobre el que el autor comparte reflexiones y sentimientos, haciendo que se produzca una relación singular entre ambos que deriva en una relectura del paisaje. El resultado son dípticos de imágenes que se componen de la escritura y el paisaje, como resumen vital de todo un año.

Marla Jacarilla (Alcoy, 1980) mantiene en sus trabajos una especial relación con la creación literaria. “Apropiación de principios” es una pieza en la que a partir de una reflexión del escritor Enrique Vila-Matas acerca de la importancia de las primeras frases de una novela, la artista recopila los 38 libros de ficción que posee para extraer 38 posibles maneras de comenzar una novela. “Aplicar estrategias ajedrecísticas en el campo del arte y esperar a ver qué pasa” es un trabajo en vídeo que plantea algunas cuestiones acerca de la difícil profesionalización del artista emergente.

Claudia Martínez (Catamarca, 1966) lleva a cabo con “Desborde” un ejercicio metafórico de la fragilidad de lo cotidiano. La composición múltiple de las cosas y la levedad del equilibrio que sustenta el orden natural y orgánico son aspectos en los que incide esta maleable instalación que, partiendo de pequeños fragmentos de material alambrado, se expande adaptándose al espacio como un organismo vivo y autónomo. El proceso de trabajo colaborativo de una veintena de personas, para hacer posible su materialización, sirve para resignificar algunos valores comunitarios.

Vista de la exposición

Claudia Martínez. Desborde (fragmento). 2013. Imagen cortesía del MUA.

Cuando pensamos en arte recurrimos habitualmente a la imagen de la exposición, pero generalmente se pasa por alto los procesos de investigación y documentación que el artista debe realizar antes de la formalización de la obra. Esa carencia queda igualmente patente en la distribución de recursos económicos, casi siempre destinados a la exhibición, obviando la necesidad de apoyo en las fases previas. Ángel Masip (Alicante, 1977), con su proyecto, genera un contexto propio que introduce la investigación plástica en el espacio expositivo, mostrando un fragmento del desarrollo de la propia práctica investigadora.

Rosell Meseguer (Orihuela, 1976) aborda la temática del espionaje, recuperada del período de la Guerra Fria, que adquiere actualidad a partir del envenenamiento y muerte del espía Litvinenko en Londres o el caso Snowden. “OVNI Archive” es una recopilación realizada por la artista a partir de imágenes, recortes de prensa, documentos, libros y otros materiales que ponen en relación aspectos de la Guerra Fría con características de la actual crisis socioeconómica. Una especie de cinta sin fin en la que el movimiento es una ficción que garantiza que todo cambia para que nada cambie.

Diego Opazo (Santiago de Chile, 1966) engloba bajo el título de “Movimiento natural de los hechos” una serie en desarrollo de vídeos, entre los que se encuentran “Tíber” y “7:59”. Son trabajos que ponen el acento en hechos cotidianos con los que convivimos y que, a fuerza de repetición, nos pasan inadvertidos. Para reforzar formalmente la idea de eterno retorno nos muestra planos fijos en los que el movimiento viene determinado por los agentes naturales y humanos o por la interacción de ambos.

Diego Opazo Cousiño. Imagen cortesía del MUA

Diego Opazo Cousiño. Imagen cortesía del MUA

Juanma Pérez (Priego de Córdoba, 1970) apuesta por la arteficción con su “Geografía e historia de un lugar”. Si bien la geografía y la historia se ocupan de definir física y temporalmente la realidad de un lugar, el artista se ha propuesto la creación de un atlas emocional probablemente empujado por la imposibilidad sobrevenida de habitar este espacio y este tiempo. El ser humano dispone de la capacidad de imaginar, de proyectar para hacer posible lo inimaginable y lograr así objetivos con los que otros ni tan siquiera soñaron.

MP & MP Rosado (San Fernando, 1971) parten de una poesía de Walt Whitman para desarrollar su proyecto “Contengo multitudes”. A la vez que nos asemejamos a los otros, que nos disolvemos entre la masa, podemos llegar a entrar en contradicción con nosotros mismos –tal es nuestra naturaleza-, pues en ocasiones somos capaces a abrazar una idea mientras llevamos a la práctica la contraria. Los hermanos Rosado llevan a cabo una exploración del cuerpo y el espacio público desde una experiencia de fragmentación.

Julio Sarramián (Logroño, 1981) busca una nueva visión de la naturaleza a partir de su proyecto “Naturaleza hiper-transfronteriza”. Tomando como base la sencillez con la que el individuo puede acceder a la información y a la tecnología, el artista plantea una reflexión acerca de la forma paradigmática de entender el paisaje y el territorio de un modo transfronterizo. La experiencia virtual que nos garantizan herramientas como Google Earth han modificado nuestra configuración mental del espacio y la distancia.

Julio Sarramián. Naturaleza hiper-transfronteriza. 2013. Imagen cortesía del MUA

Julio Sarramián. Naturaleza hiper-transfronteriza. 2013. Imagen cortesía del MUA

Las “vídeo-acciones” de Saúl Sellés (Alcoy, 1986) surgen de la investigación alrededor de los estímulos que relacionan el deporte y la competición con los ideales estéticos y el culto al cuerpo, así como el papel entre narcisista y voyeur que cumple el espectador como parte de ese entramado. El propio artista, convertido en ejecutor, desarrolla lo que él denomina un espectáculo de seducción que se acompaña de “partituras de performance”, conformadas por dibujos vectoriales.

Saúl Sellés. Imagen cortesía del MUA

Saúl Sellés. Imagen cortesía del MUA

Ion Sobera Ochoa de Ocariz (Bilbao, 1977) presenta su serie fotográfica “Viaje a ninguna parte”. Se trata de un trabajo con el que el artista pone en cuestión la constante tutela que, durante tanto tiempo, hemos recibido como individuos pertenecientes a una sociedad y a un determinado modelo social. La irrupción de la crisis en nuestras vidas ha significado la necesidad de revisar esas señales, de ponerlas en cuestión y abordar la necesidad de trazar nuevos caminos desde una lógica de los acontecimientos y las necesidades.

Mirimari Väyrynen (Helsinki, 1976) profundiza en los temas medioambientales para presentar al espectador una problemática global, con causas locales pero efectos que se desplazan sin atender límites ni fronteras. Pinta paisajes de bosque a base de capas que laboriosamente va superponiendo, hasta lograr unas imágenes vibrantes que interpreta como autorretratos. Para sus instalaciones emplea árboles naturales, madera quemada y ceniza, entre otros elementos para activar la conciencia del espectador.

Mirimari Väyrynen. Imagen cortesía del MUA

Mirimari Väyrynen. Imagen cortesía del MUA

“Estado de conservación” representa la apuesta de Salvi Vivancos (Alicante, 1977) por formatos y técnicas fotográficas y cinematográficas que renuncian al digital para dirigir la atención a los medios para fijar la imagen empleados por los pioneros de los siglos XIX y XX. El resultado son trabajos contemporáneos filmados mediante formas y en soportes desactualizados con los que pretende visibilizar la necesidad de conservar la memoria fílmica. En este caso simula el proceso de deterioro físico de la película.

“(…) El tiempo, ese gran saqueador, nos roba continuamente; pero una cosa es que nos desvalijen a lo grande y envejecer con la conciencia de haber tenido una vida plena, y otra que nos quiten todos los días pellizquitos miserables de cosas que ni siquiera hemos vivido. El infierno de nuestros contemporáneos se llama insipidez. El paraíso que buscan, plenitud. Los hay que viven y los hay que duran” [2]

Vista general del XIII Concurso Encuentros de Arte Contemporáneo en el MUA

Vista general del XIII Concurso Encuentros de Arte Contemporáneo en el MUA

José Luis Pérez Pont

[1] Paz, Octavio. Tiempo nublado. Seix Barral, Barcelona, 1983.

[2] Bruckner, Pascal. La euforia perpetua. Sobre el deber de ser feliz. Tusquets, Barcelona, 2001.