Los nuevos giros de Sebastián Nicolau en Shiras

‘Duplum’, de Sebastián Nicolau
Shiras galería
Vilaragut 3, Valencia
Inauguración: jueves, 5 de mayo de 2016, a las 19:30
Hasta julio de 2016

Shiras galería presenta la obra reciente de Sebastián Nicolau (Valencia, 1956) en una exposición que podrá verse entre los meses de mayo y julio. Las obras que la integran suponen un paso más, otro giro, un nuevo doble, como sugiere en el título genérico de la muestra –’Duplum’-, sobre su trabajo inmediatamente anterior –’Hilvanes’-, que fue objeto de la exposición en el Almudí de Valencia, en 2014, y también recientemente expuesta en la Fundación Antonio Pérez, en Cuenca.

Si en aquellos trabajos Sebastián Nicolau introducía dibujos de carácter geométrico sobre representaciones sobre papel de pliegues y dobles alusivos a telones y hules -en los que los juegos de volúmenes, luces y sombras creaban sensaciones perceptivas que nos hacían interrogarnos sobre lo que vemos y lo que creemos ver-, en la actual ‘Duplum’ extrema el juego visual y plástico hasta, en ocasiones, hacer difícil el planteamiento mismo de la pregunta, dando por obvio algo completamente alejado de lo, en apariencia, evidente.

Imagen de una de las piezas  integrantes de 'Duplum', de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

Imagen de una de las piezas integrantes de ‘Duplum’, de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

Si en ‘Hilvanes’ presentaba esculturas de planchas metálicas dobladas y plegadas, pintadas monocromáticamente y tensionadas con cosidos -diferenciadas de las obras bidimensionales-, en ‘Duplum’ las esculturas (óleo sobre aluminio) se relacionan con el dibujo y la pintura en un continuo viaje de ida y vuelta entre las disciplinas, sin establecer diferencias entre ellas.

Como una vuelta de tuerca más, como otro doble más, algunas de las piezas escultóricas retornan a través de impactantes imágenes de gran formato -en Ultrachrome sobre aluminio-, hacia un origen plano, para ser re-tensionadas de nuevo con dibujos con cordón que las atraviesan y que, con ficticias sombras pintadas, vuelven a adquirir una mínima tridimensionalidad que, sin embargo, nos acerca hacia percepciones volumétricas de apariencia real.

Imagen de una de las piezas  integrantes de 'Duplum', de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

Imagen de una de las piezas integrantes de ‘Duplum’, de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

Las palabras de Juan Bautista Peiró al respecto de las primeras obras que iniciaran este camino, hace algunos años, cobran nuevamente un sentido reforzado en ‘Duplum’: “Representación y presentación, ficción y realidad. Sus pliegues son una contundente metáfora de esa línea mágica que separa dos universos diferentes que no dejan de estar relacionados”.

*Con motivo de la exposición, Shiras galería ha editado un catálogo de las obras con texto de Juan Bautista Peiró.

Imagen de una de las piezas  integrantes de 'Duplum', de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

Imagen de una de las piezas integrantes de ‘Duplum’, de Sebastián Nicolau. Fotografía cortesía de Shiras galería.

 

Los plegamientos barrocos de Javier Palacios

Shit Behind Beauty, de Javier Palacios
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25 B. Valencia
Inauguración: viernes 8 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 19 de junio

En las pinturas recientes de Javier Palacios (Jerez de la Frontera, 1985), el protagonista principal es una suerte de minucioso e infinito plegamiento de las superficies, el cual termina por apoderarse por completo de la escena, indistintamente de que ésta consista en el primer plano de una cara -anónima o conocida-, o, ya de manera autónoma, distintos materiales cuya naturaleza y origen deviene secundario en aras de resaltar, precisamente, su completo arrugado, abullonado, arrebujado, plisado…

Plásticos y envases, bolsas y blister, papeles metálicos, de aluminio, etcétera, son el repertorio iconográfico cuya notable técnica los aborda desde primeros planos que vuelven prácticamente irreconocible el motivo.

Beuys, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Beuys, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La pintura, cuya inercia material (se arruga o se craquela) coincide aquí con los objetos representados, parece instalarse en un movimiento autorreflexivo muy de nuestros días. Pintura sobre las cualidades y los límites de la propia pintura, que indaga un doble límite frente a la abstracción: no sólo las “figuras” representadas tienden aquí, en las imágenes de Palacios, a rozar la frontera de lo irreconocible ahondando en el detalle de la reproducción, en la retórica de la mímesis (en algunos momentos hasta el borde del hiperrealismo), sino que a cada paso parece que lo que anima al pintor es cierta voluntad tautológica en torno a la capacidad de la disciplina de representarse a sí misma a partir de concentrar su figuración sobre los propios medios: el color, la materia, la unción, la capa, la adherencia…

Groov, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel

Groov, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El Barroco es el arte de lo informe por excelencia, y en esta línea, sólo que hoy ya con la ironía fría del distanciamiento, también podemos incluir a nuestro protagonista, quien por su parte ahonda en esa escuela de los pliegues de la materia ya sólo como paráfrasis e imagen-superficie.

Estas pinturas “impecables” de Palacios, que entre la abstracción y la figuración, pues, pero también entre la ventana y el espejo que ofrece tradicionalmente la vieja disciplina, nos dejan con la duda de si hablan del propio medio o se lanzan más allá.

Shroud, de Javier Palacios, en 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Shroud, de Javier Palacios, en ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

(…) El origen de este arrugamiento proliferante es múltiple: un síntoma de la senectud de la gran disciplina pictórica, cuya larga historia y experiencia, resabios y cuestionamiento, simulaciones y disimulos la han llevado al borde de la extenuación. Su cuerpo viejo es un campo estriado y profundo, de una densidad ya ilegible en su totalidad. Los rostros que presenta (y que la representan), ya no pueden aspirar a la inocencia, a decir las cosas por vez primera y con voz ingenua. Pero es también consecuencia de un movimiento de repliegue, que hace oscilar lo exterior frente a lo interior continuamente: la manifestación sucinta de que, casi como estroboscópicamente, lo profundo es la piel y viceversa. Lo más banal, los despojos, adquieren la forma suntuosa del drapeado, del envoltorio del cuerpo y, metafóricamente, incluso del alma; y así, los plásticos y celofanes de deshecho brillan con el tornasolado de los más suntuosos ropajes y telones, de telas damasquinadas, de la alta costura que sólo cubre un cuerpo ideal…

Lujo y luto, pues, como expresión última de cierto impulso barroco que Javier Palacios ha sacado al escenario desde el callejón trasero, donde se acumulan los desperdicios, y que haría las delicias de una sensibilidad como la de Caravaggio, tan atento a las texturas y los pliegues del mundo, de todos los rincones del mundo.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición 'Shit Behind Beauty'. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Origen, de Javier Palacios, en la exposición ‘Shit Behind Beauty’. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Óscar Alonso Molina