«Transformar la exposición en una capacidad activa»

#MAKMAEntrevistas | Diana Guijarro: «Transformar la exposición en una capacidad activa»
‘Dónde estamos. Dónde podríamos estar.’
Colección «la Caixa» | Convocatoria de comisariado
Caixaforum Barcelona 
Hasta el 1 de noviembre de 2020

Sin duda alguna –y quizá ahora, más que antes– nos replanteamos las prácticas expositivas dentro y fuera del museo. El hecho de llegar al visitante a través de la contextualización del objeto ha quedado en segundo plano ante las nuevas prácticas museográficas. Se observa desde hace ya un tiempo la forma en la que discursos asertivos se mezclan con prácticas participativas que desarrollan cierto declive de la autoridad museográfica como tal.

En este contexto, Fundación «la Caixa» lanza anulamente su convocatoria de comisariado para menores de 40 años con el principal objetivo de generar nuevas lecturas sobre su colección y la del MACBA. Diana Guijarro es una de las seleccionadas de la pasada convocatoria de 2018, cuya exposición ‘Dónde estamos. Dónde podríamos estar’ puede disfrutarse ahora hasta el próximo noviembre en el Caixaforum de Barcelona.  

exposición
Imagen de la obra ‘Mobile Home’, de Mona Hatoum. Fotografía de Roberto Ruiz cortesía de Diana Guijarro y Fundación «la Caixa».

En primer lugar, enhorabuena por haber sido seleccionada en la convocatoria. Imagino que no debe de haber sido fácil abordar el conjunto que suponen las colecciones del MACBA y La Caixa. Las piezas que integran estas colecciones recorren la historia del arte y por tanto acontecimientos histórico-artísticos clave a nivel nacional e internacional. ¿Cómo ha sido enfrentarse a ese trabajo de selección? 

Gracias María. Como bien indicas esta es una de las pocas convocatorias, por no decir de las únicas, en este país que te permite como comisaria enfrentarte a dos colecciones altamente representativas de la historia del arte contemporáneo.

Obviamente, implica un reto muy estimulante ya que es una oportunidad excepcional en lo que a la práctica curatorial se refiere. Significa poder investigar las nuevas problemáticas del presente, pero también la transformación de la historia, las identidades y los espacios en base a otras dinámicas experimentales, buscando fórmulas discursivas alternativas.

En mi caso, llevaba tiempo investigando sobre la propuesta que quería presentar y, a medida que iba profundizando y documentándome en el proceso, iba tomando forma la selección de las obras con las que articularía el discurso, piezas a las que luego se fueron sumando otras, un poco como parte natural del desarrollo; esto es lo que, finalmente, fue creando conexiones nuevas y amplificando la propia visión que tenía sobre las mismas.

El trabajo previo de preparación del proyecto supuso un proceso duro, pero, al mismo tiempo, creo que es de los más gratificantes a nivel personal, ya que es ahí donde entran en juego muchos aspectos con los que tienes que tratar y es entonces cuando empiezas, realmente, a construir el proyecto en todos sus sentidos, cuando todo empieza a encajar en su aparente desorden.

También me gustaría puntualizar que sin una convocatoria como esta, en la que existe una organización pormenorizada de los tiempos, los recursos, los medios y la información, y se trabajan “los cuidados” –en el sentido de trabajar desde el respeto por parte de todos los profesionales implicados–, es difícil que se puedan llevar los proyectos bajo estos parámetros tan rigurosos. Creo, sinceramente, que es un ejemplo para estos tiempos tan complicados en el ámbito artístico y cultural.

‘Dónde estamos. Dónde podríamos estar.’ Hay un interrogante encubierto…  

Para el título de la exposición escogí el texto de Lucy R. Lippard ‘Mirando alrededor: dónde estamos y dónde podríamos estar’ (que puede leerse en Paloma Blanco et al., ‘Modos de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa’, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, 2001, pp. 51-71 ), donde la escritora y comisaria se preguntaba sobre la posibilidad de unas prácticas artísticas que fueran capaces de llevarnos a otra visión colectiva de lugar. Una nueva articulación de lo social en la que lo artístico nos devolviera la idea de futuro.

Alrededor de estas ideas comencé a articular la propuesta, que luego se fue ampliando hacia otros campos de conexiones, pero esta era la base sobre la que quería construir y transmitir el proyecto. Me parecía enormemente sugerente partir de estas reivindicaciones, que ya nos invitaban en otro tiempo a sacar las prácticas artísticas de su lugar para llevarlas hacia otros territorios (puede que más inciertos e incómodos, pero, sin duda, necesarios). Y ver con ello cómo estas reflexiones tenían un amplio calado en lo que sucede ahora, conectando casi de forma mágica con otros pensamientos de la actualidad. 

Sin duda, el interrogante que ella plantea se puede y se debe llevar hacia un campo mucho más diversificado, sobre todo si pensamos en las reflexiones que podemos hacer en torno a él, y nos hace pensar en un ámbito político, en lo social y lo físico, o en lo cultural y emocional que nos rodea; una especie de visión panorámica de lo que somos o creemos ser como sociedad.

Más ahora, cuando vivimos situaciones excepcionales que requieren que nos cuestionemos lo que venimos haciendo como colectividad. Si esto no cambia nuestra relación con el entorno y con los otros, sin duda quedan pocas esperanzas de futuro. Puede que la clave esté en llegar a entender los nuevos matices que se encierran tras preguntas como esta.

Detalle de la exposición. Fotografía de Roberto Ruiz cortesía de Diana Guijarro y Fundación «la Caixa».

La experimentación curatorial no es nueva para ti. Creo observar una línea clara en tu trabajo en la que entremezclas patrones de un comisariado más tradicional y la mediación en espacios expositivos. ¿Crees que la parte práctica de tu trabajo ha influenciado, también, a la hora de buscar nuevas concepciones teóricas sobre el comisariado?

Por supuesto, la experiencia previa en otros proyectos influye en cómo quieres ir desarrollando la labor curatorial. Es cierto que hablamos de un trabajo en el que entran en juego muchas variables: por un lado, está la propuesta e investigación que se desarrolla, la selección de las obras y el proyecto de mediación que se puede construir con todo ello, pero luego hay presentes otros muchos factores que en la mayoría de los casos escapan a nuestro control.

En la parte práctica que comentas, es verdad que ha habido proyectos curatoriales que han marcado de una forma un tanto especial la manera en la que quiero relacionarme con el espacio expositivo y las obras, y, en consecuencia, de cómo todo esto se proyecta en la visita o tipos de visita que se pueden plantear.

Me resulta complicado entender el medio expositivo como algo estático, asumido como el lugar en el que se va a contemplar, a vivir la experiencia estética, cuando en realidad nos encontramos ante un dispositivo cargado de potencial crítico.

Un lugar para el intercambio, hablando en un amplio sentido, implica explorar esas otras relaciones de poder y entender que esto que hacemos está inevitablemente ligado a un contexto determinado, con sus estructuras totalmente articuladas, las cuales estamos obligados a cuestionar.

Aunque, claro está, que esto implica querer ponernos las cosas un poco más difíciles. Al fin y al cabo, hablamos de transformar la exposición en una capacidad activa, en “eso que está pasando” y que es capaz de reconsiderar los métodos que tenemos para ejercer resistencia.

Es muy interesante la vuelta de tuerca que realizas al hablar de ‘ritual’, aplicando el concepto al hecho expositivo en su plenitud: aquel que observa desde lejos, el que participa activamente, la forma de movernos en el espacio… ¿Cómo has intentado que el visitante se enfrente a cada pieza presentada? 

Me interesaban los acercamientos que Carol Duncan realiza en su libro ‘Rituales de Civilización’ en torno a la diferenciación de los lugares y el concepto de lugar ritual, entendido como el espacio en el que escenificar algo. El modo en el que ella lo conecta con los espacios museísticos y en cómo profundiza en las formas de participación que se dan dentro de ellos, en los gestos que son entendidos como una especie experiencia estructurada bajo un modo de ocupación pautado; todo ello me permitía extender estas reflexiones hacia los fenómenos culturales y ciertos comportamientos que asumimos como normales tan solo por el hecho de que no contradigan nuestros esquemas.

Esta idea de acto que se diluye en un nosotros se traslada a la exposición y, por extensión, a las piezas y a la forma de relacionarnos con ellas. La exposición no plantea un recorrido específico, ni siquiera una direccionalidad, sino que lanza un guiño hacia una organización rizomática de elementos y mensajes.

No obstante, no es casual que la pieza que articula el espacio sea ‘La trayectoria de la luz en la caverna de Platón (desde la caverna de Platón, la capilla de Rothko, el perfil de Lincoln)’, de Mike Kelley, ya que esta obra implica alterar el orden de nuestros cuerpos nada más entrar en la exposición y nos obliga a arrastrarnos para volver a entrar en la caverna, un comienzo con el que desmontar los órdenes establecidos. 

En otras piezas, como, por ejemplo, la de Andrea Fraser, ‘Little Frank and his carp’ (‘El pequeño Frank y su carpa)’, el visitante se sitúa ante la visión de una performance dentro del Museo Guggenheim de Bilbao y aflora entonces una sensación que mezcla cierta incomodidad con dosis de humor, con la que reflexionar sobre los mecanismos de poder desde una perspectiva crítica, como permite esta obra. 

Son piezas que parten de lenguajes muy diversos y que tratan cuestiones complejas, como es la carga del exilio (Mona Hatoum), la escenificación de la propia identidad (Cindy Sherman) o los relatos confusos, donde nuestra propia posición como espectador es algo indeterminada e intercambiable (obras de Txomin Badiola o Alex Reynolds). Es interesante que los visitantes perciban que son ellos quienes activan, con su presencia, el sentido de las obras, son los que generan las conexiones entre ellas y, por tanto, los discursos alternativos que puedan surgir o no durante la visita, que son igualmente válidos a los propuestos desde la exposición. Ahora, son los visitantes quienes tienen una responsabilidad nueva.

Imagen general de la exposición. Fotografía de Roberto Ruiz cortesía de Diana Guijarro y Fundación «la Caixa».

Además, se propone una especie de actividad “extra” –inspirada en una acción llevada a cabo en 1976 por Allan Kaprow–, que invita a posicionarse desde un nuevo punto de vista, unas ‘Instrucciones para un acceso controlado’ que, sin duda, resultarán divertidas y anecdóticas para aquel que pueda acercarse a visitar la exposición. ¿Qué más puedes contarnos sobre la función de este planteamiento?

La idea era proponer una serie de pautas que invitaran a experimentar el espacio expositivo en la línea de los conceptos que se trabajan en el proyecto y que transformen, de alguna manera, la experiencia de visita en una capacidad activa. Para ello me inspiré en la actividad que Allan Kaprow planteó en ‘7 Kinds of Sympathy, una unidad modular participativa en la que una persona conectaba con otra generando mensajes primarios y copiando gestos y movimientos secundarios.

En este caso, ya no hablaríamos tanto de «A y B», como él proponía, sino que buscaríamos esa comunicación e intercambio entre la persona y la exposición para provocar que el supuesto ritual de visita que llevamos a cabo en estos espacios se vea alterado por comportamientos que no asociamos al museo o al entorno expositivo. Digamos que este elemento es la excusa para reclamar y ocupar la exposición en base a otros términos, es decir, lo que nosotros podemos hacer que sea la exposición.

La nueva situación derivada de la pandemia mundial ha provocado que nos replanteemos nuevas relaciones con el espacio urbano, con las relaciones sociales… ¿Alguna nueva lectura que podamos añadir también en el espacio expositivo? ¿Crees que a partir de ahora la forma de relacionarnos con el espacio en el museo fomentará esas nuevos modos discursivos que aludes en tu trabajo?

Como comentas, las relaciones con y en el espacio expositivo han cambiado y esta situación excepcional ha hecho que la exposición en sí tenga que transformarse, así como sus diferentes elementos, la ocupación de la misma y el uso que hacemos de ella. Son numerosas las reflexiones que están surgiendo al respecto, aunque, debido a la celeridad de los acontecimientos, parece que ahora nos vemos abocados a solucionar las problemáticas más urgentes y derivadas de los protocolos de actuación y seguridad.

Parece difícil enfrentarse, hoy por hoy, a un pensamiento más pausado y crítico sobre cómo todo esto afectará a nuestros modos discursivos y a nuestra forma de entender la exposición; no obstante, creo que sí puede suponer un punto de inflexión en cuanto a cuestionarnos algunas dinámicas asociadas a estos espacios y es una oportunidad para desmontarlas, en base a otra realidad y concienciación.

Quizás tengamos que entender que muchas de nuestras actuaciones encajan, casi siempre, dentro de algo más transitorio y que hay que empezar en algún momento a hacer las cosas de otro modo.

Puede encontrarse más información sobre la exposición en la web de Caixaforum.

Detalle de la exposición ‘Dónde estamos. Dónde podríamos estar’. Fotografía de Roberto Ruiz cortesía de Diana Guijarro y Fundación «la Caixa».

María Ramis

Dora García. Yo perpetré una Performance

Yo perpetré una Performance. Taller de Performance con Dora Garcia
CA2M-Centro de Arte Dos de Mayo
Av. Constitución, 23. Móstoles (Madrid)
13-17 de julio de 2015
10:00h-14:00h
Impartido por Dora García
Dirigido a profesores y personas interesadas en el Arte y la Educación

El 13 de julio arranca en el CA2M de Móstoles el taller Yo perpetré una Performance, dirigido  por la artista Dora García. Ofrecerá a sus participantes la posibilidad de crear una performance a modo de escena del crimen: elección del lugar, planificación de las actitudes, sopesar contratiempos y sincronizar los relojes.

Cartel promocional del taller Dora García. Yo perpetré una Performance. 2015. Cortesía de CA2M.

Cartel promocional del taller Dora García. Yo perpetré una Performance. 2015. Cortesía CA2M.

Dora García (Valladolid,1965),que actualmente vive y trabaja en Bruselas, es una artista con una trayectoria centrada en la creación de contextos y situaciones que rompen con el tradicional esquema de comunicación entre obra, artista y espectador. Para ello, emplea diversos soportes creativos: dibujo, escultura, fotografía, instalaciones e internet. Su producción, desarrollada tanto en la esfera pública como privada (museos y galerías) refleja un inusitado interés por el teatro de Brecht, las repercusiones de Artaud y personajes como Lenny Bruce, Jack Smith o Guy de Cointet. Sus investigaciones abarcan lo inadecuado como modelo de disidencia, las prácticas artísticas en la construcción de lo subjetivo y el cuestionamiento de las categorías de salud y enfermedad.

La artista, Dora García. 2011. Cortesía de Initiart Magazine.

La artista, Dora García. 2011. Cortesía Initiart Magazine.

Este workshop plantea la importancia del guión a la hora de coordinar los performers y establecer posibles imprevistos. Durante una semana, se planificará y llevará a cabo la acción (parte práctica) así como una vertiente teórica de reflexión en torno a las implicaciones de la performance y los trabajos de los principales referentes de esta disciplina. En particular, nombres de la talla de Allan Kaprow, Óscar Masotta, Katerina Seda, Alex Reynolds y la propia Dora García.

Dora García. Narrativa Instantánea, 2006-2008. Museo Nacional Reina Sofía. Cortesía de: Museo Nacional Reina Sofía.

Dora García. Narrativa Instantánea, 2006-2008. Museo Nacional Reina Sofía. Cortesía Museo Reina Sofía.

Programación de 2014 en Artium

Artium. Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
C/ Francia Kalea, 24 (Vitoria-Gasteiz)  

Exposiciones

Albur de amor de Teresa Serrano
Del 31 de enero al 23 de marzo  

Artium abre su programa expositivo 2014 con Albur de amor, de Teresa Serrano, una de las más interesantes y contundentes artistas visuales latinoamericanas, cuya producción se refiere en gran medida a cuestiones de género en un sentido amplio. La muestra incluye sobre todo fotografías y trabajos audiovisuales, y está organizada con carácter temático: la violencia de género, el control del otro, las obsesiones y miedos propios, la comunicación y el aislamiento, los prototipos femeninos y los nuevos caminos de solidaridad y reconstrucción.

Albur de amor

Teresa Serrano. Fotografía de la exposición Albur de amor. Imagen cortesía de Artium

Pinturas de Juan Mieg y Luis Gordillo 
Del 9 de abril al 24 de agosto 

A pesar de integrar dos exposiciones distintas, las correspondientes a Juan Mieg  y Luis Gordillo, previstas para el inicio de la primavera, establecen numerosas conexiones: dos artistas nacidos en la misma década, que han mantenido a lo largo de casi 50 años de trabajo la misma pasión por la pintura, dos creadores que han participado activamente en la renovación del lenguaje artístico en el siglo XX y que en el XXI mantienen la misma coherencia y el mismo deseo obsesivo de pintar.

Mieg, uno de los más sólidos representantes de la pintura vasca contemporánea, presenta en esta exposición alrededor de 50 pinturas de grandes dimensiones que reflejan fielmente su particular autorretrato psicológico: a partir de un lienzo en blanco, sin un camino previamente trazado, Mieg afronta el trabajo en solitario, aislado del mundo, con las “persianas cerradas y la mente abierta”.

Por su parte, Luis Gordillo, una referencia de la pintura española, muestra 25 de sus últimos trabajos, todos ellos de gran formato. A diferencia de Mieg, el artista sevillano confronta conscientemente su universo particular con multitud de estímulos exteriores. La serie principal del proyecto responde a conceptos como evolución o derivación y varios títulos remiten a Darwin: una obra incluye el germen de la siguiente, de la que a su vez deriva una nueva pieza, en un proceso que podría ser infinito. En otras obras, sin embargo, se observa cómo el autor se enfrenta al lienzo en blanco, con la ayuda tan sólo de su paleta y sus evocaciones.

Juan Mieg. Lancelot

Juan Mieg. Sin Título. 100 x 81 cm. Óleo sobre lienzo. Cortesía de Artium

Violencia invisible
De septiembre 2014 a enero 2015 

Para septiembre está prevista la inauguración de Violencia invisible, una coproducción de Artium con el MOCAB de Belgrado. A partir de obras de artistas internacionales la exposición analiza diferentes aspectos de la violencia en distintos contextos sociales e históricos y en relación a un contexto pan-europeo. La muestra explora las distintas capas de violencia invisible dentro de la cotidianeidad, en contexto doméstico, en la vida diaria, y en el ámbito de la publicidad y los medios de comunicación. Aunque referidas inicialmente a territorios marcados por formas específicas de violencia, éstas pueden ser en todo caso extrapolables a un territorio global.

En absoluto. Colección Artium
desde el 3 de octubre de 2014.

El programa de Artium de 2014 culmina en octubre con una nueva presentación de la Colección Artium. La presentación trata de poner de relieve el valor y la profundidad de un vasto patrimonio cultural como es esta Colección. La nueva exposición muestra cómo este mismo patrimonio, suma de voces, autores y obras, conforma una red, una visión del mundo, capaz de articular numerosos discursos sobre la naturaleza humana, sus relaciones y sus deseos. La propuesta es una negación de lo absoluto, de una visión simple y totalizadora de la realidad, ya sea planteada en términos políticos, estéticos o intelectuales. Paralelamente, obras de la Colección integrarán una nueva exposición educativa, como apoyo a los diferentes programas escolares y para otros públicos que desarrolla Artium.  

Praxis
Artium da continuidad a Praxis, un programa artístico experimental que en 2014 cumple cinco años. Bajo el título genérico Less Poetry-Menos poesía, cinco artistas (Greta Alfaro, Elena Bajo, Juan López, Carl Palm y Alex Reynolds) presentarán sendos proyectos centrados en los procesos artísticos con la intención de reivindicar la “indeterminación poética” que parece estar diluyéndose en los discursos artísticos hegemónicos, abogando además por una mayor participación del público a la hora de completar las obras. El desarrollo de estos cinco proyectos estará acompañado de una serie de encuentros periódicos con agentes culturales que aporten distintos puntos de vista sobre las “poéticas” en el arte y la cultura contemporáneas.

Otro programa artístico que se verá representado en una exposición es el de los cuadernos de notas que recibe cada visitante de Artium, cuyas tapas son mensualmente ideadas por un artista distinto, en general creadores del entorno geográfico del museo. Las obras originales realizadas para los ejemplares de 2013 serán expuestas a partir de primavera en la Antesala del Museo. Entre los artistas participantes se encuentran José Ramón Amondarain, Chema Cobo y Belén Sánchez Albarrán.

Por otro lado, la Biblioteca de Artium presentará en 2014 dos nuevas exposiciones bibliográficas. La primera de ellas ofrecerá una muestra del género de la novela gráfica en los fondos de la Biblioteca, se abrirá con motivo del Día Internacional del Libro y contará con ejemplares de algunos de sus principales representantes: Will Eisner, Richard Corben, Fernando Fernández, Horacio Altuna  o Moebius. La segunda abordará el mundo del diseño publicitario y se inaugurará en el mes de octubre.

A lo largo del añoel centro-museo seguirá fiel a su responsabilidad como motor cultural de primer orden, mediante conferencias, mesas redondas, cursos y talleres vinculados a la cultura actual, y con propuestas de artes escénicas en las que dará prioridad a la presentación de artistas locales. El cine tendrá de nuevo una presencia especial, con ciclos como el dedicado a mujeres directoras de cine, el relacionado con la novela gráfica, un tercero sobre el tema de la inmigración y finalmente otro sobre el género “animé” de animación japonesa.

También tendrá continuidad el programa Gauart de arte y música electrónica que Artium organiza en colaboración con Kubik.  Además, contará con un programa especial para el Día Internacional de los Museos, así como para el Día del Libro, con propuestas ya habituales de la Biblioteca: exposición de novela gráfica, “bookcrossing” y lecturas compartidas. En octubre tendrá lugar una nueva edición de los bienales Encuentros de Bibliotecas de Arte Contemporáneo organizados por Artium.

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Vista del Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo Artium.

Selección audiovisual. Cineastas y videoartistas españoles

Visiones contemporáneas
Félix Fernández
Álex Reynolds
Chus Domínguez

DA2 de Salamanca

Oveja, buey, viento, de Álex Reynolds, para 'Visiones contemporáneas'. Imagen cortesía de Playtime Audiovisuales.

Oveja, buey, viento, de Álex Reynolds, para ‘Visiones contemporáneas’. Imagen cortesía de Playtime Audiovisuales.

El género audiovisual contemporáneo abarca propuestas alejadas de los circuitos comerciales entre las cuales encontramos la no-ficción, el ensayo cinematográfico, el videoarte, la videodanza, la apropiación audiovisual o la documentación performativa. En cuanto al ámbito nacional, está viviendo una gran época a nivel de producción gracias a nuevos autores que experimentan con el lenguaje audiovisual y proponen temas arriesgados.

Sin embargo, a pesar de que muchos autores obtienen reconocimiento internacional, la mayoría sigue siendo desconocida entre el público. Por ello y por su fuerte compromiso con este campo, el DA2 de Salamanca ha sido escogido como sede fija dedicada al nuevo audiovisual español, donde se mostrará regularmente el trabajo de estos autores contemporáneos.

Así, estas ‘Visiones contemporáneas’, comisariadas por Playtime Audiovisuales, presentarán durante este 2013, de forma trimestral y en el horario de apertura del centro, una selección de los trabajos de Félix Fernández, Álex Reynolds y Chus Domínguez.

'Spinario' de Álex Reynolds, para 'Visiones contemporáneas'. Imagen cortesía de Playtime Audiovisuales.

‘Spinario’ de Álex Reynolds, para ‘Visiones contemporáneas’. Imagen cortesía de Playtime Audiovisuales.

 

Un fin del mundo que no llega

El décimo tramo
Anak&Monoperro
Elena Fernández Prada
Julia Mariscal
Ángel Masip
Txema Novelo
Álex Reynolds
Santiago Talavera

Lorena Muñoz-Alonso, comisaria

La New Gallery
C/ Carranza, 6. Madrid
Hasta el 27 de abril de 2013

Hace unos meses asistimos a un “fin del mundo” que nunca fue. ¿O sí? Quizá ese fin no es sino la sustitución progresiva de ciertos modelos económico-sociales y de los valores y las políticas que los sustentan. Tomando como punto de partida este final metafórico, los siete artistas participantes en esta exposición abordan los temas del apocalipsis y renacimiento –ejemplificados a través del símbolo del ave fénix–a través de trabajos en diversos medios (instalación, vídeo, dibujo y collage) que exploran la idea del fin como el comienzo de nueva etapa.

Ángel Masip. Escaparatismo salvaje, 2013. Imagen por cortesía del artista

Ángel Masip. Escaparatismo salvaje, 2013. Imagen por cortesía del artista

El dispositivo curatorial que une a los trabajos participantes se articula en torno a los tres conceptos iniciales que inspiraron esta exposición: el apocalipsis, el ave fénix y la ciencia ficción. Se ha querido así crear un espacio-temporal circular en el que, como espectadores, asistimos un final y a un principio, una catarsis seguida de una resurrección, partiendo de la idea de que para construir algo nuevo hace falta destruir lo anteriormente establecido. En este sentido, “El decimo tramo” habla de un caos que se resuelve en renovación y por ello habla de un futuro desconocido como algo positivo. Los procesos de crisis, transformación y precariedad, que se hacen eco de los sucesos socio-económicos actuales, se tratan en estas piezas de manera evocadora y quizá algo esotéricamente, pero entendiendo esa incertidumbre como algo lleno de potencial.

La exposición toma su título de la pieza de Anak & Monoperro “El decimo tramo” (2013), que consiste en una bandera está elaborada a mano, con distintos símbolos cosidos o bordados. Esta bandera es para sus autores un posicionamiento en el mundo y está acompañada de varias reproducciones de armas que representan los centros en los que se basa este renacer continuo: el centro emocional, centro intelectual, el sexual, y el centro material. La simbología del título es clara: diez es un numero que refiere a un término, a un final. Anak & Monoperro llaman décimo tramo a la última fase antes del apocalipsis, que entienden aquí como el acceso a la verdad al librarse de la ilusión. El diez es también el número de cuerpos que la tradición kundalini dice que tenemos y que necesitamos conocer y trabajar para acceder a otro nivel de conciencia. Por último, el diez en el tarot es la rueda de la fortuna que también es el final de un ciclo y el comienzo de uno nuevo.

Para Elena Fernández Prada, el origen de su óleo “Infierno” (2013) proviene de su fascinación por las imágenes de sucesos que desbordan la posibilidad de control del ser humano: catástrofes, incendios o inundaciones que aúnan la destrucción y la belleza al mismo tiempo, lo que nos lleva inevitablemente a la idea romántica de lo sublime. Tras ver el documental Lessons of Darkness (1992) de Werner Herzog, en la que se muestran unas explotaciones petrolíferas en Kuwait como un territorio desolado y oscuro con columnas de fuego y humo saliendo de la tierra, Fernández Prada empezó a reflexionar sobre lo infernal y a investigar sus múltiples representaciones en la pintura flamenca. Su re-interpretación y re-configuración aúna muchas de estas icónicas imágenes de la historia de la pintura, poniendo el acento en los paisajes desolados y en las arquitecturas fantásticas y absurdas que evocan una realidad alterada.

Julia Mariscal presentará la serie De ajeno a ajeno (2013), en la que prosigue su investigación de las texturas y los pliegues de materiales. Estos nuevos collages ofrecen desconcertantes yuxtaposiciones entre cuerpo y materia, entre lo orgánico y lo inorgánico. La artista aquí también muestra su interés por las nuevas formas femeninas presentes en ciertos personajes femeninos de ciencia ficción como Blade Runner.

La instalación “Preteenage Jesus” (2012) de Txema Novelo vincula temas religiosos con la iconografía del rock & roll a través de misticismo y esoterismo practicado por figuras como William Burroughs y Brion Gysin. En esta pieza, Novelo utiliza los títulos de canciones de Lydia Lunch, The Pastels y The Stone Roses de diferentes maneras para hablar la resurrección, representada en un Cristo adolescente y rockero.

El mediometraje “Spinario” (2012) de Alex Reynolds, por su parte, trata una narrativa propia de la ciencia ficción de una manera opaca y sugerente. En el film asistimos a los últimos días Clara en un misterioso trabajo en el que ha de asumir las identidades de diferentes personas para solucionar sus conflictos. Pero Clara parece desear vivir sus propias experiencias, por lo que su vida en el centro de entrenamiento parece acercarse a su fin.

“En la vida de anterior” (2011) de Santiago Talavera presenta un viaje al abismo. Un recorrido por un paisaje distópico que parece el producto de alguna desconocida catástrofe y que, visual y conceptualmente, se configura como un interminable bucle sobre si mismo (mise en abyme). El espectador nunca descubre qué ha pasado o qué puede pasar, pero queda suspendido bajo unas desconcertantes imágenes que hablan del poder estético y la belleza inherentes al fin, al evento definitivo.

Por último, Ángel Masip presenta una nueva instalación que responde a los temas de la exposición jugando con luces y materiales de deshecho y reconfigurando así el espacio expositivo.

Ángel Masip. Escaparatismo salvaje, 2013. Imagen por cortesía del artista

Ángel Masip. Escaparatismo salvaje, 2013. Imagen por cortesía del artista