La mirada libre de Agnès Varda

Agnès Varda, la mirada lliure
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 26 de enero al 19 de mayo de 2019

La Filmoteca de Valencia presenta el ciclo ‘Agnès Varda, la mirada lliure’, en el marco de su colaboración anual con Donostia Kultura. Después de los ciclos organizados en 1998 y 2012, la Filmoteca vuelve a prestar atención a una de las realizadoras más destacadas del cine europeo y una de las pioneras del cine feminista. ‘Agnès Varda, la mirada lliure’ podrá verse en la Sala Berlanga del 26 de enero al 19 de mayo.

Fotograma de 'Murs Murs', de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Fotograma de ‘Murs, murs’, de Agnès Varda. Imagen cortesía de Filmoteca.

Compuesto por ocho largometrajes y cinco cortos, el ciclo se inicia el sábado, 26 de enero, a las 18 horas, con la proyección de ‘Murs, murs’ (1980). Ensayo fílmico sobre los murales de la ciudad de Los Angeles, la película es también un retrato de la vías de expresión de la cultura chicana y una aproximación a la multiculturalidad de la ciudad californiana.

El ciclo incluye las tres películas que Varda dirigió en Estados Unidos y los retratos que dedicó a su pareja, el cineasta Jacques Demy, a la actriz Jane Birkin y a la escritora Elsa Triolet. También figuran los audaces ensayos fílmicos que rodó, ya en el nuevo milenio, en los que utilizó la tecnología digital con la cual ha conseguido un grado mayor todavía de libertad expresiva.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Agnès Varda y Jacques Demy. Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Vinculada en sus orígenes a la ‘nouvelle vague’, Agnès Varda (Bruselas, 1928) ha realizado siempre un cine muy personal, entre la experimentación vanguardista y el ensayo documental, pero con un tono realista y una clara intención social. La cineasta lleva seis décadas realizando un cine que transgrede las fronteras entre documental y ficción mucho antes de que hacerlo se convirtiera en tendencia.

Su trayectoria cinematográfica ha sido reconocida en numerosas ocasiones y entre los premios que ha obtenido figura el León de Oro del Festival de Venecia por ‘Sin techo ni ley’ (1985) y el César por su biografía documentada en ‘Las playas de Agnès’ (2009). En 2017 recibió el Oscar honorífico por su carrera.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Jane Birkin y Agnès Varda (reflejada en el espejo). Imagen cortesía de Filmoteca de Valencia.

Cine de mujer, ¿un nuevo género?

¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine?

Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)

C / Quevedo, 10. Valencia

Hasta el 16 de abril

Nietzsche definió al hombre libre (y ya puestos, a la mujer) como “aquel que piensa de otro modo de lo que podría esperarse en razón de su origen, de su medio, de su estado y de su función o de las opiniones reinantes de su tiempo”. La libertad no entiende de identidades excluyentes, discursos autoafirmativos y mapas territoriales de indudable homogeneidad étnica. La libertad es otra cosa, sin duda peligrosa por cuanto viene a cuestionar la cerrazón corporal y mental que la inseguridad ha promovido a lo largo de los tiempos. Cerrazón provocada por el miedo a ese otro rabiosamente distinto que se halla en el origen de todo.

Hacer ciclos, exposiciones o festivales dedicados a la mujer pueden servir para reivindicar cierta igualdad, pero acarrea también caer en la “trampa” sugerida por la propia Áurea Ortiz, directora del sugerente ¿Por qué lo llaman cine de mujeres cuando quieren decir cine? “Por un lado, pretende decir que el cine que hacen las personas del sexo femenino es cine y no ‘cine de mujeres’, esa etiqueta reduccionista, pero por otra, el único vínculo de unión de las películas que lo conforman es el hecho de estar dirigidas por mujeres”.

Las mujeres directoras de las películas que conforman el ciclo del Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), atrapadas en esa red lanzada por Áurea Ortiz, discreparían igualmente. Ninguna pondría objeción, lógicamente, a la visibilidad de su cine en aras de la igualdad, pero en tanto creadoras libres (y Agnès Varda es un sobresaliente ejemplo) les traería al pairo su condición femenina: el cuerpo que habitan no dice nada a favor o en contra de su talento. Es más: Varda, a punto de cumplir los 85 años, lleva casi 60 rompiendo moldes artísticos, empujada por su espíritu libertario más que por su corporalidad femenina.

Pensar a contracorriente de “su origen” y de las “opiniones reinantes de su tiempo” es lo que hace a esas mujeres libres. Y encorsetarlas en este nuevo género de “cine de mujeres”, tan del gusto de la corrección política, es hacer un flaco favor a su espíritu, digamos, indomable. “La comedia romántica ¿es cosa de mujeres?”, como se pregunta Nacho Moreno, en la conferencia que acompaña a la proyección de El amigo de mi hermana (Lynn Shelton). “El cine bélico, ¿es cosa de hombres?”, como se cuestiona Carlos Losilla, para la presentación de En tierra hostil (Kathryn Bigelow). Y vuelta a empezar: ¿cosas de hombres? ¿cosas de mujeres? ¿Y…? La libertad escapa a esos encapsulados, y la libertad es el riesgo que han de correr unos y otras para tratar de articular sus rabiosas diferencias, entre sí y para sí.

Que es lo que hacen, por otra parte, Agnès Varda, Lucía Puenzo, Lynn Shelton, Kathryn Bigelow y Greta Schiller en las películas del, ahora sí, estupendo ciclo: Las playas de Agnès, XXY, El amigo de mi hermana, En tierra hostil y París era una mujer, respectivamente. Películas que entre el 10 y el 16 de abril se proyectarán en el MuVIM, acompañadas de conferencias: las ya citadas de Nacho Moreno y Carlos Losilla, junto a las de la propia Áurea Ortiz, Santi Barrachina y Luci Romero.  Películas todas ellas que, de una u otra manera, cuestionan precisamente los compartimentos estancos a los que pretenden reducirnos tanta corrección política. ¿Cine de mujeres? No, por favor. Simplemente cine y del bueno. 

Salva Torres