“El arte está muerto y el artista mucho más”

Intramurs
Diferentes espacios del Casco Histórico de Valencia
Del 21 al 30 de octubre de 2016
Encuentro con los artistas Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins y Marta R. Seobrecueva

Fueron reunidos en la Asociación Cultural Princesa 2.0, sede de Intramurs en Valencia, donde estos días muestran su obra. Lo hacen por pura necesidad, sabedores de que el Arte con mayúsculas no va con ellos; que ese Arte va por los derroteros que impone el mercado. Se limitan a constatarlo y, de paso, reivindicar el arte con minúsculas, el que ausente de los grandes titulares constituye la letra pequeña de toda cultura que se precie. Hablaron, unas veces en tropel estimulados por la conversación, y otras desgranando lo que para cada cual representaba el arte.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins (que enseguida tuvo que ausentarse porque le tocaba actuar) y Marta R. Sobrecueva hablaron, en ocasiones, del arte como algo muerto y de los artistas como muertos vivientes que tratan de inyectar vida allí donde apenas hay aliento. Pero, en otras, hablaron y mucho de ensanchar los límites, de trascenderlos, de habitarlos para que la energía creativa corriera a sus anchas. Y todo ello, sabedores también del escaso interés que despierta en los poderes públicos, que siguen viéndolo como un hobby, un pasatiempo, un espacio donde pasar el rato tras haber dedicado tiempo a cosas más importantes.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Sobrecueva arrancó diciendo que todo artista lo que busca “es una forma distinta de mostrar las cosas”. Una búsqueda sentida como “necesidad”, para la cual “hacemos uso de distintos materiales, ya sea el papel, la palabra, la acción o un coche” (en alusión a Cancedo que utiliza un 4L para su instalación de Intramurs). “Más que una necesidad, para mí es una suerte”, señaló Luna, que agradecía a la poesía la posibilidad que le brindaba de ir “más allá de la vida diaria”.

“Yo soy apóstumo”, terció Baena, que enseguida se embaló: “Vamos a ver, ¡qué puñetas es eso del arte, con las millonadas que mueve! Si el arte está muerto, el artista mucho más. Y los comisarios lo que hacen es utilizar a los artistas como si fueran una granja de producción. Nosotros hablamos aquí de creatividad, pero no de arte, que va por otros derroteros. Nada que esté jodiendo al poder está en el candelero”. A Martins le interesaba el arte “para estar cerca de las personas”. Y añadió: “Trabajo fuera de los museos, de las galerías, de esos espacios, porque la calle me parece un espacio de mercado. También está dentro de ello. Tiene que haber diálogo entre todos, sin guetos. Si somos artistas, somos todos artistas…”

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Artistas todos ellos que tienden a ensanchar los límites del lenguaje, ya sea para cuestionarlo o para investigar sus posibilidades. “Yo es que no tengo planteamiento de cuestionar algo y, aunque así suceda, desde luego no es mi intención”, afirmó Canseco. Baena explicó que era artista desde los nueve años y que aunque cualquier ilusión estaba perdida había que seguir, “por mucho que caigan todas las caretas y todos los ídolos”. Y, en ese seguir, “se trata de habitar los límites”, apostilló. “Me interesan más los intersticios que los límites”, subrayó Luna. Pero Baena insistió: “El arte puede, en todo caso, ensancharlos, pero trascenderlos es otra cosa. No hay afuera del lenguaje, hay que asumirlo. El lenguaje es el gran fascista, porque no se puede salir de ahí”.

¿Sois artistas que os gusta provocar? “A mí la provocación como objetivo no me interesa”, apuntó Luna, para quien “tal vez en el mundo performático la provocación sea una de las claves, buscar la risa, el asombro. No sé”. “Abel Azcona, que viene a Intramurs, es uno de esos. No sé, la búsqueda de la provocación per se no me gusta”, destacó Baena. Lo que sí pensaba es que la sociedad, con tanta corrección política, había dado “pasos atrás en muchos sentidos”. Canseco no lo tenía tan claro: “Es relativo, porque alguien de una ciudad como Valencia, Barcelona o Madrid igual no se escandaliza por algo, que en un pueblo o una aldea sí”. Para Luna, la corrección política estaba haciendo “mucho daño al arte, porque constriñe e impide expresarse libremente”.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

“Antes no existía lo políticamente correcto, pero había una censura terrible”, argumentó Canseco, mientras Baena pensaba que no era “cuestión de cantidad, como si más riesgo fuera mejor, sino de oportunidad. En el arte de acción es importante la oportunidad, el momento de justo”. “Para mí es fundamental la honestidad. No me interesa tanto la ficción como que lo que se cuenta salga de dentro”, dijo Luna.

Con respecto al papel de la Administración pública en el terreno cultural, Baena fue escéptico: “Debería dar ejemplo y pagar cuando monta una exposición o se proyectan videos en un espacio público, y no lo hace porque piensa que con el catálogo ya es suficiente”. Canseco tiró de ironía: “Sí paga, a los electricistas, a los carpinteros, al transportista, a todos menos al artista”. Luna manifestó que los políticos seguían pensando “que esto es un hobby y que ellos están para cosas más importantes; utilizan la cultura para pasar el rato”. Baena fue más concluyente: “Hace poco tuvo un desliz una presentadora de televisión que para referirse al granero de votos del PSOE habló de granja de votos. Fue un hallazgo, porque efectivamente nos ordeñan votos como nos ordeñan obras a los artistas. Somos los tontos útiles”.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Instalación de Miguel Canseco.

Instalación de Miguel Canseco en el Centre del Carme. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Salva Torres

Torrent: “La mediocridad entierra a los creadores”

Un dinar un dia qualsevol
Ferran Torrent

Ferran Torrent es sin duda el escritor de la terra que más ha contribuido a poner Valencia en el mapa literario y, además, en dos idiomas: valenciano y castellano. Con una impecable trayectoria de casi treinta años y una veintena de novelas, cuatro de ellas llevadas al cine, se mantiene fiel a sí mismo en su último título, ‘Un dinar un dia qualsevol’ (Una comida un día cualquiera), donde habla sin tapujos ni medias tintas de la corrupción a gran y pequeña escala, de crímenes privados y públicos.

Portada de 'Un dinar un dia qualsevol', de Ferran Torrent.

Portada de ‘Un dinar un dia qualsevol’, de Ferran Torrent.

Con un ritmo intenso de un libro cada dos años, Torrent ha necesitado algo más de tiempo para culminar éste, que inició como un reportaje en profundidad sobre la corrupción en la Comunidad Valenciana. En vista de que “lo que contaba no se podía contar, porque no se podía demostrar”, dice, optó por la ficción en la que, en este caso, cualquier parecido con la realidad es previsible.

Así, entrelaza dos temas, la crisis del Valencia CF y la aparición del cadáver de un adolescente magrebí en un vertedero. Corrupción y basura en una doble metáfora. El veterano periodista Marc Sendra es la cámara que visualiza una realidad dura y compleja, con ayuda de un policía, un cura y un par de delincuentes de poca monta.

Fotograma de la versión cinematográfica, dirigida por Francesc Bellmunt, de la novela 'Un negre amb un saxo' de Ferran Torrent.

Fotograma de la versión cinematográfica, dirigida por Francesc Bellmunt, de la novela ‘Un negre amb un saxo’ de Ferran Torrent.

“Temas hay muchos y cada uno debe de escribir sobre lo que le gusta con entera libertad”, afirma Torrent. “Yo hablo de Valencia no porque haya aceptado una especie de misión, sino porque es el terreno que mejor conozco. Además, es una ciudad perfecta para hacer literatura”.

En esta ocasión Torrent no sólo visita los barrios marginales, también deja vagar su mirada por la Valencia del glamour. “Hago un recorrido gastronómico y cultural por la Valencia más digna a través de su arquitectura, del Modernismo y de la alta cocina”, comenta. La alusión del dinar del título es un referente al hecho incuestionable de que “los asuntos importantes siempre se tratan en torno a una buena mesa”.

El escritor de Sedaví no quiere entrar en el tema del caloret, que le tiene francamente irritado. “Siempre somos noticia por lo malo y el lamentable episodio del caloret se suma al asunto de la corrupción”. Habría que reivindicar la Valencia “de los creadores, enterrados por la mala política, sepultados por la marca de la mediocridad”, dice.

La mayoría absoluta de la administración pública es la causa de los males de esta Comunidad. Su origen se remonta al multitudinario mitin del PP que congregó a 70.000 personas en Mestalla, siendo presidente Zaplana. “Tengo la sensación de que en ese momento se inició el desastre”.

Fotograma de la versión cinematográfica, realizada por Sigfrid Monleón, de 'L'illa de l'holandès' de Ferran Torrent.

Fotograma de la versión cinematográfica, realizada por Sigfrid Monleón, de ‘L’illa de l’holandès’ de Ferran Torrent.

Cuatro de sus novelas han sido llevadas a la gran pantalla con desigual fortuna, él mismo las juzga con estas palabras: “La primera ‘Un negre amb un saxo’, resultó ser una película regular tirando a mala; luego se adaptó ‘Gràcies per la propina’, que fue buena; le siguió ‘L’illa de l’holandés’, que también me gustó; finalmente ‘La vida en el abismo’, adaptada por Ventura Pons, que pasó a llamarse ‘La vida abismal’, fue horrorosa, no me gustó nada”.

Pese a nutrir gran parte sus historias en las miserias y grandezas del poder, Torrent confiesa que no alienta ninguna ambición política, a diferencia de otros creadores valencianos, que últimamente se han adscrito al PSOE; Carmen Amoraga o Miquel Navarro.

Tampoco cree que se esté remontando la crisis, aunque la gente empieza a acostumbrarse a ella. “La ventaja de vivir en un pueblo es que te permite tomar mejor el pulso de la calle y medir la evolución de la recuperación y la crisis”, comenta. “Observo que se está gastando un poco más, el consumo se anima, pero ello no se debe a la recuperación, sino a que la gente ya se ha acostumbrado a la situación y ha perdido el miedo”, concluye Ferran Torrent.

Ferran Torrent.

Ferran Torrent. Imagen de Fira del Llibre TV.

Bel Carrasco

Mostra Viva, la palmera crece

Mostra Viva / Cinema del Mediterrani
La Nau, OCCC, SGAE, Botànic y Teatro Flumen
Del 4 al 8 de diciembre, 2014

Nació en 2013 para llenar el vacío dejado por aquella Mostra de Cinema del Mediterrani, clausurada de un plumazo en septiembre de 2011. Por eso utilizaron sus promotores la palmera como símbolo de una mediterraneidad dilapidada durante años de fastuosidad. Esa palmera, llamada “de la vida”, crece poco a poco al amparo de Mostra Viva, una asociación ciudadana dispuesta a reverdecer aquel espíritu mediterráneo, a pesar del “contexto de brutal agresión contra la cultura” que, según recogieron en el manifiesto fundacional, padece Valencia.

Claudio Bigagli en un fotograma de la película '6 en el autobús'. Mostra Viva

Claudio Bigagli en un fotograma de la película ’6 en el autobús’. Mostra Viva

Esperan superar los 2.500 espectadores que acudieron a las diversas actividades programadas el pasado año. También esperan lograr una mayor participación del público a los debates que acompañan a las proyecciones de más de 60 películas, las actuaciones musicales, las manifestaciones escénicas, los recitales de poesía y las exposiciones de artes plásticas. Vicent Tamarit, uno de los responsables de Mostra Viva, reconoce la “frustración” que supuso la poca participación del público a los debates. Cultura, sí, pero cultura más participativa.

Para ello, Mostra Viva insiste en la programación de buen cine, columna vertebral del certamen abierto a la ciudadanía, con películas de 13 países mediterráneos. Claudio Bigagli, actor con más de 40 películas a sus espaldas, entre ellas algunas de los hermanos Taviani y la significativa ‘Mediterráneo’ de Gabriele Salvatores, será uno de los invitados a Mostra Viva. Junto a él, la directora alicantina Cecilia Bartolomé (‘Vámonos, Bárbara’ y Lejos de África’) y la experta en cine árabe Viola Shakif.

Detalle del cartel de José Morea de Mostra Viva 2014.

Detalle del cartel de José Morea de Mostra Viva 2014.

El cine se ramifica en ocho grandes hojas de esa palmera que simboliza Mostra Viva. Desaparece ‘Mostra de Mostres’, pero en su lugar habrá tres nuevos ciclos: Ópera Prima, Largos Documentales y Compositores valencianos de música de cine, además de los dedicados al Cine árabe, Nuevos Creadores, Mujer y Cine, Premis Lux y el Homenaje Mostra que este año rinde tributo al director turco Nuri Bilge, el sirio Oussama Mohammad y al referido actor y cineasta italiano Claudio Bigagli.

Amparo Carbonell comisaría una exposición multidisciplinar titulada ‘Mar-Mar’ en la que participan 34 artistas y que tendrá lugar en el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC). La Asociación de Galerías de la Comunidad Valenciana (LaVAC) también se ha sumado al evento, participando con algunas muestras como la de Moisés Yagües en Alba Cabrera dedica precisamente al cine, además de la Fundación Anzo, Walden Contemporary o Imprevisual Galería.

Detalle del cartel de la primera edición de Mostra Viva 2013. Cortesía de los organizadores.

Detalle del cartel de la primera edición de Mostra Viva 2013. Cortesía de los organizadores.

La Nau de la Universitat de València es la institución pública que más se ha implicado en Mostra Viva. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, afirmó que se trataba de “un deber” acoger esta iniciativa, cuya expansión dependía del apoyo por parte del “ámbito de la Administración pública”, precisamente la que dio la espalda y la puntilla a la Mostra de Cinema del Mediterrani. La colaboración de La Nau permite la cesión de cuatro de sus espacios, a los que se suman los del OCCC, el Jardí Botànic, la SGAE y el Teatro Flumen.

La Trobada Viva Musica del Mediterrani contará con conciertos de Capella de Ministrers, Hugo Mas, Spyros Kaniaris, Krama, Manolo Millares o Pep Gimeno ‘Botifarra’. Habrá igualmente poesía, literatura, circo y la novedad de narraciones orales dirigidas al público infantil. Y, por supuesto, mesas de debate, como la dedicada al cine árabe a cargo de Viola Shafik, a los Premios Lux o al proceso de composición musical en el cine. Debates que Mostra Viva pretende impulsar como foros de auténtica participación ciudadana. La palmera crece convenientemente, a falta de un mayor riego institucional.

Algunos de los responsables de Mostra Viva, entre ellos, Antonio Ariño, vicerrector de Cultura (en el centro con corbata), Vicent Tamarit ( a su derecha), Amparo Carbonell (a su izquierda), Vicent Cortés (con un cartel), y a los extremos, Santo Juan y Vicent Gregori (izad) y Antonio Llorens (dcha).

Algunos de los responsables de Mostra Viva, entre ellos, Antonio Ariño, vicerrector de Cultura (en el centro con corbata), Vicent Tamarit ( a su derecha), Amparo Carbonell (a su izquierda), Vicent Cortés (con un cartel), y a los extremos, Santo Juan y Vicent Gregori (izquierda) y Antonio Llorens (dcha). Foto: Magda Ruiz.

Salva Torres