“Necesitamos un mesías que salve el planeta”

La hija del lector de nubes, de Bel Carrasco
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Una de las colaboradoras más asiduas de Makma ha publicado su última novela ‘La hija del lector de nubes’. Bel Carrasco dice sobre su reciente trabajo que, aunque continúa con la línea que ya ha establecido en novelas anteriores (como en ‘Abrir en caso de muerte’,  ’El relojero de Real’ o su gran éxito ‘Las semillas del Madomus’), afronta en esta ocasión el riesgo de la publicación online. Mensaje ecológico, numerosas referencias literarias y, sobre todo, un gran deseo de llegar a todos los lectores.

Portada del libro "La hija del lector de nubes"

Portada del libro ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

En otras entrevistas ha afirmado que era cierta la frase de Rosa Montero “Las historias son las que te eligen”. ¿También ha ocurrido en este caso? ¿Cómo?

Sí, en cierta forma las historias te eligen. En la fase previa hay algo mágico e impredecible, una especie de chispa que enciende un fuego, pero hay que alimentar esa hoguera con mucho combustible para que no se extinga. Toda creación artística requiere un gran esfuerzo, pero creo que escribir una novela es la que más constancia exige. La chispa de La hija del lector de nubes se encendió hace dos años en Caudiel, un pueblo de Castellón, mientras paseaba por el campo. En medio de una ladera entre pinadas descubrí un grupo de cabañas de madera, un centro de meditación que se llama Syrio. Pensé que sería un buen lugar para refugiarse en caso de Apocalipsis o cuando el nivel del mar ascienda arrasando todo a su paso. A partir de ahí surgió Mireya y todo lo demás.

Como toda buena historia de aventuras, la protagonista, Mireya, se enfrentará a una serie de adversidades que le harán crecer como persona, ¿cree que el público se sentirá identificado con ella? ¿por qué?

María es la madre del Mesías que vino al mundo a salvar a los hombres del pecado original. Mi Mireya es a la vez madre y redentora, no de las almas sino de la contaminación y la podredumbre que infectan el planeta. Necesitamos un ser extraordinario que nos salve de nosotros mismos, de nuestra codicia insaciable. Mireya es bastante especial, a caballo entre dos castas y dos especies, aunque se conduce como cualquier chica adolescente, soñadora y enamoradiza. No es difícil identificarse con ella, porque en nuestro fuero interno todos nos consideramos especiales. Además, está rodeada de numerosos y variados personajes. Su padre Anton, el lector de nubes y encarnación de la bondad, Luke-Lele un negro superdotado que simboliza la lucha entre la carne y el espíritu, el malvado doctor Zaphyr, el capitán Arnadís, la bella Chao Ling…

¿Algún público en especial al que vaya dirigido el libro?

No está dirigido a un público o una edad concreta, aunque supongo que la disfrutarán más las personas con conciencia ecológica y animalista que tengan espíritu juvenil y de aventura. Las editoriales son muy estrictas a la hora de clasificar los relatos por edades. Yo no creo en esas divisiones, que me parecen arbitrarias. A los 15 años leí con gusto Madame Bovary y a los 40, Harry Potter. Mentalmente, la edad se lleva en el corazón. Físicamente, es otra historia.

¿Qué referentes específicos le han sido de más ayuda para ‘La hija del lector de nubes’?

La novela está plagada de referentes literarios y cinematográficos. He leído mucha literatura fantástica y de ciencia ficción, he visto muchas películas del género, y lógicamente se plasma en el argumento. No sólo como fuente de inspiración, sino también como un guiño a veces algo gamberro. Los miembros de una de las castas inferiores de la sociedad de Venturum, continente imaginario donde se desarrolla la acción, son los srecks. Dune, la brújula dorada, Las mil y una noches son algunos de los referentes entre otros muchos.

Bel Carrasco en la presentación del libro "Las semillas del Madomus". Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco en la presentación del libro ‘Las semillas del Madomus’. Imagen cortesía de la autora.

Se ha centrado a lo largo de su trayectoria como escritora en diversos géneros.  ¿Con cuál se siente más cómoda?

Fantástico, sin duda. La novela negra me encanta pero me cuesta urdir las sólidas estructuras que exige este tipo de relatos. Cuando empiezo una historia sé también cómo acabará pero no todo lo que ocurrirá entre el inicio y el desenlace. No lo sé ni quiero saberlo. Me gusta sorprenderme a mí misma, que lo personajes me sorprendan y me conduzcan por derroteros imprevistos. Si no funcionara así, creo que me aburriría. Mi forma de pensar, intuitiva y pirotécnica, se mueve con más soltura en el reino de la imaginación, cuando más libre mejor pero sin abandonar nunca la verosimilitud.

Sabemos que es una acérrima defensora del medio ambiente y también que su novela está ambientada en un planeta desolado, ¿puede tomarse como una llamada de atención a lo que inevitablemente parece que estamos destinados?

Efectivamente. Hay muchos problemas en el mundo pero el principal es el acelerado deterioro de la salud del planeta. Los mensajes ecologistas no llegan a calar en la gente. Se oye decir que viene el lobo pero nadie renuncia a su estilo de vida. Con esta novela he intentado recrear lo terrible que sería existir en un mundo sin pájaros ni animales, excepto algunos de granja para los privilegiados. Lo espantoso de estar constantemente atemorizados por la furia el mar, los tsunamis, y sometidos a fuertes diferencias sociales, las castas, y controles tiránicos como única forma de supervivencia.

Actualmente, el mundo editorial en papel se encuentra en un estado de crisis. Aceptando el riesgo, ha decidido publicar el libro a través del método online. ¿Cómo ha experimentado este nuevo modo de distribución y qué opina del mismo?

Mi experiencia con las editoriales salvo excepciones no ha sido muy positiva. No son mecenas ni oenegés sino empresas que deben cuadrar los balances y hoy día eso no es nada fácil. Es lógico que vayan a lo seguro, autores ya conocidos y novelas que conectan con el denominador común del gusto lector. Por suerte, las nuevas tecnologías abren un campo inmenso y lleno de posibilidades a quienes nos salimos de esos parámetros. Cuando inviertes un año, dos o más en una tarea que absorbe tu tiempo y energía, resulta muy frustrante que el producto final no encuentre salida. Estoy feliz de ser escritora indie.

¿Escribe libros por profesión o por vocación?

Es una vocación tardía. En este país sólo un puñado de escritores puede vivir exclusivamente de sus libros. Para llegar a fin de mes, la mayoría combina distintas ocupaciones con la literatura, en mi caso el periodismo. Los que escribimos por vocación lo hacemos impulsados por una necesidad de expresarnos, de volcarnos en una actividad creativa que es terapia y disfrute, aunque también tenga sus malos ratos. En todo caso, si uno no encuentra cierto placer con lo que escribe es imposible que los lectores lo hagan.

Bel Carrasco, autora de "La hija del lector de nubes"

Bel Carrasco, autora de ‘La hija del lector de nubes’. Imagen cortesía de la autora.

‘La hija del lector de nubes’ se puede encontrar en el siguiente enlace: https://www.amazon.es/La-hija-del-lector-nubes-ebook/dp/B01DAW6S50

María Ramis

Lecturas con aire acondicionado

Lecturas estivales
María Dueñas, Isabel Allende y Paula Hawkins, líderes en ventas
Verano de 2015

Tres damas de distintas generaciones y latitudes, en lo más alto del podio, comparten la gloria de ser las autoras más vendidas a lo largo de este largo y tórrido verano. Si las chicas son las que más leen ficción es justo que sean ellas quienes arrasen. Dos muy nuestras y tan conocidas como María Dueñas e Isabel Allende, y una británica, Paula Hawkins que irrumpe con fuerza y viaja en el primer vagón con La chica del tren, best-seller indiscutible de la temporada. Sus derechos de publicación se han vendido a 30 países, estuvo 18 semanas en el número uno en la lista de The New York Times y Amazon, y ya se prepara una película.

Rachel, una obsesiva y observadora treintañera en paro y crisis personal, se acaba de mudar a las afueras de Londres con una amiga y coge el tren de las 8.04 horas todas las mañanas para simular que todavía trabaja, una situación que recuerda la película española La vida de nadie inspirada en un hecho real. En una de las paradas, observa la casa de su ex, Tom, que acaba de tener un hijo y a una pareja que vive cerca de la estación, un toque a lo Hitchcock de la La ventana indiscreta. Comienza a fantasear con ellos y a indagar compulsivamente en su intimidad. Un día, la mujer desaparece y Rachel inicia por su cuenta y riesgo la investigación. Una lectura adictiva, ejemplo perfecto de lo que los anglosajones llaman un libro pageturner, es decir, pasapáginas.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

Portada del libro el amante japonés, de Isabel Allende. Plaza & Janés.

En El amante japonés Isabel Allende sitúa en la ciudad de San Francisco la historia de una dama adinerada que abandona su mansión y se refugia en una residencia de ancianos que alberga unos clientes bastante peculiares. Mantiene las distancias con los demás excepto con Irina Bazili, una joven moldava a la que convierte en su colaboradora, y que descubre unas cartas en sobres amarillos que contienen misteriosas historias.

Por su parte María Dueñas da de nuevo en la diana con La Templanza su tercer título ambientado en escenarios de la joven república mexicana, la Habana y Jerez durante la segunda mitad del XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad andaluza en un enclave cosmopolita. Historias bien contadas con un punto de intriga detectivesca, como el caso de La chica del tren, o con un despliegue de dramas humanos en lugares lejanos en el tiempo o en el espacio. Es lo que lectores más piden en todas las estaciones del año, especialmente en un tórrido verano como éste, en el que no conviene calentarse la cabeza, sino optar por lecturas que lleven incorporado un buen sistema de aire acondicionado.

A cierta distancia E.L. James exprime el jugo a un fulano llamado Christian en Grey, que en esta cuarta entrega cuenta en primera persona sus trucos de seductor. Aunque la crítica la ha puesto de vuelta y media, se vende bien en competencia con otros muchos títulos en esa línea, erotismo pseudo-duro para amas de casa.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro.

Volver a Canfranc, de Rosario Raro. Editorial Planeta.

En cuanto a los autores de la tierra, la castellonense Rosario Raro con Volver a Canfranc y el valenciano Joaquín Camps y su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, encabezan el ránking de los más vendidos.

También esto pasará, un relato íntimo en el que Milena Busquets evoca la relación con su madre, la famosa editora Esther Tusquets; La casa de las miniaturas, una intriga romántica  de Jessie Burton o el polémico libro de Michel Houellebecq, Sumisión son algunos otros títulos que se mantienen en posición destacada.

Historias de ayer

La Segunda Guerra Mundial sigue dando juego, como demuestra La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, Premio Pulitzer de este año, una emotiva historia de amor entre una francesa invidente y un alemán obsesionado por los aparatos de radio. Con Volver a Canfranc, la castellonense Rosario Raro viaja también al pasado para relatar las vicisitudes de un grupo de héroes que ayudan a los judíos a huir del desastre a través de la estación pirenaica. Un aduanero bretón,  una camarera de Zaragoza, un músico o un contrabandista son algunos de los personajes imaginarios que conviven con otros históricos como Josephine Baker y su marido Jean Lion.  “Además de poner en escena la persecución de la libertad y cómo la esperanza puede conducir nuestras vidas, me interesaba subrayar el ensalzamiento de las buenas obras, eso tan poético llamado justicia divina”, señala Raro.

La mágica ciudad de Estambul a principios del siglo XVI es el telón de fondo del último libro de Elif Shafak, El arquitecto del universo. El protagonista es Jahan, un muchacho que llega desde la India acompañado de Xota, su elefante blanco que causa gran sensación en la corte y encandila a la hija del sultán.

Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte,  Flor de piel de Javier Moro o La ley de los justos de Chufo Llorens son otras novelas históricas que han gozado de la estima del público.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cubierta del libro La última confidencia del escritor Hugo Mendoza, de Joaquín Camps.

Cosecha ‘negra’

La literatura de intriga policíaca o detectivesca y los thrillers son sin duda el género más en boga con ejemplos tan sonados como la trilogía de Batzán de Dolores Redondo o el brillante  debú del valenciano Joaquín Camps, una sólida apuesta de Planeta por su primera novela, La última confidencia del escritor Hugo Mendoza.

En este apartado se puede citar, entre otros muchos títulos y autores, a Pierre Lamaitre con Iréne, Alex y Vestido de novia, Mikel Santiago  (El mal camino) y una de espías, Soy Pilgrim, de Terry Halles.

Como se pudo comprobar en el Festival Valencia Negra, numerosos autores valencianos se adentran por los vericuetos de la criminalidad en todas sus variadas formas. Santiago Álvarez con La ciudad de la memoria, Jordi Llobregat con El secreto de Vesalio, Carlos Aimeur con Destroy. El corazón del hombre es un abismo, Bel Carrasco con Abrir en caso de muerte, y un largo etcétera. ¿Se trata de una moda pasajera más o menos efímera o de un edificio de sólidos cimientos? El tiempo y los lectores tienen la última palabra.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Portada del libro En la orilla, del recientemente fallecido Rafael Chirbes. Anagrama.

Inmortales

Don Quijote en la versión actualizada de Andrés Trapiello ha mantenido el pulso contra las típicas lecturas banales del verano, así como autores consagrados por premios importantes o por su fallecimiento. Es el caso del valenciano Rafael Chirbes, cuyas magníficas obras sobre la crisis, Crepúsculo y En la orilla,  no son precisamente la típica lectura playera.

Leonardo Padura, el cubano ganador del Premio Princesa de Asturias y Eduardo Galeano, también fallecido este año, destacan en la sección de los grandes maestros llamados a ser inmortales.

Ensayo

La actualidad inmediata interesa. Así lo demuestra el éxito indiscutible de dos obras de tipo periodístico: Final de la Partida, de Ana Romero sobre el declive de Don Juan Carlos, y Mañana será tarde, un análisis profundo de la realidad política y social española de José Antonio Zarzalejos. También un clásico de autoayuda, Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreú y Templarios, nazis y objetos sagrados, de Fernández Bueno. Una nota humorística la pone Laura Norton con el elocuente título, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.

Librerías consultadas: El Corte Inglés, París-Valencia y Soriano.

Bel Carrasco

“Los 80 tuvieron mucha personalidad”

Abrir en caso de muerte, de Bel Carrasco
Carena Editors
Ámbito Cultural de El Corte Inglés
C/ Colón, 27. Valencia
Presentación: jueves 19 de febrero, a las 19.00h

“Los monumentos más importantes de una ciudad no son los que aparecen en las guías turísticas, sino los lugares donde sus habitantes viven sus primeros amores y desamores”. Es uno de los pensamientos que cruza por la mente del detective Samuel Campos mientras recorre Valencia de punta a punta en busca de unos fantasmas del pasado que se desvanecen nada más encontrarlos. Una bella y enigmática joven le ha encargado un caso muy distinto a los que suele ocuparse, y se entrega quizá demasiado a fondo a resolverlo. Por piedad por amor, o quizá por un larvado sentimiento de culpa. Con su tercera novela, ‘Abrir en caso de muerte’ (Carena Editors), la periodista Bel Carrasco dice que ha puesto una nota de color al género negro. “Amor, humor y un toque de fantasía”. El libro lo presenta Elena Casero el día 19 de febrero en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, a las 19 horas.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

‘Abrir en caso de muerte’. ¿No le preocupa que ese título dé aprensión a los posibles lectores?

¡Qué va! La gente ya no se asusta de nada (risas). Lo que me preocupa no es que abran o dejen de abrir el libro, sino que lo cierren antes de terminarlo de leer.

La acción se sitúa en otoño en la Valencia de 1986. ¿Por qué esa ubicación tan concreta? 

El otoño es mi estación preferida y Valencia la ciudad que mejor conozco. En cuanto a la fecha, 1986, fue un año importante con la entrada en Europa y en cierta forma de modernidad. Los ochenta fueron nuestra década prodigiosa con veinte años de retraso respecto a la que se vivió en Europa y América. Además de su excelente cosecha musical, la historia la recordará como el arranque de la mejor época que ha vivido España. Al principio todavía existía ilusión por el cambio, aunque luego todo se convirtió en codicia con la cultura del pelotazo, y en eso todavía estamos. Como periodista de la delegación de un diario nacional en Barcelona, asistí en primera fila a cambios fundamentales que asentaron  la sociedad del bienestar y de las libertades individuales.

Si vivía entonces en Barcelona, ¿por qué ambientó su libro en Valencia? ¿Patriotismo costumbrista?

Nada de eso. Valencia merece un lugar en el mapa  literario, y no estar siempre eclipsada por Madrid y Barcelona. Tiene sus defectos, claro está,  es altamente ruidosa, indefinida entre la gran urbe y la capital provinciana. Pero ofrece contrastes muy interesantes, desde las mansiones y palacios del centro histórico a las alquerías de las pocas huertas que van quedando o la Ciudad de las Ciencias, aunque en ese espacio concreto nos ha traicionado el barroquismo y sobran edificios emblemáticos. En mi opinión bastarían L’Umbracle y L’Hemisfèric. Los demás se los regalaría a los chinos.

Portada de 'Abrir en caso de muerte', de Bel Carrasco. Carena Editors.

Portada de ‘Abrir en caso de muerte’, de Bel Carrasco. Carena Editors.

¿Samuel Campos, el detective protagonista es de tipo americano o europeo?

Ni lo uno ni lo otro. Es de tipo mediterráneo, aunque no se parece  a Carvalho o al comisario Montalbano. Samuel es un tío de lo más normal. Un chico de pueblo con ansias de triunfar en el mundo de la música que ve sus sueños truncados y acaba siendo detective casi por accidente. Me interesaba crear un detective próximo y familiar, no un súper héroe de sangre fría y nervios de acero, ni un dipsómano deprimido o una personalidad extravagante, que son los prototipos detectivescos que más abundan en la novela negra.

Un relato de intriga, una novela fantástica y ahora se pasa al género negro tan en boga. ¿En la variedad está el gusto?

Efectivamente. Las etiquetas son necesarias para orientar al lector, pero en realidad todas las historias son la misma historia. La de unos seres humanos que intentan sobrevivir mientras buscan inútilmente la felicidad. ¿Qué hace que unas se leen y otras no? Quien responda esa pregunta tendrá la llave del mayor tesoro.

¿Periodismo y literatura son dos oficios bien avenidos?

Bien avenidos sí, porque en ambos se usan palabras. Aparte de eso son muy diferentes. El periodismo es centrífugo, de urgencia y codificado al máximo en cuanto a espacio y tiempo. La literatura es centrípeta, reflexiva y sin limitaciones. De hecho puedes pasarte toda la vida escribiendo un solo libro o repitiendo una y otra vez la misma historia. Lo que aporta la experiencia periodística es cierta agilidad ante el texto, siempre que antes lo hayas pensado mucho. Hoy día la frontera entre periodismo y literatura es muy difusa y porosa. Hay novelas que son crónicas periodísticas y artículos de opinión que son ensayos.

¿Tiene algún proyecto entre manos?

Voy por la mitad de un relato fantástico próximo a la ciencia ficción. Me encanta imaginar mundos paralelos y poner nombres a lugares que no existen. La literatura fantástica exige mayor inversión imaginativa y te otorga una gran margen de libertad, por eso me gusta. Pero también te obliga a mayor autodisciplina para que no se te vaya la olla o se te crucen los cables.

¿Qué significa para usted escribir ficción?

Una terapia que ayuda a huir de los miedos y miserias cotidianas. Un acto de autodisciplina y comunicación que se ejecuta en soledad y silencio. Domar el potro salvaje de la imaginación para que otros puedan montarlo contigo, y viajar a un lugar maravilloso donde vivir aventuras extraordinarias sin que nada ni nadie pueda dañarte.

Bel Carrasco ha trabajado en ‘El País’, ‘Las Provincias’, ‘Levante’, ‘Cartelera Turia’ y otros medios valencianos. Desde hace más de 15 años colabora en ‘El Mundo’ de la Comunidad Valenciana en temas de sociedad y cultura. Tiene el blog Zoocity en la edición digital. También colabora con la revista digital de arte y cultura www.makma.net. ‘Abrir en caso de muerte’ es su tercera novela. Ha publicado ‘El relojero de Real’ (Ediciones Atlantis), ‘Las semillas del madomus’ (Versátil) y varios libros colectivos de relatos.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Vicente Chambó