Los restos de Sheela Gowda en Bombas Gens

‘Remains (restos)’, de Sheyla Gowda
Comisariado: Nuria Enguita y Lucía Aspesi
Bombas Gens Centre d’Art
Av. de Burjassot 54-56, València
Hasta el 1 de marzo de 2020

Desde el 25 de octubre de 2019 hasta el 1 de marzo de 2020, Bombas Gens Centre d’Art (Valencia) en colaboración con Pirelli HangarBicocca (Milán), nos presenta ‘Remains (restos)’, la primera exposición individual en España de la artista Sheela Gowda. Un proyecto comisariado por Nuria Enguita y Lucia Aspesi que nos permite descubrir más de veinte años de producción artística de la artista india, desde los años noventa hasta hoy.

La exposición reúne una amplia selección de instalaciones, collages y esculturas procedentes de diferentes épocas que se construyen en distintas escalas con diversos materiales, de tradición artística local, con los que la artista mantiene un constante diálogo que culmina en propuestas abstractas. Para Sheela Gowda la abstracción no implica ausencia ni de forma ni de motivo, sino la constatación de que una forma puede ser portadora de sentidos múltiples. Más allá de entenderla hay que sentirla. Busca la sutilidad en su obra, y por eso se basa en la abstracción.

A lo largo de su carrera como artista, Sheela Gowda ha exhibido su obra en numerosas exposiciones individuales alrededor del mundo. Jugando con el espacio expositivo, acoplando y seleccionando sus obras, desplegando, en cada una de ellas, una práctica poética y política basada en una visión reflexiva y perceptiva del mundo, acompañada por una conciencia del valor simbólico y comunicativo de la materia, los objetos y sus restos. Esta selección de obras, también, transmite el compromiso con el proceso de definición y abstracción de la forma como generadora de significado, del sentido.

Sheela Gowda, en Bombas Gens.

Nacida en Bhadravati, Karnataka (India) en 1957, Sheela Gowda se formó en pintura en las universidades de Baroda y Visvabarathi en Santiniketan, marcadas por un modernismo indio, la imaginería popular, la vida cotidiana y las leyendas propias, pero, también, por formas y técnicas internacionales del arte.

Con su regreso a India a mediados de los años 80, desde Londres, donde había realizado estudios de posgrado en el Royal College of Art, Gowda abandona el espacio pictórico para trabajar en el espacio tridimensional. Este proceso de transición respondía a la determinación de la artista de incluir activamente a la audiencia, mediante sus obras, en la situación sociopolítica de la India en los años 80 y 90, asociada con el aumento de la política de derechas y los actos de violencia en todo el país. Por ello, la artista comenzó abordar estas inquietudes mediante la manipulación directa de una serie de nuevos materiales que iría incorporando en sus obras, como el estiércol de vaca, barriles de alquitrán, pigmento, cenizas, pelo, agujas, fibra de coco, caucho, cuerdas hechas de cabello, etc; materiales que proporcionarían, por medio de su textura, olor o sustancia, un diálogo directo con los sistemas en los que es mediado: económicos, políticos o rituales.

Por ejemplo, el caso del excremento de vaca, material que ocupa una posición polivalente en la economía india del ritual, el trabajo y la supervivencia. Para los hinduistas la vaca es un animal sagrado, siendo sus excrementos utilizados en artesanía local para construir juguetes y esculturas, así como combustible o para el aislamiento de suelos y paredes. Para Sheela Gowda este material fue fundamental en la transición de su trabajo desde la práctica pictórica al espacio de tres dimensiones. Usó y modeló este material de diferentes maneras con diversas técnicas y en varias dimensiones.

La artista experimentó por primera vez con estiércol de vaca en su obra conocida ‘Mortar Line’ (1996), una escultura de suelo que consiste en una línea curvada y doble de ladrillos de estiércol de vaca, unidos por un mortero de pasta de dicho material. La hendidura longitudinal entre las dos filas de ladrillos está revestida con kumkum, un pigmento rojo que se usa tradicionalmente para rituales y que aquí funciona como una especie de cemento que mantiene la unión de las piezas en una especie de columna vertebral. En este caso, el estiércol de vaca, a pesar de sus numerosos significados, da relación directa con el trabajo cotidiano de las mujeres en contextos rurales de India.

Detalle de la obra ‘Mortar Line’ (1996), de Sheela Gowda.

Un segundo material con un significado ritual y con gran importancia en la económica india sería el cabello humano. Posee un significado ceremonial, al recoger los restos de las grandes cantidades de cabello tras la tonsura practicada como sacrificio y ofrenda de miles de personas en los lugares de peregrinación. En lo cotidiano, el cabello también tiene su significado, como talismán en vehículos motorizados y en la economía. India es el mayor exportador global de cabello humano para pelucas y otros usos. Sheela Gowda nos presenta lo significativo que es el cabello en la India, por medio de su obra ‘In Pursuit Of’, pieza realizada expresamente para las salas de Bombas Gens Centre d’Art.

‘In Pursuit Of’, de Sheela Gowda (2019). Fotografía cortesía de Bombas Gens.

Sheela Gowda utiliza los materiales sin que pierdan su esencia; no los transforma, sino que les aporta significados nuevos, como, por ejemplo, en las obras en las que emplea el material de los barriles de alquitrán. Pretende que permanezcan como lo que fueron: un elemento para hacer carreteras, que se convierten, casi, en el hábitat de las personas cuando están trabajando. Los encontramos en su obra titulada ‘Kagebangara’, una instalación que está compuesta como un cuadro modernista, haciendo referencia a un cantero de obra, asemejándose la obra, particularmente, a las construcciones de placas de metal que los pedreros de carretera utilizan en Bangalore como refugios provisionales y como almacenes para sus propiedades.

‘Kagebangara’ (2008), de Sheela Gowda.

La obra de Sheela Gowda es abierta. Sus obras se aferran a la materia, que nunca desaparece. De ahí el título, ‘Remains’. El material está hecho con restos, pero restos de objetos anteriores, que son lo que permanece y adquieren diferentes significados, sensaciones y emociones que nos hacen cuestionar nuestra presencia en el mundo, el paso del tiempo y su transparencia relativa.

Adriana Florentino

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