Programa IVC

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Programación teatral del IVC
Clásicos renovados y poéticas del duelo
Teatre Principal y Teatre Rialto de València
De enero a marzo de 2026

“Los clásicos sirven para entender quiénes somos y adónde hemos llegado”, asegura Italo Calvino en ‘Por qué leer los clásicos’. El Institut Valencià de Cultura (IVC), a rebufo de tamaña consideración, ha diseñado su programación teatral para el primer trimestre del año fijándose en ellos, pero, como apuntó María José Mora, directora adjunta de Artes Escènicas, “recuperándolos desde la contemporaneidad”.

Y qué nos dicen clásicos como Lope de Vega o Gregorio González, autores de ‘Los locos de Valencia’ y ‘Fuenteovejuna’, y ‘Guitón Onofre (el pícaro perdido)’, respectivamente: pues que la mentira tuvo en su día mucho predicamento –ya sea utilizándola mediante la argucia de hacerse pasar por loco o siendo un pícaro para sobrevivir– y lo sigue teniendo, al igual que la rebeldía tuvo su razón de ser, cuando el poder se extralimita, y continúa poseyendo idéntico sentido en nuestros días.

El Teatre Principal de València será quien acoja lo que María José Mora dio en llamar ‘Clásicos renovados’: esto es, la inclusión en la programación del IVC de las citadas ‘Los locos de Valencia’, bajo la dirección de Jorge Picó (del 22 de enero al 8 de febrero); ‘Guitón Onofre (el pícaro perdido)’, adaptación de Bernardo Sánchez y Pepe Viyuela (21 y 22 de febrero), y ‘Fuenteovejuna’, en versión de María Foguera y dirección de Rakel Camacho (27 a 29 de marzo).

‘Los locos de Valencia’, de Lope de Vega, bajo la dirección de Jorge Picó. Imagen cortesía del IVC.

Las tres obras poniendo el acento en aquellos aspectos del ser humano que, pasado el tiempo, siguen inalterables. “Floriano, un joven filósofo de Zaragoza, para escapar de un lance se hace pasar por loco para ser internado en el hospital de alienados de Valencia”, se apunta en la sinopsis de ‘Los locos de Valencia’, en la que Lope de Vega, siguiendo el ‘Elogio de la locura’ de Erasmo de Rotterdam, plantea cómo “los locos a veces dicen la verdad”.

Lo mismo cabe decir del ‘Guitón Onofre’ que encarna Pepe Viyuelas, quien, junto a Sara Águeda, muestra “las peripecias de un vividor capaz de todo para sobrevivir”. La novela picaresca escrita por Gregorio González en 1604 nos habla de cómo la mentira, la falta de empatía y la deshumanización pueden llevar a un sujeto a mimetizarse con tan hostil entorno para sobrevivir en él: “Una vida que es espejo de la nuestra en la actualidad, para ponerla a examen”, se dice de la obra.

Mentiras, pues, que, como la ficción misma, permite acceder a cierta verdad por dolorosa que sea. Verdad que, en el caso de ‘Fuenteovejuna’, Lope de Vega entendió relacionada con “la valiente rebelión de los aldeanos contra la tiranía del Comendador”, dando como respuesta unánime de las víctimas el famoso enunciado solidario de “Fuenteovejuna lo hizo”, que exculpaba al más individual acto contra el agresor.

‘Las dolientes’, de Laura Romero. Imagen cortesía del IVC.

El Teatre Principal, además de tamañas proclamas arrojadas por los textos clásicos, también apunta hacia sentimientos de corte más privativo. Por eso María José Mora habló de una programación “clásica e íntima”, refiriéndose, en este último caso, a lo que denominó ‘Poéticas del duelo’, sustanciadas en las obras ‘Personas, lugares y cosas’, de Duncan Macmillan, con Irene Escolar, bajo la dirección de Pablo Messiez; ‘Matres’, teatro de marionetas con Aitana Giralt, Cristina García, Erik Varea y Jordi Pedrós; ‘Las dolientes’, con dramaturgia e interpretación de Laura Romero, y ‘La última noche con mi hermano’, de Alfredo Sanzol.

Todas ellas unidas por el denominador común de ese duelo provocado por la muerte, “a la que no estamos acostumbrados”, señaló Mora, en una sociedad del bienestar toda ella enfocada, precisamente, al placer, obviando su otra cara más sombría de las pérdidas por fallecimiento de seres queridos. Laura Romero, en ‘Las dolientes’, se lo pregunta siguiendo la máxima del filósofo Michel de Montaigne: “Practicar la muerte es practicar la libertad”. Entonces, se apunta en el texto de la obra, “¿por qué esta incapacidad, esta incomodidad, esta patología con la muerte”.

El Teatre Rialto, por su parte, será escenario de la creación valenciana más contemporánea y de artistas emergentes, empezando por la que ya ha estado en cartel hasta el pasado día 11: ‘Canviarem bolquers segons el BOE’, de Patrícia Pardo, en la que se lanza la siguiente y muy oportuna pregunta: “¿Quién cuidará a las que cuidan?”.

‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’, de María Velasco. Imagen cortesía del IVC.

En este mismo escenario tendrá cabida la producción propia del IVC: ‘El aguante’, con texto y dirección de Víctor Sánchez Rodríguez (del 12 de febrero al 1 de marzo), que sin ser una reescritura de ‘La gaviota’, de Chejov, “es una obra completamente chejoviana”, subraya su director. Antes, el Rialto habrá acogido ‘Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos’ (17 y 18 de enero), de María Velasco; ‘Perdón’, de Losinformalls, y ‘Leonora’ (31 de enero y 1 de febrero), de Natalia Huarte, planteada como un acercamiento poético a la escritora y pintora surrealista Leonora Carrington.

‘Parejas imperfectas’, de Martyna Majok, bajo la dirección de Bernabé Rico; ‘Mapache’, con Sergio Caballero; ‘El camino de la sal’, de Paco Zarzoso, y ‘Viva’, de Begoña Tena –esta última en la Sala 7 del Rialto, completan la programación teatral del IVC durante este primer trimestre de 2026.

Una programación “excepcional para la ciudad de València”, según destacó María José Mora, minimizando las críticas del sector de las artes escénicas valencianas –“son de una parte del sector”, puntualizó la directora adjunta– que consideran que el IVC no le está teniendo en cuenta a la hora de programar compañías valencianas y en valenciano. “Se está dando apoyo a la creación valenciana”, insistió Mora, quien afirmó que, de los 16 espectáculos programados, “más del 50% son de compañías valencianas, dejando aparte el Circuit Cultural”.

Programa IVC
‘Guitón Onofre (el pícaro perdido)’, adaptación de Bernardo Sánchez y Pepe Viyuela. Imagen cortesía del IVC.