Premio Aena de Narrativa

#MAKMALibros
Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana
Finalistas: ‘Ahora y en la hora’, de Héctor Abad Faciolince; ‘Marciano’, de Nona Fernández; ‘Los ilusionistas’, de Marcos Giralt Torrente; ‘El buen mal’, de Samanta Schweblin, y ‘Canon de cámara oscura’, de Enrique Vila-Matas
Dotación: un millón de euros para la obra ganadora y 30.000 euros para cada uno de los cuatro finalistas restantes
Fallo: 8 de abril de 2026

El ecosistema literario hispanohablante asiste a un cambio de paradigma. En un sector a menudo marcado por la contención, la irrupción del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana supone un revulsivo que va mucho más allá de su imponente cifra: un millón de euros para la obra ganadora y 30.000 euros para cada uno de los cuatro finalistas restantes.

Pero lo que verdaderamente vertebra este nuevo galardón, más allá del músculo financiero, es su ambición por construir un puente sólido entre las dos orillas del Atlántico, abarcando a una comunidad de más de 630 millones de hablantes.

El pasado 18 de marzo, la librería La Mistral de Madrid sirvió de escenario para desvelar el quinteto de obras que aspiran a coronarse en esta primera edición. La presidenta del jurado, Rosa Montero, acompañada por el secretario Jesús García Calero y los scouts literarios Nuria Azancot y Antonio Martínez Asensio, fue clara en su declaración de intenciones: “Se trata de un premio a un libro y no a una trayectoria”.

Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana
Nuria Azancot (miembro del equipo de preselección), Rosa Montero (presidenta del jurado), Jesús García Calero (secretario del jurado) y Antonio Martínez Asensio (miembro del equipo de preselección), durante la presentación de los cinco finalistas del Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana en la librería La Mistral.

Una advertencia pertinente que desplaza el foco del autor al texto, celebrando la vitalidad de las publicaciones –originales en castellano o traducidas desde lenguas cooficiales– alumbradas a lo largo de 2025.

Cinco vértices para entender el presente

El proceso de selección, que partió del radar de diez exploradores literarios y fue destilado por un jurado de indiscutible peso (Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, Leila Guerriero, José Carlos Llop y Élmer Mendoza, junto a la propia Montero), ha arrojado una lista final que funciona como un sismógrafo de nuestras inquietudes contemporáneas.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Aena (@aena.es)

Desde Colombia, Héctor Abad Faciolince presenta ‘Ahora y en la hora’ (Alfaguara), una obra nacida de la urgencia y la herida. A partir de una vivencia personal en Ucrania, el autor levanta una crónica sobre el estupor, la culpa del superviviente y el imperativo ético de narrar la barbarie.

En una latitud distinta, pero igualmente atravesada por la historia, la chilena Nona Fernández difumina las fronteras de lo terrenal en ‘Marciano’ (Penguin Random House). Su narrativa cruza la memoria y la imaginación para diseccionar la convulsa trayectoria del país a través de la figura de Mauricio Hernández, confirmando su audacia formal.

El tríptico de autores españoles y argentinos se mueve entre la genealogía familiar, la metaliteratura y lo inquietante. En ‘Los ilusionistas’ (Anagrama), Marcos Giralt Torrente retrocede a la Galicia de 1931 para indagar en los afectos y las ataduras de la herencia, haciendo de la memoria un ejercicio de introspección implacable.

Enrique Vila-Matas, por su parte, sigue ensanchando su inconfundible universo con ‘Canon de cámara oscura’ (Seix Barral), donde la lectura de 71 libros seleccionados al azar en un cuarto oscuro acaba dictando no solo la escritura del protagonista, sino su propia vida.

Finalmente, la argentina Samanta Schweblin consolida su magisterio en el relato breve con ‘El buen mal’ (Seix Barral), un catálogo de vulnerabilidades donde la extrañeza irrumpe en lo cotidiano para dejar a sus personajes suspendidos en la incertidumbre.

El mecenazgo como sostenibilidad cultural

Más allá del laurel literario, la propuesta de Aena destaca por una estrategia de sostenibilidad social que entiende la cultura como un bien de primera necesidad. Bajo el elocuente lema ‘Leer es volar‘, la iniciativa esquiva el mero acto de premiar para adentrarse en la democratización del acceso al libro. La compañía ha anunciado la compra de miles de ejemplares de las obras finalistas y ganadora para su distribución en bibliotecas, centros educativos y espacios culturales de los territorios donde opera, garantizando que el texto circule y habite la conversación pública.

Con el respaldo de instituciones como la Fundación Gabo y la Cátedra Vargas Llosa, el galardón enfila su recta final. El misterio se resolverá el próximo 8 de abril en Barcelona, ciudad donde se dará a conocer el fallo definitivo. Mientras tanto, estos cinco títulos ya han logrado su primer objetivo: demostrarnos que el vuelo de la palabra sigue siendo la forma más sofisticada y poderosa de viajar.