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Restauración de la parroquia de los Santos Juanes
Dirección: Pilar Roig
Real parroquia de los Santos Juanes de València
Plaza del Mercado s/n, València
Reapertura al público: 28 de noviembre de 2025
La reapertura e inauguración de la Iglesia de los Santos Juanes de València, después de la restauración llevada a cabo por el Instituto Universitario de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València (UPV), en colaboración con el equipo de restauración arquitectónica de Carlos Campos, tuvo lugar a finales de noviembre del pasado año.
Ambos han trabajado en consonancia para lograr un resultado que, no solo devuelve a la vida el edificio histórico-artístico valenciano, sino que además consigue poner en valor la memoria de este, así como convertirse en un homenaje a las artes valencianas.
La primitiva iglesia de Sant Joan del Mercat se alzó en el siglo XIII, teniendo que ser reedificada de nuevo siguiendo los preceptos góticos en el siglo XIV a causa de un primer incendio. Un nuevo incendio asolaría al edificio a finales del siglo XVI, hecho que da inicio a una reconstrucción en clave barroca del mismo a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII a través del impulso del conocido patriarca San Joan de Ribera.
Resultado de los desastres ocasionados durante la Guerra Civil, la parroquia de los Santos Juanes sufrirá un último incendio en 1936 dañando las pinturas de la bóveda, esculturas, así como gran parte de su estructura arquitectónica.
El equipo de la UPV, dirigido por la restauradora Pilar Roig, así como el de Carlos Campos, no solo inician una restauración a partir de los efectos causados por el fuego, sino que también tendrán que hacer frente a una primera y negligente intervención realizada en los años 60 en la que las pinturas fueron arrancadas de cuajo de la bóveda, llegando incluso a hacer desaparecer las localizadas en el ábside.

Dichas pinturas murales fueron transportadas al Museo de Arte de Cataluña en ese momento y no regresaron nunca a la ciudad de València. Como bien explicó Pilar Roig, “las pinturas fueron arrancadas por fases sin ningún tipo de criterio y pegadas en un contrachapado de madera. Se realizaron repintes sobre la obra de Antonio Palomino y luego, las que fueron retornadas a la iglesia, se insertaron de nuevo en la bóveda con clavos”.
Aunque la restauración principal de la mano del mecenazgo de la Fundación Hortensia Herrero se inicia en 2019, ya en los años 90 Pilar Roig presentó un informe a Conselleria en el que muestra el estado de deterioro del patrimonio en cuestión, al tiempo que aportó gran cantidad de documentación e investigación emprendida por su padre y restaurador Luis Roig Alós en los años 40, fruto de un genuino interés por la iglesia, siendo muy relevante a la hora de realizar esta restauración.
La colaboración entre Carlos Campos, dirigiendo al equipo de la empresa EMR, y Pilar Roig a través del IRP y la UPV, partía de la experiencia de cooperación previa en la restauración de la Iglesia de San Nicolás, conocida como la Capilla Sixtina de València, y ha sido imprescindible para llevar a cabo un trabajo donde la variedad de artes y oficios se convierte en una obra de arte total, demandando así una restauración integral.
“No queremos cometer nunca un falso histórico, hemos sido muy respetuosos con los restos conservados”, comentó Pilar Roig acerca de la forma humilde y no invasiva con la que se han acercado a la obra y su restauración.

No pretendían difuminar lo restaurado con lo preservado, ni borrar el paso del incendio por la iglesia, sino que a partir de la documentación y las fotografías han ido tratando de fusionar las técnicas tradicionales de limpieza con las metodologías pioneras en el campo de la restauración, de forma que ningún episodio histórico de la iglesia quede oculto.
De esta forma, sobresale el tratamiento digital del ábside a través de la proyección de tres fotografías testigos del paso del tiempo. La primera corresponde con la fotografía tomada antes del incendio del 36, en la que se muestran las pinturas del ábside en su mayor esplendor; la segunda se trata de una imagen tomada después del incendio donde las pinturas aparecen ennegrecidas y la iconografía se desvanece; la última imagen corresponde con el resultado de la restauración con la verdadera paleta de colores utilizada por Palomino.
“Se lo dediqué a mi padre. Si él no hubiera tenido esa obsesión por la iglesia, la restauración llevada a cabo no habría salido adelante”, reconoció Roig. Así, el proceso de restauración de la parroquia de los Santos Juanes aúna varios homenajes: en primer lugar, al artista Palomino y su gran obra pictórica, y, en segundo lugar, a Luís Roig, quien a través de su fascinación dio origen a un proceso de material y simbólica “resurrección” del patrimonio valenciano.
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