“Me gusta entretejer pasado y presente”

‘No hay luz bajo la nieve’, de Jordi Llobregat
Editorial Destino. 2019

La elección del tiempo y lugar en los que se desarrolla una historia es tan crucial como el argumento y la creación de los personajes. Para su segunda novela, No hay luz bajo la nieve (Destino)Jordi Llobregat ha escogido un escenario muy potente, los Pirineos, que conoció en su infancia cuando pasaba allí las vacaciones con sus primos franceses. Estas montañas son un personaje más que, con su grandiosa belleza y su cólera climática, determinan en algunos momentos la acción. El relato se trenza en tres tiempos: 2005, 1983 y la década entre 1942 y 1962. Esto ha obligado al autor a levantar una compleja estructura dividida en siete bloques, los siete pecados capitales, cada uno precedido por un epígrafe del Purgatorio de Dante. 

La novela se inicia con la desaparición de una niña cuya hermana, Álex Serra encontramos 22 años más tarde como subinspectora de policía, traumatizada por un desafortunado incidente, al frente de una investigación. Un cuerpo con los párpados cosidos y una ‘P’ grabada en la frente aparece en las obras de la estación de esquí Vall de Beau, con la que se presenta la candidatura hispano-francesa para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. Es sólo el primero de una serie de asesinatos. La trama principal se intercala con fragmentos del Diario de Raquel, el relato de una niña judía que, al huir de la Francia ocupada, se tropieza, cruzados los Pirineos, con otra forma de horror. Al igual que en su anterior novela, El secreto de Vesalio, Llobregat pone una nota de color histórico a la trama negra.

Portada de ‘El secreto de Vesalio’, de Jordi Llobregat.

“El pasado es una referencia para todos”, afirma el creador y director del festival Valencia Negra. “Dónde estamos, cómo somos, qué hacemos, tiene mucho que ver con lo ocurrido en nuestro devenir individual y colectivo. La trama principal de esta novela transcurre en nuestra época, pero se relaciona con un terrible drama humano ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial. Me gusta mucho desarrollar un juego de historias paralelas que entretejen el pasado y el presente. Al documentarme sobre los Pirineos, descubrí esta gran tragedia y me di cuenta de que quería contarla. Se trata de un suceso histórico que, de algún modo, ha quedado relegado entre tantos acontecimientos relevantes de la Segunda Guerra Mundial, quizás porque se trata de una historia de víctimas y tiene cierto paralelismo con la actualidad”. 

Miles de judíos huyeron del nazismo a través de los Pirineos durante los primeros años de la Segunda Guerra, especialmente de 1940 a 1942, durante el régimen de Vichy. Muchos de sus descendientes visitan cada año el Pirineo de Lleida, sobre todo los pasos de Pont de Rei de la Vall d’Aran y La Farga de Moles en la Seu d’ Urgell, una zona que recibe la visita de 1.500 turistas al año interesados en el éxodo hebreo. 

La novela describe parajes singulares como las colonias industriales y mansiones abandonadas a lo largo de las cuencas del Llobregat y el Ter, el Monasterio de Sant Marti de Canigó, la Línea P de bunkers y defensas construida durante la Dictadura y las rutas de huida de los judíos por los pasos de los Pirineos. “Las colonias industriales son un fenómeno de enorme interés que se centra en las cuencas de los ríos Ter y Llobregat, desde finales del XIX hasta más allá de la mitad del XX. Se trata de un complejo de edificaciones que integra una gran fábrica, las viviendas de los trabajadores y todo aquello que pudieran necesitar: comercios, escuela, banco o iglesia…, haciéndoles autosuficientes y, al mismo tiempo, aislándoles del exterior, con todo lo que ello significa. Durante años, fue un modelo ideal para el capital y la explotación laboral”.

Portada de ‘No hay luz bajo la nieve’, de Jordi Llobregat.

A la hora de dosificar la intriga, esencial en todo thriller, Llobregat tiene  su propia táctica. “Simplemente, pienso en lo que me haría estremecer como lector. Me pregunto constantemente cómo puedo sorprender y emocionar. Para ello, es importante el tono, el ritmo, la estructura de la historia pero, sobre todo, es fundamental ser honesto. Jamás engañar al lector”.

El festival Valencia Negra que Llobregat creó y dirige dedicó su última edición a las mujeres en el noir. ¿Cómo ha afectado su irrupción en el género? “La normalidad es algo muy positivo. De igual modo que ocurre con los hombres, hay escritoras con mayor o menor talento, puesto que eso, precisamente, no depende del género. Nosotros incidimos en la visibilidad, pues en este aspecto, sí han sido peor tratadas las escritoras que los escritores a lo largo de la historia”. 

Sobre las consecuencias positivas y negativas del boom que vive  la novela negra, opina: “Atrae a nuevos lectores, trata temáticas que, en otro caso, sólo se encontrarían en ensayos o trabajos de investigación, surgen autores nuevos, nos da a conocer realidades de países remotos… Excepto el incremento de la tala de árboles para procesar papel, no se me ocurre ninguna consecuencia negativa”, concluye Jordi Llobregat.

Jordi Llobregat. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

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