Caixa Alta, caixa baixa
Museu Valencià de la Il.lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Desde el 29 de junio de 2016

El MuVIM ha hecho coincidir el mundo paisajístico de los Lambert con el del diseño, inaugurando al mismo tiempo que Los Lambert. Paisajes vividos, paisajes soñados, la exposición Caixa Alta, caixa baixa, en la que 28 artistas recrean las letras del abecedario en clave más gráfica que tipográfica.

“En la actualidad la ‘grafía’ parece vencer a la ‘tipografía’ y nos permite hablar de espectador en lugar de lector”, explica Begoña Jordá, comisaria de la exposición que presentó en el MuVIM junto a Dídac Ballester, uno de los artistas participantes.

Caixa Alta, caixa baixa, en el MUVIM.
Caixa Alta, caixa baixa, en el MUVIM.

“El diseñador ya no se dirige al ‘que lee’, sino al ‘que mira con atención un objeto´”, apunta Jordá de forma muy sugerente, subrayando cómo en la muestra que el MuVIM acoge en su sala, valga la redundancia, baja, “se juega con el doble sentido de las mayúsculas y las minúsculas, tanto a nivel gráfico como tipográfico”.

Begoña Jordá aclaró durante su presentación que no se trataba de un trabajo “fin de carrera, sino de un trabajo de mucha calidad sobre diseño, en colaboración con la Universitat Politècnica de València”.

Caixa Alta, caixa baixa. MuVIM.
Desanda, de José Rochina, en Caixa Alta, caixa baixa del MuVIM.

Abandono de la tipografía y el ordenador

En un gran panel aparecen esas cajas tridimensionales en las que cada artista ha dado rienda suelta a su imaginación para jugar con las letras. Letras que ya no remiten a frase alguna, sino que muestran su poder significante, visual, libre de la atadura del significado. Lástima que en la pared contraria se haya montado un conjunto de letras, que remiten a diversos premios de diseño, unidas desaliñadamente con torpe celofán. El “museo de las ideas” parece, en este caso, haber mostrado cierta escasez.

Menos mal que Dídac Bellester, con sus ‘48 variaciones de una foto de perfil’, Maddie de la Gándara, con ‘Neón’, William Marloco, con ‘Typus Tempus’, Ibán Ramón, con ‘El porqué de las cajas’, José Rochina, con ‘Desanda’, o Iván Torres, con ‘Pollastres tipográfics’, por citar algunos, compensan el desaguisado con talento gráfico.

“Hemos querido trabajar el mundo del diseño no desde la idea, sino desde una caja en tres dimensiones, abandonando la tipografía y el ordenador y volviendo a trabajar la plasticidad con la mano”, concluyó Jordá.

Pollastres tipogràfics, de Iván Torres, en Caixa alta, caixa baixa del MuVIM.
Pollastres tipogràfics, de Iván Torres, en Caixa alta, caixa baixa del MuVIM.

Salva Torres

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