Marco y Rico

#MAKMAArte
‘Ver sin ver’
María José Marco y Luis Miguel Rico
Comisaria: Carla Alabau
Espai d’Art La Casa del Cable
Camí Casetes 6, Xàbia (Alicante)
Hasta el 19 de abril de 2026

“Lo que vemos invita siempre a ir más lejos, a soñar lo que aún no se ha visto”
(Gaston Bachelard. ‘La poética del espacio’, 1957)

En ‘Ver sin ver’, que el Espai d’Art La Casa del Cable de Xàbia (Alicante) acoge hasta mediados de abril, María José Marco y Luis Miguel Rico nos invitan a reconsiderar la relación entre el cuerpo, el color y la percepción. Ambos artistas, desde territorios distintos, se adentran en los pliegues de lo invisible, allí donde la visión deja de ser una función del ojo para convertirse en un acto sensible, una forma de conocimiento que se expande más allá de la mirada.

En la obra de María José Marco, “el cuerpo se revela como un campo lumínico, un territorio donde los procesos bioquímicos que generan placer, calma o felicidad –serotonina, dopamina, endorfinas, oxitocina– se transforman en materia visual. A través de herramientas digitales, Marco traduce estas dinámicas invisibles en cartografías cromáticas que encarnan el pulso interior del bienestar”, según explica la comisaria de la muestra Carla Alabau.

Obra de María José Marco, en la exposición ‘Ver sin ver’ del Centre d’Arts Andrés Lambert de Xàbia.

“Cada pieza es una transcripción del lenguaje químico del cuerpo al lenguaje del color: una sinapsis visual que nos recuerda que la emoción también tiene su propia luz. En su práctica, la tecnología no es una mediación fría, sino una extensión empática del cuerpo; una vía para percibir lo imperceptible, para dar forma a lo intangible. Marco nos invita a mirar con la piel, a sentir con los ojos, a reconocer que el color puede ser una vibración emocional antes que una longitud de onda”, añade Alabau.

Luis Miguel Rico, en cambio, “se aproxima al color desde la ausencia de la visión. Su pintura parte del diálogo con personas con discapacidad visual, buscando comprender cómo el color se imagina, se recuerda o se siente cuando no puede verse”.

Obra de Luis Miguel Rico, en la exposición ‘Ver sin ver’ del Centre d’Arts Andrés Lambert de Xàbia.

En sus lienzos, prosigue la comisaria, “el pigmento adquiere espesor, peso, temperatura; la pintura se vuelve experiencia táctil, sonora, emocional. Rico traslada al óleo las descripciones, metáforas y percepciones sensoriales de quienes ven de otra manera, construyendo una paleta que nace de la palabra y la memoria más que de la retina. Su obra propone un desplazamiento radical: ver no es observar, sino traducir el mundo a través de otros sentidos. En su pintura, el color no se contempla, se habita”.

El encuentro entre ambos artistas abre, según argumenta Alabau, “un espacio de resonancia entre lo biológico y lo perceptivo, entre el interior químico del cuerpo y la sensibilidad expandida de quienes perciben el color sin depender de la vista”.

‘Ver sin ver’ propone un nuevo territorio de percepción, donde la experiencia cromática no está definida por la visión ocular, sino por la intensidad de lo que sentimos. En este diálogo, el color se convierte en un umbral entre el cuerpo y el mundo, una forma de conocimiento que acontece en la frontera entre lo visible y lo invisible.

“La exposición nos recuerda que ver no siempre significa mirar, y que hay formas de percepción que solo aparecen cuando la vista se retira. Allí, en esa penumbra sensorial donde el ojo no alcanza, comienza la verdadera experiencia del color: una que se expande, se toca, se escucha, se respira”.

“En ese espacio de suspensión entre la luz y la oscuridad, entre el dato y la emoción, el arte se convierte en una forma de ver con todo el cuerpo, de sentir con la mente abierta, de percibir –finalmente– sin necesidad de ver”, concluye Alabau.