Los caminos cruzados de Xavier Monsalvatje

#MAKMAEntrevistas | Xavier Monsalvatje
Octubre de 2019

Ceramista, pintor, escultor…, Xavier Monsalvatje (Godella, 1965) vivió desde niño en un ambiente que favorecía la creación artística. En su juventud explora lenguajes fronterizos como el cómic, el graffiti…, que le llevan a integrar conceptos, experimentar medios y arriesgarse en el camino de crear un idioma artístico propio con el que conjugar códigos e influencias. Nunca ha renunciado a mostrar abiertamente esas referencias, y en su obra conjuga evocadores destellos de antigüedad clásica con personales y vertiginosas visiones futuristas.

Reflexivo, estudioso, su tiempo discurre entre el taller en Moncada y sus interminables viajes que le llevan a recalar por lugares de medio mundo (China, EE.UU, Dinamarca, Túnez, Taiwán y Turquía), en los que trabaja y muestra sus piezas. Lleva con él su bagaje –estudios de Artes y Oficios, formación en la Escuela de Manises, una amplia trayectoria profesional–, su talento, una curiosidad feroz por experimentar y una humildad sincera que le hace avanzar en un aprendizaje constante.

‘La ciudad manipulada’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Trasladarse a miles de kilómetros, aceptar retos que ponen a prueba su capacidad de adaptación, trabajar en fábricas y ámbitos desconocidos, aprender habilidades nuevas e integrarlas en su obra no supone dificultad alguna para este artista valenciano que en cada aventura se empapa de lecturas, matices, conversaciones, relaciones personales, narrativas y signos que llenan de sentido los distintos tiempos de su travesía.

En el último año su maleta ha parado en casa muy pocos días. Exposiciones, encuentros artísticos, estancias, talleres, comisariados…, le han llevado a asentarse en geografías diversas. Desde la revista MAKMA nos acercamos a este artista discreto, poco dado al ruido y al autobombo, para que nos cuente detalles de lo realizado en los últimos meses y nos adelante interesantes retos que afrontará en esta temporada artística que ahora comienza.

Xavier, el 2018 empezó con una exposición en el Museo de Cerámica de L´Alcora (Castellón), un lugar muy valorado por ti.

Sí, el 2018 fue intenso en nuevos proyectos, exposiciones y viajes. A principios de año, el Museo de l’Alcora me invitó a montar una exposición que mostrase un breve recorrido a través de diferentes proyectos en los que he ido trabajando, vinculados de alguna forma al patrimonio industrial. Al mismo tiempo, me propuso impartir talleres a estudiantes de la localidad para así conectar mi proceso creativo, relacionándolo con la imaginería industrial ycon la reciente compra por parte del Ayuntamiento de l’Alcora de la Real Fábrica de Cerámica del Conde de Aranda.

‘Marcel Duchamp still pissing’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Con esta exposición titulada ‘La Ciudad Especular, signos, superposiciones e interferencias’, tuve la necesidad de no realizar solo un repaso a lo anterior, sino también llevar a cabo un trabajo específico para el museo de cerámica. Desde mi estancia en la fábrica de Kale Group en Turquía, donde fui invitado a trabajar sobre el cartógrafo otomano Piri Reis, en 2013, y en la que tuve la ocasión de poder intervenir sobre paneles cerámicos industriales de grandes dimensiones, quería volver a trabajar sobre este tipo de material; un reto que precisa de la colaboración y el apoyo de la industria cerámica, que no resulta siempre fácil.

En el mismo museo de L´Alcora has comisariado, también, una exposición colectiva de varios ceramistas americanos contemporáneos con los que colaboras en distintas ocasiones, fuera y dentro de España.

Sí. Paralelamente a mi exposición, y en otra de las salas de exposiciones temporales del museo, coordiné la muestra ‘American Clay, cuatro visiones de cerámica contemporánea americana’, que incluía los trabajos de Karen Gunderman, Christopher Davis-Benavides, Catherine Schmid-Maybach y Cameron Crawford. Esta muestra colectiva se ha podido ver también este verano en Navarrete, La Rioja, en la sala de exposiciones municipal Zaldivar, dentro de las actividades de la Feria N.A.C.E.

Has vuelto a Estados Unidos de nuevo. ¿Qué ha supuesto para ti regresar algunos años después a un país que conoces bien y que valora tanto tu trayectoria?

Tras llevar mi obra a Filadelfia, participar en cursos y talleres en las universidades de Wisconsin (Milwaukee) y Chico (California), trabajar en sus fábricas (Kohler)…, fui invitado de nuevo a ir a los Estados Unidos en otoño de ese mismo año por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Cuando volví allí a impartir un taller en el Departamento de Cerámica, tuve la sensación de encontrarme con cierta iconografía que desde mi primer viaje por esas tierras, en 2011, no me ha abandonado. También regresé a California y, posteriormente, a Nevada, quizás, al igual que Milwaukee, mis lugares en Estados Unidos donde siempre soy bien recibido. En Reno (Nevada) organizaron una exposición en The Wedge Ceramic Studio con parte de mis dibujos y piezas cerámicas elaboradas en la Universidad de Chico (California), donde había sido invitado a impartir una conferencia y demostración a los estudiantes; un tiempo que compartí con Cameron Crawford, catedrático de esta universidad.

‘La Ciudad Especular’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Pensar en el próximo viaje se ha convertido en una constante en tu vida, una pulsión contra el paso del tiempo. ¿Qué te aportan personalmente esas estancias lejos de tus puntos de referencia?

Trabajar fuera de la zona de confort de tu propio taller te obliga a desarrollar más adaptabilidad a lo desconocido; a los materiales de trabajo, las cocciones, los tiempos y, cómo no, a las maneras de relacionarte con las personas de tu entorno. Todo influye, sobre todo cuando te desenvuelves en un medio como es el cerámico, pero quizás el haber transitado desde siempre por la periferia te da una perspectiva más real del trabajo.

Durante este año sumas un reconocimiento más a tu trayectoria, al ser seleccionada tu obra en un encuentro hispano-ruso. Háblanos de esta experiencia.

Sí, entre todo esto, mi viaje a Málaga, al ser seleccionado en el primer Simposium Hispano&Ruso de cerámica contemporánea, dos semanas de trabajo, una vez más, fuera de mi propio taller, pero en una ciudad conocida, donde también desarrollo mis siguientes obras gráficas con mi amigo, el artista cubano Rodolfo Llopiz. Otro espacio, con otro proceso y lenguaje diferentes al habitual que me permiten indagar en mi iconografía e intentar desarrollar una visión distinta a la de siempre.

También en Andalucía, has expuesto recientemente tu trabajo gráfico.

A finales de año inauguré una exposición en el Palacio Condes de Gabia de Granada, ‘Desde Laguada a Sandunga y más allá. Obra seriada entre dos siglos, el caso de Granada’, y en el Museo de Osuna, Sevilla, con la exposición ‘Naturaleza’; exposiciones donde se muestran algunos ejemplares de mi obra gráfica.

‘Debemos salvarnos del tiempo’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Xavier, ¿qué otras convocatorias destacarías de entre las que has participado durante la pasada temporada 2018-2019?

Durante este año he ido colaborando en diferentes propuestas y exposiciones. En febrero participé en JustMad, con la galería Set Espai d’Art, y en mayo fui seleccionado por Fundesarte para participar en la exposición ‘Revelations’, exposición que se desarrolló en el Grand Palais de París.

Y ya para terminar este acercamiento a los últimos pasos en tu devenir profesional, cuéntanos en qué proyectos andas inmerso y cómo afrontas tus nuevos retos.

Los proyectos en los que estoy trabajando son mis próximas exposiciones en la galería Set Espai d’Art y en la sala de la Fundación Giménez Lorente de la UPV, en València, para mayo de 2020. En enero, he sido elegido como artista invitado en Art i Chol Madhya Pradesh en India, y a finales de junio en la fábrica de porcelanas de Vista Alegre en Aveiro (Portugal), donde me han seleccionado como artista residente.

Una vez más, el viaje, los caminos cruzados, las ciudades y el paisaje que vas encontrando, las miradas que van trenzando una nueva narración y la experiencia del viaje conforman una línea cartográfica de tus emociones. Quizás esta es una de las razones por las que, en mi próxima idea, el mapa sea uno de los elementos que estén incorporados en el relato y no tan solo como imagen.

Xavier Monsalvatje en su estudio. Fotografía: Scott Seifert.

Marisa Giménez Soler

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