#MAKMAEscena
‘La maladie de la mort’, de Mónica González y Patricia Torrero
Reparto: Mónica González y Eleazar Ortiz
Producido por Quasar Teatro
Palacio de Festivales de Cantabria
Avenida Reina Victoria s/n, Santander
Estreno: 30 de enero de 2026
El misterio y el secretismo envolvieron la rueda de prensa de la presentación del estreno de la obra teatral ‘La maladie de la mort’. El teatro, que ha sido una de las grandes piedras angulares en esta primera parte de la temporada del Palacio de Festivales de Cantabria, cierra este último encuentro con el arte escénico mediante una interrogación. Una gran incógnita que ninguno de los miembros del equipo de la obra teatral quiso despejar, dejando tan solo pequeños atisbos de lo que sucederá cuando el telón se alce el próximo día 30 de enero en la Sala Argenta.
‘La maladie de la mort’ (1982) o ‘El mal de la muerte’ en una de sus traducciones al castellano (otra puede ser ‘La enfermedad de la muerte’), de la autora Marguerite Duras (1914-1996), contempla a un hombre aquejado de un mal terrible, devastador, que lo mata en vida: el de la impotencia de amar.
Dicho hombre, en un desesperado intento de supervivencia, alquila por unas noches a una mujer en cuyo cuerpo espera hallar esa vida que se le escapa, que se le ha ido ya… o que jamás tuvo. Sin embargo, en el revuelo de las sábanas, ella no percibe en él otra cosa más que los estertores de una muerte irremediable.
Esta obra de escritura intensa y minimalista, donde palabra y silencio adquieren una fuerte dimensión escénica, ha sido elegida por la compañía Quasar Teatro para volver a adaptar una pieza con la que iniciaron su andadura en los escenarios en el año 2007.

El relato de la autora francesa tiene diferentes capas en las que uno puede ahondar a medida que avanza, pese a su corta extensión —alrededor de las 55 páginas—, como señaló una de las directoras de la obra y actriz principal, Mónica González: “El pozo es insondable en el relato de esta mujer, porque todo es un misterio a su alrededor”.
Un misterio que empezaba a ser ya casi tangible durante la presentación a los medios. La propia González declaró: “No sabemos nada acerca de ellos [los personajes de la obra]. A excepción de ese espacio que está vinculado a un contrato, por el que ella accede a estar ahí presente durante un tiempo determinado y en el que él quiere descubrir algo”.
Pese al secretismo, la puesta en escena de ‘La maladie de la mort’ procura un encuentro entre la palabra poética y la danza. La simple palabra no se comprende solo como lenguaje verbal; hay un sonido y un ritmo que en este espectáculo se concibe como un poema escénico, donde la palabra, el cuerpo y el sonido dialogan al mismo tiempo. “Se fusionan nuestras dos áreas”, subrayó Patricia Torrero, coreógrafa y codirectora del espectáculo, acerca de la conjunción entre palabra y movimiento.
Un diálogo llevado a cabo por la música original compuesta por Simone Fontanelli, en la que los músicos Andrés Pueyo y Alberto Gorrochategui –al clarinete y violonchelo, respectivamente– envuelven el ambiente del escenario con las notas musicales o silencios sepulcrales, pues ambos tienen un peso específico en esta dramaturgia.
“Patricia [Torrero] propone un lenguaje físico desde la danza, que es el lenguaje en el que ha trabajado siempre”, señaló Mónica González. Por su parte, Torrero apuntó, refiriéndose a su trabajo en la escenografía, que “desde la danza tenemos otro sitio donde entender de una manera más inmediata, más primaria, más pura, en la que dejamos al espectador un hueco”.
El actor Eleazar Ortiz, que da vida al atormentado hombre de la obra, hubiera mantenido su aparición en el más absoluto anonimato para el público, de manera que cuando hiciera aparición en el escenario la sorpresa fuera mayúscula.
“En el programa de mano no se explica mucho, porque es mejor que sea el propio espectador el que descubra las cosas”, subrayó el propio actor. A la postre, ‘La maladie de la mort’ no deja de ser un secreto envuelto en un acertijo, coronado por un lazo de preguntas, del que solo se saldrá de dudas cuando el telón se alce.

