La Gallera acoge una performance de Greta Alfaro

Greta Alfaro. «Comedias a honor y gloria»
La Gallera
Inauguración y presentación del catálogo, el 8 de abril de 2016, 19 h.
Performance: 10 de marzo, 19 h.
Calle Aluders, 7. Valencia

Comedias a honor y gloria es una propuesta de la artista Greta Alfaro, comisariada por Alba Braza, ex profeso para la sala La Gallera. Una cuidada construcción arquitectónica repleta de copas llenas de vino, un arma y cámaras de vigilancia conforman el escenario para un público, que convertido en actor, contribuye violentamente a su destrucción. Comedias a honor y gloria consta de dos momentos, de la acción y de su resultado, de un ofrecimiento y de los restos tras la catarsis.

Greta Alfaro, desarrolla su trabajo en diferentes medios, principalmente vídeo, fotografía, instalación y collage. Ha expuesto en centros como Whitechapel Gallery, Saatchi Ga- llery, Institute of Contemporary Art de Londres; CCBB Brasilia, Brasil; Bass Museum of Contemporary Art, Miami; Armory Center for the Arts, Pasadena; International Film Festival Rotterdam; Centre Pompidou, La Conciergerie París; Kunsthause, Essen, Alemania; Trafó House of Con- temporary Art, Budapest o La Casa Encendida, Madrid. Ha presentado su obra de forma individual en la galería Rosa San- tos, Valencia; MoCA, Hiroshima; Artium, Vitoria; Museo ExTeresa, Ciu- dad de México; Centro Huarte de Arte Contemporáneo, Pamplona; gale- ría Marta Cervera, Madrid; Dryphoto arte contemporánea, Prato, Italia. Recibiendo prestigiosos premios como El Cultural de Fotografía de El Mundo, el Premio Generaciones de la Fundación Caja Madrid, la beca de la Ge- nesis Foundation para estudios en el RCA en Londres, la beca CAM de Artes Plásticas, The James Price en la Moving Image Video Art Fair en Nueva York.

El espacio de la Gallera se presenta ante la artista como: “un lugar muy especial y lleno de posibilidades” según palabras de la misma, recoge la idea original del lugar, concebido para peleas de gallos, recuperando su condición de espacio destinado al espectáculo. Esta mención al mismo se vuelve recurrente en los trabajos de Greta Alfaro, concibiendo este, desde una perspectiva más amplia que incluirá el mundo de la imagen tal y como hoy se nos presenta, como consumo voluntario o involuntario dentro de nuestra cotidianidad, junto con la presencia constante de las cámaras en nuestra vida, un elemento transmutador de roles que convierte al espectador en actor de forma tenaz, incorporando a nuestra vida la presencia de un público invisible, pero presente.

 La instalación presenta elementos que remiten a una estética místico-religiosa, logrando convertirse en una imagen con un fuerte poder que encarna una serie de referentes culturales hasta el punto de hacerlos reales y de convertir pues su destrucción en un acto nefando. Así, la alba pulcritud del espacio será pronto leyenda, pues quien desee visitar el interior de la instalación será invitado/a a llevar consigo un arma que le entregará el guardia de seguridad que custodia la puerta y obligado/a a firmar una declaración de responsabilidad civil y de cesión de sus derechos de imagen. Una vez dentro, la puerta se cierra, y el tiempo, el arma y los elementos quedan a merced del invitado/a. La profanación tendrá lugar inevitablemente, y ésta será vigilada y registrada.

Posteriormente la sala reabrirá sus puertas inaugurando una exposición que constará de un vídeo que pone en tensión la lógica de los acontecimientos cotidianos y de una instalación que se verá únicamente desde fuera de la sala, ofreciendo todo un escenario imposible de encontrar en la vida real, inspirado en construcciones típicas del arte e iconografía del barroco para adaptarlas al contexto actual.

La artista explora como la idea del espectador como ser pasivo y miembro de la masa informe ha ido transformándose desde el espectáculo tradicional, anterior a la televisión hasta la actual concepción de en espectáculo destinado a las grandes masas. Así pues y según palabras de la propia artista:

Este proyecto trata de invertir el rol tradicional de espectador pasivo para transformar al visitante en un sujeto individual y responsable, consciente de la presencia del público y de la cámara, confrontándolo personalmente con la idea de violencia y destrucción activa.”

Uno de los temas más importantes de la investigación artística que desarrolla Greta Alaro desde hace un tiempo, es la importancia ritual de la celebración y la representación para afianzar el vínculo social, aproximándose a la estética religiosa, entre lo cristiano y lo pagano, manifiesta las formas atávicas de estos rituales. En esta ocasión, cobra primacía la copa, como doble símbolo de lo terrenal y de lo divino, la copa del brindis, de la fiesta, de la vida social, y, como no, el cáliz de la sangre derramada en sacrificio.

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