#MAKMAArte
‘Umbrales’, de Kelly Vanderpoel
Comisario: Javier Claramunt
Centre Gent Jove
Plaça de la Constitució 1, Aldaia (València)
Del 1 al 31 de julio de 2026
Kelly Vanderpoel presenta en el Centre Gent Jove de Aldaia (València), hasta finales de julio, su exposición individual ‘Umbrales’, una aproximación a esos espacios que, lejos de suponer un principio o un final, se erigen como lugares de pura transformación.
La propuesta, comisariada por Javier Claramunt, invita a reflexionar sobre el cambio, la fragilidad, la esperanza y los desafíos ambientales de nuestro tiempo a través de la morfología de las crisálidas y de la dicotomía entre la vida y el plástico.
Tal y como escribe Claramunt, la crisálida representa “el umbral entre lo que fuimos y lo que quizá seamos; el espacio donde se encuentra lo que ya no será con lo que todavía no es”. En esta misma línea, el comisario defiende que transitamos por “un territorio de transición donde nos despojamos del peso que arrastramos para convertirnos en pura posibilidad a la luz de la incertidumbre, la promesa y la esperanza”.
Kelly Vanderpoel participó recientemente en la última edición de PAM!26, celebrada en la Facultat de Belles Arts de Sant Carles de la Universitat Politècnica de València, donde presentó el proyecto ‘Eslabones para crisálida’, una propuesta en la que “el plástico actúa como un elemento constructor de formas de apariencia orgánica”, en palabras de la propia creadora.
“Cada simulacro encierra una ambivalencia: consolidar la pérdida o albergar el encadenamiento de lo que origina”, añade Vanderpoel, en una reflexión conceptual que dialoga con las aportaciones de Baudrillard desde la lógica de la hiperrealidad, donde “la naturaleza deviene en simulacro hasta perder progresivamente su referente original”.
A partir de esta idea, Javier Claramunt profundiza en la crudeza del material empleado. Aisladas y vestidas con “el simulacro de una cutícula de plástico”, escribe el comisario, las obras “se ovillan en el silencio de una sala devastada por el cambio climático”.
Según argumenta, en este entorno “el aliento queda en suspensión y la tensión interna de su contradicción lo inunda todo”. Por un lado, las piezas parecen exudar vida y materializar “un presente deseo latente de renovación, cambio y superación”; por otro, el plástico que las compone arrastra “la muerte y la transformación de una inmensa y ancestral biomasa en ese fango pútrido, que convenientemente destilado y polimerizado, ahora nos envenena la vida y la convivencia en paz”.
En el caso de ‘Umbrales’, la reproducción de formas orgánicas empleando estas materias sintéticas construye una imagen autónoma de lo vivo, absorbida por una estética que sustituye la experiencia directa de la naturaleza. Como sentencia la artista, “sigue en curso una transformación no resuelta, entre la consolidación de este paradigma hiperreal y el umbral hacia una metamorfosis, donde lo invisible emerja”.
A modo de síntesis, Claramunt sostiene que estas formas de plástico rebasan “el abatimiento ante nuestros logros o la frustración ante lo imposible”. Para el responsable curatorial de la exhibición, las crisálidas manifiestan “una tensa fricción entre la pérdida y la oportunidad” y se convierten, por tanto, en “una invitación a reconocer las contradicciones ocultas como el germen de un futuro más luminoso que, tal vez, se esté gestando en alguno de esos umbrales”, advierte el comisario, “donde todo es pura posibilidad”.

