Andrés García Ibáñez

#MAKMAArte
‘Andrés García Ibáñez. Una mirada al realismo español’
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, València
Inauguración: 25 de septiembre de 2026

Hay veces en las que el recorrido de un artista es una senda en la que el compromiso con la vida de sus obras y con la obra de su vida es una misma cosa. Es el caso de Andrés García Ibáñez, para quien el arte es simultáneamente causa y efecto. La creación y la exploración que conlleva se asocian con el entorno, la herencia recibida, el aprendizaje y la proyección, trascendiendo a todo aquello que le identifica y define.

Para García Ibáñez, la realidad es arte y el arte es realidad, casi podríamos decir que toda la realidad. Captarlo y descifrarlo, aspirando a culminar todos los ochomiles a los que se pueda ascender con una escala de colores es su proyecto vital.

Su empeño no tiene límites y su tesón le ha llevado a hacer del plus ultra un lema con el que debiera adornar su escudo de armas. Es plurifacético y poliédrico. Del dibujo saltó a la pintura y de esta a la escultura, haciendo escala técnica en la arquitectura e incursionando en la música para mejor entender una de sus tantas inspiraciones, las composiciones de Beethoven.

La fotografía no le es ajena, las letras tampoco, a las que acude para componer discursos de crítica artística, afilados como estiletes y percutientes y sonoros como las tamborradas de Calanda. La enseñanza se la impone como obligación y deleite, y la practica, entre otros foros, en la escuela para artistas creada en su cuartel general de Olula del Río, en donde, a dúo, con el maestro Antonio López, enseñan a artistas de todo el mundo realismo pictórico. 

Andrés García Ibáñez, en su estudio, en 2024.

La edición de libros de arte es otra de sus dedicaciones. Ahí no acaba el tema, quedándonos por contar lo que probablemente le diferencie de casi todos los demás artistas: haberse erigido como uno de los principales gestores museísticos de España, liderando proyectos de la entidad del MUREC (Museo del Realismo Español Contemporáneo), la Ciudad de los Museos de Olula del Río y el Museo de Arte de Almería, con sus dos sedes, todo ello a través de la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino, que preside.

Andrés García Ibáñez es almeriense del Valle del Almanzora, una comarca al noroeste de la provincia de Almería, habitada por poco más de 50.000 personas, árida y escarpada como la cara oculta de la Luna, pero favorecida en la orogenia alpina de la era Cenozoica con la conformación de una extensa corteza marmórea que desde la Edad del Bronce se explota, denominando al valioso material que se extrae de estos yacimientos “mármol de Macael”.

Entre Albox (la capital de la comarca) y Olula del Río, ha transcurrido la mayor parte de la vida de García Ibáñez. De familia de artesanos de varias generaciones heredó cualidades singulares para el dibujo que se hicieron notar con inusitada precocidad. Su abuelo materno las supo apreciar y fomentar, encauzando su formación hacia la pintura.

‘La infancia de Baco’, de Andrés García Ibáñez.

Con apenas 17 años, Andrés ya era un artista de técnica depurada y abundantes recursos lo que llevó a que se despertase rápidamente el interés comercial por su obra, que a día de hoy forma parte de importantes colecciones y museos internacionales. Con 22 años, su rápida maduración le permitió enfrentarse a obras de gran formato, complejidad compositiva y dominio técnico sobresaliente como ‘La infancia de Baco’ o ‘El jardín de las vacantes’.

En ellas, además, el joven García Ibáñez quería proclamar sin sutilezas sentirse heredero contemporáneo de Diego Velázquez, no solo al recurrir a sus mismas temáticas, sino al imitar sus composiciones, si bien personalizadas y agiornadas.

En pintura, Andrés García Ibáñez ha tocado todos los palos: el retrato, el desnudo, el paisaje, el bodegón, las escenas religiosas y las costumbristas, y siempre lo ha hecho con una impronta personal reconocible y tomando, además, el riesgo en muchas de ellas, de imponerse un reto, bien técnico, bien compositivo, bien en la concepción del mensaje que debiera acompañar a la obra, pues en su personalidad el inconformismo siempre ha estado presente y lo ha trasladado al lienzo con profusión, alcanzando niveles expresivos muy impactantes. 

Sus influencias son muchas, pero Goya, para Andrés García Ibáñez, constituye un referente fundamental, al considerarlo el gran renovador del arte patrio y no pierde ocasión para rendirle homenaje. Otros artistas que de un modo u otro tiene presentes a la hora de enfocar un trabajo son Velázquez, Zuloaga y Sorolla.

De este último asimila el protagonismo de la luz, que en la obra de García Ibáñez alcanza niveles sobresalientes, muy especialmente en los paisajes, con la peculiaridad del matiz propio de los espacios en los que muchas veces ejecuta sus creaciones al natural, que son los áridos campos de su querido Valle del Almanzora y la costa almeriense. En las cumbres nevadas de algunas de sus obras se identifica también la inspiración de Aureliano de Beruete.

Andrés García Ibáñez es un pintor de su tiempo, centrado en el arte figurativo y en el realismo (aunque no siempre) pero rabiosamente actual. Defiende a capa y espada que la contemporaneidad no es una cuestión de lenguajes si no del uso que se haga de ellos. Él se expresa con imágenes reconocibles y canónicas, pero las inserta en composiciones llenas de actualidad y les hace adoptar ademanes y ritmos que nos sitúan en el presente más presente.

Hay muchas facetas en su dinámica creativa y lo mejor para alcanzar una visión de conjunto en una aproximación sumaria es acercarse a partir del 25 de septiembre a la exposición retrospectiva que se presentará en Valencia en Fundación Bancaja. A ella se trae una muestra bastante representativa de lo que ha hecho en las últimas tres décadas y, además, doce obras de sus referentes (Goya, Zuloaga, Sorolla, Antonio López y Juan Valdés) con las que dialogar. Es una cita imprescindible.

Merece especial mención, entre lo que va a constituir esta importante exposición, los bocetos y otros materiales preparatorios de la decoración del Santuario de Nuestra Señora del Saliente, de Albox, centrados en ‘El Apocalipsis de San Juan’, así como un video de esta magna obra en la que García Ibáñez ha invertido siete años de su vida.

El arte religioso ha constituido una de sus más reconocidas dedicaciones, habiendo decorado entre otros templos la catedral de San Salvador (El Salvador) o las iglesias de la Concepción en Albox, la Anunciación de Berja o Nuestra Señora del Rosario, en Fines.

Fundación Bancaja y València toman la iniciativa de acometer la primera exposición retrospectiva que se realiza en España de este importante artista. Para algunos puede que constituya novedad, pero si así fuese, estamos convencidos de que será un grato descubrimiento.