IVAM

El año convulso en que nació el IVAM

1989. El fin del siglo XX
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 15 de junio de 2019

“Buscamos en portadas de periódicos lo que sucedió ese año”. Así fue como Sandra Moros y Sergio Rubira empezaron a trabajar en la exposición 1989. El fin del siglo XX, que pretende contextualizar el nacimiento del IVAM en su 30 aniversario. A partir de acontecimientos tan relevantes como la caída del muro del Berlín, la Revolución de Terciopelo acaecida en la antigua Checoslovaquia, el final del régimen del apartheid en Sudáfrica, la fetua del ayatolá Jomeini contra el escritor Salman Rushdie, la matanza de Tiananmén, la apertura del bloque soviético o la crisis del sida, se muestran cerca de 200 obras de 80 artistas realizadas en 1989 a modo de evocación artística de cuanto sucedía en aquel convulso año.

“Hay artistas como Sophie Calle o Juan Muñoz que pensamos que tenían que estar, y otros que no han podido venir porque sus obras estaban comprometidas o eran muy frágiles para traerlas”. Y Rubira cita los casos de Rober Gober (Tate Modern) y Rachel Whiteread (Museo Gulbenkian), el primero porque la pieza de cera que pretendían era “demasiado frágil” y la segunda, “porque la obra pesaba mucho y no se podía trasladar”. Son excepciones que apenas alteran el brillante recorrido expositivo que viene a dar fe del nacimiento igualmente glorioso del IVAM, el museo valenciano que abrió el melón de la posterior cascada museística.

Obra de Tracey Moffat. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Tracey Moffat. Imagen cortesía del IVAM.

Las obras mostradas reflejan el carácter convulso de un año marcado sobre todo por la caída del muro de Berlín. Tres décadas después, otros muros vuelven a levantarse. “Sí, parece que hay un carácter cíclico de la sociedad”, apunta Sandra Moros, mientras atiende asuntos relacionados con el montaje de la exposición que hoy se inaugura. “Se habló del fracaso de las revoluciones, al tiempo que el capitalismo feroz se declaraba triunfante. Eso es algo que estamos viendo ahora. Aparecen nuevas formas de disenso”, subraya Sergio Rubira, para apostillar: “Parece que no hemos aprendido”. “Siempre existe la necesidad de renovación o de poner en cuestión ciertos valores”, añade Moros.

Las portadas de los periódicos de las que se han nutrido los comisarios de 1989. El fin del siglo XX, para contextualizar los 30 años del IVAM, se traducen finalmente en la selección de un conjunto de obras “todas ellas fechadas en el 89” y que han sido dispuestas por “diversos motivos que permiten establecer conexiones”. “No está estructura por temas”, remarca Moros, quien destaca la presencia de la muerte como una de las constantes de la exposición. La crisis del sida, enfermedad que por entonces causaba estragos, contribuye a ello. El fotógrafo Robert Mapplethorpe, presente en la muestra, fue uno de los artistas precisamente fallecidos ese año a causa del sida.

Libido Uprising, de Joe Spence. Imagen cortesía del IVAM.

Libido Uprising, de Joe Spence. Imagen cortesía del IVAM.

“Al cronificarse la enfermedad se ha olvidado. Los jóvenes no entienden qué es, porque ahora ya no es igual a muerte”, argumenta Rubira, a modo de explicación de esa cierta vuelta a lo mismo. “La idea de vanitas está muy presente, con ese tiempo detenido. También la idea del doble”, refiriéndose en este caso a la obra de Perejaume. Igualmente aparece la réplica, pero con matices, por “aquello que cambia en tanto no puede ser exacto”, con Pep Agut como ejemplo. Ese carácter de réplica obliga, pese a las similitudes, a establecer ciertas diferencias entre aquel año crispado y el no menos agitado presente.

“Somos más conscientes de lo que está pasando. Entonces, todo sucedió muy rápido y éramos incapaces de asumir lo que pasaba. Ahora nos hemos acostumbrado a esa aceleración y tomamos cierta distancia crítica”, explica Rubira. Sale el caso de las Guerrilla Girls, grupo de artistas feministas nacido en Nueva York en 1985 e igualmente presente en la exposición. Suya es la famosa interrogación: ¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en los museos? O su igualmente incendiaria declaración sobre la industria del arte, rechazando su trozo de pastel de una industria que pretenden dinamitar.

Obra de Vittorio Scarpati. Andy Keate por cortesía de Bill Stelling cedida por el IVAM.

Obra de Vittorio Scarpati. Andy Keate por cortesía de Bill Stelling cedida por el IVAM.

Sobre esa velocidad de los acontecimientos pasados, ahora ralentizados mediante la exposición que los evoca para situar el punto de partida del IVAM, habla Walter Benjamin en una cita recogida en el catálogo de la muestra: “La verdadera imagen del pasado se desliza veloz. Pues cualquier imagen del pasado que el presente no identifique entre sus preocupaciones se arriesga a desaparecer sin remedio”. El final del siglo XX, que Sandra Moros y Sergio Rubiela rememoran, carece de esa velocidad y fugacidad, puesto que han quedado firmemente arraigadas en el imaginario social.

Quizás menos sólidas en la memoria, pero igualmente importante para los comisarios, es recordar las exposiciones que por aquel entonces sobresalieron: Magiciens de la Terre, en París, The Other Story, en Londres, o la tercera bienal de La Habana, todas ellas abriendo el paso a nuevos artistas y “donde se rompe con la idea del arte según occidente”, precisa Rubira. Entre las cerca de 200 obras exhibidas, pertenecientes a colecciones privadas, fondos de galerías y algunas de la propia colección del IVAM (Pepe Espaliú y Javier Baldeón), figuran artistas como Antoni Abad, Félix González-Torres, Jeff Koons, Jo Spence, Keith Haring, Marlene Dumas, Nan Goldin, Zoe Leonard, Tracey Moffat, David Wojnarowicz, Harun Farocki o Mona Hatoum.

Something More, de Tracey Moffatt. Imagen cortesía del IVAM.

Something More, de Tracey Moffatt. Imagen cortesía del IVAM.

En paralelo a la exposición que contextualiza el nacimiento del museo, se inaugura El Caso de Estudio dedicado al propio IVAM, con piezas adquiridas al comienzo de su andadura. Ahí están los Julio González, Saura, Tàpies, Miralles, Sempere, Equipo Crónica, Carmen Calvo o Roberta González. “El mismo año de apertura ya se abre el IVAM a la contemporaneidad”, resalta Rubira. Un panel con casi 300 fotografías, de las 1900 reveladas, viene a recordar algunas de las inauguraciones de las 650 exposiciones contabilizadas hasta la fecha, y escenas de sucesivos montajes, a las que se suman, en otro apartado, carteles de la época.

Como señalan los comisarios de 1989. El final del siglo XX, esa percepción del tiempo que transcurría veloz favoreció en el arte la aparición de ciertas estrategias: “Tácticas barrocas que actualizaban la figura retórica de la alegoría”, poniendo “al día las naturalezas muertas y las vanidades, otros bodegones difíciles a veces de reconocer como tales”. Y en medio de todos ellos, el IVAM, contenedor de una exposición que viene a ilustrar su alumbramiento hace 30 años.

Obra de Tseng Kwong Chi. Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Tseng Kwong Chi. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

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