Diana Navarro

#MAKMAMúsica
Diana Navarro: gira 20 aniversario
‘Ya no estoy sola’
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
13 y 14 de enero de 2026

Diana Navarro está en su momento Raphael: da la gracias a la vida por haberle dado tanto (vale que la canción no es del de Linares, pero aquí su versión es –casi– más conocida que las interpretadas por Violeta Parra o Mercedes Sosa).

Esa gratitud ha alumbrado una gira que recalará en el Teatro Olympia de València los próximos 13 y 14 de enero y significa un ir de espaldas hasta el antes del antes, a aquella primera canción, ‘Sola’, que hace veinte años saltó al éxito de un disco con títulos de primerías melancólicas: ‘Tengo miedo’, ‘Dejade volverme loca’, ‘No te olvides de mí’…

Dos décadas después, la réplica a aquel lamento (“sola, sola con mi pena, sola triste y sola, sola en mi amargura. Pena y melancolía que viven en mi habitación. Son las únicas amigas mías…”) llega en forma de nueva canción y de tourné, ‘Ya no estoy sola’.

“Comencé el camino Sola, pero pronto nos reconocimos. Tú me has sostenido en cada aplauso y concierto vivido. Ya no estoy sola. Vuelo contigo. Mi voz se hace camino. Y te lo debo a ti”.

Mientras la industria camina al trote, Diana Navarro elige otro ritmo, más cercano al de una conversación nocturna que al de la moneda que cae en los bolsillos del aire. Hay voces que no se limitan a cantar canciones, sino que cambian la temperatura del espacio en el que suenan. 

La mezzosoprano malagueña no se conforma con repetir lo aprendido: sigue diciendo que aún faltan esquinas por descubrir, y quizá por eso cada nuevo proyecto suena a primera vez. No se trata tanto de pisar el escenario como de inventarlo cada fecha.

En este antiguo presente, desde su casa, llena de música y palabras, Diana Navarro atiende a MAKMA para charlar sobre lo que ocurre sobre el escenario y lo que pasa cuando se apagan los focos, se desconectan los amplis, la negrura se traga los decorados, se cierra la puerta del teatro y queda solo la voz.

Diana Navarro, durante su actuación con el espectáculo ‘En tierra extraña’, que estuvo en su momento en el Teatro Olympia de València. Foto: Sergio Lacedonia.

Después de varias reencarnaciones en la música de Manuel de Falla, de Concha Piquer…, ¿se puede entender que en esta gira toca una reivindicación de ti misma y de tu obra?

La verdad es que siempre intento hacer esa reivindicación, pero el haber podido hacer de Concha Piquer o ponerme en la piel de la música de Manuel de falla –los clásicos es que son mi inspiración– siempre me gusta.

Ahora celebramos el 20º aniversario de ‘Sola’, que es la canción que me dio a conocer, aunque celebramos treinta años de carrera porque llevo treinta en el mundo de la música. Hacerlo en València es especial; para mí es una cita disfrutada y obligada porque es uno de mis talismanes y venir al Olympia siempre es un placer.

¿Qué ha quedado de Concha Piquer en ti? Después de un musical con una versión tan propia del personaje y, sobre todo, con poco de dónde tirar, más que recortes de prensa, escenas de películas y una leyenda inabarcable.

Todo, todo. Ella se ha quedado en mí para siempre, o sea, me ha influenciado positivamente su fortaleza. Me ha influido para siempre porque su fortaleza, sus ganas de aprender, de dar lo mejor al público, es algo que yo tenía innato también y, sobre todo, esa lucha incansable me ha contagiado. Yo siempre la he tenido como un referente, pero viendo todo lo que consiguió, me inspira y me emociona y me anima a seguir adelante.

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¿Y después de salir de la piel de doña Concha, cómo se ve Diana Navarro a sí misma, tras treinta años de carrera?

Me siento una afortunada, porque el mundo de la música es muy difícil y en estos últimos diez años ha cambiado todo de una manera estratosférica. Lo que un ciclo de cambio y evolución musical duraba treinta años se ha visto reducido a diez, y esa duración va disminuyendo con la dependencia de las redes sociales, como TikTok, con el acortar las canciones, las nuevas formas de vocalizar, el hacer juegos de palabras, cambiando acentos; o sea, es una estética que parece un poco de videojuego.

Y, bueno, es lo que le toca hacer a la generación actual, es lo que les apetece y hay que respetarlo. A los que tenemos otra visión de la música nos cuesta adaptarnos a tanto cambio. Pero que mi público me permita seguir haciendo lo que me gusta solo hace que me vea como una afortunada y una privilegiada y una luchadora.

Diana Navarro, durante su actuación con el espectáculo ‘En tierra extraña’, que estuvo en su momento en el Teatro Olympia de València. Foto: Sergio Lacedonia.

Empezaste con un alegato, ‘Sola’, y veinte años después la historia cambia; ya no estás tan sola. Te ha pasado como en el poema de Alcántara: “Con el viento de cara, vuelve a cruzar ciudades, andando, andando, para dejar sus soledades”.

La soledad es una buena inspiración para poder seguir nutriéndote de letras y de melodías, de armonía, de conceptos, de estética, sobre todo porque, por desgracia, mucha gente se ve obligada a vivir sola. Y la soledad elegida es fantástica, pero la soledad impuesta es muy dolorosa. Yo lo veo en los mayores: cada vez más, los mayores se sienten más solos. Es un sentimiento inherente en el ser humano, que a veces reconforta y a veces duele.

¿No formar parte de la moda y la rabiosa novedad también procura momentos de alivio, de no tener prisa?

Tengo muy claro y muy interiorizado que mi música no es mainstream; llega al público que llega y eso no quiere decir que tenga más o menos calidad. Pero un artista, a veces, es lo que genera. Y yo genero lo que mi estilo proporciona y produce. Eso me da tranquilidad porque tengo a mi público fiel, pero a lo mejor no puedo llenar un estadio.

Tampoco es mi pretensión porque no veo mi concepto musical metido en algo tan grande y elocuente. Lo que me reconforta es saber que tengo el mejor público que podría haber soñado y que, treinta años después –veinte desde que me di a conocer–, me sigue acompañando. Trabajo por y para ellos, y para todo el que quiera sumarse, por supuesto. Y lo hago con lo mejor de mí.

También los grandes recintos hacen que se disuelva la magia que anida en los teatros, los espacios más acogedores.

Eso es cierto, la idea del espectáculo cambia mucho. También hay que decir que en una carrera larga hay momentos muy bonitos, cuando a lo mejor me invitan a un homenaje. Por ejemplo, el que se le hizo a María Dolores Pradera, en el que pude cantar un tema suyo.

Esa no es más que la capacidad de un artista para conmover, de poder conectar, aunque el sitio donde lo haga sea muy grande. A mí es que me gustan mucho los teatros. Sospecho que soy un artista del siglo pasado y prueba de ello es la reencarnación o ese homenaje que le hice a mi Concha Piquer y que siempre quedará dentro de mí.

Además de cantante y actriz, eres compositora. ¿Por dónde empiezas una canción? ¿Te viene una letra, una melodía y empiezas a buscar qué es lo que te quieren decir?

Es curioso porque, a veces, me vienen letras completas y, a veces, me vienen muchas músicas. En ocasiones, esas músicas, esas melodías, me vienen acompañadas de una alguna palabra, muy poco. Casi siempre empiezo por una melodía y sobre ella voy construyendo la letra.

Lo que me resulta más curioso es que me vienen más las melodías justamente antes de irme a dormir, cuando ya estoy cogiendo el sueño; justo en ese momento me vienen canciones. Y cuando me voy a despertar me vienen otras, muy distintas. Es como si las musas vinieran a contarme lo que tengo que hacer. Una vez con una idea general, las voy desarrollando, dando forma, según lo que quiera expresar.

Decías que te inspiran los clásicos. ¿Cuáles son otros de tus manantiales: libros, pintura…?

No soy todo lo lectora que me gustaría, pero, sí, me gusta la poesía, me gusta ver películas, documentales de vidas de otras personas, sobre todo mirar cuando voy en el metro, mirar la cara de la gente, imaginarme sus circunstancias; empatizo muchísimo con los demás. El teatro me apasiona, me ayuda muchísimo. Y el amor y el desamor son los sentimientos universales de los que yo bebo constantemente.

¿Qué se va a encontrar el público valenciano con esta nueva ‘Sola’? ¿Habéis hecho algún cambio? ¿Es una versión de tu propia canción o mantiene las características que la hicieron tan popular?

Vamos a hacer un remix, una versión 2.0, pero eso será más adelante. En esta gira, ‘Sola’ va a sonar tal y como ha sonado siempre. Además, convivirá con ‘Ya no estoy sola’, que es la nueva canción que dedico a toda la gente que ha creído en mí. Y durante el espectáculo habrá repertorio flamenco, coplero, zarzuelero, saetero… O sea, vamos a hacer todo.

Un bufé de música en el teatro.

Soy la túrmix de la música del Mediterráneo.

Diana Navarro
Diana Navarro llega al Teatro Olympia con ‘Ya no estoy sola’, en la gira 20 aniversario. Foto: Sergio Lacedonia.