Daniel Tejero

#MAKMAArte
‘El Jardín del Turia. Dibujo y Realidad Aumentada’
Daniel Tejero
Comisariado: María Tinoco
Experiencia inmersiva desarrollada por DeuSens
Las Naves
Joan Verdeguer 16, València
Del 26 de marzo al 7 de mayo de 2026

‘Passeig de la Petxina’ es un dibujo de Daniel Tejero que recoge una parte del antiguo cauce del Turia, en el que se ven, por ejemplo, la Estación de Autobuses y Nuevo Centro, además de fachadas de edificios y torres de luces. Todo él realizado pulcramente en grafito, con todo lujo de detalles, y ocupando una superficie de siete metros. De manera que la realidad capturada, siendo fidelísima al referente, podríamos decir que ya es una suerte de realidad aumentada por el tamaño de la pieza.

Sin embargo, la Realidad Aumentada, tal y como se entiende desde el mundo digital, es la que se ha aplicado posteriormente a la obra de Tejero, con el fin de que el espectador pueda situarse virtualmente en su interior, recreando y viviendo la experiencia de cuanto sucede en esa parte del cauce del río. El resultado es ‘El Jardín del Turia. Dibujo y Realidad Aumentada’, muestra presentada en Las Naves de València, comisariada por María Tinoco.

Podría decirse que hay, por tanto, dos realidades aumentadas: la que genera el propio tamaño del dibujo y la derivada del sistema de Inteligencia Artificial utilizado –experiencia inmersiva desarrollada por la empresa DeuSens–, dando pie, por tanto, a dos experiencias correlacionadas.

En la primera, Daniel Tejero, con el único desarrollo de su talento, ya nos sumerge en el Jardín del Turia –aludido en el título de la exposición de Las Naves– de una forma singular. Diríase que, como apuntara el director de cine Peter Greenaway, el paisaje representado se caracteriza por el misterio de los edificios, sin que persona alguna aparezca en él, puesto que es la arquitectura la que habla del propio misterio de la vida.

‘Passeig de la Petxina’, obra de la exposición ‘El Jardín del Turia. Dibujo y Realidad Aumentada’, de Daniel Tejero, en Las Naves de València.

Ausentes las figuras, es el escenario desnudo quien provoca en el espectador el deseo de habitarlo, máxime si tenemos en cuenta que ‘Passeig de la Petxina’ es una pieza inacabada, si por tal cosa entendemos la falta de conclusión de algunos de los márgenes del dibujo.

Es en este sentido que resuenan las palabras del propio Greenaway, cuando dijo: “Todos los sistemas artísticos son intentos desesperados de comprender el caos”. De ahí que pensara en todo momento hacer una película protagonizada únicamente por la arquitectura, tal y como sucede en la obra de Daniel Tejero, porque así el caos o la incertidumbre de lo inacabado tendrían su correlato en la poesía de los edificios.

La otra realidad aumentada, ahora proveniente del mundo digital, tiene su razón de ser precisamente en ese deseo del espectador, apuntado con anterioridad, de habitar ese Jardín del Turia inacabado. Conviene ahora matizar que no hay tal incompletitud en la obra de Tejero, porque, como el propio artista señaló durante la presentación de la muestra, a él no le gusta dibujar personas, “prefiero que sea el espectador quien complete el relato”.

Dicho y hecho. Con la ayuda de la Inteligencia Artificial y mediante la utilización de un algoritmo diseñado para simular el trazo del propio artista, la pieza cobra vida. Para ello, el espectador debe utilizar las tablets dispuestas en la sala de exposiciones, activando la obra mediante Realidad Aumentada, de manera que, así, puede seguir el curso de un corredor que, durante su trayecto, va haciendo aparecer distintos escenarios y actividades propias del cauce del Turia.

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La obra inacabada de pronto se llena, habitándola el espectador virtualmente. La tecnología propicia una experiencia diferente a la ya tenida con el dibujo, quizás más lúdica, pero no más inquietante que la ofrecida por el hiperrealista paisaje. Daniel Tejero logra en su ‘Passeig de la Petxina’ aquello que proclamara Antonio López: “No se trata de copiar la realidad, sino de que pase algo”.

Y lo que pasa en la obra de Tejero es lo contrario a lo que sucede luego, una vez implantada la IA. En el dibujo, los edificios saltan a la vista; su arquitectura es palmaria y, sin embargo, nos sentimos abducidos por el asombro de lo tantas veces mirado y nunca visto. La experiencia inmersiva, allí donde los márgenes del dibujo dejaban un espacio en blanco para poder habitarlo, nos permite ver lo invisible, aunque el carácter más didáctico de la experiencia nos haga perder el encanto del paisaje más visible, pero enigmático.

Dos realidades aumentadas, dos experiencias, dos formas de acceder al arte de la mano, física y virtual, de Daniel Tejero. La virtual, más pedagógica, conlleva cierta reivindicación del Jardín del Turia, un pulmón verde de 10 kilómetros –el mayor jardín lineal de Europa– que recibe la visita de siete millones de visitantes al año. La física, menos didáctica, nos confronta con la arquitectura urbana que habitamos, allí donde la humanidad se esfuma para ceder todo el protagonismo a la inquietante ciudad vacía.  

Daniel Tejero
Tablet para poder ver en Realidad Aumentada la obra ‘Passeig de la Petxina’, de Daniel Tejero, en su exposición de Las Naves de València.