Xavier Moingeon, leyendo entre líneas

Conexión, de Xavier Moingeon
Institut Français
C / Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 15 de noviembre

No termina de estar claro en la obra de Xavier Moingeon dónde empieza el expresionismo abstracto del que se nutre, y dónde acaba el discurso analítico que se va derramando entre líneas. ¿Expresionismo analítico? Ésa es la sensación que destila su obra, siete piezas de gran formato expuestas en el Institut Français de Valencia, donde la gestualidad impetuosa del trazo parece sujeta por las riendas de la razón, como si los textos que acompañan las obras hubieran impedido volar más alto a sus expresivas formas.

Obra de Xavier Moingeon en el Institut Français de Valencia.

Obra de Xavier Moingeon en el Institut Français de Valencia.

Moingeon ha denominado Conexión al conjunto expositivo. Una conexión que los títulos y textos destacan, mientras las líneas sinuosas y los colores se pliegan a esa exigencia de entrelazar sentimientos opuestos. La impresión es que el movimiento de la mano ha seguido los dictados del pensamiento, perdiendo el vigor que la demanda racional de conexión exigía. De manera que las “fuerzas contrapuestas” invocadas en su obra, han dado como fruto cierto combate ganado a los puntos por la sugerencia temática.

En todo caso, la intención de Xavier Moingeon, en tiempos de febriles disputas excluyentes, es sin duda loable. La obra plástica expuesta en el Institut Français juega con ese entrelazamiento formal que figura en el planteamiento base. De manera que la conexión del título entre fuerza y debilidad, profundidad y superficie, lo justo y lo injusto, lo encadenado y lo libre, el movimiento y la pasividad, que sirven de contrapunto a cada una de las piezas, permite la ligazón del conjunto.

Obra de Xavier Moingeon en el Institut Français de Valencia.

Obra de Xavier Moingeon en el Institut Français de Valencia.

En una de las obras sin título, Moingeon explica lo que parece el resultado final de su trabajo: “Sujeto y esclavo de su propia textura”. Otra de las piezas la describe así: “Trazos cargados de energía que se prolongan en movimientos involuntarios”. Pese a todo, su voluntad es diáfana: establecer conexiones entre esas fuerzas contrapuestas a las que alude constantemente. Y pesa más la voluntad que el trazo involuntario, permitiendo al espectador seguir el camino plástico, no exento de sinuosidades y diferentes colores, bajo la cadencia armónica del hilo conductor expresado en el título de la exposición.

Chapeau rouge, Cité Volante, Equité, Sorry Angel y varias piezas sin título conforman el conjunto. Un conjunto modulado tan pronto por “un cuerpo de mujer salido de formas cubistas abstractas” (sumisión y rebelión), como un ser vivo que “necesita de formas duraderas e idénticas para apoyarse en ellas” (lo justo y lo injusto). Xavier Moingeon va estableciendo esa Conexión entre opuestos con suma pericia dialéctica, restando la declaración de intenciones carga poética al sin duda bien estructurado conjunto expositivo.

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Obra de Xavier Moingeon en el Institut Français de Valencia.

Salva Torres

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