El tórrido zinc de Tennessee Williams en el Olympia

‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’, de Tennessee Williams
Versión y dirección: Amelia Ochandiano
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, Valencia
Hasta el 11 de febrero de 2018

De la mano de José Velasco y Zebra Producciones, la conspicua obra del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams ”Una gata sobre un tejado de zinc caliente’ recala en el Teatro Olympia de Valencia, hasta el domingo 11 de febrero de 2018.

La actriz, productora y directora de escena Amelia Ochandiano rubrica la presente versión –en plena gira nacional desde finales de 2016– a partir de la adaptación implementada por el escritor sureño para la escena de Broadway, exhortado por Elia Kazan con motivo de su estreno en el desaparecido Morosco Theatre neoyorkino, durante la lejana primavera de 1955.

Juan Diego y Alicia Sánchez durante un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Juan Diego y Alicia Sánchez durante un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Con el fin de reportar a la obra ciertos céfiros de contemporaneidad, Ochandiano, amén de nutrirse con determinados vestigios del celuloide (ineludible referirse a la acomodación cinematográfica dirigida por Richard Brooks en 1958), procura focalizar aún más la atención y el peso dramático sobre conceptos tan indubitablemente universales como la verdad y la mentira, la enfermedad y la muerte, la represión y el deseo, la trémula moral o la codicia; concepciones, juicios y designios que vertebran y transforman el devenir unos personajes translúcidos y arquetípicos, gobernados por una canícula sofocante, resentida y perturbadora.

No obstante, este zinc caliente abrasa premeditadamente ciertas cuestiones capitales del original y relega a la esfera terciaria la veladura en primer plano que determina el conflicto marital de la pareja protagonista: la supuesta homosexualidad del dipsómano  Brick –encarnado por un plausible Andreas Muñoz–, otrora motivo de censura para el epatable público y asunto categórico en otros dramas del Pulitzer de Misisipi, como ‘El zoo de cristal’ o ‘Un tranvía llamado deseo’.

En cuanto a otras adecuaciones y reparto se refiere, debe agradecerse el generoso protagonismo del Abuelo, presencia pulmonar de un excelso Juan Diego, quien, provisto de prosodia asfixiante y salbutamol, confiere a la representación la necesaria serenidad escénica, el comedido silencio (cuando procede) y la pausa (frágil y quebrantable por el ímpetu), equilibrando ciertos e incontenibles excesos del primer tercio.

Andreas Muñoz, Alicia Sánchez y José Luis Patiño durante un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Andreas Muñoz, Alicia Sánchez y José Luis Patiño durante un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Igualmente, destaca Alicia Sánchez en el rol de Madre, insuflando una sobresaliente credibilidad a su personaje (tal vez el más aferrado a la sustantividad). Begoña Maestre, como Maggie, solidifa y asienta la complejidad del papel a medida que transcurre la obra, tras una vehemencia preliminar que, quizás, reste poso a su incertidumbre y desasosiego. Por su parte, Marta Molina (Mae) y José Luis Patiño (Gooper) superviven con solvencia a los caracteres más predecibles o planos de la presente versión, sobre los que recaen ciertas distensiones, cuya derivada hilaridad, a mi juicio, quebranta la senda de hondura conquistada por momentos.

Concluye siendo esta gata sobre un tejado de zinc tan brumosa como apetecible. Necesaria ocasión fugaz para asomarse a los tormentosos y góticos estíos sureños de un Thomas Lanier Williams III erigido en clásico.

Un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Jose Ramón Alarcón

 

La ‘fotografía construida’ de Leila Amat en Railowsky

‘Al amor de los años’, de Leila Amat
Librería Railowsky
Grabador Esteve 34, Valencia
Del 9 de febrero al 22 de abril de 2018
Inauguración: viernres 9 de febrero, a las 19:30

La Librería Railowsky acoge, a partir del 9 de febrero, la exposición ‘Al amor de los años’, de Leila Amat (Madrid, 1987), una selección fotográfica que permite aproximarse al imaginario semántico y estético de la artista, que podrá visitarse hasta el próximo 22 de abril de 2018.

Leila Amat. Makma

A lo largo del último lustro, Leila Amat se ha revelado como un sólido exponente contemporáneo de la denominada Fotografía construida o Fotografía escenificada realizada en España, cuyos mimbres metodológicos deben transitar la performance, la instalación, el pictoralismo como vehículo de escenificación, concibiendo este tipo de propuesta fotográfica como un semiótico artefacto cultural que ahonda en la resignificación de los objetos y los símbolos culturales.

Bajo el marco de este estructurado y sistemático procedimiento, Amat implementa su horizonte proposicional mediante el concepto fenomenológico del yo –territorio excelsamente transitado por Pierre Molinier, Claude Cahun o Cindy Sherman, cuyas obras respectivas deben ser estimadas como ínclitos ejemplos de este subtipo de Fotografía construida–, en tanto que “la fotografía se convierte en una herramienta mediante la cual (la artista) canaliza su interior para explicarlo y hablar de sí misma” –tal y como rubrica la autora–.

Imagen de la obra 'Raíces', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Raíces’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Leila Amat se sirve de la memoria para manipular la realidad, mixtificar la información generada intrínsecamente (imaginación) –“en ausencia de estímulos del ambiente, somos capaces de inventar”– y explotar la singularidad del individuo, mediante un necesario ejercicio reflexivo gobernado por el autorretrato o la recreación de personajes y la omnipresencia de la artista en el espacio natural; “ser yo misma fotógrafa y modelo me permite vivir al máximo la experiencia de la fotografía, fusionarme con la obra y poder transmitirla tal y como la llevo dentro, a fin de poder interpretar y transformar la realidad”.

‘Al amor de los años’ permite, así mismo, atestiguar la voluntad de Leila Amat de concebir cada fotografía como si de un cuadro se tratase, atendiendo a cuestiones relativas a propedéutica, método y unicidad: “a pesar de que se pueden establecer series (muy pequeñas), desde el principio quise que cada imagen fuera en sí misma un universo, un mundo paralelo en el que vivir e interpretar un personaje que no era en la vida real”.

Imagen de la obra 'Tea time', de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

Imagen de la obra ‘Tea time’, de Leila Amat, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Librería Railowsky.

 

Los caminos de la abstracción de ‘Gráfica Estructural’

‘Gráfica Estructural’, con Jorge Carla, Rafa de Corral, Elena Martí, Ximo Micó, José Antonio Picazo y Felicia Puerta
Comisarios: Marisa Giménez y Pau Navarro
Colaboran: Facultat de Ciències Socials (UV), Canibaal, Club Sporting Estudis Russafa, Ecomunicam y MAKMA
Sala de exposiciones Manuela Ballester
Facultat de Ciències Socials
Tarongers 4b, Valencia
Del 7 al 27 de febrero de 2018
Inauguración: miércoles 7 de febrero de 2018, a las 19h

Despertar sensaciones en el espectador a través de ensoñaciones delimitadas o interminables, abarcar  lo inaprensible, lo no sujeto a la razón. Afirmarse en la poética del orden geométrico y reivindicar la materia y el color como fuente de emoción.

Imagen de una de las obras de la artista Felicia Puerta, presente en la exposición 'Gráfica Estructural'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de una de las obras de la artista Felicia Puerta, presente en la exposición ‘Gráfica Estructural’. Fotografía cortesía de los organizadores.

Dejarse llevar por golpes de la conciencia hasta llegar a mecerse en el ritmo que une sensibilidad y trazo, seguir líneas rectas, curvas, traspasarlas y marcarlas, insinuarlas y rayarlas.

Volver al inicio, repetir, recurrir, mejorar, actuar desde el conocimiento y la madurez, dejándose sorprender por la expresividad del gesto. Ensayar, experimentar hasta la obsesión es parte de un juego de concordancias y disonancias que destapa, esquiva o insinúa emociones y gritos, dudas y silencios,  orden y caos.

Imagen de una de las obras del artista Jorge Carla, presente en la exposición 'Gráfica Estructural'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen de una de las obras del artista Jorge Carla, presente en la exposición ‘Gráfica Estructural’. Fotografía cortesía de los organizadores.

Bajo el título de ‘Gráfica Estructural’ son varias las exposiciones que se han organizado en Valencia con el objetivo de investigar y reflexionar  sobre  el valor fundamental, permanente, significativo de la composición y de la estructura gráfica como elementos expresivos por los que discurrir y mostrar conceptualizaciones distantes, prácticas gráficas y cromáticas, texturas y lenguajes diversos e infinitos.

En esta muestra cuelgan sus obras artistas de larga trayectoria, comprometidos con su trabajo, inconformistas y críticos, ejemplo de talento, convicción y perseverancia. Jorge Carla, Rafa de Corral, Elena Martí, Ximo Micó, José Antonio Picazo y Felicia Puerta llegan a la abstracción recorriendo íntimos caminos salpicados de matices muy diferentes. A través de lúcidas perspectivas, sus líneas, intersecciones, formas… nos arrastran a horizontes donde revivir interiorizadas incertidumbres, certezas, anhelos, armonía o dolor.

Gráfica Estructural. Makma

Marisa Giménez

 

Tras la verdad de ‘RIDE’, de Neus Flores

‘RIDE’, de Neus Flores
Cortometraje de docu-ficción
Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), 2018

Con el apoyo de Faktoria d´Arts y La Bonne (Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison), la periodista y agente cultural Neus Flores ha emprendido el rodaje de su ópera prima, ‘RIDE’, cortometraje de docu-ficción -o cinema veritée- basado en hechos reales y que pretende acercarse a la verdad cotidiana desde un punto de vista universal –territorio en el que las emociones se entienden en cualquier cultura– y con el uso de varios idiomas, mediante un guión de proyección internacional.

En tanto que proyecto en curso, ‘RIDE’ cuenta con un dietario de filmación en Facebook –en cuyo perfil se pueden encontrar contenidos, vídeos y enlaces del making of, además de una cuenta de crowdfunding en Kickstarter, en la que colaborar mediante donaciones, a cambio de merchandising, follow ups y experiencias con el equipo de rodaje, estando prevista su culminación durante la primavera del 2018, con el fin de ser proyectado a partir del verano en diversas salas y festivales.

‘RIDE’ se postula como un viaje por las emociones, un trayecto por la vida de dos mujeres (madre e hija, interpretadas por Mari Arveheim y Alba Manobens Flores, respectivamente) que pasan por una etapa de crecimiento propio y de enfrentamiento a nivel familiar, para terminar uniéndose a nivel personal a través de las vicisitudes de su recorrido por la Costa Brava.

El desencuentro entre ellas se inicia en el ámbito del hogar durante un desayuno cotidiano y desemboca en un club nocturno, donde Emma (la madre) encuentra a Alex (su hija, aún menor de edad) bailando a cambio de dinero.

Alex decide irse de casa tras la virulenta reacción de su madre y Emma es consciente de que si deja marcharse a su hija la perderá para siempre; por este motivo decide irse con ella a lo largo de un viaje por la costa catalana -durante el que se encontrarán con diversos personajes que les harán crecer a nivel personal y emocional, hasta llegar a mejorar su relación y entenderse de nuevo.

‘RIDE’ es un viaje desde la oscuridad emocional y física, hasta encontrar la luz y el optimismo que mejorará la relación de estas dos mujeres para siempre, al final de su viaje y dentro del marco incomparable de la casa museo Dalí, en Port-Lligat (Cadaqués, Costa Brava).

“Una road-movie inspirada en ‘Thelma &Louise’ y ‘Little Miss Sunshine’, que no dejará indiferente a nadie”, en palabras de su directora, Neus Flores.

Neus Flores. Makma

Frankenstein. Relación umbilical entre ciencia y literatura

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros 4, València
Inauguración: miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19:00
Hasta el 23 de febrero de 2018

Coincidiendo con la celebración de los doscientos años de la publicación de la novela más famosa y conocida de Mary W. Shelley, el Palau de Cerveró de la Universitat de València acoge la exposición ‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’. La exposición, producida por el Vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universitat de València y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero, se inaugura el miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19 horas y podrá visitarse hasta el 23 de febrero de 2018.

De acuerdo con el profesor de la Universitat de València y comisario de la exposición, Pedro Ruiz Castell, la exposición “pretende mostrar la relación entre la ciencia y la literatura, que se consolidó sobre todo a lo largo del siglo XIX, momento en que se articularon una serie de discursos, en el marco del Romanticismo, que pretendían armonizar entendimiento e imaginación, al mismo tiempo que desafiar las normas de objetivación, incluso en la literatura especializada y entre la comunidad científica”.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

El título de la exposición evoca a cómo la ciencia y la literatura, lejos de poder ser consideradas como culturas independientes, han mantenido un diálogo constante a lo largo de la historia. De hecho, la manera en que la literatura ha representado históricamente la actividad científica ha sido fundamental para seducir y preparar al público lector para asumir determinadas propuestas científicas y tecnológicas, al mismo tiempo que ha sido una herramienta privilegiada a través de la que facilitar una reflexión crítica sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia. En este sentido, la obra de Mary W. Shelley se muestra como un sugerente estudio de caso a partir del que abordar todas estas cuestiones.

La exposición está estructurada en cuatro partes. En primer lugar, la introducción reflexiona acerca de la ciencia y la literatura en el Romanticismo europeo, y aborda la cuestión de la autoría de la obra, publicada en un primer momento en 1918 de forma anónima. La segunda parte está dedicada a los debates científicos que influyeron en la elaboración de la novela de Mary W. Shelley: desde la importancia de las expediciones científicas y la cuestión anatómica, hasta la consideración de la electricidad como fluido vital. En la tercera parte se puede encontrar un montaje expositivo que juega visualmente con el momento de la creación, tanto de la obra como de Victor Frankenstein. De hecho, los objetos aquí expuestos invitan a reflexionar alrededor de la última parte de la exposición, dedicada a explorar el impacto y las consecuencias de esta obra, tratando cuestiones relacionadas con la construcción de la identidad, la responsabilidad del científico y el desarrollo de áreas como la fisiología y la electromedicina.

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’ muestra más de una treintena de piezas originales, incluyendo libros de autores, entre los que se encuentran obras de Alexander von Humboldt y aparatos de gran valor histórico, como una encantadora máquina de Wimhurst y un ingenioso aparato electromédico, algunos perturbadores instrumentos de cirugía y un imponente aparato de Rayos X de principios del siglo XX. La mayor parte de las piezas proceden de los fondos de la Universitat de València, con una presencia especialmente importante de obras procedentes de la Biblioteca Historicomédica Vicent Peset Llorca y de los instrumentos científicos de la colección cientificomédica que alberga el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero.

Frankenstein. Makma

Cartel de la película ‘Frankenstein. The man who made a monster’, dirigida por James Whale en 1931 y protagonizada por Boris Karloff y Colin Clive, entre otros. Imagen cortesía de los organizadores.

 

Tras los vestigios de la Revolución bolchevique

’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, de VV.AA.
Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC)
Sala de exposiciones
San Ferrán 12, Valencia
Hasta el 8 de noviembre de 2017

La sala de exposiciones del Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), en colaboración con el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid, acoge la exposición ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, comisariada por Emilio Gallego y la participación de los artistas Colectivo Democracia, Emilio Gallego, Carlos García-Alix, Núria Güel, Diana Larrea, Arturo Marián Llanos, Levi Orta, Natalia Pastor, Raquel Puerta y Rafael Tormo i Cuenca, que podrá visitarse hasta el miércoles 8 de noviembre de 2017.

Revolución de Octubre. Makma

Huérfano de oropeles y refrendos conmemorativos oficiales, el centenario de la Revolución bolchevique -epílogo otoñal de la conspicua Revolución Rusa, que portó consigo la disolución del regimen zarista de Nicolás II de Rusia y la constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, uniformada por el prócer bolchevique Vladímir llich Uliánov Lenin- transita de puntillas por el cronograma de fastos y efemérides que suelen alimentar las revisitaciones gubernamentales, muy especialmente en la gran hacienda eslava del Vladímir contemporáneo (Putin), quien, durante su perorata sobre el Estado de la Nación de hace un año, encorsetaba y circunscribía las solemnizaciones al gris y plúmbeo microcosmos académico, eludiendo, de este modo, adentrarse en las ciénagas de un determinante episodio que no sólo brindaría al siglo XX nuevas acepciones para la clase obrera y campesina, sino que extendería sus influjos, de igual modo, por el vasto feudo estético y conceptual del arte.

No obstante, como lúcidamente apunta el crítico de arte y periodista Jose Manuel Costa en el texto ‘De la revolución en las artes. Utopía y práctica’, que formará parte del catálogo de la presente exposción, “los artistas, que ya habían desarrollado sus rupturas formales antes de 1914, sentían que la revolución refrendaba en lo político y en lo económico sus propios planteamientos estéticos. De ahí a ligar todas esas revoluciones y a comprometerse con ellas no había más que un paso. Esta idea es importante en la subjetividad común de la cultura alternativa rusa: no es que estuvieran cogiendo un tren en marcha, ellos lo habían hecho antes”; Vasili Kandinsky, Kazimir Malévich, Olga Rozanova, Ivan Puni o Nathan Altman, verbigracia, erigidos en rúbricas ineludibles de las vanguardias rusas, como son la abstracción lírica, el suprematismo y el cubofuturismo.

Imagen de la obra 'Viva la U.R.S.S 1937', de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Viva la U.R.S.S 1937′, de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Atendiendo a estos relevantes sótanos de la razón artística y al sobrevenido poso ulterior del histórico y tabernario mapa floral de la geopolítica, el comisario de la exposición, Emilio Gallego, concita, en ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, a una decena de artistas (incluido el propio Gallego) cuyos respectivos proyectos permiten componer una cartografía contemporánea no sólo de los (aún) arcillosos vestigios, que reportan al espectador un poético testimonio de pretensiones radiográficas, en sumarísimo y reinterpretativo parentesco con el legado iconográfico de la Revolución bolchevique – ‘Siguel el rastro’ y ‘Frutos de la historia’, de Emilio Gallego; ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix; ‘Viva la U.R.S.S 1937′, de Diana Larrea; ‘Pensamiento Único’ y ‘Consecuentes’, de Raquel Puerta Varó-, sino de concisos testimonios coetáneos de la perviviente confrontación discursiva entre el artista/proletario y el endriago capitalista que sojuzga el relato de la sustantividad -’IP7 Implosiò Impugnada 9′ e ‘IP9 Implosiò Impugnada 7′, de Rafael Tormo i Cuenca; ‘Prodezodezhda’, ‘Patrones para una revolución’ y ‘Enlaces y desenlaces’, de Natalia Pastor; ‘Reflexión sobre un souvenir’, de Levi Orta; ‘Régimen de agua’, de Arturo Marián Llanos; ‘Te odio mi amor’, de Núria Güel i Levi Orta; la instalación ‘СМЕРТЬ БУРЖЯМЬ. Muerte a los que viven en el lujo’ y ‘Es más fácil’, así como ‘No lloréis mi muerte. Proseguid la lucha. Adelante siempre. Por encima’ y ‘Order. Act III’, del Colectivo Democracia-.

Tal y como considera Jose Manuel Costa, “Los artistas presentes en esta exposición llevan trabajando en esa interfaz desde hace tiempo, cada uno de ellos desde premisas muy diferentes. Son una muestra de las decenas que existen con la conciencia de que, incluso en el capitalismo rampante, es posible trabajar pensando en el mundo que les rodea, escuchando sus necesidades y trabajando para su solución. Que no por parcial e insuficiente, tampoco debería desviarse del objetivo final”.

 Imagen de la obra 'Siguel el rastro', de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Siguel el rastro’, de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 2017. ACTO DE CLAUSURA

Con motivo del centenario del asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo por parte de los guardias revolucionarios -bajo las órdenes de León Trotsky-, que depuso al gobierno provisional de Alexander Kerensky, el 25 de octubre de 1917 (en base al antiguo calendario juliano, vigente hasta encontes) y en el marco de ’100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, el próximo martes 7 de noviembre, a partir de las 19h, el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC) acoge el acto de clausura, en el que se proyectará el video-arte del Colectivo Democracia ‘Order. Act III. Dinner at the Dorchester’ (17 min.), rodado en el elitista Hotel Dorchester de Londres, en las navidades de 2016, en el trascurso de una cena real de la alta burguesía, donde se produce una sorprendente acción.

A continuación, el documental ‘El honor de las injurias’, dirigido por Carlos García-Alix en 2008, en el que el artista narra su investigación sobre la vida de un viejo pistolero anarquista, Felipe Sandoval, quien, durante la Guerra Civil Española, en su sueño por alcanzar la revolución social, se convertirá en atracador primero y asesino despiadado después.

Imagen de la obra 'Madridgrado', de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Jose Ramón Alarcón

 

20 catalanismos en el español actual

Que estos días hablamos de Cataluña a diario es bien sabido por todos; lo que quizá no todos sabíamos es que también hablamos un español cotidiano repleto de catalanismos. Como sucede con otras muchas lenguas, el catalán ha dejado una perceptible impronta en el léxico castellano. Se calcula que en torno a 350 de las 88.000 palabras que incluye el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua en su vigésima tercera edición son préstamos de este idioma, y algunos los empleamos con cierta frecuencia. El número de hablantes es amplio, aunque discutido y hasta polémico. La Plataforma per la Llengua, una ONG que trabaja – según sus estatutos – para “promover la lengua catalana como herramienta de cohesión social” afirma que son más de 10 millones los catalanoparlantes en el mundo. Sin embargo, para evitar herir sensibilidades, se han incluido en esta lista sólo los casos en los que la RAE sostiene un origen catalán, o lo considera muy probable.

Estos son 20 de los préstamos del catalán que están de actualidad:

1 Si se habla tanto de Cataluña es porque sale a diario en la prensa, y qué curioso: prensa es un término de origen catalán (Del cat. premsa.), aunque se puede tener buena, o mala prensa.

2 De algún modo, la palabra papeleta también podría tener algo que ver con Cataluña, dado que papel es un vocablo que proviene del catalán paper, este del latín papȳrus ‘papiro’, y este del griego πάπυρος pápyros.

3 Una opción válida para participar en unas elecciones puede ser el voto por correo (Del catalán correu, y este del francés antiguo corlieu, de corir ‘correr’ y lieu ‘lugar’)

4 Amoldarse significa ajustarse a una pauta determinada, y deriva de molde (Del catalán antiguo motle)

5 ¿A quién no le gusta irse de viaje? (Del dialectal y catalán viatge.) Aunque cuidado, porque en Nicaragua la locución verbal “irse de viaje” es sinónimo de morir, llegar al término de la vida.
peatge
6 Añoranza (Del catalán enyorança.), que en gallego diríamos morriña, es la acción de añorar, recordar la pérdida o separación del algo o alguien muy querido.

7 Es común en los belenes catalanes la figura del caganer, aunque seguro que resulta más cómodo hacer de vientre en un retrete (Del occitano o catalán retret)

8 Un reloj (Del catalán antiguo relotge, este del latín horologĭum ‘reloj de arena’, ‘reloj de sol’, ‘clepsidra’, y este del griego ὡρολόγιον hōrológion) es un instrumento para medir el tiempo, pero cuando se dispone de poco hay que trabajar con mucha prisa o urgencia, es decir, a “contra reloj”.

9 Cuando se ocasiona un daño que impide el funcionamiento de un aparato, etc., decimos que se produce una avería (Quizá del catalán avaria, este del árabe ‘awāriyyah ‘mercaderías estropeadas’, y este del árabe clásico ‘awār ‘defecto, vicio’)

10 Y la calma llega cuando el viento se amaina (Del catalán amainar, y este del gótico *af-maginôn ‘perder fuerza’)

11 Riña o gresca son sinónimas, pero la segunda procede del catalán antiguo greesca.

12 Algo tan estratosférico como un cohete (Del catalán coet) – mejor dicho misil – también ha sido noticia estos días.

13 Quién hace algo adrede (Quizá del catalán adret, y este del latín ad directum), lo hace a propósito, de forma deliberada.

14 En Cataluña hay un número considerable de peajes, aunque no está claro si es esta una palabra procedente del francés, o del catalán (Del fr. péage o cat. peatge)

15 La procedencia de la palabra guante es aún más difusa (Quizá del catalán guant, y este del franco *want; cf. bajo aleman wante, neerlandés want.) pero hay muchas frases hechas con este término en español: hacer algo “con guante blanco” es hacerlo con diplomacia y buenas maneras; un ladrón “de guante blanco” es aquel que actúa de modo elegante y sin emplear la violencia; y quién “recoge el guante” está aceptando un desafío.

16 En realidad chuleta no proviene directamente del catalán, sino del valenciano, según el DRAE (Del valenciano xulleta, diminutivo del catatán xulla ‘costilla’)

17 La del móvil, la del ordenador, la de la televisión… ya no concebimos nuestra cotidianeidad sin pantallas. (Quizá del catalán pantalla, y este cruce de pàmpol ‘pantalla de lámpara’ y ventalla ‘pantalla de lámpara’)
quijote
18 El alioli es una deliciosa salsa hecha de ajos machacados y aceite (Del catalán allioli, vulgar alioli) Su elaboración no requiere demasiados ingredientes, al igual que el panoli (Del valenciano pa en oli ‘pan con aceite’, una especie de bollo), aunque en este caso, referido a una persona, no se trate precisamente de un piropo.

19 Aunque las corridas de toros están abolidas en Cataluña, sigue vigente el término faena, referido tanto a momentos de la lidia como al trabajo mental o corporal en general. Una faena también es una mala pasada (Del catalán antiguo faena, hoy feina ‘cosa que se ha de hacer’)

20 Y sí, incluso quijote referida a una parte del cuarto trasero de una caballería, es una palabra de origen catalán (Del cat. cuixot, y este derivado del latín coxa ‘cadera’)

Más palabras, en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua

Un palco en el teatro del mundo. Cueto Lominchar

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad. Cueto Lominchar
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C/ Universitat, 2. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

La nueva exposición del conocido fotógrafo Cueto Lominchar, se ubica en La Nau, antigua Universidad de Valencia fundada en el siglo XV, que actualmente, además de constituirse como sede del rectorado, cumple la función de espacio cultural, sirviendo como punto de encuentro a través de una seleccionada programación de diversas expresiones artísticas, como ocurre en el caso de la exposición que nos ocupa: Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad, en cuyo caso, el trabajo del artista en este enclave resultará significativo ya que desde el año 2011, el trabajo de Cueto Lominchar no había sido expuesto en Valencia.

La muestra, comisariada por Ricardo Forriols, se compone de una limitada selección del proyecto cuya extensión alcanza las dos mil imágenes para ser exactos. Puede resultar una cantidad abrumadora, pero, si se considera que la producción del artista oscilará entorno a las ochocientas mil imágenes, se comprende que se trate de una concienzuda elección.

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad se insinúa claramente en dos apartados. El primero presenta una selección de retratos tomados, aparentemente al azar, retratos en los que se aprecian gestos y movimientos de personas anónimas, mientras llevan a cabo su vida inconscientes de ser objeto del punto de mira de la cámara de Cueto. La genialidad de esta primera aproximación reside en la desinhibición de los modelos, y en la delicadeza de las tomas. No se puede olvidar, la tendencia voyeur del propio artista, cuyo obturador capta instantes tras el cristal del propio estudio.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen cortesía de la Universitat de València.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía de la Universitat de València.

En la segunda sección, se establece un marcado paralelismo entre las propias fotografías del autor y obras fundamentales en la cultura visual, abarcando desde ‘Diana cazadora’ obra atribuida al siglo XVI, hasta ejemplos cinematográficos como la ‘Ventana indiscreta’ obra fílmica de Hitchcook. Esta amable coincidencia, pone en alerta al espectador, quien posiblemente llegue a la conclusión de que no somos tan distintos, que en ocasionas la belleza de los detalles traspasa las fronteras espacio-temporales.

A pesar de los diferentes discursos, de ambas salas, no podemos olvidar que se trata de una exposición conjunta, y no de trabajos independientes. Ya que no podríamos alcanzar el paso comparativo, sin conocer el trabajo previo del autor.

Si retomamos, el aspecto de ver sin ser visto, resulta casi automático referirnos a conductas vinculadas a las redes sociales, entre las cuales nos escabullimos silenciosamente para conocer un poco más de las personas, conocidas o no. Por tanto, no deja de recordarnos a la conducta voyeur ya mencionada, viendo sin ser vistos. Del mismo modo, ‘Un palco en el teatro del mundo’, cumple quizá el mismo papel, exponiendo la ajetreada y aburrida vida común, tras el filtro de una cámara.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía del autor.

Victoria Herrera Lluch

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

La razón cromática de Joaquín Capa en Galería 9

‘Colores abiertos’, de Joaquín Capa
Galería 9
Conde de Salvatierra 9, Valencia
Hasta el 16 de junio de 2017

Galería 9 acoge, hasta el 16 de junio de 2016, la exposición ‘Colores abiertos’, del artista santanderino Joaquín Capa, una selección de lienzos y obra gráfica enmarcada por la propia galería, reportadora de un lúcido testimonio conceptual que perfila, perseverantemente, la idiosincrasia del trabajo de uno de los excelsos e imprescindibles artistas y grabadores españoles del último medio siglo, autor de más de ochocientas ediciones de grabado a lo largo de su extensa trayectoria.

‘Colores abiertos’ supone un ejercicio reiterativo de las claves que vienen particularizando el devenir de sus inquietudes, asentando un mapa testimonial que huye, premeditadamente, de los microcosmos de la realidad no pictórica, solidifando un sostenido ejercicio de reflexión acerca los elementos y componentes esenciales de la pintura, polarizados en torno de motivos cromáticos que gozan ya de preeminencia desde la nominación de cada una de las obras, abogando por la centralidad del color que habita, verbigracia, en ‘Círculos azules color’, ‘Gris amarillo’, ‘Yellow yellow color’ o ‘Azul oro color’.

Imagen de la obra 'Seaside', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Imagen de la obra ‘Seaside’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Concebidas como un encuentro molecular con los límites de la materia, las manchas de color formulan espacios abstractos, se erigen en filtros imperfilados de la realidad, en la que habitan las geometrías euclídeas, las circunferencias que moran, como una constante, en casi toda su obra gráfica y pictórica, a la que incorpora, como una dilatada novedad, el empleo de tonos fluorescentes que, combinados con el empleo de tonos unificados del collage, posibilitan piezas como las que pertecen a la serie ‘Variante’ -’Variante Amarilla (Frankfurter Allgemeine)’, ‘Variante Amarilla (The Times)’ y ‘Variante Dos Flo (Il Messaggeri)’, a la que debe sumarse la ‘Variante’ del periódico ABC, no presente en la exposición-.

La obra, la existencia y el oficio de Joaquín Capa debe entenderse mediante un planteamiento de equilibrios entre los céfiros informalistas que rubrican sus influjos y la evolución heterodoxa de su dominio con el grabado, técnica con la que su punta seca sobre el zinc ha propiciado sus definitivos surcos como referencia incuestionable en este universal territorio de la impresión y cuyos fundamentos -en sempiterna huida de los plúmbeos academicismos- se han transformado en sostenido magisterio internacional, de América Central a la cosmpolita ciudad de Bhopal -en el centro de la India- en la que le fue premiado en su I Bienal Internacional, o sus sucesivas visitas a la Universidad de Baroda -en el centro oeste del vastísimo país asiático-, desde los albores de los años ochenta.

La relación de Capa con el grabado se gesta desde la estocástica, desde su primigenio manejo con el dibujo a plumilla en tinta china, recién cumplida su formación pictórica en la Escuela de Bellas de San Fernando -en la que sería alumno de primer curso de Antoñito López (cálido diminutivo con el que el artista se refiere al ínclito pintor de Tomelloso)-, en pleno distanciamiento de los postulados realistas que se manejaban por la gélida Meseta Central, trufada de vetustos radiodores y otros motivos de lo consuetudinario que alimentaban el manejo con los óleos.

Imagen de detalle de la obra 'Variante Amarilla (The Times)', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de detalle de la obra ‘Variante Amarilla (The Times)’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Se revelan, entonces, la figuras del grabador de orgien griego Dimitri Papagueorguiu -erigido en referencia de la técnica y sus enseñanzas desde el madrileño Estudio Boj, por el que han transitado los más ínclitos grabadores del horizonte artístico español desde 1958, Joaquín Capa entre ellos- y el artista británico Stanley William Hayter, uno de los grabadores más relevantes del siglo XX, en cuyo taller parisino -compartiendo vecindad con el conspicuo escultor suizo Alberto Giacometti- Capa, becado por la Fundación Juan March, incursiona, a mediados de los años setenta, en los territorios del empleo del color a través del aprendizaje de la técnica que porta, homónima, el también químico y geólogo londinense.

Ambas formaciones magistrales alimentan la focalización y predilección del artista santaderino durante más de tres lustros de dedicación exclusiva con las prensas, el entintado de láminas y las suaves crestas de metal que rebaban la superficie de la obra, y no sería hasta mediados de los años ochenta cuando se reconcilia con la pintura, sobre la que vuelca toda su experiencia con el grabado y a la que nutre con la interacción de texturas y el raspado como fuente de visualización de la tela, con el fin de controlar cuanto de indómito y mórbido habita en el lienzo como soporte. Existe en Capa, en consecuencia, una estrecha consanguinidad entre el grabado y la pintura, mediante una constante metodológica que impide el simultaneismo, en tanto que el artista concibe ambos territorios como oficios distintos que requieren de postulados formales antagónicos.

‘Colores abiertos’ permite, de este modo, aproximarse al oficio del sobresaliente acerbo técnico y creativo de un artista cuya perseverante inquietud por la síntesis aditiva del color ha posibilitado la génesis de un surco de abstracción que porta consigo la firma inconfundible y estilística de Joaquín Capa.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición 'Colores abiertos', en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición ‘Colores abiertos’, en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón