EL TIEMPO SE DETIENE CON WORK IN PROGRESS

‘Work in Progress’, de Chinsung Jessye Luk y Alberto Gil Cásedas
Galería Set Espai D´art
Plaça del Miracle del Mocadoret 4, València
Hasta el 21 de julio de 2018

Una inacabada pero sustanciosa puesta en escena protagonizada por Chinsung Jessye Luk y Alberto Gil Cásedas, provenientes de diferentes contextos: Zúrich y Barcelona. Sendos jóvenes artistas presentan discursos concordantes por medio de lo orgánico e inorgánico que dialogan sobre los límites de lo artístico, poniendo a lo cotidiano como punto de mira. Un ecléctico resultado que, combinando sutileza, estética y conceptualidad,  y creando por medio del dibujo, el collage, la fotografía o incluso el objeto, nos subraya el tiempo perdido, el usado de forma repetitiva y absurda, junto con la percepción y el lenguaje. Todo ello presentado no solo por el discurso artístico en sí mismo, sino por el proceso de creación donde lo acumulado, repetitivo y ordenado pretende hacer visible aquello descartado, insignificante y prescindible.

La singularidad, pese a que se encuentra latente en toda la exposición, se manifiesta exponencialmente de la mano de Chinsung Luk Jesee. Nacida en Hong Kong, residente en Zúrich y exponiendo por primera vez en València, Luk nos presenta ‘Kaiserwatter’, un optimista collage fotográfico en forma de diario meteorológico que revela y compara la claridad de los días de su último año. De igual forma, como si de capturar el tiempo y atesorar el recuerdo se tratase, se nos muestra ‘Souvenir’. Un compuesto, ya utilizado y coleccionado, de billetes de tren federal suizo que recogió durante sus desplazamientos entre 2006 y 2013, y que reflejan no solo un icono en sí mismo de la ciudad, sino una memoria personal de sus viajes.

Obra: Souvenir. Imagen cortesía de la galería Set Espai d´Art.

Obra: Souvenir. Imagen cortesía de la galería Set Espai d´Art.

El lenguaje también se contempla a través de la percepción con obras como: ‘Die’ y ‘War’. Ambas, aún en desarrollo y creadas a partir de retales de periódicos de habla germana, nos trasladan a la complejidad de la lengua en un país políglota como es Suiza, donde la interpretación homógrafa –iguales palabras en forma pero diferentes en significado– muestra la ambigüedad de la lengua alemana e inglesa a través de palabras en origen insustanciales, como “la” y “era”, pero desembocando, a oídos de un angloparlante, en la idea de “muerte” y “guerra”. Curiosamente, la meticulosidad y continuidad de Chinsung se palpa en casi cada una de sus obras, pues Set Espai d´Art también nos presenta de su mano una propuesta un tanto arriesgada para todos aquellos escrupulosos: ‘Abandoned Growth’ y ‘Loss’. Una idea desarrollada bajo el principio de lo orgánico que expone esa materia humana que se desecha, pese a tener vida propia, como son sus uñas o incluso su pelo. De esta forma, Luk no solo nos muestra una reflexión sobre lo mundano y lo artístico, sino un proceso de creación pautado, protagonizado por la rigurosidad, ordenación y crecimiento de sus obras.

Por otro lado, la joven promesa de lo conceptual, Alberto Gil, nos sumerge en una idea leucofóbica que no merece otra cosa que ser vista. Al observar su obra por primera vez, he de reconocer que cautiva su estético minimalismo repetitivo, pues resulta casi hipnótico. Sin embargo, os invito a contemplarla minuciosamente, ya que a través de un tema tan longevo y abstracto como es el tiempo, cuesta no admirar la originalidad y solidez de sus creaciones. Aspectos cíclicos, monótonos y repetitivos se acumulan en su obra ’65.209 (Steps out)’. Una pieza monocromática de gran formato que recoge a modo de diario personal todos sus andares durante un año a través de una línea de 25 cm, que simboliza su propio pie. De igual forma, en cuestión de travesías hallamos “itinerarios sobre el no lugar”, una obra maestra tanto en representación como en idea, donde refleja su andadura por todo el perímetro de la Península Ibérica en tan solo dos días. Frente a esta, Alberto explica su necesidad de catalogar y sumar acciones cotidianas, como decía Gordon Matta-Clark: “los lugares donde te detienes para atarte los zapatos, lugares que son sólo interrupciones en nuestros movimientos diarios”. Ejemplos que evidencien el tiempo perdido, sin producción ni objetivos ocultos, dejando paso únicamente al devenir.

Pieza 65.209 (Steps out). Fotografía gentileza galería Set Espai d´Art.

Pieza 65.209 (Steps out). Fotografía gentileza galería Set Espai d´Art.

Simétricamente, pero al contrario que Luk, Gil presenta ‘Uso de los signos ortográficos’, una reflexión de la lengua junto con la idea temporal. Eso sí, con un perfil más académico, sin faltas ni ambigüedades. Un conjunto de piezas a modo de grabados que comprenden las reglas ortográficas de nuestro idioma, en forma de pequeñas pausas lectivas como guiones, paréntesis, comas y puntos. Todo ello bajo la idea imperante del tiempo y de cómo tanto el escritor como el lector se han de ceñir a este reglamento para comunicarse. ​De esta forma, el artista no solo acaba abordando el complejo tema de la lengua en sí mismo, sino la necesidad del buen diálogo en nuestro presente.

Propuestas expositivas como ‘Work in Progress’ resultan, aparte de interesantes, reflexivas, pues en un marco globalizado donde nuestro sistema capitalista ha conseguido someternos a su frenética actividad, la pérdida del tiempo queda relegada socialmente a lo absurdo, incoherente e inútil. No obstante, diversas culturas coexistentes a la nuestra predican y optan por una forma de vida diferente, más liviana y tranquila, en la que la idea productivista se origine de una forma ordenada y paulatina, pues nuestra agitada forma de vida nos conduce gradualmente hacia la robotización y el desasosiego. De esta forma, Set Espai D´art no pretende otra cosa que detener el tiempo presentándonos, a través de Luk y Gil, la problemática reflexión de este en nuestra actualidad, ese que no produce pero, sin embargo, asienta, ordena y desconecta nuestra forma de vida imperante.

Gente andado por la calle. Fotografía cortesía de Jorge París.

Gente andando por la calle. Fotografía cortesía de Jorge Paris.

Cristian Torada

César Pop en estado de gracia

César Pop
Café Pub El Volander
C / Poeta Navarro Cabanes, 25. Valencia
Viernes 8 de junio de 2018

Volvía al Café Volander casi un año después el incombustible músico asturiano César García Miranda ‘César Pop’. Lo hizo de la mejor manera posible dejando una colección confidencial de fantásticas composiciones. La sensibilidad de sus trabajadas canciones a la guitarra acústica o a los mandos del teclado, dejaban claro al público valenciano que estaban ante uno de los músicos más inspirados del panorama nacional.

César Pop en Café El Volander. Foto: Lorena Riestra

César Pop en Café El Volander. Foto: Lorena Riestra

César Pop, habitual músico y amigo íntimo de Leiva ‘Pereza’ o colaborador del extraordinario Quique González entre otros grandes artistas, da pasos de gigante como interprete.

El impulso a vivir que ofrece César Pop con su música hace que valga la pena seguir adelante. Aprendió de los mejores artistas y se ha convertido en uno de ellos. Escoltado en ocasiones por un gran músico a la guitarra eléctrica, finalizó un concierto donde el público respondió con una ovación de gala, merecido aplauso atronador.

César Pop en Café El Volander. Foto: Lorena Riestra.

César Pop en Café El Volander. Foto: Lorena Riestra.

Raúl Bartleby

Russafart desvela Ruzafa

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Múltiples espacios artísticos. Valencia
1, 2 y 3 de junio de 2018

Los pasados días 1, 2 y 3, del presente,  el barrio valenciano de Russafa abrió sus calles con carácter bienal al festival Russafart. Un encuentro entre arte y espectador donde la multidisciplinariedad, técnica y conceptuosidad fluía por todas sus vías a través de la apertura de diferentes talleres artísticos y centros expositivos en forma de conocimiento y belleza. Todo este mosaico cultural se abanderó bajo el lema “Creando arte” por medio de más de 200 artistas que acogían al visitante en su mundo más íntimo y privado, su taller. Sin embargo, y como cabría esperar, no solo se encontraban auténticas obras de arte sino también fallidos intentos o bocetos naifs disfrazados de pomposidad. Ya que lamentablemente no todas las piezas se regían por unos principios sólidos que hablasen por sí mismos, sin necesidad de ser embellecidas a través de una ávida elocuencia. No obstante, ignorando este punzante asunto que retomaremos más adelante, sí que deberíamos centrar nuestra atención en varios artistas que destacaron por su originalidad, estética y discurso.

Obra de Anna Sanchis. Imagen cortesía se la artistas.

Obra de Anna Sanchis. Imagen cortesía de la artista.

Abriendo mercado a la excelencia, en la calle Buenos Aires pudimos encontrarnos con una de las artistas más eclécticas del festival, Anna Sanchis. Quien mediante su técnica mixta, donde pintura y escultura coexisten, presenta un hilo conductor entre arquitectura y entorno. Simétricos volúmenes urbanísticos se levantan del soporte para mostrarnos una ciudad viva y cambiante, rematada con pequeños imanes que permiten al espectador interactuar con la figuración. Además, diversos efectos lumínicos alternan calidez diurna y enigmática nocturnidad provocando en el público no solo una interpretación dual, sino una singularidad hipnótica y hechizante en la propia obra que parece tener muy presente el problema de la masificación urbanística en primeras líneas de costa.

Otro ejemplo de ello es la pintura contemporánea abstracta, que se hace un hueco entre tanta figuración de la mano de Amalia Martínez. Una artista apasionada y conocedora de la técnica, así como del proceso de creación, que compagina su gran pasión con su ocupación como profesora de Bellas Artes en la UPV. Amalia desviste la pieza de todo aquello que no apela a los sentidos, sin conceptualismos ni estudios ajenos, como diría Kant: El arte por el arte. Una obra de tal calidad tanto en color como en línea que carece del discurso explícito para dejar paso al intrínseco, la belleza. Hecha únicamente para el disfrute donde el espectador cierra la obra a través de la experiencia sentida al contemplarla. Casualmente, mostraba su obra junto con Amalia, Leticia Pardo. Una fotógrafa novel que parece no solo conocer las bases de la disciplina sino tener un criterio estético muy fino, combinando simetrías junto con complejos enfoques y colores que dan lugar a atmósferas de ensueño, donde la imaginación juega un papel primordial.

Fotografía de Nueva York realizada por Leticia Pardo. Imagen: Cortesía de @theadventuroustraveler

Fotografía de Nueva York realizada por Leticia Pardo. Imagen, cortesía de @theadventuroustraveler.

Curiosamente una de las propuestas más interesantes del festival la podíamos encontrar expuesta en la Galería Freezzia por el singular creador ucraniano Román Huzovskyy. El mérito de este singular autor, de profesión maestro albañil y escultor de vocación, parte de su proceso de elaboración artística. Nos deleita mediante imaginativas piezas creadas a partir de desechos encontrados en escombros y edificios derruidos, habitualmente hallados en su día a día laboral. Su obra en apariencia sencilla nos señala la problemática consumista junto con la idea recicladora. En un mundo donde cada vez nos encontramos más asfixiados por nuestros mismos desechos, propuestas como estas resultan cuanto menos destacables. Tomando como referencia la obra de Dumchamp, pionero del s. XX en el trabajo de los ready-mades, Huzovskyy trata los objetos desde el cariño, otorgándoles una segunda función y viendo entre sus piezas aquellos elementos que no han perdido aún su propia belleza, pese a que hayan sido desechados.

Pieza perteneciente a la serie "Aves" de Román Huzovskyy. Imagen cedida por la Galería Freezia

Pieza perteneciente a la serie “Aves” de Román Huzovskyy. Imagen cedida por la Galería Freezia.

La visita a Russafart resulta ser siempre una experiencia enriquecedora y muy positiva al ver tal despliegue de disciplinas, estilos, técnicas y discursos. Una gran oportunidad para dar a conocer el trabajo tanto de artistas emergentes como consolidados. A pesar de ello, también hay que señalar la falta de sustancia de muchas obras de estilos obsoletos, recargadas de una injustificada figuración, con técnicas mal ejecutadas y carentes del enfoque estético necesario que demanda el mercado teniendo en cuenta los intereses estéticos sociales actuales, donde decorar un salón prima por encima de la intención de la propia obra. En el arte no todo vale, y se advierte la extrema necesidad del estudio y crítica de arte en profundidad. Es necesario pararse a pensar, juzgar y reorientar para preparar su difusión, uso y disfrute. Medir y crear debate. Una obra guardada es una obra muerta.

Cristian Torada

Visión de la rueda de prensa. Russafart desde el otro lado. Imagen cortesía de Eva Ripoll.

Visión de la rueda de prensa de Russafart desde el otro lado. Imagen original de portada, cortesía de Eva Ripoll.

“Pretendemos hacer música que emocione”

Entrevista a Suso Giménez, lider de Petit Mal, con motivo de su próxima actuación
Fiesta V Aniversario MAKMA
Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM)
Quevedo 10, València
Viernes 29 de junio a partir de las 21.00h

Suso Giménez lidera Petit Mal, veterano grupo, anteriormente conocido como Lo Horrible y lo Miserable, que alcanzó su mayor éxito con ‘Finlandia’ (2005). Ahora, recupera su formación original, completada con Juan Luis Salmerón (guitarra) y Anna Benavent (voz y violín), después de varios años por caminos separados. Con motivo del quinto aniversario de MAKMA, se suben de nuevo al escenario para interpretar nuevas canciones y recuperar algunos de sus temas más emblemáticos, como ‘Argumentos para salir intacto’ o ‘Yo soy tu fan’. Será el 29 de junio en el Museu Valencià de la Il-lustració i de la Modernitat (MuVIM).

A diferencia de los conciertos habituales, en los que tocáis para un público fiel, que os sigue desde hace muchos años, esta actuación se enmarca en el quinto aniversario de MAKMA, lo que hará que muchos asistentes os escuchen por primera vez. ¿Se afronta igual este tipo de conciertos?

Implica una mayor responsabilidad, sin duda. Pero estas oportunidades siempre resultan un reto más estimulante. Estamos entusiasmados.

¿Cómo definirías vuestra música?

Pretendemos hacer música que emocione a quien la escuche. Simple, pero complicado.

El público tendrá la suerte de presenciar la formación original de Petit Mal. ¿Qué aporta el violín y la voz de Anna Benavent a tus canciones?

Realmente, la echábamos de menos. Estuvo muchos años viviendo en el extranjero (Canadá, Australia…). Actualmente vive en Madrid. Su voz y violín aportan un plus de calidad que nos acerca a nuestro objetivo: llegar a tocar sentimientos del que nos está escuchando.

Imagino que Juan Luis Salmerón, tu socio musical desde los tiempos de Ora Pro Nobis, y tú ya os compenetráis a la perfección. Ya no necesitaréis quedar a ensayar.

Ja, ja. Se podría decir que sí. Llevamos tocando juntos desde los quince años. Reunirnos es complicado: Anna viene poco por Valencia, Juan Luis es miembro de otras bandas (La Muñeca de Sal, Punxutawney Phil…), pero merece la pena el esfuerzo, porque cuando los tres nos juntamos para tocar, realmente algo muy especial sucede. Lo notamos nosotros y pienso que la audiencia también lo percibe en los conciertos.

Petit Mal. Makma

Después de ‘Finlandia’, vuestro mejor álbum, tuvisteis un largo parón, interrumpido por la celebración del décimo aniversario del disco, que fue la excusa perfecta para volver a los escenarios, incluso lanzar un disco de versiones (‘Visiones finlandesas’), en el que muchos músicos reinterpretaron vuestras canciones. En los últimos años, has compuesto nuevos temas. ¿No puedes “desengancharte” de la música?, ¿qué te impulsa a seguir componiendo, ensayando y actuando?

Estuve desenganchado durante unos años, es verdad. Pero en los últimos tiempos he recuperado algo de la pasión por tocar que tenía en mi juventud. De hecho, en los últimos meses hemos estado grabando nuevos temas con Dani Cardona, nuestro productor y baterista habitual. Lo de ‘Visiones Finlandesas’ fue algo muy grande y emocionante. Bandas a las que admiramos reunidas en un disco haciendo preciosas versiones de temas de ‘Finlandia’. No se puede pedir más.

Has formado varios grupos, participado en proyectos paralelos como Café Desguace, actuado en homenajes a tu ídolo (Lou Reed), hasta has puesto la banda sonora a una película, ¿te queda algo por hacer en el terreno musical?

Casi todo. Me encantaría, por ejemplo, poder grabar un disco que me diera tantas alegrías y resistiera tan bien el paso del tiempo como el ‘Finlandia’.

Colaborar con Desguace Café siempre es un placer. Me invitaron a cantar con ellos algunos temas hace unos años, en una época de mi vida en la que tenía bastante abandonada la música. Me vino fenomenal para retomar mi afición. Desde luego, Dani Cardona (de Desguace Café) ha sido alguien fundamental en la historia de Petit Mal.

¿Producirá el próximo disco de Petit Mal? Material nuevo hay.

Sí. Eso esperamos. Pero aún nos falta componer más temas para  sacar uno realmente bueno. Seguimos trabajando en ello.

Si pienso en tus inicios, me viene a la cabeza la famosa frase de Brian Eno: “todos los que compraron uno de esos 30.000 ejemplares (del primer álbum de la Velvet Underground) formaron una banda”. Aunque unos 25 años más tarde, ¿se podría decir que te ocurrió algo parecido?

Creo que sí. No se me habría ocurrido entrar en una una banda si no lo hubiera flipado tanto en mi adolescencia con The Velvet Underground. Recuerdo cuando era un niño y me hermana mayor puso ‘Sweet Jane’ en el tocadiscos: no podía haber nada mejor.

¿Quiénes son, además de Lou Reed, tus referentes musicales?

Muchos. Algunos van y vienen. Otros siguen ahí desde mi adolescencia: Bowie, Dylan, Neil Young…

Cualquier iniciativa cultural que alcance su quinto aniversario merece una celebración. Como lector, ¿qué opinas de MAKMA?

Nos encanta colaborar con una revista que dedica tanta atención a las artes plásticas. Desde nuestros inicios, cuando ensayábamos en La Esfera Azul, hemos tenido mucho contacto con artistas. Lo seguimos teniendo, participando desde hace tres años en el festival El Ruso de Alarcón (Cuenca), donde se hace coincidir conciertos con exposiciones de arte.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

Suso Giménez, Anna Benavent y Juan Luis Salmerón, integrantes de Petit Mal. Fotografía: David Segarra.

 

Cartografías de Silvia Mercé en Xàbia

‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé
Comisariada por Marisa Giménez Soler
La Casa del Cable Espai D’Art
Triana 24, Xàbia (Alicante)
Del 1 de junio al 1 de julio de 2018
Inauguración: viernes 1 de junio a las 20h

Buscar a través del arte su lugar en el mundo, descubrir y conquistar ese recodo íntimo en el que las ausencias se transforman en luz y ya no duelen tanto, cartografiar un mapa propio de emociones donde las coordenadas crucen en el mismo plano recuerdos y anhelos, espejismos y vivencias. Enloquecer la brújula, esquivar el Norte, distraer los rumbos y lanzarse al mar.

Y entonces cambiar de esencia, de piel, fundirse con las profundidades teñidas de leyendas e historias, plantar cara a las mareas, escuchar sin miedo el eco lejano de los cantos que en la antigüedad cautivaron a aquel héroe aqueo, superar límites y así… dejarse mecer, permanecer.

Solo desde ese lado, desde esas aguas, rocas, islas, orillas…, desde esa mirada, es posible imaginar visiones contemporáneas inyectadas de color, energía y talento como las que nos propone en esta exposición, ‘Profundidades accesibles’, la artista Silvia Mercé. Sirenas, “sirenos”, seres mitológicos revolcados de modernidad; hábitats, fondos y paisajes marinos imbuidos de fuerza y sugerente transgresión. Peces, cetáceos… que se escapan de su ámbito, sumergiéndose en un fascinante caos de trazos, líneas y esbozos.

Silvia Mercé. Makma

El agua que seduce y atrapa, el cielo que empuja a la elevación, a la trascendencia. Lo desconocido, lo misterioso, siempre ha despertado la curiosidad de la artista. Su primera exposición, allá por los años noventa, que tuvo lugar en La Esfera Azul, se llamó ‘Mirando las estrellas’. Desde entonces, su inspiración ha transitado varias veces en busca de respuesta por el octavo cielo, desde donde, según la teoría medieval geocéntrica, estos astros irradian su luz. También las plantas que imagina Silvia trepan y se elevan hacia lo infinito. De savia bruta y hoja perenne, se agarran a la vida negando su rareza y fragilidad.

Los títulos que aúnan sus series guían su recorrido artístico y también vital; ‘Algunas especies raras. Géneros, familias, tribus y subespacios’, representada con varias piezas en esta muestra, nos habla de la identidad inmutable, de la incapacidad manifiesta de la raza humana de mezclarse con los otros, de mimetizarse con la naturaleza, de empatizar.

Errante y viajera, Silvia Mercé necesita experimentar, lanzarse a nuevos retos, dar vueltas por el mundo, enriquecerse de sensaciones, alimentar su alma, para más tarde parar, tomar aliento y regresar a sus puntos de referencia a los que se aferra fuertemente.

De sus viajes, de cómo vive y cómo siente, nacen obras que encapsulan recuerdos. Fotografías, collages, dibujos, pinturas… que ella luego mezcla y manipula digitalmente, deteniendo en el tiempo imágenes que son ya reminiscencias, momentos que fueron mágicos; frases repetidas, marcadas a modo de tatuaje que reflejan un estado de ánimo, un grito en la noche, un estallido de felicidad, una ráfaga de placer. Esquinas de la memoria que el color tiñe, intensificando para siempre instantes que no volverán, pero que reivindican su presencia en estos micromundos que componen la existencia.

Imagen general de una parte de la exposición 'Profundidades accesibles', de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D'Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen general de una parte de la exposición ‘Profundidades accesibles’, de Silvia Mercé, comisariada por Marisa Giménez, en La Casa del Cable Espai D’Art de Xàbia. Fotografía cortesía de la artista.

Marisa Giménez Soler

 

Russafa se abre al arte

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Diversos espacios culturales. Valencia
1, 2 y 3 de Junio de 2018

Con carácter de bienal, Russafart regresa. Un camino que cierra ahora, un ciclo de diez años. Edad de madurez para un evento cultural que tuvo la originalidad de abrir las puertas de los estudios de arte al público y que convocó una amplia participación y colaboración social del céntrico barrio de Russafa. Hoy somos un referente para nuevos espacios de arte, dentro y fuera de Valencia y nuestra convocatoria atrae a visitantes y creadores de todo el mundo.

Los días 1, 2 y 3 de junio de 2018 bajo el lema “Creando arte” abriremos de nuevo las puertas de los talleres y espacios artísticos. El reencuentro entre público y arte tiene lugar tras dos años de intenso trabajo, tiempo suficiente para evidenciar que el arte está en constante búsqueda creativa y renovación de sus lenguajes y formas de expresión. No exenta de dificultades, marcada por estos duros años de crisis, con amargas experiencias de censura y de recortes en la libertad de expresión a nivel nacional, esta fiesta del arte, permitirá constatar la obra de más de 200 artistas.

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del estudio de Susana Do Santos. Imagen: Cortesía de Russafart

Un momento excepcional para descubrir qué se cuece al interior de los talleres, espacios donde se nos revela en toda su dimensión el día a día del arte en sus ámbitos más íntimos, donde la inspiración y los motivos toman una forma definitiva. Los testimonios de quienes han vivido esta experiencia retratan la singularidad de estos encuentros: cada estudio es un mundo, cada artista un misterio. Y es en esta cuando la complicidad del arte y la cultura llegan a su clímax sin dejar la creación de germinar.

Los pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas, artistas urbanos y performers invitan al espectador a formar parte en este festival, distribuidos en 60 estudios artísticos y proyectos, además de 28 espacios expositivos. El conjunto de esta muestra descubre las maneras de hacer, crear y pensar del colectivo de productores de arte que habita en el barrio de Russafa.

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

Detalle del taller de Tinxi. Imagen: Cortesía de Russafart

En esta edición se reitera el concurso de pintura rápida y contaremos con la participación de cinco artistas de Lisboa, como parte de los intercambios culturales a nivel internacional que hemos venido realizando con eventos similares a Russafart.

Celebramos esta edición de Russafart bajo el signo de “Creando arte” que encuentra su riqueza en las prácticas dedicadas al reconocimiento de la cultura como forma de activar la comunicación mutua entre artistas y público. Una ocasión óptima para activar la vertiente cultural y creativa del barrio de Russafa.

Destacamos la valiosa aportación de los comercios del barrio de Russafa que colaboran con el evento, del mismo modo agradecer a todas las personas, entidades y patrocinadores que hacen posible el evento, creando sinergias recíprocas.

La asociación Russafart les invita a participar de esta edición, donde las experiencias creativas de los artistas del barrio de Russafa se fusionan en estos 10 años de incansable actividad artística con un programa de actividades y propuestas, fusionando el carácter lúdico, festivo y de acción creativa que nos identifica.

Les esperamos para disfrutar del arte y del barrio porque Russafart es Russafa y Russafa es Russafart.

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

Portada. Imagen cedida por Russafart. Artica

La temática ‘trans’ en Mostra la Ploma

Mostra la Ploma
Varios espacios de Valencia
Del 31 de mayo al 23 de junio de 2018

Mostra la Ploma, el festival internacional de cine y cultura por la diversidad sexual, de género y familiar, organizado por Lambda, colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Celebra este año su cuarta edición con una iniciativa cultural que abre las puertas de Valencia a la igualdad y diversidad sexual, proyectando treinta obras inéditas en el ámbito valenciano. Este novedoso proyecto, organiza su contenido en tres categorías presentadas a concursos en los cines Albatexas, una selección del mejor cine de ficción LGTBI de la Filmoteca de Valencia y diversas actividades culturales.

De izquierda a derecha, José Luis Moreno, Isabel Lozano y Pablo Noguerol. Imagen cortesía de Lambda.

De izquierda a derecha, José Luis Moreno, Isabel Lozano y Luis Noguerol. Imagen cortesía de Lambda.

Esta cuarta edición se iniciará en la nueva sala de proyecciones de Mostra la Ploma, los cines Albatexas, con la proyección de seis largometrajes documentales en los que destaca la amplia temática trans, aplicada principalmente al ámbito rural. Y su convivencia en el marco de las costumbres, tradiciones y la irrupción de los medios digitales con películas como “The Silk and the Flame” del director Jordan Schiele en la que se aborda la heteronorma en familias de la China profunda o “The Next Guardian” dirigida por los cineastas A. Bhattarai, D. Zurbó y Bután, cuenta la historia de una familia encargada de un templo en Bután durante varias generaciones y que se enfrenta a la posibilidad de la falta de una continuidad generacional al descubrir ejemplos de transexualidad en su propio núcleo. Como miembros del jurado participarán: el cineasta Adrián Silvestre, Áurea Ortiz, profesora de la UV y crítica de cine, y José Luís Pérez Pont, director del Centro del Carmen, gerente del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana y crítico de arte.

Imagen: Cortesía de Lambda. Detalle del film ' The silk and the flame '

Imagen: Cortesía de Lambda. Detalle del film ‘ The silk and the flame ‘

Por otro lado, el festiva nos ofrece dos secciones dedicadas al cortometraje documental y ficticio. Un total de 18 obras de procedencia y temáticas diferentes, presididas por Sara Mansanet, directora del festival de mediometrajes La Cabina, y los cortometrajistas Emilio Martí y María Trenor, agrupadas en cuatro sesiones. Los trabajos, se vertebran entorno vínculos amorosos entre las que destacan “La noche al Sol” o “Cachorro” ambos shortsfilms tratan los lazos afectivos. El desvelo de silencios, haciendo gran hincapié en la libertad sexual e identidad. Relatos en tránsito, donde diversos cortometrajes nos ofrecen un amplio enfoque personal entorno a la cultura trans como “The World in Your Window” o “Get The Life”. Y el deseo y la identidad, programa que aborda las identidades colectivas creadas a partir del deseo sexual y los posibles desajustes ante la incomprensión, “Batería” (Cuba) o “Natalie. D” (Francia).

Paralelo a esta sección, y fuera de concurso, el festival junto con la Filmoteca valenciana presenta algo inédito: “Panorama”. Una selección de seis actuales y destacados largometrajes de ficción sobre la diversidad sexual que, lamentablemente y pese a haber ganado varios certámenes de renombre, aún no han podido ocupar nuestras salas cinematográficas. Entre estas podemos destacar “Les Garçons sauvages”.

Luis Noguerol, director de Mostra la Ploma, señaló que el festival pone al servicio del espectador, un conjunto de actividades culturales entre las que se encuentra una serie de talleres y juegos educativos para todas las familias, y una presentación literaria con mesa redonda de la mano de Anna Boluda, Eley Grey, Encarna Sant-Celoni y Mila Martínez en el centro Las Naves. La apertura de la exposición “Museari Art&Queer. The World Famous LGTB Museum” muestra algunas de las más destacas obras expuestas en la Fundación La Posta este último año. O “Pride”, la nueva presentación del proyecto pictórico de Julio Gracia con el objetivo de denunciar los discursos LGTBIfóbicos.

Imagen: Cortesía de Lambda. Fotograma de The world is in your window.

Imagen de Portada: Cortesía de Lambda. Fotograma de ‘The world is in your window’.

Diferentes instituciones como el Instituto Valenciano, el MuVIM y el Ayuntamiento de Valencia han colaborado en esta iniciativa por la igualdad social. Isabel Lozano, concejala de igualdad y políticas inclusivas del municipio, enfatizó que la cultura LGTBI es también cultura de la ciudad por lo que el festival Mostra la Ploma es una gran ocasión para visibilizar la diversidad sexual humana. Incluso otras herramientas difusivas como ‘Valenciaorgullosa’ o entidades como el propio Ayuntamiento, refuerzan iniciativas con el mismo carácter conciliador e inclusivo, implicando por consiguiente el avance en la igualdad de oportunidades, la reducción de discursos de tolerancia, la no discriminación y/o agresión.

Cristian Torada

Rosa Torres y Ricardo Escavy en Shiras Galería

‘El Botánico’, de Rosa Torres
Sala Principal
‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy
Espacio Refugio
Shiras Galería
Desde el 10 de mayo de 2018

Shiras Galería ha inaugurado el pasado jueves 10 de mayo dos muestras simultáneas. En la Sala Principal se muestra el proyecto inédito ‘El Botánico’, de la artista Rosa Torres. En el Espacio Refugio se presenta el último proyecto de Ricardo Escavy, ‘The Noise Time’.

‘El Botánico’ trasmite el deleite y la pasión de Rosa Torres por el paisaje, postulado como una guía, un referente del que se nutre para resaltar ese lenguaje personal y reconocible. Sus obras, que habitualmente carecen de título, transportan al lugar del que captar la esencia de la luz, la forma y el color. Cada una de sus series se formula como una síntesis formal, a partir de una inexorable economía de medios que logra conducir a la máxima expresión. Para la muestra, Shiras Galería ha editado un catálogo que recoge la exposición ‘El Botánico’, con un texto de Vicent Mateo, quien sintetiza la obra de la artista con las siguientes palabras: “Rosa Torres crea su Jardín Botánico, somete las imágenes de esta naturaleza ordenada a una nueva ordenación”.

Imagen de la obra 'Composición con árboles VII'', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Composición con árboles VII”, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

A Rosa Torres no solo le avala su presente trabajo, sino también una impecable trayectoria que cuenta con nutridos reconocimientos. Su obra se encuentra en numerosos museos y espacios públicos nacionales e internacionales, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo Albertina Gabinete Stampa (Viena); la Fundanción Antonio Pérez (Cuenca); el IVAM (Valencia); el Museo Cabo Mayor (Santander); el Museo del Dibujo de Llares (Huesca); el Chase Manhattan Bank (New York); el Banco de Valencia; la Fundació “la Caixa” (Barcelona), entre otros.

Por su parte, en Espacio Refugio se muestra ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy. licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de València. El artista realizó una beca PROMOE en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón de Venezuela, en 2001. Ha particiado en diversas exposiciones y ferias internacionales como Tiaf London-the Rag Factory 2014, art Santa Fe en Nuevo Mexico, Usa 2013 y Arco 08, en el Stand del Miniterio de Cultura.

Imagen de la obra 'Arpegio 003', de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Arpegio 003′, de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo y el Rectorado de la Universidad de Murcia o la Universidad Simon Bolivar de Caracas (Venezuela), entre otros. Igualmente, cabe destacar su reciente y última exposición individual en Artifact Gallery de Nueva York, mostrando su obra pictórica con gran éxito.

Escavy define su proyecto ‘The Noise Time’ como “un momento creativo en el que gráfica y sonido buscan compartir un espacio común, un microcosmos donde la percepción auditiva y la visual caminan juntas en busca de un mismo destino. Esta relación sinestésica entre ambos sentidos se comporta de distinto modo según el medio o el soporte donde se muestre y puede, en ocasiones, llegar a confundirse”.

Sin duda, ambas muestras –’El Botánico’, de Rosa Torres, y ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy– destacan por un expresivo y personal lenguaje en el uso del color y un inconfundible estilo compositivo.

Imagen de la obra 'Serie Botánico III', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Serie Botánico III’, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

 

MISSED CALL. Gema Rupérez

MISSED CALL. Gema Rupérez
Espacio Dörffi
C/Guagáro 6, Arrecife. Las Palmas
Hasta 9 de mayo de 2018

Clausurado el proyecto expositivo de Gema Rupérez, éste sigue golpeando consciencias. MISSED CALL, creación realizada en colaboración con la Fundación César Manrique, ha resultado ser la sexta exposición de Espacio Dörffi, centro de arte contemporáneo, donde artistas de diferentes puntos geográficos, establecen conexiones enriquecedoras. En el proyecto, se contrapone algo tan sublime como la poesía, inmortalizada en libros, con su contrario simbólico en el imaginario colectivo, la prostitución, sometida a la invisibilidad.

El trabajo de  Rupérez gira en torno al anhelo de supervivencia. La confrontación y la lucha por el poder hegemónico es una constante en sus últimos proyectos. La inestabilidad, la vulnerabilidad y la frustración también forman parte del contenido emocional de sus obras. A través de diferentes medios como la instalación, la fotografía, el vídeo o el dibujo, reflexiona sobre el poder o la incapacidad de comunicarnos y, en definitiva, sobre las distopías de la sociedad contemporánea. Su trabajo aspira a ser una distorsión lírica de la realidad.

Para el proyecto, la artista publica en la sección de contactos una selección de poemas de mujeres junto a un número de contacto. Este, funcionará como punto inicial de MISSED CALL que se contextualiza en el trabajo de pared realizado a partir de dichos anuncios, junto con dos vídeos donde se puede seguir el proceso de creación de la obra. Desde las conversaciones de la artista para la inclusión del anuncio a una selección de mensajes de voz recibidos. Transporta al espacio expositivo el teléfono encapsulado a la par que activo, que expone al público a la incertidumbre de que una nueva llamada pueda sonar en cualquier momento.

De éste modo, se aúna el componente instalativo con el performativo, tanto el de la artista, como el de quienes han llamado al teléfono facilitado o pueden llamar en cualquier momento, incluso como el del propio público, interpelándose la obra desde diferentes ángulos. También Rupérez borra todo distintivo, alegando que no importa el lugar ni el periódico, pues como norma general no se encuentra ningún atributo diferenciador en las secciones de contactos de distintas publicaciones. “Quiero morder tu carne, salada y fuerte” de Gioconda Belli, “Sé gritar hasta el alba” de Alejandra Pizarnik, “Que tus brazos me ciñan entera y temblorosa”, de Dulce Maria Loynaz, o “Mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega”, de Alfonsina Storni, son algunos de los poemas que en el periódico aparecen firmados solamente con el nombre de pila.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

A través del aparentemente sencillo gesto de sustituir poesía por un anuncio de contactos, se esconde una postura de subversión. Este traslado de un limitado espacio de lectura (literatura) a otro (prensa) enfrenta al espectador ante la ruptura de un supuesto sistema de representación social, ese que de manera implícita parece responder a lo normativo y complaciente con el statu quo.

El componente poético –correspondiente al sentimiento y al intelecto– se contrapone al lenguaje usado en páginas de contacto –ese que apela a la búsqueda de un mercado, de un intercambio comercial–. Es así como la estrategia de la artista se apropia de un lirismo que simula paliar la agresividad implícita en el lenguaje de transacción comercial de la sección de “contactos”. Un pseuodónimo naturalizado para hablar de un espacio de mercado más, pues al fin y al cabo como apunta el filósofo feminista Paul B. Preciado “las prostitutas son la carne productiva subalterna del capitalismo global”. Con el uso de la poesía, se descomprime la distensión que aún genera el hecho de tratar el tema de una profesión no exenta de controversia y que incluso,  ni siquiera es capaz de poner de acuerdo a las distintas facciones del corpus plurivocal de los feminismos.

El caso es que, dejando de lado el debate entre abolicionismo o reglamentarismo, la clave aquí es la capacidad de la artista de situarnos ante ese ábaco de sentimientos encontrados, ante la prostitución como espacio de encrucijada, apelando así a la inmovilidad en torno a ciertas estructuras relativas al género y a la sexualidad. Y es que se trata más de entender la importancia de la apertura de nuevos espacios, los puntos de fuga y las posibilidades de descodificar que dirían Deleuze y Guattari, pues “El problema no es el de una libertad, sino el de una salida”. La creadora se enfrenta al imaginario que se ha ido perpetuando a través de la propia historia del arte, desde Picasso y Las señoritas de Avignon hasta las bailarinas del Moulin Rouge retratadas por Toulouse Lautrec, en todos los casos perpetuando una visión por todos reconocible de prostituta estereotipada.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffil.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi.

Rupérez hace un viraje al tema ofreciendo una visión en la que el cuerpo de ellas también está presente pero invisible, la misma invisibilidad con que la sociedad nos ha acostumbrado a confrontar el tema, ya que como apuntaba Griselda Pollock “lo que aprendemos del mundo y sus gentes está ideológicamente construido en conformidad con el orden social dentro del que es producido”. Al fin y al cabo las prácticas culturales no consiste en retratar una realidad, sino con un conjunto de elementos simbólicas que facilitan una semi comprensión del mundo, y por ende, nuestro modo de conectar con él. El papel del arte se intuye en la producción de nuevos significados y la desarticulación de simbólismos previos, dejando siempre una puerta abierta hacia una relectura de nuevos espacios de negociación social.

 

Saura: “siempre estoy pensando en el futuro”

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón