David Lynch, pequeñas y túrbidas historias

‘David Lynch, Small Stories’
57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Centro de Cultura Antiguo Instituto
Sala2
Jovellanos 21, Gijón
Del 15 de noviembre de 2019 al 26 de enero de 2020

“Cuanto más abstracta es una obra,
más interpretaciones se pueden hacer de ella.
Cada espectador sacará algo distinto,
justamente como ante un cuadro.
Siempre seré fiel a mis ideas abstractas”
(David Lynch)

Y con incólume lealtad parece mecerse el universo creativo de David Lynch, adherido a los mimbres más caliginosos de la aphaireis aristotélica, a partir de la que edificar sus túrbidos universales, como un objeto último de abstracción que rezuma los más edificantes sótanos existenciales, inficionados y corrompidos por su siniestra naturaleza onírica.

Imagen de una de las series que conforman David Lynch, Small Stories’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un narcótico cosmos –cartografía de cuadrantes y desnortadas agujas magnéticas– concitado en la exposición itinerante ‘David Lynch, Small Stories’ –organizada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón y el FICX, en colaboración con la Maison Européenne de la Photographie de París y la Galería ITEM–, que recala por vez primera en nuestro país de la mano del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón y con motivo programático del 57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX), tras recorrer diversas capitales europeas desde 2014.

De este modo, a través de 55 fotografías originales –formuladas expositivamente mediante 8 postulados conceptuales–, ‘David Lynch, Small Stories’ exuda “55 historias cortas, disconformes, de soledad, de extrañeza, de seres, insectos y cabezas rompedoras”, tal y como rubrica en su texto crítico el escritor y ensayista cinematográfico Quim Casas –autor del preciso e indispensable título ‘David Lynch’, publicado en la colección ‘Signo e imagen/Cineastas’, de Cátedra, en 2007–, quien ha presentado a los medios, junto a Alejandro Díaz Castaño (director del FICX) y Miguel Barrero (director del FMCE y UP), los fundamentos proposicionales de una muestra que, a lo largo del último lustro, se ha visto ampliada en 15 instantáneas, tras las 40 fotografías que conformaban el primigenio planteamiento de la Casa Europea de la Fotografía de París.

Detalle de la obra ‘Window #3 whit Head’, de David Lync. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Y si Casas se encargaba de referir que “en Lynch todo es orgánico, todo es un mismo cuerpo’, así lo atestigua ‘The Short Films of David Lynch’, extremidad complementaria de la exposición que permite visionar las epatantes, irracionales y extravagantes haciendas cinematográficas del director montanés, a través de cinco cortometrajes –’Six Men Getting Sick’ (1966), ‘The Alphabet’ (1968), ‘The Grandmother’ (1970), ‘The Amputee’ (1974) y ‘Lumière and Company: Premonition Following an Evil Dead’ (1995)– que auxilian a incensar el horizonte de inquietudes creativas de un artista tan heterodoxo como mayúsculo; un individuo que ha cimentando su trayectoria sobre las fecundas ciénagas del dilentantismo, transitando por los dominios del dibujo y la ilustración, las dependencias pictóricas y escultóricas, el vasto predio de la electrónica musical o el diseño, encontrando en la heredad semiótica del audiovisual el territorio en el que su producción artística cobra morfología de acontecimiento.

Porque si en ‘David Lynch, Small Stories’ el espectador transita a través de sobrecogedoras arquitecturas de edificios y ventanas, inquietantes objetos –automóviles, plantas y pistolas– y lóbregos antropomorfismos de cabezas y torsos tumefactos, no debe descuidarse el matiz de que “el cine significaba para él darle volumen, movimiento y sonido” (Quim Casas) al planisferio que conforman sus nocturnos fetichismos y enardecidas predilecciones psicoanalíticas.

No obstante, uno ignora la dimensión atributiva que la obra fotográfica de Lynch obtendría huérfana de apellido y, por ello, sus small stories no deban ni puedan subsistir sin la elefantiásica referencia y sustento de su filmografía, sobre la que gravita –por indubitables razones de cualidad, carácter y aptitud– el curso teleológico de sus premisas.

El cineasta David Lych durante un instante de la proyección de ‘The Short Films of David Lynch’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

La biografía ilustrada de Amy Winehouse

Presentación en Valencia de «Amy Winehouse. Stronger Than Her» (Lunwerg, 2019)

Jueves, 14 de noviembre 2019, 19 h. en Splendini C/ Segorbe, 10, Valencia

Presentación en Valencia de «Amy Winehouse. Stronger Than Her» (Lunwerg, 2019), la primera biografía ilustrada de la leyenda británica, escrita por la valenciana Susana Monteagudo e ilustrada por María Bueno (aka Pezones Revueltos).

La páginas del libro van más allá del mito y la artiasta para dar a conocer a lector los entresijo de una vida compleja que ayudarán a descubrir a la persona detrás del personaje y la celebridad. Desde su más tierna infancia hasta su difícil adolescencia, los incios de su carrera, sus referentes, su estilo definido, su voz, sus éxitos y reveses, su discografía, sus esfuerzos y su exploración hedonista. Los claroscuros de la fama, el amor y el desamor, las noches interminables en los pubs de Candem, la insoportable soledad, el acoso de la prensa, sus peligrosas dependencias y excesos… Todos los capítulos de una leyenda que se fue forjando poco a poco a través de un largo y duro camino a pesar de su fallecimiento con tan solo 27 años.

Portada del libro

Tras la presentación oficial en Madrid el pasado 5 de noviembre, esta biografía publicada por Lunwerg se dará a conocer en Valencia a través de un coloquio en el que participará la autora del mismo, Susana Monteagudo (Valencia, 1975) junto a dos periodistas especializadas, Corina Preciado -en música y eventos- y Maite Sebastiá -en moda y estilo de vida-. Juntas ofrecerán su personal visión sobre el legado y trascendencia de la figura de Amy Winehouse.

El acto tendrá lugar el próximo 14 de noviembre a las 19h en Splendini (Segorbe,10) un lugar idóneo, en el que es habitual escuchar el mejor jazz y soul, estilos por los que la británica sentía predilección.

IV SINDOKMA Festival de Libro | Sinopsis audiovisual

SINDOKMA Festival del Libro 2019

🎦 IV Sindokma Festival del Libro..ℹ️ Sinopsis audiovisual de la cuarta edición de SINDOKMA Festival del Libro, celebrada en el Centre Cultural La Nau, del 24 al 27 de octubre de 2019..💡 MAKMA, #APACC, GVA Cultura i Esport y LA NAU Centre Cultural de la Universitat de València..💪🏻 Ajuntament de València y Fundación Cañada Blanch..🍺 @Cervezas Alhambra..🎵 ‘Todo es mejor’ (‘Andar sobre hielo frágil’ | Petit Mal)..🎥 Daniel Iturbe..#️⃣ #sindokma2019 #festivaldellibro #edicioncontemporanea #editorialesindependientes #librodeartista #MAKMA #APACC #lanau #valencia

Publiée par MAKMA sur Mardi 12 novembre 2019

Madrid noir circa José Luis Garci

‘El crack Cero’, de José Luis Garci
Nickel Odeon Dos, 2019

“El escritor realista habla de un mundo en el cual
los gánsters pueden gobernar las naciones y casi gobiernan las ciudades…
donde nadie puede parar en una calle sombría, porque la ley y el orden son temas de conversación, pero se evita cuidadosamente hacerlos respetar…
Es un mundo que no huele muy bien, pero es el mundo en que vivimos»
(Raymond Chandler, ‘El simple arte de matar‘)

Un hediondo sótano al que Chandler desciende con voluntad etopéyica para analizar el género y sus túrbidos aromas, porque deba ser la ciudad la que ofrece, ineludible, las pútridas bajantes hacia las alcantarillas del mundo. Un orbe lóbrego y negro, una metrópoli confusa y negra. Un mundo noir, una ciudad noir.

Alojadas en el acervo literario y fílmico, las calles/meandros del Pacífico esconden sucesos y miradas crepusculares sobre la bruma falconiforme y maltesa de San Francisco (Dashiell Hammet & John Huston) o la perdición (James M. Cain & Raymond Chandler & Billy Wilder), onírica y sempiterna (Raymond Chandler & Howard Hawks), del tórrido lupanar de Los Ángeles.

Germán Areta (Carlos Santos) y El Moro (Miguel Ángel Muñoz) durante un instante de ‘El crack Cero’, de José Luis Garci.

Un modo de aventurarse por la vesania citadina, melanítica y existencial, al uliginoso abrigo de tumorosas costuras, nihilistas y extrínsecas, con las que hidratar, por estos predios, la urbe de secano, árida, desventurada y castiza, de la capital, que huele a gambas a la gabardina y sabe a churros y chinchón. Un Madrí de ateneos y pulmonías, en el que los crímenes uniforman las casas de lenocinio, con su pasión cobriza de ceniceros, adulterio y baquelita. Madrid diurno y gélido; Madrid nocturno, febril e incandescente; Madrid noir.

Y uno rinde, así, tributo lírico (venial apropiación) a la pertinente y lúcida estampilla –’Madrid Noir’ con la que el escritor Javier Valenzuela hubo significado su más reciente novela, ‘Pólvora, tabaco y cuero’ (Huso, 2019), para recorrer, con voluptuosa fruición, los sumideros de nicotina, brandi y alcanfor que revelan, como una radiografía, la naturaleza, obscura y excelsa, que habita en el horizonte estético y matritense imaginado por José Luis Garci; un intermitente e imprescindible cineasta al que se la ha reproducido una virtuosa erupción de pesadumbre, luces de neón y escepticismo en forma de trilogía urbana, infausta y renegrida.

Porque palpita en la mirada de Areta (Landa/Santos, Santos/Landa) la aflicción de un tiempo agotado e irresoluto, desnortado por las cloacas de la certidumbre; esa que a los tipos con “cara de daguerrotipo” les hace arrastrar consigo un perfume de derrota que expurgar en los extintos cines de Gran Vía, frente a los cuadriláteros de Santa Eugenia o sobre el tapete de los billares de Vallecas, haciendo “la carrera del señorito” al mus junto esos camaradas que le auxilian a uno a desplumarse de tanto dinero sucio.

‘El Último Crack’, un homenaje de Javier Di Granti al Madrid retratado por José Luis Garci en ‘El crack’ y ‘El crack Dos’.

Y parece natural regresar, en blanco y negro, al interior de los galpones, archivos y bibliotecas, a los salones y güisqui de los barrios altos, a las cabinas de fichas y a los transistores –aquellos que destilan la prosodia en las ondas de José María García (quizás, siempre, tras un partido del Sporting) o la insigne defunción de Cerillita Bahamonde–, anunciando un tiempo nuevo sobre el doméstico camastro de las transiciones. Un blanco y negro sustentado emocionalmente por la partitura al piano y saxo, cálida, nostálgica, asfáltica y omnipresente, de Glück.

Porque palpita en la mirada de Garci la necesidad de guarecerse de la intempestiva primavera del siglo XXI, templado al calor de lámparas de mesa, de luces convalecientes, junto a las que exhalar de los alveolos el tabaco negro de las fatalidades o el rubio de las madrugadas insomnes.

Jose Ramón Alarcón

La mirada de Kaneko sobre el fotolibro en Japón

‘El fotolibro en Japón’, de Ryuichi Kaneko
‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’
Bombas Gens
Av. de Burjassot 54, València
Miércoles 6 de noviembre de 2019, a las 18:30

Japón está considerado para muchos el país de los fotolibros. Durante las décadas de los 60 y 70, el fotolibro se convirtió en el modo más popular de difusión artística en la comunidad fotográfica nipona, que lo utilizaría además como objeto de experimentación.

Hoy en día son auténticos objetos de culto y, varios de ellos pertenecientes a la Colección Per Amor a l’Art, conforman el núcleo central de la exposición que se exhibe ahora mismo en Bombas Gens ‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’. Partiendo de esta muestra, el centro de arte de la Fundació Per Amor a l’Art ha programado para este miércoles, 6 de noviembre de 2019, a las 18:30, una conferencia a cargo de Ryuichi Kaneko, gran experto en esta materia.

Portada del fotoálbum ‘Joukyou 1965’ (Conditions 1965), de la publicación oficial de la Asociación Japonesa de Estudiantes de Fotografía, año 1966. Fotografía cortesía de Bombas Gens.

Kaneko (1948, Tokio) es historiador, crítico y coleccionista de fotolibros. Solo en las últimas décadas ha reunido más de 20.000 volúmenes, incluyendo revistas y catálogos. Ha sido comisario del Tokyo Metropolitan Museum of Photography desde su apertura en 1990 hasta hace unos años. En su vertiente académica, es una figura central en el estudio de la fotografía japonesa y las publicaciones relacionadas con ella, como por ejemplo ‘The Japanese Photobook 1912-1990’ (Steidl).

En su conferencia ‘El fotolibro en Japón’ Kaneko se ocupará especialmente de la AJASPA (All Japan Student Photography Association). Una asociación de clubs de fotografía universitarios de todo Japón nacida en 1952, centrada en las figuras de Shomei Tomatsu y Hiro Tsuzuki, y que se enmarcaría en la corriente Post-Provoke (a la que, junto con VIVO y Provoke, se dedica la exposición de Bombas Gens Centre d’Art).

‘La mirada de las cosas’ muestra una selección de obras de la Colección Per Amor a l’Art, constituyéndose como la colección en manos privadas más importante de fotografía japonesa de esta época fuera de Japón.

‘Joukyou 1965’ (Conditions 1965), de la publicación oficial de la Asociación Japonesa de Estudiantes de Fotografía, año 1966. Fotografía cortesía de Bombas Gens.

MAKMA

45 expositores y 25 actividades en SINDOKMA

IV SINDOKMA Festival del Libro
Centre Cultural La Nau
Universitat 2, València
Del 24 al 27 de octubre de 2019

El Festival del Libro SINDOKMA –coorganizado por MAKMA, la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC), el Centre Cultural La Nau y la Conselleria d’ Educació, Investigació, Cultura i Esport– destaca, con entidad propia, de entre las diversas acciones emprendidas por MAKMA durante los últimos seis años, consolidándose, en esta cuarta edición, como un encuentro de referencia para el sector del libro, mediante la presencia de editoriales independientes, sellos de edición contemporánea y libro de artista del mapa cultural nacional e internacional.

La IV edición de SINDOKMA tendrá lugar del 24 al 27 de octubre de 2019, en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, y su imagen creativa ha sido realizada por Ana R. Leiva (València, 1969), en calidad de artista invitada. De este modo, el festival pretende seguir refrendando la labor y el talento artístico radicado y solidificado en la Comunidad Valenciana, tal y como hubo procurado en su edición de 2018 –que contó con la autoría del diseñador y artista Fernando García del Real–.

Cartel de SINDOKMA Festival del Libro 2019.

45 EXPOSITORES

SINDOKMA Festival del Libro contará con la participación de 45 expositores de la Comunidad Valencia y de ciudades como Madrid, Bilbao, Cuenca, Albacete, Gijón, Oviedo o Toledo, así como sellos italianos y eslovenos, a través de dos secciones: Específicos y Heterodoxos y VABOOK. La primera agrupa a editoriales independientes, y contará con la presencia de Aurora Dorada Ediciones, Barlin Libros, Canibaal, Concreta, Contrabando, Colección Científicos, DXI Publications, Editorial Pez de Plata, El Doctor Sax, Ediciones Intrépidas, El Nadir, Huso Editorial, JPM, Es Pop, Huerga y Fierro, Lastura Ediciones, MAKMA Ediciones, Malinc, Reediciones Anómalas, Trama y Fondo, Vaso Roto y Versos y Trazos.

Por su parte, en la sección VABOOK, que concita la presencia de sellos de edición contemporánea y libro de artista, participan artistas como Ángel Cajal, Arze&De la Cage, Endika Basaguren, Francesca Ricci, Iván Araujo y Vicotoria Santesmases; al igual que sellos, colectivos, museos e instituciones como la EASD y la UPV, Edición Ilimitada, Edit&Co., El Caballero de la Blanca Luna, El Museo del Ruso de Alarcón, Doce Islas, Falla Corona, Handshake, Tapas Duras, Lumen, Lalata, Papel Engomado, Per(r)ucho y el Sporting Club de les Lletres.

Organigrama y nómina de expositores de SINDOKMA 2019.

25 ACTIVIDADES

SINDOKMA contará con una amplia programación de presentaciones, mesas redondas, actividades y talleres infantiles que serán implementados en el Claustro y el Aula Magna. El cronograma del festival comienza el jueves 24 de octubre, a las 19:30 en el Aula Magna, con el encuentro entre los guionistas, escritores y cineastas valencianos Rafael Calatayud Cano y Rafael Maluenda, quienes reflexionarán sobre ‘El narrador y sus sendas: literatura y cine’.

SINDOKMA acogerá, de este modo, 25 propuestas, que transitan desde la ‘Política de adquisiciones de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu’ –con la presencia de su jefa de servicios Eva Ferriols–; el proyecto ‘Biblioteca en paral·lel’ de Engomado Editoras y Papel Engomado; la iniciativa sin ánimo de lucro VALENCIA LEE; o los #DesayunosMAKMA sobre ‘Libros que se escuchan’, con la presencia del editor Alberto Haller, cuya editorial Barlin Libros ha sido recientemente premiada por la Generalitat Valenciana al Libro Mejor Editado de 2018 (‘Electroshock. Edició Integral’) –una publicación sobre la que se reflexionará en el festival–.

Asimismo, el sábado 26 de octubre a las 20:15, el director de cine asturiano Ramón Lluís Bande presentará el libro ‘Cuaderno de la Revolución’ (Editorial Pez de Plata’), una aproximación y adaptación de su más reciende película ‘Cantares de la Revolución’ –premiado documental musical sobre la Revolución de Asturias de 1934, protagonizado por el músico Nacho Vegas–.

Programa de actividades de SINDOKMA 2019.

MiniSINDOKMA

El programa de actividades se completa con la sección miniSINDOKMA, en la que, durante el fin de semana, la academia de pintura Pinta València desarrollará el taller continuo ‘Dibujos y letras’, al igual que, el domingo 27 a las 12:00, la escritora y editora eslovena Barbara Pregelj se encargará de realiza el cuentacuentos ‘El anillo mágico’ (Editorial Malinc), de Peter Sventina.

EXPOSCIÓN ‘Llibres objecte eines d’art’

Igualmente, la Associacó Nous Comportaments Artistics (ANCA) expondrá en el claustro y el deambulatorio de La Nau ‘Llibres objecte eines d’art’, una muestra de piezas originales de carácter escultórico, comisariada por el artista Francesc González, en la que, desde diversas maneras de concebirse, el libro se convierte en el principal protagonista.

SINDOKMA Festival del Libro es un proyecto coorganizado por MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea; la Asociación de Profesionales para la Acción Cultural Contemporánea (APACC); la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana –a través de la Dirección General de Cultura y Patrimonio–; y el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València; Cuenta con el con el patrocinio del Ajuntament de València y la Fundación Cañada Blanch, y la colaboración de #Ecomunicam, El Caballero de la Blanca Luna, Pinta, la Universitat Politècnica de València y la Cafetería de La Nau.

Un instante de la tercera edición de SINDOKMA Festival del Libro, celebrada en octubre de 2018 en el Centre Cultural La Nau.

MAKMA

La lectura vital desde la no ficción de Esmeralda Berbel

#MAKMAEntrevistas | Esmeralda Berbel, autora de la novela ‘Irse’ (Editorial Comba)
Octubre de 2019

Después de otros libros como ‘Trátame bien’, ‘Alismas’, ‘Interiores’, ‘Detrás y delante de los puentes’ y varios poemarios como ‘Calma corazón, Calma’, la escritora Esmeralda Berbel nos invita a entrar en su cotidianidad más íntima con su diario ‘Irse’, permitiendo en la lectura el acceso a un periodo intenso y delicado de su vida.

MAKMA atesora la ocasión de entrevistarla tras su paso por el Festival de Cine de San Sebastián, en el que su hija Greta Fernández ha obtenido la Concha de Plata a la mejor actriz por su papel en ‘La hija de un ladrón’, de Belén Funes.

¿’Irse’ nace de una inspiración o de una catarsis real para expulsar el sufrimiento de la ruptura de un matrimonio que duró veinticinco años?

Escribo diarios desde los trece años. Para mí este formato es una escritura muy familiar, sobre todo porque el tema es mi propia vida, pensarla, escribirla me ayuda a comprender qué me sucede y por qué me sucede.

El diario es un género muy interesante, es híbrido, lo acoge todo; puedes escribir bien, mal, ensayar inicios de relatos, de poemas, diálogos, no tienes que corregirlo porque es para ti, es personal, privado. ¿Por qué lo he publicado? En ese periodo de mi vida yo escribí con mucha frecuencia, todo era muy difícil y volví al hábito del diario, me daba mucha fuerza, era casi urgente. Cuando todo pasó y estaba más tranquila quise mirar qué había hecho, en qué momento la escritura, el pensamiento empezaba a cambiar. Nunca había dado mucha importancia a escribir un diario, sin embargo he leído diarios de escritores y me encanta el género, la bondad de abrir el corazón, así pensé que tenía ante mí un reto, hacer literario lo que todavía no lo era. Trabajé la escritura con el mismo rigor que corrijo y trabajo mis novelas y mis cuentos. Tardé un año. Cuando lo entregué a la Editorial Comba pensé que pasaría con sigilo, con pocos lectores y, sin embargo, el libro ha causado mucho furor, el tema es universal. Ha sido una justicia poética. Alumbrar el dolor.

¿Crees que este éxito puede ser debido a la fama de tu familia?

Espero y deseo que eso no tenga nada que ver con mi escritura. Si mi diario tuviera una escritura monótona, pesada, o aburrida, no creo que hubiera ido bien. La fama es un bluf. No puede sustentarse por mucho tiempo si no hay un trabajo de verdad, de fondo.

El tema toca el dolor de una separación y todo el mundo –eso me dicen– se identifica, haya sido como haya sido la ruptura. Hay muchos libros que tratan este tema, y yo llevo muchos años escribiendo, así que ‘Irse’ tiene la calidad de un trabajo propio y –al menos a mí sí que me sucede– leer la vida desde la no ficción me hace comprender y pensar mejor la vida.

Aparte de tus libros en prosa, también has escrito libros de poesía. ¿Cómo te inspiras?

Yo escribo lo que necesito escribir. Lo que tengo ganas de compartir. No soy tan libre en el deseo del género, o de la forma o del tema. Miquel Martí i Pol decía que la poesía se escribe cuando ella quiere, no cuando uno quiere.

Empecé a leer poesía muy tarde. Sin embargo, ya desde muy jovencita me atraía la escritura más evocadora, más sensual. No me interesan tanto los textos, novelas con mucha épica, acción, aventura, sino la escritura per se.

Soy una enamorada de Marguerite Duras, Menchu Gutiérrez, Alice Munro, Helen Cixous, Rosario Ferré, Cortázar, y soy fan de Javier Pérez Andújar; me fascina la escritura que me emociona por la conjunción de la frase, del engarce, de las analogías…

He escrito dos libros de poesía, ‘Calma corazón calma’ y ‘Fumar en la bañera’ (junto con Rut Múñoz). ‘Alismas’ es un libro de cuentos imbricado entre la prosa y la poesía.

Veo que el universo femenino es una constante en tus libros, como en ‘Trátame bien’, ‘Alismas’, etc…

‘Trátame bien’ fue un libro de encargo, de la editorial Alba, en el que entrevisté a dieciocho mujeres que habían sufrido abusos y maltrato físico y psíquico. Me interesó muchísimo y aprendí acerca de la complejidad y la dificultad de ver desde dentro lo que ocurre en una relación abusiva y violenta, y como el hombre va ejerciendo el maltrato de forma gradual, creando una gran confusión y culpa en la mujer. Con este libro aprendí a entrevistar, a escuchar, a dejar que la voz del otro fuera yendo hacia el lugar más necesario. Escuchar es una de las cualidades que necesita tener todo escritor, diría toda la humanidad; ojalá.

¿Tienes previsto hacer un libro en el que el protagonista sea un hombre?

Lo estoy escribiendo ahora. No puedo contar mucho…

Cuéntanos un poco entonces sobre tu libro ‘Interiores’.

Este libro va a salir en breve. Se reedita con la editorial Salto de Página.

‘Interiores’ consta de entrevistas a personas que en una etapa de su vida estuvieron al límite físico o psíquico. De hecho, el titulo anterior era ‘Nueve monólogos al límite’. Cuando lo escribí estaba muy interesada en comprender por qué alguien cruza la línea de sí mismo, por qué algunos de nosotros llevamos la vida hasta el límite, y otros no. Qué elementos, qué construcción crea una persona dentro de sí para no poder contenerse, hacer lo que necesita, ser amado o destruirse.

¿Cuáles son tus proyectos ahora mismo?

Estar cerca de las personas que amo. Acompañar a mi hija en esta celebración que es la vida. Mirar a mi madre. Escribir este nuevo libro. Y trabajar en lo que más me gusta: enseñar a escribir.

La autora Esmeralda Berbel. Fotografía cortesía de Editorial Comba.

Neus Flores

«Tánger es un mundo emparentado con nosotros»

#MAKMAEntrevistas | Javier Rioyo (nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger)
Septiembre de 2019

Perfumado con el heterodoxo overol que rezuman los consumados diletantes, Javier Rioyo Jambrina (Madrid, 1956) porta sobre las angarillas de su memoria inquieta el fecundo eco de aquellos otros tiempos modernos de prosodias radiofónicas y literaturas periféricas, el savoir faire de las predilecciones afrancesadas y la mirada esculpida de cineasta alumbrado por la necesidad del documento.

Y es ahora que maduran sus ubérrimas proclividades cuando Rioyo pasea su experimentada facundia por el Zoco Chico, tras descender del distrito íbero tingitano con el rozagante predicamento que confieren las nuevas asunciones en el Cervantes de Tánger, ciudad a la que retorna en calidad de director de su instituto –tras su paso por los de Lisboa y Nueva York–. Si bien sea Tánger una urbe de la que, como buen estravagario cultural, haya sido imposible desvincularse.

¿Cuál es la génesis de tu vínculo con esta ciudad?

Yo vine hace muchos años por lo que veníamos casi todos: por un poco de fascinación literaria y un poco de referencia simpática a un sitio y un trayecto que se llamaba bajarse al moro. Cuando bajabas te dabas cuenta de que, más allá de la literatura y más allá del hachís, había un mundo que tenía que ver con algo que podíamos haber sido –y que fuimos, seguramente (hablo de Tánger, no hablo de Marruecos)–: una mezcla. Qué decía Ferlosio que es el español: “soy un moro judío viviendo entre los cristianos”. Y un poco era eso. Aquí, repito, podías ser un moro judío viviendo entre los cristianos, o al revés (como quieras contar la frase), y te das cuenta de que, aunque apenas había ya judíos, estaban ahí las referencias, la convivencia, algunos que conocí, y habían vivido bien de manera natural; estaba, por supuesto, todo el mundo islámico, mayoritario, y estaban el resto de los cristianos o ateos –occidentales–, que convivían en esta ciudad singular que había tenido muchas vidas.

Fotograma del documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Entonces, te vas metiendo en unas capas primeras y luego vas queriendo saber más. Depende de con el dinero que vengas vas mejorando los hoteles, los bares, los lugares, las playas… y dices: “¡qué lugar tan plácido!”. Además, había una ventaja añadida maravillosa e importante: que estaba a tiro de ferri –primero veníamos de Algeciras y luego vinimos desde Tarifa–. La suma de lo literario y de lo concreto cuando llegas, la luz y las posibilidades que tiene, hacen que sea muy seductor.

¿Quienes eran aquí los referentes españoles en ese momento? ¿Se erigían en motivo de seducción para visitar la ciudad?

La primera vez que vine mis referencias eran que había leído a Bowles (Paul) y a Jean Genet –no había leído a Chukri (Mohamed) –creo que ni existía todavía como escritor–, a Pierre Loti; había leído relatos sobre Marruecos. Los Bowles (Jane y Paul) y la Beat Generation sí, esos sí que te ayudan a venir; y eso esta asociado o es muy cercano al mundo de fumar y de libertad.

Pero los referentes ya tangerinos que me hacen conocer mejor y querer a la ciudad son estas historias de las que te vas enterando: Pepe Hernández –que me gusta tanto y es un pintor cojonudo– es de aquí; Ramón Buenaventura es de aquí; Diego Galán, que es el crítico de cine, es de aquí; Emilio Sanz de Soto; el grandísimo director de fotografía José Luis Alcaine… Vas haciendo unas referencias… Bibi Andersen; Concha Cuetos es de aquí; una compañera que tenía en la radio, tangerina; otro de Larache… Te vas enterando de la cantidad de gente asociada a esta ciudad; Arrabal (Fernando), de Melilla; el otro de Nador… El mundo español en el norte de Marruecos; un mundo muy peculiar que te hace que sea todo más interesante, más disperso.

Tánger es como si pudiera ser una parte de España donde las guerras no hubieran sido tan crueles.

¿Una España ucrónica?

Claro. Una ucronía en la que podía seguir siendo razonable la convivencia. Siendo desigual y habiendo fronteras y muros, pero en la que se dan espacios comunes. Y eso tenía sus bondades. Luego te vas dando cuenta de que aquí actúa el franquismo de una manera… Aquí también actúan los liberales, y están los masones… Como si no hubiera habido guerra civil en ningún momento. La ciudad internacional, ‘Casablanca’…, todo eso va sumando. Esas fueron la primeras seducciones, que van convirtiéndose en visitas más o menos habituales.

¿Llegaste a coincidir aquí con Eduardo Haro Ibars, por ejemplo?

En Tánger no, porque Haro Ibars se fue muy pronto, en los años sesenta y tantos. Conocí mucho a Eduardo en Madrid, pero al que conocí más es al padre (Eduardo Haro Tecglen), porque trabajé muchos años con él. Haro Ibars era más mayor que yo, pero yo me hice más amigo del padre porque, además de trabajar conmigo, era, digamos, menos complicado que el hijo. Ibars era muy interesante en muchas cosas, pero yo tuve una relación con él en un momento suyo difícil; estaba metido en cosas que le obligaban a ganarse la vida como podía. Lo conocí cuando había hecho un libro sobre las drogas que era muy interesante (‘De qué van las drogas’, Las Ediciones de la Piqueta, 1978). Yo estaba ya en Radio 3 y le llevamos.

¿Advertías algún tipo de relación umbilical, aunque fuera inefable, entre todos esos individuos que tenían como punto en común la ciudad de Tánger?

Absolutamente. Quizás sea una tontería, pero creo que los tangerinos, aunque no lo dijeran, se reconocerían como tales y yo creo que les podría reconocer a muchos. Primero, hay una forma de hablar, un tono y un toque y una forma de ver ciertas cosas… Eso lo vi en Madrid pronto: había un grupo tangerino –Pepe Hernández, Ramón Buenaventura, Gloria Berrocal (que era de al lado) y otros cuantos– que frecuentaba mucho; tenían muchas cosas en común de puntos de vista, de manera de hablar, de manera de entender las cosas. Diego Galán un poco menos, porque quizás le pesaba menos la melancolía de la ciudad. Esta ciudad impregna de una melancolía y de un poso de nostalgia a mucho gente –a uno se les da y se les nota más que a otros–.

Por ejemplo, yo no había notado nunca que Concha Cuetos fuera tangerina, y cuando yo hice el documental sobre Tánger (‘Tanger. Esa vieja dama’, 2001) tiré de los que conocía –no pudo estar Alcaine porque estabá rodando algo, no estuvo Bibi por algún otro motivo–. Hubo muchos de los que yo quería y conocía tangerinos, sobre todo con la coordinación de Emilio Sanz de Soto, el tangerino más puro que he conocido –no conocí a Ángel Vázquez, que podía ser una de las esencias de ser tangerino, pero no más que Sanz de Soto, ni más que Carleton–.

Pepe Carleton rememora parte de su devenir tangerino en el documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Pepe Carleton, otro personaje ineludible…

Pepé Carleton era un personaje increible porque tiene que ver con el Tánger que conocemos mitificado por el mundo internacional. Los Carleton son una familia inglesa que está en Menorca y, cuando Menorca deja de ser inglesa, vienen al Estrecho. Entonces el Estrecho se reparte entre Gibraltar y esta otra orilla, que tienen mucho que ver. Tú ves los hoteles de una época, Algeciras, Gibraltar, Tánger, el mundo del espionaje, de la vida compleja, escondida, o haciendo fortuna, o huyendo de algo. Se casan con familias tangerinas judías, en la mayor parte de los casos de gente bien. Hacen una especie de alianza entre ellos, entre familias de conversos árabes, católicos no muy radicales y judíos abiertos. Eso es muy Tánger.

En una entrevista durante tu etapa como director del Cervantes de Lisboa te interrogaban sobre la saudade y referías que si bien es posible que la mayor de las saudades se concite y experimente en Portugal, los españoles podríamos padecerla, igualmente, de un modo intensísimo. Sin embargo, y por lo que has matizado previamente, parece que en Tánger también puede ser exacerbada e idiosincrásica.

Es verdad. La ciudad ha sido portuguesa antes que española y otras cosas, y en los alrededores también. Aquí muere el mito de Portugal, don Sebastián (Sebastián I de Portugal “el Deseado”), en una batalla absurda (todavía están esperando que vuelva). La saudade portuguesa tiene una melancolía más marcada y aquí hay como el paraíso perdido; les han robado una cosa que era posible y razonable, y que habían vivido y conocido, que no era solo mito del pasado. Estamos hablando que hasta los años sesenta… A mí me decía Pepe Carleton que cuando se les acaba esto tenían la necesidad de inventar algo parecido, y se inventaron Marbella –que ahora lo ves y no tiene mucho que ver, pero en esa época sí–. El Tánger, digamos, pijo, esteta, cosmopolita… Yo veo fotos de Pepe Carleton con Audrey Hepburn y con toda esa gente –con Edgar Neville yendo a su bar junto a Vitín Cortezo y Ana de Pombo–, y es ese mismo mundo cosmopolita que se movía por aquí –parecido–. La intención de seguir la buena vida.

Luego hay otro Tánger. Como decía Alberto Pimienta, que es un tangerino judío bien –digo bien, de familia de judíos que han tenido aquí propiedades–, había mucha pobrería, de todas las capas sociales y religiones; y la hay. No hay que quedarse con el Tánger mitológico y espumoso, que está ahí, pero más en la recreación de lo que no has vivido que en la realidad.

No obstante, superviven algunos ecos en forma de vestigios.

Tengo una colección de fotografías de ese Tánger, cuando Truman Capote estaba en las grandes fiestas en las casas más espectaculares. Luego está este otro Tánger de finales del siglo XIX y principios del XX que conocieron los que hacían el camino del orientalismo y el Grand Tour. Conocían esas historias de las ciudades de la buena vida.

Tánger fue una ciudad más libre y con menos cargas de impuestos para los ricos del mundo. Todo eso atraía, también, a gente. La vida medieval convivía con una vida muy desarrollada en todos los sentidos.

Javier Rioyo durante un instante de la entrevista (al fondo, el puerto de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

En lo que respecta a la Tánger contemporánea, ¿debe renunciar a ese pasado para edificar su futuro inmediato?

No, creo que no. Es como si París tuviera que renunciar al glamur de los años veinte, o Nueva York a la eclosión después del crack del 29. No hay que renunciar a lo que ha sido una ciudad, pero no tiene que colgarse solo de eso. Aquí se están haciendo cosas de otro calado y otros intereses, que vive muy al margen del mundo mitificado. Aquellos de los que hablábamos estaban muy interesados en el mundo que tiene que ver con lo arábico-andaluz o con lo musulmán-exótico, mientras que ahora tiene que ver con un puerto, un desarrollo, dinero, inversiones, hoteles de lujo.

¿Incluirías en esos nuevos intereses a la juventud tangerina que se reúne en el Cinéma Rif?

El Cinéma Rif es herencia de otro Tánger. Aquí había diez o doce cines. Aquí se veían las películas de muchas nacionalidades. La formación cinéfila de Diego Galán, de Emilio Sanz de Soto y de Alcaine tiene que ver con que han visto, desde pequeños, películas en varios idiomas; y las han visto sin censura, atendiendo más al espíritu que a la frontera lingüística.

Aquí, como en tantas partes de Marruecos, después de haber 40.000 españoles en los años 30, 40 y 50 –siendo la población extranjera absolutamente mayoritaria–, cuando el país se hace independiente lo francés gana esa batalla cultural. Tarda en calar en Tánger, puesto que lo español ha seguido perviviendo.

En ese sentido, ¿qué papel juega ahora el español, como lengua, en todo ello?

Importantísimo. Nosotros no somos la primera lengua extranjera, que es la francesa por dominio político y económico, pero cada vez somos, otra vez, una lengua requerida y queríendose conocer, no por razones de reinvindicar la lengua que dominaban o conocían los abuelos, sino por razón de que somos la puerta natural de un mundo que les es cercano –aquí estamos a 14 km de Tarifa–. Los tangerinos tienen una relación, primero por lo geopolítico, natural con España y con el español.

Felizmente, el Instituto Cervantes de Tánger es el cuarto instituto del mundo que más alumnos tiene, y hablamos de ciudades que tienen veinte veces más habitantes. Frente a otros países, nosotros representamos, en general, un territorio de modernidad. Ellos (los marroquíes) ven mucho la televisión española; entran por el fútbol, pero también por las series, películas, noticiarios… España es un país, para ellos, muy cercano, con una historia con la que han tenido mucho que ver. Históricamente, la presencia musulmana en España fue de siglos. Y por otra lado, somos, clarísimamente, la puerta de entrada de Europa. No somos la frontera de los Pirineos, somos Europa.

Presumo que lo interesante es que aquí el castellano se convierta en una herramienta imprescindible no solo en el ámbito cultural, sino en el empresarial…

Se ha visto que es útil el conocimiento del idioma no solo para la vida cotidiana y para el turismo, sino que es útil desde el lado del beneficio económico.

Javier Rioyo secundado por una obra costumbrista de Stephen Church. Fotografía: Merche Medina.

En la praxis, para poder materializar las cosas.

En la praxis, como esa historia que se cuenta tanta veces de que somos el tercer o cuarto país en el que hablamos español. El español se habla en numerosos sitios mucho más que en España, es decir, no somos el país de más habitantes que habla español. Y eso, finalmente, se sabe.

En Nueva Delhi, por ejemplo, se estudia el español porque van a ir a América del Norte y allí saber español es importante, aunque la mayoría hable en inglés, claro. El siguiente idioma necesario e importante es el español. Aquí no es eso exactamente así, pero aquí hablan francés muchas de las capas de estudiantes de las clases medias y medias altas, y el idioma que tienen que recuperar de los abuelos (digo en la zona de Tánger) es el español.

El Cervantes se instituye en 1991 con una pretensión y en un momento, quizás a la postre y visto ahora, decisivos, que permitieron ir sembrando lo que acontece en la actualidad con la internacionalización del idioma.

Con los modelos de las Casas de España y la representación española que tiene que ver con los consulados y embajadas no estaban centralizadas ni lo que era la enseñanza del idioma, por supuesto, ni la muestra de lo que somos. El Cervantes muestra lo que somos culturalmente, en el sentido más amplio de la palabra –científica, artística, cinematográfica, gastronómicamente…, nuestra alta y nuestra baja cultura–, y nuestro idioma; certificar que se habla, por si alguien necesita acreditarlo para un trabajo. Eso no estaba articulado y empieza a estarlo en los años noventa; por tanto, somos muy jóvenes. Ten en cuenta que el British Council o el Instituto Francés nos llevan décadas de ventaja.

Indudablemente, hay que mejorar muchas cosas, pero el Cervantes tiene sentido y tiene razón de ser; no es el resultado imaginativo de un político en un momento determinado.

Por tanto, ¿el Cervantes subsiste más allá de la coyuntura política?

Sí, esa es la clave. A veces, hay que pelear con eso. Sin duda, hay que despolitizar, en la medida que se pueda, lo que es la institución, porque esta tiene que ver más con los profesionales que la mueven que con las políticas que la dirigen.

¿Tiene más que ver, en consecuencia, con el trabajo gris o que menos reluce, como es la docencia cotidiana y el hecho de crear o propiciar castellanohablantes?

El alma primera de la cultura y de nuestra relación es la lengua. Entonces, la importancia que tiene la enseñanza es fundamental. Hacer los eventos, las presentaciones, los encuentros culturales, pertenece a la muestra de la elite cultural necesaria en la que se mueven ciertas cosas, pero lo primero y fundamental es el conocimiento de la lengua, que posibilita conocer otros aspectos del país: cómo es, quiénes son, qué piensan, qué hacen…

Jose Ramón Alarcón y Javier Rioyo durante un momento de la conversación. Fotografía: Merche Medina.

Que el alumnado acuda a la biblioteca y pueda disponer de ese acceso al conocimento o responder a todas estas inquietudes es una extremidad fundamental de esa educación y de la propia institución. En este sentido, ¿cómo se gestiona la Biblioteca Juan Goytisolo del Cervantes de Tánger, que, si no me equivoco, es, junto con la del instituto de Nueva York, la que más volúmenes atesora y maneja?

Todavía tenemos sitio (risas). Nosotros nos cambiamos de lugar hace unos años. Las dependencias del Cervantes tienen que ver con la presencia española aquí, en una época donde se hace el hospital –que es magnífico y es el hospital no africano más importante del continente–, el colegio, el instituto, el consulado, la residencia del cónsul, los jardines y lo que era la residencia de estudiantes, que es nuestro edificio actual.

La biblioteca tiene más de 70.000 volúmenes. Hay muchas donaciones muy interesantes que todavía hay que catalogar y valorar –aunque está bastante avanzado–. Atesoramos primeras ediciones de los años sesenta, setenta, etc., importantísimas, de numerosas editoriales españolas. Por tanto, antes de realizar ningún cambio o expurgar ejemplares por el hecho de que estén repetidos, por ejemplo, vamos a ver las necesidades de nuestra red de institutos en Marruecos.

Debo decir que es más importante lo que tenemos del siglo XX que los ejemplares que disponemos del XIX; vi que era más intersante desde el punto de vista de la bibliofilia, aunque debe hacerse un meticuloso trabajo al respecto, con detenimiento. Hay muchas publicaciones y revistas que apenas se usan y que serían interesantes para los investigadores, y eso hay que ponerlo en contexto y en valor.

Por todo ello y en base a tus reflexiones, ¿es Tánger, en calidad de sede del Cervantes, un lugar excepcional, incomparable, atendiendo tanto a razones estratégicas e históricas como metodológicas, respecto de otras ciudades en las que se asienta el instituto?

He tenido la suerte de estar en sedes muy singulares, diferentes, pero muy importantes. La de Nueva York es una de las grandes sedes, sin duda, situada en una las grandes ciudades imprescindibles para entender nuestra modernidad; y Lisboa tiene que ver con lo que fuimos y con lo que somos, con nuestras cercanías y necesidades. Tánger tiene que ver con un mundo que se emparenta mucho con nosotros. En numerosos aspectos aquí conviven elementos de nuestro pasado cultural y social que aún están presentes, en plena convivencia.

Tras tu reciente incorporación al cargo, ¿cuáles son tus objetivos inmediatos y a medio plazo? ¿Cómo te seduciría que fuera perfilado tu tránsito por el Cervantes de Tánger?

Quisiera, de una manera natural, hacer un hueco y un reconocimiento mayor de lo que ha sido la presencia pictórica y arquitectónica de la ciudad que tiene que ver con España, que ha sido muy importante. Igualmente, nuestra biblioteca se llama Juan Goytisolo (desde 2007); Goytisolo es uno de los referentes del acercamiento al mundo marroquí y quiero hacer un homenaje a Juan y que vengan aquellas figuras cercanas que lo conocieron y quisieron bien. Reconocer a los escritores que han conocido el mundo de expresión española aquí y, también, el mundo de la mezcla de la jaquetía, que decía Ángel Vázquez… También saber lo que pasa ahora en la ciudad, quién hay escribiendo, qué están haciendo, qué referencias nuestras tienen, qué dialogo pueden tener con nosotros, qué intercambio podemos hacer…; reactivar lugares pertenecientes al instituto para llevar a cabo becas de residencia; ese sería uno de mis mayores deseos, crear ahí un lugar donde se esté haciendo investigación, cultura, exposiciones, etc.

Y en plano personal, a uno le gustaría que fuera, primero, bien recordado y querido. Que dijeran: “mereció la pena, estuvo aquí un tiempo, lo hizo bien y era un tipo cariñoso…”. Pero más allá de eso, lo que me gustaría hacer –al margen de lo que es obvio, que es poner en valor lo que representa esta ciudad para nosotros– es entrar más en la ciudad, conocer más lo que fue, es y será Tánger; conocer más el paisaje y el paisanaje de la ciudad y su corpus vital. Además, que los tangerinos sientan que el Cervantes es un lugar accesible, cercano, que lo sientan como suyo, como parte de su historia reciente –que lo es–, que puedan venir a leer y conversar y que puedan hacerlo en la lengua que hablaron sus abuelos…

Aquí han pasado muchas cosas desde muchos puntos de vista. Parte de la historia española reciente –y no tan reciente– pasa por esta zona.

El periodista y cineasta Javier Rioyo, nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger (al fondo, la medina y la Kasbah de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

Abierto València pone en ruta a sus ocho premiados

VII Abierto València 2019
Premios de Adquisición y actividadesLaVAC – Asociación de Galerías de rte contemporáneo de la Comunidad ValencianaHasta el 22 de septiembre de 2019

LaVAC – Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana ha anunciado, mediante una rueda de prensa celebrada en el IVAM, los distintos premios de su séptima edición, que tiene lugar hasta el domingo 22 de septiembre. Rosa Santos, presidenta de la asociación, destacó durante su intervención el gran salto de Abierto València respecto a los años anteriores, gracias a la implicación de instituciones públicas y privadas que cada vez apuestan más por impulsar la escena artística valenciana y visibilizar la labor de los galeristas.

Carmen Amoraga, D.G. Cultura de la Generalitat Valenciana, fue la encargada de otorgar el Premio Mejor Exposición, concedido por la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, a ‘Mulholland Drive’, de Alex Marco, en Luis Adelantado; mientras que el Premio al Artista Destacado, concedido por el Ayuntamiento de València, recayó en Xavier Arenós, de Rosa Santos, por su exposición ‘Teorética del pan’; siendo Javier Martí Oltra, jefe de sección-coordinador de Museos y Monumentos y Exposiciones del servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento de València, el encargado de hacer el anuncio.

El jurado convocado para esta edición ha estado formado por Tania Pardo, subdirectora del CA2M- Centro de Arte Dos de Mayo; José Luis Pérez Pont, el director del Centre del Carme Cultura Contemporània; Javier Del Campo, director de arte del CAB, (Burgos); y Julia Ramón, Subdirectora General de Actividades y Programas Culturales del IVAM – Instituto Valenciano de Arte Moderno.

Durante el acto también se han dado a conocer los ganadores de los seis Premios de Adquisición, posicionándose Abierto València como el gallery weekend de España con más galardones en esta categoría. La Fundación Hortensia Herrero ha adquirido una obra de Juan Genovés en la Galería Benlliure; la Colección DKV incorporará a su fondo una obra de José García Vallés, de Luis Adelantado, y otra de Carlos Sáez, de Espai Tactel; la Colección Kells ha elegido una pieza de Alex Marco en Luis Adelantado; la Fundación Juan José Castellano Comenge enriquecerá su colección con una obra de Victoria Iranzo, de la Galería Punto; Gandía Blasco Group adquiere una pieza de Alberto Gil Cásedas en Set Espai d’Art y otra del artista Alex Marco en Luis Adelantado; mientras que MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, ha seleccionado una obra de Carolina Valls en Shiras Galería.

La artista Carolina Valls posa en Shiras Galería junto a su obra ‘Flexible (homenaje a Rothko) #2’, Premio de Adquisición MAKMA en Abierto València 2019. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Abierto València es el evento internacional que celebra la inauguración conjunta de la temporada artística de los espacios que forman parte de la asociación. El acontecimiento reúne a The Blink Project, espaivisor, Rosa Santos, Luis Adelantado, Espai Tactel, Aural, Shiras Galería, Set Espai d’Art, Galería Thema, Galería La Mercería, Galería Cuatro, Benlliure, Alba Cabrera, Plastic Murs, Galería Vangar y Galería Punto.

Entre las actividades que componen el rico programa se encuentran los recorridos guiados de la mano de Arco Gallery Walk, en colaboración con la Fundación Arco y AVALEM- Asociación de Educadores de Museos y Patrimonio; y la mesa redonda ‘Retos y nuevas estrategias en la gestión de galerías de arte contemporáneo’, que se celebrará el sábado 21, a las 12:00, en Palacio Forcalló, del Consell Valencià de Cultura.

La presente edición contará también con visitas en colaboración con los Museos y Centros de Arte más relevantes de la ciudad. El domingo 22 de septiembre están previstas las siguientes visitas guiadas: a las 12h se podrá disfrutar en el IVAM de la muestra ‘Tiempos convulsos. Historias y microhistórias en la Colección del IVAM’; a las 11:15 en Bombas Gens se dará a conocer la historia de la fábrica y se visitará la exposición ‘Herencias’. En la misma ubicación, a las 13:00, las exposiciones y el jardín. A las 12:00 se recorrerá en Fundación Bancaja la exposición ‘Jorge Ballester. Entre el Equipo Realidad y el silencio’, mientras que a la misma hora el Centre del Carme Cultura Contemporània ofrece un recorrido por la muestra ‘Pasado y Presente la memoria y su construcción, Ana Teresa Ortega’.

Imagen de la obra ‘Video painting’, de Álex Marco, perteneciente al proyecto formulado en la galería Luis Adelantado ‘Mulholland Drive’, Premio Mejor Exposición de Abierto València 2019. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

MAKMA

Premio Col·lecció Cañada Blanch, percepción y calma

‘Tempus quietare’
Premio Col·lecció Cañada Blanch 2019
Sala Estudi General
Centre Cultural La Nau de la Universitat deValència
Universitat 2, València
Del 26 de septiembre al 27 de octubre de 2019
Inauguración: jueves 26 de septiembre de 2019 a las 19:00

‘Tempus quietare’ es el nombre de la exposición que reúne las obras presentadas al Premio Col·lecció Cañada Blanch 2019. La muestra se inaugurará el próximo 26 de septiembre de 2019 en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València (Sala Estudi General, 19:00). A través de este título, Ricard Silvestre, comisario de su 6ª edición, reflexiona sobre la temporalidad e intemporalidad del arte: la importancia de la percepción de este y de la serenidad de su contemplación. Se convierte así en una crítica velada a la era digital y de la multitarea cuya consecuencia más directa es “un vagabundeo intelectual” y una “digitalización hiperexcitante” con la creación de espectadores “ausentes, fugaces y sin mirada”, así como “la confección sistemática de un tiempo sin contemplación”, según explica el comisario.

En palabras de Silvestre, el arte “no se basa solo en recibir imágenes”, por eso crea este espacio donde se asienta una colección en la que debatir “los síntomas de nuestro tiempo”, pero también donde disfrutar de la creación artística contemporánea. La exposición reivindica la necesidad de una voluntad contemplativa por parte del espectador. Se trata de perseguir la experiencia estética en un tiempo de quietud y sosiego, donde el público ejerza todos los sentidos y conecte desde su bagaje con la obra presentada.

La exposición cuenta con la participación de 18 galerías de la Comunitat Valenciana: Galeria Thema, La Mercería, Plastic Murs, Aural Galería, Galeria Vangar, Espai Tàctel, Alba Cabrera Art Contemporani, Espaivisor, Shiras Galería, Luis Adelantado, The Blink Project, SET Espai d’Art, Galería Punto, Canem Galería, Rosa Santos, Galería Cuatro, ISABEL BILBAO Galería de Arte y Galeria Benlliure. Cada una de ellas han presentado obras pictóricas, escultóricas, fotográficas o audiovisuales que estarán expuestas hasta el próximo 27 de octubre de 2019.

La exposición con motivo de este premio está organizada por Fundación Cañada Blanch, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València y LaVac (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana) en colaboración de la Universidad Politécnica de València.

El Premio Col·lecció Cañada Blanch

El Premio Col·lecció Cañada Blanch se elegirá entre las distintas obras de la exposición. El galardón está dotado de 7.000 euros y la obra seleccionada pasará a formar parte de la colección de Fundación Cañada Blanch. Un jurado compuesto por representantes del ámbito de la cultura, así como de las entidades organizadoras serán quienes se encarguen de tomar esta decisión.

Este premio es la muestra, un año más, de un firme compromiso con el futuro de la promoción artística, la dinamización del arte contemporáneo y el pensamiento crítico por parte de Fundación Cañada Blanch, la Universitat de València y LaVac. Asimismo, el galardón se ha consolidado como una apuesta única por las galerías de la Comunitat Valenciana y sus artistas.

MAKMA