Sagunt a Escena, haciendo de tripas corazón

Festival Sagunt a Escena
Teatre Romà de Sagunt y otros espacios de la localidad valenciana
Del 4 de agosto al 5 de septiembre de 2020
Martes 14 de julio de 2020

Hacer de tripas corazón es una expresión documentada en el siglo XVI que viene a ser algo así como sacar fuerzas de donde no hay o, más literalmente, convertir el ardor de tripas en un oxigenante y saludable corazón. El festival Sagunt a Escena, que este año cumple su 37 edición, ha estado sometido a las dudas generadas por la pandemia, hasta el punto, como recordó Abel Guarinos, director general del Institut Valencià de Cultura (IVC), de barajarse lógicamente su suspensión, para salir finalmente adelante “with a little help from my friends” (con una pequeña ayuda de mis amigos), que dirían The Beatles. En este caso, con una gran ayuda de las compañías valencianas, algunas de las cuales han optado por aguardar el estreno de sus últimas producciones a la llegada de Sagunt a Escena, festival revitalizado, en plena depresión por el todavía amenazante virus, gracias a esos estrenos.

Representantes institucionales y artistas en la presentación de Sagunt a Escena. Imagen cortesía del IVC.

Juan Vicente Martínez Luciano, director del festival que acoge Sagunto del 4 de agosto al 5 de septiembre, quiso dar las gracias “a todos los profesionales valencianos que se han volcado en ayudar al festival en todos los sentidos”. Ayuda que ha permitido, dijo, “mantener una calidad extraordinaria”, a pesar de las circunstancias tan desfavorables con las que se han encontrado este año para llevar a cabo su realización. “Lo hemos hecho muy conscientemente, porque es momento de estar junto a nuestras compañías y equipos artísticos, que han pasado por una gran oscuridad durante unos meses y queremos que brillen y muestren sus trabajos a los espectadores” del festival, recalcó Martínez Luciano.

De la oscuridad de las tripas, pues, a la luz que ofrece el corazón palpitante de todos los artistas y compañías aludidas. De ahí que el lema de esta 37 edición, alejándose de las habituales temáticas de otros años, se haya centrado precisamente en esa recuperación de la escena por parte de los profesionales valencianos que han estado tres meses largos parados, teniendo que suspender actuaciones y esperando que el temporal vírico amainara para reubicar sus proyectos. Recuperem l’escena se convierte, así, en el grito de guerra contra el coronavirus por parte del sector teatral.

Sol Picó y Jesus Salvador ‘Chapi’. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Un grito, eso sí, contenido o, cuando menos, delimitado a la obligatoriedad impuesta para combatirlo, ya que el virus sigue ahí presente a la espera del anunciado rebrote otoñal. Sol Picó, haciendo de nuevo de tripas corazón, aunque en su caso menos, por cuanto la coreógrafa alcoyana tiene larga trayectoria de trabajo con las vísceras adscritas a su pasión por la danza más creativa y rompedora, estrenará en el Teatre Romà de Sagunt lo que ha dado en llamar de forma harto elocuente ‘Incovidsació en Do Major’, bajo la dirección musical de Jesús Salvador ‘Chapi y con la colaboración de Carles Dénia.

Como se apunta en la sinopsis de la obra, se trata de “un espectáculo de danza donde la improvisación, la repetición, el minimalismo y el concepto vírico de la situación actual, así como la ternura hacia nuestros mayores, el reencuentro con nuestros seres más queridos y el deseo de normalizar de alguna manera las relaciones sociales, rinden un homenaje a la sociedad en general”. Por fortuna, Sol Picó trasciende tan amable mensaje para convertirlo, sin duda, en una obra de arte que, como suele ser habitual en sus trabajos, se aleja de los tópicos establecidos por la buena comunicación.

‘Eduardo II, ojos de niebla’, de Jaime Azpilicueta. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Incovidsació en Do Major’ es uno de los cuatros estrenos de los 11 espectáculos programados en el Teatre Romá. Los otros tres son ‘Elektra.25’, de la compañía Atalaya bajo la dirección de Ricardo Iniesta; ‘Eduardo II, ojos de niebla’, dirigido por Jaime Azpilicueta, y ‘Saguntilíada’, de Hongaresa de Teatre, dirigida por Paco Zarzoso, que cuenta con la coreografía de Jéssica Martín y, de nuevo, con la dirección musical de ‘Chapi’. Atalaya, que cumple 25 años adaptando textos del teatro clásico universal, se fija en esta ocasión en la Electra griega para reflexionar en torno al sentimiento universal de la venganza. Un tema tan actual como el virus que nos acecha y en el que han visto muchos una suerte de venganza contra la depredación medioambiental del ser humano.

Cartel de ‘Saguntilíada’, de Paco Zarzoso. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

‘Eduardo II, ojos de niebla’ también se sumerge, tirando del hilo de los clásicos, en las profundidades del ser humano, ahora cuestionando las instituciones que hemos fabricado para defendernos de la cruenta vida, en tanto son la iglesia, las monarquías o los bancos, es decir, la religión, la política y el dinero, los que se vuelven en nuestra contra. Zarzoso se vale de ‘Saguntilíada’ para ahondar en esas mismas grietas, poniendo en valor la cultura en tanto contenedora de “todas las preguntas que el ser humano se plantea continuamente”.

Darío Moreno, alcalde de Sagunt, se refirió precisamente a esa cultura, no como “un lujo”, sino como un “servicio público” que los representantes políticos como él debían tener muy en cuenta, de ahí los “precios asequibles” de los 39 espectáculos de Sagunt a Escena, como ejemplo de esa “democratización de la cultura”. Democratización que tiene, lógicamente, un coste. Guarinos señaló que este año se había incrementado en 100.000 euros el presupuesto, que alcanzaba los 645.000, de los que Diputación aportaba 70.000, como indicó Glòria Tello, diputada de Teatres.

‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

El mantenimiento del metro y medio de distancia entre los espectadores, lo que obliga a limitar el aforo al 75%, supone una merma en los ingresos de taquilla. Reducción que “asumiremos las instituciones públicas con gusto”, resaltó Guarinos, en la línea de lo apuntado por Darío Moreno con respecto a la cultura como servicio público. Tello abundó en esto: “Lo hacemos con la convicción de que la cultura es un servicio que resulta muy necesario para la sociedad y más en estos tiempos”.

Tiempos de pandemia que Sagunt a Escena combate con una programación “amplia, diversa y de calidad”, aseguró Guarinos. A los estrenos ya reseñados, se suman en el Teatre Romà los espectáculos ‘Carmen.Maquia’, de Titoyaya Dansa; ‘Romeo y Julieta’, en versión de Alfonso Zurro; ‘Anfitrión’, de Juan Carlos Rubio, además de la música de Manel, la Orquestra de la Comunitat Valenciana, la danza de Mayte Martín y la XVI Gala Benéfica de l’Alzheimer organizada por Afacam. El festival se abrirá con el teatro de calle ‘The Wolves’, de Carmen Esquivel, y el ‘Homenaje a Alicia Larrocha’, de Jorge Tabarés, dentro del Off Romà que viene a completar la programación de Sagunt a Escena.

Y, como suele ser habitual, un año más salió a colación el nombre de Juan Vicente Martínez Luciano y su continuidad al frente del festival, teniendo en cuenta que “habrá licitación”, según constató Guarinos, para la dirección del certamen: ¿el último de Martínez Luciano? “Este es su mejor festival”, señaló con ironía el director general del IVC, con respecto a la 37 edición, la quinta bajo su dirección. El aludido, tras referirse a la trama argumental de cierta película, se acogió a una frase repetida por el personaje fílmico: “Sin comentarios”, aunque luego añadiera que se trata de una decisión que tiene que estar “muy meditada”.

‘Elektra’, de la compañía Atalaya. Imagen cortesía de Sagunt a Escena.

Salva Torres

Jazz en el Jardín

Festival Jazz Panorama
Auditori de Torrent
C / Vicent Pallardó, 25. Torrent (Valencia)
Del 21 al 26 de julio de 2020
Lunes 13 de julio de 2020

L’Auditori de Torrent presenta una nueva edición de su festival Jazz Panorama, que este año vuelve a l’Hort de Trénor  dentro de un ciclo de espectáculos más amplio que lleva por título ‘Nits d’Estiu a l’Hort de Trénor’. Incluye también un homenaje a Michael Jackson y un par de monólogos en un programa que se extiende del 21 al 26 de julio. L’Auditori de Torrent retoma así la actividad suspendida por el estado de alarma y  se traslada a un emblemático espacio abierto en Torrent, los Jardines de l’Hort de Trénor.

Andrea Motis. Fotografía de Jean-Marc Viattel por cortesía del Festival Jazz Panorama.

Los aficionados al jazz podrán disfrutar del 22 al 24 de julio de los conciertos de tres grandes figuras del género. Inaugura el festival la cantante y trompetista Andrea Motis, quien con música de ídolos de la talla Louis Armstrong y Chet Baker, lleva deslumbrando al público desde 2011, año en el que Quincy Jones se fijó en ella y la invitó a compartir escenario en el Festival de Peralada. Junto a su inseparable cuarteto tiene una discografía conjunta de ocho trabajos y decenas de colaboraciones en otros proyectos. Andrea Motis hizo su debut en solitario bajo el sello Impuls Récords con el álbum ‘Emotional Dance’ (2017), grabado en Nueva York junto al cuarteto y con músicos nacionales y norteamericanos. Ha presentado su espectáculo en los mejores festivales de la escena jazzística nacional e internacional: Madrid, Donostia, Vitoria, Barcelona, Zaragoza, París, New York, Berlín, Roma, Milán, Japón y Corea, entre otros.

David Pastor con su grupo. Imagen cortesía del Festival Jazz Panorama.

La oferta jazzística continúa con otro trompetista, David Pastor, que presenta su último proyecto ‘Film Sessions’, un trabajo que transforma las melodías de bandas sonoras que forman parte de la memoria cinematográfica colectiva para ofrecer un espectáculo en el que la audiencia conecta con la esencia de la música a través del cambio. El cuarteto internacional liderado por el trompetista David Pastor ofrecerá un concierto que recoge emblemáticos títulos como ‘Chinatown’, ‘Breakfast at Tiffany’s’, ‘Black Orpheus’ y ‘Saturday night fever’, entre otros.

Ximo Tebar. Imagen cortesía del Festival Jazz Panorama.

El guitarrista Ximo Tebar, gran conocedor de la tradición jazzística y cuya forma de tocar la guitarra ha sido respaldada públicamente por destacados maestros del jazz como Benny Golson y George Benson, cierra el ciclo. Ha realizado giras y grabaciones con maestros del jazz como Johnny Griffin, Benny Golson, Lou Donaldson, Joey DeFrancesco, Lou Bennett, Dr. Lonnie Smith, Joe Lovano, Arturo O’Farrill, Tom Harrel, Dave Schnitter, Idris Muhammad, entre muchos otros. Su extensa discografía (19 álbumes como líder), los numerosos premios que ha recibido y, especialmente la modernidad y el eclecticismo de su música, lo han llevado a ocupar un lugar especial en el mundo del jazz contemporáneo. En esta ocasión nos presenta ‘Brazilian Jazz Project’, trabajo en el que actúa muy bien acompañado por Gladston Galliza, una voz poética de Brasil llena de matices que la hacen comparable a la de grandes como Toninho Horta, Djavan, Milton Nascimiento o Antônio Carlos Jobim.

Cartel del Festival Jazz Panorama Torrent 2020.

Además del jazz, se podrá disfrutar de otro gran espectáculo musical en los Jardines de l’Hort de Trénor. De la mano de Jackson Dance Company llega ‘Michael’s Legacy’ (25 de julio), avalado por el Club de Fans de Michael Jackson en España como el mejor espectáculo musical sobre el Rey del Pop en la actualidad. Con una escenografía muy cuidada y réplicas exactas de las canciones originales, el espectáculo cuenta con un elenco de casi veinte personas entre bailarines, actores, cantantes y técnicos, que nos transmitirán a la perfección los mensajes que el rey del pop nos hacía llegar en cada una de sus actuaciones. Para ello contamos con el mejor impersonator del Rey del Pop, Ximo MJ, con gran parecido físico y capaz de realizar y transmitir a la perfección cada movimiento y gesto que acompañaban en cada uno de sus conciertos a este gran artista que fue Michael Jackson.

La programación se completa con los monólogos ‘A toda costa’ de Comandante Lara & Cía (21 de julio) y ‘Con poquito me conformo’ de Óscar Tramoyeres (26 de julio). Con el deseo de reencontrarse con su público con todas las garantías de seguridad, l’Auditori de Torrent ha preparado un protocolo específico en el que se cumplen todas las recomendaciones propuestas por las autoridades sanitarias.

Todos los espectáculos tendrán lugar a las 22 horas en los Jardines de l’Hort de Trénor. Venta anticipada en www.auditoritorrent.com y en las taquillas de l’Auditori (jueves de 17 a 20 h y viernes de 11 a 13 h). Durante los días de actuación la taquilla estará abierta en los Jardines de l’Hort de Trénor dos horas antes de cada función hasta su inicio.

Andrea Motis. Imagen cortesía del Festival Jazz Panorama.

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM

Convocante: MAKMA
Dotación: 7.000 euros
Modo de presentación: online
Plazo de admisión: hasta el 31 de julio de 2020

Premio Internacional de Carteles MAKMA al MuVIM
Comunicación/ Incomunicación

El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas

Comunicar, anunciar, instruir, notificar, manifestar, transmitir. Incomunicar, ocultar, omitir, boicotear, enmudecer. Dos polarizadas temáticas tan antagónicas como radicalmente contemporáneas, a partir de las que reflexionar acerca del individuo y su entorno íntimo, social, cultural y político. Entorno sacudido (las circunstancias obligan) por una pandemia que este año nos ha forzado al confinamiento en casa. Es ahí, entre las cuatro paredes de nuestros hogares, donde más se ha puesto en evidencia la necesidad de comunicarnos, al tiempo que sufríamos la incomunicación. No es oportunismo, sino la oportunidad por antonomasia para reflexionar en torno a tan áspera experiencia, que nos ha conmovido a todos obligándonos, más que nunca, a repensar nuestras formas de vida. El cartel, que viene de muy lejos, se antoja como una de las mejores formas para sintetizar las múltiples contradicciones que nos asolan hoy en día.

Bases

MAKMA Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea convoca la primera edición del Premio de Carteles, con el lema ‘Comuniación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’, cuya exposición tendrá lugar en el MuVIM, Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat.

  1. La convocatoria está abierta a cualquier persona, tanto a título individual como colectivo, sin límite de edad y con las restricciones e incompatibilidades previstas en la legislación vigente.
  2. Los carteles deben ser inéditos, específicos y adaptados a los requisitos técnicos y temáticos que se indican en las presentes bases. Cada participante podrá presentar hasta tres propuestas diferentes.
  3. Los carteles podrán realizarse empleando cualquier técnica o procedimiento pictórico, fotográfico, digital o mixto. En cualquier caso, todos los carteles se reproducirán en papel, dentro de un formato 50 x 70 cm. con orientación vertical.
  4. Para su valoración por parte del jurado, se enviará un archivo en formato JPG con un volumen no superior a 5 MB. En caso de resultar seleccionado, se requerirá el archivo en alta resolución para su reproducción.
  5. Los archivos se enviarán hasta las 23:59 h. del 31 de julio de 2020 por correo electrónico a convocatorias@makma.net indicando: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.
  6. Los carteles seleccionados formarán parte de una exposición que tendrá lugar en el MuVIM a finales de 2020, con posterioridad a la finalización de la pandemia. Las propuestas premiadas se darán a conocer con ulterioridad a la apertura del museo.
  7. El jurado estará formado por profesionales de reconocido prestigio en el ámbito del diseño, las artes visuales y la cultura contemporánea. Su composición se comunicará tras la deliberación.
  8. Se otorgará un primer premio dotado con 5.000 euros, y dos accésit de 1.000 euros cada uno.
  9. La participación en esta convocatoria implica la aceptación de las presentes bases. El fallo del jurado será inapelable.
  10. Los autores/as tanto del cartel premiado como de los accésit cederán a MAKMA y al MuVIM los derechos de reproducción y comunicación pública del mismo.
  11. MuVIM y MAKMA recibirán una copia firmada, cada uno, de la obra premiada.

FAQ Preguntas frecuentes

¿Tiene que figurar en el cartel el lema ‘Comunicación/Incomunicación. El cartel como mapa y territorio ilustrado de las contradicciones humanas’?
No es necesario. El lema, su subtítulo y el texto introductorio de las bases son la referencia conceptual y temática para crear el contenido del cartel, pero no es necesario que figuren en su composición. De ser obligatorio, se hubiera incluido en las bases un epígrafe específico con las indicaciones pertinentes.

¿Debo incluir los nombres de MAKMA, el MuVIM o sus logotipos?
No, tal y como se indica en las bases, no se requiere la inclusión de estos elementos.

¿Puedo presentar un cartel en horizontal?
No, en las bases se indica la obligatoriedad de la orientación vertical.

¿Es necesario enviar el archivo original en PDF?
No, en la fase de selección de propuestas solo se ha de enviar una imagen JPEG para su valoración por parte del Jurado.

¿Si mi imagen es demasiado pesada para ser enviada por e-mail, puedo recurrir a plataformas como WeTransfer?
No, el tamaño máximo admitido del archivo JPEG es de 5MB y su envío es exclusivo por correo electrónico a la dirección convocatorias@makma.net

¿Podemos presentarnos como colectivo?
Sí, es posible presentarse como colectivo. En este caso deberá adjuntarse los datos personales de todas las personas integrantes: nombre, apellidos, dirección, teléfono, correo electrónico y fotocopia del DNI, pasaporte, tarjeta de residencia u otro documento legal de identificación.

Homenaje de Mery Sales al pensamiento que duele

‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales
Fundación Chirivella Soriano y Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana
Palau Joan de Valeriola
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 4 de octubre de 2020
Domingo 12 de julio de 2020

“Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia”, escribió la filósofa y activista social Simone Weil. De las contradicciones humanas, encerradas en esa tensión dialéctica que no se aviene a dóciles equilibrios, sino a arrebatados pulsos entre el bien y el mal, se hace cargo Mery Sales en su exposición ‘Seres fuera de campo’. Exposición en la que, precisamente de la mano de Weil, pero también de Hannah Arendt y María Zambrano, Sales rinde homenaje a tan conspicuas representantes de la filosofía y la poesía, para celebrar el acto creativo como alumbramiento de esas zonas de sombra que nos constituyen a los seres humanos.

Las manos derecha e izquierda a las que se refiere Weil, que bien pudieran ser emanaciones políticas de esas otras derechas e izquierdas históricamente enfrentadas, dan lugar, en la obra de Mery Sales, a una pugna igualmente intensa por hacer aflorar a la superficie del cuadro lo que tiende a ocultarse. “Pretendo que los cuadros gusten, pero que también inquieten”, dice la artista. De ahí que, a renglón seguido, diga: “Hay que atreverse a ver lo que te duele”.

Vista de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Y lo que duele, a poco que uno se acerque sin temor a la obra de Sales, es constatar la herida, nunca cerrada del todo, de quien siente que la vida siempre nos sobrepasa; que lo real, por excesivo e ininteligible, exige de un gran valor para afrontarlo, cosa que ella hace depositando en la obra ese resto hiriente a modo de huella que conviene rastrear si queremos sentir una experiencia verdadera. Si, como ella misma dice, su obra anterior hurgaba en el mal, en esta ocasión, sin dejar de hacerlo, ha incluido el bien como esa otra fuerza de signo contrario que merece la pena ser acogida. Puestos a correr el riesgo de revelar lo oculto, Sales ha intuido que el bien es una energía, más allá de sus amables componendas morales, dotada de poderes suficientes para contrarrestar el maleficio contrario.

Contrariamente a lo apuntado por la propia Weil, cuando dijo que al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad, Mery Sales se hace cargo de esa angustia inscrita en su obra, amainando la tempestad que bulle en su interior con tenaz determinación creativa. En este sentido, diríase que su impulso creador rompe las amarras de la más fogosa y activista Weil, para encontrar esa serenidad en las más templadas reflexiones de la propia Weil, Arendt y Zambrano. De manera que capitalizando esa angustia primigenia (“allí recibí la marca del esclavo”, dirá Weil cuando trabajó en la fábrica Renault), la fue decantando por efecto del bien en pugna con tanto mal, como vivieron las tres en la primera mitad del bélico siglo XX.

Una de las piezas de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

“Desde la más tierna infancia y hasta la tumba hay algo que, a pesar de toda experiencia de los crímenes cometidos, sufridos y observados, espera invenciblemente que se le haga el bien y no el mal. Eso es, ante todo, lo que es sagrado en cualquier ser humano”, dice Weil en un texto recogido por Sales como parte indisoluble de su exposición. ‘Seres fuera de campo’, comisariada por Álvaro de los Ángeles y que reúne en la Fundación Chirivella Soriano alrededor de 50 obras, algunas inéditas ya que fueron pintadas durante el confinamiento, alude a estas tres conspicuas mujeres en el campo de la filosofía y la poesía, para dar cuenta del bien, del mal y de lo sagrado como ámbito último de resistencia.

Una sacralidad que Mery Sales reivindica asociada al “amor mundi” de Hannah Arendt, alejado de ese otro “estigmatizado”, subraya Sales, y mediante el cual la alteridad es objeto de una comprensión que nada tiene que ver con su insulsa justificación. “Comprender no significa justificar lo injustificable, dar razón a lo que nunca puede tener razón, comprender es examinar y soportar conscientemente la carga que nuestro siglo ha colocado sobre nosotros, y no negar su existencia ni someterse mansamente a su peso”, señala Arendt en otra de las citas incluidas en la exposición.

Simone Weil con su característico mono en una de las obras de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Mery Sales, con “escrupulosa meticulosidad”, como resalta Manuel Chirivella, presidente de la Fundación Chirivella Soriano, va decantando toda esa tensión entre el bien y el mal, que traslada a su pintura siguiendo el rastro de Arendt, Weil y Zambrano, para dejar constancia plástica de lo real, sin que el dolor sugerido por su afloramiento a la conciencia se imponga. “Toda la exposición es un homenaje al pensamiento”, subraya Sales. Un pensamiento que huye del simple esquema comunicativo, en el que alguien emite un mensaje que otro recibe y entiende, para adentrarse en un territorio más vasto del lenguaje, donde las palabras exigen una escucha más atenta.

Pensamiento que, entrañando cierto compromiso, tampoco se adscribe a la cerrazón de las ideologías. Como apunta Chirivella, más que un “arte político enclaustrado en un código retórico que solo reproduce representaciones ideológicas” asumidas por el poder, como dejaron constancia las vanguardias históricas puestas al servicio de los regímenes fascistas y comunistas, la obra de Mery Sales conjuga arte y política. Aúna compromiso, en tanto palabra que se resiste a su lógico acomodo social, “emoción y meditación a un tiempo”. “Pintura en la que pervive el indisoluble maridaje del pensamiento y la plasticidad”, señala el presidente de la Fundación.

Vista de la exposición ‘Seres fuera de campo’, de Mery Sales. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

El color rojo, que atraviesa la exposición para irse encarnando en diferentes cosas, aparece de forma harto elocuente en el mono de la propia Simone Weil, cuyo atuendo colgado, revelando su ausencia, viene a simbolizar la resistencia del sujeto a perderse en el olvido. De hecho, ‘Seres fuera de campo’ es la constatación de cómo la pintura y la fuerza creativa pueden alcanzar el máximo sentido, allí donde éste se perdería por inanición. Mery Sales lo que hace es transformar la siniestra desaparición, el fondo tenebroso de toda existencia, en lúcida reflexión sobre lo oculto a la conciencia. “La luz como lucidez”, por utilizar una expresión de la propia artista, con la que Sales rinde homenaje al pensamiento de esas tres grandes autoras y, de su mano, a la fragilidad del ser doliente. Atrévanse, ahora de la mano de Mery Sales, a sentir ese dolor gozoso que encierra su intensa plástica.

Mery Sales, en la entrada de su exposición ‘Seres fuera de campo’. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

Juliane Petri enmascara Sagunt a Escena

Cartel del Sagunt a Escena 2020
Obra de Juliane Petri
Del 4 de agosto al 5 de septiembre de 2020
Sábado 11 de julio de 2020

El festival Sagunt a Escena 2020, que se celebrará en la ciudad de Sagunto del 4 de agosto al 5 de septiembre, ya cuenta con la imagen para la edición de este año. El diseño ha sido realizado por la artista y diseñadora gráfica Juliane Petri.

Bajo el lema ‘Recuperem l’escena’, el festival, que celebra su 37 edición, ofrecerá alrededor de 40 espectáculos tanto en el teatro Romano como en otros espacios de Sagunto y el Port de Sagunt.

La artista y diseñadora de la imagen de esta edición del festival, Juliane Petri,  comenta que “poder volver a la escena es el mensaje esencial de esta 37ª edición del festival. A través del símbolo de la máscara he tratado de comunicar con viveza y frescura, y de una forma muy directa, esta invitación a reunirnos en torno a la escena del Teatro Romano como punto tradicional de encuentro de este festival veraniego”.

‘Mastodonte’, de Asier Etxeandia, en el Sagunt a Escena de 2019.

Además, respecto al diseño de la máscara que representa esta edición Petri ha añadido que “la construcción abstracta de la máscara con formas geométricas elementales crea una atmósfera de ficción que recuerda el contexto especial en el que se celebra esta edición”.

Sagunt a Escena, que está organizado por el Institut Valencià de Cultura (IVC) y por el Ayuntamiento de Sagunto, dispondrá en esta edición de 2020 de un aumento de 100.000 euros con respecto al que iba a ser el presupuesto total del festival por parte de Cultura de la Generalitat.

Entre las actuaciones que los asistentes al festival podrán disfrutar, más de una veintena serán de grupos y compañías valencianos. Además, todos los espacios del festival ofrecerán este año varios estrenos absolutos.

Cartel de Amparo Muñoz para el Sagunt a Escena de 2019.

En un verano en que muchas de las citas habituales del público con las artes escénicas han sido suspendidas o reducidas, Sagunt a Escena vuelve en 2020, haciendo un gran esfuerzo, con un volumen y calidad de programación superiores a los de otros años y con una presencia muy importante de compañías valencianas en todos los espacios de exhibición. Todo esto sin descuidar todas las medidas de seguridad higiénicas y de distancia física que la situación sanitaria requiere.

Sagunt a Escena ofrecerá espectáculos en varios espacios de la ciudad del Camp de Morvedre. El teatro Romano será el escenario principal del festival, donde tendremos la oportunidad de disfrutar, como siempre, de nuevas aproximaciones a los textos clásicos, de la música popular y de la danza más contemporánea.

Por otro lado, dentro del ‘Off Romà’ habrá actuaciones en el centro cultural Mario Monreal, en la casa de la cultura del Port de Sagunt, en el centro cívico del Port de Sagunt, en la Casa dels Berenguers, y en el auditorio Joaquín Rodrigo, que este año se incorpora como un nuevo espacio para la programación del festival, donde se podrán ver espectáculos de sala de compañías valencianas.

Igualmente, los espacios de calle habituales como la Glorieta, la Pujada al Castell o los jardines del Casino Vell en el Port de Sagunt se llenarán de espectáculos circenses y musicales de las compañías más representativas del teatro de calle. Toda la información sobre el festival estará disponible próximamente en ‘saguntaescena.com’.

Cartel del Sagunt a Escena 2020 obra de Juliane Petri, por cortesía del festival.

«Debemos revisar y sanar la herida de la esclavitud»

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | Carlos Bardem
‘Mongo Blanco’ (Plaza & Janés, 2019)
XXXIII Semana Negra de Gijón
Viernes 10 de julio de 2020

Uniformado con los definitivos afeites del Premio Espartaco, que la Semana Negra de Gijón le ha concedido en la presente jornada, en tanto que responsable de la mejor novela histórica del último curso editorial, Carlos Bardem ha recalado en la trigésimo tercera edición del festival de la mano de su más reciente publicación, ‘Mongo Blanco’ (Plaza & Janés, 2019), una mayúscula narración –en corpus orgánico, semántico y estilístico– que asienta su porvenir sobre la figura de “Pedro Blanco, el gran negrero malagueño”.

Una cita marginal y a pie de página que el actor y escritor madrileño refiere como primera fuente de conocimiento de Pedro Blanco Fernández de Trava (1795-1854), conocido en los distantes predios decimonónicos de la trata y compra-venta de esclavos con el sobrenombre de El Mongo (o Rey) de Gallinas –entre otros y variopintos seudónimos–.

Una háptica, exuberante y ubérrima novela de aventuras sobre cuyos cimientos, adheridos al lecho hediondo del esclavismo, se ha edificado “una feroz travesía” por la cronología, delirante y vital, de “un monstruo, objetivamente, dedicado a una atrocidad. Un gran marino, apegado a las novedades técnicas, que revolucionó la trata”, sobre el que “siempre, hago un símil –no muy exacto, pero sí muy ilustrativo–: Pedro Blanco fue el Pablo Escobar de la trata de esclavos; la mejoró y la multiplicó exponencialmente. Su mecánica, su forma de esclavizar y de vender”, ha perfilado Bardem durante su primer encuentro con los medios.

“Un hombre culto y cínico” y, a la par, “excepcionalmente bueno en lo que hacía”, cuyos abominables actos –que le hubieron reportado varios millones de dólares de la época– “no los inventa Pedro Blanco. Es el sistema el que fabrica los ‘Pedro Blanco’ que necesita para realizarse. Porque el esclavismo era sistémico: todo se realizaba con mano de obra esclava en las Antillas”, advierte el autor.

Y he aquí donde el abolengo geopolítico torna su mirada histórica a las elefantiásicas implicaciones de España en este túrbido asunto, “el gran negocio de la época, sobre todo a finales del siglo XVIII y principios del XIX”. Un feudo de la soterrada memoria colectiva erigido, entonces, “en el lugar de máxima rentabilidad para el dinero: la compra y venta de seres humanos. Lo cual está muy documentado y eso significa que hay un consenso unánime sobre un mínimo de gente esclavizada por la trata transatlántica: 12,5 millones de personas, de africanos” –“una cifra consensuada gracias al arqueo y a los manifiestos de carga de los barcos”, si bien «hay autores que elevan esa cifra a más del doble porque, como en todo negocio legal, había una parte ilegal, una trata en b» (lugares de desembarco en paralelo para no pagar aranceles)–, cuyos descendientes pueblan la columna vertebral del continente americano. “Es imposible, para cualquiera de nosotros que haya viajado por América, desde Alaska –la Tierra del Fuego– hacia el sur, no ver la presencia de la negritud en todas sus sociedades. Hemos de tener en cuenta que allí no había negros: todo el que está allí es un descendiente de un esclavo en mayor o menor grado”.

Una contundente apreciación consecuencia de un hecho tan explícito como soterrado por quienes han reorientado, de un modo oscurantista, la narración del devenir histórico. “Este tipo de debates están encapsulados en el mundo académico. En España hay muy buenas monografías, debate a nivel universitario, pero es algo que nunca trasciende al gran público, y por eso no les molesta o no les preocupa a los que se han encargado de que no conozcamos este periodo de nuestra historia”, que sitúa los beneficios del esclavismo sobre la explotación de “los cañaverales de Cuba y Puerto Rico” por parte “de esclavistas españoles, surtidos por negreros españoles” como el Mongo Blanco retratado, desde las fauces sicológicas, en su novela.

Carlos Bardem junto al escritor y periodista Fermín Goñi, durante la presentación de ‘Mongo Blanco’. Fotografía cortesía de la Semana Negra de Gijón.

Recuerda Bardem, al respecto, ese epidérmico sedimento histórico que, a buen seguro, palpita “en el imaginario colectivo” de la mayoría de sus lectores, relativo a que “cuando se habla de esclavitud pensamos, habitualmente, en el relato de Hollywood: Kunta Kinte, ‘Doce años de esclavitud’, Alabama, el algodón…; pero alguien se ocupó de que no sepamos que, al mismo tiempo, coetáneas de esas plantaciones, igual de grandes e, igualmente, dotadas con esclavos secuestrados en África, eran los cañaverales de caña, los ingenios de azúcar” comandados por españoles, tan relevantes como el comercio del algodón; economías de plantación que responden a “las necesidades de las revoluciones industriales”, nutridas “por la trata tradicional africana” y que instituyen ese apogeo intersecular del esclavismo, entonces “una práctica legal” en la que “toda la sociedad participaba” y de la que, en diversos grados, “se beneficiaba”.

Un “fenómeno cultural universal”, idiosincrásico, y sustento de la “ideología de la clase dominante en España” –vertebradora de “una sociedad esclavista equiparable a la Atenas de Pericles”–, por la que transitan eximias (y obscenas) fortunas genealógicas como las de María Cristina de Borbón– “la mayor propietaria de esclavos”, “Carlos III, Felipe V, el Arzobispado de Toledo, el Marqués de Comillas” y el de “Argüelles”, Eusebi Güell –mecenas de Gaudí–, e, incluso, los ascendientes del político “Artur Mas” –“marinos mercantes” condenados por el tráfico ilegal de esclavos entre África y América a mediados del siglo XIX–, así como la constitución de “la Bolsa de Barcelona o las diputaciones provinciales”, tras cuyos pasos encontramos el legado anómino de “miles de indianos” que a su retorno, poblaron, con sus simbólicas palmeras, buena parte de la cornisa cantábrica tras granjearse fortuna con la trata.

Por ello, si uno de sus retos “como escritor era adentrarme en este monstruo (Pedro Blanco) para encontrarle matices y revelar sus razones” –“darle humanidad, comprenderlo, que no justificarlo”–, no de menor relevancia debía ser exhortar al lector a tratar de comprender “una herida abierta que está explotando ahora mismo”. En ese sentido, los acontecimientos del presente aportan un valor añadido a la deriva de la novela durante el último año: “explicarnos cuál fue nuestra parte de responsabilidad”, que hubo sido “extensa e intensa”.

La escritora Berna González Harbour (Premio Dashiel Hammett de novela negra 2020 por ‘El sueño de la razón’) y Carlos Bardem (Premio Espartaco a la mejor novela histórica por ‘Mongo Blanco’). Fotografía cortesía de la Semana Negra.

En consecuencia, Carlos Bardem perfila diversas interrogantes: “¿Por qué hay gente que derriba estatuas? ¿Por qué hay una herida brutal en muchas sociedades del planeta que tiene que ver con el esclavismo y con el racismo?”. Preguntas análogas a las que pueden formularse a partir del concepto de la ‘banalidad del mal’ –alumbrado por Hanna Arendt en ‘Eichmann en Jerusalén’–, asociado al nazismo: “¿Cómo era posible que un país de entre los más cultos, cuna de filósofos y grandes músicos como Alemania, la gente normal, entre comillas, apoyara una monstruosidad como el nazismo?”.

Dubitaciones a las que debemos dotar de respuesta a través del escenario que se aventura en el contexto de su novela: “Sería bueno que tengamos claro que el origen de esta herida sin coser y supurante, que está agitando tantas sociedades, está en este momento de la historia, y que mientras no hagamos nuestros deberes como sociedad y no nos pongamos manos a la obra en revisar, explicar y sanar esa herida, será una herida más que sumar a las muchas que desgarran nuestras sociedades”.

Porque, a la postre, “esta novela también es una reflexión sobre el mal; sobre cómo el mal se ejecuta y se realiza –el mal con mayúsculas–. No creo que exista una relación más viciada y más perversa como la que existe entre un amo y un esclavo. En ese cajón desastre cabe todo: las desigualdades sociales, de género, de religión, etcétera”.

Iniquidades que hunden sus raíces en el légamo de la infecta y tendenciosa memoria de los acaudalados: “Soy de los que piensa que no se puede amasar una gran fortuna siendo honrado. En algún momento aparece la explotación”.

Por ello, Bardem refiere “la importancia de estar siempre alerta, críticos frente a lo que nos dicen que es el sentido común” –en base a él muchos fueron responsables de la esclavitud, como “hoy podemos ser cómplices de una atrocidad” semejante–, en tanto que “vivimos tiempos excepcionales, en los que debemos intentar llevar reflexión y, también, belleza a la gente, frente a lo peor, el miedo. Nosotros (los creadores) debemos ser abanderados contra él”.

El actor y escritor Carlos Bardem en la XXXIII Semana Negra de Gijón. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

La complejidad del ser…valenciano

‘No es fácil ser valenciana / No es fácil ser valencià’
Museu Valencià d’Etnologia (ETNO)
C / Corona, 36. València
Apertura de la sala permanente: martes 14 de julio de 2020

‘No es fàcil ser valenciana / No es fàcil ser valencià’ es la nueva exposición permanente de L’ETNO, Museu Valencià d’Etnologia de la Diputació de València. La muestra, comisariada por Joan Seguí, Asunción García y Josep Aguilar, con la colaboración de todo el equipo del museo, se abre de nuevo al público después de la reforma con un diálogo desde la perspectiva de la identidad cultural. Más de 1.500 metros cuadrados de colecciones vinculadas a la cultura tradicional y popular valenciana con un recorrido por tres ámbitos: la ciudad, donde se plantean cuestiones relacionadas con la tensión entre lo global y lo local; las Huertas y el Marjal, donde se tratan algunos de los imaginarios que se suelen proyectar en la cultura valenciana; y el Secano y la Montaña, donde aparecen las invisibilidades, aquello que no se ve o se conoce poco de las zonas de interior del territorio valenciano, y que sirven de hilo conductor a la visita.

Para el diputado de Cultura, Xavier Rius, con la nueva exposición «se trabaja con la relación de los objetos y las normas para hacernos reflexionar como pueblo. Respetando el objeto de la cultura popular se crea un discurso que lo analiza desde el presente». El director de L’ETNO, Francesc Tamarit, aseguró que el Museo y la exposición crean «la cultura que se mueve, que es dinámica, creativa, innovadora y con capacidad crítica de la sociedad y que se adapta a las nuevas realidades sociales y es útil para la ciudadanía». «Los tres pilares conceptuales de nuestro museo son: la colección propia, con más de 80.000 objetos; el discurso científico, los relatos y el valor simbólico de lo que presentamos; y el diseño que sustenta nuestra museografía», añadió Tamarit.

Cartel para la exposición de la sala permanente del Museu Valencià d’Etnologia. Imagen cortesía de l’ETNO.

El comisario Joan Seguí subrayó haber “actualizado nuestro discurso y nuestras visiones críticas para hablar de la complejidad de ser valenciano. Tratamos temas como la globalización, la gentrificación, los nuevos hábitos de consumo, los imaginarios colectivos y los tópicos, entre otros».

Los objetivos de este proyecto han sido dos: hacer una nueva museografía para la sala de Ciudad, que con 15 años de existencia había cumplido ya su papel; y actualizar el discurso de la totalidad de las salas permanentes dándole un cariz más contemporáneo. Por eso, el nuevo diseño se ha pensado en consonancia al que ya se planteaba museográficamente en las salas de Huerta y Marjal, y Secano y Montaña. Mientras el esqueleto discursivo construido por los ámbitos geoculturales (Ciudad, Huerta y Marjal y Secano y Montaña) se mantiene, la estructura discursiva hasta ahora disponible se ha cambiado totalmente.

De izda a dcha., Xavier Rius, Francesc Tamarit y Joan Seguí durante la presentación de la muestra. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía de l’ETNO.

La idea base ha sido que en cada uno de los ámbitos se tratara un tema relacionado con las cuestiones de identidad cultural (la valenciana en este caso) en el mundo contemporáneo. Así, en la parte de las Ciudades se desarrollan cuestiones relacionadas con la tensión entre lo Global y lo Local (Glocal); en la sección dedicada a Huertas y Marjales se habla de los imaginarios relacionados con estos espacios (La Barraca, la Paella..) y que tan poderosamente define el “ser valenciano”. Finalmente, en el Secano y la Montaña, el discurso nos habla de las Invisibilidades en referencia a todo lo propio o habitual de nuestras tierras de interior y que no obstante permanece invisible a los ojos de muchos (valencianos o no).

La modificación ha permitido eliminar algunas barreras arquitectónicas de las antiguas salas. Así mismo, dentro de la museografía se ha considerado la idea de hacer unas salas que permiten la realización de actividades como presentaciones de libros, conferencias, actividades formativas, etc. Con la renovación de la permanente, L’ETNO pone en marcha una aplicación virtual (‘CULTURA ACCESIBLE’) que permitirá hacer una visita autónoma por familias -un juego de pistas- que se completará con las habituales visitas guiadas para escolares y público familiar.

La muestra incorpora 1.045 objetos, de los cuales 730 han sido restaurados por la Unidad de Fondo y Restauración del museo en los últimos dos años. La exposición se completa con donaciones de empresas privadas y se abrirá al público el martes 14 de julio.

Vista parcial de la exposición ‘No es fácil ser valenciana / No es fàcil ser valencià’. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía de l’ETNO.

Russafa Escènica, cuando los deseos se cumplen

Russafa Escènica
Festival de otoño de las artes escénicas
Diferentes salas de Valencia
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Jueves 9 de julio de 2020

Son inasequibles al desaliento. Los responsables de Russafa Escènica, festival de otoño que se celebrará en Valencia del 24 de septiembre al 4 de octubre, han hecho de la necesidad virtud para, contra el viento y la marea del coronavirus, sacar adelante su décima edición. Una edición que, en su breve pero intenso historial, ya viene marcada por ese gesto diríase heroico de mantener el certamen en tiempos marcados por la enésima crisis que vive el sector teatral, nunca antes debida a un bicho que ha trastocado los planes de medio mundo. De manera que el Russafa Escènica de 2020 será ya especial, aunque solo sea por las dudas que ha generado la pandemia, el riesgo asumido de poner en marcha una edición que peligraba, y los ‘Deseos’, lema del festival, en principio frustrados y luego cumplidos por esa voluntad imperiosa de celebrarlo.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, señaló el espíritu al que nos hemos de acostumbrar: “Lo que tenemos previsto es la imprevisión”. Por eso los responsables del festival de otoño anunciaron ya su intención de grabar todos los espectáculos programados, con el fin de combinar las actuaciones presenciales y su impresión digital, no sea que un rebrote de la enfermedad pudiera dar al traste con el festival, después de la “montaña rusa de emociones”, según expresión de Pedro Giménez, director de la Sala Off, que ha supuesto la deliberación de poner en marcha la edición de este año.

Imagen previa del encuentro para presentar Russafa Escènica a los medios en el Centre del Carme. Foto de InuSualPro por gentileza del festival.

Tras la desaparición de Tercera Setmana, el otro festival de las artes escénicas de Valencia que tras cuatro años arrojó la toalla en diciembre por “falta de apoyo institucional”, Russafa Escènica se queda en solitario para mantener viva la llama del teatro a nivel de certamen que amplía su oferta por toda la ciudad, si exceptuamos 10 Sentidos, más especializado en danza. “Responsabilidad muchísima”, reconoció Dídac Doménech, responsable de Producción del festival, cuando se le preguntó por este asunto, tras hacer un “balance muy positivo” de los 10 años que ahora celebra en medio de la pandemia.

De “esfuerzo y valentía por seguir impulsando la cultura” calificó José Luis Pérez Pont, director del Centre del Carme, la iniciativa de los responsables de Russafa Escènica por mantener la celebración de 2020. Un esfuerzo que ha llevado a programar en dos semanas, en lugar de tres, tanto los espectáculos en el barrio que da origen al nombre del festival, como a todos esos otros que acogerán las diferentes salas esparcidas por el resto de la ciudad, en lo que se denomina Russafa OUT. Espacio Inestable, con Jacobo Pallarés y Maribel Bayona al frente, Teatro Círculo, representado por Miguel Ángel Cantero, la propia Sala Off, además de Rambleta, La Nau, Sala 7 del Teatro Rialto, SGAE, Fundación Bancaja, La Mutant y Centre del Carme serán las que acojan el ramillete de obras arriesgadas, talleres y actividades complementarias que dan forma a esta prevista e imprevista edición.

Un momento de la presentación de Russafa Escènica en el Centre del Carme. Foto de InuSualPro por cortesía del festival.

“Es un año difícil, pero había que seguir adelante para apoyar al sector teatral”, resaltó Doménech, algo que agradecieron los creadores que, como Eva Zapico, Silvia Batet, Adrián Novella o Javier Sahuquillo, cuyas obras forman parte de la programación, manifestaron su alegría y esperanza por esta recuperación de la actividad teatral, después de unos duros meses de parón por culpa de la pandemia. Una recuperación que viene a su vez avalada por un incremento en el caché de las compañías y artistas, debido al “año de mayor presupuesto” (Doménech), que compensa de esta forma la previsible disminución de los ingresos de taquilla, por las limitaciones de aforo a las que obliga la situación, y que ha representado para el festival casi el 50% de su fuente de financiación.    

Una de las grandes novedades de esta edición, además de la reducción temporal del festival y el aumento del caché, es la grabación de los espectáculos, que se hará de forma profesional, con varias cámaras, con planos y contraplanos, de forma que su visionado esté a la altura de los famosos ‘Estudio 1’ que TVE programó en los años 60 y 70, tal y como explicó Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica. ”El teatro es presencial, pero esta iniciativa facilitará la visión del teatro para quienes no puedan asistir al directo”, subrayando Cornelles su convicción de que “pueden convivir ambas experiencias”.

Fotograma de ‘Doce hombres sin piedad’, de Sidney Lumet, en la que se basa la obra ‘9’, de Javier Sahuquillo.

Javier Sahuquillo explicó lo que será ‘9’, la obra por él escrita basándose en la famosa ‘Doce hombres sin piedad’, que el cineasta Sidney Lumet dirigió con Henry Fonda como protagonista y que acogerá la Sala Off. “Aquí se llama ‘9’, porque es el número de los integrantes de un jurado en España, y está adaptada a nuestro contexto y actualidad”, señalando que en este caso habrá mujeres en el jurado, cosa que no había en la película, y personajes de todo tipo acordes con la época en que vivimos. Eso sí, se mantiene el núcleo argumental, sustentado en el riesgo que siempre corre quien manifiesta una opinión contraria a la de una mayoría que se apresura a dictar sentencia, sobre todo ahora que las redes sociales se han convertido en tribunales de acelerada ejecución propagandística.

Eva Zapico lleva a Rambleta ‘La sala de los trofeos’, basada en la “existencia de zoológicos de seres humanos” de principios del pasado siglo y cuyo descubrimiento sorprendió mucho a la bailarina y coreógrafa: “Hay algo confuso también para mí”, reconoció, quien aborda el tema configurando “un espacio de investigación escénica pura y dura”, lo que genera en ella una mezcla de “ilusión y miedo”. Silvia Batet, cuyo espectáculo ‘Requiem’ acogerá la capilla del Monasterio de San Miguel de los Reyes, dijo que su obra nacía “de la experiencia del duelo en prepandemia”, cobrando ahora “otra relevancia y actualidad”. El giro y la inmovilidad son las maneras de experiencia, “de ese no avanzar”, que Batet desarrolla con la ayuda de cinco bailarines.

Escena de ‘Wof, Wof, Wof’, de Melena Androide, incluida en la programación de Russafa Escènica.

Adrián Novella será el encargado de la producción del llamado ‘Invernadero’, con el que Russafa Escènica sale por primera vez del barrio para ubicarse en la Sala 7 del Rialto. Fiel a su “tipo de teatro en el que incluyo al espectador”, el proyecto ‘Los de arriba’ lo plantea como un “espectáculo completamente inmersivo”, destacó, para el que ha contado con alumnos del último año de artes escénicas. “La obra habla de cómo ven la pandemia las diferentes clases sociales”, con un toque “teenager”, remarcó Novella.

Hay muchas más obras, como ‘Wof, Wof, Wof’, de Melena Androide en Teatro Círculo; ‘Ganeko Crew’, de la compañía Olatz Gorrotxategi, en Sala Off; ‘Back 2 Classics’, de Planeta Trampolí, en la Nau; ‘Los protagonistas’, de El Conde de Torrefiel del Escalante Centro Teatral, que se representará en La Mutant; la propuesta de circo ‘10582’, de la compañía Arritmados, en Espacio Inestable, o ‘1Km2’, dirigida por Jerónimo Cornelles y escrita junto a Maribel Bayona, que se verá en el Centre del Carme.

El festival también cuenta con la novedad de la oferta de autobuses gratuitos, que resaltó Cornelles, para que el público del barrio de Russafa no tenga excusas a la hora de poder desplazarse a todos los espectáculos que se representan en las diferentes salas de Valencia, incluyendo la ruta de vuelta una vez finalizadas las obras. Con respecto a los problemas de financiación derivados de la tardanza con el que las Administraciones públicas sufragan las ayudas económicas a este tipo de festivales u otro tipo de eventos culturales, Doménech fue taxativo: “El modelo de financiación es el que es”, algo que le llevó a concluir que “la financiación pública en este país sería para hacérselo mirar”. Russafa Escènica, entretanto, celebra sus diez años con una paradójica salud de hierro.

Responsables de las distintas instituciones que participan en Russafa Escènica, junto a artistas y miembros del equipo del festival. Foto: InuSualPro.

Salva Torres

La Mutant reabre sus puertas pisando fuerte

Mostra de l’Audiovisual Valencià 2020 (27 de junio)
La Mutant
Joan Verdaguer 22, València
Jueves 9 de julio de 2020

La Mostra de l’Audiovisual Valencià 2020, organizada por Redacción Atómica por tercer año consecutivo, volvió a abrir sus puertas el 27 de junio tras la emergencia sanitaria que provocó su cierre a mediados de marzo. El objetivo de la Mostra fue, como todos los años y como la propia palabra indica, “mostrar’’ las mejores piezas de cada uno de los creadores de lo realizado durante este año, siempre poniendo el foco en piezas artísticas y creativas producidas en València. Eso sí, teniendo en cuenta y cumpliendo todas las medidas de seguridad de esta nueva situación, de manera que todos los asistentes debían llevar mascarilla y mantener las distancias entre ellos. Además, el aforo se redujo al 50%, se proporcionaron mascarillas a quien no las trajera y había dispensadores de gel hidroalcohólico por la sala y fuera de esta.

Cartela de La Mostra de l’Audiovisual Valencià 2020. Fotografía: Irene Valdés.

Así pues, La Mutant, siendo el primer teatro de València que abre tras la pandemia, comenzó el acto de la mano de Rocío Tuset, de Redacción Atómica, quien, junto con Sergio Fernández, se basan, desde hace años, en la producción de conciertos y eventos culturales, y de la grabación audiovisual en distintos formatos (aftermovies, videoclips, sesiones de estudio, entrevistas…), sirviendo, así, de altavoz y apoyo a la música y la cultura de la Comunitat Valenciana. 

De esta manera, previamente a las proyecciones de esas piezas audiovisuales, se llevó a cabo una mesa redonda conducida por Rocío Tuset, antes citada, y en la que participaron Enric Albero, Karma Cereza (Mueveloreina) y Boris (Montaña Studio).

De derecha a izquierda: Boris (Montaña Studio), Rocío Tuset (coordinadora y miembro de Redacción Atómica), Karma Cereza (Mueveloreina) y Enric Albero (asistente de programación de la Mostra de València-Cinema del Mediterràni). Fotografía: Irene Valdés.

Enric Albero es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universitat de València, con un Máster de Guion de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y formó parte de la primera promoción del Máster de Crítica Cinematográfica de la ECAM. Es asistente de programación de la Mostra de València-Cinema del Mediterràni, miembro del Consejo de Redacción de Caimán Cuadernos de Cine y escribe semanalmente sobre ficción televisiva en El Cultural, a través del blog ‘En plan serie’. Además, a lo largo de su carrera ha trabajado para medios como Las Provincias o Cinemanía, además de ejercer como programador de la 9a edición del IBAFF-Festival Internacional de Cine Murcia.

Mueveloreina es un “proyecto mutante’’ con el que Karma Cereza y Joaco J Fox se divierten desde 2016. Esta pareja, que reside en València, se dio a conocer a través de sus videoclips y canciones con sonidos pegajosos. Son un dúo ecléctico y encasillarlos en un único género musical no tiene sentido para ellos. Tocan desde el reggaeton, la cumbia, el bakalao, pasando por el pop y jugando con el rap. Además, durante esta pandemia han sacado un total de 4 canciones con videoclip. ¿Parar? Sí, pero solo para repostar.

Finalmente, Boris comienza en el año 2005 su carrera como realizador audiovisual freelance, trabajando en algunos videoclips y documentales, como ‘Calle Real 70’ por el que obtiene varios premios entre los que se incluye el premio al mejor documental político en el Festival de Cine de Nueva York. Pronto centra su carrera en la publicidad y en 2013 funda Montaña Studio, un espacio para la creación publicitaria que trabaja para marcas como Joma, Nautalia Viajes o el equipo de F1 Alfa Romero Racing.

La mesa redonda se basó, principalmente, en destacar los aspectos más relevantes de las diversas piezas audiovisuales.

Fotograma de una de las piezas de La Mostra de L’Audiovisual Valencià 2020. Fotografía: Irene Valdés.

Los ponentes comentaron, de la primera de las piezas, de la autora Carmen Fortea -directora de fotografía y co-fundadora de Corinne Films junto a Paula Collado, y cuyo trabajo se caracteriza por tratar de encontrar siempre el equilibrio entre la realidad del guion y la estética pura-, que era muy redonda, y que estaba realmente bien hilada. Además, señalaron que se trataba de una pieza que, con la excusa de mirar a un gato, nos adentraba en los pequeños detalles de la cotidianidad; nos damos cuenta de que el mundo se ha puesto patas arriba, pero que son esas pequeñas cosas las que han hecho que conservemos la identidad y, al mismo tiempo, las que nos mantienen cuerdos. 

Fotograma de la pieza de Carmen Fortea. Fotografía: Irene Valdés.

En segundo lugar, ‘Perrea en la casa’, de  Mueveloreina, se trataba de “una pieza totalmente terapéutica, de muy buen rollo y de energía magistral, que nace de un confinamiento, convirtiéndose en un proyecto divertido y coherente». Para Mueveloreina, «el perreo es un estilo de vida, y si encima se puede llevar a la práctica en casa, ¿qué más se puede pedir?’’. Así valoró Boris, de Montaña Studio, el trabajo de Karma Cereza y Joaco J Fox.

Fotograma de la pieza de ‘Perrea en la casa’ de Mueveloreina. Fotografía: Irene Valdés.

‘Manifiesto’, de Paula Collado, tal y como expuso Enric Albero, es una obra muy original, porque a la vez que es tranquila, es también íntima y contradictoria: “Me gusta encontrar esa contradicción de la sociedad donde descubrimos que lo que nos está pasando es lo que ya se veía venir, pero que nadie quería verlo venir’’. Karma apoyó las palabras de Albero dándole la razón en que lo que hemos vivido -y continuamos viviendo-, es muy malo para todos, pero que también está bien levantar el pie del acelerador, y “eso ha hecho Paula Collado, ha conectado los puntos del pasado con el presente, ha mirado hacia atrás y ha entendido por qué y qué ha pasado, dejándonos un mensaje del futuro, para ser mejores personas».

Fotograma de la pieza de Paula Collado, titulada ‘Manifiesto’. Fotografía: Irene Valdés.

‘Corazón partido’ es una pieza de Victoria Herranz- artista audiovisual, graduada en Bellas Artes- a quien le fascinan los VHS y los planos rectos y de elementos sencillos, muy metafórica pero etérea, que lanza un mensaje sobre “estos días’’ de incertidumbre, acerca del miedo de olvidar cómo son los abrazos, cómo es la cara de tu mejor amiga, la sonrisa de tus padres… Para ello, recurre al amor y a las personas, mediante planos cargados de belleza.

Fotograma de la pieza ‘Corazón Partío’, de Victoria Herranz. Fotografía: Irene Valdés.

Por otro lado, Joecar Hanna es un realizador y músico valenciano, y Build From The Roof es su marca personal de contenido audiovisual. Simultáneamente, lleva su carrera en el cine con un recorrido actual de tres largometrajes como montador (‘El Desentierro’), un largometraje como director (‘La Otra Educación’) y como Ayudante de dirección en otros dos largometrajes (‘Profes’, ‘Una mujer con alas tremendas’), y actualmente ha sido seleccionado por el prestigioso máster de dirección y guion de la NYU en New York. Además, forma parte de la promoción de este año como único representante español del 2020.

La pieza audiovisual de este talentoso valenciano se trata de un videoclip donde incluye aspectos de iluminación, de lo místico, en conjunción con la erupción de la naturaleza y el paso del tiempo, aproximándose a lo ecléctico y estético. 

Fotograma de la pieza audiovisual de Joecar Hanna. Fotografía: Irene Valdés.

Carmen y Nacho Herrando, de la productora ‘Enredo’, regalaron al público un videoclip llamado ‘Vigilantes del espejo’, del grupo musical Triángulo de Amor Bizarro, donde echan la vista atrás para recurrir a películas que rompieron barreras cinematográficas. 

Fotograma de ‘Vigilantes del espejo’, de la productora Enredo. Fotografía: Irene Valdés.

Asimismo, Marco Huertas, quien “ha dirigido algunos cortos que han viajado más que él’’, realizó un híbrido entre un documental etnográfico, la introspección de varios países de Asia y, por otro lado, encadenó la tradición oral, el hecho de contar historias y recuperar otra manera de contar mediante el audiovisual.

Fotograma de la pieza de Marco Huertas, ‘Navras’. Fotografía: Irene Valdés.

La mesa redonda continuó con un breve debate sobre el estado del audiovisual valenciano, en general, y en comparación con otras productoras de otras ciudades españolas como Madrid o Barcelona, en particular. Todos los ponentes coincidieron en que encuentros como La Mutant vienen muy bien para que diversas productoras, de mayor o menor tamaño, se conozcan y se creen sinergias para que, de ese modo, se cree un núcleo donde poder desarrollar un audiovisual más potente.

Boris, por su parte, opinó que es importante que antes de institucionalizar y crear esa unión, era fundamental que hubiera una base creativa y se tengan inquietudes para, así, generar un tejido industrial. Y añadió: “Me gusta pensar que esto no es un sector, sino una escena. Alegrarse por los demás en vez de ver la competencia’’.

Karma, por otro lado, dijo que esa esencia es la de “la germanor valenciana’’, y que hay que ser amigo de la competencia, pero nunca bajar la guardia. “Lo que nos falta es creérnoslo más, tenemos una tendencia a querer hacer esto y menospreciarnos de antemano por lo que pueda pasar’’.

Enric apoyó las palabras de la anterior, añadiendo que “hay gente realmente preparada en todos los formatos, climas y escenarios, y justamente hemos de aprovecharnos de ello y usarlo como incentivo; tenemos que reforzar la competencia. Lo que hay que hacer es sentarse, hablar y no menospreciar nuestra faena’’.

La miembro de Mueveloreina comentó a su vez lo siguiente: “Contextualizando, en Valencia somos cuatro gatos que se conocen, siempre te acabas alegrando por tus compañeros del sector. De hecho, algunos equipos los vas turnando, ya que al final esta red se genera así, los grandes magnates acabarán muriendo, y los que importarán serán los pequeños, con internet, porque somos la generación del compartir, del trabajo que habla por nosotros. En el preciosismo está la costumbre, y ahora tiramos no tanto al continente, sino al contenido». 

Finalmente, Boris cerró la charla dejando patente que a nivel creativo el confinamiento y esta pandemia, en general, han generado una forma de hablar, ha hecho que cada uno creamos proyectos muy guays. “Pero, por poner el contrapunto, mi productora y yo, dedicándonos más a la publi, hemos hecho el mismo spot veinte veces; los que somos creativos y contamos historias las hacemos por las necesidades del mercado, por lo que, en este caso, hemos utilizado imágenes de stick muy parecidas, las mismas cartelas bonitas y con el típico #QuédateEnCasa…Las marcas han acabado haciendo el mismo spot, y eso da bastante de que hablar, da rabia. Cuando no tengo ninguna marca detrás, se me ocurren cosas súper chulísimas, pero cuando he de seguir un guion establecido…’’.

Tal y como expuso una de las organizadoras y coordinadoras del evento, La Mutant reabrió sus puertas y lo hizo de una manera especial, aunque también única, y con mucha fuerza. «Hemos sido el primer teatro valenciano en abrir, introduciendo el audiovisual; dentro de unas semanas continuaremos con danza, después teatro e incluso también nos atreveremos a incluir conciertos en la programación». La Mutant empieza a soltarse, poco a poco.

Irene Valdés

«La sociedad tiene que entender su responsabilidad»

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | David Trueba
‘La tiranía sin tiranos’ (Anagrama, 2018)
XXXIII Semana Negra de Gijón
Miércoles 8 de julio de 2020

En el contexto de una edición excepcional –tanto por razones cualitativas como insólitas en lo morfológico–, la XXXIII Semana Negra de Gijón ha recibido la visita del cineasta y escritor David Trueba, autor inédito en estas haciendas noir, por las que deambulan los males de Corcira, con sus progenies de Carvalhos, baladas de ahorcados, grandes Pirellis o lentos tranvías de la literatura túrbida y, en ocasiones, sanguinolenta que vertebra el género.

E irrumpe portando consigo los ecos reflexivos de ‘La tiranía sin tiranos’ (Anagrama, 2018), un frugal ensayo erigido, durante los dos últimos cursos, en lectura obligatoria para la EBAU en el plan de estudios asturiano –motivo por el que ya hubo paseado sus cavilaciones por diferentes institutos del Principado, con una bienvenida acogida y disculpas previas al alumnado ante su insospechada obligatoriedad–.

Una publicación que forma parte de la colección ‘Nuevos cuadernos de Anagrama’, que nos permite aproximarnos a las rúbricas de Zizek, Michel Houellebecq, Marina Garcés, Sara Mesa, Claudio Magris o Rafael Chirbes, y en la que Trueba encuentra acomodo mediante un florilegio de certeras ponderaciones que radiografían algunos de las insalubridades de nuestro tiempo, situando al individuo (nosotros) en el epicentro del análisis: “En las partidas de póquer, dicen los sabios profesionales que cuando miras a los contendientes y no das con el pardillo, con el tonto que va a ser desplumado, es que vas a serlo tú. (…) Y claro que sí, puede haber una tiranía sin tiranos, porque el mundo siempre contiene tiranteces, pero cuando no das con el tirano de manera clara, es que a lo mejor el tirano lo eres tú”, asevera en su concisa tesis, a modo de colofón.

En cierto modo, en la ‘La tiranía sin tiranos’, David Trueba procura advertirnos del negligente pálpito que reside en otear el devenir histórico desde una posición perniciosamente cronocéntrica, tal y como hubo manifestado en su encuentro con los medios: “Creo que una de las características del ser humano siempre es la de pensar que el tiempo se corresponde con su propio tiempo biológico y solemos tener la tendencia de pensar que todo pasa por primera vez y que todo terminará con nosotros. El carácter apocalíptico de la gente suele ser que, a medida que se va haciendo mayor o anciano, va pensando que el mundo se acaba, y entonces, realmente, el que se acaba es él. No sabemos cuándo se acabará el mundo, pero, seguramente, cuando se acabe no habrá una previsión; impactará de manera sorpresiva”.

Y tal perspectiva de los acontecimientos parece ser fruto de que “unimos la vicisitud del mundo y de la historia a la nuestra, y ahí creo que cometemos el mayor de los errores; si algo tiene la tradición intelectual, cultural y artística es la de haber analizado, de alguna manera, los problemas que continúan igual”.

En ese sentido, “el trabajo de un escritor o de alguien que reflexiona sobre su tiempo es tratar de entender las claves de lo que está sucediendo, incluso antes de que suceda, con el fin de prevenir la repetición de lo que antes ha sucedido, y de ofrecer a la gente una especie de consuelo o de guía para comportarse en esos periodos de total desamparo y confusión, como el que vivimos ahora”.

Tiempos inciertos e inefablemente convulsos en los que, “más allá de lo que los científicos puedan llegar a solucionar, el problema máximo es el de la indefinición. La gente no sabe qué planes hacer para dentro de tres meses porque no sabe qué va a pasar entonces. Pues, seguramente, la manera más inteligente de afrontar esas dudas es tratar de observar los tiempos diversos en que han sucedido cosas similares y cómo ha sido la evolución natural de la sociedad hasta llegar a una cierta calma o llegar a perder ese pánico existencial”.

Si en ‘La tiranía sin tiranos’ Trueba, con atinada y cáustica perspicacia, ironiza sobre el ponzoñoso manejo de la ternura para con las víctimas y los desamparados –cosmética, higiénica y sobreactuada–, el pánico virtual a la mala reputación, el imperio adulterado de las estadísticas mayoritarias o la ególatra consecución de un vacuo y efímero bienestar, buena parte de la responsabilidad de ese horizonte reside en el desnortado uso deontológico de las tecnologías, instituidas en una infructuosa y nueva religión, que nos ofrecía “la sensación de que con ellas todo se quedaba viejo, puesto que nosotros disponíamos de elementos técnicos muy novedosos y, por lo tanto, éramos capaces de adentrarnos en una nueva esfera de la humanidad; y, sin embargo, de una manera muy clara, se ha visto que la tecnología puede que sea un acompañante, un elemento más, pero en absoluto resuelve los problemas básicos del género humano desde su origen”.

David Trueba junto a los estudiantes Álvaro Méndez, Cecilia Cora y Sergio de la Calle (tras la presentación de su ensayo) en la portada de la edición del miércoles 8 de julio de 2020 de A Quemarropa, diario de la Semana Negra de Gijon. Fotografía cortesía del festival.

Un panel de herramientas en el que cobra condición de ubicuidad “la explosión de las redes sociales”, cuya omnipresencia trajo consigo “lo que denomino ‘la cosmética de la solidaridad’, del dolor, de la empatía, etc., que es que todos, por medio de un mensaje muy distante y muy poco comprometido, sentimos el dolor de quien está sufriendo. Pero cuando se requiere la participación en la solución o el compromiso o, incluso, la acción por tu parte, entonces ya es más complicado. Los chicos, ahora, lo llaman postureo”.

Por ello, para Trueba adquiere sobresaliente importancia el desarrollo de la acción comprometida frente al discurso pasivo y estéril. “En el cine, siempre, cuando empezábamos a escribir guiones, decíamos: ‘La diferencia entre un personaje que dice y un personaje que hace es que el que dice no está comprometido; el que hace, de alguna manera, con su acción, está hablando mucho más que el que dice’. Vivimos en una sociedad muy de decir, muy de colocar, muy de la foto, del corazoncito, del dedo para arriba; pero ¿las acciones?, porque las acciones son el verdadero compromiso. Esto ha pasado mucho durante el confinamiento, en el que vivíamos muchas expresiones de solidaridad, de empatía…, pero luego, a lo mejor, le pedías a alguien un piso vacío prestado para que un sanitario pudiera estar y protestaba el vecindario, o el casero te negaba la posibilidad de cederlo”.

Una orfandad de avenencia y compromiso cuya responsabilidad apela a los propios individuos en sociedad. “En ‘La tiranía sin tiranos’ hablo mucho de eso: la sociedad tiene que entender su propia responsabilidad, su propia capacidad de delimitar su vida, su experiencia vital y, a partir de ahí, de uno en uno, convertir en una suma un gran colectivo. Lo que no se puede es ‘yo me salvo de todo y los demás que hagan lo que quieran, esto no tiene que ver conmigo porque no soy responsable de lo que pasa’”, recuperando, de nuevo, a ese abismo que media entre la disertación y la materialización de los hechos:

“Entonces, entre la postura y la acción, ahí es donde uno debe hacerse la pregunta a sí mismo: ‘¿Estás dispuesto a convertir en acción lo que conviertes en discurso?’.

El escritor y cineasta David Trueba durante su encuentro con los medios en la XXXIII Semana Negra de Gijón. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón