Aritz Moreno y sus ‘Ventajas de viajar en tren’

‘Ventajas de viajar en tren’, Aritz Moreno
Logical Pictures / Morena Films / Señor y Señora, 2019
Noviembre de 2019

‘Ventajas de viajar en tren’, primer largometraje de Aritz Moreno, que cuenta con un elenco más que apetecible –Luis Tosar, Belén Ortiga, Ernesto Alterio, Macarena Garcia, Pilar Castro y Quim Gutiérrez, entre otros–, materializa su estreno en salas tras su buena acogida en el 52 Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

Con tal motivo, MAKMA entrevista al director guipuzcoano y a Leire Apellániz –productora, junto a Moreno, de Señor & Señora–, con el fin de desentrañar algunas de las claves y singularidades de su ópera prima.

Aritz, ¿cómo has afrontado el salto del corto al largo?

Muy a gusto, la verdad. Yo pensaba que hacer un largo iba a ser mas difícil que hacer un corto, pero en realidad todo está mejor organizado y, por lo tanto, se hace más fácil trabajar bien. Es más cómodo porque estás más protegido. La peli tiene que estar hecha ya antes de empezar a rodar, y luego ya es solo cuestión de darle al botón de rec.

Leire, ¿de dónde obtienes la financiación para el proyecto?

Pues los dos (Aritz y yo) tenemos la productora Señor y Señora, y yo me he ocupado más de la parte financiera, pero en realidad lo hemos hecho todo colaborando juntos. Al trabajar desde San Sebastián hemos podido acceder a ayudas que no existen en el resto del país.

Una vez armado el proyecto, ya fue fácil convencer a los inversores de las posibilidades financieras que prometíamos. Juan y Merry, de Morena Films, tenían el pulso financiero y el know-how que a nosotros nos faltaba. Son muy majos, y decidimos ir con ellos.

Además, también nos seleccionaron en el Co-Production Market de Berlín. Allí conseguimos un co-productor francés, Logica Pictures. Después, ya también ha entró Movistar. Nos ha costado arrancar, pero luego ha ido todo rodado, y ha fluido solo.

La película se divide en capítulos, ¿Aritz, ha habido alguno más difícil de rodar que otro?

Para mí, el de Pilar (Castro) y Quim (Gutiérrez). Ellos tenían que construir el tono original, y saber mantenerlo. Hay otras partes más gamberras y más lúdicas, pero esa parte en concreto sí que fue complicada. Hay muchos detalles en ella, y merece un segundo visionado, con tranquilidad.

Físicamente, también fue difícil esa parte porque rodamos en invierno, hacia mucho frío y Pilar tenía que estar en el barro. Ella, además, nos ayudó a captar miembros del elenco para montar la peli. Siempre ha sido la más entusiasta desde el principio. Es muy generosa.

¿El elenco ha sido de primeras opciones?

Sí, el 90% han sido primeras opciones. Primero Pilar, luego Quim, Luis, Macarena, casi todos.

¿Cómo te sientes, Aritz, al debutar con un equipo de lujo?

Es un privilegio absoluto. Me lo han hecho todo muy fácil. Son grandes profesionales muy cercanos y con los que se puede trabajar muy bien. Me han ayudado mucho en la puesta en escena. Y con su experiencia han hecho que las complicaciones se hicieran mas fáciles.

Por ejemplo, Luís Tosar hacía tomas de siete minutos del tirón. ¡Ahí entiendes porque son la leche! Son efectivos en pantalla y, además, te hacen la vida fácil. Eso es impagable.

Para mí es imprescindible, antes de rodar, tener unas conversaciones previas con los actores y las actrices para ver si existe la química necesaria para que todo fluya perfectamente, como en este caso.

Artiz Moreno. Fotografía de David Herranz cortesía de Filmax.

La dirección artística es impecable.

Está todo muy trabajado. La foto la ha hecho Javi Aguirre, con el que ya he trabajado desde el principio con mis cortos, y también es el director de fotografía de ‘Handia’, ‘Loreak’, ‘La Trinchera infinita’, etc. Somos muy amigos y nos entendemos muy bien.

Y Mikel ha hecho el arte, y tuvo muy poco tiempo, pocos recursos, pero es altamente resolutivo. Además, es muy humilde y se pone a disposición absoluta para lo que haga falta. Incluso Orejudo, el autor del libro, nos dijo que veía su libro puesto en escena en nuestra película. Tener ese reconocimiento del creador de ese mundo tan personal es todo un logro. Es incluso mágico.

Y ahora, ¿qué proyecto tienes en mente?

Me encantaría hacer una peli de Batman. Por soñar que no quede. Es que lo normal no me atrae. Algo diferente. No sé, algo original, provocador, algo de terror… Además, pasa que esta película ya es tan perfecta, que yo mismo me he puesto el nivel muy alto. Voy a necesitar otros cinco años para poder levantar un proyecto con el que me sienta identificado (risas). Con Leire queremos hacer las pelis que nos gustaría ver a nosotros.

¿Has intervenido en el guion?

Sí, sí, hemos tenido que adaptar el libro a la pantalla, pero el guion ha salido muy bien y hemos conseguido llevar el mensaje original al espectador.

El largometraje está clasificado como un thriller, comedia, drama, amor y terror. Debutas con una película muy ambiciosa. ¿Piensas ir más allá?

No sé donde vamos a ir, porque vivimos al día. Hace cinco años Leire me pasó el libro y hemos tenido suerte de hacer la película, y ahora no tengo otro libro en mente, pero estoy seguro de que voy a hacer algo muy diferente. Lo opuesto, seguramente.

Un instante del rodaje de ‘Ventajas de viajar en tren’, de Artiz Moreno. Fotografía de David Herranz cortesía de Filmax.

Neus Flores

«Sería intolerable legalizar la prostitución»

#MAKMAEntrevistas | Inés Plana [autora de la novela ‘Antes mueren los que no aman’ (Planeta, 2019)]

La novela negra goza en España de una excelente salud, con una red de festivales y un nutrida nómina de autores, muchos de ellos de proyección internacional. Pero lo que revela su vitalidad es la aparición de nuevas firmas que renuevvan y enriquecen el conjunto. Una de las que ha irrumpido pisando más fuerte es la periodista Inés Plana (Barbastro, 1959), que acaba de publicar en Planeta su segundo título, ‘Antes mueren los que no aman’, en el que retoma a los principales personajes de su debú, ‘Morir no es lo que más duele’. Así, reencontramos al teniente de la Policía Judicial de la Guarda Civil, Julián Tresser, junto a su equipo que investiga la muerte de una funcionaria de la Seguridad Social, al mismo tiempo que busca obsesivamente a Luba, una niña atrapada en las tramas de explotación sexual.

La acción transcurre en las Navidades de 2009 en plena crisis y en distintos lugares —la periferia de Madrid, la Costa da Morte y Palencia—, algunos reales y otros imaginarios.»En una novela negra hay escenarios donde ocurren cosas desagradables, sucesos luctuosos que podrían molestar o estigmatizar a quienes habitan realmente en ellos”, dice Plana. «Por eso prefiero inventarme esas geografías imaginarias, para escribir sobre ellas con libertad, sin el corsé creativo que supondría que existieran de verdad. En cuanto a los escenarios geográficos reales, los elegí por sus peculiaridades y también porque quería recrearme en ciertas atmósferas y sensaciones, como la dureza del clima en la montaña palentina, la magia de los paisajes de Galicia y mis vínculos emocionales con Cantabria», añade.

Portada de ‘Antes mueren los que no aman’, de Inés Plana.

Desde su infancia en Barbastro –donde su padre, amante de la poesía, tenía un comercio y ella vivió hasta los 18 años–, Plana ha sentido el impulso de narrar y, como muestra en sus dos novelas, lo hace con soltura y eficacia. La primera surgió de una imagen macabra, la de un hombre ahorcado al borde de las vías de ferrocarril que vio de refilón mientras viajaba en tren, reflejado en ‘La muerte no es lo que más duele’, su novela milagro. La denomina así porque llamó la atención de Planeta sin intermediación de agente, premio literario o éxito en internet. También porque la escribió en circunstancias muy difíciles. «Coincidió con los años más duros de la crisis económica, y en mi familia y en mi entorno más íntimo hubo problemas graves de salud y hubo fallecimientos de seres muy queridos», recuerda. «Pensé que no lo conseguiría, porque estaba muy rota emocionalmente, pero no me rendí y, a pesar de todo, seguí adelante con mi sueño. Por eso digo que culminar mi primera novela fue un milagro».

Sumergirse en el sórdido mundo de la prostitución no llegó a pasarle factura, aunque le produce “mucho dolor, rabia e impotencia ese universo atroz donde las personas se compran o se venden como mera mercancía para uso sexual”, subraya. “Me afecta y me parece una realidad insoportable, pero cuando escribí sobre ello tuve que tomar distancia, alejarme emocionalmente para poder plasmar lo que yo quería sin que me cegaran los sentimientos y la visceralidad”. Totalmente en contra de la prostitución, piensa que debería prohibirse. “Sería intolerable que se blanqueara legalmente al proxeneta y se legalizara, por tanto, la esclavitud sexual que sufren la prostitutas”, sentencia.

Inés Plana. Imagen cortesía del autor.

Es obvio que le gusta dar cierto tono sentencioso a sus títulos. “Como autora me ha gustado impartir en la ficción una justicia, digamos poética, en la que, en efecto, algunos personajes mueren porque son incapaces de amar, incapaces de mostrar la más mínima empatía con el ser humano. Pienso que el título, ‘Antes mueren los que no aman’, refleja ese espíritu. Todos moriremos, somos seres caducos, pero en mi fabulación he querido que ellos fueran los primeros”.

El éxito literario no le llevará a dejar el periodismo. “Llegué a él por vocación. Pero la literatura es una especie de adicción para mí, es pasión y es una necesidad vital. Escribo cuando puedo, robándole tiempo al tiempo. Entonces me encierro en mi estudio ante el ordenador y dejo el reloj fuera. Sólo existimos mi historia y yo. Desaparece el mundo, por decirlo de algún modo”.

En cuanto al panorama editorial se muestra optimista. “El número de lectores en España ha crecido hasta el 62% de la población, lo cual es ilusionante, aunque sigue habiendo casi un 40% que no lee nunca o casi nunca. Veo el panorama editorial con cierto optimismo y quiero pensar que poco a poco se irá inculcando el hábito de la lectura en las nuevas generaciones. España tiene una potente industria editorial y grandes autores y autoras en todos los géneros literarios. Eso es el mejor aval para que los libros estén en nuestras vidas y estén cada vez más presentes”, concluye Inés Plana. 

Inés Plana. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

«Las mujeres estamos encontrando el sitio»

#MAKMAEntrevistas | Carmen Machi (Premio de Honor del IV Festival de Cinema Antonio Ferrandis de Paterna, València)
Octubre de 2019

“Hoy por hoy, las mujeres estamos encontrando el sitio. En gerundio, porque el recorrido es largo’’

El trabajo actoral que lleva realizando Carmen Machi desde que era pequeña se ha visto reflejado en el galardón de honor que recibió el pasado 19 de octubre de 2019 en la IV edición del Festival de Cinema Antonio Ferrandis. “Una trayectoria llena de momentos de felicidad, de gloria en el mejor de los sentidos, por compartir con ciertos compañeros, por trabajar con ciertos directores, por viajar, por estar en un momento como el de hoy, recibiendo un premio que simboliza a lo que te dedicas, que te recuerda a qué has entregado tu vida porque has querido. Es difícil destacar un momento porque todos son especiales. Y hoy es uno de esos momentos’’, ha declarado la actriz madrileña.

El festival le pidió a la intérprete que eligiese una película importante para ella y, a ser posible, alguna que tuviera algo relativo a la Comunidad Valenciana, y así lo hizo. Eligió ‘La puerta abierta’ (Marina Seresesky, 2016), porque, además de ser una película con escenas en València y Cullera, está llena de momentos felices y tristes, esto es, emociones que le hicieron posicionarla en el pódium de sus películas favoritas y porque, visionándola como espectadora, le parte el alma, la deja demolida. “La película es optimista, pero hay algo asolador en la soledad de un vacío, de un no futuro. Rosa ha decidido plantear su vida como una prostituta y tú como espectador la ves y dices: ¡jolín, qué cosa tan triste! Pero ¡haz algo! ¡Espabila! ¡Muévete!’’.

Carmen Machi. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Porque, como la propia actriz comenta, “es muy complicado ponerse en la piel de cada ser humano’’, no se puede generalizar en la prostitución. Ese es el motivo por el que tanto le gustó el enfoque que le dio la directora y guionista de la película, Marina Seresesky, puesto que el público está viendo al ser humano que se pone tacones y falda por la noche y sale a conseguir dinero para comer, porque ser prostituta también es una manera de vivir.

Durante la entrevista para MAKMA tras la proyección, lanzo esta pregunta al aire: «¿Qué es más difícil para el equipo técnico y artístico de las películas, hacer reír o hacer llorar?»

Carmen Machi responde asegurando que ambas son igual de fáciles, o igual de difíciles, pero que lo importante está en el propio trabajo actoral; lo que de verdad importa es que el espectador se crea que lo que está viendo es real, que se introduzca en el mundo de los personajes que lo interpretan, que se emocione, porque por eso paga y ese es su cometido. Un actor, por regla general, no nace siendo cómico. Ni tampoco siendo dramático. Ambos extremos se trabajan con gran exactitud y dedicación, con un gran control sobre el tiempo, el ritmo, la escucha, el timing, el gag, el objetivo en ese momento, la pausa; la clave está en llevar a cabo un trabajo constante y diario que produzca emociones. Para constatar esto, acudamos a la regla que Machi comentó: «Hay una regla en teatro –que yo la creo hasta cierto punto– que es que ‘el actor que llora en teatro, mal actor cuando hace drama’. Tú no tienes que llorar, tiene que llorar el espectador».

Y es que, si nos paramos a pensar, la vida es risa y llanto todo el tiempo. Aunque a veces se haga algo de manera innata, siempre se hace caso a lo de dentro, el corazón manda, el cerebro manda, el ser humano es una bipolaridad continua, e igual pasa con la construcción de un personaje a la hora de actuar.

No obstante, Carmen Machi no necesita basarse en nadie, consigo misma se basta y se sobra, porque, como deja patente, eso te condiciona, te hace que te olvides de ti y de tus defectos, intentando seguir a otros. Mas por supuesto que tiene referentes personales y técnicos, porque, al fin y al cabo, son trabajos en sintonía con personas que se han quedado en su retina de manera permanente, tales como Amparo Baró o el mismísimo Antonio Ferrandis, de los que ha mamado y admirado mucho esa forma de trabajar de “tonterías las justas, vamos al grano y siempre con mucha verdad’’.

Carmen Machi e Irene Valdés en un momento de la conversación. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Esto lo apoya, por otro lado, con el argumento de que “querer logar la perfección es una estupidez; el ser imperfecto, el estar en el camino del aprendizaje es lo que te hace evolucionar, y si crees que ya has llegado a la excelencia, ¡menudo aburrimiento! Y esto, ¿quién te lo va a aportar? Pues fácil, gente muy mayor, con la sabiduría de decirte: ¡Equivócate!, y gente muy joven que se equivoca sin quererlo y hace arte’’. Eso para la actriz, esa mezcla heterogénea, le ha hecho enriquecerse tanto a nivel profesional como personal.

Para finalizar la entrevista se le planteó una difícil pregunta: “¿Cómo describirías en dos o cuatro palabras el oficio de ser actriz?’’. A lo que ella respondió: “Pasión, felicidad, amor a algo y ser un gran mentiroso, sin dejar atrás la timidez, porque hay que diferenciar bien la persona que actúa del personaje que se interpreta, hay que ser muy tímido para luego tener el arrojo de ponerte la máscara y ser valiente’’.

La penúltima pregunta y cuya respuesta fue la más escueta (no por nada, sino porque no necesita decirse nada más), fue dedicada a Luis García Berlanga, referente por excelencia del cine valenciano y español. Carmen Machi siempre tiene una sonrisa profunda, pero al nombrar a este increíble director se le iluminó la cara, ya que estamos hablando de palabras mayores. Ella cree –y, posiblemente, esté en lo cierto– que no hay ni habrá absolutamente nadie en el universo que pueda hablar mal a nivel artístico o que no hable con admiración del señor Berlanga, y que eso pocas personas lo han conseguido. «Berlanga y Dios están casi a la misma altura», prosigue, «porque es único, ha conseguido transcender a lo largo de la historia y lo seguirá haciendo en la vida. No hay nadie como él y todo el mundo quiere igualarse, siempre con mucho respeto».

Sabemos que a la actriz, ganadora del premio honorífico del festival de Paterna, le encanta València –sobre todo los restaurantes de Quique Dacosta–, y nos ha chivado que probablemente vuelva a la ciudad de la mano del teatro porque empezará gira el año que viene.

Carmen Machi en la entrevista con MAKMA
Carmen Machi e Irene Valdés durante un instante de la entrevista. Fotografía: Uiso Crespo (Discipuli.es)

Irene Valdés

Los caminos cruzados de Xavier Monsalvatje

#MAKMAEntrevistas | Xavier Monsalvatje
Octubre de 2019

Ceramista, pintor, escultor…, Xavier Monsalvatje (Godella, 1965) vivió desde niño en un ambiente que favorecía la creación artística. En su juventud explora lenguajes fronterizos como el cómic, el graffiti…, que le llevan a integrar conceptos, experimentar medios y arriesgarse en el camino de crear un idioma artístico propio con el que conjugar códigos e influencias. Nunca ha renunciado a mostrar abiertamente esas referencias, y en su obra conjuga evocadores destellos de antigüedad clásica con personales y vertiginosas visiones futuristas.

Reflexivo, estudioso, su tiempo discurre entre el taller en Moncada y sus interminables viajes que le llevan a recalar por lugares de medio mundo (China, EE.UU, Dinamarca, Túnez, Taiwán y Turquía), en los que trabaja y muestra sus piezas. Lleva con él su bagaje –estudios de Artes y Oficios, formación en la Escuela de Manises, una amplia trayectoria profesional–, su talento, una curiosidad feroz por experimentar y una humildad sincera que le hace avanzar en un aprendizaje constante.

‘La ciudad manipulada’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Trasladarse a miles de kilómetros, aceptar retos que ponen a prueba su capacidad de adaptación, trabajar en fábricas y ámbitos desconocidos, aprender habilidades nuevas e integrarlas en su obra no supone dificultad alguna para este artista valenciano que en cada aventura se empapa de lecturas, matices, conversaciones, relaciones personales, narrativas y signos que llenan de sentido los distintos tiempos de su travesía.

En el último año su maleta ha parado en casa muy pocos días. Exposiciones, encuentros artísticos, estancias, talleres, comisariados…, le han llevado a asentarse en geografías diversas. Desde la revista MAKMA nos acercamos a este artista discreto, poco dado al ruido y al autobombo, para que nos cuente detalles de lo realizado en los últimos meses y nos adelante interesantes retos que afrontará en esta temporada artística que ahora comienza.

Xavier, el 2018 empezó con una exposición en el Museo de Cerámica de L´Alcora (Castellón), un lugar muy valorado por ti.

Sí, el 2018 fue intenso en nuevos proyectos, exposiciones y viajes. A principios de año, el Museo de l’Alcora me invitó a montar una exposición que mostrase un breve recorrido a través de diferentes proyectos en los que he ido trabajando, vinculados de alguna forma al patrimonio industrial. Al mismo tiempo, me propuso impartir talleres a estudiantes de la localidad para así conectar mi proceso creativo, relacionándolo con la imaginería industrial ycon la reciente compra por parte del Ayuntamiento de l’Alcora de la Real Fábrica de Cerámica del Conde de Aranda.

‘Marcel Duchamp still pissing’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Con esta exposición titulada ‘La Ciudad Especular, signos, superposiciones e interferencias’, tuve la necesidad de no realizar solo un repaso a lo anterior, sino también llevar a cabo un trabajo específico para el museo de cerámica. Desde mi estancia en la fábrica de Kale Group en Turquía, donde fui invitado a trabajar sobre el cartógrafo otomano Piri Reis, en 2013, y en la que tuve la ocasión de poder intervenir sobre paneles cerámicos industriales de grandes dimensiones, quería volver a trabajar sobre este tipo de material; un reto que precisa de la colaboración y el apoyo de la industria cerámica, que no resulta siempre fácil.

En el mismo museo de L´Alcora has comisariado, también, una exposición colectiva de varios ceramistas americanos contemporáneos con los que colaboras en distintas ocasiones, fuera y dentro de España.

Sí. Paralelamente a mi exposición, y en otra de las salas de exposiciones temporales del museo, coordiné la muestra ‘American Clay, cuatro visiones de cerámica contemporánea americana’, que incluía los trabajos de Karen Gunderman, Christopher Davis-Benavides, Catherine Schmid-Maybach y Cameron Crawford. Esta muestra colectiva se ha podido ver también este verano en Navarrete, La Rioja, en la sala de exposiciones municipal Zaldivar, dentro de las actividades de la Feria N.A.C.E.

Has vuelto a Estados Unidos de nuevo. ¿Qué ha supuesto para ti regresar algunos años después a un país que conoces bien y que valora tanto tu trayectoria?

Tras llevar mi obra a Filadelfia, participar en cursos y talleres en las universidades de Wisconsin (Milwaukee) y Chico (California), trabajar en sus fábricas (Kohler)…, fui invitado de nuevo a ir a los Estados Unidos en otoño de ese mismo año por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Cuando volví allí a impartir un taller en el Departamento de Cerámica, tuve la sensación de encontrarme con cierta iconografía que desde mi primer viaje por esas tierras, en 2011, no me ha abandonado. También regresé a California y, posteriormente, a Nevada, quizás, al igual que Milwaukee, mis lugares en Estados Unidos donde siempre soy bien recibido. En Reno (Nevada) organizaron una exposición en The Wedge Ceramic Studio con parte de mis dibujos y piezas cerámicas elaboradas en la Universidad de Chico (California), donde había sido invitado a impartir una conferencia y demostración a los estudiantes; un tiempo que compartí con Cameron Crawford, catedrático de esta universidad.

‘La Ciudad Especular’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Pensar en el próximo viaje se ha convertido en una constante en tu vida, una pulsión contra el paso del tiempo. ¿Qué te aportan personalmente esas estancias lejos de tus puntos de referencia?

Trabajar fuera de la zona de confort de tu propio taller te obliga a desarrollar más adaptabilidad a lo desconocido; a los materiales de trabajo, las cocciones, los tiempos y, cómo no, a las maneras de relacionarte con las personas de tu entorno. Todo influye, sobre todo cuando te desenvuelves en un medio como es el cerámico, pero quizás el haber transitado desde siempre por la periferia te da una perspectiva más real del trabajo.

Durante este año sumas un reconocimiento más a tu trayectoria, al ser seleccionada tu obra en un encuentro hispano-ruso. Háblanos de esta experiencia.

Sí, entre todo esto, mi viaje a Málaga, al ser seleccionado en el primer Simposium Hispano&Ruso de cerámica contemporánea, dos semanas de trabajo, una vez más, fuera de mi propio taller, pero en una ciudad conocida, donde también desarrollo mis siguientes obras gráficas con mi amigo, el artista cubano Rodolfo Llopiz. Otro espacio, con otro proceso y lenguaje diferentes al habitual que me permiten indagar en mi iconografía e intentar desarrollar una visión distinta a la de siempre.

También en Andalucía, has expuesto recientemente tu trabajo gráfico.

A finales de año inauguré una exposición en el Palacio Condes de Gabia de Granada, ‘Desde Laguada a Sandunga y más allá. Obra seriada entre dos siglos, el caso de Granada’, y en el Museo de Osuna, Sevilla, con la exposición ‘Naturaleza’; exposiciones donde se muestran algunos ejemplares de mi obra gráfica.

‘Debemos salvarnos del tiempo’, de Xavier Monsalvatje. Imagen cortesía del artista.

Xavier, ¿qué otras convocatorias destacarías de entre las que has participado durante la pasada temporada 2018-2019?

Durante este año he ido colaborando en diferentes propuestas y exposiciones. En febrero participé en JustMad, con la galería Set Espai d’Art, y en mayo fui seleccionado por Fundesarte para participar en la exposición ‘Revelations’, exposición que se desarrolló en el Grand Palais de París.

Y ya para terminar este acercamiento a los últimos pasos en tu devenir profesional, cuéntanos en qué proyectos andas inmerso y cómo afrontas tus nuevos retos.

Los proyectos en los que estoy trabajando son mis próximas exposiciones en la galería Set Espai d’Art y en la sala de la Fundación Giménez Lorente de la UPV, en València, para mayo de 2020. En enero, he sido elegido como artista invitado en Art i Chol Madhya Pradesh en India, y a finales de junio en la fábrica de porcelanas de Vista Alegre en Aveiro (Portugal), donde me han seleccionado como artista residente.

Una vez más, el viaje, los caminos cruzados, las ciudades y el paisaje que vas encontrando, las miradas que van trenzando una nueva narración y la experiencia del viaje conforman una línea cartográfica de tus emociones. Quizás esta es una de las razones por las que, en mi próxima idea, el mapa sea uno de los elementos que estén incorporados en el relato y no tan solo como imagen.

Xavier Monsalvatje en su estudio. Fotografía: Scott Seifert.

Marisa Giménez Soler

La lectura vital desde la no ficción de Esmeralda Berbel

#MAKMAEntrevistas | Esmeralda Berbel, autora de la novela ‘Irse’ (Editorial Comba)
Octubre de 2019

Después de otros libros como ‘Trátame bien’, ‘Alismas’, ‘Interiores’, ‘Detrás y delante de los puentes’ y varios poemarios como ‘Calma corazón, Calma’, la escritora Esmeralda Berbel nos invita a entrar en su cotidianidad más íntima con su diario ‘Irse’, permitiendo en la lectura el acceso a un periodo intenso y delicado de su vida.

MAKMA atesora la ocasión de entrevistarla tras su paso por el Festival de Cine de San Sebastián, en el que su hija Greta Fernández ha obtenido la Concha de Plata a la mejor actriz por su papel en ‘La hija de un ladrón’, de Belén Funes.

¿’Irse’ nace de una inspiración o de una catarsis real para expulsar el sufrimiento de la ruptura de un matrimonio que duró veinticinco años?

Escribo diarios desde los trece años. Para mí este formato es una escritura muy familiar, sobre todo porque el tema es mi propia vida, pensarla, escribirla me ayuda a comprender qué me sucede y por qué me sucede.

El diario es un género muy interesante, es híbrido, lo acoge todo; puedes escribir bien, mal, ensayar inicios de relatos, de poemas, diálogos, no tienes que corregirlo porque es para ti, es personal, privado. ¿Por qué lo he publicado? En ese periodo de mi vida yo escribí con mucha frecuencia, todo era muy difícil y volví al hábito del diario, me daba mucha fuerza, era casi urgente. Cuando todo pasó y estaba más tranquila quise mirar qué había hecho, en qué momento la escritura, el pensamiento empezaba a cambiar. Nunca había dado mucha importancia a escribir un diario, sin embargo he leído diarios de escritores y me encanta el género, la bondad de abrir el corazón, así pensé que tenía ante mí un reto, hacer literario lo que todavía no lo era. Trabajé la escritura con el mismo rigor que corrijo y trabajo mis novelas y mis cuentos. Tardé un año. Cuando lo entregué a la Editorial Comba pensé que pasaría con sigilo, con pocos lectores y, sin embargo, el libro ha causado mucho furor, el tema es universal. Ha sido una justicia poética. Alumbrar el dolor.

¿Crees que este éxito puede ser debido a la fama de tu familia?

Espero y deseo que eso no tenga nada que ver con mi escritura. Si mi diario tuviera una escritura monótona, pesada, o aburrida, no creo que hubiera ido bien. La fama es un bluf. No puede sustentarse por mucho tiempo si no hay un trabajo de verdad, de fondo.

El tema toca el dolor de una separación y todo el mundo –eso me dicen– se identifica, haya sido como haya sido la ruptura. Hay muchos libros que tratan este tema, y yo llevo muchos años escribiendo, así que ‘Irse’ tiene la calidad de un trabajo propio y –al menos a mí sí que me sucede– leer la vida desde la no ficción me hace comprender y pensar mejor la vida.

Aparte de tus libros en prosa, también has escrito libros de poesía. ¿Cómo te inspiras?

Yo escribo lo que necesito escribir. Lo que tengo ganas de compartir. No soy tan libre en el deseo del género, o de la forma o del tema. Miquel Martí i Pol decía que la poesía se escribe cuando ella quiere, no cuando uno quiere.

Empecé a leer poesía muy tarde. Sin embargo, ya desde muy jovencita me atraía la escritura más evocadora, más sensual. No me interesan tanto los textos, novelas con mucha épica, acción, aventura, sino la escritura per se.

Soy una enamorada de Marguerite Duras, Menchu Gutiérrez, Alice Munro, Helen Cixous, Rosario Ferré, Cortázar, y soy fan de Javier Pérez Andújar; me fascina la escritura que me emociona por la conjunción de la frase, del engarce, de las analogías…

He escrito dos libros de poesía, ‘Calma corazón calma’ y ‘Fumar en la bañera’ (junto con Rut Múñoz). ‘Alismas’ es un libro de cuentos imbricado entre la prosa y la poesía.

Veo que el universo femenino es una constante en tus libros, como en ‘Trátame bien’, ‘Alismas’, etc…

‘Trátame bien’ fue un libro de encargo, de la editorial Alba, en el que entrevisté a dieciocho mujeres que habían sufrido abusos y maltrato físico y psíquico. Me interesó muchísimo y aprendí acerca de la complejidad y la dificultad de ver desde dentro lo que ocurre en una relación abusiva y violenta, y como el hombre va ejerciendo el maltrato de forma gradual, creando una gran confusión y culpa en la mujer. Con este libro aprendí a entrevistar, a escuchar, a dejar que la voz del otro fuera yendo hacia el lugar más necesario. Escuchar es una de las cualidades que necesita tener todo escritor, diría toda la humanidad; ojalá.

¿Tienes previsto hacer un libro en el que el protagonista sea un hombre?

Lo estoy escribiendo ahora. No puedo contar mucho…

Cuéntanos un poco entonces sobre tu libro ‘Interiores’.

Este libro va a salir en breve. Se reedita con la editorial Salto de Página.

‘Interiores’ consta de entrevistas a personas que en una etapa de su vida estuvieron al límite físico o psíquico. De hecho, el titulo anterior era ‘Nueve monólogos al límite’. Cuando lo escribí estaba muy interesada en comprender por qué alguien cruza la línea de sí mismo, por qué algunos de nosotros llevamos la vida hasta el límite, y otros no. Qué elementos, qué construcción crea una persona dentro de sí para no poder contenerse, hacer lo que necesita, ser amado o destruirse.

¿Cuáles son tus proyectos ahora mismo?

Estar cerca de las personas que amo. Acompañar a mi hija en esta celebración que es la vida. Mirar a mi madre. Escribir este nuevo libro. Y trabajar en lo que más me gusta: enseñar a escribir.

La autora Esmeralda Berbel. Fotografía cortesía de Editorial Comba.

Neus Flores

Ignacio Ramonet y el despertar ecológico

#EncuentrosCañadaBlanch con Ignacio Ramonet
‘Alarma ecológica, emergencia climática’
Paraninfo del Centre Cultural La Nau
Lunes 7 de octubre de 2019

El ciclón que ha arrasado recientemente las Bahamas, la gota fría que ha azotado la zona de Levante en España o el deshielo que sufren tanto Groenlandia como la Antártida son algunos de los ejemplos de los que se ha servido el periodista y único hijo predilecto de la humanidad designado en la ONU, Ignacio Ramonet, para afirmar que el cambio climático es un hecho y que produce más víctimas que cualquier otra catástrofe mundial. “Entre 300.000 y 500.000 personas mueren por las consecuencias de este fenómeno”, afirmó ayer durante los #EncuentrosCañadaBlanch celebrados en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

Según Ramonet, los negacionistas del clima cada día tienen menos argumentos, ya que las evidencias del cambio climático “les han abierto los ojos”. Sin embargo, el periodista se muestra optimista de cara al futuro y asegura que se ha producido “un despertar ecológico”, conducido, en los últimos tiempos, por la activista sueca Greta Thunberg, que ha conseguido movilizar a toda una nueva generación de adolescentes. “Hay quienes señalan que Thunberg es irritante y que debería estar en el colegio en vez de dirigirse a los políticos, pero yo creo que tiene razón. Los jóvenes saben que el mundo que van a heredar es peor por culpa de la acción humana”.

Ferran Montesa e Ignacio Ramonet conversan en el Paraninfo del Centre Cultural La Nau durante los #EncuentrosCañadaBlanch. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Asimismo, el periodista subrayó la urgencia de adoptar medidas para frenar el cambio climático de manera global por parte de los gobiernos y criticó a sus dirigentes: “Los políticos, sean del color que sean, se resisten a incluirlo en su agenda porque saben que hay sectores a los que estas propuestas les van a molestar”. Pese a ello, insistió en que la sociedad debe seguir reclamándolas. “El tiempo de diagnóstico ya ha pasado, ahora hacen falta soluciones antes de que esta situación sea irreversible”.

El discurso de Ramonet también trató las distintas consecuencias del calentamiento global, como, por ejemplo, la subida del nivel del mar. El intelectual señaló que esta puede aumentar entre 84 y 120 centímetros en los próximos años, cosa que provocaría la desaparición de algunos archipiélagos del océano Índico, así como del Pacífico. De esta manera, ciudades como Venecia, Nueva York o Miami deberían construir diques para evitar inundaciones.

Ferran Montesa, director general de la edición en español de Le Monde diplomatique, fue el encargado de moderar los #EncuentroCañadaBlanch. Montesa marcó la línea del encuentro tras asegurar que la humanidad vive, cada día, una nueva catástrofe o agresión por parte de la naturaleza. Tal como apuntó Montesa, los informes de los especialistas coinciden: en medio siglo las actividades humanas han creado una crisis ecológica mundial.

#EncuentrosCañadaBlanch

#EncuentrosCañadaBlanch es un ciclo de conferencias organizado por la Fundación Cañada Blach que trata de acercar a la sociedad un tema de actualidad de la mano de profesionales de la materia. Todo ello con un mismo objetivo: crear un espacio de reflexión en el que la sociedad pueda intercambiar conocimiento. La directora de cine Isabel Coixet, el actor Juan Diego Botto y la violinista Isabel Villanueva fueron los últimos participantes en #EncuentrosCañadaBlanch.

El periodista Ignacio Ramonet durante un instante de los #EncuentrosCañadaBlanchen el Centre Cultural La Nau. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

MAKMA

«Tánger es un mundo emparentado con nosotros»

#MAKMAEntrevistas | Javier Rioyo (nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger)
Septiembre de 2019

Perfumado con el heterodoxo overol que rezuman los consumados diletantes, Javier Rioyo Jambrina (Madrid, 1956) porta sobre las angarillas de su memoria inquieta el fecundo eco de aquellos otros tiempos modernos de prosodias radiofónicas y literaturas periféricas, el savoir faire de las predilecciones afrancesadas y la mirada esculpida de cineasta alumbrado por la necesidad del documento.

Y es ahora que maduran sus ubérrimas proclividades cuando Rioyo pasea su experimentada facundia por el Zoco Chico, tras descender del distrito íbero tingitano con el rozagante predicamento que confieren las nuevas asunciones en el Cervantes de Tánger, ciudad a la que retorna en calidad de director de su instituto –tras su paso por los de Lisboa y Nueva York–. Si bien sea Tánger una urbe de la que, como buen estravagario cultural, haya sido imposible desvincularse.

¿Cuál es la génesis de tu vínculo con esta ciudad?

Yo vine hace muchos años por lo que veníamos casi todos: por un poco de fascinación literaria y un poco de referencia simpática a un sitio y un trayecto que se llamaba bajarse al moro. Cuando bajabas te dabas cuenta de que, más allá de la literatura y más allá del hachís, había un mundo que tenía que ver con algo que podíamos haber sido –y que fuimos, seguramente (hablo de Tánger, no hablo de Marruecos)–: una mezcla. Qué decía Ferlosio que es el español: “soy un moro judío viviendo entre los cristianos”. Y un poco era eso. Aquí, repito, podías ser un moro judío viviendo entre los cristianos, o al revés (como quieras contar la frase), y te das cuenta de que, aunque apenas había ya judíos, estaban ahí las referencias, la convivencia, algunos que conocí, y habían vivido bien de manera natural; estaba, por supuesto, todo el mundo islámico, mayoritario, y estaban el resto de los cristianos o ateos –occidentales–, que convivían en esta ciudad singular que había tenido muchas vidas.

Fotograma del documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Entonces, te vas metiendo en unas capas primeras y luego vas queriendo saber más. Depende de con el dinero que vengas vas mejorando los hoteles, los bares, los lugares, las playas… y dices: “¡qué lugar tan plácido!”. Además, había una ventaja añadida maravillosa e importante: que estaba a tiro de ferri –primero veníamos de Algeciras y luego vinimos desde Tarifa–. La suma de lo literario y de lo concreto cuando llegas, la luz y las posibilidades que tiene, hacen que sea muy seductor.

¿Quienes eran aquí los referentes españoles en ese momento? ¿Se erigían en motivo de seducción para visitar la ciudad?

La primera vez que vine mis referencias eran que había leído a Bowles (Paul) y a Jean Genet –no había leído a Chukri (Mohamed) –creo que ni existía todavía como escritor–, a Pierre Loti; había leído relatos sobre Marruecos. Los Bowles (Jane y Paul) y la Beat Generation sí, esos sí que te ayudan a venir; y eso esta asociado o es muy cercano al mundo de fumar y de libertad.

Pero los referentes ya tangerinos que me hacen conocer mejor y querer a la ciudad son estas historias de las que te vas enterando: Pepe Hernández –que me gusta tanto y es un pintor cojonudo– es de aquí; Ramón Buenaventura es de aquí; Diego Galán, que es el crítico de cine, es de aquí; Emilio Sanz de Soto; el grandísimo director de fotografía José Luis Alcaine… Vas haciendo unas referencias… Bibi Andersen; Concha Cuetos es de aquí; una compañera que tenía en la radio, tangerina; otro de Larache… Te vas enterando de la cantidad de gente asociada a esta ciudad; Arrabal (Fernando), de Melilla; el otro de Nador… El mundo español en el norte de Marruecos; un mundo muy peculiar que te hace que sea todo más interesante, más disperso.

Tánger es como si pudiera ser una parte de España donde las guerras no hubieran sido tan crueles.

¿Una España ucrónica?

Claro. Una ucronía en la que podía seguir siendo razonable la convivencia. Siendo desigual y habiendo fronteras y muros, pero en la que se dan espacios comunes. Y eso tenía sus bondades. Luego te vas dando cuenta de que aquí actúa el franquismo de una manera… Aquí también actúan los liberales, y están los masones… Como si no hubiera habido guerra civil en ningún momento. La ciudad internacional, ‘Casablanca’…, todo eso va sumando. Esas fueron la primeras seducciones, que van convirtiéndose en visitas más o menos habituales.

¿Llegaste a coincidir aquí con Eduardo Haro Ibars, por ejemplo?

En Tánger no, porque Haro Ibars se fue muy pronto, en los años sesenta y tantos. Conocí mucho a Eduardo en Madrid, pero al que conocí más es al padre (Eduardo Haro Tecglen), porque trabajé muchos años con él. Haro Ibars era más mayor que yo, pero yo me hice más amigo del padre porque, además de trabajar conmigo, era, digamos, menos complicado que el hijo. Ibars era muy interesante en muchas cosas, pero yo tuve una relación con él en un momento suyo difícil; estaba metido en cosas que le obligaban a ganarse la vida como podía. Lo conocí cuando había hecho un libro sobre las drogas que era muy interesante (‘De qué van las drogas’, Las Ediciones de la Piqueta, 1978). Yo estaba ya en Radio 3 y le llevamos.

¿Advertías algún tipo de relación umbilical, aunque fuera inefable, entre todos esos individuos que tenían como punto en común la ciudad de Tánger?

Absolutamente. Quizás sea una tontería, pero creo que los tangerinos, aunque no lo dijeran, se reconocerían como tales y yo creo que les podría reconocer a muchos. Primero, hay una forma de hablar, un tono y un toque y una forma de ver ciertas cosas… Eso lo vi en Madrid pronto: había un grupo tangerino –Pepe Hernández, Ramón Buenaventura, Gloria Berrocal (que era de al lado) y otros cuantos– que frecuentaba mucho; tenían muchas cosas en común de puntos de vista, de manera de hablar, de manera de entender las cosas. Diego Galán un poco menos, porque quizás le pesaba menos la melancolía de la ciudad. Esta ciudad impregna de una melancolía y de un poso de nostalgia a mucho gente –a uno se les da y se les nota más que a otros–.

Por ejemplo, yo no había notado nunca que Concha Cuetos fuera tangerina, y cuando yo hice el documental sobre Tánger (‘Tanger. Esa vieja dama’, 2001) tiré de los que conocía –no pudo estar Alcaine porque estabá rodando algo, no estuvo Bibi por algún otro motivo–. Hubo muchos de los que yo quería y conocía tangerinos, sobre todo con la coordinación de Emilio Sanz de Soto, el tangerino más puro que he conocido –no conocí a Ángel Vázquez, que podía ser una de las esencias de ser tangerino, pero no más que Sanz de Soto, ni más que Carleton–.

Pepe Carleton rememora parte de su devenir tangerino en el documental ‘Tánger. Esa vieja dama’ (2001), de Javier Rioyo. Fotografía cortesía de RTVE.

Pepe Carleton, otro personaje ineludible…

Pepé Carleton era un personaje increible porque tiene que ver con el Tánger que conocemos mitificado por el mundo internacional. Los Carleton son una familia inglesa que está en Menorca y, cuando Menorca deja de ser inglesa, vienen al Estrecho. Entonces el Estrecho se reparte entre Gibraltar y esta otra orilla, que tienen mucho que ver. Tú ves los hoteles de una época, Algeciras, Gibraltar, Tánger, el mundo del espionaje, de la vida compleja, escondida, o haciendo fortuna, o huyendo de algo. Se casan con familias tangerinas judías, en la mayor parte de los casos de gente bien. Hacen una especie de alianza entre ellos, entre familias de conversos árabes, católicos no muy radicales y judíos abiertos. Eso es muy Tánger.

En una entrevista durante tu etapa como director del Cervantes de Lisboa te interrogaban sobre la saudade y referías que si bien es posible que la mayor de las saudades se concite y experimente en Portugal, los españoles podríamos padecerla, igualmente, de un modo intensísimo. Sin embargo, y por lo que has matizado previamente, parece que en Tánger también puede ser exacerbada e idiosincrásica.

Es verdad. La ciudad ha sido portuguesa antes que española y otras cosas, y en los alrededores también. Aquí muere el mito de Portugal, don Sebastián (Sebastián I de Portugal “el Deseado”), en una batalla absurda (todavía están esperando que vuelva). La saudade portuguesa tiene una melancolía más marcada y aquí hay como el paraíso perdido; les han robado una cosa que era posible y razonable, y que habían vivido y conocido, que no era solo mito del pasado. Estamos hablando que hasta los años sesenta… A mí me decía Pepe Carleton que cuando se les acaba esto tenían la necesidad de inventar algo parecido, y se inventaron Marbella –que ahora lo ves y no tiene mucho que ver, pero en esa época sí–. El Tánger, digamos, pijo, esteta, cosmopolita… Yo veo fotos de Pepe Carleton con Audrey Hepburn y con toda esa gente –con Edgar Neville yendo a su bar junto a Vitín Cortezo y Ana de Pombo–, y es ese mismo mundo cosmopolita que se movía por aquí –parecido–. La intención de seguir la buena vida.

Luego hay otro Tánger. Como decía Alberto Pimienta, que es un tangerino judío bien –digo bien, de familia de judíos que han tenido aquí propiedades–, había mucha pobrería, de todas las capas sociales y religiones; y la hay. No hay que quedarse con el Tánger mitológico y espumoso, que está ahí, pero más en la recreación de lo que no has vivido que en la realidad.

No obstante, superviven algunos ecos en forma de vestigios.

Tengo una colección de fotografías de ese Tánger, cuando Truman Capote estaba en las grandes fiestas en las casas más espectaculares. Luego está este otro Tánger de finales del siglo XIX y principios del XX que conocieron los que hacían el camino del orientalismo y el Grand Tour. Conocían esas historias de las ciudades de la buena vida.

Tánger fue una ciudad más libre y con menos cargas de impuestos para los ricos del mundo. Todo eso atraía, también, a gente. La vida medieval convivía con una vida muy desarrollada en todos los sentidos.

Javier Rioyo durante un instante de la entrevista (al fondo, el puerto de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

En lo que respecta a la Tánger contemporánea, ¿debe renunciar a ese pasado para edificar su futuro inmediato?

No, creo que no. Es como si París tuviera que renunciar al glamur de los años veinte, o Nueva York a la eclosión después del crack del 29. No hay que renunciar a lo que ha sido una ciudad, pero no tiene que colgarse solo de eso. Aquí se están haciendo cosas de otro calado y otros intereses, que vive muy al margen del mundo mitificado. Aquellos de los que hablábamos estaban muy interesados en el mundo que tiene que ver con lo arábico-andaluz o con lo musulmán-exótico, mientras que ahora tiene que ver con un puerto, un desarrollo, dinero, inversiones, hoteles de lujo.

¿Incluirías en esos nuevos intereses a la juventud tangerina que se reúne en el Cinéma Rif?

El Cinéma Rif es herencia de otro Tánger. Aquí había diez o doce cines. Aquí se veían las películas de muchas nacionalidades. La formación cinéfila de Diego Galán, de Emilio Sanz de Soto y de Alcaine tiene que ver con que han visto, desde pequeños, películas en varios idiomas; y las han visto sin censura, atendiendo más al espíritu que a la frontera lingüística.

Aquí, como en tantas partes de Marruecos, después de haber 40.000 españoles en los años 30, 40 y 50 –siendo la población extranjera absolutamente mayoritaria–, cuando el país se hace independiente lo francés gana esa batalla cultural. Tarda en calar en Tánger, puesto que lo español ha seguido perviviendo.

En ese sentido, ¿qué papel juega ahora el español, como lengua, en todo ello?

Importantísimo. Nosotros no somos la primera lengua extranjera, que es la francesa por dominio político y económico, pero cada vez somos, otra vez, una lengua requerida y queríendose conocer, no por razones de reinvindicar la lengua que dominaban o conocían los abuelos, sino por razón de que somos la puerta natural de un mundo que les es cercano –aquí estamos a 14 km de Tarifa–. Los tangerinos tienen una relación, primero por lo geopolítico, natural con España y con el español.

Felizmente, el Instituto Cervantes de Tánger es el cuarto instituto del mundo que más alumnos tiene, y hablamos de ciudades que tienen veinte veces más habitantes. Frente a otros países, nosotros representamos, en general, un territorio de modernidad. Ellos (los marroquíes) ven mucho la televisión española; entran por el fútbol, pero también por las series, películas, noticiarios… España es un país, para ellos, muy cercano, con una historia con la que han tenido mucho que ver. Históricamente, la presencia musulmana en España fue de siglos. Y por otra lado, somos, clarísimamente, la puerta de entrada de Europa. No somos la frontera de los Pirineos, somos Europa.

Presumo que lo interesante es que aquí el castellano se convierta en una herramienta imprescindible no solo en el ámbito cultural, sino en el empresarial…

Se ha visto que es útil el conocimiento del idioma no solo para la vida cotidiana y para el turismo, sino que es útil desde el lado del beneficio económico.

Javier Rioyo secundado por una obra costumbrista de Stephen Church. Fotografía: Merche Medina.

En la praxis, para poder materializar las cosas.

En la praxis, como esa historia que se cuenta tanta veces de que somos el tercer o cuarto país en el que hablamos español. El español se habla en numerosos sitios mucho más que en España, es decir, no somos el país de más habitantes que habla español. Y eso, finalmente, se sabe.

En Nueva Delhi, por ejemplo, se estudia el español porque van a ir a América del Norte y allí saber español es importante, aunque la mayoría hable en inglés, claro. El siguiente idioma necesario e importante es el español. Aquí no es eso exactamente así, pero aquí hablan francés muchas de las capas de estudiantes de las clases medias y medias altas, y el idioma que tienen que recuperar de los abuelos (digo en la zona de Tánger) es el español.

El Cervantes se instituye en 1991 con una pretensión y en un momento, quizás a la postre y visto ahora, decisivos, que permitieron ir sembrando lo que acontece en la actualidad con la internacionalización del idioma.

Con los modelos de las Casas de España y la representación española que tiene que ver con los consulados y embajadas no estaban centralizadas ni lo que era la enseñanza del idioma, por supuesto, ni la muestra de lo que somos. El Cervantes muestra lo que somos culturalmente, en el sentido más amplio de la palabra –científica, artística, cinematográfica, gastronómicamente…, nuestra alta y nuestra baja cultura–, y nuestro idioma; certificar que se habla, por si alguien necesita acreditarlo para un trabajo. Eso no estaba articulado y empieza a estarlo en los años noventa; por tanto, somos muy jóvenes. Ten en cuenta que el British Council o el Instituto Francés nos llevan décadas de ventaja.

Indudablemente, hay que mejorar muchas cosas, pero el Cervantes tiene sentido y tiene razón de ser; no es el resultado imaginativo de un político en un momento determinado.

Por tanto, ¿el Cervantes subsiste más allá de la coyuntura política?

Sí, esa es la clave. A veces, hay que pelear con eso. Sin duda, hay que despolitizar, en la medida que se pueda, lo que es la institución, porque esta tiene que ver más con los profesionales que la mueven que con las políticas que la dirigen.

¿Tiene más que ver, en consecuencia, con el trabajo gris o que menos reluce, como es la docencia cotidiana y el hecho de crear o propiciar castellanohablantes?

El alma primera de la cultura y de nuestra relación es la lengua. Entonces, la importancia que tiene la enseñanza es fundamental. Hacer los eventos, las presentaciones, los encuentros culturales, pertenece a la muestra de la elite cultural necesaria en la que se mueven ciertas cosas, pero lo primero y fundamental es el conocimiento de la lengua, que posibilita conocer otros aspectos del país: cómo es, quiénes son, qué piensan, qué hacen…

Jose Ramón Alarcón y Javier Rioyo durante un momento de la conversación. Fotografía: Merche Medina.

Que el alumnado acuda a la biblioteca y pueda disponer de ese acceso al conocimento o responder a todas estas inquietudes es una extremidad fundamental de esa educación y de la propia institución. En este sentido, ¿cómo se gestiona la Biblioteca Juan Goytisolo del Cervantes de Tánger, que, si no me equivoco, es, junto con la del instituto de Nueva York, la que más volúmenes atesora y maneja?

Todavía tenemos sitio (risas). Nosotros nos cambiamos de lugar hace unos años. Las dependencias del Cervantes tienen que ver con la presencia española aquí, en una época donde se hace el hospital –que es magnífico y es el hospital no africano más importante del continente–, el colegio, el instituto, el consulado, la residencia del cónsul, los jardines y lo que era la residencia de estudiantes, que es nuestro edificio actual.

La biblioteca tiene más de 70.000 volúmenes. Hay muchas donaciones muy interesantes que todavía hay que catalogar y valorar –aunque está bastante avanzado–. Atesoramos primeras ediciones de los años sesenta, setenta, etc., importantísimas, de numerosas editoriales españolas. Por tanto, antes de realizar ningún cambio o expurgar ejemplares por el hecho de que estén repetidos, por ejemplo, vamos a ver las necesidades de nuestra red de institutos en Marruecos.

Debo decir que es más importante lo que tenemos del siglo XX que los ejemplares que disponemos del XIX; vi que era más intersante desde el punto de vista de la bibliofilia, aunque debe hacerse un meticuloso trabajo al respecto, con detenimiento. Hay muchas publicaciones y revistas que apenas se usan y que serían interesantes para los investigadores, y eso hay que ponerlo en contexto y en valor.

Por todo ello y en base a tus reflexiones, ¿es Tánger, en calidad de sede del Cervantes, un lugar excepcional, incomparable, atendiendo tanto a razones estratégicas e históricas como metodológicas, respecto de otras ciudades en las que se asienta el instituto?

He tenido la suerte de estar en sedes muy singulares, diferentes, pero muy importantes. La de Nueva York es una de las grandes sedes, sin duda, situada en una las grandes ciudades imprescindibles para entender nuestra modernidad; y Lisboa tiene que ver con lo que fuimos y con lo que somos, con nuestras cercanías y necesidades. Tánger tiene que ver con un mundo que se emparenta mucho con nosotros. En numerosos aspectos aquí conviven elementos de nuestro pasado cultural y social que aún están presentes, en plena convivencia.

Tras tu reciente incorporación al cargo, ¿cuáles son tus objetivos inmediatos y a medio plazo? ¿Cómo te seduciría que fuera perfilado tu tránsito por el Cervantes de Tánger?

Quisiera, de una manera natural, hacer un hueco y un reconocimiento mayor de lo que ha sido la presencia pictórica y arquitectónica de la ciudad que tiene que ver con España, que ha sido muy importante. Igualmente, nuestra biblioteca se llama Juan Goytisolo (desde 2007); Goytisolo es uno de los referentes del acercamiento al mundo marroquí y quiero hacer un homenaje a Juan y que vengan aquellas figuras cercanas que lo conocieron y quisieron bien. Reconocer a los escritores que han conocido el mundo de expresión española aquí y, también, el mundo de la mezcla de la jaquetía, que decía Ángel Vázquez… También saber lo que pasa ahora en la ciudad, quién hay escribiendo, qué están haciendo, qué referencias nuestras tienen, qué dialogo pueden tener con nosotros, qué intercambio podemos hacer…; reactivar lugares pertenecientes al instituto para llevar a cabo becas de residencia; ese sería uno de mis mayores deseos, crear ahí un lugar donde se esté haciendo investigación, cultura, exposiciones, etc.

Y en plano personal, a uno le gustaría que fuera, primero, bien recordado y querido. Que dijeran: “mereció la pena, estuvo aquí un tiempo, lo hizo bien y era un tipo cariñoso…”. Pero más allá de eso, lo que me gustaría hacer –al margen de lo que es obvio, que es poner en valor lo que representa esta ciudad para nosotros– es entrar más en la ciudad, conocer más lo que fue, es y será Tánger; conocer más el paisaje y el paisanaje de la ciudad y su corpus vital. Además, que los tangerinos sientan que el Cervantes es un lugar accesible, cercano, que lo sientan como suyo, como parte de su historia reciente –que lo es–, que puedan venir a leer y conversar y que puedan hacerlo en la lengua que hablaron sus abuelos…

Aquí han pasado muchas cosas desde muchos puntos de vista. Parte de la historia española reciente –y no tan reciente– pasa por esta zona.

El periodista y cineasta Javier Rioyo, nuevo director del Instituto Cervantes de Tánger (al fondo, la medina y la Kasbah de Tánger). Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

Tras la brecha generacional de Echanove y Gómez

‘Dos miradas, dos generaciones’
Diálogos Cañada Blanch
Con Juan Echanove y Ricardo Gómez, moderados por Carlos del Amor
Centre Cultural La Nau
Universitat 2, València
Jueves 12 de septiembre de 2019

La solvencia en el trabajo para apostar por generaciones más jóvenes. Según el actor Juan Echanove, esa es la clave para derribar la brecha generacional en el escenario. “Cuando te subes a un escenario sabes quién es capaz de soportar la responsabilidad de crear un personaje que va a contar una historia con otros y yo sé que Ricardo Gómez lo es, aunque haya una diferencia de edad de más de 25 años’’; así lo ha explicado Echanove en el inicio de la temporada de Fundación Cañada Blanch, que ha tenido lugar en el Paraninfo del Centre Cultural La Nau ante más de trescientas personas.

Desde la mirada de Echanove, la generación de Gómez tiene una particularidad y es que está vacía de vanidad. Además, cuenta con un alto grado de libertad, portabilidad e información y sus integrantes son más responsables y creativos. Sin embargo, el actor más joven, aunque ha coincidido con su compañero, ha insistido en que “debemos esforzarnos el triple”, por lo que es complicado decir que no –principalmente en el ámbito laboral–, ya que “nos encontramos con demasiadas personas esperando a quedarse con nuestro sitio”.

El ciclo de #DiálogosCañadaBlanch ha contado con la presencia de los dos actores y del periodista cultural Carlos del Amor, que ha sido el encargado de moderar esta conversación. Del Amor ha señalado que, aunque es evidente la brecha generacional que existe entre ambos, viendo su relación “esa distancia desaparece”. Así lo han podido comprobar los asistentes en las proyecciones que han repasado su último trabajo juntos, ‘Rojo’, una obra teatral que los ha llevado por toda la geografía nacional, así como sus respectivas trayectorias.

Paula Sánchez, directora de Fundación Cañada Blanch, ha sido la encargada de presentar a los invitados. Durante su intervención, Sánchez ha querido subrayar el papel que, actualmente, juega esta institución como agente cultural. “Aprender a mirar es una de las posibilidades que nos ofrece un diálogo entre estos intérpretes. Por eso, desde Fundación Cañada Blanch apostamos por actividades como estas. Es innegable que nos enriquecen a todos”, ha comentado la directora.

De este modo, Juan Echanove y Ricardo Gómez se suman a la lista de personalidades con las que Fundación Cañada Blanch ha tenido la oportunidad de trabajar y que han permitido que uno de los objetivos de esta entidad se cumpla: impulsar la cultura y acercarla a la sociedad. Anteriormente, la directora de cine Isabel Coixet, la escritora Espido Freire y el actor Juan Diego Botto también han formado parte de las actividades de Fundación Cañada Blanch.

Ricardo Gómez, Carlos del Amor y Juan Echanove durante un instante de los Diálogos Cañada Blanch en el Centre Cultural La Nau. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

MAKMA

«Hay que abrirse a otros mercados y coleccionistas”

MAKMA ISSUE #01
Entrevista | Sara Joudi (directora de Shiras Galería)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

En el panorama galerístico de València se concitan propuestas tan específicas como heterodoxas, cuyo fin último se revela, intencionadamente, como un altavoz visible de creación e interacción entre los distintos agentes que intervienen en el ámbito del arte contemporáneo.

Con este propósito se erigía, a finales de 2015, Shiras Galería, comandada por Sara Joudi (doctora en Medicina, artista e investigadora del arte), quien, tras un proceso previo de exhaustiva propedéutica y análisis de la realidad del momento, decide poner en valor «un modelo de galería que entonces no existía; además, el mercado del arte había dejado de funcionar por la crisis y el coleccionista habitual estaba más resentido económicamente», afirma su directora. «Las galerías son el último eslabón del mercado del arte y junto a los comisarios, un punto clave», por ello Joudi apuesta por «una galería cercana al público, entendida como un punto de encuentro donde prima la calidad y la trayectoria de los artistas». En Shiras, «los creadores renuevan sus propuestas al menos cada dos o tres años».

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

La formación en arte antiguo y dibujo, junto a su trayectoria como artista y coleccionista de obra gráfica, entre otras, confieren a Sara Joudi una educación visual determinante en la selección de artistas escogidos; «tengo un criterio muy práctico», esboza. Por ello y gracias a conocer a todos los agentes que se concitan en torno del orbe artístico, Joudi hace especial hincapié «en la recuperación de los coleccionistas habituales, así como en el fomento de nuevos a los que intento trasmitir amor hacia el arte”, tarea extensible al público en general. «Afortunadamente, en estos tres años de trabajo, los resultados han superado las expectativas», confiesa.

Shiras Galería se ubica en pleno centro neurálgico de la ciudad y consta de dos espacios definidos y estructurados para albergar las diferentes propuestas que conforman su cronograma. A pie de calle posee un área generosa en la que se muestra obra inédita de artistas consolidados; «actualmente, coincide que está compuesta por valencianos», atendiendo, según la galerista, al hecho de que «hay mucha calidad» entre la vasta nómina de creadores de la Comunidad Valenciana. Bajo la Sala Principal se encuentra la Sala Refugio, que acoge las propuestas site specific de artistas jóvenes del panorama nacional e internacional.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Creadores de la talla de Miquel Navarro, Horacio Silva, Sebastiá Nicolau, Rosa Torres, José Saborit, Juan Fabuel, Nuria Rodríguez Borges y, recientemente, la incorporación de Juan Olivares, entre otros, integran el listado de artistas que colaboran habitualmente con la galería. En la actualidad, se encuentra en pleno proceso de selección e incorporación de «artistas emergentes de media carrera” y óptima “proyección».

A tenor de la participación en Drawing Room, Art Madrid, Art Marbella y Stampa, Shiras Galería pretende solidificar su apuesta ferial, en tanto que «hay que abrirse a otros mercados, darse a conocer a nuevos coleccionistas”, con el fin de difundir y visibilizar las propuestas, así como «ampliar la red de contactos». Bruselas y Amsterdam, junto con Miami, son algunas de las apuestas que sitúa en el horizonte para las temporadas venideras.

Dirigir una galería requiere, por tanto, mucho esfuerzo y, a pesar del apoyo institucional para participar en ferias, Sara Joudi recalca la importancia tanto de elevar la cuantía, como de regular el IVA, por considerarlo “un handicap en las ferias internacionales respecto de otros países», amén de vindicar la elaboración y puesta en marcha de una Ley de Mecenazgo que facilite y permita ser competitivo en las gestiones. La galerista destaca, en definitiva, la importancia de fomentar y situar a Shiras Galería entre las comisiones de compra institucionales, en tanto que nómina de artistas y calidad son su sello.

Sara Joudi, directora de Shiras Galería.

Merche Medina

‘Dientes de Leche’, un cómic sin adulterar

‘Dientes de Leche’, de Boris Ramírez Barba
Editorial Hirukoa
Presentación en Ateneo Cómics
Calle Serrano 10, Alicante
Sábado 31 de agosto de 2019 a las 18:30

Sin duda alguna el panorama actual fundamenta el cómic como una materia que se está viendo rejuvenecida por una nueva concepción del lenguaje narrativo y estético, que viene siendo desarrollada por las recientes generaciones de artistas y creativos que trabajan en el sector. Impulsados por una serie de eventos y por la apuesta de grandes museos, como por ejemplo el MuVIM o el IVAM – dentro del caso valenciano-, se generan nuevos discursos y actividades entorno a esta disciplina. El cómic, asociado a recuerdos infantiles, tiene ahora un nuevo valor que, por un lado, presenta diferentes lecturas en lo referente a las producciones pasadas y una nueva singularidad aprovechada por las nuevas creaciones. 

Siguiendo esta línea de preferente innovación, el autor de cómics e ilustrador Boris Ramírez presenta su primera novela gráfica titulada ‘Dientes de Leche’. La historia gira en torno a Cara, una niña muy imaginativa que trata de establecer contacto con sus padres, encerrados en la habitación de su casa. Las escenas se suceden en un ambiente sobrecogedor que persigue la sugestión de pesadilla e incertidumbre. Todo este ambiente se relata a través de un dibujo muy característico, la escala de grises y un único tono amarillo. Con motivo de la primera presentación del volumen en formato físico nos adentramos un poco más en lo que supone la apuesta por la creación joven, sus dificultades y retos, así como en una historia que no dejará indiferente a nadie. 

Has trabajado para otros proyectos la ilustración y el cómic, pero esta es una de tus obras más personales, una novela gráfica en la que tú generas todo el contenido tanto gráfico como narrativo, ¿qué diferencias has notado con respecto a otros trabajos anteriores?

He trabajado bastante tiempo como ilustrador y diseñador de personajes para algunas campañas publicitarias, donde todo tenía que pasar varios filtros y muchas opiniones, y sigo realizando muchos encargos para portadas y cosas así. Trabajar solo, por mal que me haga quedar o por terrible que suene, es la forma más cómoda y agradable de trabajo para mí. No digo que salgan mejores productos, Dientes de Leche se habría beneficiado muchísimo (sin duda) de ayudas u opiniones externas, incluso de otros ilustradores, pero, de vez en cuando, lo mejor es trabajar simplemente para uno mismo. Más todavía en proyectos tan personales como este, a veces, demasiadas opiniones juntas se convierten en obstáculos no solo en contra del tiempo si no que también contra el confort de los propios autores. Personalmente adoro el cómic como disciplina en parte por esto mismo. Es uno de esos medios que posibilitan el trabajo de autor, de aquellos que, aunque requieran de un trabajo exagerado, permiten a una sola persona crear universos enteros. No se me ocurre nada que pueda llegar a ser más satisfactorio.

Un único escenario, un único personaje… ¿Qué recursos o referencias te ayudaron a afrontar el desarrollo de una historia así?

Ha sido bastante delicado. Por ello, era muy importante dotar casi de personalidad a elementos inanimados. No solo en casos evidentes como en los que el compañero de peluche de Cara mantiene conversaciones fluidas con su amiga, si no que también con muchos apartados que parecen carecer de importancia, como las tijeras amarillas perdidas, cuya misteriosa desaparición se convierte casi en una subtrama de la que nadie quiere hablar demasiado; de los recuerdos de los padres de Cara, totalmente tergiversados y versionados por una mala memoria; de los dibujos infantiles garabateados en hojas amarillas desperdigados por la habitación de Cara… Casi todo lo que dibujo tiene fines más allá de lo estético, algunos más determinantes que otros, por supuesto, pero en la casa vacía de Cara, en ese único escenario, siempre se están produciendo cambios o detalles de los que, muchas veces, ni siquiera se hace mención. 

Quizá el dividir la trama en diferentes secciones, con sus respectivos cambios de máscaras, hace que el lector note más aún la evolución del personaje, ¿tienen alguna justificación más allá de la coherencia narrativa?

Al fin y al cabo, lo que vemos en Dientes de Leche es a Cara, una niña a solas que se hace mayor. Buena parte de esto queda representado con sus máscaras, así como sus estados o necesidades de cada momento. Los primeros cambios pueden llegar incluso a pasar desapercibidos, pero conforme vamos pasando páginas, las máscaras de Cara cambian radicalmente, así como su actitud y su entorno. 

A lo largo de la historia se suceden una serie de espeluznantes momentos oníricos, auténticas pesadillas que nos llevan a rememorar recuerdos infantiles, ¿te has inspirado en algo personal?

Digamos que son oníricos, de acuerdo. Como decía antes, esta es una obra muy personal para mí. De niño solía tener pesadillas muy vívidas y terrores nocturnos que recuerdo perfectamente aún hoy, quizá a causa de unos gustos prematuros. Antes de tener el guion final, antes de haber terminado de definir la trama, ya tenía una lista muy bien preparada de aquellas pesadillas y momentos de terror que me habían marcado tanto. La realización de este cómic ha sido casi terapéutico para mí, una auténtica vomitona de ponzoña enquistada, y he acabado encontrando muchas similitudes y características comunes en pesadillas que me afectaron en diferentes momentos y de formas paralelas. He sido muy fidedigno con ellas, e incluso he llegado a representar casi con exactitud el pasillo y la distribución de la casa donde me crié, así como mi cuarto, que ahora es más de Cara que mio. 

Portada del cómic ‘Dientes de Leche’. Imagen cortesía del autor.

Al final del volumen, nos encontramos con un guiño, una breve historia extra sobre el “otro” personaje casi protagonista de la historia, ¿qué nos puedes contar sobre el peluche de Cara? 

Quisimos introducir algo de material extra a la hora de publicar el volumen completo, así que, además de algunas ilustraciones y portadas alternativas, incluimos una pequeña historia de una sola página que cuenta cómo se conocieron Cara y Osi. Para mí, Osi es muy importante, ya que es un peluche que tuve de niño y aún conservo junto a mi cama. Es casi idéntico a cómo queda representado en la obra, pero ahora está un poco más machacado. Ha llevado también una vida dura. Como pasa con Cara, las relaciones con seres inanimados, que en la infancia pueden ser tan naturales, pueden llegar a complicarse con el tiempo. Ahora pienso en él y me doy cuenta de lo poco imaginativo que era de crío al bautizarlo de forma tan simple, pero es una pieza importante para mí tanto dentro como fuera de la obra. 

¿Crees que el lector se identifica más con el peluche que con Cara?

Es algo delicado, creo. Osi es la voz de la razón en determinados momentos, pero uno no puede evitar pensar mal de él. Puede parecer engañoso. Supongo que cada uno podrá verse reflejado donde quiera. Estoy seguro incluso de que muchos se identificarán con los padres de Cara, que la ignoran y aislan, que la abandonan y parecen preferir no saber nada de ella. O no, no lo sé. La gente se suele identificar más con aquello a lo que quiere parecerse que con lo que en realidad es.

No solo la narrativa destaca por la experimentación, sino también la técnica, la escala de grises y un único color son los aspectos más llamativos del cómic, ¿por qué este método para narrar la historia de Cara?

Es cierto que narrativamente creo que Dientes de Leche es diferente. No tenemos una historia tradicional al uso. Realmente, la historia está compuesta por una comunión de “micro-relatos”, pequeñas historias y anécdotas que van dejando avanzar a Cara. Por supuesto, todas ellas se entrelazan para dejar ver en su conjunto una historia coherente, pero esta trama es una suma de momentos. Por ello, necesitaba también una estética muy definida, muy reconocible, para que esos momentos se difuminaran unos con otros de manera más homogénea. 

Esta forma de contar la historia también permitió muchísima libertad a la hora de jugar con Cara, con sus ideas y sus periplos. Y ese único tono… bueno, es un amarillo febril que creo queda muy bien en las partes más crudas.

Ya que comentas que has tratado la historia como una sucesión de momentos, y que has incorporado una estética acorde a lo que querías transmitir, ¿qué referentes han sido tu guía?

Dientes de Leche bebe mucho del ero-guro. Una de mis novelas favoritas, La Bestia Ciega de Edogawa Rampo, destaca bastante en su estilo, ya que configura la historia principal por medio de lo que podrían considerarse narraciones breves, relatos cortos, a modo de capítulos. Es cierto que la carga sexual que identifica al ero-guro es casi subliminal en Dientes de leche, ya que he preferido no dotar a la obra de ese tipo de connotaciones, a pesar de que, aún así, y si se entrecierran un poco los ojos, sigue estando bastante presente. En el cómic, podemos encontrar a gran cantidad de autores de este género (principalmente japoneses), y creo que lo que al final buscan todos, conmigo incluido, es una representación más o menos poética, más o menos surrealista, de la pesadilla y de lo abyecto. Con Dientes de Leche, más allá de sus tramas o de sus significados conceptuales, busco representar la pesadilla y hacer que el lector paladee lo grotesco y lo perturbador. 

No queremos revelar ningún aspecto clave de la historia, pero el final podría generar ciertas cuestiones, ¿quisiste dotar a la obra de algún aspecto del terror psicológico?

Aunque en algunos puntos pueda parecer que Dientes de Leche hace uso de elementos muy desagradables o demasiado físicos para tratar de alcanzar ese malestar que el libro debería emanar a cada página, el verdadero horror se encuentra en segundo plano. Sin embargo, opino, es muy evidente. Casi todo mi trabajo gira de forma levemente obsesiva alrededor de una vomitona existencialista. Algunas veces más sutil y otras a gritos, siempre acabo encaminado hacia una dirección bastante depresiva en ese sentido. Un ejemplo muy claro es el libro de ilustraciones Mortis Causa, que autopubliqué hace cerca de un año. Allí resumo toda la vacuidad que me condena muchas veces al insomnio en unas 30 páginas de absurdismo ilustrado mudo. 

Hirukoa publicó el año pasado Dientes de Leche en castellano y en inglés en la conocida plataforma Comixology, ¿qué opinas sobre el formato digital que parece estar en alza en los últimos tiempos tanto en cómics como en libros? ¿Cómo crees que afecta particularmente al mundo del cómic?

El beneficio de tener la obra a la venta en formato digital es que siempre está disponible. Con un par de clicks cualquiera puede acceder a ella de manera inmediata. Tenerla en Comixology da bastante visibilidad, la verdad, sobre todo a la hora de promocionar el cómic por redes, que es donde más difusión se ha realizado. Hemos logrado bastantes ventas digitales, y estoy muy contento por ello. Hemos conseguido llegar a muchos países, incluso hemos vendido alguno en Japón. Como autor, saber que mi obra puede llegar a tantos lugares es una maravilla. Como lector… puede que sea más viejo de lo que creo, ya que soy casi incapaz de leerme ni un solo cómic en mi ordenador. Publicar en digital tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero es cierto que permite que la obra llegue a sitios que de de forma física sería impensable. España parece quedarse atrás en este sentido, ya que en muchos otros países, el consumo de cómics digitales es muy elevado. Pero es cuestión de tiempo. Dientes de Leche ha sido publicado también (junto con otros cómics de la misma editorial) por la nueva plataforma valenciana Tebeox, que apuesta precisamente por este medio. Lo importante al fin y al cabo es dar facilidades y capacidad de movimiento a tu obra para que pueda llegar a todo tipo de lector.

La historia y el género se alejan considerablemente de lo que suele publicarse en España y todavía más aún si hablamos de un autor joven como es el caso, según tu experiencia profesional, ¿te has encontrado con dificultades en el complicado sector editorial español? 

Me puse a trabajar en Dientes de Leche bastante desanimado, la verdad. Llevaba muchos intentos de publicar con una editorial sin conseguirlo. Desde que terminé Bellas Artes he estado intentando sacar adelante alguno de mis cómics, y ha sido terriblemente frustrante ver como cientos de horas de trabajo en diferentes proyectos se quedaban en nada al no encontrar el modo de publicarlos; cómo tantas ideas muy queridas eran rechazadas tajantemente o, peor aún, ignoradas. Uno de mis cómics fue seleccionado por una plataforma para realizar un crowdfunding que no llegó a ninguna parte. Publiqué con Amazon también una novela, Escamas de Pez Cautivo, pero no conseguí los resultados esperados. En fin, muchos intentos muy diferentes con muchas obras muy distintas que no parecían dar frutos. Entonces me decidí por hacer una obra totalmente mía, sin pensar en gustos ajenos o posibles mercados. Una obra sin adulterar en la que contase lo que me diera la gana como me diera la gana. Si no conseguía que ninguna editorial se interesase por ella pues tendría que volver a autoeditar. Era casi un último intento, pienso ahora. Y entonces la editorial Hirukoa se mostró interesada, lo que es muy de agradecer, teniendo en cuenta el carácter tan “poco mercantil” de la obra y que yo era un autor que nunca antes había publicado de esta manera. Es una editorial que se arriesga, que publica aquello le gusta, aquello que piensa que se debe publicar, no panfletos vendibles por modas sacadas de youtube o tendencias o parodias. Ahora cuenta con un catálogo muy interesante que combina todo tipo de autores, y sigue trabajando por sacar adelante proyectos ambiciosos.  Al final, todo es no dejar de intentarlo y, sobre todo, hacerlo de manera que satisfaga, en primer lugar, a aquel que lo intenta.

‘Dientes de leche’ está publicado en diferentes plataformas digitales como ComixologyDriveThrucomics o Tebeox. Además puede adquirirse a través de la página web de la editorial Hirukoa

Booktrailer del cómic ‘Dientes de Leche’.

María Ramis.