Antonio Alcaraz

#MAKMAArte
‘Cuando el paisaje estremece’, de Antonio Alcaraz
En el marco del Imaginària 2022 Photography Festival
Exposición seleccionada en el proyecto ‘Hoy es mañana’ de LaVAC y València Capital Mundial del Diseño 2022
Galería Cànem
Antonio Maura 6, Castelló
Del 30 de abril al 2 de julio de 2022

La exposición ‘Cuando el paisaje estremece’, de Antonio Alcaraz, que presenta la Galería Cànem, a raíz del Imaginaria 2022 Photography Festival, mezcla lo solemne de hallarse ante construcciones industriales en medio del campo, con la melancolía del hecho de que estas se encuentren abandonadas. Estas piezas de serigrafía y fotografía, que en su mayoría mantienen una estética sobria en blanco y negro, revelan en su interior una belleza buscada a poco que el espectador se fije en ellas.

Y es que Antonio Alcaraz emplea diversas técnicas de manipulación de la imagen, como la repetición o los juegos con los puntos de vista, para trasladar una simetría que impresiona a la vez que consigue resultar natural, acercándonos a su apreciación de la belleza de este paisaje industrial de Jaén.

¿Cómo nace la idea de hacer una obra como esta?

Es un encargo de la Fundación Caja Rural de Jaén, puesto que todo el tema de cultura en la provincia de Jaén lo llevan ellos. Y me hicieron el encargo de trabajar sobre arquitectura industrial de su provincia. De aquella exposición, que era grande, porque ocupaba dos plantas de un museo, hemos sacado un extracto pequeño para la Galería Cànem.

¿Cómo surge ese contacto? ¿Ya tenías interés en este tipo de paisajes?

Yo llevo muchos años, desde finales de los años 80, trabajando sobre la arquitectura industrial. Desde una perspectiva diferente, porque lo que hacía era pintar, cogía la referencia del paisaje industrial, pero muy reinterpretada, muy pintada. Ahora es diferente, porque al ser documentación fotográfica, te acerca más a lo que de verdad queda del resto industrial, lo que queda del patrimonio. Llevo muchos años, casi toda mi trayectoria profesional, sin salirme del tema, haciendo lo mismo [risas].

‘Cuando el paisaje estremece’, de Antonio Alcaraz, en Galería Cànem. Imagen cortesía del artista.

Hay muchas piezas en esta obra que presentas prácticamente intactas y otras en las que directamente pintas sobre ellas. ¿Cuál ha sido tu criterio en ese sentido? ¿Tienes límites o pautas establecidas en lo que es la modificación de las fotografías?

No… Yo me siento más pintor, más unido al terreno de la gráfica que al de la fotografía. Entonces, mi trabajo, lo que se conoce y lo que se ha enseñado por todo el mundo, es más pictórico y con formatos muy grandes. Son formatos enormes donde hay ensamblajes también de estructuras de metal que representan planos de edificios y bueno… Hay una parte fotográfica, pero quizás no es la más importante ¿no?

Para la Galería Cànem lo que hemos hecho es una selección de obras sobre papel nada más, que es más fotográfica y más gráfica. Yo creo que tiene mucha unión. Como lenguaje, lo que se ve en la galería, al ser pocas piezas, pues tiene mucha más unión. Hemos dejado fuera la parte más pictórica de trabajar sobre lienzo y con pintura y tal. Solo está lo que tú dices, lo de la entrada. Esto es un trabajo que he hecho con Cristian Walter, que es un serígrafo alemán que está establecido en Belicena, en Granada, y tiene un taller de serigrafía profesional para trabajar con artistas, no es serigrafía industrial, es para edición de arte.

Esa primera pieza que se ve que lleva color, lo que hice fue intervenir yo los papeles previamente a la estampación serigráfica. Están manipulados, pintados en el taller, y luego me voy a Granada y trabajo con él la parte de impresión que cae encima de la mancha pictórica. Y es lo único que hemos dejado así con algo de color, porque todo lo demás es en blanco y negro, más impresión fotográfica. Me parece que ha quedado muy bien la disposición de la obra en la galería, le da mucha unión.

Sí, me sorprendió la disposición en los palets de estas tres piezas con las luces. Llama mucho la atención.

Pues eso es producto del confinamiento. Eso lo hago en marzo de 2020 sin materiales, sin posibilidad de comprar hierro, sin posibilidad de comprar metal, madera…No podía hacer nada. Entonces, con lo que tenía en el estudio empecé a hacer piezas tridimensionales que tuvieran una referencia al material de industria…Trabajé con palets, trabajé con hierro y las pinzas que sostienen las obras son las pinzas que usan en el mercadillo para montar los puestos. Referencias muy industriales, a partir de lo que tenía en el taller. Y la idea era eso, hacer como cajas de luz para fotografía, pero con un aspecto industrial y muy tridimensional.

Obra de Antonio Alcaraz en la exposición ‘Cuando el paisaje estremece’, en Galería Cànem.

Claro, ahí hay todo un diálogo con lo que hemos vivido en la pandemia y cómo los artistas han tirado de lo que tenían para seguir adelante con sus obras, incluso confinados.

Sí, por supuesto, así ha sido. Lo que parece es la verdad [risas].

En arte, la repetición de imágenes puede tener distintos significados, pero ¿qué significa para ti el empleo de la repetición?

Yo cuando estudié Bellas Artes hice la especialidad de gráfica, de grabado y sistema de estampación. Y como profesor en la facultad de Bellas Artes estoy en esa área. Y mucho de mi trabajo está vinculado a las técnicas de edición de arte. Entonces, para mí la idea de poder repetir una imagen, de hacer ediciones, lo tengo como muy asumido. Para mí el poder repetir, duplicar, es algo que he hecho constantemente y que para mí funciona a nivel estético.

Supone como una reconstrucción del paisaje industrial. Porque muchas veces llegas a un paisaje industrial y lo ves completamente destrozado, deteriorado, y entonces lo que hago es reconstruir el paisaje y crear algo que estéticamente me pueda funcionar, haciendo un paisaje a lo mejor más amable que al espectador le pueda resultar atractivo ¿no? Como una forma también de reivindicar lo que es el paisaje industrial de verdad, y recuperar lo que es el patrimonio industrial. Es un recurso que empleo un montón.

Hay varias piezas en las que se ve la misma imagen, pero con distintos detalles. ¿Es en estos casos por un juego de perspectiva o por manipulación de la imagen?

Empleo ambas. A veces cojo diferentes vistas de un mismo paisaje y entonces cambia lo que puedes ver. También hago montajes donde voy uniendo piezas y entonces, efectivamente, ves la misma imagen desde distintos puntos de vista.

Antonio Alcaraz
‘Cuando el paisaje estremece’, de Antonio Alcaraz, en Galería Cànem. Imagen cortesía del artista.

Me llamó también la atención ver, entre todas las obras de los complejos industriales, la fotografía de una portería abandonada. ¿Qué nos quieres decir con esto?

Eso está absolutamente justificado. No solamente recupero material de archivo de fábricas, sino también las naves donde vivían los obreros. Todo esto es del distrito minero de Jaén, un pequeño pueblecito que está muy al interior, en una zona boscosa, que se llama El Centenillo. El Centenillo es un poblado minero y está perfecto, se ha conservado como estaba. Entonces, ahí llegaron los ingleses y empezaron a hacer rentable el tema de la mina. Claro, llegan los ingleses y a los ingenieros de minas y demás les montaron casas de ingleses ¿no? Con su pequeña casa, su jardín delante… Pero también trajeron el tenis y el fútbol.

Entonces, este campo de fútbol que está en El Centenillo puede que sea de los primeros que se montan en España. Las gradas que has visto están cortadas en la montaña. Y era un campo de fútbol para que jugaran los mineros. Muchos vinieron de Inglaterra y se quedaron a vivir en Andalucía… y luego había españoles que me imagino que aprenderían a jugar. Me hablaron de este pueblo minero y, cuando lo vi, el campo de fútbol estaba justo al lado de la mina y dentro del pueblo. Y queda ahí perfectamente conservado. Yo lo trato como una pieza más de recuperación industrial.

‘Cuando el paisaje estremece’, de Antonio Alcaraz, en Galería Cànem. Imagen cortesía del artista.

¿Cuáles son los referentes o inspiraciones en tu obra?

Pues pocos, porque la verdad es que me empiezo a sentir yo mismo referente [risas]. Con tantos años trabajando sobre patrimonio y arqueología industrial empiezo a ser yo referente. Pero bueno, un poco a nivel internacional, los que me han interesado desde siempre, y sí que considero referentes de verdad, son el matrimonio alemán Bernd y Hilla Becher que, bueno, ellos sí son fotógrafos y hacen una visión mucho más objetiva que la mía. No mienten con la cámara. Ellos registran lo que hay, enseñan lo que hay, y yo sí que reinterpreto. Esa es un poco la diferencia. Pero en cuanto al concepto, sí que me parecen los fundamentales.

Es curioso eso que dices de no tocar la fotografía, porque hoy en día se llama mucho a no tener miedo a retocar las imágenes y jugar con ellas, experimentar con eso. Y en tu obra lo haces de una forma que resulta casi invisible ¿no? Te tienes que fijar bastante para ver dónde está el juego.

Sí, yo creo que lo ha facilitado la técnica. Antes trabajábamos todos con película y ahí poca cosa podías hacer… podías hacer fotocollage, pero no mucho más. Y ahora, desde que trabajamos con medios digitales, es mucho más fácil hacer cosas e incluso que se noten menos.