Alber Vilanova (kreātibe studio)

#MAKMAArte
Alber Vilanova y Ander López
kreātibe studio
Guridi kalea, Galdakao, Bizkaia

Un futbolista acaba de marcar un gol. Aprieta los puños, grita, cierra los ojos o corre hacia la grada. Apenas unos segundos después, el instante ha desaparecido. Queda la fotografía, la repetición televisiva, la imagen que circula por las redes. Y, a veces, queda también un dibujo o una pintura capaz de devolverle al gesto algo del tiempo que parecía haber perdido.

Ahí trabaja Alber Vilanova. Su especialidad es el retrato realista, pero lo que busca no es únicamente reproducir un rostro. En sus obras, los futbolistas empiezan a abandonar la quietud del retrato convencional para aparecer en movimiento, atravesados por la euforia, la tensión o la emoción de una celebración.

“Me gustan las fotos que gritan”, explica. En ese grito hay algo que le interesa más que la perfección del parecido: la posibilidad de capturar una experiencia.

El dibujo le acompaña desde niño. Tras formarse en ilustración y explorar también el diseño gráfico y la publicidad, ha ido encontrando su propio camino entre el lápiz, el color y la pintura al óleo.

Alber Vilanova, creando en su estudio de Galdakao, en Bizkaia. Imagen cortesía del autor.

Su evolución técnica va acompañada de una búsqueda que no se limita a la destreza: cómo trasladar a una imagen la intensidad de un momento y conseguir que quien la observa reconozca algo más que una cara conocida. El paso del blanco y negro al color amplía las posibilidades expresivas de su trabajo y le permite experimentar con otras formas de construir la imagen.

El fútbol se ha convertido, además, en una vía profesional que ha ido creciendo a través de una red de relaciones que conecta a los propios jugadores con sus amistades, familiares y entornos profesionales.

Sus retratos no son simplemente imágenes para aficionados, sino encargos pensados para ocasiones concretas: un regalo que los amigos de un futbolista preparan para celebrar la firma de un contrato, una obra encargada por los propios jugadores o propuestas que pueden surgir desde los clubes.

Nico Williams, jugador del Athletic Club de Bilbao, con el retrato realizado por Alber Vilanova. Imagen de la web del autor.

Entre esos trabajos se encuentra una ilustración de Nico Williams. Así, el dibujo entra en un universo en el que los logros deportivos también se celebran a través de objetos personales, creados expresamente para conservar el recuerdo de un momento importante. Las recomendaciones entre jugadores y personas cercanas han contribuido a que su trabajo circule dentro de ese entorno y a que cada encargo abra la puerta a nuevas colaboraciones.

Detrás de estos encargos hay algo más que admiración deportiva. Un retrato puede convertirse en una dedicatoria, un regalo personal o una manera de conservar una experiencia compartida. La imagen del futbolista, habitualmente multiplicada en pantallas y medios de comunicación, adquiere así otra condición: se transforma en un objeto único, realizado a mano y destinado a alguien concreto. En ese tránsito entre la imagen pública y la memoria privada se encuentra una de las particularidades de su trabajo.

Su actividad también ha despertado el interés de los medios audiovisuales. Vilanova ha participado en reportajes para Movistar Plus, LaLiga, DAZN, La Sexta y ‘El Desmarque’ de Cuatro. Una presencia que conecta su práctica artística con el universo futbolístico desde el que han llegado algunos de sus encargos, pero que no agota sus inquietudes creativas.

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Porque, aunque el retrato ocupa un lugar destacado en su producción, su trabajo también se desplaza hacia la reflexión sobre las imágenes y nuestra forma de mirarlas. En su participación en los ‘Cubos de las Tentaciones’, dentro de FIG Bilbao, planteó una crítica a la costumbre de fotografiar las obras en los museos sin detenerse verdaderamente ante ellas.

Mediante el dibujo a lápiz, el borrado y una propuesta interactiva vinculada a un código QR, invitaba al público a cuestionar esa relación apresurada con el arte. La propuesta recibió un premio y mostró otra faceta de su práctica, más allá del realismo por el que se le conoce.

La inteligencia artificial forma parte de sus herramientas, especialmente para buscar referencias y explorar posibilidades visuales. Pero utilizar la tecnología no significa renunciar al trabajo manual. En el dibujo, cada decisión exige tiempo; cada línea construye una relación física con la imagen.

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Frente a la producción acelerada de contenidos, esa dedicación adquiere un valor propio: el de trabajar sobre una imagen en lugar de limitarse a consumirla. La cuestión no es necesariamente rechazar las nuevas herramientas, sino decidir qué lugar ocupan dentro de un proceso creativo y qué aporta el gesto de quien dibuja.

Esa voluntad de mantener la creación en el centro de la vida cotidiana se materializa en kreātibe studio, el espacio multidisciplinar que comparte con Ander López en Galdakao. El estudio nace de la idea de reunir distintas disciplinas y abrir un lugar en el que puedan convivir la producción artística, el aprendizaje y la colaboración entre personas con intereses creativos.

La ilustración y la pintura de Vilanova comparten espacio con el trabajo audiovisual de López, ligado a la fotografía y al vídeo. A partir de esa combinación, el estudio amplía su actividad más allá de la producción de obra propia: desarrolla encargos artísticos, ofrece clases de dibujo y pintura y plantea talleres y otras propuestas vinculadas a la creación. Es un entorno en el que pueden coincidir quien busca aprender una técnica, quien necesita desarrollar un proyecto y quien quiere dar forma a una idea mediante la imagen.

La dimensión multidisciplinar resulta importante porque permite que el espacio no dependa de una única actividad. Los encargos profesionales conviven con las propuestas formativas y con la posibilidad de experimentar, intercambiar conocimientos y generar nuevas colaboraciones. La creación deja de ser únicamente una tarea individual, desarrollada en soledad ante el papel o el lienzo, para abrirse a una dinámica compartida. El estudio funciona, en ese sentido, como un lugar de trabajo, pero también como una pequeña infraestructura cultural.

Para Vilanova, kreātibe studio representa además una manera concreta de construir su futuro profesional. Vivir del arte implica encontrar un equilibrio entre el desarrollo de una voz propia y las necesidades materiales que permiten mantenerla. Los encargos, las clases y los proyectos audiovisuales forman parte de ese equilibrio. No se trata de reservar la creación para el tiempo libre, sino de organizar la actividad cotidiana para que el trabajo artístico tenga continuidad y pueda crecer.

Vista general de kreātibe studio, el espacio que el ilustrador Alber Vilanova comparte con el artista audiovisual Ander López. Imagen cortesía del autor.

La ubicación también responde a una intención. Desde Galdakao, el proyecto contribuye a generar actividad cultural en un entorno cercano, sin asumir que las oportunidades para aprender, crear o compartir proyectos deban buscarse siempre en Bilbao.

El estudio quiere ser un lugar accesible, conectado con su contexto y capaz de reunir a personas que quizá no encuentran habitualmente un espacio donde desarrollar sus inquietudes artísticas. En lugar de limitarse a producir imágenes, abre la posibilidad de que otras personas se acerquen al proceso creativo.

Entre el instante de un gol y la actividad cotidiana del estudio hay una misma voluntad: prestar atención a aquello que merece ser conservado y crear las condiciones para que esa atención pueda compartirse.

Albert Vilanova dibuja futbolistas en el momento en que la emoción desborda el gesto, pero su trabajo apunta también a una cuestión más amplia: qué hacemos con las imágenes que nos rodean y cuánto tiempo estamos dispuestos a dedicarles.

Quizá dibujar sea, precisamente, una forma de detenerse cuando todo lo demás invita a pasar a la siguiente imagen. Y quizá construir un espacio creativo responda a la misma necesidad: ofrecer tiempo, lugar y compañía para que las ideas no desaparezcan antes de llegar a convertirse en algo propio.