#MAKMALibros
Llibreria Finestres Palestina
Diseñada por Malek Murad
Verdi 17, Barcelona
Inaugurada el 15 de mayo de 2026
Cada día conocemos nuevas iniciativas de apoyo al pueblo palestino. Cooperantes, grupos sociales y artistas no cesan en los llamamientos a la paz y el cese de la violencia para construir un futuro digno, mientras la población de Gaza intenta, a duras penas, continuar con su vida.
En medio de ese conflicto que conmociona al mundo, cabe preguntarse qué conocemos realmente de la historia de Palestina. ¿Hemos leído alguna vez su poesía? ¿Hemos visto su cine? ¿Podríamos nombrar a sus autoras o músicos? Su riqueza cultural todavía sufre una profunda invisibilización.
En los años 80, los inicios de la Mostra de Cine de València trataron de acercar esa mirada programando un ciclo de cine palestino, con el objetivo de conocer y reconocernos como pueblos del Mediterráneo. Sin embargo, la actualidad mediática continúa muy lejos de su realidad y de su historia.
Frente a ese vacío, hace unas semanas se anunciaba la apertura de la Llibreria Finestres Palestina en el barrio de Gràcia de Barcelona, la primera librería del mundo dedicada en exclusiva a esta temática. Todo un reto a través de una crucial labor divulgativa y de formación crítica, para que las referencias de esta tierra trasciendan los fríos titulares de ataques y muerte.
Más allá de su cuidada selección de títulos, la librería cuenta con un variado programa de actividades. Y todo ello cobra vida en un entorno diseñado por el arquitecto valenciano de origen palestino Malek Murad, quien ha plasmado la reivindicación identitaria en sus paredes: desde los colores de la bandera hasta el mar que baña la silueta de su mapa. Un escenario único para el pensamiento y la memoria.
Escribía el poeta Joan Margarit que “la libertad es una librería”. Finestres Palestina nos invita a salvar las brechas culturales en un mundo que, en demasiadas ocasiones, se empeña en separarnos.

Inaugurasteis Finestres Palestina el pasado 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración del día de la Nakba, una fecha simbólica para el pueblo palestino y que define el compromiso solidario de la librería. ¿Cuál ha sido el origen de este proyecto?
Como sabéis, la Llibreria Finestres de la calle Diputació siempre había reservado un espacio visible para la literatura palestina y para libros vinculados a la causa palestina. El año pasado, una persona entró en la librería y derramó café sobre esas estanterías. Fue un episodio desagradable, pero también un punto de inflexión: a partir de ahí empezó a tomar forma la idea de crear un espacio propio, sólido y permanente, dedicado por completo a Palestina.
El equipo trabajó con enorme intensidad durante meses para llegar al día de la inauguración. Y en cuanto a lo que significa el 15 de mayo para nosotras y nosotros, no lo vivimos únicamente como una fecha de solidaridad: esta librería quiere ser, también, una forma de pertenencia y de memoria. De alguna manera, Finestres Palestina es parte de Palestina.
La variedad de temáticas y géneros de vuestro catálogo es importante. Podemos encontrar ensayo, arte, política, poesía o infantil y, además, en varios idiomas. ¿Cómo ha sido la localización de unas publicaciones palestinas tan específicas y, a veces, difíciles de distribuir?
Ha sido un trabajo sostenido, sin pausa, movido por la convicción de que el proyecto era necesario. En la práctica, ha sido casi un trabajo de investigación: nos pusimos en contacto con editoriales, distribuidoras e instituciones especializadas; pedimos listados, los revisamos con criterio, los estudiamos y fuimos seleccionando aquellos títulos que abordan Palestina con profundidad y calidad.
Además, el equipo de Finestres Palestina tiene vínculos previos con el mundo editorial árabe y palestino –en Palestina, Líbano, Jordania, Egipto, Kuwait, Marruecos, etc.– y, especialmente, con instituciones de investigación y pensamiento como la Fundación de Estudios Palestinos o el Centro de Estudios de la Unidad Árabe. Esa red ha sido clave para acceder a libros que no siempre circulan con facilidad en Europa.
Históricamente, las mujeres palestinas han sido el pilar fundamental de la transmisión oral de la memoria y la resistencia (el Sumud). ¿Qué peso específico tienen las escritoras, poetas y ensayistas en las estanterías de Finestres Palestina?
Cuando hablamos de memoria palestina, hablamos en gran medida de mujeres palestinas: auténticas guardianas de la memoria. Si las abuelas y madres no hubieran transmitido a las siguientes generaciones lo que ocurrió antes y durante la Nakba, hoy habría una fractura muy seria en la memoria colectiva.
Por eso, en Finestres Palestina las autoras ocupan un lugar central: en el ensayo, en la poesía y en la narrativa. Y, de hecho, podemos decir que muchos de los libros más vendidos en la librería son de escritoras palestinas como Isabella Hammad, Maya Abu al-Hayyat, Adania Shibli o Itel Adnan.
En estos primeros meses de andadura, ¿cuáles están siendo los libros o temáticas más demandados por el público?
Lo más demandado está siendo, por un lado, todo lo que ayuda a comprender el contexto: historia contemporánea, Nakba, ocupación, colonialismo de asentamiento y claves políticas para leer el presente. Y, por otro lado, hay un interés enorme por los géneros que acercan la experiencia humana: memorias, diarios, testimonios, así como novela y poesía, que permiten conocer Palestina desde la vida cotidiana, el lenguaje y el imaginario, no solo desde la noticia.
También vemos una demanda constante de infantil/juvenil (para acompañar conversaciones familiares y educativas) y un crecimiento claro del interés por el cómic y la narrativa gráfica como puerta de entrada accesible y muy potente.
La novedad también implica un riesgo. ¿Cómo ha sentido el equipo de la librería la respuesta del público?
La acogida ha sido muy cálida y emocionante. Para muchas personas y colectivos, la librería no es solo un comercio cultural: es un lugar donde Palestina está presente con dignidad, complejidad y continuidad.
El hecho de contar con un espacio cargado de simbolismo multiplica el mensaje: no solo albergamos cientos de títulos, sino que el recorrido por la librería, con sus detalles arquitectónicos y visuales, ayuda a sentir que aquí hay un territorio de memoria, de encuentro y de conversación serena.
Se ha convertido rápidamente en un punto de referencia para lectores, estudiantes, docentes, investigadores y para todas las personas que buscan formarse y compartir sin reducir Palestina a un titular.
Contar con un lugar que albergue entre sus paredes una esencia simbólica, multiplica el mensaje. La librería no solo custodia cientos de títulos, sino que su recorrido arquitectónico está lleno de detalles que identifican a Palestina.
[Como el entorno de Finestres Palestina ha sido diseñado por el arquitecto valenciano de origen palestino Malek Murad, queríamos pulsar igualmente su opinión].
Malek, ¿cómo se proyecta la primera librería del mundo sobre Palestina, combinando el rigor técnico de la arquitectura con la memoria familiar de tus propias raíces?
Con mucha responsabilidad e ilusión, al mismo tiempo, por la oportunidad de aportar nuestra labor en este gran proyecto. Desde el principio, planteamos el diseño combinando las necesidades de la librería con el enfoque del espacio como un altavoz de reivindicación cultural.
Revisamos junto a Fundació Finestres cada detalle de un espacio relativamente pequeño, en una ubicación muy especial, en pleno centro del barrio de Gràcia, históricamente conocido por su compromiso social.
La librería hace esquina en un cruce de uno de los ejes principales, la calle Verdi, convirtiéndose en un atractivo escaparate de su constante actividad. Todo el proyecto gira en torno a este concepto, una fuerte presencia en el entorno que invite a los ciudadanos a conocer la cultura palestina.
¿Qué elementos debían estar presentes para conectar el diseño contemporáneo de la librería con la historia y el recuerdo?
La riqueza histórica y cultural de Palestina es tan grande que se hizo una selección de los que más podían conectar con la librería, considerando la separación entre lo cultural y lo político. Se trataba de poner en valor los elementos más significativos, no provocar un triste pero real rechazo político de los símbolos nacionales. Todos los materiales constructivos están ambientados en nuestro potente nexo común, que es el Mediterráneo. La madera, presente en estanterías y techo.
La cerámica, tanto en el pavimento, que al mismo tiempo muestra la kufiya, como en el mosaico con el mapa de Palestina en la fuente del patio, así como los ladrillos cocidos originales de las bovedillas del entrevigado. En cuanto al color, se evidencian sutilmente los colores de la bandera, el verde del olivo árbol nacional; el rojo sandía y otras referencias a descubrir por el visitante.
En la literatura palestina, los conceptos de ‘hogar’ y ‘tierra’ son centrales debido al exilio y la nostalgia tras la Nakba. Al diseñar esta librería, ¿buscabas crear un espacio comercial o concebiste el entorno como un refugio o un pedazo de territorio recuperado en Barcelona?
La misma pregunta engloba la respuesta. El edificio no está protegido, pero se recupera su bello sistema constructivo oculto como envolvente general, donde se integra el diseño de la librería, un hermanamiento manifiesto entre Barcelona y Palestina. El local cumple con las funciones previstas de consulta y venta de libros, pero también se pueden adquirir productos artesanales palestinos.
Más allá del resultado profesional, ¿qué huella consideras que te ha dejado este proyecto a nivel personal?
La satisfacción personal va más allá del diseño; nos ha permitido colaborar en la lucha por la legitimidad del Estado y del pueblo palestino. La librería es un arma de conocimiento contra la ignorancia, la intolerancia y la manipulación.
La sensibilidad del encargo del proyecto nos permitió definir hasta el último detalle para que acompañase a este objetivo, mostrando la hermosa identidad del pueblo palestino. Hemos podido comprobar que los visitantes se sorprenden al descubrir todos esos detalles, acompañados de una amplia diversidad de publicaciones que sin duda permitirán a los lectores profundizar en el problema y extraer sus propias conclusiones. Sin duda, el proyecto más gratificante de nuestra vida como estudio profesional de arquitectura e interiorismo.
[Volvemos con los responsables de Finestres Palestina para seguir atando algunos cabos sueltos].
La librería también está muy ligada al mundo del cómic. Recientemente en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València tuvimos la exposición ‘Cómic palestino: Voces propias, grito colectivo’, impulsada por Fundación Al-Fanar y Fundació Finestres, entre otros. ¿Qué aporta el lenguaje del cómic que no hace otro género narrativo?
El cómic tiene una fuerza particular: combina la precisión del texto con el impacto inmediato de la imagen. Permite explicar realidades complejas –políticas, históricas o emocionales– de forma muy directa, construyendo empatía sin simplificar. Además, llega a públicos muy diversos: jóvenes, lectores ocasionales o personas que se acercan por primera vez.
Y, en el caso palestino, la narrativa gráfica puede mostrar con mucha potencia lo que a menudo desaparece en el relato mediático: la vida diaria, los gestos, los espacios, las ausencias, el humor, el miedo y la resistencia cotidiana. Es una herramienta cultural y pedagógica de enorme valor.

Coincidiendo con la vuelta a la rutina del otoño, ¿qué lecturas o novedades de vuestro catálogo nos recomendaríais para arrancar el curso con una mirada crítica?
Para empezar el curso con una mirada crítica, proponemos un itinerario de lectura que combine contexto, pregunta política, y literatura (para no perder la dimensión humana y estética de Palestina):
Para situar el marco histórico y comprender el presente: ‘Palestina, cien años de colonialismo y resistencia’, de Rashid Khalidi. Un punto de partida muy sólido para ordenar procesos, conceptos y continuidades, y para leer la actualidad con profundidad.
Para pensar las lógicas del poder, la ley y el lenguaje político: ‘¿Qué teme Israel de Palestina?’, de Raja Shehadeh. Una lectura clara y penetrante que ayuda a formular preguntas incómodas y necesarias sobre el control, los derechos y lo que se disputa realmente.
Para conectar Gaza con el mundo y con nuestras responsabilidades como lectores europeos: ‘Gaza y el destino del mundo’, de Santiago Alba Rico. Recomendable para quien busca una reflexión que no se quede en el acontecimiento, sino que vincule Gaza con el relato global, la ética y la mirada mediática.
Para entrar en la literatura como territorio de verdad y tensión (ficción breve, intensa): ‘Engaño’, de Adania Shibli. Una obra que trabaja desde el silencio, la grieta y lo no dicho; ideal para un club de lectura o para debatir cómo la literatura puede decir lo que el discurso informativo no alcanza.
Para escuchar una voz poética contemporánea y acercarse a la experiencia desde lo íntimo: la novela ‘Nadie conoce su sangre’, de Maya Abu Al-Hayyat. Una lectura que devuelve al cuerpo, a la emoción y a la vida cotidiana su lugar central, y equilibra el peso del ensayo con una respiración literaria necesaria.
Y, para finalizar: defender la memoria colectiva y divulgar la historia forma parte de la lucha cultural del pueblo palestino. ¿Nace la Llibreria Finestres Palestina, también, como una trinchera pacífica para agitar conciencias frente al genocidio en Gaza y combatir la desinformación diaria?
Sí, entendemos la librería como una forma de resistencia cultural pacífica. Defender la memoria colectiva y divulgar la historia no es un gesto neutro: es una manera de proteger la verdad, de sostener el contexto y de impedir que Palestina sea reducida a cifras, eslóganes o ruido informativo.
En un momento en el que la desinformación es constante y el debate público tiende a deshumanizar, la librería quiere ser un lugar donde la gente pueda leer, contrastar, aprender y escuchar voces palestinas en primera persona. No para consumir una causa, sino para construir conocimiento, responsabilidad y conciencia crítica desde la cultura.
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