Alejandra Gandía-Blasco transforma la luz natural en archivo matérico en CLC Arte

#MAKMAArte
‘El color de la luz. Tiempo y espacio’, de Alejandra Gandía-Blasco
CLC Arte
En Sala 6, València
Abierto València 2026
Del 17 al 25 de septiembre de 2026

La galería CLC Arte presenta ‘El color de la luz. Tiempo y espacio’, una exposición individual de la artista alicantina Alejandra Gandía-Blasco que forma parte de la programación de Abierto València 2026, evento anual que marca el inicio de la temporada expositiva de las galerías de arte contemporáneo en la Comunidad Valenciana.

En este espacio, el trabajo de Gandía-Blasco somete la luz natural a un proceso de objetualización, convirtiéndola de manera simultánea en materia, fenómeno físico y lenguaje plástico. A través de esta investigación de carácter empírico, la autora explora las relaciones físicas y perceptivas que se establecen entre el tiempo, el espacio y los procesos de la memoria.

El punto de origen de esta propuesta expositiva reside en el estudio sistemático de los amaneceres y los atardeceres. Gandía-Blasco lleva desarrollando esta línea de investigación artística de manera continuada desde el año 2015. Su metodología de trabajo se basa en el registro digital de estos fenómenos lumínicos, aplicando un rigor documental estricto que complementa la imagen con una serie de metadatos precisos.

Para cada captura fotográfica, la artista anota las coordenadas geográficas exactas del lugar de observación, la fecha de la toma, el estado del mar y las condiciones climatológicas presentes en ese instante temporal. De este modo, la imagen resultante abandona la categoría estricta de la representación del paisaje para constituirse en el archivo de una combinación de variables que resulta irrepetible.

En relación con esta base conceptual, la creadora expone su perspectiva teórica sobre el objeto de estudio, apuntando que “el color no existe, es luz, tiempo y espacio; es un modo de entender la realidad”. Por su parte, Carla Alabau, directora de CLC Arte, analiza este desplazamiento desde el elemento cotidiano hacia un plano de abstracción, a partir del cual la artista “trabaja con algo que todos tenemos delante de los ojos, la luz, pero consigue que dejemos de verla como algo cotidiano. Nos obliga a detenernos y a preguntarnos qué estamos viendo y, sobre todo, qué estamos sintiendo cuando lo vemos”.

El proceso de trabajo de Alejandra Gandía-Blasco implica una traslación de estos registros fotográficos hacia un campo de experimentación matérica. Las formas cambiantes y el universo abstracto de colores capturados por el dispositivo digital se traducen a diferentes soportes tangibles. Dentro del espacio expositivo, la imagen fotográfica convive y comparte protagonismo con piezas producidas en materiales diversos como el vidrio, el papel o la lana anudada a mano. Esta decisión técnica permite que la investigación adquiera propiedades táctiles y espaciales, trasladando el rango de recepción de la obra más allá del plano estrictamente visual.

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“En este viaje por costas de todo el mundo en busca de amaneceres y atardeceres, trato de registrar el tiempo y el lugar, un momento vital que dura apenas unos segundos y marca el paso de nuestros días, el ritmo circadiano”, describe la creadora.

El diseño del montaje en CLC Arte concede una importancia estructural a la interacción entre las piezas expuestas y el espacio arquitectónico que las alberga. Alabau subraya este aspecto del proyecto expositivo, en tanto que, tal y como indica, “nos interesaba mucho que la exposición no se quedara únicamente en las obras. Queríamos que el visitante pudiera experimentar también la luz, que pudiera entrar físicamente en ese universo que Alejandra lleva años investigando. Por eso la relación con el espacio de la galería es tan importante”.

Para alcanzar este objetivo espacial, la galería ha establecido una colaboración técnica con ERCO, una firma empresarial especializada en sistemas de iluminación arquitectónica y museística. La intervención tecnológica de esta compañía genera un juego conceptual entre el objeto de estudio de la artista –la luz natural– y la fuente lumínica artificial que altera y define la sala. La iluminación asume así un rol activo dentro del discurso.

El objeto de análisis de Gandía-Blasco se caracteriza por su mutabilidad constante, de modo que “el flujo de la luz es constante, con brillos, colores, tonos que cambian constantemente según el día, las coordenadas, las condiciones climatológicas del entorno, el estado del mar, la temperatura del agua y por supuesto la contaminación o pureza del medioambiente”. La inclusión de factores como la contaminación medioambiental otorga a este catálogo un carácter de documento sobre el estado físico del planeta, vinculando cada captura con las condiciones ambientales que hicieron posible un color concreto.

El marco referencial del proyecto aborda la dimensión perceptiva de la teoría del color. El texto que acompaña la exposición incluye una cita atribuida al escritor Orhan Pamuk que define el núcleo del planteamiento, según el cual “los colores no pueden comprenderse, se sienten”. En esta misma línea discursiva, la artista se refiere al fenómeno astronómico del atardecer, durante el cual “el sol se despide en silencio… Es una danza lenta entre la luz y la oscuridad, el cielo ardiendo de belleza”.

Alejandra Gandía-Blasco transforma la luz natural en archivo matérico en CLC Arte
‘Amanecer II (serie vuelo África 5 agosto 7 am)’, de Alejandra Gandía-Blasco. Imagen cortesía de CLC Arte.

La programación de esta muestra responde a las líneas de trabajo consolidadas por CLC Arte, un espacio orientado a proyectos de arte contemporáneo que vinculan el diseño, la tecnología y el análisis de la percepción. “Nos interesa especialmente trabajar con artistas que plantean preguntas y que hacen que el espectador participe de alguna manera en la obra», indica Carla Alabau. Y añade sobre el papel del público que, “en el caso de Alejandra, esa participación comienza con algo tan sencillo como mirar. Pero después la mirada se transforma en una experiencia”.

Un segmento de la selección de obras exhibidas forma parte de la programación del Festival Off de PHotoESPAÑA. Esta inclusión vincula de manera explícita el trabajo de Gandía-Blasco con el debate en torno al medio fotográfico, incidiendo en la capacidad de la imagen para documentar el paso del tiempo y registrar elementos sujetos a su inminente desaparición. ‘El color de la luz. Tiempo y espacio’ requiere del espectador un ejercicio de observación detenida ante fenómenos de aparición diaria que acostumbran a pasar inadvertidos a causa de su repetición constante.

“Quizá lo más importante sea precisamente eso: recordar que la luz que estamos viendo ahora mismo no volverá a ser exactamente igual. Cada visitante verá las obras desde su propia experiencia y construirá su propio recuerdo”, concluye Carla Alabau para sintetizar el propósito último del montaje y reforzando el carácter transitorio del fenómeno registrado.