Ilustres ilustrados

#MAKMAArte
‘34 ilustres por 34 ilustrados’
Comisaria: Catalina Martín
Producido y organizado por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana
Centre del Carme de Cultura Contemporània (CCCC)
Museu, 2, 4, Valencia
Hasta el 13 de septiembre de 2026

Toda historia del arte se escribe dos veces. La primera, cuando el artista construye una trayectoria y su obra; la segunda, cuando otra generación vuelve sobre ella para reinterpretarla desde una mirada contemporánea. Es en ese segundo momento donde nace ‘34 ilustres por 34 ilustrados’ en el Centre del Carme, una exposición que convierte el retrato ilustrado en un ejercicio de memoria, investigación y relectura de algunos de los nombres de la escultura valenciana del siglo XX.

Desde finales del siglo XIX, la escultura valenciana ha contribuido a configurar el paisaje artístico de la Comunitat, desde el espacio público hasta los museos y talleres. Sin embargo, muchos de sus nombres permanecen hoy fuera del imaginario colectivo.

La muestra propone invertir esa inercia reuniendo a ilustradores contemporáneos que, lejos de reproducir una biografía o un retrato académico, reinterpretan la identidad y la vida de quienes contribuyeron a ampliar las posibilidades expresivas de la materia, el volumen y el espacio.

La exposición, que toma el relevo de la dedicada el año pasado a pintores y pintoras valencianas, continúa una línea de investigación que utiliza la ilustración como herramienta para acercar la historia del arte a todos los públicos. Cada obra actúa como puente entre el lenguaje plástico del escultor homenajeado y el universo gráfico del ilustrador, dando lugar a una conversación visual que se enriquece mutuamente.

Una joven observa uno de los paneles de la exposición ’34 ilustres por 34 ilustrados’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“No se queda solo en una serie de retratos, sino que es un diálogo creativo entre lo que fue el escultor, el lenguaje que utilizaba en sus obras y el ilustrador actual”, explicó la comisaria Catalina Martín durante la presentación de la muestra.

Ese intercambio entre dos lenguajes artísticos permite recorrer más de un siglo de escultura valenciana a través de figuras que contribuyeron decisivamente a renovar la disciplina. Pero también pone el foco en el propio proceso de reinterpretación. En muchos casos, los ilustradores apenas contaban con unas pocas fotografías o referencias documentales de los artistas.

A partir de ese material, cada uno construyó una imagen capaz de ir más allá del parecido físico para captar la personalidad, la sensibilidad y el universo creativo del escultor homenajeado, adaptando el retrato al lenguaje plástico de su obra. “Me maravilla cómo consiguen reflejar perfectamente quién era aquel escultor e introducir su lenguaje con los fondos, con alguna obra o con algún guiño”, destacó la comisaria.

El ejercicio de reconstrucción obligó en ocasiones a completar los vacíos documentales desde la propia interpretación artística. Karme Soriano, una de las ilustradoras más jóvenes de la muestra, apenas disponía de dos fotografías del escultor al que debía retratar.

“Lo que hice fue buscar un punto neutro y basarme en imágenes de su escultura para hacer un retrato medio imaginado de cómo podría ser él en el taller”, explicó. El resultado incorpora además elementos de su producción escultórica y referencias a algunos de los episodios más significativos de su trayectoria.

Javier Lacasta junto a su obra, en la exposición ’34 ilustres por 34 ilustrados’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Cada ilustrador afrontó el reto desde un lenguaje propio. Javier Lacasta construyó el retrato de Antonio Sacramento a partir de la singular biografía del artista, que compaginó durante décadas su carrera como escultor con la medicina. Esa dualidad le llevó a representarlo como una “figura bicéfala”, integrando también una de sus esculturas en la composición para fundir creador y obra en una misma imagen.

La selección reúne autores de distintas generaciones cuyas trayectorias estuvieron marcadas por contextos históricos y formativos comunes. Muchos compartieron su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, completaron su formación en ciudades como Roma o París o desarrollaron su trabajo en talleres artesanales que convivían con las nuevas corrientes europeas. Al mismo tiempo, acontecimientos como la Guerra Civil y la posguerra condicionaron el desarrollo de buena parte de estas carreras.

Esa diferencia también afloró durante el proceso de investigación de la muestra. Al revisar las trayectorias de los escultores, el equipo observó que la incorporación de los lenguajes modernos se produjo de manera más gradual que en otras disciplinas artísticas.

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“La escultura es un arte más caro, más complejo y, por lo tanto, más lento. La transformación hacia la modernidad fue mucho más pausada que en la pintura”, señaló Martín. Pese a ello, la comisaria destacó que esa evolución desembocó en “una ruptura mucho más radical”, uno de los aspectos que, a su juicio, hace especialmente sugerente el recorrido de la muestra.

Más allá del homenaje a los escultores, la exposición reivindica igualmente el momento que atraviesa la ilustración valenciana. La elección de los ilustradores congrega tanto a jóvenes que acaban de iniciar su trayectoria profesional como a ilustradores con una carrera ampliamente consolidada, configurando la diversidad del sector.

Para el diseñador y editor de cómic MacDiego, la exposición demuestra esa riqueza creativa al tiempo que deja abierta la puerta a futuras ediciones dedicadas a otros ámbitos. Además, destacó un contraste significativo entre pasado y presente: mientras la búsqueda de escultoras evidenció la escasa visibilidad histórica de las mujeres en este lenguaje artístico, entre las ilustradoras actuales la presencia femenina surge con absoluta naturalidad.

Una de las obras de la exposición ’34 ilustres por 34 ilustrados’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

La recuperación de esas creadoras fue, de hecho, uno de los objetivos del proyecto. “Hemos querido reivindicarlas, sacarlas, darlas a conocer y que estuvieran presentes en esta exposición”, explicó Catalina Martín, subrayando el esfuerzo por incorporar a las escultoras pese a que su producción fuera menor que la de sus contemporáneos masculinos.

Ese doble reconocimiento entre quienes construyeron la historia de la escultura valenciana y quienes hoy reinterpretan su legado desde la ilustración, fue también el eje del discurso de la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso.

A su juicio, existía “una deuda importante” con muchos de estos artistas, cuya aportación resultó decisiva para la historia del arte valenciano, nacional e incluso internacional. Pero el homenaje no mira únicamente al pasado. “Los ilustradores valencianos también son ilustres”, afirmó, reivindicando el talento de una generación que continúa situando a la Comunitat Valenciana como un referente creativo.