Gustavo Torner

#MAKMAArte
‘La armonía secreta del pensamiento’, de Gustavo Torner
Comisaria: Alicia Vallina
Diseño gráfico: Estudio Lina Vila
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, València
Hasta el 20 de septiembre de 2026

La Fundación Bancaja abre sus puertas a una de las figuras fundamentales del arte contemporáneo español con ‘La armonía secreta del pensamiento’, una exposición dedicada a Gustavo Torner (Cuenca, 1925-2025) que recorre cerca de sesenta años de trayectoria artística. La muestra, comisariada por la historiadora del arte Alicia Vallina, reúne 42 obras realizadas entre 1955 y 2004 y ofrece una aproximación a la evolución de un creador que desempeñó un papel decisivo en el desarrollo de la abstracción en España.

La exposición supone, además, una ocasión poco habitual para acercarse a la obra del artista en València. Durante la presentación, el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, ha recordado que el artista conquense apenas ha estado presente en la ciudad a través de exposiciones individuales y ha señalado que hacía más de tres décadas que València no acogía una muestra dedicada específicamente a su trabajo.

‘La armonía secreta del pensamiento’ adquiere, además, un significado especial al celebrarse apenas nueve meses después del fallecimiento del artista, una circunstancia que convierte el recorrido en un homenaje a una de las figuras esenciales del arte español contemporáneo.

Alcón rememoraba, igualmente, una reflexión del propio artista, quien sostenía que el arte, como concepto abstracto, no existe por sí mismo y que lo verdaderamente importante son las obras de arte. “Esta muestra constituye una ocasión especialmente significativa para acercarse a un creador imprescindible y hacerlo, además, a través de una propuesta que recorre distintas etapas de su producción artística”, afirmaba el presidente de la Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘La armonía secreta del pensamiento’, de Gustavo Torner. Foto: Tato Baeza, por cortesía de Fundación Bancaja.

La exposición reúne piezas procedentes de algunas de las principales colecciones e instituciones artísticas españolas, entre ellas el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Fundación Juan March o el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. A ellas se suman varias colecciones privadas y obras pertenecientes a la propia Fundación Bancaja.

Formado inicialmente como ingeniero forestal, Gustavo Torner llegó al arte de manera autodidacta. Esa singularidad, lejos de convertirse en un obstáculo, le permitió desarrollar una mirada propia que acabaría situándolo entre los principales renovadores del arte español de posguerra.

Su interés por la observación de la naturaleza, las estructuras del espacio y los procesos de conocimiento marcó una trayectoria en la que ciencia, filosofía y arte convivieron constantemente. Alicia Vallina destacab cómo su formación científica le llevó a contemplar el mundo natural como un sistema de relaciones y leyes internas que intentó descifrar a través de la creación artística.

Alcón también incidía en la importancia que tuvo en la renovación del arte español de la segunda mitad del siglo XX, además de su participación en proyectos fundamentales como el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, del que fue uno de sus impulsores.

Vallina define la exposición como una propuesta “arriesgada” y “completa”, aunque matiza que no puede considerarse una retrospectiva, ya que deja fuera los últimos veinte años de producción del artista. El recorrido comienza con una obra figurativa de 1955 perteneciente al Museo Reina Sofía y concluye con una pieza fechada en 2004, lo que permite observar la transformación de su lenguaje artístico a lo largo de seis décadas.

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Según explica Vallina, la exposición no sigue un orden cronológico, sino que propone una lectura estética de la obra de Torner. La muestra se adentra, de este modo, en las preguntas que guiaron al artista durante toda su vida: la búsqueda de orden en la naturaleza, la comprensión de sus estructuras ocultas y la exploración de las leyes presentes bajo la apariencia visible de las cosas.

La comisaria define a Torner como un hombre “profundamente reflexivo” que entendía el arte más como una forma de formular preguntas que como una búsqueda de respuestas definitivas. Esa visión se refleja en las cuatro secciones que articulan la muestra: la geometría como orden místico, el diálogo entre materia y vacío, la transversalidad creativa y la poética del silencio.

La muestra en la Fundación Bancaja permite seguir también la evolución de un creador que partió de planteamientos cercanos a la figuración para adentrarse rápidamente en la abstracción. A lo largo de los años, incorporó materiales diversos, jugó con las texturas y desarrolló un lenguaje visual en el que las formas geométricas funcionan como herramientas para interpretar la realidad más allá de sus apariencias.

Por otro lado, Vallina pone en valor la labor de Torner como museógrafo. Para el artista, la iluminación, el color de las paredes, las tonalidades de los textos y la disposición de los elementos dentro de una sala eran capaces de modificar la manera en que el espectador percibe y comprende una creación artística. Esa misma filosofía ha guiado también el montaje de ‘La armonía secreta del pensamiento’, donde se ha optado por una escenografía marcada por paredes negras y textos en tonalidades amarillas.

Vista de la exposición ‘La armonía secreta del pensamiento’, de Gustavo Torner. Foto: Tato Baeza, por cortesía de Fundación Bancaja.

A su vez, Alcón recalcaba que el propio artista evitaba explicar sus obras porque consideraba que cualquier interpretación previa podía condicionar la experiencia del espectador. Torner defendía, en consecuencia, que cada persona debía enfrentarse por sí misa a la obra y extraer sus propias conclusiones.

La muestra se completa con la proyección de un audiovisual cedido por la UNED, que repasa distintos aspectos de la vida y el pensamiento del artista, junto con una cronología que permite contextualizar su trayectoria personal y profesional. Además, la Fundación Bancaja ha editado un catálogo que reúne reproducciones de las obras expuestas y diversos textos dedicados a analizar la figura y el legado de Gustavo Torner.

“Su obra nos recuerda que el arte no es únicamente una cuestión estética, sino también una forma de conocimiento y una herramienta muy importante para poder reflexionar sobre el mundo que nos rodea. Esta visión artística de Torner, en la que la convergencia de ciencia, filosofía, naturaleza y creación sigue siendo hoy extraordinariamente actual”, concluía Rafael Alcón.

Con esta exposición, la Fundación Bancaja trae de nuevo a uno de los grandes nombres del arte español del siglo XX. Un creador que, desde la observación de la naturaleza y una búsqueda constante de preguntas, consiguió desarrollar un lenguaje artístico propio.