David Hockney. Obituario

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David Hockney (1937-2026)
Obituario

Los matrimonios de estilos que David Hockney realizó a principios de los años 60 anunciaron el fenómeno de la posmodernidad, que ahora, a su muerte, a los 88 años, podría haber llegado a su fin. Un ciclo en el que lo hemos acompañado a través de su investigación sobre la representación en el espacio pictórico.

Cuando la pintura se expande, él decide –como demostró en su última exposición en España, ‘David Hockney: una visión más amplia‘, en el Museo Guggenheim Bilbao, en 2012– reencontrarse con sus paisajes de juventud. Un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los escenarios de su pasado, donde volvió a proponer nuevas soluciones al registro espaciotemporal.

‘Portrait of an Artist (Pool with Two Figures)’ (1972), de David Hockney. Imagen cortesía de The David Hockney Foundation.

Recuerdo sumergirme en sus piscinas al inicio de mi formación, a mediados de los 80, en los catálogos que mis profesores atesoraban en sus bibliotecas personales, y compartían con los alumnos que despertábamos a la pintura en las aulas de la Facultad de San Carlos. En aquel momento, no era consciente de que la búsqueda de la esquiva posmodernidad pictórica se encontraba en su ‘Invented Man Revealing Still Life’, de 1975.

Junto a la imagen, en un breve texto que pasaba desapercibido ante la grandiosidad de la imagen, Hockney reconoce su carácter de revelación. Y no solo por el hecho de que la figura fuese inventada o que la cortina procediera de un cuadro de Fray Angélico, sino porque la naturaleza muerta era una copia del natural.

Sería en ese momento cuando descubrió que era capaz de pintar cualquier cosa, y algo más relevante: que todo podía convivir en la mirada. Una aportación a la historia del arte equiparable a la que hiciera el cubismo de Picasso y Braque a principios del siglo XX y que, sin embargo, ha quedado eclipsada por el vasto legado de su producción artística.

Una clave –la de convertir el cuadro en un espacio donde todo es posible– que se encuentra en la base de gran parte de la pintura que se viene desarrollando desde entonces, y que ha contribuido a la aparición de un espacio pictórico liminal, más allá de la concepción realista o abstracta.

Su generosidad, lejos del celo profesional del oficio en el pasado, le llevaría a compartir sus teorías en su libro ‘Así lo veo yo’ (Siruela, 1994): “Me interesa profundamente cómo lograr esta mutación del espacio; tengo la sensación de que existe un modo de lograrlo partiendo de los descubrimientos de Picasso y desarrollándolos de tal manera que el resultado final no se parezca a lo que hizo Picasso y no obstante resulte increíblemente real”.

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Su convicción por alcanzar un nuevo tipo de ilusión se basaba en el hecho de que otros artistas en el pasado lo habían logrado. Su investigación sobre la evolución histórica de la representación pictórica, recogida en su mítico libro ‘El conocimiento secreto. El redescubrimiento de las técnicas perdidas de los grandes maestros’ (Destino, 2001), permitiría cuestionar la lectura clásica de las obras de Caravaggio, Velázquez, Van Eyck, Holbein, Leonardo o Ingres: “Mi nueva percepción abre un amplio abanico de problemas y preguntas”.

Al revelar el uso de recursos ópticos para crear sus obras, rescatando técnicas perdidas y documentación histórica, reafirmó la estrecha relación entre arte y ciencia. Una línea de investigación a la que contribuiría con su experimentación con los nuevos medios, desde la fotografía analógica y la Polaroid, el fax o la pintura digital.

Recordemos su experiencia en los años 80 con la estación de trabajo de gráficos por computadora Quantel Paintbox. Como señaló en su participación en el programa de la BBC ‘Painting with Light’: “Estás dibujando con luz sobre cristal, y eso aporta una riqueza de color que ni siquiera la pintura puede lograr. Es una imagen que no existe en ninguna otra forma… No hay distancia entre tú y la marca que se está haciendo… Esta es la marca que se hace en la pantalla, y no existe en ninguna otra forma”. Un impulso que le llevaría a interesarse en las últimas décadas por hardware como iPhone o iPad.

Más allá de ser el gran referente del pop británico, o uno de los artistas ingleses más influyentes, Hockney ha sido un gran investigador de la historia del arte que –con Giotto, Leonardo da Vinci o Picasso– revolucionó el modo de entender el espacio pictórico, contribuyendo al avance del concepto de representación.