#MAKMAEscena
XV Festival 10 Sentidos
Lema: ‘Naturaleza viva. Vol.02’
Directoras: Meritxell Barberá e Inma García
Diversos espacios de València
Del 14 al 26 de mayo de 2026
El Festival 10 Sentidos cumple 15 ediciones y se reafirma en su labor de mostrar lo mejor de las artes escénicas, internacionales y locales, alrededor de una temática social. MAKMA ha podido estar con sus dos directoras, Meritxell Barberá e Inma García, para desgranar la programación de este año que lleva por título ‘Naturaleza viva. Vol. 02’.
Del 14 al 26 de mayo, València se va a llenar de propuestas artísticas únicas que dialogan con la situación preocupante que sufre nuestro planeta. Estrenos, creaciones site-specific, compañías de distintas partes del mundo, apoyo a la creación valenciana, conciertos sinfónicos e instalaciones multimedia; todo para que nuestros sentidos se expandan en el cuidado de nuestro entorno.
La entrevista con las dos directoras se realiza en la Hemeroteca Municipal de València, lugar donde arrancará la presentación con un mural de Cachetejack titulado ‘The New Warm Times’. Inma y Meritxell (que son también la compañía Taiat Dansa) ultiman los detalles de la segunda parte de un tríptico dedicado al medioambiente. Tres lustros en la gestión de este evento fundamental en la ciudad les han dejado una idea muy concisa de hacia dónde deben dirigirse.
15 ediciones es un número bastante importante. Echando la vista atrás, ¿cómo pensáis que ha evolucionado el festival?
Meritxell Barberà (MB): El arranque es algo que sigue perdurando y que sigue siendo la columna vertebral del festival: que el arte sirva como catalizador de la acción social y que sea una reflexión continuada entre lo cultural y lo social. Es verdad que en esa primera edición lo inclusivo era lo que predominaba, trabajar con artistas y dar visibilidad a artistas con diferentes capacidades. Ese fue realmente el impulso inicial, pero luego nos dimos cuenta de que era mucho más inclusivo no hacer hincapié en la idea de que participaran artistas con discapacidad y que eso fuera de verdad la manera de integrarlo y de hacerlo inclusivo.
Inma García (IG): Seguimos contando siempre en todas las ediciones con trabajos de artistas con diferentes capacidades. Ya no es el protagonista, sobre todo verbal, de lo que define al festival. El lema es un poco lo que pone el marco a la programación con un tema social en concreto. En este caso es ‘Naturaleza viva’ en esta trilogía y eso creaba el límite o el lugar en el que vamos a hablar, sobre el que se va a reflexionar.
Y yo creo que, desde 2011 hasta hoy, algo que ha estado ahí: el tema de que el arte no se quedara solamente en parámetros estéticos, sino que incorporara este trabajo de reflexión. Nuestro ideal es que ninguna edición sea igual que la anterior, que siempre haya algo que nos sorprenda a nosotras mismas. Y ese factor de riesgo creo que nos define, seguimos ahí lanzándonos a la piscina, pese a que estamos aquí ya 15 años.
El año pasado decidisteis hacer una trilogía y yo me estaba preguntando: si hoy tuvierais la posibilidad, ¿eligiríais otro tema más candente?
IG: Yo creo que este tema lo aúna todo, casi podría ser un festival para siempre.
MB: El año pasado nos dimos cuenta de que había muchos artistas interesados en reflexionar y denunciar la relación de las personas con el entorno natural y el calentamiento global. Me parece muy buena idea seguir con la sostenibilidad de las ideas también en cuanto al festival ya que eso da tiempo a a desgranar mucho mejor el lema que consumirlo rápido cada año. Ya que estamos en esto, pues la apuesta es también tener tiempo para madurar, para hacer una buena reflexión, mucho más profunda en torno al lema durante tres años que consumirlo rápido que es, al fin y al cabo, la denuncia.
Hablando de la programación y de cómo se va configurando, ¿qué otros temas se abordan que no se han acometido el año pasado y que no lo harán el que viene?
MB: Yo creo que el año pasado recibimos tantas propuestas interesantes que muchas ya estaban guardadas en el cajón para que tuvieran cabida en esta segunda edición, que fue uno de los motivos por los que decidimos hacer una trilogía. Yo creo que este año me siento especialmente orgullosa porque no hay ningún proyecto que no tenga una relación súper directa con el lema. Además, desde diferentes miradas, desde diferentes abordajes. Creo que, posiblemente, es la edición más honesta en relación al lema. Todas las propuestas están en íntima reflexión y en íntimo abrazo con el lema desde un lugar diferente para cada artista.
Este tiempo nos ha dado para ser mucho más detallistas y generar muchas más caricias, que cada proyecto esté más acariciado para sacarle más jugo. Es decir, que el proyecto no se quede en la exposición o la presentación, sino que de ahí salen muchas cosas y se trabaje con mucho más mimo. Y, luego, otra cosa importante para mí era abordar el tema del conflicto bélico. Porque me parece fundamental reflexionar sobre cómo las guerras, aparte del desastre humano –que es lo más importante–, tienen también un impacto medioambiental monumental.
En este caso, todavía con más motivo para hablar de la posición del festival, de nuestra posición en torno a la destrucción de Gaza y al conflicto bélico en Palestina. Claro que estamos hablando del desastre humano, pero también estamos hablando del desastre, del impacto global que tiene la destrucción de un territorio como Gaza.
Otro tema también es la mujer y el cuerpo de la mujer. ¿Pensáis que para que el mundo cambie es necesario que cambie la mirada y que sea una mirada más femenina y más ecológica?
MB: Que la mujer tenga la capacidad de estar gobernando institucionalmente, que tengamos la capacidad de conquistar espacios directivos en empresas desde el ámbito privado, desde el ámbito público, haría que el mundo fuera un poquito mejor. De eso no tengo ninguna duda.
Yo creo que la conquista del feminismo tiene más que ver con que la opinión de las mujeres, con que la presencia de las mujeres tenga al menos la misma equidad que la presencia masculina. Creo que eso haría que generemos un mundo mejor, un entendimiento mejor entre entre todas las partes y posiblemente una sensibilidad que fundamentalmente, las mujeres tenemos una mirada mucho más sensible para abordar ciertos temas que haría que el mundo posiblemente fuera más sostenible en todos los sentidos.
El feminismo es clave en toda nuestra programación, en nuestras intenciones y evidentemente este año pues sigue teniendo una presencia fundamental en la programación del festival
Como en la pasada edición ya sucedió, la lógica ecologista se extiende no solo al fondo, sino también a la propia mecánica y funcionamiento del festival: no imprimir folletos, no usar tote bags, etc. ¿Este año seguirá siendo del mismo modo?
IG: Estamos encantadas de que así sea, porque se van a reciclar muchísimas cosas de soportes que ya se generaron en la edición anterior y que en este 2026 continuarán y también para el próximo año. Entonces, eso también da una sensación de bienestar a nivel estructura. Tenemos que cambiar la manera de pensar. Este año hay proyectos que salen fuera y cogen el propio entorno natural como escenario, como es el de la Albufera. En ese sentido, sí seguimos apostando por eso y es un camino complicado porque la sociedad en general, tampoco te lo pone fácil.
El festival continúa con su compromiso de traer compañías internacionales que de otra manera solo se podrían ver en Madrid o Barcelona. Sin embargo, hay también un apoyo a compañías locales.
MB: Una de las características fundamentales del Festival 10 Sentidos es que un gran porcentaje de su programación es internacional y con ello cuentan el resto de festivales. Por lo tanto, lo internacional se deja siempre a 10 sentidos y nosotras, encantadas de que sea así. Es mucho más difícil, es una gestión mucho más complicada, mucho más cara también. Somos conscientes de que es nuestra oferta. Entonces, la trabajamos cada año y es seguro que un 60-65 % de la programación del festival siempre se internacional
IG: Es como la pata más grande que también aporta el territorio local. Es ofrecer a lo local esta mirada internacional que repercute en nosotras y que también el festival, en el sentido de otros creadores y los creadores locales, se visibiliza fuera de València. Esto para nosotras ha sido vital. Nosotras hemos viajado muchísimo, tanto por nuestra compañía como a través del festival y lo vemos como una necesidad.
MB: Aún así, en ese sentido, siempre hay programación nacional y programación local. Una programación donde la diversidad de públicos distintos, propuestas muy diferentes, es otra de las apuestas del festival, así como artistas de gran trayectoria. Siempre vienen grandes artistas consagrados, como este año la compañía de laGeste (Alain Platel), con la que clausuramos el 10 Sentidos, que es la primera vez que van a estar en València o la compañía Needcompany o Dewey Dell en el TEM; grandes compañías que comparten cartel con artistas mucho más emergentes y con carreras más incipientes.
También hay una temática de revisión de clásicos y cómo dialogan con el mundo actual.
MB: Este año, en la programación, tiene un peso fundamental. Es interesante hablar de cómo la naturaleza ha sido protagonista a lo largo de la historia del arte como proceso, como lugar de inspiración para muchos artistas, para hacer una denuncia sobre, precisamente, el cambio climático y cómo nos estamos cargando la naturaleza; sobre cómo los artistas de antes se inspiraban en la naturaleza y como lo hacen los artistas actualmente.
Hay varios de los proyectos que tenemos este año que dialogan en torno a esto, como puede ser el proyecto de Dewey Dell, que habla de la consagración de la primavera. Stravinsky hablaba de todas las especies que surgen y que explotan en la primavera y lo que hace es, precisamente, hablar de cómo se han ido perdiendo las especies a lo largo del tiempo por el cambio climático.
O ‘El jardín de los cerezos’, de Chéjov, con el proyecto de Gastón Gore, que precisamente hace una denuncia sobre la gentrificación basándose en concreto en cómo se están destruyendo las viviendas estas típicas de colores de Buenos Aires. Él está trabajando con una arquitecta y fotógrafa que ha ido documentando la destrucción de estas casas para generar hoteles para el turismo.
Además, nosotras le pedimos a artistas valencianas, como Arantxa Cortés, que abordaran un clásico para hacer una reflexión y una crítica al cambio climático. Ella ha cogido el mito de Medea como excusa para hablar sobre una persona que huye por el cambio climático de su país, como una refugiada climática.
Si pudierais hablar con vuestro yo de hace 15 años y le explicarais qué va a ser del Festival 10 Sentidos, ¿qué le diríais?
MB: Que me siento muy orgullosa del festival; le contaría eso a la Meritxell de entonces: “Qué guay te vas a sentir dentro de 15 años cuando veas que el festival ha crecido, que ha sido capaz de adaptarte a cada momento, a cada cambio político, a hacer una gestión administrativa muy difícil”. Cualquier proyecto cultural que se preste es muy difícil.
Desde aquí, además, también queremos lanzar la voz para que, ojalá, la Administración pública se dé cuenta de que necesitamos trabajar desde la profesión, desde el gremio de la cultura. Con mayor estabilidad y con mayores recursos, pero, sobre todo, estables en el tiempo. Y que tengamos esa capacidad de resiliencia para poder esperar, aguantar y sostener una un festival como 10 Sentidos, que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y también ofrecer lenguajes distintos, miradas distintas, con códigos distintos de creadores y creadoras actuales a lo largo de los 15 años. Me parece que es para estar orgullosas y contentas, la verdad.
IG: Y que yo creo que continuamos aquí porque al final, también, no es un camino fácil, sobre todo por el contexto. No es fácil levantar un proyecto privado, un proyecto que nace desde nosotras un día cualquiera y que, de repente, te plantas 15 años después y has construido un festival para la ciudad de València, potente y que, además, se está posicionado aquí y a nivel internacional.
Esto se hace gracias al impulso, a la pasión y al amor y a decir: “Bueno, tiramos para adelante y ponemos en marcha un festival siempre cogido por pinzas”. Así, tomando el riesgo; y creo que eso lo seguimos manteniendo. No nos hemos cansado. ¿Quién nos iba a decir que no te ibas a agotar 15 años después?
MB: Ojalá administrativamente las cosas funcionen mejor y que contemos con los presupuestos con mucha antelación como para trabajar tranquilas y que, además, también ese dinero llegue antes. Porque la apuesta es que nosotras adelantamos ese dinero constantemente y es un riesgo en el que vivimos. Trabajas siempre con el delay y eso es muy fuerte. Ese es un gran deseo.
Y el otro deseo sería seguir en la línea en la que estamos. No es estancarnos, sino como estamos en evolución constante. Seguir 15 años más evolucionando constantemente y sorprendiéndonos a nosotras mismas.
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