Gorritan Palma. Amaia Hormaechea y Endika Basaguren

#MAKMAArte
Gorritan Palma
Amaia Hormaechea y Endika Basaguren
Asociación Vascos del Siglo XXI

Durante más de quince años, el colectivo Gorritan Palma ha desarrollado una práctica que desborda los límites convencionales de la producción artística para situarse en un territorio híbrido entre la performance, la investigación cultural y la mediación internacional.

Integrado en la Asociación Vascos del Siglo XXI y liderado por Amaia Hormaechea y Endika Basaguren, el proyecto ha construido una metodología propia enla que el euskera, el cuerpo y la memoria migrante funcionan como dispositivos activos de creación contemporánea.

La Asociación Vascos del Siglo XXI nació en 2010 con una intención clara: proyectar la cultura vasca en el ámbito internacional desde lenguajes actuales, alejándose de cualquier visión folclorizante o estática de la identidad.

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Desde sus primeras series fotográficas –imágenes que proponían cruces inesperados entre tradición y tecnología, entre imaginarios rurales y símbolos de modernidad–, quedó planteada una tesis que atraviesa toda su trayectoria: la identidad no es un relicario que se conserva intacto, sino un proceso en permanente reformulación. Lo vasco no se opone a lo contemporáneo; se redefine dentro de él.

Con el tiempo, Gorritan Palma fue desplazando el centro de gravedad desde la obra entendida como objeto hacia la obra como activación de contextos. Más que producir piezas cerradas, el colectivo genera situaciones, encuentros y procesos colaborativos en los que la creación surge del diálogo con comunidades concretas. Este enfoque ha sido especialmente significativo en su trabajo con la diáspora vasca, donde el arte opera como espacio de reconocimiento mutuo y actualización simbólica.

Uno de los rasgos más singulares de su investigación es la consideración del euskera como material artístico. Lejos de utilizarlo únicamente como herramienta de comunicación, el colectivo lo activa como metalenguaje performativo: sonido, ritmo, gesto, respiración. En proyectos como ‘Txipli txapla pum Amerikatik’, ‘Euskara Sukaldatzen’, ‘Baga, biga, higa Amerikatik’ o ‘Azken Euskal Dantza’, la lengua se convierte en acción. No se trata de ilustrar el idioma, sino de corporizarlo, de convertirlo en experiencia sensible.

En esta lógica, el cuerpo adquiere una dimensión central. Para Gorritan Palma, el cuerpo es archivo vivo: un espacio donde la memoria migrante se inscribe a través de la repetición del gesto, del desplazamiento físico, de la performatividad compartida. Frente a una concepción exclusivamente documental de la historia, su práctica apuesta por una memoria encarnada que se activa en presente.

Las acciones desarrolladas junto a comunidades vascas en ciudades como San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, Nueva York, Chicago o Boise evidencian cómo la identidad se sostiene en prácticas cotidianas que oscilan entre lo íntimo y lo colectivo.

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‘Txipli txapla pum Amerikatik’ supuso un punto de inflexión al visibilizar comunidades que mantienen viva la lengua y la cultura a miles de kilómetros de Euskal Herria. El documental resultante no construye una imagen nostálgica de la diáspora, sino que presenta una identidad dinámica, atravesada por la contemporaneidad y por la hibridez cultural.

En esa misma línea, ‘Baga, biga, higa Amerikatik’ profundizó en el euskera de la diáspora, un euskera permeado por el inglés americano y por distintos dialectos, que revela la capacidad de adaptación y transformación de una lengua minorizada.

La pieza audiovisual ‘Euskara Sukaldatzen’, desarrollada entre Nueva York, Washington D.C. y Miami, propuso una metáfora particularmente potente: el idioma como proceso culinario. Cocinar la lengua implica mezclar, reinterpretar, experimentar. La gastronomía, la poesía y la performance se entrelazaron en un dispositivo que hacía visible la dimensión creativa del habla en contextos globalizados.

La dimensión internacional del colectivo, que ha sido posible gracias al respaldo institucional de la Diputación Foral de Bizkaia, no responde únicamente a una estrategia de expansión geográfica, sino a una voluntad de diálogo intercultural. En México, su trabajo junto a comunidades mayas de la península de Yucatán abrió un espacio de reflexión compartida sobre las lenguas minorizadas y las estrategias de resistencia cultural. El encuentro entre euskera y lengua maya no se planteó como comparación exótica, sino como reconocimiento mutuo entre sistemas lingüísticos que han atravesado procesos históricos de invisibilización.

Esta red de diálogos globales y proyectos en el extranjero, especialmente en Estados Unidos y México, ha sido posible gracias al respaldo institucional de la Diputación Foral de Bizkaia, pieza clave para sostener la ambición internacional del colectivo.

En Sevilla, la videoperformance ‘Flamenco-Euskalkia’ exploró la posibilidad de traducir el euskera a códigos rítmicos y corporales vinculados al flamenco. Palmas, silencios y movimientos sustituyeron a la palabra hablada, generando un espacio donde el lenguaje se desplazaba hacia lo sonoro y lo gestual. La investigación sobre frontera y traducción simbólica continuó en Estambul, en colaboración con la artista y comisaria Burcu Yılmaz, donde la performance operó como herramienta para cuestionar los límites culturales y territoriales.

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Más que una acumulación de proyectos, la trayectoria de Gorritan Palma configura una ética de trabajo basada en la escucha, la implicación y la co-creación. Su propuesta ‘Babel’, concebida como ponencia performativa, sintetiza esta línea de investigación al plantear el arte como espacio de transducción: un lugar donde el lenguaje hablado puede transformarse en gesto, donde lo individual se conecta con lo colectivo y donde las identidades migrantes encuentran nuevas formas de expresión.

En este proceso, la práctica artística se entrelaza con la reflexión psicológica y social. La performance no se concibe únicamente como espectáculo, sino como dispositivo de transformación simbólica. El cuerpo se convierte en territorio de negociación cultural; la lengua, en herramienta de mediación; el arte, en espacio donde lo invisible adquiere presencia.

El colectivo continuará ampliando estos diálogos en el ámbito académico y museístico, con presentaciones previstas en La Sorbona y en el Museo de Arte e Historia de Durango, consolidando así un recorrido que conecta investigación, creación y pensamiento crítico.

Tras más de tres lustros de trayectoria, Gorritan Palma se define menos por una estética cerrada que por una metodología en constante evolución. Su práctica demuestra que la identidad no es un límite, sino una energía en movimiento. En un contexto global marcado por migraciones, hibridaciones y tensiones culturales, su trabajo propone entender la cultura como raíz dinámica: algo que se transforma, se comparte y crece cuando se activa colectivamente.